- Sécate el pelo tranquila – dijo pasando por su lado-. ¿Qué apetece para comer?
- Me han dicho que tenga cuidado con lo que como… Así que con cualquier cosa rápida que encaje ahí me sirve – se llevó terminó de poner lo calcetines.
- Vale, voy a ver lo que tenemos. Cuando esté listo te lo traigo…
Asintió, sin querer protestar tan siquiera yendo de nuevo hacia el baño para poder empezar a secarse el pelo. En cuanto el agua caliente había caído sobre ella, había empezado a notar una sensación de relajación que la había hecho sentirse mucho mejor. Posiblemente que Yamato la hubiera ayudado había colaborado bastante.
A pesar de todo, el cansancio continuaba haciéndose notar, probablemente acentuado por el hecho de que desde el día anterior no hubiera comido más allá que el desayuno que su madre la había llevado al hospital.
Menudo susto que les hemos dado a todos, chiquitina – posando la mano sobre su vientre, bajó la vista hacia él-. No se te ocurra volver a hacer algo así cuando me duela la barriga a mí o nos vamos a quedar sin familia…
Revolviendo por la cocina, habiéndose puesto también él el pijama, se dio cuenta de que dos pares de ojos estaban fijos en él. Yamato se giró, dándose cuenta de que los dos digimon estaban vigilando sus movimientos.
- ¿Pasa algo?
- ¿Podemos subir? – preguntó Biyomon.
- ¿Desde cuándo me tenéis que preguntar a mí si subís o no.
- A lo mejor no hay molestar a Sora…
- Vosotros dos no la molestáis. Venga, que luego le voy a subir yo la comida… ¿Queréis vosotros algo mientras?
Se quedó mirando hacia ellos cuando salieron corriendo hacia la planta de arriba con la comida que les había dado para que pasaran el tiempo mientras. No tardó en devolver su atención a la comida, pensando qué podía hacer que pudiera sentarle bien, acabando por irse a revolver a la nevera a ver qué encontraba.
Aunque no se hubiera dado cuenta prácticamente hasta aquel momento, él también estaba completamente agotado. Había pasado las últimas horas es una especie de burbuja demasiado extraña. Era como si todavía no hubiera sido capaz de reaccionar a todo lo que había ocurrido, ni mental, ni físicamente.
Poco a poco volvía a conectar con la realidad, y, en aquellos momentos lo estaba notando a modo de cansancio. Pero ya tendría tiempo para echarse más tarde, ahora era mejor que se dedicara a hacer algo de comida. Decidiéndose finalmente por algo rápido de hacer, cogió lo necesario de la nevera antes de dejarlo encima de la encimera.
No pudo llegar a empezar a hacer nada, cuando el sonido del timbre de la puerta reclamó su atención. Frunció el ceño. No contaba con ninguna visita a aquella hora, todos sabían que Sora tenía que descansar y que no estaban ni él ni ella con humor para estar aguantando gente. A pesar de lo que pasaba por su cabeza se acercó a abrir, sorprendiéndose a encontrarse allí a su suegro.
- Haruhiko… - sorprendido, buscó con la mirada a la mujer de él, sin encontrarla-. Pasa…
- No, tranquilo. Vengo de recadero.
- ¿De recadero? – su cabeza no estaba demasiado rápida.
- Me ha mandado Toshiko a que os traiga esto – le tendió una bolsa-. Cuando nos fuimos a casa ya sabiendo lo que pasaba se fue directa a la cocina… Ya la conoces… Supongo que tú tampoco estarás con demasiado humor para hacer nada.
Sin intentar disimular la sorpresa en su rostro, siguió mirándolo antes de alargar la mano para coger lo que le tendía. No debería de extrañarle, ni lo más remoto. No llegó a sonreír, no estaba de humor tampoco para ello, pero terminó por apartarse.
- Gracias… Y sube.
- No… tenéis que estar los dos agotados y yo no quiero molestar.
- Creo que Sora consideraría una visita de su padre cualquier cosa menos una molestia. Lo que no te puedo decir es que no se haya quedado dormida porque la dejé con el pijama puesto arriba… Sube – repitió, consiguiendo que el profesor entrara.
Cediendo finalmente ante las palabras del rubio, asintió, tomándose unos segundos para dejar la chaqueta en la entrada.
- Yo voy a prepararle esto para subírselo – dijo mientras que lo dejaba continuar su camino tras asentir a sus palabras.
Sora se había quedado sentada en los digimon observándola desde no demasiado lejos de ella, habiendo cogido una manta que echarse por encima de las piernas y unos cojines para poder acomodarse.
- ¿Ya has terminado de hacer la comida? – sorprendida, giró el cuello a la puerta cuando escuchó pasos acercándose.
- Si consideras que tu madre me la haya tirado a la cabeza para que te la traiga sí…
- ¡Papá! – hizo un movimiento para acercarse.
- Quieta ahí… - negó con la cabeza-. Tu madre me ha mandado a traeros algo de comida para hoy, así que en nada te la subirá Yamato – se acercó, sentándose en el borde para poder quedar a su lado y besar así su frente-. ¿Cómo estás?
- Tengo hambre…
- Eso es buena señal – sonrió ligeramente.
- Estoy muy cansada, pero bueno, se supone que es normal. Entre que esta señorita empieza a pesar bastante más de lo que estoy acostumbrada a llevar encima y todo lo de estos dos días… Pero ya me he dado una ducha y puesto el pijama…
- ¿Y te vas a pasar el resto del día durmiendo en cuánto comas?
- Exacto… - dejando su cabeza apoyarse ligeramente sobre su padre-. Y dile a mamá que haga el favor de hacer ella lo mismo… Le di un susto horroroso… Yo que me la llevaba al estudio para enseñarle un kimono que he diseñado para ella… Y mira cómo hemos acabado.
- Yo creo que no va a ponerte muchas pegas para personarte el susto – sonrió ligeramente-. Y sí, eso intentaré, a ver si hay manera de que me haga caso, que eso será lo complicado.
Sonrió ligeramente, quedándose en esa postura hasta que escuchó ruido de nuevo al otro lado del pasillo, no tardando en ver aparecer a Yamato con la comida para ella, provocando que el profesor se pusiera en pie dejándole espacio.
- Venga, a comer ahora mismo, que yo tengo que volver a casa…
- Gracias papá… - levantó la vista hacia él.
- Te acompaño – dijo Yamato.
- No, no es necesario…
- Tranquilo, tengo que ir a ver qué me hago yo para comer…
- Sí claro, y que luego Toshiko no me deje entrar a mí a casa si se entera de que tú has acabado haciéndote otra cosa. Es para los dos… - hablando, acercándose hasta la puerta giró la cabeza de nuevo-. Descansa, pequeña.
Siguiendo los pasos de su suegro, salió de la habitación, bajando por las escaleras con la vista fija en él.
- ¿Cuándo tenéis que volver por la revisión?
- La semana que viene tenemos que volver por allí si no hay complicaciones…
- No las habrá, ya lo verás – cogió su chaqueta, volviendo a ponérsela-. Cualquier cosa que necesitéis, ya sabes donde estamos. Probablemente mañana venga por aquí Toshiko.
- Que venga cuando quiera – asintió, sujetando la puerta-. Y muchas gracias.
- Tonterías – negó con la cabeza-. Gracias a ti, que sé que me puedo ir tranquilo porque se va a quedar bien cuidada. Y haz el favor de comer algo y descansar tú también.
Asintió, sin intención de ponerse a rebatirle nada de lo que dijera, dejándolo irse tranquilamente antes de girarse hacia la cocina. Realmente era consciente de que ni siquiera tenía hambre. Prefería comer más tarde y simplemente dedicarse a acompañarla. Subió los escalones con paso rápido, volviendo a entrar en la habitación.
- Eh – se fijó en él nada más que apareció-. ¿Tú no comes o qué?
- Luego cuando te duermas.
- Yamato, puedo comer sin vigilancia. Haz el favor de… - se quedó hacia él, siendo consciente de que posiblemente estuviera hablando con la pared-. Bah…
- Tú haz el favor de preocuparte por terminarte eso antes de que se te enfríe y luego echarte a dormir. Avisada estás – con cuidado de no moverla y que se le pudiera caer la comida, tomó asiento a su lado.
- Tienes suerte de que te haga más caso que el grupo ese con el que te solías juntar antes de venirte al norte – comentó antes de ceder y continuar comiendo. Pero también te digo que si de repente te me pones mal tú por andar saltándote las comidas no vamos a hacer mucha carrera entre los dos.
- En cuanto tú termines te prometo que bajo y como en condiciones. Bueno… y ellos – miró hacia los digimon-. ¿Queréis algo? Me olvidé por completo – llevándose la mano al pelo se lo revolvió acabando por ver como negaban con la cabeza-. ¿Seguro?
- Osea, que tú no piensas comer nada hasta que yo termine pero sí que quieres ponerte a perseguirlos a ellos… ¿seguro que no nos hemos cambiado los papeles en algún momento?
No le contestó, simplemente esbozando una sonrisa ligera, encogiéndose de hombros. Dando por perdida la conversación, prefirió centrarse en la comida que tenía delante de ella. No podía decir que no entendiera el comportamiento de él, pero… tampoco podían hacer ya nada por ello. Iba a tener todo el cuidado que habían pedido que tuviera y más eso nadie podía ponerlo en duda. Pero tampoco quería que él dejara de comportarse con normalidad en su día a día por ella. Le habían recomendado vida tranquila sí, pero estando en casa se las podría arreglar ella cuando pasaran los primeros días.
- ¿Podéis dejarnos un momento solos? – acabó por pedirle a los digimon-. Por favor – insistió sin haberles dado tiempo a contestarle.
Observando como finalmente hacían caso de su petición, sonrió a modo de agradecimiento antes de acabar por girarse hacia él.
- Yamato…
- No, de Yamato nada. Déjame, ¿vale? Tú por ahora preocúpate por terminarte eso y descansar. Cuando estés mejor ya hablamos de lo que quieras, pero, por el momento, vamos a dejar las cosas como están.
Ladeó la cabeza, observándolo.
- ¿Seguro?
- Completamente. Lo único que quiero que me digas ahora es si necesitas algo para que pueda traértelo, pero ya está – llevaba varios días sumido en un estado demasiado extraño en el que ni siquiera él parecía entender. Simplemente actuaba de forma automática con todo lo que le rodeaba, sin pararse a pensar demasiado.
Posiblemente fuera el cansancio, ya que no había vuelto a pegar ojo desde que se había levantado por la mañana para ir al trabajo, o porque la noticia lo había asustado de tal manera que ni siquiera había sido capaz de reaccionar a ella salvo por aquellos momentos de lucidez que había tenido en el pasillo.
Era una situación mucho más complicadas que todas las demás que había tenido a lo largo de su vida. Incluso cuando se le había presentado por delante el fallo técnico en el primer viaje de Marte. A pesar de que les tuviera aprecio al resto del equipo, estaba en el mismo bando que ellos. Aquí, simplemente tenía que quedarse observando en las gradas a sabiendas de que no había nada que pudiera hacer por intentar arreglarlo. Y eso no le gustaba. No le gustaba nada de nada.
Tras haberse quedado mirando hacia él cuando permaneció en silencio Sora volvió a coger su comida, volviendo a centrarse en ella sin protestar más. Aquel movimiento de ella reclamó de nuevo su atención, asintiendo ligeramente y esperando a su lado hasta que se terminó lo que tenía en el plato.
- ¿Quieres algo más?
- Pues… No. Tengo que tener cuidado con lo que como para que no se me junte todo… - negó con la cabeza justo antes de bostezar ligeramente.
- Trae – acercándose a ella, retiró la bandeja, cogiendo el vaso de agua y dejándolo en la mesa-. ¿Necesitas algo más?
Negó con la cabeza, empezando a revolverse con cuidado hasta quedar completamente echada, aprovechando los cojines a modo de apoyo, estando así más cómoda.
- ¿Quieres que te cierre las cortinas por si te molesta la luz?
- No, no te preocupes. Vete a comer de una vez, no me obligues a tirarte uno de los cojines para que te vayas, que estoy cómoda así…
Terminando por ponerse en pie, cogiendo con cuidado las cosas dio media vuelta, saliendo de la habitación y dejándola descansar.
- Te los mando para arriba cuando terminen de comer… Si necesitas cualquier cosa avísame…
- Yamato… vete a comer de una vez…
Me vais a matar, pero estoy haciendo el mal tan entretenida aquí que me había olvidado de vosotros jajajajajaja Y por hacer el mal vamos a decir que estoy con word abierto mientras que me río yo sola aquí jajaja De ese tipo de mal os estoy hablando jajaja
AnnaBolena04: el rubio se tiene buena memoria, pobrecito. Al menos le sirvió para que Sora se llevara una alegría en la situación tan fea en la que estaba, aunque ya le hubieran dicho que no era nada grave, seguro que ha ayudado a que el humor de ella mejorara.
Y ahora les llega el suegro a ver si están bien y si necesitan algo porque Toshiko quiere asegurarse que todos están perfectamente y sabe que el yerno atolondrado que tiene no va a estar para andar preocupándose de lo que hace para comer o no, aparte de estar completamente segura de que no debe de poder con su vida tras el día anterior. A Sora le ha salido otro nuevo niñero con el que no contaba, aunque, al menos, es su padre y no creo que le vaya a venir mal tenerlo cerca después de tanto años casi sin poder verlo.
¡Besitos de tortuguita! Y me voy a seguir haciendo maldades...
Natesgo: venga, ya que estamos con las tortugas y las tartarugas activas, te las mando a que te aclaren ellas las ideas jajaja Pero bueno, en esencia es lo que te dije ayer, es una referencia a la primera historia que subí. En resumen te puedes quedar con que fue la primera frase de tonteo descarado que hubo entre ellos. Y... Yo, sinceramente, no le veo nada de raro a que ella, casi un año más tarde no hubiera visto el grabado. Yo sería perfectamente capaz de no haberme enterado porque de una joya que no sea de quitarse y ponerse... Una vez puesta, tiendo hasta a olvidarme de su existencia. Así que como andar investigando si tiene algo debajo. Que igual se la haya tenido que quitar en los controles aéreos... Vale, pero seguro que no estaba pendiente de si había algo escrito o no.
¡Un beso!
Guest Vecina: exacto, lo que te ha dicho Nat, del infierno se sale jajajaja Yo tuve mis épocas de querer mandar a la mierda todo y al final, entre una cosa y otra fui aguantando con lo que me echaron. Es más, estuve en el mismo punto que tú. Me planteé irme a termina la carrera a tu tierra, porque estaba hasta los mismísimos de la indecencia de catedráticos que había aquí. Y mira... Es cuestión de decir: ¿me lo sé? Sí, pues que les den y yo más no puedo hacer. Así que tú tira para delante y seguro que constancias sacas lo que sea (la oferta de mandarles a las tartarugas y a los monstruitos a tus profes sigue en pie, claramente).
Taichi tenía que estar en medio. Seguro que su segundo nombre es Jueves jajajaja. Pobrecito él... Que además, esa frase del grabado existe porque su culpa. Había salido a la luz cuando estaban hablando de él, así que matrimonio de tres desde el primer segundo. Tenía que estar presente en el descubrimiento del grabado. Y si ahora le ha tocado ver a las hormonas en acción, seguro que ha sido muy feliz cuando Yamato le ha dicho que mejor espere fuera jajaja Luego ya se quedó haciendo de él mismo cuidado de su pelirroja favorita.
Yamato el pobre, por el momento, está reflejando todo el susto que tiene encima persiguiendo a Sora hasta cuando va al baño. A ver cuánto le dura... cofcofcof Puede ser mañana o dentro de una semana... cofcofcof Y, oficialmente estoy volviendo a hacer el mal, que lo sepas. Y me lo estoy pasando como una enana. Y al ir avanzando mis neuronas me dicen que haga más maldades jajaja Pero bueno, más que maldades esta vez son trastadas, tranquila, puedes guardar a las tartarugas.
¿Qué tal los Reyes? ¿Se han portado bien? Espero que sí... Y no te me mates a estudiar, ¿eh? Que hay que descansar un poco... Y es tontería que te lo diga, pero no te me pongas histérica con la cercanía de la fecha, que al final eso es bueno. Pasado, pasado está. ¡Bicos enormes!
