- Muy graciosa estás tú últimamente… Cómo se nota que sabes que no te podemos tirar nada a la cabeza – dijo Haru mientras que lanzaba una mirada desdeñosa a Sora.

- ¿Yo? No sé de lo que me estás hablando… Solo te recordaba tus propias palabras y te decía lo mucho que me extraña que ahora estés tan revolucionada cuando claramente tú eras demasiado joven para todo esto… Aunque claro – apoyó la barbilla sobre sus manos-, eso fue el año pasado. Sin duda en un año debes de haber ganado toda la madurez que te faltaba para estar lista, sí…

- Sora… te la estás buscando.

No pudiendo más que echarse a reír por la respuesta que le daba la chica, se echó hacia atrás en la silla, riéndose de ella abiertamente.

- Estoy perfectamente en mi derecho de dar la lata con este tema tooodo lo que me venga en gana. Hasta hace nada era yo la víctima así que… Se siente, ahora te toca aguantarte. Que lo mío no era por no querer o… por fingir no querer.

- Bueno, pero tú llevas desde los catorce dando la lata con el mismo, lo tuyo era peor que lo mío.

- ¿Tú también? ¿Has estado conspirando con Takeru a mis espaldas o qué?

- ¿Yo? No sé de lo que me estás hablando… - usando exactamente las mismas palabras que ella, acabó por dejar de lado su expresión de ofendida, uniéndose a la risa de su socia.

Bajando la vista hacia su reloj, se quedó unos segundos observando la hora. Aquel día no le quedaba nada más por hacer y ya que, por mucho que le gustara negarlo, se cansaba cada día que pasaba algo más, decidió que podía ser buen momento para irse a casa y descansar.

- ¿Tenemos alguna llamada o algo pendiente? – le preguntó a Haru.

- No, nada de nada, ¿por qué? ¿Quieres que te acompañe a casa?

- Pues… ¡Es verdad! ¿Andrew no está esta semana, no?

- No, no sé qué tenía que hacer, la verdad, pero vuelve la semana que viene. ¿Por qué?

- Porque puedes venir conmigo a casa ya que no tenemos nada mejor qué hacer y cenas con nosotros.

- ¿Yo? No… Pobre Yamato, cuando llegue a casa seguro que no tiene gana de aguantar a nadie.

- Por eso… Así no tiene que aguantarme a mí si a mis hormonas les da por volverse locas mientras que me aburro esperando a que llegue – y aunque lo hizo sonar como si fuera broma, sabía perfectamente de lo que hablaba-. ¿Qué te parece? Es una pena que ya no sea tu jefa… Antes podía darte órdenes y no te queda más remedio que hacerme caso… Hmmm… ¿Y con la treta de que no me puedes dejar sola porque estoy en tu tiempo de custodia?

Dejando la vista fija en la pelirroja, acabó negando con la cabeza mientras que volvía a reírse.

- Qué morro tienes… - dándose por vencida, se pudo en pie-. Voy a por el abrigo… Tú vete a por el tuyo y a despertar a tus dos niñeros…

- Menudo par de niñeros… Llevan dormidos desde que llegamos – haciendo lo mismo que Haru, se puso en pie, haciendo lo que ella decía.

Cuando atravesó la puerta de su despacho se quedó mirando hacia los dos digimon, riéndose al ver como seguían sin dar señales de vida, echados uno a cada lado, a cada cual más dormido que el otro.

- Eh – les dijo acercándose hasta dónde estaban. No alzó el tono, no queriendo asustarlos -. Despertad que nos vamos para casa.

- ¿Nos vamos ya? – abriendo los ojos la primera, Biyomon se quedó mirando hacia ella.

- Y nos llevamos a Haru con nosotros para que no cene sola, ¿qué te parece?

Viendo también como finalmente el otro digimon abría los ojos, le sonrió a modo de saludo, girándose para ir a coger sus cosas deteniéndose a mitad de camino.

- ¡Oh! – no pudo evitar hacer el sonido de exclamación, colocando rápidamente las dos manos sobre su barriguita, dejando que se le dibujara una sonrisa de oreja a oreja en la cara.

- ¡Sora! ¡Sora! ¿Pasa algo? – revoloteando rápidamente hacia ella, se fue directa hacia la pelirroja-. ¿Estás bien?

- Sí… Ven – girándose, deshizo el camino andado, tomando asiento en el sofá, justo al lado de donde Gabumon se había despertado ya del todo y la miraba con cara de asustado-. Siéntate – le dijo a su compañera.

No tardó mucho, ya que sabía que esas cosas duraban poco, alargando las manos hacia las patas de ambos seres, cogiéndolas y dejándolas donde antes hubieran estado las suyas.

- ¿Qué pasa? – preguntó el ave confusa todavía.

- Ya veréis…

No tuvo que esperar más que unos segundos para volver a notar el movimiento de la pequeña. Sin duda la madre podía notarlo con mucha más intensidad que los digimon que la acompañaban, pero estaba segura de que podrían sentirlo.

- Eso es Aiko… - explicó ante la cara de confusión de ambos-. Ya está creciendo lo suficiente como para que la podamos sentir moverse.

Parpadeando, confusos, dejaron la vista primero fija en ella, y luego la bajaron hacia donde ella había dejado sus patas, como si esperaran ver algo más. prácticamente como si se hubieran puesto de acuerdo acortaron aún más la distancia, dejando ambos la cabeza apoyada, quedándose así abrazados a ella.

Dibujándose en su cara una sonrisa al verlos, no pudo más que quedarse quieta. No tenía prisa, podía dejarlos así el tiempo que ellos quisieran. Cuando vio la puerta abrirse de nuevo, levantó la mirada, dándose cuenta de que Haru había ido a buscarla.

- ¿Te están usando de peluche?

- Se ha movido la niña – le dijo a modo de explicación.

- ¿Otra vez? – alzando ambas cejas en gesto de sorpresa, se acercó unos pasos-. Empiezo a pensar que me discrimina…

- No sé yo si ahora nos van a dejar irnos a casa estos dos, porque no los veo con intenciones de soltarme – divertida, vio como no se daban por aludidos-. El otro día se enfadaron porque no los despertamos cuando se empezó a mover.

- ¡Es que eso no vale! – protestó Biyomon, levantando finalmente la cabeza.

- Ya te dije que fue muy rápido y no me dio tiempo a nada…

Levantando el vuelo, observándola desde ahí, se acercó hasta Haru, quedándose a su lado.

- ¿Tú no la has sentido moverse todavía? – vio como le negaba con la cabeza-. No pasa nada, seguro que te saluda dentro de poco…

Riéndose por las conclusiones de la digimon, le contestó asintiendo con la cabeza, acabando por mirar hacia el otro digimon, quien seguía en la misma posición con los ojos muy abiertos. Sora volvió a bajar la vista hacia él, acabando por posar su mano sobre su cabeza.

- ¿La has sentido tú también? – le preguntó al digimon, viéndolo asentir ligeramente-. Dentro de nada ya verás como la empezamos a sentir con mucha más frecuencia – movió sus dedos, acariciándolo ligeramente.

Volviendo a casa, había dejado que los dos digimon fueran delante, observándolos, especialmente a Gabumon, con una ligera sonrisa todavía.

- Lleva así desde que le conté que estaba embarazada. Simplemente cogió, se sentó a mi lado y no me ha vuelto a dejar sola. Cuando nos fuimos a París sin él se enfadó… No por no llevarlo de vacaciones, sino porque así no iba a poder cuidarnos – le explicó a Haru.

- ¿Cuidaros?

- Sí… cuidarnos – amplió más la sonrisa-. Y ya los has visto hoy… Creo que alguien no se va a despegar de la niña desde el primer momento que la vea.

- No creo que ninguno de los dos se vaya a despegar demasiado de ella.

- No, ninguno de los dos – dándole la razón automáticamente, acabó por cogerse de su brazo, continuando con el camino-. Me parece que no vamos a tener mucho problema con tener niñeros…

- Uy, sí, como si el resto de niñeros que tienes tú ya ahora no fueran a acosar a la pobre niña más que a ti.

- ¿Conoces al padre de Yamato, no? – fue la única respuesta que le dio-. Que se empiecen a pelear con él si quieren…


Yamato abrió la puerta, escuchando más voces de las que esperaba nada más hacerlo, buscando con la mirada el origen. No tardó en dar con Haru, arqueando una ceja.

- No sabía yo que hoy íbamos a tener invasión – se hizo notar, provocando que ambas mirasen hacia él, saludando con la mano.

- Me ha secuestrado. Ha usado el chantaje de que no debería de quedarse sola…

- Me lo creo perfectamente – dejando el abrigo en el perchero y el resto de cosas junto a él, se acercó hasta ellas-. ¿Te han dejado sola?

- Sí, ya ha huido.

- Normal… pobrecillo – acercándose hacia Sora, se inclinó para saludarla con un beso en la mejilla-. ¿Todo bien hoy?

- No lo sé, vete a preguntarles a los digimon a ver si tienen alguna novedad – sonriendo, se quedó mirando hacia él.

Confuso, la observó unos segundos.

- ¿Dónde están?

- En tu… siempre ordenada habitación de los papeles – dedicándole una encantadora sonrisa irónica volvió a girarse hacia Haru-. Créeme, no lo estoy diciendo por meterme con él. Por cierto – volvió a buscar a Yamato con la mirada antes de que desapareciera-. ¿Tienes días libres la semana que viene?

- No, solo el fin de semana, ¿por qué?

- Me sirve… Quizás deberíamos de ir pensando en cómo hacemos con todo lo que tienes ahí…

- Cuando quieras – continuó caminando entrando finalmente en la habitación.

- ¿Qué os pasa con los papeles? – le dijo Haru cuando volvieron a quedarse solas.

- Nada… Que hemos decidido que esa habitación va a ser la de la niña y que tenemos que ir cambiándola poco a poco. Ya ves, pasa de la pequeña de la casa a la otra pequeña de la casa…

- Qué graciosa…


Cerrando la puerta tras él, se quedó mirando hacia los digimon, los cuales parecían estar distraídos con algo que no alcanzaba a ver, acercándose hasta ellos para agacharse a su lado.

- A ver, contadme, ¿qué es lo que me he perdido hoy que esas dos brujas de fuera no quieren contarme?

- ¡Yamato! – protestó Gabumon asustándose al no haberlo sentido.

- Lo siento… Pero llevo un rato en casa y nadie se ha enterado de mi presencia por aquí, Muy bonito… ¿Qué me he perdido?

- Hoy hemos sentido a Aiko – poniéndose en pie con un revoloteó se quedó mirando hacia él Biyomon-. Cuando estábamos a punto de venirnos a casa se empezó a mover y pudimos notarla – empezó a parlotear-. Gabumon se quedó pegado a Sora y no se quería mover.

- ¡Chivata! – protestó el otro digimon.

- ¿No te querías mover? – bajó la vista hacia su compañero, acabado por girarse hacia Biyomon-. ¿Me dejas con él un momento? – viendo como automáticamente le hacía caso, sonrió.

No dijo más, simplemente alargó las manos para cogerlo en brazos y levantarlo del suelo yendo a sentarse a la cama dejándolo sentado sobre sus rodillas.

- ¿Te ha gustado sentirla moverse? – acabó preguntándole, notando el rubor que aparecía en su cara.

- Quiero conocerla ya… Estoy seguro de que va a ser igual que tú.

- ¿Igual que yo? ¿Y desde cuando eso es bueno? Vamos a ver… - tuvo que reírse.

- No eres tan insoportable, solo cuando te gusta fingir que lo eres.

- ¿Finjo que lo soy?

- Más de los que te aguantamos todos los días deberíamos de aguantar – alzando ligeramente la cabeza en gesto orgulloso, cruzó los brazos.

- Ya entiendo… Así que tu plan es esperar que la niña sea parecida a mí para darme el cambiazo… Te he pillado… - sonrió, sin poder evitarlo, antes de acercárselo algo más-. Y no sabes lo que me gusta escucharlo. Porque va a necesitar que la cuides mucho.

- ¡Ya lo sé! – protestó-. Yo quiero que se mueva otra vez para poder volver a notarla… Oye, ¿tú crees que si le hablo me escuchará?

- Pues… no lo sé, dicen que sí, ¿por qué?

- Porque tengo que advertirle que no se le ocurra salir igual de cabezota que su padre, que la vamos a querer todos mucho igual, pero yo necesito un poco de descanso... Quiero que sea igualita que tú, pero con el carácter de Sora, sí, sí…

Arqueó una ceja, observándolo, antes de intentar hacerse el serio y el ofendido.

- Traidor… - pinchándolo con los dedos en los costados, no lo soltó cuando empezó a revolverse.


AnnaBolena04: y ahora llega el turno de los dos que faltaban para sentir a la nenita moverse y saludar a los dos niñeros más fieles que va a tener en toda su vida, que esos dos no le van a quitar el ojo de encima nunca más. Si el pobrecillo de Gabumon ha tenido que aguantar el padre tantos años, como bien dice él, si le sale con el carácter de la madre ya le vale como compensación por todos los cabezazos de estos años.

Al pobre Yamato van a tener que acabar llevándole unas cuantas tilitas a ver si se calma o algo jajajaja Que el pobre estaba a punto de ponerse a dormir otra vez plácidamente y le venía la pelirroja a decirle que se había movido el jarrón jajajaja Y luego llega a casa y le sale su compañero con esas monerías y él ya no sabe si va o viene xD

¡Un besito de tortuguita!

Natesgo: sí, debe de ser el plan. Tengo que mirar como va lo de la viudedad en Japón porque puede ser un tema necesario en cualquier momento como las dos Ishida sigan así, que cualquier día se quedan sin rubio y a ver cómo hacemos. Que no tenemos otro de respuesto - y menos mal, porque este ya ha pasado por el aro pero anda que no ha dado la lata- y el recambio para la pobrecita pelirroja ya tiene un miniél y a Koemi le tenemos aprecio jajajaja Y lo mismo con el pobre Hiroaki que cualquier día se le une... Acaban los dos en cardiología uno en casa camilla.

¡Besistos!

Guest vecina: nooo, es demasiado pronto en estos capítulos todavía como para poner a una tortuguilla queriendo venir a saludar al mundo. Por ahora solo se entretiene saludando al mundo con sus ligeradas pataditas que provocan que Sora se revolucione y que los que la rodean se pasen fangirleando lo que queda de día. Respecto al tito Taichi... yo solo quiero llegar al día que lo que tenga delante sea el pelirrojito ese chiquitín que nos dejaron ver los simpáticos de Toei, con una pelota diciéndole que si le enseña. Venga, a ver quien lo reanima de esa.

El abuelo el pobre es que tenía falta de información... Ya le vale al rubio olvidarse de contarle eso a su padre jajajaja Y, sin duda alguna, no tengo ni la más remota idea de por qué dices que te empieza a oler raro lo de Hiroaki y Natsuko... No, ni la más remota... No, no cofcofcofcofcofcofcof Tú deja que le llegue la noticia a Takeru jajajaja

Mira, los críos derecho a descansar el mínimo porque los tengo en 5º de primaria suspendiendo 6 asignaturas... Así que no es que estén muy cansados del esfuerzo académico... Ninguno de todos ellos... Lo que pasa es que estorban en casa y algo tienen que hacer con ellos para que no se pasen el día pegados a la PS y fingir que se preocupan por su educación... Qué triste y qué cierto... Ains. Pero bueno, da igual. Es viernes y eso vale por todo porque no trabajo hasta el miércoles otra vez.

¡Bicos grandes para ti vecina!