Dejando a los digimon pasar por delante de ellos cuando volvieron a casa, Yamato se quedó observándolos divertido mientras que iban a las carreras a revolver por casa en busca de los reglaos que les habían dicho que estaban esperándolos.
- Están encima del sofá, pesados, más que pesados… - les dijo Sora quitándose el abrigo y dejándolo en el perchero.
- Pues ya verás mañana cuando tengamos a Dai por aquí revolviendo porque su tío le ha dicho que le ha traído algo de París… - haciendo lo mismo que ella tras cerrar bien la puerta, se quedó mirando hacia los digimon.
Escuchando la risa de la pelirroja, se acercó hasta ella para pasarle el brazo en torno a la cintura, cariñosamente mientras que se acercaban a donde estaban los otros dos, empezando a ver un montón de papeles volando por todas partes mientras que cada cual revolvía entre sus cosas.
- Te dije que con comida íbamos a acertar… - fijándose en ellos, negó con la cabeza.
- No os pongáis a comeros todo eso ahora que os habéis puesto hasta arriba cenando hace nada…
- ¿¡Qué es esto!? – Biyomon se acercó hasta ellos, cogiendo una de las cajas que más le había llamado la atención, llena de macarons de colores.
- Un tipo de galletas, ya verás lo ricas que están – le explicó su compañera-. Mis favoritos son los que se color doradito,
Mirando primero hacia ella, volvió a bajar la cabeza hacia la caja, abriéndola por una de las esquinas y sacando específicamente el que le había dicho su compañera, empezando a probar por ese sin esperar a mirar nada más de lo que hubiera en las cajas.
- Como os pongáis a comer ahora os vais a encontrar mal mañana por la mañana… Y es muy tarde, ¿no os queréis ir a dormir? – les dijo el rubio.
- ¿Por qué? ¿Queréis quedaros solos ya? – levantando la cabeza de sus propios paquetes, Gabumon se quedó mirando hacia ellos.
- ¡No les digas esas cosas! – sin haber terminado de tragarse el macaron, le dio con el ala.
- ¡Pero si es la verdad! ¡Seguro que quieren quedarse solos!
- Deja de… deja de decir tonterías – notando un ligero calor subir a su cara a la vez que se reía, Yamato intentó ponerse algo serio.
- No, lo que quiere él es que yo me vaya a dormir porque no son horas para que esté levantada no vaya a ser que mañana esté cansada… - sin intentar tan siquiera disimular que se estaba riendo de la situación en general.
Como si se hubieran dado cuenta de repente de una verdad más que evidente, los ojos de los digimon quedaron fijos en ella, dejando incluso las cajas encima del sofá, poniéndose incluso hasta serios.
- ¡Es verdad! ¿Podemos dejarlo aquí y mañana por la mañana poder colocarlo todo? ¡Tú tienes que irte a dormir, Sora! – alzando el vuelo para posarse sobre el respaldo del sofá, se quedó mirando hacia ella.
Tras ella, el otro digimon asintió, sin poder hablar porque se había quedado con la boca llena, esperando a ver qué era lo que les decían.
- Haced lo que queráis, como si os queréis quedar aquí revolviendo lo que os apetezca, pero no os deis un atracón – les dijo finalmente el rubio-. ¿De acuerdo? Que nos conocemos ya…
Observando lo que había provocado la mención de que ella tenía que dormir debido a su estado no pudo más que quedarse mirando hacia ella con una sonrisa de los labios, viendo como parecían dudar sobre lo que hacer.
- Buenas noches… - acabó por decirles antes de subir hacia la habitación, lentamente.
- Apagad la luz cuando os vayáis a dormir. Y no tardéis – siguiendo los pasos de Sora fue directo escaleras arriba también.
Llegando a la habitación, se quedó observándola desde la puerta unos segundos, viendo como se sentaba en la cama con intención de empezar a cambiarse de ropa.
- ¿Estás cansada? – le preguntó al verle la cara.
- Un poco, la verdad… Ya sabes que últimamente me canso por nada… ¿por qué?
- Porque tienes cara de ello – se despegó de la puerta por fin, acercándose hasta el armario para tenderle su pijama sacando el suyo después.
- Gracias – dijo justo antes de desaparecer detrás de su propio jersey sacándoselo por la cabeza-. ¿Seguro que solo lo preguntabas por eso? – dijo cuando volvió a sacar la cabeza.
- ¿Hm?
- Sí… como hemos vuelto pronto igual… No sé, tenías otros planes.
- ¿Otros planes? – sonrió entretenido, empezando a cambiarse él también-. ¿Con la carita de sueño que me traes? Ponte el pijama de una vez…
Viéndola arrugar ligeramente la nariz teniendo que darle la razón sin poder protestar. Cuando terminó de ponerse el pijama se puso en pie para irse directa hacia el baño y poder lavarse la cara para poder meterse en la cama finalmente.
Tras terminar de cambiarse él también, dejó su ropa colocada encima de la silla, ya la recogería al día siguiente, y se fue directo a la cama, abriéndola. No tenía especialmente sueño, pero no le molestaba ni lo más mínimo la idea de simplemente quedarse acompañando a Sora. Recordando la conversación que había tenían con sus padres horas atrás, se quedó pensativo, esperando por ella.
- ¿Ya estás? – le preguntó cuando la vio salir del baño cerrando la puerta tras ella.
Asintió con la cabeza mientras que se acercaba hacia él, colándose por el otro lado de la cama bajo las mantas, buscando automáticamente su cercanía, dejando la cabeza apoyada en su brazo nada más que se lo tendió.
- A ver cuánto aguantas antes de decirme que me vaya a la otra punta de la cama…
- Tú dame un ratito, que acabarás como todas las noches, con doble capa de mantas – riéndose, divertida, alzó la cabeza para poder observarlo-. ¿Qué tal la noche?
- Pues… Les dije a mis padres que habíamos estado hablando del posible nombre para la pequeña y que no se nos ocurría nada.
- Yo también – divertida, asintió-. ¿Quieres saber la mejor conclusión que han tenido los míos? Que le preguntemos a tu padre no vaya a ser que le dé un mal porque su nieta tenga un nombre que no haya podido elegir él…
- Algo así ha dicho mi madre también… Pero… entre todos los puñales que volaban sí que me han dicho algo que me ha sonado bastante bien – bajó la mirada hacia Sora mientras que hablaba-. Resulta que la pataleta de que quiere una niña en la familia viene de cuando Takeru no había nacido todavía… Y de ahí también viene que si mi hermano hubiera sido niña, le hubiera gustado ponerle el nombre de su abuela: Aiko.
- ¿Aiko?
- Aiko – asintió.
Se quedó pensativa con la información que él le acababa de dar. Realmente no tenía ninguna preferencia con el nombre, pero por algún motivo aquel nombre había sonido muy bien en su cabeza. Acabó por sonreír.
- ¿Sabes que es el nombre de una de mis tenistas favoritas? Aiko Nakamura… - dijo finalmente.
- Bueno, si nos ponemos así… ¿No se supone que el nombre de alguien de la familia real?
- Algo así… sí, creo de la hija de los herederos, pero no me hagas mucho caso. La tenista es más seguro – bostezó teniendo que cortar sus palabras-. Pero… es un nombre bonito… Y… con un significado bastante acertado, ¿no te parece?
- La verdad es que sí, por eso te lo he dicho – sin duda alguna "hija querida" podría ser una buena interpretación para aquel nombre-. Pero tú decides, no vayas a pensar que es buena opción porque le guste a mi padre. Hasta él decía que no le hiciéramos caso, que tampoco venía a cuento ahora eso…
- Pues... a mí me gusta. Y si le podemos dar otro susto después de la lata que nos lleva dando todo este tiempo, yo creo que ya se va a quedar contento. Después de todo lo que ha hecho por fin, darle el gusto de usar ese nombre con su nieta yo creo que no nos cuesta nada.
- Absolutamente nada y, además, me acuerdo de mi bisabuela. Tengo buenos recuerdos de ella…
Sí que compartía plenamente la idea de Sora. Su padre había hecho demasiado por él, especialmente en los últimos tiempos y sin tan siquiera querer que se supiera. ¿Cómo no iba a darle un gusto tan sumamente sencillo? Había demasiadas cosas por las que sabía que tenía que estarle agradecido. Demasiadas. Con aquello no bastaba, pero… Era algo que le gustaría hacer.
- Aiko – la voz de Sora lo sacó de sus pensamientos, notando como le cogía la mano y la dejaba sobre la pequeña barriguita.
- Pues… ya tenemos nombre – afianzó su mano, acariciando con suavidad la zona por encima de la tela del pijama.
- Ya tenemos nombre – asintió, dejando su mano encima de la de su marido.
Quedándose en silencio, se acomodó mejor, dejando que sus ojos se entrecerrasen, especialmente en el momento en el que notó como empezaba a jugar con su cabello con la mano del brazo que estaba bajo ella. La respiración de Sora se fue calmando poco a poco hasta volverse del todo estable y pausada.
Bajó la mirada hacia ella, dándose cuenta entonces de que estaba completamente dormida. El cansancio que arrastraba de haber salido a cenar a casa de sus padres había terminado por pasarle factura y ahora se había quedado dormida a su lado. No se inclinó a pesar de tener ganas de darle un beso, no queriendo molestarla.
Ni mucho menos retiró la mano de donde la había dejado. Aiko. Su pequeña se iba a llamar Aiko. Y en cuestión de unos meses iba a poder estar por fin con ellos. No era una opción que se hubiera planteado cuando volvió a Tokio años atrás, pero en aquellos momentos, era casi una necesidad ya. Posiblemente fuera el momento y la situación que habían hecho que la niña llegara cuando ambos más lo deseaban, pero lo único que quería era que todo fuera bien y poder tenerla en sus brazos cuanto antes.
Él, quien había pensado en su día en que no quería volver a aquella ciudad porque no había absolutamente nada en ella que le mereciera la pena. Casi que recordar haber tenido ese pensamiento le hacía avergonzarse, pero, tristemente lo había llegado a creer realmente. No menospreciaba a los demás sino a sí mismo, dando por supuesto que nadie iba a querer saber nada más de él después de tanto tiempo. ¿Para qué le iba a merecer la pena volver? Exactamente para aquello, para poder estar en aquel mismo momento observando como Sora se había quedado completamente dormida a su lado con su mano aún acariciando la pequeña barriguita.
Las palabras de Mai cuando había estado en el hospital tras el accidente solían venir a su mente de vez en cuando, especialmente en momentos como aquellos, cuando se daba cuenta de la razón que había tenido la piloto en aquellos momentos y la rabia que le había dado escucharla. Posiblemente fuera uno de los detonantes que lo hizo volver a casa, más allá de llegar y encontrarse las estancias completamente vacías y oscuras. Fue una buena bofetada de realidad que le reordenó las ideas de una vez por todas.
Sonriendo por primera vez al saber que todo aquello había quedado completamente en el pasado, alargó la mano para apagar la luz y acomodarse mejor al lado de su pelirroja, esperando poder dormirse él también.
Aquel iba a ser un buen año.
AnnaBolena04: en realidad todos sabemos que la van a llamar de cualquier forma menos Aiko, empezando por cosita preciosa jajajajaja Parece que ya es oficial porque a la mami le ha gustado también el nombre. Así que nada, la nenita por fin tiene nombre y dentro de muy poquito los va a estar mirando a todos con sus ojotes grandes y azules. Si seguro que le hace mucha gracia ver la cara de tontorrones que ponen todos al verla jajajaja
Los puñales que les lanzan los respectivos papis ya son para meterse con los nenes porque sí, que son muy graciosos todos ellos jajajajajajajaa Es que las caras que deben de poner tanto Sora como Yamato son para tirar cohetes.
¡Muchos besitos de tortuguita!
Ace Cornell: el significado ya te lo dije, pero bueno, aquí tenemos la explicación a lo largo del capítulo. Le pega bastante el nombre sabiendo lo que significa y sus padres como se van a estar babando por la chiquitina, pues es normal que hayan buscado un nombre que le haga honores.
Si la llaman Marta igual luego tienen que venir Batman y Superman a arreglar sus problemas gracias al nombre o algo por el estilo... Así que mejor vamos a buscarle algo más tradicional. ¡Un beso!
Epic Crystal Night: siii, en realidad lo he buscado por el sigificado, como todos los nombres que he ido usando en la historia, la verdad, pero también me sonaba bonito con el apellido. Así que la totuguita tiene nombre oficialmente y ha ido, como no podía ser de otra forma, sugerencia del abuelo. Si es que... este abuelo que tiene la nenita...
Y lo sé, me encanta sacar a esos dos personajes interactuando jajajaja ¿Qué se traen entre ellos dos? Pues mira, no termino yo de tenerlo muy claro todavía, pero son mayorcitos ya. ¡Un beso!
Guest Vecina: pues... los días que me traigo cosas acumuladas porque no tengo tiempo a prepararlas por la mañana... Y como estamos en plena época de exámenes finales y de recuperaciones no me da la vida para más. Así que ya me viste anoche terminando de preparar cosas a horas muy indecentes... Lo mejor es que no vinieron por clase los interesados, claro.
Creo que la pregunta del signficiado viene explicada por aquí, ¿verdad? Tenía que hacerle honor a que iba a ser su nena adorada. Así que nada, el abuelo, a lo tonto, les ha dado la sugerencia del nombre de su nenita. Y sí, obviamente, cuando se encuentre con que la nieta con la que tanto ha dado la lata es clavada a su nene grande (obviamente va a tener el carácter de la madre jajajajaja) el pobre hombre se va a quedar una semana con la baba colgando.
Toshiko es un amor, son todos los demás los que son unos exagerados, está claro jajajajajaa A la nieta la va a tener entre algodones y se va a pasar el día babeando con ella jajajaja ¡Muchos bicos de tartagura!
