Cuando sintió la puerta abrirse, Jou se giró, confuso, no viendo a nadie entrar. Por suerte, no tardó en escuchar unos pasos y un cuerno dorado se hizo evidente desde el otro lado de la cama antes de que la cabeza de Gabumon fuera visible para él.

- ¿Puedo quedarme? – fue lo primero que le dijo-. Me han dicho que no podía, pero quiero quedarme con ellas.

Lo miró, confuso. Se hubiera esperado aquello directamente por la compañera de Sora, la cual sabía que se había ido con Toshiko cuando les habían dicho que no los dejarían estar con ella. Se llevó el dedo a los labios para que bajara el tono, especialmente cuando se acercó hasta ellos.

- ¿Quieres quedarte con Yamato?

- No… Yo le dije que iba a cuidar del bebé a Sora, así que ahora me tengo que quedar con ella.

Esas palabras le sacaron una sonrisa. No estaba demasiado seguro de que en caso de darse cuenta de que estaba allí no lo echaran. Todo dependía siempre de la opinión hacia los digimon del personal que estuviera pendiente de Sora. Él, sin duda, no tenía ningún problema con él allí.

- Si te pide alguien que te vayas tendrás que irte, ¿de acuerdo? Aunque yo creo que si te quedas muy quieto podrías colar por un peluche, siempre os ha dado muy bien eso. ¿De acuerdo?

Asintió automáticamente, aprovechando entonces para acercarse hacia la silla, subiéndose a ella para poder observar así a la pelirroja, ya que desde el suelo no alcanzaba bien.

- ¿Te han dado algo de comer? – viendo como asentía, se quedó mirando hacia el digimon-. Seguro que se ponen bien, no te preocupes. Además… Seguro que tu presencia aquí le hace bien a todo el mundo.

- Yo estaba con ellas cuando se empezó a encontrar mal. Su madre estaba muy asustada... Y yo no entiendo lo que le pasó…

Sonrió ligeramente, alargando la mano hacia la mesita, dejando la carpeta con el historial que había estado leyendo hasta entonces, comprobando de qué iba todo aquello y quién era la responsable de la paciente.

- Toshiko se asustó porque vio sangre, ¿sabes lo que eso significa? – se agachó para quedar a su altura, viéndolo negar con la cabeza-. Cuando una mujer embarazada sangra puede significar que al bebé le pasa algo, por eso Toshiko se asustó tanto. A veces incluso significa que han perdido al bebé.

- ¿Perderlo?

- Que no llega a nacer. Pero tranquilo – le dijo, viendo la expresión en su cara-. Si no ha pasado ya no va a pasar. Puede ser cualquier otra cosa. Por eso la han dejado aquí, para comprobar que todo esté bien y que si pasa algo otra vez esté donde la puedan atender bien.

- ¿Aiko se va a poner bien?

- ¿Aiko? ¿Ya tiene nombre?

- ¿Se va a poner bien?

- Sí, Aiko se va a poner bien. Y ya sabes que lo mío no son las mentiras.

- Esa es una buena garantía – la voz de Sora llamó la atención de ambos, dándose cuenta de que estaba despierta.

- ¿Cuánto tiempo llevas tú despierta exactamente? – girándose hacia ella, se quedó observándola-. ¿Qué tal estás?

- Agotada…

- Eso es normal. Es por la pérdida de sangre… Se te pasará. Y más con el enfermero que te acaba de salir.

La sonrisa de la pelirroja apareció finalmente, quedándose mirando hacia el digimon, el cual se había quedado en silencio y la observaba atentamente.

- ¿Yamato?

- Lo han secuestrado entre su hermano y Taichi para obligarlo a comer algo y a cambiarse de ropa. Estará al volver, dudo que lo puedan entretener mucho.

- ¿Cómo lo has visto?

- Sora… ¿cómo quieres que lo vea? – dio un respingo, sintiendo el pitido de su alarma, teniendo que sacar el teléfono del bolsillo de la bata, comprobando que lo reclamaban en otra planta-. ¿Estarás bien?

- Vete… - asintió-. ¿Me haces un favor?

- ¿Qué? ¿Necesitas algo? ¿Quieres otra almohada?

- No… ¿me lo acercas? – señaló hacia el digimon.

- Claro – sonriendo ligeramente se acercó a Gabumon, cogiéndolo por debajo de las patas pata subirlo hasta la cama en el hueco libre que había-. ¿Tú qué comes?

- ¡Eh! ¡Todos con que me pesa el trasero! – protestó, acomodándose con cuidado de no molestar a la pelirroja.

- Gracias, Jou – le dijo al médico-. Vete, estaré bien, tranquilo…

- Volveré dentro de un rato, ¿de acuerdo?

Asintió, siguiéndolo con la mirada hasta que desapareció de la habitación, centrando entonces toda su atención en el digimon ahora que lo tenía a su lado. Con cuidado de no tropezar con el gotero que tenía conectado a la vía en su mano, la posó encima de él, acariciando con suavidad su cabeza.

- ¿Estás preocupado por Aiko? – no le contestó-. Os he escuchado hablar, y me ha contado Yamato lo que ha pasado, no tienes que esconderme nada…

Acabó por mover la cabeza en un gesto afirmativo.

- Tranquilo, no vamos a dejar que le pase nada, ¿de acuerdo? Y dentro de un par de meses vas a poder conocerla. Te lo prometo.

A pesar de su cansancio, sonrió al digimon, intentando que se calmara antes de ver como lentamente se acababa por acomodar a su lado, dejando su cabeza apoyada sobre las mantas, sobre donde debería de estar su vientre.

No pudo evitar que el comportamiento de él consiguiera enternecerla. No debería de sorprenderla a esas alturas tal, era el carácter de él, sin más. No era una situación forzada, era simplemente la forma de ser de aquel ser. Quizás la única explicación de que a pesar de todo, jamás le hubiera dado la espalda a Yamato, y no había sido porque él no se empeñara en darle muchos motivos para ello.

Posiblemente ese fuera el principal motivo por el que la cuidaba tanto a ella desde que se había enterado de que esperaban un bebé, la lealtad hacia él, o bien porque simplemente le había ilusión la idea. Fuera por lo que fuera, ahí estaba, casi inmóvil, con la cabeza apoyada sobre ella. Alargó la mano de nuevo, buscando volver a acariciarlo con suavidad.

No se dio cuenta del momento en el que ocurrió, pero volvió a quedarse dormida con él a su lado.


- Ya habéis conseguido que cene… Quiero volver con ella…

Yamato se había puesto en pie, mirando hacia su hermano y Taichi, quienes finalmente asentía, cediendo a que volviera con Sora.

- Mañana por la mañana llega mamá, así que vendré con ella por aquí, ¿hay algún problema?

- ¿Por qué iba a haber algún problema? – arqueó una ceja.

- No lo sé, solo pregunto por si acaso…

- Menos mal que te encuentro… - una tercera voz de unió a la conversación, haciendo que los presentes se giraran hacia ella.

- ¿Hideki? ¿Qué…? – sorprendido por verlo allí, se giró del todo.

- He tenido que pelearme con Mai por venir. Pero alguien tiene un bebé en casa que necesita de las atenciones de su madre y no son horas. Así que… Alguien tenía que venir a traerte todo lo que dejaste tirado en la mesa.

Dándose cuenta finalmente de que en sus manos tenía la chaqueta del uniforme de él, fue la primera noticia que tuvo de haberla dejado olvidada cuando salió corriendo de allí.

- Tienes el teléfono y lo demás en los bolsillos…

- Gracias – contestó, cogiendo lo que le tendía.

- Ya me encargo yo para que nadie ponga pegas para que estés ausente unos días, es por un buen motivo de peso, no creo que nadie diga ni media palabra- asintió a sus propias palabras-. ¿Qué he pasado?

- ¿Te importa si te lo cuento por el camino? Volvía con ella ahora mismo – giró la cabeza hacia los otros dos-. Iros a casa, ya os veo mañana. Si hay novedades o aviso con lo que sea.

Viendo como ninguno de ellos protestaba, simplemente se despidió de ellos con un gesto, tampoco tenía demasiado humor para más.

- Y tranquilo, hermano – le dijo finalmente Takeru dejándolo irse de nuevo a sabiendas de que no le iba a responder.

- ¿Tú crees que podremos dar con Jou para acosarlo a ver si él sabe algo que nosotros no? – fue lo primero que salió de la boca de Taichi nada más que se quedaron solos.

- No suena demasiado complicado…


Yamato salió del ascensor, caminando con Hideki a su lado, volviendo hacia el pasillo en el que estaba la habitación.

- ¿Y ella está bien?

- Parece que sí, que ha sido capaz de mantenerse calmada como le han dicho. No sé si le han dado algo para que se duerma con tanta facilidad… Pero me extrañaría dada su situación.

- Sea lo que sea, mejor. Cuanto más tiempo pase dormida sin darse demasiada cuenta de lo que ocurre a su alrededor yo creo que será mejor. ¿Si me preguntan en la base entro en detalles sobre los motivos de tu ausencia? Ya sabes lo idiotas que se pueden poner a veces…

- Como quieras – se encogió de hombros. Le daba exactamente igual mientras que nadie fuera a poner pegas, porque no le podía importar menos lo que dijeran o no. No pensaba separarse de ella.

- Y… ¿tú cómo estás? – hizo finalmente la pregunta.

- Prefiero no pensar en ello. Solo quiero que pase todo y poder volver a casa con ella tranquilamente. Odiaría que le pasara algo a la niña, pero… Me preocupa más que ella se ponga bien. Supongo que no suena demasiado bien decirlo en voz alta…

- Para nada – negó con la cabeza-. Mañana ya me pasaré por aquí si tengo rato para ver cómo sigue todo, no te molesto más.

- No me molestas… De hecho, no tendrías ni que haber venido para traerme mis cosas…

- Esa era solo una excusa para pasarme por aquí – se encogió de hombros-. Y ahora que caigo, ¿dónde está tu sombra?

- ¿Mi sombra?

- Bueno, la de ella…

- Con ella. Creo que sigue intentando que lo dejen quedarse a pasar la noche con nosotros para poder vigilar que todo esté bien. Tenemos un amigo médico y se quedó a ver si era capaz de convencerlo a él.

Acabando por sonreír ante la explicación que el rubio le daba, no pudo más que volver a mirar hacia la puerta de la habitación.

- No te molesto más, salúdala de mi parte si está despierta. Venga, corre con ella. Y ánimo, ya verás como no queda todo más que en un susto.

- Gracias – contestó antes de ver como se giraba, pudiendo así volver a entrar en la habitación.

Frenó en seco nada más poner el pie y encontrarse con su compañero digimon en la misma postura en la que había estado todo aquel tiempo, sin haberse movido en ningún momento.

- Tienes que ponerte bien – alcanzó a escuchar como murmuraba antes de darse cuenta de que estaba siendo observado. Sus ojos rojos se quedaron fijos en él-. Me ha dejado Jou quedarme… Y que si viene alguien finja ser un peluche.

- ¿Te han dejado quedarte? – carraspeó, intentando hablar con normalidad.

- Yo no me quiero ir…

- Ni nosotros que te vayas, pero mañana vas a tener que pelearte tú con Biyomon porque te hayas quedado tú y ella no.

- Me da igual. Yo me quedo.

Asintió, acercándose hasta la mesita a dejar las cosas, viendo entonces, al abrir el cajón, las pertenencias de Sora en una bolsa. Reconoció rápidamente las joyas de ella, dejando la vista clavada en el anillo de boda, dándose cuenta de que en todo aquel tiempo todavía no había descubierto el grabado.

Levantó la vista hacia ella, tirando ligeramente de las mantas para taparla mejor, retrocediendo unos pasos para sentarse sin quitarle la vista de encima.


Guest Vecina: Uy uy uy uy lo que me ha llamado. Que me ha llamado "Maldito bicho" Uy uy uy... Qué cosas más bonitas que me dices jajajaja Lo mejor es que yo bipolarizo mucho porque, aunque no me creas, darme me da penita, pero luego me ando riendo sola por las esquinas de una forma muy sacada de malo de Disney y no sé yo cómo puede interpretarse esto jajaja.

Y respecto a lo de Hiroaki... nop, no me estoy refiriendo a cuando tenga una nenita en casa y no sepa qué hacer con ella. Digamos que hablo de bastante antes... Y supongamos que el drama del rubio no tiene nada que ver con que no sepa si a la nenita hay que bañarla a una hora concreta o cuando les venga bien a ellos.. cofcofcofcof Sí, te pasa por preguntar. Pero bueno, entretente fangirleando con Gabumon, corre, que yo casi me muero del amor escribiéndolo aquí. Que le dan igual todos los picotazos que se pueda ganar...

Taichi el pobre no sabe ya si va o viene, va a tener que sentar a la pelirroja y dedicarse a darle la charla. Que ya valió de darle semejantes sustos, que ya se van haciendo mayores y que un infarto puede ser muy malo. Que luego, si se lo carga del susto, le azuza a Koemi para que le grite.

Me voy a hacer muajajajaja en mi rincón bajo la manta, venga... ¡Bicos para ti vecina!

AnnaBolena04: ¿si es que tú ves a los raptores cuando le hacen caso al Indominux? Pues igualita tú poniéndote de acuerdo con las otras dos para que me tiren cosas a la cabeza... ¡Pobrecita yo que solo le doy un poco de acidez a tanto azúcar! Jajajaja

Se me ha venido a la mente cuando después del jaleo de Londres para encima todo parecía indicar que la pelirroja tenía una minitortuguita en camino y me he montado yo sola un buen remix en mi cabeza de estas dos situaciones superpuestas jajajajaajajaja Me río ahora, pero lo único que me dice la cabeza es que oye, podría habérseme ocurrido todo a la vez... Para que veas que en el fondo podía ser peor. Con esa idea en mente te dejo mientras que yo sigo corriendo a esconderme.

Aunque que conste que hoy no corro demasiado rápido porque no pienso soltar a Gabumon nunca más y me pienso pasar lo que queda de año abrazada a él por ser la cosa más mona de este universo. Es lo único que puedo decir...

Un beso y desde lejos que veo que me tiras algo a la cabeza T_T