Toshiko estaba entretenida siguiendo con la mirada a su marido, quien había dado ya un par de vueltas por casa. Lo que no tenía demasiado claro era qué estaba buscando exactamente, pero parecía no ser capaz de encontrarlo. Biyomon, posándose a su lado sobre la mesa, imitó los gestos de la mujer.
- ¿Se puede saber qué estás haciendo? Porque como no dejes de dar vueltas vas a acabar mareándome…
- ¿Has visto mis gafas? – acabó por girarse hacia ella.
- ¿Como que si he visto tus gafas? – arqueó una ceja-. ¿Por qué voy a tener que haber visto yo tus gafas? Si llevo todo el rato terminando de preparar las cosas.
- No lo sé, igual las había olvidado en alguna parte y las guardaste tú… - dándose por vencido, se acercó hacia ella, cruzando los brazos.
- No… Yo no las he tocado… - negando con la cabeza, se quedó observando a su marido unos segundos antes de poner los ojos en blanco-. Yo de verdad que me pregunto cómo puedes estar de frente de un grupo de investigación en una de las universidades más prestigiosas del país.
- ¿Eh? ¿A qué viene eso ahora? – bajó la cabeza, dándose cuenta de que las manos de su mujer se iban hacia la chaqueta que llevaba puesta, pero que no perdía tiempo en colocar bien las solapas, sino que iban directas al bolsillo delantero, sacando de él las gafas.
No llegó a poder decir nada más ya que cuando iba a abrir la boca para protestar sonó el timbre, reclamando así la atención de ambos.
- Vete a abrir, anda… Y no te me pierdas por el camino…
- Voy… - dijo con resignación-. Déjalas en la funda que tengo en la estantería, por favor.
Escuchando cómo se reía de él mientras que caminaba hacia la puerta para abrir, se fijó en que Biyomon lo había acompañado. Todavía no habían tenido oportunidad de devolvérsela a su hija y seguro que tendría gana de verla. Sin embargo, cuando abrió, no fue Sora a la primera que vieron, ya que no eran los únicos a los que habían invitado aquel día.
- Hikari – sonrió nada más verla-. Cuánto tiempo…
- Buenas noches, Sr. Takenouchi – saludó sonriente-. Muchas gracias por invitarnos a nosotros también…
- Hola – saludó Takeru, llevando con él a Dai en sus brazos, asomándose por detrás de su esposa, la cual iba con Reiji en su cochecito-. ¿Llegamos los primeros?
- Sí, el resto deben de estar dando vueltas todavía por allí – viendo quiénes eran, Toshiko se acercó también a saludar-. ¿Venís de casa de tus padres?
- Sí, están con Daigo. Mi hermano y Koemi cenaban fuera hoy, así que los han dejado de niñeros y fuimos a saludar – explicó entrando finalmente, acercándose a saludar también a Biyomon.
- Pobrecita, tener que pasarse el Año Nuevo con el pesado de Taichi rondando alrededor de ella sin nadie a quien pedirle socorro no creo que sea la mejor de las opciones…
- Sí… creo que la puedo comprender en temas de tener que aguantar a alguien un poquito pesado todo el día detrás de una… - riéndose por lo bajo, no pudo evitar contestar a Takeru antes de volver a mirar hacia los anfitriones-. ¿Qué tal todo?
- Muy bien – divertida ante la conversación de ellos dos, Toshiko se acercó a saludar a los niños-. Yo creo que desde la boda no habíamos vuelto a estas todos en el mismo lugar, ¿no?
- Yo diría que sí, pero contando que han estado dándonos esquinazo una temporada, tampoco le extraña a nadie – el rubio contestó, intentando no meterse demasiado con su hermano dado que no estaba presente todavía.
El sonido del timbre volvió a llamar la atención de los presentes, haciéndole la mujer un gesto a Haruhiko para que fuera a abrir, volviendo a ir acompañado por al digimon de su hija hasta allí, encontrándose, ahora sí, con la pelirroja antes de que un borrón rosa se lanzada a sus brazos.
- ¡Biyomon que me tiras! – fue lo único que pudieron escuchar de ella antes de sentirla reírse por el recibimiento de su compañera.
- Ya podrías tú haberme recibido así, ¿no? – la voz de Yamato también se hizo notar antes de que ambos entraran dejando que los que los acompañaran lo hicieran también-. Buenas noches – saludó rápidamente, dándose cuenta de que no eran los primeros en llegar.
Apareciendo tras ellos dos, entraron finalmente Natsuko y Hiroaki, saludando a los presentes fijándose en que el menos de sus hijos y sus dos nietos ya habían llegado.
- Los encontramos caminando a los dos hacia aquí – comentó la pelirroja de la manera más casual posible antes de acercarse a saludar a sus padres cariñosamente-. ¿Ya estamos todos? ¿Habéis invitado a alguien más?
- Ya estáis todos, sí – comentó Toshiko cuando la tuvo al lado aprovechando para echarle un vistazo, comprobando que estuviera todo perfectamente-. ¿Qué tal en París?
- Muy bien, mamá. De maravilla, ya te contaré – dibujándose una sonrisa ligeramente delatadora en sus labios, Toshiko no preguntó más, asintiendo a las palabras de su hija-. Hiroaki, Natsuko… Creo que ya iba siendo hora que nos pudiéramos juntar los cuatro sin que a alguien le diera un colapso nervioso.
- Mira Yamato, si hasta te lanza puñales cariños Toshiko ya – sin aguantarse el comentario, Takeru se quedó mirando a su hermano.
- Tú cállate, que tú te asustas de que un Yagami te abra la puerta así que déjame en paz – ahorrándose la colleja por estar delante de demasiada gente, decidió centrar su atención en sus sobrinos, especialmente en el que el mayor de ambos empezó a reclamar su atención llamándolo.
Con la vista fija en el menor de sus hijos, Hiroaki no pudo más que sonreír ligeramente antes de acercarse hacia Natsuko para murmurarle algo por lo bajo, fingiendo que no lo estaba haciendo precisamente para verlo poner caras raras.
- Yo creo que a Takeru acaba dándole algo antes de que acabe el año – habían sido sus palabras antes de ver como ella se giraba ligeramente para observarlo.
- Mira… ya es mayorcito. Que se entretenga con lo que quiera… - negando con la cabeza volvió a centrarse en aquella con la que había estado hablando-. Yo empezaba a ver un poco complicado acabar todos bajo el mismo techo alguno de estos años con el trabajo que tienen estos dos…
- Ya, y eso que ahora la que parece tener más problemas con eso es mi hija – Toshiko asintió a las palabras de su consuegra-. Menos mal que se está tomando las cosas con mucha más calma de lo normal.
- No ha vuelto a tener problemas, ¿no?
- No, que yo sepa lleva una temporada calmada ya. Si hasta se le empieza a notar ya…
- ¿Cómo que se le empieza a notar? – metiéndose en la conversación de ambas mujeres, Hiroaki no pudo más que girar el cuello hacia la pelirroja, buscándola por la estancia-. Sora, ven aquí un momento, por favor…
Sorprendida, dejando a Biyomon sentada en el sofá al lado de donde se había quedado Reiji echado, observando al pequeño. Caminó hasta dónde estaba su madre hablando con sus dos suegros, mirándolos interrogante.
- ¿Pasa algo? – preguntó finalmente.
- A ver, déjame verte – sin mucha más explicación, posó su mano sobre su brazo, haciendo que se ladeara ligeramente ante la atenta mirada de Natsuko también.
Sin entender muy bien lo que pasaba, se dejó manejar, no tardando en caer en la cuenta de que quizás su madre acababa de dejar caer algo que sus suegros aún no habían descubierto. Girando la cabeza hacia ellos, viendo la dirección que tomaban sus miradas, no pudo más que reírse antes se soltarse del contacto de Hiroaki para poder ajustar mejor el jersey que llevaba a su figura.
- Eres una chivata, mamá… - le dijo a Toshiko riéndose al ver sus caras-. Lo siento, poco más y me entero en París, así que… Sí, ya se me nota algo…
- ¿Y Yamato sigue vivo? – bromeó, llevándose un manotazo de su exmujer.
- Si eres tú peor que él, con la lata que le llevas dando a todo el mundo con esta niña… Deja de meterse con Yamato para disimular – negó con la cabeza-. Es verdad, se te nota un poco… Y además, ¿ya te has recuperado, no? Te veo mejor aspecto.
- Sí, claro, me he pasado todos estos días poniéndome hasta arriba en París, no os preocupéis por eso…
Dejando la vista fija en su nuera, Hiroaki no había podido evitar acabar sonriendo de una forma bastante ilusionada. Sí que era cierto, se notaba. Ya se empezaba a notar que su futura nieta estaba creciendo y que cada vez faltaba menos para poder conocerla. Ese pensamiento hizo que se le dibujara una sonrisa muy evidente en el rostro.
- Con la lata que me dio cuenta me quedé embarazada de Takeru porque quería que fuera niña… Mira cuándo ha acabado saliéndose con la suya.
- Anda… ¿así que de ahí viene la pataleta? – Toshiko se quedó mirando para él-. Pues yo no habría visto mal que fuera niño, pero… Yo creo que de estos dos podemos fiarnos y que nos van a acabar dejando contentos a todos.
- ¡Mamá! – poniéndose completamente roja, Sora se quedó mirando hacia su madre.
- ¿Qué? Solo digo la verdad… Se nota que os gustan los niños, ¿por qué otra cosa iba a decirlo?
Mirando hacia otro lado, se quedó buscando a su padre con la mirada, evitando las miradas que se acababan de posar sobre ella.
- Además – acabó por decir-. Lamento informarte de que no tengo intención de pasarme otros tres meses como los que me he pasado por el momento, así que puedes dedicarse a ayudar a los Yagami con la cantidad de nieto que les han salido… - desviando el tema, cruzó los brazos antes de sentir el brazo de su madre en torno a su cintura.
- Ya… ya… si yo no te pongo prisa, tú por el momento danos a los cuatro una nieta preciosa a la que poder consentir y nos tendrás contentos una buena temporada.
- Yo con la nieta me conformo – acabó diciendo finalmente Hiroaki, provocando la risa de los presentes.
- Creo que absolutamente toda la ciudad, y alrededor, están informados de eso – asintiendo a sus propias palabras, Natsuko no pudo evitar el comentario-. ¿Qué tal en París?
- Déjate de París, acaba de enseñarnos que por fin se le está notando el embarazo y yo no quiero cambiar de tema – negó con la cabeza.
- A ti lo que te pasa es que le tienes manía a todo lo referente con esa ciudad…
- Y tengo motivos más que de sobra para ello, no me hagas meterte en la lista a ti también – sin que sonara demasiado seria ni creíble la amenaza que acababa de hacer volvió a quedarse mirando hacia Sora-. ¿Va todo bien, verdad?
- Papá… solo me escondía de ti porque sabía que si me veías incluso a lo lejos en una calle ibas a adivinar que algo estaba pasando… - Yamato se unió a la conversación, divertido ante las caras que le había estado viendo poner a Sora-. Si hubiera algo fuera de lo normal que contarte ya estarías puesto al día. Y sí, sigo perfectamente vivo y no, no me desmayé cuando me dejó ver que se le notaba. Que te he escuchado, gracioso…
- ¿Seguro? – se quedó mirando hacia Sora.
- No se desmayó, no… Y eso que le hice una buena encerrona para que no se diera cuenta hasta que yo quisiera.
- Sí, digamos que no tenía permiso para enterarme así como así, pero tampoco lo tuvo demasiado complicado ya que con el frío que lleva haciendo últimamente entre tanto jersey puede esconder lo que le venga en gana.
Quedándose únicamente mirando hacia su hijo, Hiroaki tuvo algo de piedad hacia él, ahorrándose el comentario que se le pasaba por la cabeza por respeto y por no querer llevarse un codazo de aquella que estaba a lado. No fue necesario tampoco que dijera nada más para ver cómo Yamato giraba la cabeza hacia otro lado poniéndose del mismo color del que se había puesto Sora momentos antes.
- Sí, seguro que le fue sencillo esconderlo bien bajo tanta capa de ropa en invierno – acabó por decirle.
AnnaBolena04: el día en que papi-Yamato vea a su nena con alguien, sea quien sea, va a volver a aprender a poner, de repente, su cara de chupar limones más profesional. Todos los años que se pasó con ella puesta a diario eran solo el entrenamiento para espantarle todos los moscones a su nenita, no vaya a ser que le venga un músico bipolar a la nena y se dedique a volverla loca jajajaja
Ya han puesto de París los Ishida y parece que, por el momento, vuelven de buen humor y con ganas de ver a los demás. Un poquito de reunión familiar que ya tocaban puñales volando en todas las direcciones, que papi ha echado mucho de menos a su nene grande tontorrón jajajaja
¡Muchos besitos de tortuguita!
Epic Crystal Night: me alegro un montón de que ya te encuentres mejor. Yo hoy soy un maraca porque han caído las temperaturas que da gusto y estoy aquí actualizando y temblando jajajaja
Se nos acaba un poco el azúcar a cucharas y las tierras parisinas quedan atrás. A ver si son capaces de sobrevivir a la primera reunión familiar desde la boda, que las paranoias del pobre Yamato están en su peor pesadilla jajajaja ¡Un beso!
Natesgo: hombre, eso siempre dependerá del perfil de los personajes con los que se trabaje. Por suerte, los personajes de los padres de ellos no encajan en lo que tú dices de ninguna de las maneras. Otra cosa es que me viera yo en esa situación, en cuyo caso me pensaría huir del país para que ni siquiera se les ocurra hacerme media sugerencia jajajaja
¡Un beso!
Guest Vecina: una pregunta del clima, ¿os ha bajado de repente más de diez grados la temperatura desde el fin de semana hasta hoy? Porque yo estoy aquí muriéndome de frío cuando el sábado estábamos a 19 grados... Verás qué catarrín más guapo otra vez.
El azúcar de estos dos les va y les viene, cuando se pasan solos mucho tiempo les da por ahí, luego llega Hiroaki a sacarle todos los colores a su hijo y fin del problema jajajaj Eso o a lo mejor no soy tan mala y las cosas solo van a seguir yendo bien de ahora en adelante, claro cofcofcocof
En serio jajajaja me cuesta hasta teclear del frío con el que llego de la calle, a este paso me meto en la cama y no sabéis más de mí hasta mañana a la hora de entrar al trabajo TT_TT ¡Bicos grandes grandes vecina!
