Habiéndose despertado antes que Yamato, Sora se había levantado de la cama y estaba sentada cerca de la ventana, entretenida, disfrutando de las vistas que tenían a aquella parte de la ciudad. Conocía perfectamente la ciudad, había pasado mucho tiempo allí a lo largo de su vida laboral e incluso como estudiante. Posiblemente no se pudiera dedicar a lo que se dedicaba sin cumplir ese requisito.

Pero no era solo lo que representaba aquel lugar para el mundo de la moda, sino la propia ciudad en sí. No podía estar más de acuerdo con la elección de destino que había escogido él, especialmente en fechas como aquella. Cualquier otro destino hubiera estado bien con tal de poder aprovechar unos días lejos de todo, pero tampoco se le ocurría un lugar mejor en el que estar.

Se giró, observando que seguía completamente dormido, decidiendo que era buena hora para despertarlo para poder aprovechar la mañana. El vuelo había sido largo y cansado pero habían tenido tiempo de sobra para descansar y ni siquiera era temprano. Se puso en pie, acercándose de nuevo hacia la cama, colocándose a su lado.

- Despierta – le murmuró pasando la mano por su brazo ligeramente, no queriendo asustarlo-. Yamato…

Entretenida al verlo empezar a revolverse muy ligeramente ante sus movimientos. Solía ser más complicado despertarla a ella, especialmente en los últimos tiempos, desde que era capaz de quedarse en la cama hasta tarde si la dejaban.

- Venga… despierta – repitió, inclinándose con algo menos de delicadeza aquella vez, para dejar un beso en su mejilla.

En el momento en el que se apartó, pudo ver una fina línea de color azul asomando tras los parpados de él, sacándole así una sonrisa, dejándole algo de espacio al ver cómo parecía querer girarse para encararla.

- ¿Qué hora es? – preguntó con voz somnolienta aún.

- Van a dar las diez de la mañana – contestó, observándolo.

- ¿Tú no sabes lo que es estar de vacaciones? – bromeó, sonriendo ligeramente intentando cogerla para que quedara echa a su lado.

- Ya… pero se nos va a pasar la hora del desayuno – confesó finalmente uno de los principales motivos por los que lo había despertado-. Y tenemos mucho que ver en la ciudad…

- Ah, claro…. – ampliando del todo la sonrisa, pareció despertarse del todo, cesando en sus intentos de secuestrarla con él de nuevo bajo las sábanas—Tendría que haberme imaginado que era algo de eso…

- ¿Qué? ¿No eres tú el primero que siempre me estaba riñendo cuando no era capaz de comer nada o cuando no tengo tiempo y se me olvida?

- No, si yo no he dicho nada en contra de ello – se incorporó ligeramente, buscando alcanzarla para darle un corto beso en los labios y apartarse para levantarse de la cama-. ¿A qué hora te has levantado?

- Hace un rato. Estoy bien, solo me desperté, no he tenido nauseas ni nada – se apresuró a aclarar al ver la cara que le ponía-. Posiblemente alguien decidiera despertarme porque ya iba siendo hora de bajar a desayunar – quedándose ahora ella tirada encima de la cama, siguió al rubio por la habitación.

- Pues haberme despertado primero – le dijo reprimiendo un bostezo-. ¿Te has duchado ya? – la vio negar con la cabeza-. ¿Y cómo hacemos?

- Me da igual…

Un rato más tarde, Sora volvió a salir del baño, no habiendo querido vestirse delante de él, usando la excusa de que estaba más caliente allí que en la habitación para evitar que pudiera fijarse más de la cuenta en ella. Llevaba días intentando evitar que pudiera observarla en situaciones en las que se le pudiera notar nada, esperando al momento apropiado para poder dejarlo verla. Sabía que no se había fijado porque no le había dicho nada, y, en aquella ocasión, no iba a ser algo que se fuera a guardar para sí mismo.

- ¿Ya estás? – dijo cuando la vio aparecer.

- Lista, ¿tú?

- Esperando por ti, venga, vamos, antes de que te entre más hambre de la cuenta y quieras darme un mordisco a mí…

- Más quisieras tú que me diera por ahí – dedicándole una ligera sonrisa de las de medio lado que solía usar él antes de caminar hacia la puerta.

No pudiendo más que reírse por lo bajo, teniendo que darle la razón, caminó tras ella saliendo de la habitación y dejando la puerta cerrada antes de colocarse a su lado, dejando su mano en su cintura mientras que caminaban por el pasillo del hotel en dirección hacia la cafetería.

Habiéndose quedado entretenido observando hacia la pelirroja mientras que terminaba el desayuno, no podía evitar pensar lo rápidamente que había llegado a mejorar después de lo mal que lo había pasado los primeros meses.

- ¿Dónde quieres ir luego? Mi hermano me ha hecho una lista amenazas, pero tú también has pasado tiempo aquí, así que… - se encogió de hombros.

- Pues… No lo sé, hay muchos sitios que ver. Pero puedo llevarte a que te culturices un poco – sonrió, divertida-. No puede ser eso de que hayas estado en el espacio, que tengas familia aquí y que no te hayas dignado nunca a venir y ver la Torre Eiffel.

- A riesgo de poder sonar como mi padre… La familia que tengo por aquí no es precisamente la que más me ha interesado nunca. Pero me parece bien, además tampoco está demasiado lejos, podemos acercarnos dando un paseo si no hace demasiado frío.

- ¿Tienes miedo a coger catarro otra vez? – bromeó, divertida.

- Lo decía por ti…

- Lamento informarte de que últimamente tengo más calor de la cuenta, así que no creo que el frío vaya a ser un problema… - admitió con resignación-. No te rías, el día que te mande a dormir a la terraza porque me das calor ya verás cómo no te vas a reír…

- ¿A la terraza además? – se puso en pie, esperando por ella.

- Sí, que así te sigo teniendo a mano igualmente – como si aquello fuera lo más lógico del mundo lo hizo sonar seriamente antes de imitarlo y colocarse la chaqueta-. ¿Vamos?

- Vamos…

Tratándose de ellos dos, solían respetar bastante las costumbres de su país, pero habiendo pasado también mucho tiempo fuera de Japón, era demasiado sencillo que les cambiara el comportamiento y, por eso, nada más salir a la calle, Yamato no tardó en rodear con el brazo a su esposa, cosa que no haría con tanta facilidad en pleno Tokio.

- ¿Sabes cómo llegar? – le preguntó.

- Sí claro, tranquilo… Sé que te sigues perdiendo por nuestro barrio, así que como para tener que orientarnos por aquí gracias a ti…

- Qué graciosa… Pues igual sí que sabría llegar, fíjate tú.

- ¿Ah sí? ¿Cómo? Preguntarle al teléfono no vale…

- No, pero soy muy listo…

Arqueando una ceja, buscando algún tipo de indicador que pudiera haber visto él, no tardó en darse cuenta de que no demasiado lejos de ellos, se podía ver parte de la estructura metálica que iban a visitar sobresalir tras los edificios.

- Ya, ya veo lo listo que eres – negó ligeramente con la cabeza antes de estirarse para dejar un beso en su mejilla-. Anda, vamos… Que si nos da tiempo podemos aprovechar a ver la parte de los jardines del Trocadero.

- ¿Los qué de qué?

- Y el Campo de Marte, que mira, ahí seguro que no te me pierdes. Puedo sacarte una foto y se la mandamos a Mai a ver qué te dice…

- Deja a Mai en paz que ahora mismo debe de estar ocupada sonsacándole a Gabumon todo tipo de informaciones sobre nosotros dos a cambio de comida y mimos. Como sigue enfadado conmigo por haber comprado solo los billetes para los dos…

- Bueno… que le cuente lo que le venga en gana, yo creo que a estas alturas ya… Poco más puede dar – siguió caminando tranquilamente-. Y yo creo que no está tan enfadado, si al final a Biyomon le acabó entrando en la cabeza que también nos apetece estar solos de vez en cuando él que siempre ha sido algo más respetuoso con eso…

- No, si me da igual. Que le cuente lo que quiera… Poco puede quedar ya de lo que no esté enterada. Y sino… Pues mira, habrá merecido bastante la pena.

Riéndose, aprovechando cuando el semáforo que estaba delante de ellos volvió a ponerse en verde para poder continuar el camino. A sabiendas de que se iban a encontrar mucha gente igualmente dadas las fechas, tampoco tenían prisa, y aunque ella ya hubiera estado allí muchas veces, no podía dejar que se fueran sin subir.

- ¿Qué sitios te ha dicho tu hermano que tenemos que ver? Porque no me fio demasiado de él…

- ¿Tú crees que le escucho cuando habla? – negó con la cabeza-. Le pedí ayuda para buscar alojamiento en el centro y situarme mínimamente. El resto de cosas que dice tampoco es que sean mucho de mi interés. Me fio más bien de ti como guía…

- Ey, tu padre nos dejaba un guía nativo y todo…

Cuando por fin lograron llegar a su destino y pasar todas las barreras de seguridad, la espera no fue demasiado larga, consiguiendo llegar a los ascensores sin tener que pasar demasiado tiempo haciendo cola.

- Al menos esta no ha intentado tirarla nadie abajo – murmuró divertido cerca del oído de la pelirroja cuando estaban en pleno ascenso.

- No tengo ni la más remota de lo que me estás hablando… - se rio ligeramente antes de salir del ascensor, acercándose hacia los miradores-. Creo que la última vez que subí había demasiada niebla como para poder ver nada, vas a tener suerte…

Asomándose, aprovechó a lanzar un vistazo hacia la panorámica de la ciudad que podían ver desde allí, notando como se acercaba por detrás de ella, rodeándola con los brazos, aprovechando así la vista también.

- Esto es bastante diferente a lo que tenemos nosotros allí – dijo entretenido.

- ¿No me digas? – estiró el brazo lo que pudo debido a su situación-. ¿Ves aquella zona de ahí? Es dónde está la escuela en la que nos conocimos Andrew y yo.

- ¿Vivías en el centro?

- Pues… no es que mis padres tengan precisamente problemas de dinero, pero créeme, no… No vivía en el centro. Me gusta tener algo de espacio en el que poder revolverme y no tener que vender un órgano para ello. Me pasaba una media hora en el metro todos los días para poder llegar, pero merecía la pena. Creo que todavía me acuerdo de algún sitio en el que podríamos aprovechar para comer por esa zona, ¿qué te parece?

- Que no sé cómo esperas que le haga caso a mi hermano pudiendo usarte a ti de guía turística.

- Eh, que yo solo me pasé un par de años… El resto de veces he estado corriendo de un lado para el otro rodeada de gente que no come nada de nada…

- ¿Nada de nada?

- Nada de nada, ni aunque seas tú la que insiste en que lo hagan…

- De algún sitio se que tenía que haber pegado a ti…

- ¡Oye! – protestó, dándole un ligero codazo hacia atrás-. Si yo ahora no me salto ninguna de las comidas – usó un tono de protestar, muy poco apropiado para su edad.

Riéndose por la respuesta que le había dado Sora se acabó por inclinar algo más, posando así la barbilla en su hombro aprovechando así para centrarse más en las vistas de la ciudad ya que era la primera vez que estaba allí. Amplió la sonrisa cuando terminó por notar cómo ella se apoyaba hacia atrás.


AnnaBolena04: al menos sabe que la nenita no se lo va a querer tirar a la cabeza ni a tirarse días sin mirarle a la cara porque interpreta que ese pasador es que no le gusta su peinado jajajaja Que daba igual que el mundo se estuviera volviendo loco y que un digimon estuviera volviendo loco internet, que la pelirroja se había enfadado y no tenía pensado que se le pasara pronto.

Y ya tenemos a los Ishida en París, haciendo adorablamente de turistas mientras que hacen la parada obligatoria que toda persona que viaja a París debe de haber, porque sino te da una buena patada en el culete jajajaja A ver qué tal se les da pasar unos días por tierras francesas.

¡Besitos de tortuguita!

Epic Crystal Night: Taichi es un amor de personaje se le mire por donde se le mire. Siempre ha sido de mis favoritos en cualquiera de sus versiones, así que, en este caso, tenía que ser él quien los acompañara para poder dejar a la pobre pelirroja llorando antes de subirse quién sabe cuántas horas a un avión xD Parece que nos hemos pasado unos cuantos el fin de semana de fiesta medio moribundos con la garganta dando la lata... Si es que estamos pochos jajaja

¡Un beso grande grande y mejórate!

Guest Vecina: es que sabe ser un adorable de la vida cuando le viene en gana. En esos momentos en los que se le activa el chip de persona adulta y esas cosas, pues... pasa lo que pasa. Y si para encima le ponemos delante a su pelirroja favorita, pues nos sale con estas cosas de adorabilidad a niveles profesionales. En mi punto de vista, con lo que pasó entre ellos, por fin salieron de dudas. Siempre habían estado con la sombra de que si podrían ser pareja o no y ahí aprendieron más que de sobra que irse por ese camino sería mala idea. Ahora, que menos mal que pudieron salir del bache sin mayores problemas que esconder la cabeza unas semanas y el posterior Enfado, con mayúscula, del rubio.

Jajajajajajaja por su marido, por supuesto. ¿Quién va a ser lo bonito? Jajajajaja obviamente que por la nenita, si es que cuando se la pongan en cuello se le va a caer la baba a él también cuando se le pase el trauma de que sea un clon de su rubio favorito jajaja Dile a las tartarugas que se relajen, que la de las hormonas revolucionadas es la pelirroja, que ellas tienen que mantener la calma.

Nada, venga, que ya te debe de quedar poquito. Si yo salí del pozo asqueroso de Análisis Instrumental, de Derecho Romano se sale y sino mandamos a las tartarugas a que le muerdan el trasero a los profesores que haga falta. ¡Muchos bicos!