Despertándose a medianoche, Sora volvió a encontrarse totalmente desorientada, necesitando unos minutos para poder recordar dónde estaba y por qué. Le costó enfocar a su alrededor, adormilada todavía, notando un peso sobre ella, bajando la vista hacia aquel peso.
- No se ha despegado de ti desde que lo dejó quedarse Jou – la voz de Yamato apareció de repente, no habiéndolo visto tampoco al abrir los ojos-. Y yo creo que nadie se ha dado cuenta de que no es un juguete tampoco.
Giró el cuello, dándose cuenta de que estaba sentado a su lado, no entendiendo cómo no se había podido dar cuenta de que estaba ahí cuando se había despertado. Movió la cabeza lo justo para poder ajustarse mejor a su contacto cuando lo vio llevar la mano a su rostro, sacándole una ligera sonrisa.
- ¿Cómo estás?
- Pues… No lo sé, ¿cómo estoy? ¿Te han dicho algo?
- No… No son horas de que nadie venga por aquí. Ha vuelto a pasarse Jou, pero solo a comprobar que no necesitásemos nada… ¿Te duele algo?
- No, nada...
- Eso seguro que es buena señal – se inclinó hacia ella, dejando un beso en su frente, quedándose no demasiado lejos de ella al apartarse-. Ya verás como al final todo queda en un susto y el único que va a tener que lamentar algo es Gabumon por haber conseguido quedarse él y que Biyomon se fuera con tu madre…
Se quedé pensativa, acabando por entender a lo que se refería. No bajó la mirada hacia el digimon, sino que se entretuvo dejando los ojos fijos en los de Yamato. Incluso con la luz tan baja como la tenían, seguía siendo uno de sus entretenimientos favoritos.
- Pues prepárate para otra declaración de guerra – sonrió ligeramente.
- Ya se lo he advertido… Y me ha dicho que le da igual – entretenido, movió los dedos de la mano que aún no había retirado del rostro de ella-. Si mañana te dejan tener visitas me parece que vamos a tener que traer a tu ayudante para que te controle la agenda…
- ¿Has vuelto a hablar con mi madre?
- Sí, hace un rato, aunque cuando le dije que estaba Jou por aquí no quiso saber más de mí y tuve que pasárselo… Así que las amenazas se las debe de haber llevado él – sonrió algo más-. ¿Por qué no te duermes otra vez?
- ¿Ya te has aburrido de hacerme caso? – intentó bromear, antes de revolverse un poco, cambiando de postura.
- ¿Estás cómoda? – dándose cuenta de su gesto, se quedó observándola.
- Podría estar algo más cómoda – comentó, moviendo las piernas con cuidado para no molestar al digimon.
- ¿Te lo quito? Si te quieres estirar lo dejo aquí conmigo… - pudo ver como negaba con la cabeza-. ¿Segura?
- Segura, déjalo ahí… Pero podría estar algo más cómoda si te echas conmigo.
La observó, parpadeando algunas veces antes de no poder disimular la sonrisa que se dibujó en su cara al escucharla. Dudó a pesar de todo, pensando si realmente sería buena idea o no, pero acabando por ceder, especialmente ante la mirada con la que lo estaba observando. Asintió ligeramente antes de hacer lo que ella le pedía.
No se echó, sino que se quedó sentado, dejándola así usarlo a él de apoyo en vez de la almohada, rodeándola con el brazo sin necesidad de decir nada más, simplemente dejándola acomodarse de nuevo.
- Ya has hablando con él por la mañana, si no te ha dicho nada eso es que todo está bien… Tranquila…
Haruhiko caminaba al lado de su mujer, avanzando hacia la habitación donde su hija todavía permanecía. Horas antes habían recibido la llamada de su yerno para decirles que podían pasarse a verla, que la médico se había pasado por allí y había autorizado las visitas. Biyomon iba en los brazos del profesor, lo más inmóvil que podía, pasando así perfectamente por un juguete hasta que atravesaron la puerta de la habitación.
- ¡Sora! ¡Sora! ¡Sora! – lanzándose de dónde estaba, fue directa hacia la pelirroja al encontrársela sentada en la cama, empezando a desayunar.
- ¡Ten cuidado que lo tiras todo! – le dijo ella apartando la taza que tenía en las manos hacia la mesa para cogerla cuando llegó a su lado.
Levantando la vista hacia sus padres, les sonrió ligeramente a modo de saludo. Estaba todavía cansada, pero teniendo en cuenta que la situación podría ser mucho peor, no quería preocuparlos por nada.
- ¿Qué tal estás, cariño? – preguntó su padre mientras que se acercaba hasta ella.
- Mejor – asintió-. Si todo va bien igual me dejan irme a casa por la noche…
- ¿Ya? – Toshiko la miró, sorprendida.
- Sí, le han dicho que ya que lo más importante ahora es que esté tranquila y descanse estará mejor en casa – contestó Yamato por ella-. Siempre podemos secuestrar a Jou con nosotros y dejarlo atado a la mesa en la habitación de invitados, tranquilos…
Bromeaba, pero no era una opción que si la situación fuera diferente no fuera a contemplar. Sin llegar a pensar en secuestrar a su amigo, claro, sabía perfectamente que no haría falta algo así.
- Se ha pasado varias veces por aquí la noche anterior y con el lío que llevan teniendo desde ayer creo que es algo que agradecerle bastante – volvió a hablar el rubio mientras que los demás saludaban a la pelirroja.
- ¿Ha vuelto a pasarse por aquí la doctora? – preguntó Toshiko, quedándose sentada al lado de su hija y quitándole de delante la bandeja que le habían dejado-. ¿Te han dicho que tengas cuidado con lo que comes?
- No… Solo que intente no comer anda demasiado fuerte... ¿por qué? – confusa, siguió con la mirada como su desayuno se alejaba de ella, frunciendo el ceño al haberse despertado con hambre.
- Bien… - alargó la mano hacia Haruhiko para que le tendiera la pequeña bolsa que había dejado al lado de la cama al acercarse a saludar a su hija, sacando de allí unos pequeños paquetitos.
- ¿Me has traído el desayuno? – sorprendida, levantó la vista hacia ella.
- Tu favorito, sí… - empezó a sacar las cosas ante la atenta mirada de la pelirroja.
- Mamá… Siento el susto que te di ayer…
Frenó con lo que estaba haciendo, levantando la cabeza hacia Sora, observándola confusa.
- ¿Cómo que lo sientes? Ni que lo hubieras hecho intencionadamente, cariño… Tú preocúpate en ponerte buena del todo y luego ya hablamos. Que tenemos que irnos todavía las dos de compras.
Se tomó unos segundos en volver a asentir, dejando la mirada en su madre y luego bajándola hasta la comida que le había dejado en la bandeja de nuevo.
- Y ahora a desayunar, que sino no sé cómo pretendes que esa nieta que tenemos en camino crezca bien.
- Yo que tú le hacía caso – riéndose por lo bajo su padre se quedó observando la escena mientras que se acercaba hacia Yamato, colocándose a su lado-. ¿Qué tal vas?
- ¿Hm?
- Buenos días… - se giró para observarlo-. ¿Has pegado ojo en toda la noche?
- No, no había manera…
- Y déjame adivinar, tampoco has bajado a desayunar, ¿verdad? – dando por respondida la pregunta sin que dijera nada, lo cortó antes de que hablara-. Ha traído para los dos, así que aprovecha o me veré en la obligación de bajarte yo a rastras para que desayunes.
Acabando por reírse por lo bajo, fue a decir algo, escuchando justo en ese momento unos golpes en la puerta, escuchando las voces de sus padres antes de verlos aparecer.
- Creo que voy a aprovechar a bajar antes de que aquí se acumule demasiada gente - acabó por contestar, haciéndoles un gesto para que esperaran-. Sora, vengo ahora. Voy con mi padre a la cafetería…
- ¿Conmigo? – poniendo cara de no entender nada, se quedó todavía a medio camino.
- Sí, contigo – acercándose hasta ella, únicamente para despedirse con una ligera caricia antes de coger a su compañero en brazos-. Venga, que te llevo a que te airees un poco…
Acercándose hasta dónde se había quedado su padre con cara de no entender nada, paró al lado de Natsuko, saludándola con un beso en la mejilla antes de salir de la habitación.
- ¿Te ha entrado hambre de repente o qué?
- Éramos muchos en la habitación y necesitaba despejarme, papá… - explicó mientras que echaba a andar-. No necesité tú teléfono al final.
- ¿Nadie ha llamado?
- Sí, pero apareció Hideki mientras que estaba con mi hermano y Taichi para traerme mis cosas.
- Me cae bien… - cediendo finalmente y siguiendo a su hijo por el pasillo, precedió con le interrogatorio.
Natsuko se quedó esperando a que su hijo saliera antes de acercarse hasta los Takenouchi y su nuera, observando especialmente a aquella última.
- ¿Qué tal estás? Ayer estaba fuera de la ciudad y no he podido llegar hasta primera hora de la mañana…
- Mejor, tranquila – asintió, tomándose unos segundos para terminar de tragar-. Tampoco te habrían dejado entrar…
- Ya, pero de todas formas me hubiera gustado estar – asintió, acercándose hasta ellos-. ¿Os han dicho algo?
- No, todavía no. Pero igual con un poco de suerte me dejan volver a casa hoy si todo va bien. Estaré más cómoda y tranquila allí sin necesidad de exponerme a contagiarme de cualquier cosa aquí…
- Eso es muy buena señal…
- Lo sé – sonrió, volviendo a bajar la mirada hacia la comida antes de dar otro bocado.
- Ayer solo me dejaron pasar a mí un rato – explicó Toshiko mirando hacia ella-. Obviamente a tu hijo lo dejaron quedarse porque sino a ver quién era el valiente que lo aguantaba…
- Lo creo bastante capaz – acabó por posar sus manos sobre la digimon que estaba al lado de Sora-. ¿Y tú? ¿Te has quedado?
- No… No me dejaron quedarme y me fui con Toshiko a casa.
- ¿Cómo que con Toshiko a casa? ¿Y yo no estaba? ¿También tienes comprada a la digimon en mi contra?
- No es muy complicado, tiene más o menos los mismos gustos que tu hija en comida… - le contestó a su marido levantando la vista de Sora, contenta al verla que seguía más preocupaba de desayunar que de lo demás.
- Estuvo Takeru aquí anoche – comentó la pelirroja al cabo de un rato-. Vino a ayudar a Taichi a llevarse a Yamato para que cenara. Supongo que a pesados a ellos dos no les gana nadie.
- No… Y contando que para que bajar a cenar tenía que dejarte sola dudo mucho que cediera con facilidad – desviando de nuevo la atención hacia su nuera.
- Eso y órdenes del médico – la voz de Jou hizo que girasen la cabeza hacia él todos los presentes-. ¿Qué tal estás?
- ¿Todavía no te has ido a casa? – confusa, se quedó mirando hacia él la pelirroja.
- Me iba ahora, ya he terminado el turno… Solo quería ver que todo estuviera bien por aquí.
- Vete a casa de una vez – le dijo antes de volver a centrarse en su desayuno.
- Eso es que ya estás mucho mejor – riéndose, dirigió su vista hacia el profesor-. Me he pasado varias veces por aquí durante la guardia. Parece que está todo bien. Va a estar cansada y posiblemente le manden quedarse en cama unos días, pero por ella, para que se reponga del todo.
- ¿Has oído? Y lamento informarte que dudo que me cueste mucho trabajo convencer a Yamato de que nos ayude a asegurarnos de que no te mueves de donde te mandan – Toshiko se quedó mirando hacia ella viéndola ponerle una mueca mientras terminaba de tragar-. Sí, sí, tú sigue desayunando que no quiero ni media protesta.
Sacándole ese comentario una risa a los presentes, volvieron a centrar su atención en el médico.
- Vete a descansar, que ya has hecho bastante estando pendiente sin ser paciente tuya – Haruhiko se quedó mirando hacia él-. Si te quieres despedir está Yamato en la cafetería despejando un poco la cabeza con su padre.
- Me pasaré por allí antes de irme – se giró, mirando hacia Sora de nuevo-. Y tú y yo vamos a venos más seguido estos días te pongas como te pongas. Eso te pasa por tener un médico en tu grupo cercano…
- Qué bien… - ironizó antes de sonreír ligeramente dejando claro que bromeaba-. Gracias… De verdad.
- Ni que tuvieras que dármelas.
- Y vete a dormir de una vez – le dijo la pelirroja antes de ver como asentía.
AnnaBolena04: ¿veis como al final no soy tan mala? Si es que... qué poca fe me tenéis... Si parece que empezamos a ver un poquito la luz al final del túnel... ¿No? - pasa silbando por ahí mientras que se aleja por si acaso.
Voy a confesar una cosa, lo que no dejen pasar a casi nadie, especialmente el día anterior, ha sido una treta para no tener que meter a todos y cada uno de los personajes ahí haciendo cola jajaja Que ya sabemos que iban a pelearse entre ellos por ver quien iba a ver a la pelirroja para saber cómo estaba. Así que fui dejando las cosas de tal forma que de verdad solo dejé a los más cercanos y al pobrecito Jou a mano... Que sino tenemos a alguien poniendo una maquinita para sacar número en la habitación.
A ver si todo va bien como parece o de repente tenemos sustos nuevos que lamentar... - mete a Taichi de nuevo dentro del word para que no se ponga a gritarle que él ya sabe que soy perfectamente capaz.
¡Besitos de tortuguita!
Epic Crystal Night: lo sé jajaja me moría del amor con él en este capítulo. Pero es que lo veo perfectamente capaz de comportarse así con el carácter que tiene. Acabaré cambiando el epílogo yo sola para que a esa nena le pongan un tsunomon en cuello en vez de a un yokomon, verás tú jajajaja Que verás tú sino el drama porque "eso es traición de las gordas T_T" jajaja
¡Un beso!
Ace Cornell: si es que no me tienen nada de confianza, está visto... Tendría que liarlas como de verdad se me ocurre hacerlo en ocasiones. A ver entonces la fama que me ganaba... Pero bueno, eso que la vecina realmente si quiere me caza en poquito tiempo y si huyo en dirección contraria a ella me caza Natesgo también... Como no me vaya a nado a tomarme el té a tierras británicas... Que Londres a algunas como a Anna no le gusta, no jajajaja
¡Un beso!
Natesgo: ese bicho es un amor. Es que... tiene que serlo, ya no es solo cosa de mi cabeza, es que para aguantar lo que ha tenido que aguantar durante tanto tiempo o se es un amor o creo que ya se habría puesto a animar a algún digimon que hubiera tenido la brillante idea de dejarnos sin rubio jajajaja La verdad es que con los bichos fangirleo con todos, pero la verdad es que este pobrecillo siempre se ha hecho querer. Incluso nos da uno de los mejores momentos de Tri al final del todo ya, salvando así las desgracias de turno xD
Y respecto al nivel de desgracias, pues sí, a veces vienen bien. Que no todo va a ser melodrama pero tampoco todo puede ser azúcar. Así que yo tengo derecho a ir a reírme a mi rincón haciendo muajajajaja, que eso siempre me viene bien... Que me lo paso muy bien haciendo el mal, aunque no creo yo que te esté contando nada nuevo.
¡Un beso!
Guest vecina: ¡es verdad! ¿Era el 8 de enero el examen, no? Ya no te queda nada para quitarte de encima esa basura, ya verás. Y sino, ya que tengo tantos bichos con dudosas intenciones en mi contra, no te preocupes, que yo te los dejo y que vayan a morderle el trasero al profesor de turno que se atreva a tocar la moral más de la cuenta.
Yo creo que es una mezcla de todo. Ese bicho, al igual que todos los demás, le tiene demasiada lealtad al rubio, pero, si para encima le tiene el aprecio que le tiene también a Sora - porque sabe el bien que le hace a Yamato - es una bonita mezcla. Eso y que ya sabemos que exige una nenita igual que el rubio cabezón, pero que haga el favor de tener el carácter de la madre, que él ya ha cumplido con su parte del trato. Así que tiene que quedarse ahí vigilando que todos estén bien, especialmente la nenita que viene en camino.
Además, es que las amenazas que tienen a Hiroaki como apoyo son más peligrosas, pero de entre todos, es el personaje que más probabilidades tiene de estar con Yamato en algún mal momento en el que de verdad necesite a alguien... Y puede que sea eso lo que pase. O bien que el aquí comandante que ha estado dos veces en Marte intente montar la cuna de la niña y necesite apoyo moral de su padre porque no hay forma jajajajaja Ahora te toca vivir con la duda de si es algo malo o no tan malo cofcofcof
Acepto la acusación de bicho jajajaj Los monstruitos también dicen que soy mala jajaja Los peques al principio venían conmigo porque decían que era más buena porque no me paso el día dándoles voces, pero ahora han huído de nuevo porque prefieres que les griten a que picar otra vez en una de "vale, te pongo un ejercicio y dejo que te vayas... " jajajajaja
Aaains, ánimo vecina que te queda poquito ya. ¡Un bico grande y... un abrazo de gabumon, que hoy es más apropiado!
