La cabeza de Sora se quedó en blanco nada más leer aquella frase, únicamente con el sonido de su propia voz en ella, una y otra vez, repitiendo aquella frase. Estaba claro que ese grabado había estado ahí siempre y era lógico que no lo hubiera vuelto a ver ya que las pocas veces que se había vuelto a quitar el anillo de su dedo no había estado pendiente de si había algo en él o no.

Frunció el ceño, dejando de escuchar también a Taichi, el cual parecía estar comendando algo de fondo, intentando darse cuenta de lo que podría significar aquello. En el momento en el que cayó en la cuenta del origen de aquella frase, estuvo a punto de dejar caer de nuevo el anillo.

Como si hubiera vuelto atrás en el tiempo, la imagen en la que ella misma, muchos años más joven, cerrando a toda velocidad su propio teléfono y lanzándolo lejos de ella por temor a la respuesta que pueda tener a aquel mensaje, vino a su mente. Apenas había cumplido los catorce años de edad y por aquel entonces ni siquiera era capaz de ponerle nombre a la sensación tan extraña que tenía cada vez que veía a uno de sus mejores amigos.

¿Yamato de acordaba de aquello después de tantos años? Cerró el puño con fuerza en torno a la alianza mientras que notaba como empezaba a perder el poco autocontrol que tenía gracias a sus hormonas, notando como sus ojos se llenaban de lágrimas.

- ¡Eh! – de fondo, la voz de Taichi sonó de repente, como si hubiera vuelto a existir-. ¿Qué pasa? ¿Sora? ¿Te duele algo? ¿He dicho algo malo?

Negó con la cabeza, llevándose la mano libre a los labios, intentando disimular así las caras que estaba poniendo, sin poder controlar el llanto que se acababa de apoderar de ella. Taichi, a su lado, confuso y sin ser capaz de saber qué hacer, simplemente se quedó observándola.

- Pero al menos dime si te duele algo o no… - sintió como protestaba de nuevo. Negó con la cabeza, volviendo a abrir la palma, enfocando de nuevo la joya.

¿Después de tanto tiempo se acordaba de aquello? ¿Y se lo había grabado en el anillo sin que ella lo supiera? ¿Y se daba cuenta casi un año más tarde? Aquellas preguntas en su cabeza no hicieron más que empeorar el llanto de ella.

- Sora, venga, cálmate… No sé qué es lo que he dicho o hecho, pero, por favor, cálmate… Dile a tus hormonas que no es el mejor momento…

- Tú no has hecho nada – balbuceó como pudo-. Es… el anillo…

- ¿Qué pasa? ¿Se ha estropeado al caerse? ¡Oh por fin! – viendo aparecer por la puerta al rubio, fue directo hacia él totalmente estresado-. Mira a ver si tú consigues que se calme porque se ha echado a llorar de repente como si no hubiera mañana y yo te juro que no he dicho o hecho nada…

Poniendo exactamente la misma cara que tenía Taichi, mezcla del susto y de la confusión, se quedó mirando hacia la pelirroja. A pesar de todo, estaba acostumbrado a aquellas cosas por lo que le hizo un gesto para que se tranquilizara antes de acercarse hasta ella.

- Sora – se acercó-. ¿Qué pasa?

Levantando la cabeza hacia él, tardó solo unos segundos en volver a cerrar el puño en torno al anillo para echarle los brazos al cuello sin decir ni media palabra. Por suerte, tuvo tiempo de ver la alianza antes de que se desapareciera de su vista, entendiendo lo que acababa de pasar allí. Sonrió ligeramente, intentando hacerle un gesto a Taichi para que se tranquilizara.

- ¿Estás llorando por eso? – le murmuró por lo bajo, notando como asentía muy levemente-. ¿No lo habías visto hasta ahora?

Consiguiendo que como respuesta simplemente se pegara más a él, no pudo evitar sonreír.

- Os espero fuera – entendiendo de qué podía ir la cosa, Taichi habló, dejándoles un momento de intimidad a los dos antes de salir de la habitación, esperando a que salieran para poder irse con ellos.

Dejando que se fuera, esperó a que ella se calmara, simplemente manteniendo sus brazos en torno a ella hasta que notó como se apartaba ligeramente para observarlo.

- Va para un año ya… No sé cómo tomarme que lo hayas descubierto ahora – bromeó, sacándole una ligera sonrisa-. ¿Solo llorabas por eso? ¿Estás bien?

- Sí… Se me cayó al estar vistiéndome y fue Taichi el que se fijó… Yo no entendía de lo que me hablaba… ¿Cómo se te ocurre ponerme eso sin previo aviso?

- El mío también tiene algo – explicó, soltándola para poder quitárselo y que lo viera-. Por eso hice que mi padre los tuviera escondidos en su casa hasta la boda…

Alargando la mano para coger de entre los dedos de Yamato su alianza y poder fijarse en que el resto de la frase que había podido recordar aparecía allí, hizo un esfuerzo por no volver a echarse a llorar.

- Son las hormonas… Aunque…

- ¿Qué? – recuperando de nuevo el anillo, se lo puso, notándose demasiado extraño sin él.

- ¿Por qué te acuerdas de esas cosas tanto tiempo después?

- ¿Y por qué no? – sonrió, llevando las manos a su rostro-. Tengo buena memoria y de tener que acordarme de cosas prefiero acordarme de las agradables – le secó las mejillas con cuidado-. ¿Nos vamos a casa?

Asintió, solo para segundos más tarde volver a cerrar sus brazos en torno a él, quedándose abrazada de nuevo al chico. Riéndose, sin poder evitarlo, dejó que lo hiciera, pasándole los brazos en torno a la cintura.


- ¿Se puede saber qué le pasaba? – preguntó Taichi cuando los vio salir de la habitación, separándose de la pared que había estado usando de apoyo.

- Nada… No le pasaba nada, déjala – cogiendo bien las cosas de ella, le pasó el brazo en torno a los hombros-. Es que no había visto nunca el grabado…

- Ah… pues mira, sí que lloraba por mi culpa – entretenido al descubrir el motivo que había hecho que su amiga se echara a llorar como si no hubiera mañana, sonrió-. Os acompaño… Hoy no os voy a tocar las narices más pero mañana ya os llamaré para ver si me puedo pasar a rondaros… Si necesitáis que os lleve cualquier cosa sobra decir que me aviséis.

- Gracias – dijo ella mientras que entraban en al ascensor.

Sora se quedó al lado de Taichi mientras que dejaba que el rubio se encargara de terminar de arreglar todos los papeles para poder irse, empezando a notar que aunque apenas había caminado desde que había salido de la habitación sí que estaba cansada.

- Es verdad – el castaño llamó su atención-. Mimi está fuera de la ciudad, por eso no ha venido por aquí. Está a media mudanza con Koushiro…. Y Haru ha dicho algo de que piensa decirle al de seguridad que no te deje entrar en el estudio como se te ocurra aparecer por allí. Las dos me han dicho que te digan que cuando estés en casa y con ganas las llames…

- Lo haré, tranquilo – asintió.

- Yo creo que te van a dar unos días de permiso pero que luego vas a tener cola de espera para ir a verte a casa a ver qué tal estáis… - le dijo-. Eso te pasa por ser como eres y que todos te queramos tanto.

- Taichi, mira, hazme el favor – lo señaló acusadoramente con el dedo-. Tengo yo ya las hormonas lo suficientemente revueltas como para que me las empeoréis entre vosotros dos, que no tengo gana de echarme a llorar otra vez, ¿eh?

Riéndose de las palabras que le había dicho ella, no pudo más que pasarle el brazo en torno a los hombros unos segundos.

- Tampoco te he dicho nada que no sepamos todos…

- Que me dejes… - protestó de nuevo-. Estoy cansada…

- ¿Ya? Bueno, mira, ahí viene ya Yamato. Dentro de nada estarás en casa y todo estará perfectamente… Al menos con él no tienes que preocuparte de que la comida vaya a ser un desastre…

- ¿Solo puedes pensar en comida?

- No he comido nada al final, ¿eh? – bromeó, soltando a su amiga antes de lanzarles una mirada a los dos-. Lo dicho, como si queréis que os acerque la compra. ¿Queda claro?

La pelirroja asintió, observándolo sin más, colocándose al lado de Yamato esperando para poder irse de una vez.

- Gracias, Taichi – sonó algo más serio cuando dijo aquellas palabras, mirándolo, antes de volver a centrar toda su atención en ella-. ¿Nos vamos? Porque me sé de alguien que puede ir pensando si prefiere irse al sofá o a la cama… Pero esas son sus dos opciones.

Sonriendo a modo de despedida dejó que se fueran, observándolos unos segundos antes de sacar el teléfono para avisar a Koemi de que ya iba para casa y que todo estaba más o menos bien.


Llegando a casa por fin, dejando que los digimon pasaran primero, Sora notó una sensación de tranquilidad que a pesar de haber salido del hospital, no había llegado a notar. Se quedó mirando distraída hacia los compañeros de ambos mientras que Yamato terminaba de dejar las cosas en la entrada, despertando al notar como le daba un toquecito en la cintura.

- ¿Quieres ir a cambiarte?

- Quiero darme una ducha…

- ¿Una ducha?

- Sí… Antes de ponerme el pijama… No me han puesto pegas con esos temas…

- Anda… vamos, que te ayudo – se giró hacia los digimon-. Quedaos aquí, bajo yo en nada y me ayudáis a hacer la comida…

Repitiendo el gesto de antes, le indicó que subiera siguiendo sus movimientos de cerca, notando que iba más despacio.

- ¿Estás bien?

- Estoy cansada – explicó-. Pero estoy bien, tranquilo.

- ¿No será mejor que te eches y luego te duchas si quieres? – abriendo la puerta de la habitación dejó que entrara ella primero, dejando la bolsa en una silla.

- Quiero ponerme limpia… - protestó, consiguiendo que acabara por sonreírle.

- Está bien, pero no te voy a dejar sola – se dirigió hacia el armario, cogiendo lo necesario para después del baño-. Venga, vamos…

Dejó todo encima del mueble del lavamanos, acercándose hacia la ducha para dejar el agua caliente saliendo antes de volver a girarse hacia ella.

- ¿Vas a ir a hacer la comida?

- No, pienso ayudarte a que te duches – negó con la cabeza-. Venga… ¿O prefieres darte un baño? – viendo como movía la cabeza a modo de negación, se acercó a ella algo más-. Con el susto que me has dado ayer, estoy en mi derecho de atenderte lo que lo quiera. ¿O quieres que me vaya?

Sonrió antes de empezar a quitarse la ropa, dejándola directamente en el cesto de la ropa sucia-

- Tengo los pantalones que se me mancharon en la bolsa… - dijo sacándose el jersey por la cabeza y quedándose mirando hacia él-. No sé si se les irá la mancha…

- Si es que no tienes remedio, ¿en eso estás pensando ahora mismo? Venga termina de desvestirte de una vez y métete en la ducha, no vayas a coger frío.

- Si te vas a poner así solo te hace falta quedarte a vigilar que sea capaz de ducharme yo sola o no...

- ¿Qué pensabas que tenía pensado hacer? Venga, métete en la ducha de una vez…


AnnaBolena04: ¿quién le pasa un pañuelo a la pobrecita Sora? ¿O una tilita a Taichi? Jajajaja Ese pobre últimamente cada vez que se cruza con su pelirroja favorita acaba sufriendo algún tipo de infarto. No sé yo si la van a empezar a considerar peligrosa para su salud. Si es que siempre tiene que estar en medio, no podía ser de otra forma.

¡Ya tenemos a los Srs. Ishida en casa! Y parece que alguien viene con el modo niñero seriamente activado, que ya sabemos todos que es capaz de coger a su pelirroja, ponerle el pijama y meterla en la cama sin opción a protestar. De hecho, es de lo que tiene toda la pinta. Y pobrecita de ella como se le ocurra protestar, que le pone a los otros dos niñeros uno a cada lado y si se quiere mover ya se encargan ellos de evitarlo...

¡Besitos de tortuguita!

Guest vecina: muajajajajajaja, ño. Si es que al final los Reyes Magos esta noche me van a dejar un montón de carbón - con forma de tortuga, obviamente - de marca gallega jajajajaja Lo estoy viendo... Vas a poder leerla, peor en cuándo y el cómo... Y veremos jajajaja Al final el susto con Sora no ha sido tan gordo como os hice creer, fue muy sencillo guiarse por la famosa ley de que la sangre impresiona y si se suma a la del síndrome de la bata-blanca ya ni te cuento.

Y sé que la parte que viene por aquí en la que se quedan Taichi y Sora solos mientras que el rubio va a terminar de recoger las cosas te va a gustar... Ya sabemos que estos dos son demasiado adorables cuando se juntan y que pueden hacer que fangirlee hasta quien no los conozca, así que ahora que ella está algo malita, pues ahí lo tenemos a su lado cual lapa.

No te preocupes vecina, que hoy por la mañana me he quedado en la cama despierta porque no tenía sueño pero los 2 grados que había fuera me impedían salir de debajo de las mantas y ya he pensado alguna que otra trastada cofcofcof.

Aquí tienes compensatoria para evitar que te cargues al catedrático en cuestión si por culpa de una asignatura te echan de la Facultad. Aunque tienes más condiciones y más letra pequeña que si yo os digo que estoy pacífica y no voy a liar nada demasiado gordo. Pero sí, te comprendo. Yo asusté a mi madre cuando me llegó la nota de mi último examen del grito que di jajaja Vino corriendo a ver si me había pasado algo. Y no te preocupes, que no te callo jajaja Que a día de hoy sigo bufando cuando paso por delante de la facultad y te comprendo los estreses jajaja.

No estudies mucho hoy, que es sábado y tienes que descansar aunque el examen quede cerca... Y a la cama pronto, ¿eh? Que sino ya sabes que los Reyes pasan de largo. ¡Bicos grande!

Ace Cornell: a ver... es que no soy tan mala... Bueno vale, venga, confieso. Sí, sí que lo soy. Y no sería la primera vez que lio algo mucho más gordo con estos temas, pero depende muchísimo de los personajes. Y precisamente tanto como con Sora como con Yamato no me atrevería. Con el carácter que tienen ambos no salen de esa, o al menos yo no me veo capaz de sacarlos de algo tan gordo como si los hubiera dejado sin tortuguita a estas alturas. Primero porque algunas que yo me sé me linchan y segundo porque, realmente, son dos personajes demasiado complicados para eso.

Pero capaz, lo que viene siendo capaz... Vamos a dejarlo en que no sería la primera ni la segunda vez que me iría por esa vía... cof.

¡Un beso!