Sora caminaba tranquilamente al lado de su madre, aprovechando que aquel mes de abril por fin había empezado y que la tarde se había terminado quedando tranquila y despejada. Había quedado con ella para ir a comer en el tiempo de descanso del estudio.

- ¿Dónde se ha metido Yamato hoy?

- Tenía una reunión y no va a llegar hasta por la noche – explicó devolviendo la vista hacia Toshiko-. ¿Por qué lo preguntas?

- Por nada, simplemente me extrañaba que no anduviera detrás tuyo…

- Mamá… No seas mala. Pobrecito, déjalo que descanse de tener que aguantar a una loca bipolar a todas horas en casa, que ya bastante le provoco que se tire de los pelos cuando se me cruzan los cables.

- Cariño… que se aguante. Tú tuviste que aguantarlo cuando el bipolar era él y no tenía excusa alguna – riéndose por lo bajo, dejó claro que bromeaba.

- ¡Mamá! – riéndose a su vez, se quedó mirando hacia ella-. ¿Tienes algo que hacer hoy?

- No, ¿por qué?

- ¿Vienes conmigo al estudio? Tengo que enseñarte una cosa… - sonriendo ligeramente de forma traviesa, se giró, pudiendo así estudiar la cara de la mujer.

- No lo sé, si me vas a mirar así a lo mejor no me atrevo a ir a ninguna parte contigo.

- ¡Yo sé lo que te quiere enseñar Sora! – alzando el vuelo, Biyomon se colocó entre ambas.

- ¿Y no me lo vas a decir?

- No, es un secreto – negando con la cabeza se adelantó unos pasos.

- Claro, vosotras dos conspirad en mi contra…

Continuaron con el camino, seguidas de los pasos de Gabumon, quien iba algo más rezagado, observando a las tres que iban delante de él.

- Creo que si acabamos pronto en el estudio te voy a pedir que me acompañes a dar una vuelta por algún centro comercial…

- ¿Para qué?

- Empiezo a no estar cómoda con la ropa que tengo – se posó la mano en el vientre-. Me molestan los pantalones, así que… Tengo que aprovechar y comprarme alguna que otra cosa.

- Cuando yo estaba embarazada de ti al final no era capaz de aguantar nada que se me sujetara a la cintura. Me pasé los últimos meses en vestidos simplemente por comodidad… Y la excusa del kimono siempre viene muy bien para eso, ¿lo sabes, verdad?

- ¿Cómo te crees que ando por casa? – asintió-. Esa era la idea que tenía más o menos… Creo que voy a comprarme algunos vestidos aprovechando que ya empieza a hacer buen clima.

- Pues vamos al estudio, me enseñas lo que me tengas que enseñar y vamos a mirarte modelitos de premamá.

Provocando la sonrisa en la cara de Sora al decir aquellas palabras, hizo lo mismo que ella continuando el camino. No dijo nada más, simplemente continuaron distraídas hasta que la pelirroja fue aminorando la marcha poco a poco, frunciendo el ceño lentamente.

- ¿Qué? – preguntó su madre.

- Creo que no me ha sentado demasiado bien la comida…

- ¿La comida? Pero… ¿no habías pedido arroz por eso mismo?

- Ya, pero igual no tenía que haber comido nada… - frunció algo más el ceño, tan solo unos instantes, acabando por hacer una mueca.

- ¿Hija? – con gesto preocupado, se acercó hacia ella-. ¿Estás bien?

No contestó, simplemente se quedó recta, esperando a que la sensación extraña que sentía pasara. Tan solo unos segundos más tarde, pareció irse por donde había venido, haciendo que mirase hacia su madre.

- Lo que yo te diga… Me ha sentado mal el arroz y… - cortó sus palabras.

Ahora la mueca fue más intensa, consiguiendo que se doblara ligeramente hacia delante, alertando a Toshiko y haciendo que se acercara hacia ella para ofrecerse como apoyo.

- ¿Qué te pasa? Cariño… ¿qué tienes?

- No lo sé… - se sujetó a su brazo, volviendo a inclinarse hacia delante-. Me duele mamá…

Los digimon se habían quedado observando la escena dejando la vista fija en ellas dos, sin saber cómo reaccionar. No entendían lo que estaba pasando, simplemente parecían asustados por la repentina manera de actuar de Sora.

Biyomon acabó por acercarse hasta ellas unos pasos, observando más detenidamente a su compañera, sin atreverse a decir nada, estudiándola con la mirada.

- Voy a llamar al médico ahora mismo… - sin poder evitar asustarse, intentando no soltar a Sora, Toshiko empezó a buscar su teléfono.

- ¿Estás bien? – alzando el vuelo, la digimon se quedó mirándola más de cerca-. ¿Te duele la barriga?

Girando la cabeza para contestarle, no llegó a hacerlo, haciendo una mueca inmediatamente, doblándose algo más sobre sí misma.

- Ayudadla a que se siente, por favor – encontrando por fin el teléfono, vio como rápidamente hacían lo que ella les decía, siguiéndolos con la mirada.

A punto estuvo de dejar caer el terminal, quedándose completamente pálida al darse cuenta, de que, al girarse Sora le estaba dando la espalda, permitiendo así que pudiera ver una mancha de color rojo oscuro en sus pantalones.

Necesitó unos segundos para recomponerse, siendo capaz de marcar el número de emergencias con sus manos temblorosas, diciéndoles rápidamente las indicaciones de donde estaban y, especialmente, lo que acababa de descubrir.

- Tranquila, cielo… Tú siéntate ahí que seguro que no es nada… - haciendo el esfuerzo por aparentar normalidad, se volvió a acercar a ella, colocándose a su lado-. ¿Cómo estás?

Levantó la cabeza, no contestándole le palabra, sintiéndose demasiado incómoda con todo en general, notando que le costaba centrarse incluso en escuchar la voz de su propia madre.

- ¿Sora? ¿Los mando a buscarte agua? – intentando aparentar más calma de la que de verdad tenía, se agachó a su lado.

- No… No hace falta, de verdad… - negando con la cabeza, volvió a fruncir el ceño, dejando su mano encima de la de su madre, apretándola-. Me duele mamá…


Saliendo finalmente de la reunión, Yamato caminó por el pasillo con cara de cansado. Al final se le había hecho todo eterno, ni siquiera le había visto sentido a tener que pasarse tanto tiempo reunido. Tampoco le había quedado más remedio que asistir, no todo iba a ser la parte de poder salir al espacio exterior.

Caminando hacia su mesa, donde había dejado absolutamente todo, se revolvió el pelo, intentando despejarse, sin importarle despeinarse. Notó rápidamente como su estómago se acordaba de que llevaba sin comer nada de nada desde la hora del desayuno. Sin duda iría a por su teléfono a la mesa e iría en busca de comida.

- Yamato… - la voz de uno de sus compañeros reclamó su atención-. ¿Ya habéis terminado?

- Sí, ¿por qué?

- Preguntan por ti en recepción.

- ¿Por mí?

- No sé más, solo me lo han dicho de la que entraba… Parecía urgente.

- Urgente… - casi con pena por no poder ir en busca de comida asintió-. Gracias.

Giró sus pasos, sin llegar a la mesa y dejando el teléfono olvidado, yendo hacia donde le habían dicho que alguien le esperaba. No le hizo falta acercarse tan siquiera para reconocer a su padre.

- ¿Se puede saber qué narices estás haciendo tú aquí? – confuso, se quedó mirándolo.

- ¿Para qué quieres el teléfono?

- Estaba reunido, acabo de salir… - lo miró, sin entender nada notándolo muy nervioso-. ¿Qué? ¿Pasa algo? ¿Papá?

- Me ha llamado Toshiko – automáticamente pudo ver como su hijo parecía despejarse de golpe, ganándose toda su atención de golpe-. Lleva intentando dar contigo horas… Es Sora, no sé qué le ha pasado, pero están en el hospital.

Fue a abrir la boca, con toda la intención le preguntar algo, peor las propias palabras se le atragantaron. Se quedó mirando a su padre, confuso, como si no le hubiera hablado en una lengua que fuera capaz de entender.

- Nos vamos ahora mismo – Hiroaki alargó el brazo, tirando de él, quien parecía no ser capaz de reaccionar.

- ¿Como que están en el hospital? – fue capaz de articular. Se giró hacia el personal de recepción-. Avisa a… A Hideki de que me he tenido que ir urgentemente al hospital…

Echando a andar con su padre, se movía de forma automáticamente, sin ser capaz de entender nada de lo que estaba pasando.

- Me llamó a mí hace un rato para ver si yo podía avisarte porque no era capaz de dar contigo. Solo me dijo que se empezó a encontrar mal y que, por prevenir, llamó al médico… ¿Me estás escuchando? ¿Hijo? – se daba cuenta de que parecía haberse quedado en estado de shock. No parecía reaccionar-. No te asustes… Pero vio algo de sangre.

Lentamente, giró la cabeza, observándolo con expresión asustada y confusa. Tenía una especie de nube en su cabeza que le impedía pensar con claridad. La información simplemente se había ido acumulando, sin poder dejarle pensar en nada en concreto. No era algo que esperara poder llegar a escuchar.

- Vamos, por favor – fue lo único que consiguió articular, sin que apenas le saliera la voz.

Asintiendo, prefirió no decir más, comprendiendo el estado de shock en el que todavía estaba. A él tampoco le había sentado mucho mejor la noticia que le había dado su consuegra, pero casi que era mejor que hubiera podido ir él a buscar a Yamato a que la llamada le hubiera llegado de forma directa a él.

No le dijo ni media palabra a ella para que estuviera más tranquila, así que cuidado con lo que dices – fue lo único que añadió mientras que salían finalmente de la sede de la JAXA.


Toshiko estaba apoyada en la pared, pendiente del teléfono, respirando tranquila cuando le llegó la respuesta de Hiroaki de que por fin habían dado con Yamato. Hacía ya un buen rato que habían llegado al hospital y no había vuelo a saber más de su hija.

Con las manos temblorosas aún por el susto que se había llevado, se las pasó por la cara, llevando la vista hacia los dos digimon. Habían montado un buen numerito cuando no les habían permitido el paso, teniendo que hacer ella su mejor esfuerzo para que se calmaran y poder conseguir convencerlos de que no iban a servir de nada.

- ¡Toshiko! - la voz de su marido reclamó su atención.

- Menos mal… - viéndolo, pareció relajarse algo más.

- Lo siento, el tráfico… - llegó hasta dónde ella-. ¿Qué ha pasado?

- No lo sé, se empezó a poner pálida, a encontrarse mal y a decir que le dolía… Se quejó a la hora de comer de que se encontraba mal, pero parecía ser solo un malestar del estómago… - volvió a pasarse las manos por la cara, nerviosa.

- Tranquila, seguro que no es nada – se adelantó unos pasos hacia ella, posando sus manos sobre los brazos de ella, frotándolos con suavidad.

- ¿Yamato?

- Acaba de dar con él su padre, estaba en una reunión. Vienen para aquí… - miró hacia los digimon, rehuyendo la mirada de su marido.

- Eh… - dándose cuenta del gesto de ella, reclamó así su atención-. ¿Qué pasa? Si solo se encontraba mal… Tranquila, seguro que todo va bien – retiró la mano de su brazo para llevar a su rostro haciéndola mirarlo. ¿Toshiko?

- Tenía los pantalones manchados con sangre, Haruhiko…

La cara de él cambió automáticamente al escucharla, entendiendo de golpe el nerviosismo con el que ella le había llamado apenas un par de horas antes. Por suerte lo había pillado en Tokio, tramitando unos papeleos en la Universidad de Tokio y no en Kioto. Eso hubiera complicado todavía más las cosas.

- Tranquila, estoy seguro de que no va a ser más que un susto. Ya verás como no va a ser más que eso – dijo, no pudiendo evitar pensar en que realmente esas palabras se las estaba diciendo a sí mismo antes de tirar de ella para rodearla con los brazos.


Je je je ¿hola? Bueno, aquí os saludo antes de unirme al programa de protección de testigos. A ver si me mandan a alguna isla desierta o algo por estilo, a ser posible sin raptores de esos con los que estoy siendo amenazada hasta por al televisión ya que me persigues las pelis de Jurassic Park estos días. Así que me pondré morena si eso mientras que me esconden bien los de protección, a ver si así sobrevivo...

AnnaBolena04: claro, la pelirrojita no podía faltar. Si Yamato se pensaba que se iba a librar de tener que aguantar a Mimi teniendo una nena en las mismas fechas que ellos.. Lo cual va a provocar que tengan que verla mucho más de ahora en adelante casi que con un 101% de probabilidad... Iba listo. Y obviamente que tenía que aparecer Mimi a interrumpir lo que fuera que estuvieran haciendo y no dejándoles ver cómo acababa el haberse puesto algo mimosos. Eso sí, hasta en esos momentos se acuerda de su querido marido del alma jajaja

No te digo nada más, porque ya sé lo que me vas a decir, así que mientras que tú lees, yo corro, intento esconderme y miro a ver como arreglo los problemas con los reptiles... Te mando besitos, pero desde lejos, que yo no me acerco.

Natesgo: la clave de que esa niña no se convierta en la Regina George de Tokio es que salga con el carácter de la madre, porque sino vamos todos listos jajajajajaa Entre una cosa y otra tiene toda la probabilidad de que se vayan a pelear entre todos por ver quien la consiente más. Así que más le vale salir tranquilita y no montar mucha guerra porque sino lleva las de ganar. Con el padre y los abuelos tiene ya ganada la partida desde hace tiempo... Así que vamos a ver cómo se comporta la variante femenina de la familia en el tema de educación de la niña.s

Y sí, me lo creo perfectamente capaz de buscar cualquier excusa para escaparse de Tokio y no tener que estar en la misma ciudad que Mimi en estas fechas complicadas jajaja Aunque parece que hemos encontrado un motivo que va a hacer que se olvide completamente de la existencia de ella. A ver si no tenemos que lamentar que a cierto rubio le dé algo también, que no le extrañaría a nadie en estos momentos.

¡Un beso!

Epic Crystal Night: siii se viene la niña. Con esos dos como estoy haciendo como con Hikari y Takeru, cojo lo que nos enseñaron por separado y lo junto, así que esa nena no podía faltar. Que conste en acta que me había olvidado de tener toda la intención de sacar esa noticia a la luz en los capis anteriores, porque me había liado a escribir esta parte de la trama y si no me lo recuerda mi secretaria personal ya me habría olvidado del todo jajaja

Y sí, lo siento, hemos cortado de golpe y por las malas la dosis de azúcar diaria, pero... venga, que alguien me niega que no se veía venir algo asó de mi mano... ¡Un beso!

Guest Vecina: nada de coger el coche y venir a por mí, que te quedo lo suficientemente cerca jajajajaja Que como ya he dicho arriba me he unido al programa de protección de testigos.

Yo tampoco trago a Mimi. Las princesitas me ponen de los nervios... En Tri empezó a caerme mejor, pero porque el papel de princesita cargante ya lo ocupaba otro personaje... Pero vamos, que aquí intento quedarme con lo bueno de ella, es decir la relación que tiene con los demás y la facilidad que tiene para estresar a Yamato. Que yo la obsesión que tiene la gente con la pareja Yamato-Mimi jamás la entenderé. Ya no lo digo por ser defensora de nuestros Srs Tortuga, no, sino porque yo creo que el pobre rubio se nos suicida jajajajaja Supongo que les gusta el contraste de formas de ser, pero... mira, no me compares. Con Izzy - en serio ¿eh? de Koushiro a Izzy... xDDD - contrasta muchísimo, pero es una dinámica que me encanta. Yamato o se tira por la ventana o la tira a ella, no tengo más opciones xD

Deja deja que en principio tengo una comida familiar en mi casa el día de Año Nuevo y mejor que en Nochevieja me comporte, que a ver quién es la valiente que la lía en Nochevieja y luego se levanta a una hora decente para dar señales de vida... Así que este año que beban las tartarugas por nosotras que ellas seguro que lo necesitan para superar el trauma.

Te digo lo mismo que a Anna, aunque con más sentido a ti todavía... Bicos... pero desde lejos...