5.
No supo cuánto tiempo estuvo allí, parada, con la mirada perdida en alguna mancha de la pared, a la que un gracioso le había pintado una carita feliz con rotulador rojo; sin duda era Jack, pudo percibirlo de alguna manera tras esas dos palabras. Era su altura, su complexión, y, al igual que con Ana, el tiempo había pasado inclemente por él.
Jack había sobrevivido al derrumbe.
Su consecuente reacción fue caer arrodillada al suelo y llorar de la forma más silenciosa que le fue posible, tratando de no despertar a su compañera; su mejor amigo estaba vivo, el hombre de quien siempre estuvo enamorada estaba con vida. Pensó en todas las noches que pasó culpándose por su muerte, por su incapacidad de alcanzar a su comandante, los rostros dolidos mirándola eran su completa culpa.
Pero él no se lo dijo, tal como Ana lo hizo tan pronto se encontraron.
Así, de manera simple, descubrió que seguía amándolo, al aceptar sin más que no le revelara su identidad, que sus razones debía tener para hacerlo. Sonrió entonces, entre su propio llanto, sintiéndose, en cierta medida, aliviada.
-.-.-.-.-.-
No lo volvió a ver en esas 48 horas.
Su mente le gritaba que regresara, que lo encarara, que quería volver a verlo, pero ella se mantuvo firme a la decisión de no hostigarlo; fue tanta su batalla mental que acabó volviendo al hospital mucho antes de tiempo para hacer sus rondas con los pacientes…
…Y para infiltrarse dentro de una de las bodegas.
-¿Qué quieres que haga qué?
Ángela fingió ofenderse, luego molestarse.
-Sé que has podido entrara las bodegas sin que nadie se de cuenta, tienes tecnología que está prohibida desde hace cinco años, ¿o vas a decirme que han salido de forma espontánea en tu laboratorio?
Era realmente extraño ver a Moira consternada, por lo que hubiese deseado tener una cámara o algo parecido; tras unos segundos de denso silencio, Ángela se cruzó de brazos, torciendo con levedad los labios.
-¿Qué pasa?
-Es tan poco común en ti que quieras actuar en contra de tus principios.
-Haré lo que sea para hacer bien mi trabajo.
Le sabía realmente mal hacerlo, y utilizar a su compañera de esa manera era aun peor aun sabiendo de quién se trataba… pero no era una mentira; sus investigaciones y curas prácticamente comenzaron de cero, imperfectas, ineficientes. La consecuente sonrisa de la genetista le hizo comprender que probablemente iba a perder un poco de dignidad en esta operación.
-En ese caso te ayudaré, pero debes hacer algo por mí a cambio.
-No vas a pedirme que desfile en encaje otra vez, lo prometiste.
-Ah, claro que no, soy mujer de palabra. Antes de decírtelo, ¿puedo saber qué es lo que buscas ahí?
-Nada peligroso, quiero mi backup de vuelta.
Y el Valkyrie, pero eso era asunto suyo.
-En todo caso, traerás también el mío.
-¿El tuyo?
-"Alguien" puso una contraseña a los datos de…
-Sí, ya lo recuerdo.
-Y… tienes que cenar conmigo una noche.
-Bien. ¿Cuándo lo hacemos?
-¿La cena? Cuando tú quieras, adoro verte con vestido.
-No es a lo que me refiero.
Fue entonces cuando entró al estrecho laboratorio, sin permiso ni anuncio, el director del hospital junto con lo que parecían ser inversionistas, todos bien vestidos y con aires de grandeza, hablando acerca de la labor que se hacía; Angela se miró algo nerviosa con la aparición de la que no se había percatado, pero Moira pareció ignorar a los hombres hablando.
-Tendré libre el viernes en la noche, ¿te parece si salimos a eso de las ocho?
-¿En serio quieres que me ponga vestido? -Le susurró, comprendiendo a donde iba el asunto.
-Uno corto, por si hay que correr.
-¡Estas bromeando!
-.-.-.-.-.-
Estuvo unos tantos minutos dando vueltas frente al estrecho lugar donde Ana y Angela se encontraban trabajando, mejorando los sueros que ya tenían y tratando de compensar la escasez que tenían en el equipo; acabó recargado en una pared contigua, lejos de su visión, tomando valor y escuchando vagamente lo que aquellas mujeres hablaban.
-Es… bastante callado, pero buen paciente.
-Quizá lo intimidaste.
-No se ve como una persona que se pueda intimidar. -La rubia rio un poco. -De hecho, se ve algo siniestro.
-No hay nada por lo que debas temer, yo misma lo pondré en su lugar si intenta algo indebido.
-Hay algo que debo decirte, Ana.
Hubo una especie de nerviosismo en él al escuchar su suave voz. ¿Acaso iba a decirle de lo ocurrido días atrás? ¿Cómo iba a poder darle la cara? ¿Qué iba a decirle? ¿" Perdona por desaparecer"?
-¿Qué pasa?
-El viernes entraremos en la bóveda donde guardan el material de Overwatch.
Hubo silencio entonces. Incluso él se había quedado expectante, aterrado con lo que acababa de escuchar… ¿desde cuándo Ángela se había vuelto una delincuente? Jamás había estado de acuerdo con operar fuera de lo legal, lo había dejado tan claro una noche que discutieron hasta que ambos acabaron en llanto.
-¿Entraremos? ¿Quiénes?
-Entraré con Moira…
-¿Estás trabajando con ella, Ángela?
-No, nada de eso. Escucha antes de que te pongas paranoica, allí se encuentra mi backup, lo necesito tanto para mi trabajo como para poder apoyarlos aquí.
-¿Y Moira?
-Quiere su backup también, pero es un riesgo que debo correr, por el bien de todos.
-Yo…no sé que decirte. -Ana daba vueltas alrededor del lugar, escuchaba su andar nervioso. -Sería hipócrita de mi parte hablar de riesgos y de actuar a escondidas de otros, pero es tan poco propio de ti.
-Por eso mismo sé que no levantaré sospecha con Moira, me cree incapaz de obrar fuera de la ley.
-¿Tan fuerte es tu convicción?
No hubo respuesta, pues la excapitana había salido del laboratorio en ese momento, topándose con el soldado recargado en la pared, el cual acabó retirándose del lugar sin decir palabra alguna.
-.-.-.-.-.-
Llegó el viernes. Angela no se asombró en absoluto de que el restaurante donde la había citado estuviera a una cuadra de la bodega que pensaban asaltar; tampoco se vio sorprendida de la sniper y el soldado que la estaban espiando desde lo alto de un edificio cercano, a quienes fingió no notar.
-A veces me da la impresión de que me subestiman. -Se dijo en voz baja.
-Cé atá tú caint faoi?
Fingió no verse sorprendida. Moira estaba ahí con ella, como un espanto, usando una blusa negra, corbata carmesí y pantalón gris muy claro, seña inequívoca de que había salido del hospital apenas, mientras ella llevaba un absurdo vestido color vino con un chal aperlado sobre los hombros.
-Todos, de todo el mundo. -Improvisó. Se había vuelto bastante buena en eso. -Van ya cuatro veces que intentan asaltarme.
-No deberías ir sola.
-¿Ves? Incluso tú lo haces. -Se hizo la ofendida. -Todavía que he cumplido tu capricho.
La pelirroja le sonrió, complacida, haciendo que la doctora tuviera sentimientos encontrados.
-.-.-.-.-.-
La mesa estaba justo al lado de un bello ventanal que daba a una especie de balcón, así como al edificio donde pretendían entrar más tarde; las luces tenues y el bonito arreglo del lugar no eran suficientemente atractivo para Angela, había una creciente ansiedad dentro de ella que le estaba costando controlar.
-A las doce de la noche hay un cambio de guardia. -Moira hablaba con la tranquilidad del que no es escuchado, recargada sutilmente en la decorada mesa. -Se supone que la seguridad aumentó desde que hubo esos robos en Norteamérica y en El Cairo, pero…
"Thanks, doc." Tensó los labios un poco.
-Te ruborizaste.
-Estoy a punto de arrepentirme, ¿sabes? -Acabó confesándose. -Me causa muchísimo conflicto.
-Estoy bastante consciente de ello. -Había dejado su mano sobre la de ella con una sutileza femenina bastante contrastante. -Entonces, esta es la última línea que debes atravesar. ¿Lo harás, o volvemos al hospital?
-Sí, lo haré.
-No estarás sola, lo sabes.
-Sé que no.
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-¿Están…?
-Angela está utilizando a Moira. -Ana permanecía con la vista en la mira de su rifle. -Es una parte de ella que no nos quiso mostrar, pero que aprendió a base desesperación. Recuerda que estuvo en prisión un tiempo, ya no es la misma chica a la que nos habíamos acostumbrado.
-Me siento mal por ello.
-Cada uno cambió a su manera, Jack, así como ella, nosotros hicimos mucho de lo que no estamos orgullosos por nuestros ideales.
-Solamente nos queda confiar en ella.
-¿Lo haces?
-Jamás he dejado de hacerlo.
-Tampoco yo.
