DISCLAIMER: Nada me pertenece, solo mi corazón shipper.
FLASHBACK
-Ned no vayas- suplicó Lady Catelyn a su esposo con los ojos llorosos. Quien sabe para qué te haya mandado a llamar, probablemente quiera matarte.
-Cat- Ned miró a su esposa con ojos de amor. Robert es el Rey. Tengo que ir. Todo estará bien- respondió.
Lo cierto era que Ned no sabía el motivo que impulsaba a su viejo amigo a pedirle que fuera a Desembarco del Rey, solo esperaba poder regresar con vida de allí, a su familia.
-Ned, lo entiendo, pero por favor, déjame acompañarte. No quiero que vayas solo.
-Cat, no puedes venir, sabes que siempre debe haber un Stark en Winterfell.
-Pero tu hermana está aquí, ella se hará cargo- insistió.
-Sabes tan bien como yo que a Lyanna nunca le ha interesado manejar el castillo. Además usted es Lady de Winterfell. Todos te aman aquí. Por favor hazme caso querida.
-Pero…
-Cat, ¿dejarías al pequeño Brandon solo?- su esposa solo negó con la cabeza.
-Lo sabía. Ahora no te preocupes, regresaré a ti, a los niños, como siempre lo hago. Todo saldrá bien.
-Eso espero Ned.
FIN DEL FLASHBACK
Ned terminó de recordar su conversación con su querida esposa mientras se abría paso en la Fortaleza Roja, él solo había llevado unos pocos hombres en su viaje, había decidido que Jory se quedaría cuidando a su familia. Tenían que estar listos por si algo saliera mal. No creía que Robert lo hiciera venir para matarlo, pero tampoco su padre y su hermano lo pensaron y sucedió. Ahora solo quedaba enfrentar todo de una vez por todas.
Fue el joven Renly Baratheon quien lo recibió, era una copia de Robert sin duda. Diablos, la semilla era fuerte- recordó.
-Bienvenido a Desembarco del Rey, Lord Stark- dijo amablemente el menor de los ciervos.
-Lord Renly, gracias por la invitación.
-Debe estar muy cansado, voy acompañarlo a sus cámaras para que pueda cambiarse y prepararse para ver al Rey.
-Si no le molesta, prefiero ver al Rey en este momento. Si se pudiera.
-El Rey dijo que usted diría eso. Pero sus instrucciones son claras. Hoy en la noche, usted va a encontrase con su majestad, así que por favor Lord Stark, acompáñeme.
Y así fue que Ned se encontró en sus cámaras. La duda lo carcomía, él solo quería hablar con Robert de una vez por todas. No podía más así que se dirigió a dar un paseo. Encontró sin dificultad un Godswood, él se sintió como en casa. Empezó a orar.
-Les dije a esos tontos que Eddard Stark jamás se quedaría quieto en su cámara- sonó una voz fuerte detrás de él.
-Su majestad- Ned dobló su rodilla hacia su amigo.
-Levántate Ned.
-Su majestad yo…
-Corta esas cortesías conmigo Ned, sabes tan bien que las odio.
-Robert, ha pasado un tiempo.
- Diablos Ned, tantos años y ¿es lo único que me vas a decir? Creo que después de todo lo que pasó merezco más que eso.
-Lo sé. Sé que piensas que te traicioné al no decirte que ella vivía, pero debes entenderme Robert, ella nunca te amó, había sufrido mucho y yo ni siquiera sabía si sobreviviría. Tenía miedo de perderla.
-Ella era mi vida, yo la amaba.
-Lo sé. Pero ella es mi hermana, debes entender que nunca le haría daño. Quiero lo mejor para ella.
-¿Y yo Ned? Siempre fuimos como hermanos, ¿no querías lo mejor para mi también?
-Por supuesto- dijo exaltado. Es por eso que recé porque tu matrimonio fuera feliz y con muchos hijos. Siempre serás mi hermano Robert. Pero sé que hoy sabes tan bien como yo que nunca quisiste a Lyanna.
-¡Cállate! No puedes hablar si la quería o no.
Ned se quedó quieto. Estaba observando como su mejor amigo hablaba de sus sentimientos por su hermana en tiempo pasado.
-Robert, hice lo que tenía que hacer. Lo siento si te hice daño- dijo con un suspiro.
Ahora Robert solo lo miró.
-Cuando recibí tu cuervo donde me decías que ella estaba con vida me puse furioso. Quería agarrar mis ejércitos y terminar con el Norte en un dos por tres. Mi amor por ella me cegó. Pero Jon Arryn, mi buena mano, hizo lo que siempre ha hecho, calmar mis ímpetus y recordarme que no valía la pena. Que tenía una familia y ellos me necesitaban. Sobre todo que soy el Rey de los Siete Reinos y no puedo ir acabando con cada uno- dijo burlándose.
-Entiendo Robert pero…
-No he terminado Ned- dijo con voz fuerte. Sentí que me habías traicionado, diablos fui a la guerra por ella Ned, ¿cómo crees que me iba a sentir? Ella vivía y mi mejor amigo la había ocultado. Yo ya estaba casado y nada se podía hacer. Pero con el paso del tiempo te entendí un poco más, Lyanna jamás me amó y yo nunca la amé, no en realidad, yo estaba obsesionado con ella. Fue la única mujer que se me había resistido- dijo con una sonrisa triste. Luego el Targaryen me la quitó y dañó mi orgullo. Entiendo por qué lo hiciste, no sé si hubiera hecho lo mismo, pero lo entiendo y lo acepto.
-¿Quieres decir que no me hablaste aquí para matarme?
-¡Siete infiernos Ned! ¿Quién crees que soy?
-Bueno es solo que Cat lo sugirió y bueno, no te culparía, tienes motivos.
-Cat, tan imaginativa como siempre, por cierto, ¿dónde la dejaste?
-En Winterfell, no creí que fuera prudente traerla, además nuestro cuarto hijo solo nació hace dos lunas.
-Diablos Ned, ¿cuarto? Te has mantenido muy ocupado en el Norte por lo que veo- dijo con una sonrisa.
-Y tú te has mantenido comiendo mucho querido- dijo una dulce voz de mujer.
-Oh mi esposa querida, tan divertida como siempre, mira te presento a mi buen amigo Lord Eddard Stark, mi mujer Cersei Baratheon.
-Mi Señor- dijo con una sonrisa la leona.
-Mi Reyna- Ned besó la mano de Cersei.
-Estamos encantados que esté de visita Mi Señor.
-Gracias por su hospitalidad su majestad- respondió el norteño.
-Oh callense con eso, suficiente tengo de todas esas formalidades en la corte- dijo exasperado Robert.
-Estoy de acuerdo- dijo la Reina. Estaba buscándolos porque es la hora de cenar, así que vamos, tienes que conocer a los niños Ned- dijo con una sonrisa.
Ned pensó que compartir la mesa con el Rey y la Reina sería demasiado formal y hostil pero estaba equivocado. Estaban en uno de los comedores de lo más relajados, compartiendo el pan y el vino con su familia. Entre los que estaban se encontraban los hermanos Baratheon Renly y Stannis, Ned tenía tanto tiempo que no los veía. Junto a éste último estaba su esposa Selyse y la pequeña Shireen.
-Oh pero qué hermosa es la princesa- dijo sonriéndole a la niña.
-No se burle de ella, Lord Stark, todos sabemos que ella no es hermosa- dijo con una voz fría la madre de la menor. Refiriéndose a la escala de grises que tenía en su cara la pequeña.
Ned parpadeo sorprendido, ¿cómo era posible que su propia madre hablara así de ella?
-Mil disculpas Mi Señora, jamás quise ofender.
-No te preocupes Ned, mi buena hermana está acomplejada. No ve lo perfecta que es nuestra Shireen- la Reina había rugido como la leona que era.
Robert sonrió complacido a su mujer, mientras Selyse solo se quedaba roja de coraje. Stannis observo estoicamente la situación pero no dijo nada.
-Bueno, mira Ned, mis muchachos, ella es Myrcella, una hermosa niña rubia idéntica a su madre, él es Tommen, mi hijo menor, otro niño completamente rubio y por último Gendry, Ned fijo su mirada al mayor de los hijos de su amigo, el niño tenía el cabello oscuro y los ojos azules, era sin duda una copia de su padre.
-Robert él es tu copia…
-Lo sé, es bueno que al menos uno de ellos logró parecerse a mí, que con los otros dos ganó mi leona- dijo mientras le sonreía a su mujer.
-Los tres son ciervos y leones mi amor.
-Por supuesto querida por supuesto.
-Entiendo que tienes cuatro hijos Ned- preguntó Cersei.
-¿Cuatro?- preguntó alarmada Lady Selyse. Pero qué imprudencia, son demasiados.
Robert solo dirigió una mirada fría a su buena hermana y se dirigio a su amigo.
-Cuéntame de ellos Ned.
-Llamé a mi hijo mayor Robb, es un buen chico tiene 5 años, él y su hermana Sansa son completamente Tully en apariencia, Cat me ganó con ellos- sonrió. El menor Bran parece que también se parecerá a mi esposa- dijo tranquilo.
-¿Una hija tienes solamente?- preguntó Robert. Quizá algún día podamos unir nuestras casas.
-Querido por favor- la Reina lo miró severamente. No es el momento.
-Entonces, ¿ninguno se parece a ti?
-Sí. Mis dos hijos Jon y Arya. Son puramente Stark. Los ojos grises y el pelo castaño los delatan- sonrió recordando a los niños.
Selyse lo miró confundida.
-¿creí que tenía cuatro hijos?- preguntó confundida.
-Oh basta con eso cuñada, Jon es el bastardo de Ned.
-¿Y vive en Winterfell con ustedes? ¡Qué vergüenza!- exclamó la mujer.
-Basta Selyse- Stannis había tenido suficiente de su esposa.
-Él es tan hijo de Ned como los otros- exclamó Robert. Yo podría legitimarlo, ¿sabes?
-Gracias Robert.
-Bueno bueno, ¿Dónde está mi comida?- gritó el ciervo mayor y todos se rieron.
Dos semanas después y Ned empezaba su viaje camino a Winterfell, con su familia. Robert le había pedido que se quedara más tiempo pero el amablemente había declinado. Quería ver a su familia, ver a su amigo feliz solo le hizo sentir un remordimiento, no había tratado a su esposa como debería, ella era tan paciente y buena con él, merecía más, de pronto miró el pergamino en sus manos, era la legitimación de Jon, Robert le había dicho que la había tenido lista desde que supo del niño, esa era su ofrenda de paz pero nunca la había mandado.
Jon Stark, leyó.
Solo que no sabía cómo reaccionaría su mujer a esto. Solo esperaba que no empeorara todo. Él solo quería que todos pudieran ser una familia.
¡Y aquí está el tercer capítulo! Vamos lento en la historia pero llegaremos al punto pronto. Gracias por todos sus comentarios los aprecio en verdad.
Capítulo dedicado a mi fiel ibf Andrea.
