- ¿Puedo hablar un momento a solas con ella? – dijo la doctora antes de quedarse mirando hacia Yamato.
- Sí claro – asintió automáticamente-. Espero fuera.
Obedeciendo automáticamente las palabras de la mujer, se puso en pie, saliendo de la habitación haciendo que ambos digimon salieran con él. Ella ya había visto lo que eran en el pasillo el día anterior y no tenía problema alguno con su presencia allí.
- Vamos a dejar que se vaya a casa – levantó el sobre que traía con ella-. Son los papeles del alta médico. Pero… Necesito que guarde reposo unos días, para evitarnos problemas posteriores. La semana que viene quiero verla en la consulta para comprobar que todo esté en orden.
- ¿Está todo bien? – era lo único que le interesaba.
- Sí, probablemente el dolor se debiera a un malestar del estómago que se reflejó de la forma menos apropiada – explicó-. ¿Suele ocurrirle?
- Hacía tiempo que no, pero sí, con bastante frecuenta tengo problemas del estómago. Principalmente por motivos nerviosos pero… Esta vez no estaba bajo estrés ni nada parecido.
- Podría ser algo totalmente inconsciente. Lo que importa es que el dolor no estaba relacionado con el sangrado. Y… que el sangrado no sea más que un aviso de que quizás cuando llegue el momento del parto sea más seguro recurrir a la cesárea. Tranquila, es normal que esto ocurra y sabiéndolo con tiempo no hay problemas. Por eso necesito que descanse. Incluso si puede pedir la baja para el tiempo que queda, mejor.
- Trabajo para mí misma – asintió-. Eso no será problema.
- Perfecto. Solo le recomiendo calma y que haga vida normal, pero descansando todo lo que pueda. No es necesario que se encierre en casa ni nada parecido. ¿De acuerdo? Se lo he dejado todo por escrito en los papeles. ¿Alguna duda?
- ¿Alguna recomendación?
- Aparte de que repose estos días… Que venga a verme la semana que viene.
Asintió.
- Y… ¿puedo ducharme y todo con normalidad?
- Sí, hemos descartado que el sangrado fuera por una herida. Puede ducharse con tranquilidad. Está todo detallado en las hojas.
- Muchas gracias – dando por terminada la conversación, simplemente se quedó observándola por su tenía algo más que decirle.
- La semana que viene nos vemos… - despidiéndose finalmente, hizo un gesto con la cabeza antes de salir de la habitación.
- El resto de los aspectos técnicos ya eran papeleos y poco tenía que hacer ella así, de manera que salió para poder continuar con la ronda. Sora se quedó pensativa, dando vueltas a lo que le había dicho. En el fondo agradecía que todo hubiera sido un susto, y que lo único que podría tener que lamentar era que a la hora del parto no pudiera ser de la forma natural, pero, siendo realistas, aquello no era absolutamente nada de lo que se debiera quejar.
No tuvo tiempo de dar más vueltas en su cabeza a nada, ya que otra voz familiar reclamó rápidamente su atención, viendo aparecer de repente a Takeru.
- Pero bueno, ¿tú también de visita por aquí? Pues casi no llegas… - dijo nada más verlo.
- Lo sé… Mi hermano estaba fuera, lo que pasa es que se ha quedado acosando a la pobre doctora. Ya sabes cómo se pone… - se acercó hasta ella-. ¿Qué tal estás?
- Mucho mejor – lo siguió con la mirada-. Me dijeron que estuviste por aquí anoche para obligar a cenar a tu hermano.
- Sí y ahora me lo voy a llevar conmigo cuando llegue alguien más que se pueda quedar contigo para pasar por Chofu a recuperar sus pertenencias…
- ¿Lo trajo su padre, no?
- Sí, así que aunque os podemos llevar a casa cualquiera de nosotros, seguro que no os viene mal recuperar el medio de transporte, no…
- Además, llévatelo a que se airee un poco que lleva sin moverse de aquí desde que llegó y no le ha dado el aire. No le va a venir mal respirar tranquilo.
- Si consigues que duerma hoy por la noche tampoco le vendría mal, eso ya te lo digo yo por descontado. Ya sé que te dejan irte a casa ya, ¿todo bien entonces?
- Perfectamente… Lo único que me han recomendado es que estos dos meses me los tome con tranquilidad, pero no creo que eso fuera necesidad que me lo dijera el médico.
- No, no es necesidad. Pueden pelearse entre tu madre y Yamato a ver quine de los dos consigue ponerse más pesado… - escuchando la puerta abrirse, se quedó mirando hacia su hermano-. ¿Ya has dejado de acosar a la pobre mujer?
- No sé de lo que me hablas – negando con la cabeza fue a quedarse al lado de su hermano-. ¿Qué le estás diciendo ya a la pobre?
- Nada, le preguntaba que si le han dado alguna recomendación más allá de buscarse a alguien menos cansino que tú…
- Que tonto eres… - poniendo los ojos en blanco se quedó mirando hacia Sora-. ¿Te importa esperar un poco para irte?
- No te preocupes… Si además entre que recojo, me visto y todo lo demás te da tiempo de sobra de ir y venir…
- Ya, pero no te pienso dejar sola. Así que hasta que no aparezca nadie con quien dejarte yo no…
- No pudo llegar a terminar de hablar, escuchando de nuevo la puerta a sus espaldas, viendo una cara más que conocida al terminar de entrar Taichi.
- ¿Por qué me estáis mirando todos? – dijo a modo de saludo confuso.
- El don de la oportunidad… Yo llevo años diciéndolo – acercándose a Sora, Yamato se despidió de ella-. Vete recogiendo tranquila, no tardaré demasiado.
- ¿Te fías de dejarla con éste? – dijo Takeru de fondo-. ¡Eh! – protestó al recibir un codazo de la que pasaba por su lado.
- ¿Os vais?
- Le han dado el alta… ¿Te quedas con ella hasta que vuelva yo? – explicó el mayor de los dos hermanos yendo ya hacia la puerta, a sabiendas de que no tenía que preguntar aquello.
- ¿Queréis que os lleve yo?
- No, no te preocupes. Así ella va recogiendo las cosas tranquila… Volvemos en nada…
Esperó a que los dos hermanos se fueran antes de acercarse por fin a su amiga, quedándose observándola unos segundos antes de acabar por sonreírle.
- Oye, de todo lo bueno que se te puede pegar de mí, ¿no has podido escoger otra cosa que matar a todos los que te rodean del susto?
- No… - sonriendo de forma irónica, lo siguió con la mirada hasta que lo tuvo a su lado.
- ¿Cómo te encuentras?
- ¿Sabes que el susto que le di a mi madre ayer no ha sido más que mi querido estómago volviéndose loco?
La miró, sorprendido intentando buscar lógica a lo que acababa de escuchar.
- Resulta que posiblemente lo que yo sentí fue un reflejo con tan mala suerte que además había estado sangrando sin saberlo… Lo cual tampoco es nada grave, aunque voy a tener que tener algo más de cuidado con lo que hago estos dos meses.
- Pues ya sabéis, a estaros quietecitos una temporada… - dejó caer como si fuera el más inocente de los comentarios antes de esquivar el manotazo que obtuvo como respuesta, rodeándola con el brazo para quedar así sentado a su lado-. Me alegro mucho de que no fuera nada más que un susto. No creo que te tenga que explicar cuánto… ¿Te han mandado reposo o solo algo de vida más tranquila?
- Que intente pedir la baja y que esté más tranquila, pero… Nada demasiado radical.
- Pues a ver cómo convences a la petarda que tienes como jefa para que te deje cogerte la baja de maternidad primero… - la apretó mejor contra él-. ¿Estás bien ahora?
- Sigo cansada, pero creo que se me va a pasar en cuanto esté en casa.
- Pues… Ya sabes. Yo creo que vas a tener un buen enfermero en casa. Y así al menos ya respira tranquilo, que ayer le costó unas cuantas horas reaccionar.
- ¿Estuviste aquí todo el tiempo?
- Llegué a la vez que Yamato y luego vine de noche un rato – explicó-. Que conste que tuve que revolver un poco por vuestro armario para encontrarle bien las cosas.
- ¿Eh? ¿Has estado en casa?
- Sí, me dejó las llaves para que pudiera traerle algo de ropa para cambiarse.
- Ahá… Así que falta algo ya sé a quien echarle la culpa – sonrió antes de dejar que su cabeza cayera contra su hombro-. Gracias por quedarte con él. Casi que necesitaba más la compañía que yo… Llevo durmiendo más tiempo que despierta desde ayer.
No diciendo nada a las palabras de agradecimiento de la chica, simplemente dejó apoyada su cabeza contra la suya. Habían conseguido dar con Jou la noche anterior y más o menos lo que Sora acababa de contarle, por lo que algo más tranquilo sí que se había ido a casa, dando gracias finalmente porque aquella fuera la versión oficial y su amiga no fuera a tener más problemas.
- Venga – girando el cuello lo justo para acabar dejando un beso en su cabello, se apartó ligeramente de ella-. Te ayudo a recoger, que deber de tener ganas de estar en su casa con uno de sus pijamas dignos de una diseñadora conocida.
- No sabes cuánta razón tienes…
Aquello, sin duda, era lo que más le apetecía en aquellos momentos, después de haberse dado un baño… Era un buen plan para terminar de olvidarse del enorme borrón desagradable que habían sido las últimas horas.
A pesar de que su intención fue soltarla para ayudarla a prepararse, al notar que no retiraba la cabeza de su hombro, sonrió de nuevo, quedándose de apoyo para ella hasta que se apartara, volviendo a la postura en la que había estado antes.
Habiéndole pedido a Taichi que saliera mientras que terminaba de vestirse, ya tenía todo recogido, poniéndose un pantalón deportivo que le había traído su madre antes para que fuera cómoda.
- Entra si quieres – le dijo, asomándose al pasillo-. Ya lo tengo todo listo…
Esperando a que entrara fue a sentarse en la cama, buscando sus pertenencias en el cajón de la mesa para empezar a meterlas en el bolso. Lo único que se molestó en sacar de la bolsa que le habían dejado fueron las alianzas, tanto la de compromiso como la de boda.
Tomó asiento en la cama mientras que se las colocaba, quedándose el anillo de boda en la mano al ver la puerta abrirse y a su amigo entrar.
- ¿Tienes hambre? Porque empieza a ser la hora de comer…
- Sí – le contestó-. Pero ya como en casa, tranquilo, que me han dicho que tenga algo de cuidado con las comidas también estos días.
- Como quieras.
- Pero si tú tienes hambre puedes ir a por algo para ti… - chasqueó la lengua cuando el anillo se escapó de sus manos, estando ella a punto de ponérselo.
- Deja, ya te lo cojo yo – agachándose para alargar el brazo y sacarlo de debajo de la cama, aprovechó para observarlo unos segundos-. Si ya me parecía a mí que alguna tontería teníais que haber puesto vosotros dos en las alianzas…
- ¿Hm? – levantando la cabeza hacia él, alargando la mano para se lo devolviera, no pudo más que mirarlo confusa-. ¿De qué hablas?
- ¿De qué hablo? De lo que tienes grabado…
- Yo no tengo nada grabado… - frunció el ceño aún más confusa.
- ¿No? – volvió a mirar hacia el metal antes de devolverle la joya a ella-. Pues entonces cuando vuelva tu querido rubio le pides que te explique lo que pone el anillo…
Sin entender todavía de lo que estaba hablando Taichi, Sora llevó la mirada hacia el interior del objeto, dándose cuenta de que sí, realmente había algo escrito en el interior del anillo.
- Y de nadie más… - leyó en voz alta.
AnnaBolena04: me estoy pasando un miniratillo por casa solo para subiros esto, que lo sepas porque hoy es uno de esos días de correr para un lado y correr para el otro. Si es que hasta tarde he salido hoy del trabajo - aunque menuda novedad es eso, ¿verdad? jajaja - ains. Menos mal que mañana es sábado y pienso tirar el despertador por la ventana.
Y... algo bueno tenía que tener el momento hospital. Ya iba siendo hora que alguien se quitara el anillo y que tuviera a alguien con ella para dar el cante y que se enterara de que lleva casi un año con el grabado ahí y no lo ha visto nunca. Aunque claro, no todo iba a ser tan bonito, tenía que daros el corte o sino no me quedo en paz, ya lo sabéis jajaja
¿Hoy hay amenazas de raptores o me estoy portando mejor? Por fin os llega la explicación... Y no era tan malo como parecía cofcofcofcof ¿Veis como no soy tan sumamente ser del mal como para jugar con poder quedarnos sin nenita? Tsk.
¡Besitos de tortuguita!
Ah... ñañañañaña déjate de que me tengan contenta o no, que si se eso tuviera que depender la cosa no sé yo cómo irían los señores tortuga ya jajaja
Natesgo: por eso entran unos y salen otros... Y por eso Yamato se va con su padre, y no por otro motivo que todos estáis esperando cofcofcof. Sí que vamos a necesitar a Hiroaki más adelante, pero cuando realmente sea necesario... Para bajar a Yamato a rastras a desayunar yo creo que se vale cualquiera de los presentes. Lo bajan de la oreja y listo, no vaya a ser que le acabe dando algo a él también.
Ahora a quedar a la espera a ver por dónde acaban saliendo las cosas... ¡Un beso!
Gues Vecina: les mandamos a todos los raptores, a las tartarugas y... fíjate lo que te digo... Te dejo hasta a mis monstruitos del mal y se los azuzamos a ellos, que son mucho más efectivos en el tema de dar por el saco a nivel profesional. Incluso más que las tartatugas... Pobrecitas mías, si caen en manos de esos seres. Pero tus profesores no me dan pena. Y no te preocupes, que yo estaba igual que tú cuando saqué la que me quedaba, estaba hasta pensándome en pedir compensación de créditos porque me negaba a pelearme más con ella y al final, ¡puf! Así que ya verás como haces como yo y el grito que das a ver la nota lo escucho hasta yo jajaja
Yamato, no es que esté aguantando el tipo. En parte sí, cuando Sora se despertó y había que hacer que estuviera calmada, pero desde ese momento ha ido con el automático puesto. Es como si realmente no llegara a procesar lo que estaba pasando, o al menos, no lo suficiente como para actuar de forma consecuente... A ver cuánto le dura cofcofcof
Jou está haciendo del más adulto de todo el grupo, como siempre, a la vez que hace su trabajo estando pendiente de que Sora esté bien y de que a Yamato no le termine por dar un algo. Y sí, seguro que lo van a tener rondando por casa lo que sea necesario, así que ya están dándole las gracias de todas las formas posibles, porque ese también es un amor.
Jajajajajajajajajaja venga, confieso, en el fondo el ejercicio que les pongo, NO es para que se vayan a la hora jajajajajajaja También hay que ser sinceros.
¡Ánimo con el último tirón, Elena! Ya verás como te acaba saliendo todo genial. Muchos bicos.
Epic Crystal Night: sí, la verdad es que el pobrecito de Gabumon se merecería algo así, peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeero que le venga un Yokomon también es señal de que probablemente tenga el carácter de la madre y eso, sin duda, sí que se lo merece más porque sino el pobrecillo yo creo que huye a esconderse debajo de la primera cama que encuentre. Que no, que otro Yamato no por favor jajajaja Con a uno lo tolera, que son muchos años, pero no necesita otro jajaja
Lo sé, lo sé, prueba a tomarte algo con limón que igual arregla un poco el nivel de azúcar. ¡Un beso!
