Habiendo aprovechando para levantarse cuando Yamato la había despertado, Sora estaba en el baño, mirándose en el espejo sin poder evitar arrugar los labios en una ligera mueca. Daba gracias de haber llegado con humor suficiente para haberse dado una ducha horas antes, pero eso no ayudaba al aspecto que tenía en aquellos momentos.

- Bueno… podría ser peor – murmuró por lo bajo antes de alargar la mano y coger el cepillo del pelo para pasárselo, deshaciendo así los enredos.

Nunca había sido alguien que se preocupara especialmente por su propio aspecto, simplemente buscaba estar cómoda consigo misma y lo demás le daban bastante igual. Pero aquella vez se estaba viendo mucho más pálida de lo normal hasta tal punto que se notaban unas ojeras bajo sus ojos a pesar del número de horas que llevaba durmiendo.

Resopló, dando por terminado el cepillado y cogiendo una goma para poder recogerse el pelo y quitárselo de la cara. Salió del baño, apagando la luz tras ella, quedándose pensativa unos segundos al haber llamado su atención una sudadera que posiblemente Yamato hubiera dejado el día antes de que toda aquella pesadilla hubiera empezado encima de la silla. No, no se iba a enfadar con él por andar dejando la ropa tirada donde no debía, sino que acabó por acercarse para cogerla.

Cuando el rubio volvió a entrar en la habitación, se la encontró de nuevo sentada sobre la cama.

- Está mi padre abajo, ¿te apetece ver a alguien? – le dijo, no habiendo entrado en detalles antes cuando la había despertado.

- ¿Ha llegado ahora? – sorprendida, se giró hacia él.

- No, lleva un rato conmigo, pero como estabas durmiendo no te queríamos molestar.

- No me molestáis ninguno de los dos – negó ligeramente con la cabeza-. Dile que suba si quiere, no creo que me vaya a volver a quedar dormida por el momento.

Le había gustado escuchar aquello, no porque agradeciera o no que su suegro quisiera ir a verla, sino porque llevaba un rato en casa. Y aunque ella se pasara gran parte del tiempo durmiendo, era plenamente consciente de que no estaba siendo nada fácil para Yamato. Y si Hiroaki estaba con él, ¿con quién mejor podía estar?

- Espera un momento – dijo él de repente, dándose la vuelta casi cuando estaba a punto de llegar a la puerta-, ¿pijama nuevo?

Sonriendo ligeramente de medio lado al escuchar sus palabras, asintió.

- Por raro que te parezca… Tenía algo de frío y me pareció que la habías dejado demasiado a mano… - estirando las mangas para poder llegar así a esconder las manos en ellas incluso habiéndole dado una vuelta al puño, se fijó en cómo acababa por sonreír.

- Ladronzuela…

Saliendo de la habitacion finalmente, mantuvo la leve sonrisa incluso cuando llegó hasta dónde había dejado a su padre esperando.

- Mira, esa cara ya es mucho mejor cara… - le dijo nada más verlo.

- Sube, ella también se ha apuntado a la frase de que no molestas a nadie en esta casa – señaló con la cabeza hacia las escaleras antes de buscar a los digimon con la mirada-. ¿Me ayudáis a prepararle la cena mientras tanto?

Viendo como rápidamente asentían acercándose hacia él, dejó que su padre subiera, levantando la vista hacia él unos segundos.

- ¿Y vosotros dos que queréis cenar? Porque tenemos que mirar a ver qué tenemos por la nevera y mañana ir a hacer la compra…


Hiroaki tocó a la puerta con los nudillos antes de asomarse, esperando autorización para poder entrar. Sin duda alguna a esas alturas había confianza suficiente, pero prefería hacerlo así, entrando cuando finalmente escuchó la voz de ella.

- ¿Qué tal estás? – fue lo primero que preguntó, dejando la vista en su nuera.

- Bien… - se encogió de hombros-. O al menos todo lo bien que se puede estar en esta situación. No me duele nada, que es lo que importa.

- Me alegra escuchar eso – asintió, acercándose hasta ella-. Yamato está preparándote la cena.

- Pues… no tengo mucha hambre ahora mismo, pero bueno, tampoco depende de mí el tenerla o no – posó la mano sobre la más que evidente ya barriguita-. Así que tendré que cenar sin protestar esta vez.

- ¿No tienes hambre?

- Creo que tengo empacho de horas de sueño…

El comentario de ella acabó por sacarle una ligera risa, observándola.

- A pesar de todo, tienes mejor cara – y lo decía en serio, no por quedar bien con ella.

- ¿Mejor cara? – no pudo evitar más que reírse por lo bajo-. Entonces no quiero saber la cara que tenía antes… - hizo una pausa, quedándose pensativa antes de levantar la vista hacia la de él-. Gracias.

- ¿Por qué? Te digo lo que veo.

- No… Gracias – señaló hacia la puerta-. Aunque te suena hasta raro escucharlo… Yo no soy la que peor lo está pasando ahora mismo. A fin de cuentas… Me paso más tiempo dormida que despierta. Y sé perfectamente que me pone buena cara para aparentar…

Guardó silencio, dejándola hablar. Obviamente que la atención de todo el mundo estaba centrada en ella. Pero… también era consciente de que su nuera tenía toda la razón del mundo. El gran olvidado de todo aquello era su hijo, principalmente por él mismo. Yamato había sido el primero en olvidarse de su propia existencia con todo aquello.

- Estará bien, déjalo, ya sabes como es. Creo que ha estado más asustado con todo que cualquier otra cosa. Estoy casi seguro de que no se terminaba de creer lo que estaba pasando. Cuando fui a buscarlo al trabajo porque no nos cogía el teléfono prácticamente se le fue el habla. Casi que me alegro de que no contestara el teléfono y tuviera que ir yo a por él porque sino no sé si habría sido capaz de no perderse en el intento de llegar. Ya sabes cómo es.

- Por eso mismo… Porque sé cómo es. No ha querido hablado conmigo de ello…

- ¿Cuándo? – arqueó una ceja.

- Pues… cuando llegamos a casa y vino mi padre a traernos la comida.

- Bueno… y creo que si lo intentas más tarde será diferente la cosa.

Arqueó ligeramente una ceja, entendiendo de la frase de él que había estado hablando por fin con Yamato y que había reaccionado. Fue a abrir la boca para decirle algo más, pero el sonido de las voces de los digimon se lo impidió.

- Papá… al final sí que vas a tener que ir a hacerme esos recados, porque nos hacen falta algunas cosas – dijo el rubio cuando abrió la puerta.

- ¿Ves? Ya me quiere hasta esclavizar – riéndose, se quitó del medio dejándoles paso.


Una vez que su padre se hubiera ido, Yamato terminó de recoger las cosas. No tenía intención de ponerse a fregarlas, de manera que simplemente lo dejó todo en su sitio y subió de nuevo, apagando las luces. Parecía que por fin estaba notando el cansancio de llevar dos días sin haber pegado ojo. Necesitaba descansar él también.

Subió a la habitación, dispuesto a ponerse el pijama. Agradecía que nadie hubiera llamado aquel día, únicamente recibiendo algunos mensajes preguntando qué tal estaban. Entendía aquel gesto como algo bueno, como que les estaban dejando su espacio para no molestar. Algo le decía que los días venideros no iba a ser tan sencillo todo.

Cuando entró en la habitación, se dio cuenta de que Sora estaba despierta, todavía sentada, hablando distraídamente con su compañera.

- ¿Ya se ha ido tu padre? – giró la cabeza hacia él, nada más verlo.

- Sí, mañana por la mañana antes de irse al trabajo ha dicho que se pasa por aquí a traerme unas cosas que nos hacen falta. ¿No tienes sueño?

- Ahora mismo no… - lo siguió con la mirada, viéndolo pasar por la habitación, directo a coger sus cosas.

- No sé si considerar eso como bueno o malo – sonriéndole ligeramente, se quedó mirando hacia ella.

- ¿Qué haces? – arqueó una ceja.

- Pues… había pensado que para que descanses mejor puedo quedarme yo en la habitación de…

- Termina esa frase y va a ser tu nueva habitación desde ahora hasta el fin de los tiempos – usó tono serio a pesar de todo.

- Sora…

- Sora nada, ¿entendido? – observó a los digimon-. ¿Nos podéis dejar solos un momento?

Esperó hasta que salieran y los dejaran solos, quedándose en silencio unos segundos más, observando la cara del rubio. Algo le decía que todo lo que había dormido ella aquel día era todo lo que le faltaba a él de sueño. Le hizo un gesto para que se acercara.

- ¿Has dormido algo? Dime la verdad.

- Si ya lo sabes para qué preguntas – acabó por reconocer, girándose hacia ella-. ¿Cómo crees que iba a poder dormir? Llego a ser yo el que está contigo cuando te pusiste mal y no tu madre y entonces creo que nos tendrían a los dos todavía en urgencias… - hizo que sonara como si bromeara, pero ambos sabían que no lo hacía.

- Pues… tienes que descansar. Y no quiero oír ni media palabra de dormir abajo. Te necesito bien y a mi lado, ¿queda claro?

- Como el agua… - dejó la vista vagar por la habitación de nuevo.

- Sé que nos he dado un buen susto… No noté nada hasta el momento en el que pasó, no es que me haya estado callando nada – prefirió aclarar aquello-. Una cosa es que me guarde cosas sobre mí y otra esto…

- Ya lo sé, Sora, no se me había ocurrido pensarlo – contestó automáticamente-. Creo que nadie se atrevería a acusarte de lo contrario.

- Por si acaso… - se arrastró ligeramente por la cama, alargando la mano para conseguir que volviera a mirarla-. Quiero saberlo… Y no me mientas, ¿cómo estás?

- No importa cómo estoy – dejó su mano sobre la de ella.

- Sí que importa, ¿no has oído lo que te he dicho antes?

Se quedó mirando hacia ella antes de rendirse, esbozando una ligera sonrisa que poco tenía que ver con que nada de todo aquello le hiciera gracia.

- ¿Y cómo quieres que esté? No se te ocurra volver a asustarme así nunca más, ¿queda claro? Échame encima lo que quieras, pero no puedo verte así otra vez – y era plenamente consciente de que no había visto nada, que lo peor había sido para Toshiko, pero con aquello había tenido más que suficiente-. Me tienes demasiado mal acostumbrado a ser tú la que siempre está bien, pendiente de los demás… No la que está en cama.

- Eso es solo estos primeros días… Ni siquiera me han dicho que tengo que hacer reposo absoluto, Yamato.

- Ya lo sé, ya lo sé – guardó silencio, cogiendo la mano que tenía bajo la suya para llevársela a los labios dejando así un beso en el dorso-. Pero por ahora creo que me va a costar quitarme de la cabeza que podría haber sido mucho peor.

No fue capaz a decirle nada a aquello, quedándose observándolo.

- ¿Cuándo te han dicho que tienes que volver por la consulta? – habló de nuevo al cabo de un rato en silencio.

- Pues… la semana que viene, debe de poner en los papeles la fecha concreta…

- Vale… Ya lo miramos bien mañana por la mañana.

Se quedó mirándolo, esperando ver qué era lo siguiente que hacía. Sonrió al ver como cuando se puso en pie fue para ir hacia el baño a ponerse el pijama, dejando de lado la idea de irse a dormir en la habitación de abajo.

Cuando volvió a salir, se desvió unos segundos hacia la puerta, para dejarla abierta y que los dos digimon pudieran entrar de nuevo si querían, no tardando en ir hasta la cama de nuevo. Mientras que él se había puesto el pijama, Sora había aprovechado para volver a meterse entre las sábanas, quitándose la sudadera que le había robado, quedándose solo con el pijama.

Sonrió automáticamente cuando lo vio colocarse, dejando el brazo de su lado extendido para que pudiera echarse sobre él, buscando su cercanía. Parecía, que de repente se diera cuenta de que aquello era lo único que le hacía falta en aquel momento.

Cerró con cuidado el brazo para acercársela, como siempre, teniendo en cuenta que ahora le costaba más moverse que antes, hasta que la sintió acomodarse, notando como pasaba su brazo en torno a su cintura, quedándose así abrazada a él a su vez.

En aquella ocasión no fue Sora la primera en notar cómo se le cerraban los ojos, quedándose sin decir nada, esperando a sentir como poco a poco la respiración de él se iba calmando hasta volverse mucho más relajada y profunda. Sonrió ligeramente, dándose cuenta de que se había quedado dormido por fin. Sin duda alguna, de los dos, era el que más necesitaba dormir en aquellos momentos.


AnnaBolena04: pues espera, que solo necesitaba que llegara papi para que se le colocaran todas las piezas bien y en su sitio. Que le ha despejado las ideas al rubio, ha conspirado con Sora y eso ha derivado en que Sora se las ingeniase lo metiera en la cama a dormir con ella después de que cenara. Si es que no hay nada como dejarlo con papi un rato para que se le pasen de golpe todos los problemas.

Ahora, la que acaba fangirleando porque el rubio por fin duerme y descansa, es Sora. Si es que son para cual estos dos, así que yo creo que son capaces de sobrevivir a este problemita que alguna mente del mal les ha puesto por delante.

¡Besitos de tortuguita!

Natesgo: pues ya tenemos al rubio durmiendo por fin que trabajo le ha costado con el susto que tenía encima. El cansancio ha acabado pudiendo con él y solo necesitaba calmarse mínimamente para poder hacer las cosas como el adulto funcional que es. Aunque le haya hecho falta que primero pasara su padre por casa a refrescarle las ideas. Para algo es quién mejor lo conoce después de tantos años.

Y sobre las opos... Justo y exacto. El esfuerzo ecónomico, mental... de todos los tipos que uno se puede imaginar que supone prepararlas, para cuatro malditos años y que luego te den la patadina en el culete, pues oye... Que no, que mejor sigo escribiendo sobre tortuguitas entre que sale una cosa u otra.

Jajajajajajaja así me gusta, juntamos a todos los monstruitos y ale, que hagan algo útil con su vida. Que son un método bastante efectivo para provocar que alguien se quiera tirar por al ventana, ya te lo garantizamos, vecina jajaja.

¡Besitos!

Guest Vecina: lo sé, la forma en la que hice reaccionar a Yamato fue un poquito cruel, pero oye, mira, con este chico es mejor ponerle las cosas delante del todo. Así que ale, mira, ahí los tenemos con el susto de su vida delante y, por suerte, papi subiendo en el ascensor para decirle que tranquilo, que ya ha pasado todo. Y, poco después, por fin es capaz de afrontar Sora el tema con él y lo ha conseguido meter en la cama a dormir como un angelito.

Que lo mandan Mai y Hideki de una patada en el culete a casa si se lo encuentran en el trabajo, eso seguro. Mai probablemente se lo lleva de la oreja a casa... Pero bueno, aunque no me meta mucho en las costumbres del país y demás porque las desconozco y no me voy a poner a hacer una investigación a fondo, los japoneses son muy especialitos con la vida laboral jajaja

Y... ahora de verdad, a lo importante, ¿qué tal te ha ido? Seguro que muy bien y espero que ahora estés haciendo el muerto el sofá/cama/cualquier superficie cómoda en la que desconectar las neuronas. Y sino, ya sabes, te azuzamos a las fieras. De hecho... ¿Tú has visto Hotel Transilvania? ¿Los lobeznos del hombre lobo y señora? Clavaditos, oiga jajajajajajaja

¡Un bico muy grande vecina y espero que te haya ido todo genial!