Toshiko se había quedado siguiendo con la mirada a los dos que se habían ido, preocupada, en parte por el estado en el que había estado viendo a Yamato desde que había llegado. La aparente tranquilad que tenía no era, ni de casualidad lo que realmente pasaba por esa cabeza, no hacía falta conocerlo demasiado para darse cuenta. Y verlo alejarse, no era la mejor de las señales.
- Déjalo – acabó por escuchar la voz del padre de él-. Que se arregle con Taichi, que ellos dos funcionan bien en estas situaciones. Probablemente todavía esté intentando asimilar lo que pasa.
- ¿Y te extraña? Al menos por el momento… - empezó a decir el profesor.
- ¿Por el momento qué? – lo cortó su mujer-. No nos ha dicho nada concreto la doctora.
- Ya, pero al menos no nos ha dado ninguna mala noticia tampoco. Yo con eso me doy más que satisfecho en esta situación – se quedó observándola-. ¿De acuerdo?
No contestó, simplemente volvió a dejar la mirada fija en un punto de la nada. Sabía que tenía razón, pero no podía evitar estar en ese estado de nerviosismos continuo. Era consciente de que las palabras de su marido eran en parte para tranquilizarla. Lo conocía, y estaba segura de que no estaba tampoco tan calmado como aparentaba.
Dando un respingo al otro lado de ellos, Hiroaki acabó por sacar el teléfono del bolsillo viendo que estaba vibrándole y que en la pantalla aparecía el nombre de Natsuko. Les hizo un gesto a los otros dos antes de alejarse unos pasos para poder hablar con ella.
- ¿Qué ha pasado? – fue lo primero que pudo escuchar al descolgar.
- ¿Dónde estás?
- Estoy fuera de la ciudad, no tenía batería y ahora me han llegado todas las llamadas de repente. ¿Se puede saber qué ha pasado?
- Estamos en el hospital – se giró observando hacia sus consuegros, tomándose unos segundos antes de empezar a darle la explicación, observando como una de las enfermeras por fin se había acercado hacia ellos, saliendo Toshiko tras ella-. Espera un momento – le dijo a su exmujer, haciéndole un gesto desde allí a Hahuriko.
El profesor negó con la cabeza, contestándole también con un gesto señalando en dirección hacia donde se habían ido Yamato y Taichi, sabiendo en su búsqueda. Cuando pasó por su lado, aprovechó la cercanía.
- Ya está en la habitación. Voy a avisarle…
Asintió, volviendo a centrarse en la conversación que estaba teniendo, no habiéndola dejado en el momento más apropiado.
- ¿Cómo que estáis en el hospital? ¿Se puede saber qué ha pasado? Tenía llamadas de Takeru y tuyas… ¿Está Hikari bien? ¿Los niños?
- Están perfectamente. Te avisamos nosotros porque tampoco éramos capaces de dar con Yamato. Son… Sora y la niña. Se empezó a encontrar mal y…
- ¿Están bien? ¿Está bien la niña?
- Pues… No lo sabemos. No nos han dicho nada seguro, por el momento la van a dejar aquí a ver cómo evoluciona. Nos han dicho que cuanto más tranquila esté, mejor, así que tranquila, termina lo que tengas que hacer porque por ahora solo se va a quedar con ella nuestro hijo y solo van a dejar pasar a su madre – esperó unos segundos, sin obtener respuesta-. ¿Estás bien?
- Sí… Mañana por la mañana salgo para Tokio. ¿Yamato?
- Creo que todavía no ha terminado de reaccionar. Tuve que ir a buscarlo yo porque estaba en una reunión a puerta cerrada y no tenía ni el teléfono con él. Está que no está.
- ¿Puedo hablar con él?
- No está aquí, se fue por el pasillo… Por eso te digo que no creo que haya terminado de reaccionar. Se fue Taichi detrás de él…
- Vale, déjalo entonces, ya hablaré con él mañana – hizo otra pausa-. ¿Y tú? ¿Cómo estás tú?
- Creo que de toda la lista de implicados por aquí yo soy el que menos importa ahora mismo – dijo, sin entrar en más detalles-. Ahí viene el elemento, ¿quieres que te lo intente pasar?
- No, déjalo. Ya os veo mañana. Te llamo temprano y ya nos ponemos de acuerdo.
- Está bien… Te veo mañana – colgó esperando que los otros tres se acercaran.
Dejó la vista fija en los que tres que volvían, acabando por guardar el teléfono, estudiando las caras de Yamato. Sí que notaba algún tipo de diferencia a cuando se había ido, acabando por mirar de reojo hacia Taichi, quien, al darse cuenta, se encogió de hombros ligeramente.
- Papá – le dirigió la palabra finalmente-. Vete a casa, es tontería que estés aquí. Yo me voy a quedar con ella y si no os van a dejar pasar… - bajó la vista hacia los digimon-. Llévatelos… Si puedes, pero llévatelos. No los van a dejar pasar…
- ¿Qué? – levantó de repente la cabeza su compañero-. No. Yo no me voy.
- ¡Yo tampoco!
El rubio bajó la mirada hacia ellos, estando a punto de decirles algo, sin poder llegar hacerlo al agacharse Taichi para quedar a su altura.
- Es mejor que os vayáis a casa, con quien queráis, pero a casa. No os van a dejar entrar, y no os podéis quedar solos fuera.
- Pero… - empezó a protestar el ave.
- Biyomon, no te van a dejar entrar. Yamato no se puede quedar pendiente de que vosotros dos estéis bien aquí fuera. De hecho, estoy seguro de que Sora querría no dejaras sola a su madre hoy. Mañana por la mañana podréis venir y seguro que ya te dejan entrar a verla, y sino te ayudo yo a colarte si me dejan pasar a mí.
Se quedó observando al humano, seria, en silencio. No le gustaba para nada la idea de irse, dejando a su compañera sola, pero era capaz de entender lo que le estaban diciendo. Acabó por asentir, dándole con la pata al otro digimon cuando se fue a protestar.
Pasados unos minutos Toshiko volvió, no habiendo querido quedarse más tiempo de la cuenta con ella. Fue directa hacia su marido, colocándose a su lado.
- Está dormida, no he hablado con ella… - explicó sin más, pareciendo algo más calmada al haber podido verla por fin.
- Si está durmiendo mejor, así descansa y no se entera de lo que pasa – dijo él-. Tú y yo nos vamos a casa para que descanses.
- ¿No vas a entrar tú también a verla? – preguntó.
- Creo que alguien tiene más prisa que yo con poder ir con ella – giró la cabeza hacia su yerno-. Yo podré verla mañana…
Levantando la cabeza hacia él, le lanzó una mirada de agradecimiento a su suegro. Sin duda lo único que quería en aquel momento era desaparecer de allí y poder ir con ella, pero estaba aguantando todo lo que podía.
- Pues en ese caso nos vamos… Toshiko ya ha pasado bastantes horas aquí – devolvió la mirada hacia ella-. ¿Vienes con nosotros? – le preguntó a al digimon viendo como asentía.
- Ya me encargo yo de avisar a los demás, no os preocupéis – les dijo Taichi.
- Gracias – contestó la mujer, levantando la vista otra vez hacia el rubio ahora-. Cualquier cosa, avísanos, por favor.
Agitó la cabeza a modo de respuesta. Tampoco era necesario que se lo pidiera, pero no estaba para hablar más de la cuenta. Se quedó mirando hacia ellos una vez que se fueron antes de girarse hacia los otros dos que lo acompañaban.
- Podéis iros vosotros dos también – les dijo-. Y llevaos a Gabumon con vosotros, el que prefiera… Si no me lo van a dejar tener conmigo es mejor que al menos esté acompañado.
- ¿No vas a comer nada? – lo miró su padre.
- Tranquilo, he quedado con él con traerle algo de ropa más cómoda para que no esté en uniforme. Ya le traigo algo – Taichi contestó por él-. Se me da muy bien ponerme pesado, seguro que acaba cediendo.
Asintió a las palabras del chico, agradecido de ver como se preocupaba también por su hijo.
- Papá, vete, de verdad. Yo quiero entrar con ella, y no haces nada aquí solo. Si pasa algo, lo que sea, te prometo que te llamó automáticamente, pero haz el favor de irte a dormir, ya bastante tiempo has pasado aquí.
Metió la mano en el bolsillo, revolviendo hasta sacar las llaves de casa, dejándoselas a Taichi.
- Llévate a Gabumon contigo que ya sabe él donde tengo las cosas. Y… ¿Tienes el teléfono de Haru?
- Pues… creo que no. ¿Por qué?
- Si iba de camino al estudio cuando le pasó esto… Y yo me he dejado el teléfono en el trabajo... No quiero saber como de loca se estará volviendo. Debe de tenerlo Mimi. Dile que la avise. Ya es tarde para llamar al estudio.
- Tranquilo – asintió-. ¿Necesitas algo más? ¿Algo para ella?
- Pues… No lo sé, mañana por la mañana te lo digo ahora mismo no puedo pensar en nada más – se volvió a pasar la mano por la cara, frotándose así los ojos-. Gracias – le dijo.
- Vale pues… vete con ella. Y si se despierta dile de mi parte que como se le ocurra darnos otro susto de estos dejo de hablarle de por vida – miró hacia Yamato unos segundos-. Ánimo, ya verás como mañana todo se ve de otra manera.
Asintió, agachándose para mirar hacia su digimon, observándolo unos segundos.
- ¿Te vas con Taichi y le dices donde tengo la ropa?
- ¿No me puedo quedar contigo? No me importa estar solo aquí…
- No, no quiero que estés solo tú también. Tienes que cenar y mañana podrás venir a vernos, ¿de acuerdo? – llevó una mano a su cabeza, dándole una ligera caricia-. Vete con él.
Consiguiendo que cediera, que se acercara hacia Taichi y que espera a que el otro se fuera para acompañarlo. Cuando se quedaron solos, Hiroaki se quedó mirando hacia su hijo.
- Me ha llamado tu madre. Mañana por la mañana llega a Tokio, estaba trabajando fuera… Y no me extrañaría que Takeru acabara apareciendo por aquí en cualquier momento porque no conseguí dar con él. ¿Quieres que te deje mi teléfono por si necesitas algo?
- Pues… sí… Tampoco va a ser bueno que esté incomunicado…
- Toma – se lo tendió-. Tiene batería más que de sobra. Ya les diré que si quieren algo te llamen a ti – lo observó, quedándose en silencio.
- Gracias, papá.
Continuó con la mirada fija en él, decidiendo que ya era momento de irse, que no merecía la pena seguir distrayendo a su hijo. Tiró de él, buscando darle un abrazo, esperando a notar cómo se lo correspondía antes de afianzarlo.
- Todo va a ir bien – le dijo por lo bajo, antes de apretarlo algo más para luego separarse-. Te veo mañana.
Asintió, dejándolo irse. Esperó hasta quedarse solo completamente en el pasillo. Necesitaba reordenar todos sus pensamientos en su cabeza. No era capaz de terminar de creerse dónde estaba y por qué. Tampoco necesitaba que Sora se pusiera peor o que la situación fuera más grave, realmente, con que ella se hubiera encontrado mal ya le servía para entrar en esa situación de crisis mental en la que ni siquiera era pensar de razonar correctamente.
Cuando había llegado a recepción y su padre le había dicho que Sora estaba en el hospital había sido como si su cabeza dejara de funcionar. Lo único que se le había quedado en mente había sido eso, que ella estaba ingresada… Y era lo único que había sido capaz de retener hasta aquel momento.
No era solo que ella estuviera en el hospital, sino que estaba allí porque la pequeña era la que parecía correr peligro y la simple existencia de esa idea era lo que conseguía dejarlo completamente paralizarlo. No se había llegado a plantear en ningún momento que algo así pudiera pasar desde que le había dicho que estaba embarazada.
Cogió aire, buscando calmarse. No hacía nada plantado en mitad del pasillo, no era allí dónde debía de estar. Echó a andar, buscando por el pasillo el número de la habitación en la que le habían dicho que estaba Sora.
¿Qué tal la entrada de año tortuguitas? Espero que nadie se me haya atragantado con las uvas ni nada por el estilo. Yo por el momento voy a aprovechar que como me porté bien ayer y soy más o menos persona os puedo subir algo por aquí. Que además, ya me he librado de los familiares y se respira de nuevo paz en esta, a ver lo que me dura la actividad neuronal y no me voy a hacer el zombie debajo de ninguna manta.
Ace Cornell: y hablando que gente que debería de irse a hacer el zombie bajo alguna manta... Jajajajaja Ya te digo yo que no sé si estará todavía demasiado cerca y habrá que ir buscando destinos más lejanos para huir. Sobretodo en momentos como este, en el que llegan mis amigos los cortes en el momento en el que nadie quiere que dé el corte... Pero es lo que hay, yo creo que ya se deben de ver venir estas cosas.
Ánimo con la resaca... ¡Un beso!
AnnaBolena04: oye tú, no empieces a hacer alianzas en mi contra, ¿a que me pongo en huelga y mañana os castigo sin capítulo? Jajajajajaja Todo esto lo digo mientras que voy mirando a ver si además de unirme al programa de protección de testigos me hago un par de cambios para que no se me reconozca o algo.
Empezamos el año con un buen corte de los míos, que ya sabía yo que los echabas de menos y que te gustan mucho, mucho. Y además, todavía no hemos pasado la noche y no sabemos cómo van a evolucionar las cosas, claro... Cofcofcofcofcofcof Ya, ya lo dejo, que todavía voy a empezar el año con una buena colleja de esas que hacen hasta eco jajaja
¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: y tú, no le vendas tus servicios se sicaria a la otra agresiva que ya se dedica a amenazarme pero bien... Jajajajaja Si es que... cría tortuguas y mira lo que te sale luego, que se alían en tu contra y quieren enviar a una de ellas a que te dé collejas... Tú si eso avisa, que yo me voy moviendo hacia el Este poco a poco y así voy huyendo. Trabajo mucho más cerca de ti de lo que vivo, pero da igual, también me queda más a mano el aeropuerto y tengo más... Ah, no, que con nuestra basura de destinos acabo antes yendo andando jajaja
Aaaaains, sí, lo sé. La escena del final también me daba penita a mí, porque ahí estaban precisamente los dos. Esos dos que, de una forma u otra, tienen a Sora en un punto muy importante de sus vidas, y que además, se llevan como se llevan entre ellos, de manera que por eso me pareció buena idea que el que se fuera detrás de Yamato fuera Taichi y no su padre. Solo diré... que a su padre es mejor dejarlo con un capítulo para él solo más adelante cuando realmente sea necesario para su hijo cofcofcof
Tranquila, que la única que me tomé anoche, me la tomé en honor a todas las tortugas y tartartugas. Qué triste... Si es que ni siquiera llegamos tarde a casa... Que nos hacemos mayores jajaja Nochevieja en vaqueros, jersey, abrigo, y gorrito de lana de pompón... Pero claro, los 4ºC que hubo... para las adolescentes que los quieran, muchas gracias. Espero que hayas empezado muy bien el año vecina, calentita bajo las mantas. ¡Un bico!
Epic Crystal Night: un equilibrio entre las dosis de azúcar y un susto de los gordos, exacto. Si es que cuando me veáis hacer la más mínima referencia a un hospital ya voy a teneros revolucionados - y luego venga Anna a gritarme que tampoco me deja mencionar médicos jajajaja - porque parece ser que es por dónde aprovecho a liarla gorda. Venga que con un poquito de suerte la próxima vez que pisan uno es porque hay una tortuguita que viene a saludar... o no, igual me porto peor y tenemos más drama del esperado.
Sin duda alguna, todos necesitamos un Taichi en nuestra vida jajajaja Y, para cumplir con tus deseos, a ver si aprovecho mi día libre para escribir un ratejo, que nunca viene mal viciarme a las cosas buenas antes de tener que volver al trabajo mañana. Espero que hayas tenido un muy feliz comienzo de año, ¡un beso!
