- ¿Dónde se han metido estos dos? – preguntó Yamato mientras que se sentaba al lado de Sora en el sofá.
- Algo estaban haciendo arriba, déjalos, ya darán señales cuando se les antoje algo – aprovechando que se había sentado se giró ligeramente, observándolo desde donde se había quedado apoyada.
- ¿Echan algo interesante? – señaló con la cabeza hacia la televisión.
- No… Así que mejor te entretengo yo – haciéndolo sonar como si tuviera segundas intenciones, acabó echándose al reír al darse cuenta de que la estaba mirando de reojo-. Tengo cotilleos…
- ¿Cotilleos? ¿De quién? – notando que el comentario lo había dicho para reírse de él, negó con la cabeza, alargando la mano para quitarle el sonido a la pantalla.
- Antes estuve hablando con mis padres… No sé, si se me llega a ocurrir la idea me busco una nieta con la que chantajearlo antes…
- ¿Por qué? – frunciendo el ceño, confuso, se quedó mirando hacia la pelirroja.
- Porque resulta que la última ocurrencia de tu querido suegro ha sido pedir el traslado definitivo a la Universidad de Tokio junto con su equipo.
- ¿Tu padre vuelve a Tokio?
- Mi padre vuelve a Tokio – asintió, sonriendo -. No sé, ya soy mayorcita, pero… Tenerlo de vuelta en casa me hace especial ilusión.
- Sobre todo por tu madre, ¿no?
- Sí, especialmente por ella. Ya se ha pasado bastante tiempo sola – asintió-. Así que vamos a tener a mi padre acosándome también ahora… Al igual que Shuu… Y si han conseguido sacar a Koushiro de debajo de la mesa y convencerlo para que vuelva a la capital a aguantar a Mimi todos los días… a él también.
- ¿Él también? No lo sé, si decide volver habrá que ir a hablar con Taichi para que le vaya cediendo a él el emblema o algo…
- Eh, él solito se lo ha buscado. A él se le ocurrió casarse con ella, así que ahora que se aguante – a pesar de todo, no pudo evitar empezar a reírse teniendo que pensar que algo de realidad en toda la última parte de la conversación sí que había.
- Sí, lo de él es de continuo, a otros solo nos va y nos viene…
Dejando de reírse, se quedó mirando hacia él antes de entreabrir los labios con gesto ofendido, por suerte, tan exagerado que Yamato pudo darse cuenta de que se había tomado el comentario como lo que realmente era y que estaba bromeando.
- Alguien hoy va a ir a dormir con su padre… - entrecerró los ojos, lanzándole una mala mirada.
- No serás capaz… - intentando su mejor cara de no haber roto un plato en su vida, se acercó hacia ella.
- O en la terraza, así te tengo vigilado a través del cristal – intentó sonar seria, sin poder hacerlo demasiado.
Acabó por girarse más, acercándose apoyándose en sus propias rodillas para ello antes de alargar los brazos hacia ella con intención de empezar a pincharla en los costados haciéndole cosquillas.
- Para, para… - le dijo empezando a revolverse, con cuidado de no darle una patada, riéndose por lo bajo.
No la dejó tranquila hasta que acabó por conseguir lo que había pretendido en un principio, quedándose algo más a su lado, pudiendo así quedar a su lado. Hacía ya unas semanas que esquivaba siempre dejar su peso sobre ella, queriendo así tener cuidado.
- ¿Ahora no querrás que te haga caso, verdad? – le dijo mirándolo intentando mantenerse lo más digna que pudo.
- ¿Ni un poquito?
- ¿Te lo mereces? – se le escapó una sonrisa, finalmente, girando la cabeza hacia él para acercárselo, pudiendo así darle un beso.
Sonrió incluso cuando ya lo había alcanzado, arreglándoselas para hacer algo de presión y poder girar algo las tornas de tal manera que quedara ella con la espalda apoyada sobre el sofá, dejando su brazo como apoyo bajo su cuello, inclinándose así para poder seguir con el beso. No tardó en sentirla acomodarse, llevando una mano a su nuca, jugando así con sus dedos entre el cabello y la piel del cuello mientras que lo seguía.
Tardó unos segundos en volver a abrir los ojos cuando se separó, observándolo con una sonrisa antes de levantar el cuello, volviendo a buscar sus labios, haciendo presión con su mano para que bajara su cabeza.
El sonido del timbre provocó que se acabara separando de ella, levantando la cabeza para mirar hacia la puerta por encima del reposacabezas. Por suerte, las cosas no habían llegado a un punto en el que no les importara que estuvieran en el salón, sin embargo, eso no quería decir que no le molestara la idea de tener que apartarse de ella.
- Como sea Yagami, le cierro la puerta en las narices… ¿Esperamos alguien? – le dijo antes de apartarse del todo para ponerse en pie y acercarse a abrir.
- Que yo sepa no… A mí nadie me ha llamado… - negando con la cabeza, se levantó ella también pero solo para quedar sentada.
Ante el sonido del timbre de nuevo, aceleró, yendo hacia la puerta para abrir, encontrándose, de repente, con una cara conocida. No, sin duda no era Taichi.
- ¿Se puede saber qué estás haciendo tú aquí? – fue lo primero que salió de la boca del rubio al encontrarse a Mimi al otro lado de la puerta.
- ¿Interrumpo? – sonrió maliciosamente-. Porque o te has peinado esta mañana o estabais ocupados…
- ¿A que no te dejo entrar?
- ¿Y a mí no me dejas enterar? – uniéndose a la conversación, apartando ligeramente a Mimi, se asomó Koushiro, quien llevaba cogido con él al niño.
La cara de sorpresa de él fue suficiente para que entraran riéndose, dejándolo en la puerta mientras que Mimi se iba directa a saludar a su amiga.
- ¿Qué estabais haciendo? ¿Eh? – dijo sentándose a su lado fijándose en que las mejillas de ella estaban algo más sonrojadas de lo normal.
- Nada Mimi… Nada… ¿Os he invocado o qué? Justo acababa de contarle lo de mi padre – colocándose mejor, aprovechó para echarse unos mechones de pelo tras las oreja-. ¿Te ha secuestrado en Tokio hasta nuevo aviso? – le preguntó al otro chico.
- Más o menos…
- ¿Tú estás seguro de que no te quieres buscar una excusa para quedarse en Kioto tú solo? – habiendo cerrado finalmente, Yamato posó la mano en el hombro del otro-. ¿Y tú qué? ¿No te aburres de tener que aguantar a tu madre todos los días?
- No sé… Creo que no tengo excusas tan buenas como para no estar por aquí en una buena temporada – soltó a Hiro, dejándolo ir a sentarse también.
- Hola enano – no tardó en llegar a manos de la pelirroja, quien lo cogió, dejándolo sentado sobre ella, acabando por girar la vista hacia su marido-. Creo que siguen arriba los ojos dos, diles que baje que tenemos visita de su interés…
Cuando volvió a bajar acompañado con ambos digimon, fueron directos a saludar a los otros dos compañeros, que habían llegado tras Mimi y Koushiro.
- ¿Qué lleváis haciendo todo el rato por arriba vosotros dos solos?
- Estábamos en la terraza… - contestó Biyomon.
- ¿Los dos?
- Está más insoportable que tú con que quiere frío – señaló con el ala a Gabumon antes de alzar el vuelo para irse en busca de Palmon.
Negando con la cabeza, volvió a mirar hacia el niño, que parecía entretenido al haber descubierto que desde la última vez que se habian visto, la barriga había crecido hasta hacerse más evidente.
- ¿Y a qué debemos el honor? Si veníais a contarnos lo de la vuelta a la ciudad lo siento… Os fastidió la sorpresa mi madre.
- Ya lo veo, ya… - acercándose hasta ellas también, Koushiro se quedó observándolas-. ¿Cuánto te queda?
- Pues… Me han dicho que posiblemente en la primera semana de Junio tengamos compañía.
- No me queda demasiado, no… Tres meses más o menos.
- Más o menos, sí – sonrió-. ¿Por qué te crees que tu querido jefe se ha dignado a volver finalmente por casa?
- Sí, no lleva muy bien el únicamente vivir con la baba cayendo solo por fotografía… - se rio antes de colocarse de tal forma que quedó justo detrás de Mimi.
- Mejor… Al final hemos salido todos ganando – asintió ella-. Además… no es mala idea que Koushiro vuelva por fin de forma permanente por casa. No iba a venir mal un poquito de ayuda de ahora en adelante.
- ¿Por qué? ¿Te ha salido más trabajo? – preguntó Yamato, dejando de mirar hacia los cuatro digimon, devolviéndole la atención a los humanos presentes.
- No… ¡Sora! ¡Dile algo! Siempre quiere librarse de mí…
- Menuda novedad que acabas de descubrir -le dedicó una ligera sonrisa de medio lado a Mimi, pasando por al lado de la pelirroja, revolviéndole el cabello al niño.
- ¿Qué quieres que le diga? Si de repente se volviera amable y encantador contigo es que tendría fiebre otra vez… Asúmelo – se encogió de hombros, observándolos a ambos-. ¿Qué pasa, Mimi?
- Pues… - miró hacia Koushiro, antes de sonreír-. Pasa que… Alguien va a tener un hermanito o hermanita antes de que acabe el año…
Los ojos de ella se abrieron de par de en par, mirando hacia su amiga y luego hacia Koushiro quien simplemente le asintió desde donde se había quedado, sonriendo.
- Yo no soy tan traidora ni supersticiosa… No me hace falta esperar tanto para decirle a la gente que estoy embarazada… - no pudo evitar el comentario tampoco.
- ¡Mimi! – dejando al niño en el suelo para que se juega a jugar con los digimon si quería se fue directa a abrazar a su amiga-. ¡Me alegro mucho!
- Ya, ya… Ahora no te des aludida por el puñal que te acabo de lanzar – sonriendo ella también, le devolvió el abrazo-. No sé todavía si es niño o niña, pero… La cosa es que van a ser del mismo año el tuyo y el mío…
Parpadeando todavía, confuso ante la noticia, Yamato se quedó mirando hacia las dos mujeres antes de girar la cabeza hacia el pelirrojo, teniendo que acercarse hasta él y posando la mano en su hombro.
- ¿Te doy la enhorabuena o te voy pidiendo hora con el psiquiatra? – murmuró por lo bajo.
- Las dos cosas – contestó casi que con el mismo tono antes de girarse hacia él-. Supongo que no ha podido venir en mejor momento el traslado del profesor.
- Pero… ¿ha sido queriendo?
- No… Pero tampoco me quejo, ni ella tampoco… - se encogió de hombros-. Hiro ha salido muy tranquilo, no le va a venir nada mal un poco de compañía. Y que yo esté de vuelta en la ciudad supongo que facilita mucho las cosas…
- En ese caso supongo que no me queda más remedio que felicitarte – acabó por sonreír.
No pudo evitar quedarse mirando hacia Mimi, confuso. A sabiendas de los cruces de cables que padecía Sora cuando las hormonas atacaban siendo ella la persona más tranquila que había conocido en toda su vida, la simple idea de pensar en que Mimi también iba a tener esos arrebatos hizo que volvieran a su mente las palabras que había dicho antes sobre que igual iba a ser buena idea darle el emblema del valor a Koushiro.
- ¿Qué ha dicho tu padre? – carraspeó antes de volver a la realidad, intentando centrarse en su amigo.
- ¿Mi madre? Ya se ha apuntado a la competición con los vuestros para ver quién se convierte en la abuela consentidora del año… Le ha dado por copiarle la frase a tu padre, dice que quiere que sea niña.
- ¿Y tú qué quieres? No, espera, no me contestes a eso, porque como me digas que no te importaría porque así podria salir igual que la madre voy a tener que morderme mucho la lengua…
- ¡Yamato! – protesto Mimi, girando la cabeza hacia él.
- Enhorabuena, pesada… - le dijo antes de aprovechar su situación, alargando el brazo para poder revolverle más de la cuenta el pelo desde allí.
- ¡Sora! ¡Dile algo!
AnnaBolena04: qué pena que le va a dar a la pelirroja dejar todos los papeles del rubio marginados en alguna parte de la casa donde no molesten jajaja Aaaunque quizás empiecen a tener algún problema de espacio en casa y tengan que empezar a plantearse más en serio empezar a mirar otros lugares donde vivir, que van a ser cuatro en casa y los papeles.
Y... ¡sorpresa! Creo que alguien va a tener un amigo o amiga de su edad exacta para poder enredar por ahí cortesía de los Izumi (en realidad cortesía de Toshiko, ya que estamos jajajajaja). Y... parece que por fin vamos a tener a cierto profesor y cierto pelirrojo de vuelta en Tokio después de tanto tiempo.
¡Besitos de tortuguita!
Natesgo: están en modo petardo-pesado detrás de ella, pero era algo totalmente predecible. Al menos no molestan, porque ya está acostumbrada a que Biyomon sea su sombra allá donde va. Seguramente pueda acabar mandando antes a paseo por pesado al futuro padre o al marido del susodicho que a los digimon.
Ahora el rubio está ocupado con sus pensamientos sobre si no sabe si considerar a Koushiro el más valiente del mundo o si simplemente es un peligro para la humanidad por las brillantes ideas que tiene como dejar que Mimi se reproduzca más de una vez. Ahí tiene entretenimiento mental para una temporada. ¡Besitos!
Guest Vecina: jajajajaja es probable que sea algún tipo de venganza de la nenita por todos los puñales que le lanza Haru a Sora, sí. Podría ser, sería una buena muestra que va a ser encantadora cuando nazca y los mate a todos de la adorabilidad.
Es el premio que tiene derecho a tener después de aguantarle tantas al rubio durante taaantos años. Ahora le toca que venga una miniél con el carácter de la madre y entonces podrá aprovechar y dedicarse a vivir tranquilo porque entonces seguro que va a ser un amor y que si se enfada, va a ser por algo con lo que él, seguramente, estará de acuerdo.
El minipelirrojo va a ser muy peligroso para Taichi. Muy muy peligroso porque aunque Daigo vaya a ser "bastante" más mayor que él, cuando los vea ahí enredando con alguna pelota, corre bastante peligro de tener que irse a por pañuelos o a que alguien lo abanique, probablemente seguido de Sora. Si además, todos sabemos que seguramente que le azuce al nene para que vaya a decirle que si le enseña a jugar al fútbol mientras que se queda mirando las reacciones.
Y ahora viene la minipelirrojita de los Izumi que se ve con Koushiro en el epílogo. Obviamente no lo saben todavía en la historia, pero como más o menos en el dibujo se ven de la misma edad, por eso lo hice coincidir. Para eso y para aterrorizar un poco a Yamato, que siempre viene bien xD
Pues solo te diré que cada vez que leo la palabra "Fortnite" me pongo de mal humor. Es automático ya. Y si para encima tienen padres que pasan de sus caras y los dejan pasarse el maldito día pegados a las malditas maquinitas... Así salen, subnormalizados crónicos. Y no es un único caso, que entre todos los cursos que tengo te puedo decir que muy, pero muy pocos, aprueban todo. Llego yo en 5ª de primaria con 6 suspensas y probablemente a día de hoy no conoceríais mis desvaroos tortuguiles porque 22 años más tarde seguiría castigada xDDD
¡Bicos para ti vecina! Y a portarse bien este fin se semana que hay que guardar fuerzas para Nochevieja.
Epic Crystal Night: solo voy a decirte una cosa... De aquí a unos pocos capítulos... si ahora te parece adorable, no sé lo que te va a parecer. Es lo único que puedo decir, porque yo estoy con el hype muy subido ahora mismo a causa de él. Tanto que estaba hasta mirando un poco los capítulos a ver si ponía meter más el pico de Biyomon por ahí, pero es que todo me encaja mucho mejor tal y como está desarrollado jajajaja No digo más.
Se merece una tortuguita que no sé por el saco, que ya ha dado el padre por él y por varias generaciones de Ishida más... ¡Un beso!
