Levantó la vista hacia Sora después de haber leído el grabado, cerrando bien sus dedos sobre el instrumento, empezando a sonreír muy levemente, teniendo en cuenta también las palabras de ella cuando se lo había entregado.

- Hace muchísimo tiempo que no practico – murmuró, finalmente, acabando por carraspear, notando su voz irregular, habiéndose visto totalmente sorprendido por el detalle de ella-. Ni siquiera sé dónde está la que siempre llevaba conmigo…

- Pues ya tienes una nueva para volver a coger práctica para cuando esté con nosotros la niña… Aunque por el momento seguro que Gabumon se apunta a escucharte – amplió la sonrisa, acercándose hacia él-. Además… se me ocurrió la idea cuando estaba con tu hermano. Parece que este año nos ha estado ayudando con los regalos de una forma u otra… Es una tontería en comparación con haber venido hasta aquí, pero pensé que te podría gustar.

- Me encanta – asintió, de nuevo teniendo que controlar bien el tono, sorprendido consigo mismo con su propia reacción.

- ¿Estás bien? – dándose cuenta se acercó del todo, posando sus manos sobre las de él.

- Debes de estar pegándomelo – admitió finalmente, parpadeando, antes de llevarse a mano a los ojos, acabando por reírse-. Pero lo que más me ha gustado ha sido lo primero… - bromeó.

- ¿Lo primero?

- Sí, porque ya que no me has dejado tomar postre pues oye, ahora no me voy a quejar precisamente – dejó la caja con el instrumento encima de la mesa en la que había depositado el pastel antes.

- Oye, ¿me darás un poquito, no?

- No lo sé, tendré que pensármelo – llevó las manos a las mejillas de ella, sujetándola así por ella-. Gracias – le dijo antes de inclinarse lo justo para dejar un suave beso en sus labios.

- No me las des, es una tontería… - respondió, sonriéndole del todo quedándose con la cabeza alzada para poder mirarlo directamente.

- Bueno… Ya que nos ponemos así y que de tonterías va la cosa – acabó por confesar, retiró una mano del rostro de Sora para meterla dentro del abrigo, sacando algo del bolsillo de dentro-. Esto te lo iba a dar después de la cena, pero como te pareció bien intentar matarme del infarto haciéndome pensar que te encontrabas mal pues… no me dio tiempo.

- ¿Qué? – se dio cuenta de que en su mano había un paquete-. ¡Yamato! – protestó al darse cuenta de que era un regalo para ella-. ¿No te parece que yo ya he tenido más que de sobra con el viaje de regalo de Navidad?

- Ya… no lo había comprado antes de venir hasta aquí, pero lo vi el otro día y… No te lo tomes como un regalo por la fecha, sino porque realmente me gustó para ti.

- Pero no tenías que comprarme nada… - cogió finalmente lo que le tendía, empezando a abrirlo.

- No, no tenía que hacerlo, pero me apeteció, así que venga, deja de protestar – aprovechando el momento para volver a llevarse los dedos a los ojos, apretándolos ligeramente, prestándole su total atención segundos más tarde.

Todavía negando con la cabeza, Sora se centró en el paquetito, no tardando en quitar el lazo que mantenía la tapa de la caja en su lugar. Ella misma se rio ligeramente por lo bajo cuando notó que sus manos parecían temblar ligeramente, nerviosa por la sorpresa.

- Mira lo que has conseguido… Vergüenza debería darte – le dijo terminando por abrir el paquete y poder descubrir así lo que ocultaba en su interior.

Alzó ambas cejas, encontrándose con un pequeño colgante con forma de corazón el cual pendía de una fina cadena. Sonrió automáticamente, cogiéndolo entre sus dedos, dándose cuenta en ese momento de que había algo en él. En el corazón había una pequeña piedra incolora que brillaba ligeramente al lado de tres letras que no pudo evitar leer en alto:

- Mom… - cobrando sentido lo que le había dicho él segundos antes se quedó observándolo, pasando su dedo por encima de las letras.

- Mom – repitió tras ella, sin quitarle la vista de encima-. No voy a negar que me fui intencionadamente a dar una vuelta por esa sección… Pero nada más verlo no pude evitarlo.

- Tú y yo vamos a tener serios problemas como sigamos así, estás más que avisado – le dijo viendo cómo desaparecía el colgante de sus manos al cogerlo él.

- ¿Y se puede saber por qué? – divertido por sus palabras, giró, colocándose a su espalda antes de ponérselo, no tardando en rodearla con los brazos-. ¿Te gusta?

- No, no me gusta acabar montando el drama por cualquier cosa que me pasa en el día a día – protestó, girando el cuello hacia él, para observarlo-. Como te vuelva a escuchar decir media palabra en tu contra sobre lo que pasó años atrás o tonterías de ese tipo te vas a ir a dormir con tu padre de seguido… - dejó la cabeza apoyada del todo contra el rubio-. Gracias.

Se rio, inclinándose ligeramente para dejar un beso en su frente. No se comportaba como lo hacía porque buscara arreglar los destrozos del pasado, sino porque era lo que realmente le salía. Sabía que ella lo tenía bastante claro, por eso simplemente se limitó a mover los brazos para rodearla por la parte baja de la cintura, pudiendo así dejar sus manos sobre su vientre. No tardó en sentir las manos de ella posarse sobre las suyas.


Sora despertó a la mañana siguiente, decidiendo que aquel día no se iba a levantar temprano para ponerse a correr de un lado para el otro de la ciudad. Sino que se iba a quedar en la cama hasta que le apeteciera. Entrecerró los ojos de nuevo, girándose lo justo para quedarse encarando a Yamato, buscando su cercanía al notar el frío de la mañana. Sonrió la notar como sin despertar todavía, cerraba más sus brazos a su alrededor.

Recordaba perfectamente los años que había pasado en aquella ciudad, tampoco había pasado demasiado tiempo desde entonces. Pero, sin lugar a dudas, prefería los nuevos recuerdos que había podido generar aquellos días.

Curiosamente, nunca había llegado a pedirle a Ryo que fuera a verla mientras que terminaba el master allí, no había visto la necesidad, al igual que él tampoco se había ofrecido. Tenían demasiado interés en sus respetivas vidas laborales como para esforzarse en detalles como aquellos y eso había sido lo que había terminado por acabar con la relación. Intentaba todavía entender todo aquello, porque a pesar de todo, sí que había estado totalmente convencida de que todo iba bien y que quería estar con él… Y no hacía demasiado tiempo que había sido capaz de admitirle a Yamato que no. Que ahora se daba cuenta de que nada estaba bien por aquel entonces…

Al menos agradecía no haberse visto en la situación de que esas dos realidades coexistieran porque se habría vuelto realmente loca. Sí, sabría perfectamente cómo habría acabado la cosa, pero también se conocía lo suficiente como para saber que le iba a haber costado darse muchos cabezazos. Muchos más de los que le había llevado reconocerse a sí misma cuando Yamato había vuelto a Tokio que sí que estaba interesada.

- Con la cara de concentración que tienes puesta yo no sé si empezar a preocuparme que estés intentando quitarme el puesto.

La voz del rubio la sacó de sus pensamientos, dándose cuenta de que estaba despierto y observándola directamente con gesto divertido. Probablemente se hubiera quedado con cara de susto al no contar con que diera señales de vida todavía.

- ¿En qué pensabas? – preguntó.

- En nada de tu interés… - sonrió, divertida.

- Ya… ya… - apretándola algo más contra él, se revolvió ligeramente para acomodarse-. Qué raro que no te hayas levantado ya…

- Bueno… a lo mejor hoy me apetecía seguir haciendo un rato el vago en la cama en buena compañía.

- Ya, hasta que te entre hambre de repente, ¿no?

- Ese es otro tema completamente diferente – se echó a reír sin poder evitarlo por el comentario de él. Sabía que tenía toda la razón-. Además… ahora que me acuerdo, ¿no se supone que tenemos servicio de habitaciones?

- Sí, ¿por qué?

- ¿Y si pedimos que nos suban el desayuno hoy?

- ¿Te has despertado perezosa hoy? – le dijo mientras que buscaba por debajo de las sábanas sus costados para pincharla ligeramente con los dedos, haciéndole cosquillas.

- Puede… ¡para! – protestó revolviéndose para intentar esquivarlo.

Riéndose de las caras de ella, repitió sus acciones un par de veces más antes de dejarla, girándose para poder coger algunos de los papeles que había dejado en la mesita de noche el día que habían llegado. Entre ellos estaba la carta del servicio de habitaciones, la cual le tendió a la pelirroja que lo miraba ahora asomando solo los ojos bajo las mantas.

- Mira a ver qué te apetece – se la tendió en señal de tregua.

- Tenemos que buscar todavía con qué chantajear a estos dos para que se les pase el enfado – le dijo Sora mientras que estaba sentada en la cama todavía, con su desayuno, entretenida en decidir con qué empezaba.

- Comida… si ya los conoces más que bien…

- ¿No habrá problemas con el avión?

- No creo, no llevamos con nosotros equipaje de mano… Va todo facturado así que podemos llevarles algo de eso. Como ofrenda de paz con Gabumon suele funcionar siempre… A ver cómo te crees que lo convencimos para que se quedara con Mai. Bueno, eso y porque creo que le dijo que le dejaba cuidar de Nyoko.

- ¿Para que vaya practicando? – sonrió, alargando la mano finalmente hacia el zumo que había pedido para dar un trago.

- Exacto, tiene que cogiendo práctica para cuando tenga que hacerle de niñero a alguien… - se quedó pensativo unos segundos, aprovechando para empezar a desayunar él también.

- ¿Qué te pasa? – dándose cuenta, preguntó antes de coger una de sus tostadas, observándolo.

- Pues… pasarme nada, pero se me acaba de venir a la cabeza que… ¿tú has pensado ya algún nombre para la pequeña?

- ¿Hm? – negó con la cabeza al tener la boca llena, esperando a tragar para decirle algo-. No… La verdad es que no. ¿Tú?

- Tampoco… pero bueno, eso es algo que podemos escoger entre los dos ya que tenemos tiempo…

- Ey… siempre podemos llamarla como mi madre y así sigue con la tradición de aterrorizar a todo el mundo – empezó a reírse para que él pudiera ver que estaba bromeando.

- Si eso sirve para que dentro de una temporada nadie se le acerque más de la cuenta… no te creas que lo vería yo tan mal…

- Pero bueno… ¿qué es lo peor que puede pasar? ¿Qué se le acerque algún músico un poquito bipolar? Yo creo que eso no puede ser tan grave…

- Ya te digo yo que sí… - negó con la cabeza, no queriendo llevar la conversación, porque se veía capaz de empezar con esas paranoias incluso desde antes de que la niña hubiera nacido.

- Pues… no lo sé, podemos preguntar a tus padres y a los míos a ver si ellos tienen alguna sugerencia, ¿qué te parece?

- Podría ser… Entre que a ti y a mí se los ocurre algo mejor… Siempre es divertido ver como a mi padre se le cae la baba simplemente por mencionarle que va a tener una nieta dentro de unos meses…

- Pues igualito que su hijo mayor… - divertida, se quedó mirando hacia él.

- Qué graciosa… - inclinándose ligeramente para acercarse a la cintura de ella, dejó el desayuno de lado con cuidado-. Tu madre es una graciosa, que lo sepas… - posó la mano con cuidado sobre ella unos segundos.

- Claro, y ella va a salir igual que yo – asintió, sonriendo ante las acciones de su marido.

- Estoy completamente seguro de ello – y de verdad que lo esperaba. Se quedó callado unos segundos antes de volver a sonreír-. Joyeux Noël, pequeña…

Bajando la mirada hacia Yamato, no pudo más que ampliar aún más su sonrisa por lo que acababa de escuchar.


AnnaBolena04: compiten por ver quién acaba por dejar al otro más fuera de juego, no pasa nada, parece que por el momento van en empate. Y eso que cada vez suben el nivel un poquito más. Por lo menos sabemos que la competición va a acabar en el momento en el que les nazca la nena porque van a dedicarse simplemente a centrarse en ella y ya está. Como mucho se mueren del asjfuhaflbgoañfnjla a ratos, pero bueno jajajaja

Y, de nuevo, no me acordaba de lo que había al final de ese capítulo y me he puesto a fangirlear yo sola en vez de irme a la ducha, que todavía voy a andar a las carreras por ponerme a tirar cosas por al ventana jajaja No te me mueras mucho del amor y del askidhalnbgfo que estos dos vienen con el capítulo azucaroso de la tempara en la actu de hoy.

¡Muchos besitos de tortuguita!

Natesgo: acabas de recordarme un día que la aplicación se volvió loca y empezó a mandarme tooodos los avisos de actualización de capítulo que llevaba subidos desde prácticamente el principio de los tiempos. Yo mirando como empezaban a llegar uno tras otro con cara de susto jajajaja

Taichi no podía evitar no meter las narices incluso en la distancia, ya lo sabemos todos, es parte de ese matrimonio, así que tiene que asegurarse de que todo está perfectamente, ya sea dándole la lata al uno o a la otra. Y ya los tiene que apreciar mucho porque no quiero saber lo que puede costar una llamada desde Tokio a París y esas cosas jajajaja Ahora que ya se han vuelto a quedar ellos dos, vuelven a competir a ver quién deja más atontado al otro con su adorabilidad.

¡Un beso!

Epic Crystal Night: uff espero que te vayas poniendo buena del todo ya. Yo todavía no tengo muy claro si se me ha id el virus o no, depende de la hora del día a la que me preguntes. Mi mejor teoría es que no es un virus y es alergia a los angelitos a los que doy clase, pero bueno, qué les vamos a hacer jaajajaja

Me alegro de que te haya gustado y espero que todavía te guste más este capi en el que ya se puede ver la reacción del rubio al regalo que le han hecho y, sobretodo, con las intenciones con las que se lo han hecho. Y claro, como era de esperar no iba a poder quedarse tranquilito y no hacerle un detalle a la futura mami por la fecha aunque, como ella dice, con el viaje ya tuvieran más que de sobra.

Y, jo, pues eso T_T que me alegro un montón de que te gustara, porque la verdad es que pocas veces me he metido con el pasado músico de él y me alegro de que te haya gustado al sentirte identificada. ¡Mil gracias por la review! Un beso!