Aclaraciones:

1-Inhividores o supresores: Son pastillas o inyecciones que suprimen y controlan cuando el Omega esta en celo. Como algo adicional: Son jodidamente caros y de uso único para Omegas.

2- Tanto Omegas como Alfas entran en celo, pero como ya sabrán, Izuku es un Beta; por ende, no puede experimentar el celo. Por decirlo de alguna forma: Debería ser inmune a las feromonas.

3- Para la marca…Lo veremos en el siguiente capítulo, porque esto va ser muy jodido para Bakugou y quiero mostrarle el porqué.

4- Puede que el los supresores oculten el olor y el deseo sexual, pero eso no quiere decir que siempre sea efectivo, algunas personas aún pueden sentir las feromonas, mas no con la intensidad necesaria para llegar a tener la urgencia de aparearse.

5- Los efectos secundarios: Estos solo los experimenta Bakugou.


X

Bakugou refunfuña y fulmina con la mirada a Kirishima.

Las luces le segaron por unos segundos, el sonido le fastidio y el aroma a comida chatarra le irrito; una mierda a su parecer, pero debía admitir que el lugar era bastante espacioso y decente para algo tan ridículo. Gruñendo, se soltó del agarre del chico y camino hasta la sala, observando con recelo a Sero quien conversaba con Mineta animadamente, una vez en el lugar se dejó caer en el sofá y tomo un puñado de papas que había en la mesa de centro, masticando saco su celular y los audífonos; la música del lugar no era tan desagradable, pero prefería algo suyo para que el estrés abandonara su sistema.

Pues había sido un completo imbécil al haber caído en la tetra de Kirishima y Mineta.

Había sido engañado, amordazado y electrocutado. Los muy hijos de puta habían hecho todo un escándalo; cuando por fin pudo librase y vengarse, las explosiones y los gritos de dolor le dieron una pequeña satisfacción. Debía admitirlo, esos desgraciados tenían los suficientes huevos como para intentar capturarlo.

De ahí por qué accedió a ir a la casa de Kirishima.

¿Reconocimiento? No. Solo acepto porque no tenía nada que hacer, al igual que siempre, buscaba romper la rutina que de apoco le carcomía su día a día. Y se estaba arrepintiendo. Los demás estudiantes estaban esparcidos por todo el lugar, algunos reunidos en grupos y otros simplemente apartados cogiendo algo de comer.

- Menuda reunión – Gruño con algo de ironía.

Y mientras se sacudía las manos noto algo peculiar: Los audífonos estaban a bajo volumen. Extrañado, reviso su celular y noto que, efectivamente, el sonido solo estaba al 20%. Preocupado, observo a su alrededor y todo se volvió más intenso, los colores y olores le golpearon sus sentidos, la música retumbaba en sus oídos con más fuerza de la debida.

Empezó a sudar frio.

Apresuradamente saco uno de los inhibidores que hace poco había comprado de su chaleco, se levantó y corrió a la cocina. Busco entre las gavetas un vaso y lo lleno de agua, sin pensarlo dos veces ingirió la droga procurando no atragantarse.

Suspirando, se apoyó en el lavabo y aguanto el golpe de calor que poco a poco fue expandiéndose.


XI

Todo era confuso, su nariz percibía una fuerte fragancia. Miro a sus compañeros; ninguno parecía afectado por la extraña esencia. Suspirando, aparto una de las copas que le ofrecía Mineta con tanto empeño, a él no le gusta el alcohol, tampoco el escándalo que todos estaban haciendo por un juego tan ridículo como el ponerle la cola al burro.

Sus ojos observaron el lugar con escepticismo, los chicos se divertían pero no podía evitar sentirse fuera de lugar con tanto escándalo, no podía recordar la última vez que fue invitado a una fiesta y, siendo sincero, no le importaba en gran medida. Sí, le agradaba ser parte de algo, pero no puede quitarse aquella inquietud por el aroma que desprendía la casa de Kirishima.

Lo piensa y sin mucha dificultad asume que es Katsuki

No hay otra persona con ese olor tan peculiar. No hay otra cosa que le altere tanto como el chico explosivo. Y es por eso mismo que está inquieto, la esencia de un Alfa no debe de alterarle tanto, ha pasado toda su vida rodeado de ellos y nunca alguno le afectaba como lo hacía Bakugou.

Es por los años que llevamos juntos – Se dice mentalmente, pero aquello no le convence.

Ya que de ser ese el caso las cosas deberían estar invertidas, menor debía de ser el efecto en él. Pero las cosas nunca salen como quiere, Bakugou está en aquel lugar cuando – se suponía – debía haber rechazado la invitación. Su olor está opacando el de los demás, y aquello le agrada más de lo debido.

Su cuerpo reacciona al estímulo. No puede detenerlo. Nunca lo ha podido hacer. Pero realmente quiere y desea creer que aquello que siente es producido por otra cosa, que es causado por los nuevos poderes que posee y no de antaño.

Porque aquello es simplemente imposible…

Los Betas no pueden ser estimulados por las feromonas de un Alfa. Mucho menos cuando estos ni siquiera se han desarrollado.

Asegura, repite y recuerda que de infantes siempre le agrado la esencia de Katsuki. Que de niños siempre se encontraba olisqueando las prendas ajenas asegurando que el chico frente suyo supiera lo agradable de su aroma, suspirando y sonriendo mientras el contrario refunfuñaba lo ridículo de la situación.

"Un Alfa debe de tener un olor fuerte e intimidante, Deku." - Le había reprochado a los cuatro años, alegando que su aroma debía ser como lo anterior pues su destino era ser el líder de los Alfas -. "Pero si es agradable para ti, ¿Significa entonces que eres un Omega?"

Aquello le había confundido y simplemente cambiaron de tema porque sería muy complicado de explicar. Deku desconocía todo lo relacionado con lo Omegas y Betas, lo poco que sabía de los Alfas era gracias a Katsuki; quien enérgico como siempre, aseguraba que sería un Alfa de primera.

Por supuesto que cuando fue a dar con su madre con la duda, esta entre sonrojos y carcajadas le había respondido que aquello era imposible, que para saber si una persona es Alfa u Omega se necesitaba tener más edad, madurar e incluso experimentar el primer celo. Claro que la mujer nunca tomo con seriedad las palabras de su hijo cuando le contó sobre lo agradable del olor de Bakugou, pues ambos eran solo eran unos niños que apenas y desprendían algún aroma. Unos niños que ignoraban la magnitud de sus palabras y los problemas que se avecinaban.

.-&-.

- Acepta la maldita copa de una buena vez, Midoriya. – Denki le extiende la botella para servirle en el vaso entre sus manos.

- Que no me gusta el alcohol – Reniega por octava vez en la noche.

Todos le miran expectante. Algunos sin interés y otros simplemente por apostar cuanto tiempo dudarían la voluntad del chico ante la fastidiosa insistencia de los dos idiotas escandalosos del salón.

- Ohh~ Entonces acepta este vaso con agua y azúcar –Dijo Mineta, tambaleante y con una sonrisa forzada.

- ¿Azúcar? – Pregunto alzando una ceja, nunca había probado algo como eso.

- Sí. Sí. Tómatelo y te dejaremos de joder; igual vas a terminar pidiendo más. – Aseguro Denki embutiéndole el líquido en la boca. El sabor era dulce, demasiado dulce para su gusto.

Lo extraño de aquello, es que apenas y trago el líquido un ardor desagradable se desplazó por su garganta.

En lo que Mineta y Kaminari obligaban al chico a pasarse el líquido, Todoroki observo con recelo la botella de sake endulzado que sostenían los chicos entre las manos. También busco con la mirada a Bakugou. La esencia del chico le estaba poniendo los pelos de punta, era demasiado fuerte e intimidante para ignorarlo.

¡Y ese era el maldito problema! Todos parecían inmunes a las feromonas que se apoderaban del lugar. No es que le importase. Es solo que el ver la indiferencia de los demás le tiene absorto. Y no puede evitar preguntarse si aquello solo es con él; aun con aquel toque agridulce en el aire, la fragancia empieza a agradarle y entumecer su cuerpo.

Aquello no le importa, pero si le molesta.


XII

¡No estaba en celo! – Grito para sus adentros.

Y era verdad, no lo estaba. Aquel ataque de ansiedad había sido provocado por otra cosa. No sabía cuál fue la causa, tampoco quería saberlo. Pero si agradeció que todo aquello fuera una falsa alarma, porque de ser el celo en sí, temía del como hubiese reaccionado.

Ahí estaban todos reunidos.

En esa maldita casa estaba Deku.

Y no quiere ni imaginar su actuar al notar la presencia del chico, perfectamente puede salvarse de ello con otra persona; pero estando el presente, dudaba que su cuerpo le escuchase. Suficiente tenía con sus repentinos ataques de estupidez.

Cansado y con la frente sudada comenzó a caminar en busca del baño más cercano; realmente deseaba refrescarse. Lo que nunca se esperó, fue encontrarse con un tambaleante peliverde.

- ¿Deku?- Abriendo a mas no poder sus ojos, miro el cómo este se estrellaba contra en suelo y balbuceaba algunas maldiciones; vacilante, se acercó y lo agarro de los hombros para poder zarandearle con fuerza.

- ~ Hmm ~ - Ninguna repuesta entendible salió de sus labios.

- Oye, Bueno para nada – le llamo.

- ~ Jaja~ - Le volvió a zarandear.

- Deku…- Lo intento una vez más.

- ….. - No hubo repuesta.

- ¡DEKU!- Grito ya exasperado. El muy desgraciado no quería dejar de besar el suelo, aferrándose a sus piernas, restregando su rostro contra su pantalón y soltando algunas carcajadas.

Ya arto de ese estúpido juego lo arrastro hasta el baño, se lo quito de entre las piernas y lo forzó a mirarlo. El olor a alcohol que desprendía su aliento le desagrado, así que sin ningún remordimiento, abrió la llave del lavamanos y metió el rostro del Beta en el agua fría. El grito agudo que salió de sus labios le agrado, y mucho.

Ya satisfecho con su castigo, retiro sus manos de los alborotados cabellos del contrario y dejo que se enderezara mientras cerraba la llave. Agarro la primera toalla que encontró y se la arrogo con desgano al rostro.

- Sécate – Ordeno.

Pero Izuku estaba en otro mundo. Ni siquiera sintió cuando la tela había impactado contra su rostro, pero si sintió las manos ásperas de Bakugou sobre sus mejillas. Y por acto reflejo, aparto las manos que le acariciaban.

- Tsk. – Sin decir nada, le dio la espada mientras recogía la toalla del suelo. Cuando fue a darse la vuelta, se encontró que el Beta le estaría sonriendo y desvistiendo al mismo tiempo.

- ~Kacchan~- Se crispo al sentir el cuerpo ajeno sobre el suyo y el cómo su cálido aliento acariciaba su cuello. Gruñendo, con una de sus manos toco la desnuda espalda de Izuku, y al sentir la humedad de esta se dio cuenta que estaba sudado. El olor dulce mesclado con el de licor inundo una vez más sus fosas nasales. Apretó los puños y trato – jura que trato- de apartarlo, pero se aferraba a su cuello con tanta fuerza que por poco y no le parte el cuello.

Genial. A la mierda sus intentos de alejarlo - Pensó, mientras disfrutaba de la esencia del chico ebrio.

Suspirando, se permitió el hundir un poco su nariz en el cuello de su captor, mientras este, se estiraba para darle mejor acceso. Con algo de brusquedad, su nariz delineo las curvas y los músculos hasta llegar a su clavícula.

- ~Mmm…~- Izuku soltó un ronroneo complacido mientras se removía buscando mayor contacto. Bakugou miro por sobre el hombro las acaloradas mejillas de Midoriya y mordisqueo su hombro sin hacer daño alguno.

Un gemido ahogado, un pequeño rose entre sus intimidades, y el mundo podía irse a la mierda.


XIII

A kirishima le gusta la música. Le agrada la sensación de ensordecimiento que producen los parlantes, las vibraciones que atraviesan su áspera piel y los alborotados gritos de sus compañeros. No son amigos, pero no duda que pronto lo serán; así como el extraño grupo que formo Midoriya, ni más ni menos, solo personas que conviven y comparten momentos agradables y otros no tanto. Es por ese motivo que decidió hacer esa fiesta, para hacer que las cosas funcionasen entre todos y así crear un pequeño espacio para él.

Porque Kirishima odia la soledad

Quizás sea por eso que no pude evitar sentir cierta atracción hacia Bakugou, no le odia ni tampoco le quiere, es solo que no puede apartar su vista de él. No es que le interesase la vida del chico explosivo; incluso dudaba que este pasase por alguna dificultad, pero era tan fuerte y vivas que costaba creer en la soledad en la que se sumía.

Solitario pero errático – Fue lo que pensó mientras le observaba.

Bakugou se encontraba alejado de todos, en el rincón de la alacena, con una expresión apática mirando fijamente sus manos, ignorando los intentos de algunos de sus compañeros por acercársele.

Aun no lograba entender el significado de la primera pelea en el entrenamiento en grupos, tampoco quería logarlo del todo, pero sí que deseaba saciar aquella curiosidad insana de la cual se jactaba.

Atrayente – Se repite.

Pues es curioso y a la vez no; solo era querer estar ahí, aprender de él podría ser la principal razón de aquello que le carcome.

- Oye, ¿Cómo conseguiste traer aquí a Bakugou? – Le había preguntado Sero, con una cerveza en mano y una sonrisa ladina. Los dos apenas compartieron miradas cómplices y rieron por el extraño ambiente.

- Mintiéndole.

- Wahaha, ¿Qué clase de mentira? Porque el chico no parece ser de los que se creen cualquier cuento.

Y aquello era cierto. Nunca en su vida había tenido que crear una tetra tan compleja como aquella. Un simple intercambio de palabras, una amenaza y el humo saliendo de sus palmas le tentaron a dejarle fuera de su plan; pero no pudo. Le tomo algo de tiempo asimilar la extraña postura que tenía el chico, luego observo sus facciones arraigadas cansadas y una mirada tan gélida como el hierro. Con solo notar esas tres cosas su estómago dio un vuelco, su respiración se detuvo y mintió con una naturalidad tal que incluso se asustó de sí mismo.

- Solo le dije que le necesitaban por lo del incidente del entrenamiento y a regañadientes me siguió.

- ¿Fue tan simple? – Pregunto alzando una ceja – Pero hoy es sábado.

- Por supuesto que no. Cuando doblamos en el pasillo que conecta el aula B con A Mineta comenzó a lanzar a diestra y siniestras sus extrañas bolas mientras Kaminari le electrocutaba; la idea era dejarle inconsciente, pero en lugar de eso todos terminamos con quemaduras leves pero como puedes ver, estamos vivitos y coleando con la misión cumplida: El solo acepto venir, aunque no nos quiso decir el porqué.

- Me lo imagino – Comento Sero mirando por última vez a su violento compañero, notando de inmediato su extraña actitud.

- Vamos a comer con los chicos; Mineta está acabando el poco ramen que queda. – Sugirió el pelirojo.

- ¡¿Qué?! ¿Y te atreves a llamar un buen anfitrión? Me decepcionas, Kirishima.

- ¡Ah! Lo dices tú a quien no le toca limpiar luego este desastre, ¿Qué no tienes compasión?

Y la discusión continua mientras los dos, cautelosos, miran de vez en cuando en dirección a Bakugou; quien distraído, olfatea a sus alrededores ignorando las miradas curiosas de sus compañeros.


XIV

En ese punto a Bakugou ya no le importaba si el otro chico hacia demasiado ruido. Había fantaseado tantas veces con tener a Izuku en aquella posición que poco le importaba lo que pasaba detrás de la puerta.

Los tiernos labios de Midoriya se posan sobre algún punto sensible en su cuello y decide que es mejor dejarse hacer, disfrutando del hormigueo que produce el rose de la blanda carne. Tampoco se molestó cuando el movimiento de caderas da comienzo y su erección reacciona al estímulo, sus manos se pasean por la espalda ajena y se detienen cuando llegan al pecho y aprieta entre sus dedos uno de los pezones, los jadeos de Izuku de detienen y en su lugar sale un sonido lastimero. Ambos se miran, y es Katsuki quien aparta de un solo jalón el pantalón junto con la ropa interior, los dos suspiran de alivio.

Izuku, mareado, apoya su rostro contra el pecho de Katsuki y vuelve a juntar sus miembros, asegurándose de cerrar cualquier distancia aun cuando los brazos del rubio le rodean, haciendo de aquello aún más placentero.

- ~K-Kacchan~- Bakugou no puede evitar emocionarse por escuchar su nombre de aquella forma.

En un rápido movimiento separa a Izuku de su pecho y le obliga a alzar la vista, con una de sus manos agarra su barbilla, acerca su rostro y le besa. Sin previos, introduce su lengua y saborea el sake que opaca el sabor de la saliva, sus lenguas se juntan, rodean y masajean. Es extraño, la forma en la cual los dos se mueven en busca de mayor contacto, no solo por el beso, sino también por la humedad con la cual sus miembros se rozan, chocando entre sí, provocando jadeos ahogados.

Se separan y guía su otra mano a sus erecciones, las rodea y junta hasta que la fricción les obliga a gemir. El calor que les rodea es sofocante, ardiente y embriagador, el sudor empieza a esparcirse en la piel, los olores se mesclan, el suyo propio con el de Midoriya; aquello crea una burbuja de placer inmenso, puesto que es su nariz la que percibe todo lo que está frente suyo, aquello que no debería tocar y sentir.

Es un cumulo de deseos prohibidos – Piensa.

Los demonios que trata de ocultar explotan las cadenas y se liberan. Las sensaciones que experimenta su cuerpo son inestables y demasiado intensas, siente que está perdiendo una batalla cuando tiene el jodido paraíso entre sus manos, puede percibir el deseo desbordándose como nunca antes y no lo quiere detener. La bestia en su interior ruje complacida ante cada sonido, ronronea cuando la dulce fragancia de Izuku le rodea, gruñe cuando el espacio entre ellos incrementa.

Y no es suficiente; necesita más del maldito Beta. Más calor. Más placer. Más libertad. – Y siguen explotando ya que no se contiene.

Sus manos aprietan con mayor fuerza y la velocidad incremento. Ambos se encorvan y gimen sonoramente, el sónico retumba entre las paredes y no puede evitar sentir la necesidad de morder y marcar la piel expuesta, sus colmillos se afilan y la saliva abunda, su encía duele por el insano deseo de hundirse en la piel. Sin embargo, cuando los dos están en éxtasis y el orgasmo está cerca, Midoriya detiene su vaivén y pequeñas arcadas se apoderan de su cuerpo, el increíble cumulo de excitación y adrenalina se pierde en un instante.

Apurado y con la poca cordura en una fina línea, acomoda rápidamente al peliverde y trata de alcanzar la tapa del retrete. Un olor acido empieza a rodear el cuerpo de Izuku, el vómito no demora en aparecer y con ello los lloriqueos.

La escena es más que suficiente para bajarle cualquier atisbo de excitación, en su lugar, la culpa y remordimiento golpean con fuerza su cabeza mientras masajea la desnuda espalda de Izuku, sabiendo que de no haber sucedido aquel accidente le hubiera marcado, hubiese llegado más lejos que una simple masturbación.

Realmente se sentía como una escoria.


XV

Denki estaba entre ebrio y sobrio, era extraño: Estaba mareado y con nauseas, pero sabía lo que le rodeaba. Por eso mismo se extrañó de ver a Bakugou dirigirse hacia el baño; dudaba que fueran de los que podría entrar en una casa ajena fácilmente y por ende a los baños. Siendo sincero no le veía como alguien confianzudo. Pero eso no evito que le siguiera con la mirada y que se topara también con un muy borracho peliverde.

Soltó una risa baja.

Aquello era culpa suya y de Mineta; estaba orgulloso de su logro.

-¡DEKU!

Su dicha fue interrumpida por un grito, uno por parte de Bakugou; quien colérico, trataba de aparta al pobre Izuku de su pierna. Kaminari lo pensó. Pero al final solo se quedó quieto, mirando con cierto desconcierto como el de cabellos cenizos se llevaba a rastras al pobre chico hasta el baño y cerraba la puerta de un solo golpe.

Espero unos segundos hasta que escucho el sonido del agua cayendo contra el lavabo, luego una extrañas gárgaras y quejidos. Eso basto para que sintiera la necesidad de alejarse del lugar. Retrocedió tres pasos y giro su cuerpo, chocando con Kirishima.

- ¿Pero qué te pasa?

- Lo siento. – Se disculpó rápidamente, estirando los brazos evitando que avanzara.

- Bien, sé que si pregunto me terminare arrepintiendo, pero, ¿Por qué no me dejas pasar?

- Porque ahí atrás se está cometiendo un asesinato. – Respondió sin más. También pudo apreciar como el chico arrugaba la nariz y su ceño se fruncía ligeramente. Se congelo al verle soltar una carcajada.

- Hombre, has bebido demasiado; hasta aquí puedo sentir el olor a alcohol.

- Bueno, sí, tal vez me pase de copas. Pero sea lo que sea que esté haciéndole Bakugou al pobre Midoriya no lo quiero saber; estoy seguro que tú tampoco, así que yo me largo y te vienes conmigo. – Un silencio incomodo les rodeo mientras estiraba su brazo y agarraba de la muñeca a Kirishima, quien se quedó inmóvil en el lugar.

- ¿Midoriya y Bakugou están en el pasillo juntos?

- En el baño – Corrigió-, seguramente el chico estrella este molesto por tener que soportar su primera borrachera. – Poca importancia le dio a la cuestión, él también estaba extrañado por eso.

Luego de eso ambos caminaron en dirección contraria del lugar. Kaminari estaba casi seguro de haber sentido temblar a Eijiro, pero lo tomo como uno de esos raros mareos espontáneos que le dejaron de afectar hace unos minutos.

XVI

Midoriya se sentía mareado y confundido, no sabía que estaba haciendo, pero de alguna forma se sentía tranquilo. No estaba caminando, aun así estaba seguro que su cuerpo se movía, proceso la escasa información que tenía y confirmo que le estaban cargando; la posición en la que estaba era algo incomoda, pero se sentía bien estar apoyado entre el hombro y el cuello de Bakugou.

En verdad, se sentía muy bien.

El perfume natural del cuerpo del rubio pasaba fácilmente por su nariz, era una fragancia tenue, difícil de identificar pero que seguía ahí; impregnada en su cuerpo, como un analgésico contra la potente migraña que comenzaba a experimentar.

- Mierda, ¿Por qué siempre termino contigo? – Le escucho mascullar- De todas formas, ¿Qué se supone que estoy haciendo? Esto está muy mal.

Izuku se vio tentado a interrumpirle, pero sabía que si lo hacía, el chico le mandaría volar con una gran explosión. Ya de por si era raro que le ayudase en su primera borrachera.

- Enserio, ¿Por qué siempre tú? – Aquello había sonado ahogado, como el sonido de un animal herido pidiendo clemencia. Algo que no era propio de Katsuki.

Bueno, escucharle quejarse era algo lindo, pero nunca espero que le hablara creyendo que estaba dormido; la verdad, no sabía si sentirse feliz u ofendido por dicha acción.

Pero ya llevaba mucho tiempo sin lograr comprender a su amigo. Irónicamente aquello le fascinaba.

Lo que resto del camino ambos permanecieron en silencio, Bakugou no volvió a decir palabra alguna y Midoriya no quería alertarle de su conciencia, no queriendo romper la agradable atmósfera que les rodeaba.

Paso alrededor de un minuto cuando Bakugou abrió una puerta, una vez adentro de la habitación el chico le arrogo a la cama, quiso quejarse por el repentino movimiento y el estrago que hacía en su cabeza…Cualquier cosa que hubiese querido salir de sus labios murió cuando Bakugou hablo:

- ¿Podrías por lo menos fingir mejor?

XVII

Poco a poco recupera el control total de su cuerpo, agradeciendo mentalmente que Kaminari le arrastrara a otro lugar que no fuera el dichoso baño.

No sabía porque exactamente se encontraba tan alterado, pero ver que la suave mano de Denki aún le sentía la muñeca le reconforto. Era agradable estar con alguien que, sin darse cuenta, te saca de apuros sin preguntas incomodas o segundas intenciones; Kaminari podría ser un idiota, pero era un idiota con buen corazón y con una pertinencia sobre humana. O esa era la imagen que le daba.

- Creo que ya no hay de qué preocuparnos. – Comento Denki, interrumpiendo sus pensamientos.

- Supongo –Suspiro.- ¿Seguro que hicimos bien en alejarnos y no en ayudar a Midoriya? – Una vez dichas aquellas palabras se arrepintió al ver el rostro confundido del rubio. También por el efecto que estas tenían sobre sí mismo.

- ¿De qué hablas? Esos dos estarán bien. – La seguridad con la que hablaba el chico le abrumo- Puede que no se lleven del todo bien; tampoco digo que su relación sea del todo sana, pero ellos son amigos desde la infancia y puedo apostar a que sea lo que sea que haya pasado entre esos dos prono lo solucionaran.

- Pero fuiste tú quien salió corriendo del lugar.

- ¡No quería meterme en el camino de Bakugou! Estaba que botaba fuego por la boca.

- ¿Realmente está bien dejar a esos dos solos? – Volvió a preguntar. Sus manos han empezado a temblar una vez más.

- Por supuesto. – Asegura Kaminari – Si quisiera realmente hacerle daño ya lo hubiese hecho en el pasillo.

La mano que le sostiene se desliza, roza con sus dedos y desaparece cuando Denki las gualda en el bolsillo de su suéter.

Ambos caminan en silencio dando por terminada la conversación.

.-&-.

- ¡Creí que estarías vomitando en algún lugar de la casa! – Grita Sero desde la mesa. Mineta suelta una carcajada seca con los ojos lagrimosos.

Kirishima mira con disimulo a Denki, quien alegre y con una sonrisa de oreja a oreja, se acerca corriendo a la sala junto con los demás. Uraraka les recibe encorvando ligeramente los labios, aparado un poco el asiento para dejar más espacio.

- Esa era la idea. – Responde Kamirai, arrastrando una silla para sentarse; Kirishima le sigue y repite su acción-. Pero el baño ya estaba ocupado, además, no tome tanto como piensan.

- Tal vez tu no, ¿Pero qué me dices de Midoriya? – La malicia no se oculta ante la pregunta. La castaña mira con sumo interés a su dirección en busca de repuestas.

- El pobre no debe hallar donde esconderse. – Se burla Kaminari.

- ¿Le has visto? – Pregunto Mineta ya más relajado, pasando el dorso de su mano por sus ojos, borrando el rastro de agua salada- Le he buscado por todo el lugar y no le encuentro.

- Pues…- Denki suda, sus manos se mueven inquietas dentro del bolcillo y sus ojos buscan desesperados alguna respuesta en el aire.

No sabe porque no dice la verdad; pero tiene la ligera sospecha que es por su compañero.

- Estaba en el baño – Interrumpió Eijirou. Kaminari suspiro aliviado-. Estaba mareado y tambaleante, seguro y ya está devolviendo todo lo que comió esta tarde.

- ¿Estará bien? – Pregunto Uraraka -. Él no es de los que beben.

- Suenas muy confiada, Cara de ángel.

Denki se acomoda y endereza su espalda; Uraraka mira en dirección al Alfa; Sero se atraganta con su saliva, Mineta comienza a balbucear y él se encoje en su lugar.

- ¿Qué? ¿El gato les comió la lengua?

Nadie dice nada. Todos están quietos y no saben porque sus cuerpos reaccionan, se miran entre ellos confundidos y aterrados. Bakugou avanza y la música del fondo deja de importar porque el eco que generan sus zapatos al caminar tiene mayor prioridad.

- Habla, ¿Qué sabes del maldito nerd?

¡Peligro! Grita a los cuatro vientos el aura que rodea a Bakugou.

- Yo…No

- ¡¿No qué?!

Calor. El lugar se vuele sofocante cuando las palmas de Bakugou generan calor; sin explosiones, solo con la piel al rojo vivo.

Uraraka con sus ojos acuosos observan en un estado de total terror las manos de Bakugou, desde sus cambios de colores hasta el movimiento de las mismas. Hace mucho calor. Suda sin saber la causa, podría ser por el miedo o por la temperatura del lugar; para ser sincera poco le importa, la adrenalina recorre cada fibra de su cuerpo. Pero no se mueve, nadie lo hace.

"Es instinto" – Escucha en alguna parte, suave pero ronco.

- No...No sé nada de Izuku-kun – Confiesa al final, con sus ojos aun fijos en la lava imaginaria en las palmas del Alfa.

- Patética.

Bakugou chasquea la lengua y se aleja caminando hacia la salida. Una vez la puerta es cerrada con un portazo Kirishima despabila, sacude su cabeza y corre en dirección al Alfa. Denki observa aquello con recelo y asombro, suspirando, trata de ignorar la tensión del lugar.

Por otro lado Ochako aprieta los ojos, inhala y exhala, trata de controlar las desagradables nauseas que le golpean sin previo aviso. Quiere gritar. Quiere llorar. Quiere borrar sus palabras. Pero le es imposible, no cuando sus compañeros la observan con pesar y compresión; compresión que no viene al caso.

- Tranquila – Dice Kirishima posando una mano en sus temblorosos hombros. Ella solo asiente agradeciendo el silencioso pero grato apoyo.

"Patética"

"Eres patética"

- Mierda, por poco y me cago del miedo. – Suelta Sero, sonriendo forzadamente tratando de borrar la sensación anterior.

"No pudiste ni mantener la vista en sus ojos"

- Tal vez ustedes gallinas estarían aterrados, pero yo no.

- Cállate, Mineta. Tus lágrimas cuentan otra historia.

"Tampoco pronunciar su sobrenombre"

Todos ríen por la expresión ofendida de Mineta, excepto ella.

- Joder! ¿En qué mierda estaba pensado Kirishima cuando salió corriendo hacia Bakugou?

- Tranquilizarlo, quizás.

- No lo creo, estaba demasiado molesto para siquiera escuchar o dejarnos hablar. Además, el estado en el que él nos dejo es muy difícil siquiera respirar.

"¿Qué tan alto puede estar Bakugou? ¿Qué tan bajo estas tú?"

- ¿Y si quiere follar?

- Imposible, Mineta. Kirishima es un Alfa y Bakugou también; tampoco había feromonas.

"¿Por qué tiemblas? ¿Es demasiado abrumador para ti? ¿En verdad creías que podías ser un héroe?"

- Deberías dejar de pensar tantos las cosas – Denki aprieta un poco su mano; hablando por primera vez después de apoyarla. – Sé que es difícil de digerir, a nosotros también nos pesa la diferencia de poder, y lo es aún más cuando dos de nosotros eran Alfas; ¿Viste a Kirishima? ¿Viste a Sero? Ambos son Alfas y aun así Bakugou consiguió doblegarlos como si nada. Sin feromonas. Sin fuerza bruta. Sin la voz. Solo su maldita presencia logro someternos…¿Qué tan patético podemos ser? ¿Cuál ancha es la brecha que me separa de su meta?

"¿Tan poco te importa Deku-kun?"

- Pero eso no significa que me rinda, es solo un obstáculo más al cual debo superar. Cuando entre a la Yuei supe inmediatamente que tendría un largo camino por delante y el solo ver a Bakugou, el poder apreciar su silueta en la lejanía me inspira, el saber que Todoroki está la sima y que el chico dinamita no deja de aferrarse a la orilla de aquel escalón me enerva, ¿Qué tan lejos es capaz de llegar por su ambición? ¿Qué tan lejos puedo llegar yo? ¿Por qué ese chico acapara toda la atención y no Todoroki?

"Estas en el último peldaño de esta escuela"

- Creo que es su maldito deseo de comerse al mundo y no saciarse con ello. Le he visto entrenar, estudiar, sonreír y desplomarse, todo eso con una maldita sonrisa de gula. No le alcanza. Está lejos de cumplir su meta y aun así puedo asegurar de que cuando llegue a ella querrá más.

- ¡Bakugou batea para el otro lado!

Ambos se miran y voltean hacia Mineta, quien es zarandeado por Sero.

- ¡Imbécil! ¡¿Y si Bakugou te escucha?!

- No me importa.

Uraraka ríe junto a Denki dándole la razón: Bakugou es insaciable. Acaparador de toda la atención. Fácil de odiar como de admirar. Balugou Katsuki es el culpable de hacer notar su debilidad.

- Y eso hace que no quiera quedarme atrás.- Sigue contándole Kaminari, ignorando por completo la discusión de sus compañeros. – Quiero alcanzarlo. Quiero ganarle. Quiero ser yo el que lo mire con superioridad y el que le haga sentir patético.

"Eres patética"

"Muy patética"

Después de decir aquello Kaminari se aleja, uniéndose a la pelea de Sero y Mineta. Pero antes de unirse a ellos se voltea y la observa como un igual, dando a entender que la comprende y que todo lo dicho con anterioridad es verdad.


XVIII

- Hombre, ¿Por qué no lo dijiste antes? – Bakugou aparta su brazo para olisquear sus mangas. El olor de Deku está impregnado en esta. Traga saliva y aprieta la mandíbula, no quiere aceptarlo.

- Mierda. – Susurra.

- Bakugou, ¿Sabes lo que quiere decir eso? – Kirishima le observa buscando algún signo de sorpresa o indignación, ninguna de las dos hace aparición.

- No tengo idea y tampoco quiero saberlo. – Ruge, tratando de ocultar el calor acumulado en sus pómulos.

- Tú y Midoriya, - Asegura, asimilando la repentina ola de información que le azota- ¡¿Cómo no me di cuentas antes?! – Y es que lo poco que alcanzo a ver de la extraña relación entre esos dos cobra sentido cuando junta las piezas. Cuando aprendes a leer entre líneas a Bakugou - Los dos están destinados.

Pero por alguna extraña razón aquello no se siente satisfactorio.

Recuerda la imagen de un perro, uno del cual todos se alejan porque gruñe y ladra a cualquier extraño que se le acerque, mostrando sus afilados colmillos y encorvando la espalda en modo de defensa. Lo que las personas desconocen, es que el animal cuida y protege de aquel territorio porque es suyo; todos ignoran aquello y tachan al animal de salvaje y agresivo, sin embargo, dicha creatura nunca ha mordido o lastimado a alguien.

Su curiosidad aún no ha sido saciada.- Trata de convencerse. Y piensa que la imagen del perro podría asemejarse y llenar aquel hueco que necesita ser llenado, porque no siente la dicha de haber ganado.

Lo que guarda en aquel territorio es un misterio, el animal nunca ha dejado que otra criatura pasase la frontera que crea. Esa es la imagen que le da Bakugou: Una criatura que se niega a dejar que descubran lo que oculta tras esa agresividad.

- ¡Muere de una maldita vez! - Grita Katsuki cansado, y sin saber qué hacer, se deja caer en el pavimento. Ignorando la preocupación de Kirishima suelta una carcajada y aprieta el chaleco. Estuvo a punto de atarse, un poco más y hubiese cogido con Midoriya como nunca antes lo había hecho con alguien. Habría roto sus posibilidades de escapar y conseguir algo diferente; una maldita salida.

Por otro lado Kirishima no lo entiende. Su cuerpo está reaccionando ante el olor que Bakugou desprende, sus piernas tiemblan y su garganta se siente seca, su piel se eriza pues sabe que el chico frente suyo no es consiente de lo que está haciendo: No se da cuenta que está soltando feromonas y que aquello le afecta cuando no debería ser así.

Y no puede evitar pensar que él también quiere dejarse caer.

Continuara….