Taichi alargó la mano hacia el telefono, cogiéndolo de forma lenta. Se había quedado dormido con el niño al haber llegado del trabajo y haberse echado a jugar con él un rato. Le costó que el aparato sonara varias veces antes de poder sentirlo.

- ¿Qué pasa? – preguntó con voz somnolienta.

- ¿Has hablado con mi hermano? – la voz de Takeru contestó al otro lado.

- No… Estaba con Daigo, ¿por qué?

- ¿Estás en casa?

- ¿Qué pasa, Takeru? – bostezando y sentándose para no volver a dormirse, frunció el ceño.

- Es Sora…

Esas dos palabras terminaron de despertarlo de repente. No tardó en colgar la llamada, poniéndose en pie y yendo corriendo a vestirse de nuevo. Aún faltaba para que Koemi volviera el trabajo, pero pasaría por casa de sus padres primero para poder dejar a Daigo con ellos. Cuando salía por la puerta, con paso rápido seguido también de su digimon, marcó el número de ella.

- Hola, cuando vuelvas del trabajo vete a buscar al niño a casa de mis padres… - hizo una pausa, marcando la tecla en el ascensor-. Te llamo cuando sepa algo, pero es Sora… - acabó por decirle.

Cuando llegó, se encontró en recepción dos caras muy conocidas. Uno de ellos mucho más pálido de lo que recordaba haberlo visto a lo largo de toda su vida. Fue directo hacia ellos, alcanzándolos entre la gente.

- Yamato, ¿qué ha pasado?

Girando la cabeza casi de forma automática, pero sin prestar atención a ninguna de las palabras que había dicho, se quedó observándolo. Desde detrás de él, Hiroaki le hizo un gesto para que subieran.

- No lo sabemos tampoco, estaba con Toshiko cuando pasó… Nosotros acabamos de llegar – contestó por su hijo-. ¿Cómo te enteraste?

- Takeru… Posiblemente no tarde en venir por aquí tampoco… - miró de reojo hacia el rubio, dándose cuenta de que parecía haberse quedado paralizado por las noticias que le habían llegado.

No le dijo nada, prefiriendo dejarlo. No se quería imaginar la situación que podía tener encima, fuera lo que fuera lo que hubiera pasado. En otro caso posiblemente hubiera ido a gritarle para que espabilara de una vez, pero prefería mantenerse más al margen, únicamente como apoyo.

Los ascensores en los hospitales solían ser rápidos, pero el tiempo se les estaba haciendo eterno. Cuando por fin el sonido de la puerta les indicó que habían llegado a su destino fue como si el rubio despertara de repente, saliendo delante de ellos y yendo directo en busca de su suegra, dejando a su padre y a Taichi detrás.

- ¿Dónde está? – fue lo primero que dijo nada más llegar hasta donde el profesor y su mujer estaban.

- No lo sé, cuando llegamos pasaron con ella y no me dejaron acompañarla – contestó la mujer, notando cierto alivio al verlo aparecer por fin.

- ¿Han dicho algo?

- No, llevo esperando… No me he movido de aquí y nadie ha venido a decir nada de nada…

Cerró los ojos unos segundos, intentando respirar, le había costado poder procesar la noticia que le acababan de dar, apenas había sido capaz de pensar en ello propiamente hasta por fin había estado allí.

- Se quejaba de estar algo revuelta del estómago, pero después de comer se le pasó. Íbamos de vuelta cuando de repente empezó a ponerse mal… Quería irse de compras… Así que ni ella se había vuelto a encontrar mal – empezó a explicar, divagando todavía a causa de los nervios que tenía acumulados.

No fue capaz de decir nada, simplemente llegó a asentir con la cabeza, retrocediendo unos pasos para sentarse y poder pasarse las manos por la cara, intentando ser capaz de centrarse, de volver a la realidad de una vez. Sin mediar media palabra, Taichi se acercó hasta él, posando la mano en su hombro y dándole un ligero apretón.

- ¿Cómo puede ser que no os hayan dicho nada todavía? – protestó Hiroaki acercándose hacia Haruhiko.

- Hay demasiada gente… Y van a tener más como no nos den noticias pronto – hablaba por él, pero no pudo evitar dirigir la vista hacia Yamato.

- Estaba en una reunión sin el teléfono encima, tuve que ir a buscarlo y por poco todavía no lo pillo disponible – explicó, dejando también la vista fija en su hijo.

- Déjalo, mejor, no necesitar estar más tiempo histérico aquí él también – asintiendo a la vez que hablaba-. Ya está Toshiko bastante afectada.

- ¿La asustó mucho?

- Sí, y tampoco es que se pusiera mal… Mal. Decía que le dolía y se sentó porque estaba algo mareada, pero poca cosa más. Yo creo que lo más que la asustó fue la sangre.

- ¿Sangre? – metiéndose en la conversación, Taichi se acercó hasta ellos-. Takeru no me dijo ni media palabra de eso.

- Porque no le dije nada para que no se pusiera nervioso. No sabemos nada, puede ser cualquier cosa, así que mejor que no se entere hasta que esté aquí – contestó Hiroaki, girándose hacia él.

- Tampoco había demasiada, aunque le había traspasado la ropa – acabó por decir, la mujer, observándolos.

- Toshiko – su marido se colocó a su lado-. Llevas aquí desde hace un buen rato, haz el favor de sentarte. ¿Tienes sed? – viéndola negar con la cabeza, no hizo caso del gesto de ella-. Taichi, ¿te importaría ir a traerle algo de la máquina?

- Claro que no, ¿queréis vosotros algo?

- No gracias…

Viendo como Hiroaki negaba con la cabeza y que Yamato tan siquiera contestaba, únicamente asintió al que le había contestado, dando media vuelta en el pasillo. Había visto la máquina al caminar hasta allí, no tardaría demasiado en volver.

Yamato se llevó las manos al cabello, hundiéndolas en él, nervioso, intentando centrarse. Los ojos de su padre estaban completamente fijos en él, estudiando cada uno de sus movimientos. Lo conocía más que de sobra, y estaba demasiado callado. A su lado se había sentado su digimon, observándolo en silencio también.

Le hizo un gesto al profesor, acercándose hasta él para sentarse a su otro lado.

- ¿Hijo? – no le contestó-. Yamato… ¿Cómo estás? – volvió a intentarlo de nuevo, sin obtener resultados-. ¿No me vas a contestar?

Únicamente giró la cabeza hacia él, mirándolo serio, sin enfocarlo demasiado con la mirada. No era la situación en la que mejor pudiera usar la cabeza de ninguna forma. Solo tenía una cosa en ella y era que todavía no se podía creer lo que le habían dicho.

- ¿Hijo? – insistió.

- Necesito saber qué está pasando – articuló finalmente palabra-. No me vale con la explicación de Toshiko.

No dijo nada ahora él, únicamente se quedó observándolo, acabando por asentir. No se quería poner en su situación, uno de esos sustos no se lo había llevado nunca. Sí que le habían dado sustos de esos tipos a lo largo de los años sus dos hijos, pero esa situación era más delicada.

- Tienen que estar bien – volvió a hablar el rubio, dejando la vista de nuevo en el suelo-. Las dos. Tienen que estar bien.

Lo observó. No quería decirle lo que cualquiera esperaría, que no se preocupara que las cosas estarían bien. Era lo que esperaba él también, pero no quería decir cosas que no eran del todo seguras.

- Tranquilo – se limitó a contestarle por fin-. Pronto tendremos noticias.

Pasado un rato más, habiendo vuelto ya Taichi e intentando que Toshiko a aceptara otra cara conocida se acercó hasta ellos. Por suerte, la doctora que había estado llevando desde el principio, caminaba directa hasta ellos, reconociendo a Yamato al haber estado presente en todas las revisiones que había tenido Sora.

- Lamento la tardanza – se colocó delante de él, consiguiendo que levantara poco a poco la mirada hacia ella-. Estamos saturados y no he tenido tiempo hasta ahora para acercarme.

La atención de todos quedó clavada en ella, como si ni siquiera se hubieran dado cuenta de cuando se les había acercado.

- Vamos a tener que esperar un poco más antes de saber cómo están. Lo lamento, va a tener que pasar la noche en el hospital. Necesito ver cómo evoluciona y no puedo hacerlo con ella lejos – acabó por dejar la vista fija en Yamato de nuevo-. Por el momento, está estable. La situación no es la más delicada del mundo, pero tampoco podemos confiarnos.

- ¿Puedo… ?- carraspeó el rubio-. ¿Puedo verla?

- Cuando la lleven a la habitación enviaré a alguien para que les avise. No… es recomendable que se la moleste, seguramente esté durmiendo.

Volvió a asentir, no encontrando más palabras que poder articular.

- ¿Había tenido algún problema antes? Creo recordar que me dijo que era el primer embarazo – dirigió la mirada en aquella ocasión en general, buscando quien pudiera contestar.

- Que yo sepa sí – Toshiko habló finalmente-. ¿No? – buscó confirmación con los demás, acabando por llevar la vista hacia Taichi.

- ¿Eh? ¿Y a mí por qué me miras? A mí eso no me lo hubiera contado – casi con cara de susto, se quedó mirando hacia ella-. Es Sora, si le dijo a la médico que es la primera vez, es que lo es.

- Da igual, sea como sea – acabó por intervenir de nuevo-. Era por confirmarlo. Dentro de nada enviaré a alguien para que les dé número de habitación. Visitas cortas y… las justamente necesarias… Al igual que sería bueno que pasara la noche lo más tranquila posible sin…

- No me pienso mover de aquí – cortó Yamato rápidamente, mucho más serio de lo que recordaban haberlo visto.

- Sin que nadie la moleste – continuó hablando la doctora-. Solo una persona podrá quedarse. Tranquilo, Sr. Ishida, la situación no es tan delicada, al menos no lo parece. Usted podrá quedarse si lo desea, pero los demás sería recomendable que esperasen a mañana para poder verla.

- ¿Ni siquiera unos minutos? – acabó por preguntar Toshiko-. Es mi hija estaba con ella cuando se puso mal…

- Está bien pero solo unos minutos. Necesita descansar. No debe de tener demasiada idea de la situación. Dudo que se despierte, pero si lo hiciera, ni media palabra. Necesita tranquilidad, no que se ponga de los nervios. ¿Entendido? Bien, enviaré a alguien a avisarles.

Despidiéndose de ellos con un gesto, volvió a alejarse por el pasillo, aunque pareciera que Yamato no se hubiera dado cuenta de ello, quedándose mirando ahora hacia la nada.

- Voy a avisar a Takeru para que no venga. No lo van a dejar pasar y en cuanto esté en la habitación tampoco creo que Yamato esté para nada… - anunció Hiroaki buscando su teléfono.

- Taichi – Haruhiko reclamó la atención del chico-. Avisa a quien haga falta, pero deja claro que no van a poder verla, y que necesita tranquilidad. ¿Podrás?

- Sí, tranquilo – asintió-. Ya me encargo yo de eso… Al igual que de cualquier otra cosa que necesitéis – miró hacia Yamato-. ¿Quieres que te traiga algo para estar más cómodo? ¿Eh? ¿Me escuchas?

Sin contestarlo tan siquiera, el rubio se puso en pie, acabando por echar a andar ante la mirada de los demás.

- ¿Dónde…? – murmuró su padre, confuso.

- Déjame… ya voy yo… - siguiéndolo con la mirada unos segundos, Taichi acabó por ir tras él, comprobando que acababa saliendo a las escaleras de emergencia. Únicamente se limitó a salir tras él, quedándose apoyado en la pared-. ¿Estás bien?

Cogió aire, poco a poco, soltándolo también a la misma velocidad. Seguía sin despertarse, estaba seguro de que aquello estaba siendo una pesadilla de la que no conseguía despertarse. Alejándose más aún de Taichi, acabó por quedarse frente a la otra pared, observándola en silencio.

El castaño no le quitó la vista de encima, preocupado, no estando seguro de haberlo visto así en alguna ocasión. Dio un pequeño brinco cuando, sin previo aviso, Yamato dio un golpe contra la pared, solo para segundos después quedarse apoyado contra ella.

- Eh.. tranquilo – se acercó hasta él.

- ¿Tranquilo? ¿Cómo quieres que esté tranquilo?

- Ya, pero la pared no te tiene la culpa… Ni tú tampoco, así que intenta tranquilizarte – fue hasta él-.¿Cómo estás?

- ¿Y qué más da? Lo único que importa es que se tienen que poner bien… Se tienen que… - cortó la frase, no siendo capaz de terminarla.

Dándose cuenta de que por fin parecía haber terminado de asimilar lo que estaba pasando y conectar con la realidad, Taichi lo observó unos segundos. No volvió a decirle más, simplemente se acabó colocando a su lado, dejando la mano en su hombro unos segundos.

- Es Sora de quien estamos hablando. Mañana estará gritándote porque te has vuelto a confundir de marcha de champú, ya lo verás. Y la niña estoy seguro que si es como su madre va a dejarnos conocerla sea como sea… Tranquilo. Estarán bien – estaba seguro de ello-. No acepto más opciones. Y tú tampoco deberías hacerlo.

Viendo como parecía dejar del todo atrás el serio semblante notando como la mano que había dejado en su hombro vibraba. Maldiciendo por lo bajo, acabó por acercarse algo más, tirando de su amigo hacia él, dejando que lo usara como apoyo.

- Van a estar bien – le repitió.


Bueno, hoy os subo el capítulo un poco primero que el resto de días. No por la acumulación de gente con picos, tridentes, antorchas y algunas cuantos reptiles de dudosas intenciones hacia mí en la puerta de mi casa, sino por dejarlo hecho no vaya a ser que luego acabe corriendo de un lado para otro y no me dé tiempo. Solo me faltaba dejaros sin capítulo en esta parte jajajajaja

Aprovecho también para desearos a todos una muy feliz noche con una muy buena entrada en el 2019.

¡Feliz Año 2019, tortuguitas!

Epic Crystal Night: si no engaño a nadie, llevaba demasiado tiempo tranquila... Solo llevaba una temporada esperando a llegar al momento apropiado para liarla. Como siempre, colocando bien a cada uno en su situación correcta para poder liarla de repente y que no pillara, por ejemplo, al pobre Haruhiko en otra ciudad, porque eso sin duda tampoco iba a ser muy buena idea.

Ahora toca esperar a ver cómo van las cosas de ahora en adelante y ver si no acaba nadie perdiendo los nervios también mientras que simplemente tienen que dedicarse a esperar sin más. Que siempre es lo pero, quedarse de brazos cruzados sin poder hacer más que estar a la espera de ver cómo evolucionan las cosas.

¡Un beso! Espero que tengas una buena entrada de año❤

Ace Cornell: ya te lo dije, no es humo, simplemente no sé qué otra cosa quieres que te diga xDD Así que lee bien y verás que te dije todo lo que te tenía que decir xD

¡Un beso y feliz 2019 ❤!

Natesgo: ¿en serio? Jajajaja Pues fíjate, aquí en el FICX (festival internacional de cine) todo profesor de inglés que se precie se llevaba a las fieras a verla en VO como actividad superimportante a las jornadas escolares en pelis en VO xD

No sería yo si no les armara alguna... Ya lo sabes. Y como soy incapaz de enfadarlos entre ellos porque son dos personas lo suficientemente coherentes para no enfadarse por memeces y quien está detrás del teclado se asquea todavía más de la gente que se enfada por memeces, pues tengo que recurrir a otras vías para liarla xD Yo que tú me preocuparía más porque a alguno de los abuelos o al padre no le diera algo esperando xD

¡Feliz 2019 y muchos besos ❤!

AnnaBolena04: los raptores que has dejado a mi puerta te mandan saludos, que a ver si te completan el trabajo antes de que llegue el año nuevo jajajaja Venga, venga, atrévete a decirme que no llevaba demasiado tiempo siendo pacífica. Lo "peor" que les he hecho en esta historia fue cuando Haru acabó de socia de Sora y eso, sin duda, no cuenta. Algo gordo se venía y era bastante esperable que iba a ser por dónde más doliera xD En mi defensa voy dejando ya claro que aunque estemos en un hospital no va a aparecer nadie con bata blanca por ahí, por si acaso queda la duda xDD

¡Muchos besitos - desde lejos que sino me pegas - y feliz 2019!

Guest Vecina: je... pues fíjate que tú eres la que más me preocupa, porque en caso de liarla gorda me tienes bastante a mano jajajaja Que en vez de las 12 uvas al ritmo de las campanadas me veo que me las como al ritmo de las collejas. Que conste que me pensé el subir esto el 28, porque, realmente, entre medias hay dos capítulos que añadí en el último momento y que podría haber metido en cualquier otra parte, pero claro, no era una cosa con la que bromear y luego poner a Yamato despertándose tras una pesadilla y yo felicitaros el día de los inocentes.

Ahora toca esperar a ver cómo está la tortuguita rubia y su madre o a ver si a la abuela o al padre termina por darles algo mientras que esperan, porque parece que nuestro rubio favorito no termina de reaccionar. Se le debe de haber quedado el cerebro cargando la información y parece que no debe de tener suficiente espacio en la memoria para poder hacerlo. Veremos a ver si termina de reaccionar de una vez o no. O si alguien lo deja ver a Sora de una vez, que también le vendría bien.

Jajajaja yo sí que salgo hoy, pero claro, el problema me viene de que mañana la comida de Año Nuevo se hace en mi casa y claro no es plan de llegar a la vez que los invitados y esas cosas... xDDDDD Si por eso no salgo la gran mayoría de los años, por no andar muriéndome por los rincones luego.

En fin, vecina, ¡feliz 2019 para ti! Bicos grandes... Y si vienes a felicitarme el año en persona avisa que ya te digo yo puedes aparcar a las tartarugas jajajaja❤