DISCLAIMER: Nada me pertenece. Solo el corazón shipper.
Jon estaba jugando con Robb cuando Arya irrumpió en la cámara, ellos normalmente disfrutaban de su tiempo juntos. Eran muy cercanos.
-¿Otra vez te escapaste de mamá y Septa Mordane?- Preguntó un Robb muy divertido.
-La lección de hoy era cómo hacer camisas nuevas para tu señor esposo. ¿Puedes creer eso? No entiendo cómo madre no puede entender que nunca me casaré con nadie- dijo una muy molesta Arya de 7 años.
-Bueno, no puedes culparla de querer hacer de ti una buena señora- dijo guiñándole un ojo Robb.
-Cierra la boca hermano. ¡Yo quiero aprender a pelear con una espada! Tal vez convertirme en un caballero- dijo sonriente.
-Pequeña hermanita, tu madre nunca permitirá eso- dijo Jon.
-Ya lo sé- dijo con tristeza, solo espero que padre pueda hacerla entender.
-Incluso padre no puede hacer milagros- sonrió Jon mientras le acariciaba el cabello.
-Oh cállense ustedes dos. Entonces, ¿qué están haciendo?
-Estamos pensando en ir a caminar al Godswood- contestó Robb.
-Vamos entonces.
-Arya, si madre te encuentra con nosotros, Jon tendrá problemas- exclamó su hermano.
-No pasa nada, asumiré toda la responsabilidad, quiero ir por favor Robb.
Jon suspiró en derrota.
-Sabes tan bien como yo que ella nos va a seguir como quiera hermano, así que vamos pequeño lobo, vamos a jugar.
Estaban a punto de escabullirse cuando una pequeña voz los detuvo.
-¡Arya! ¿Estás pensando en escaparte otra vez?
-Sansa, si no te has dado cuenta ya lo hice. Así que adiós.
-¡Espera! ¿A dónde van?
-Al Godswood.
-Voy también.
Robb y Jon la miraron como si le hubieran crecido dos cabezas.
-Pero Sansa, jamás has querido pasar tiempo con nosotros- preguntó extrañado Robb.
-Lo sé, es solo que estoy cansada de hacer lo mismo todos los días, así que, ¿qué estamos esperando?
Y así fue como los hermanos Stark pasaron toda la tarde en su lugar preferido, incluso Sansa había querido entrar en las aguas termales, después habían corrido a la cocina y habían logrado tomar unos pasteles de limón que todos los niños amaban.
Cuando entraron más tarde en el Castillo, ellos sabían que estaban en problemas, lo más probable era que su madre estaría como loca llamándolos pero no les importó, se dirigieron a la cámara de Jon y se acostaron en su cama no tan confortable.
-Nunca había entrado aquí, es tan pequeña tu habitación.
-Lo sé Sansa, la tuya debe ser el triple que esta. No creo que Lady Catelyn quisiera darme una igual de grande como la de ustedes. Además eso no importa mucho.
-Aparte así podemos estar todos juntos- exclamó Robb.
-Jon es tan nuestro hermano como Robb o Bran. Nunca voy a entender las diferencias que hace madre.
-Arya no empieces.
-Me gusta aquí, estar en Winterfell con ustedes. Son mi paquete.
-¿Incluso yo?
Arya suspiró, a veces su hermana era tan tonta.
-Incluso tú Sansa.
-¿Por qué son tan malos?- dijo una vocecita que pertenecía al pequeño Bran.
-Oh hermanito ven aquí- Sansa le extendió sus brazos.
-¿Ustedes no me quieren verdad?
-¡Claro que te queremos tonto!- dijo Arya.
Se quedaron por varios minutos en silencio. Realmente a pesar de sus problemas y diferencias ellos se amaban.
-¿Ya se enteraron que madre va a tener otro bebé?- dijo Bran
-¡QUÉEEEE!
Lyanna miraba a su hijo Jon jugar con su pequeña prima Arya. Ella era su viva imagen. Se pasaban el día entrenando con espadas y cabalgando. Compartían un amor de hermanos tan profundo. Como ella y Ned- se dijo a sí misma.
-Algún día seré tan bueno como padre- dijo Arya. Podré ser un caballero y viajar. Y te patearé el trasero hermanito.
-Quiero ver que llegue ese día pequeña hermana.
-Lo será- dijo con una sonrisa triunfante.
Hoy era un día difícil, Lady Catelyn estaba en trabajo de parto, su quinto hijo estaba por nacer y ella se encontraba muy mal. El Maestre Luwin pensaba que su señora no sobreviviría a esto. Ella oraba en silencio porque sus pequeños sobrinos no perdieran a su madre. Aunque ella nunca hubiera sido buena para Jon, ella no le deseaba nada malo.
El Maestre salió al patio y le dirigió una mirada solemne. Ella sabía que su buena hermana no lo había logrado.
-El pequeño Rickon Stark está sano. Toda la apariencia Tully ha heredado Lady Lyanna.
-¿Mi hermano?
-En las cámaras con Lady Catelyn, mi Lady.
-Podrías por favor cuidar a los niños. Debo ir con él.
El Maestre asintió y ella se dirigió a las cámaras principales.
Entró a la habitación y encontró a su hermano sentado frente a su esposa en un mar de lágrimas.
-Ella se fue pensando lo peor de mí. Nunca le dije que-
-Shh, calma hermano mío. Eres un buen hombre Ned. El mejor. Siento mucho todo lo que te he obligado a hacer.
-¿Qué voy hacer ahora?
-Vivir, por tus hijos. Ella querría eso.
Ned solo se refugió más en los brazos de su hermana.
Varios días más tarde y Ned recibió dos cuervos. Eran de Desembarco del Rey, uno venía de la mano del Rey: Jon Arryn. Quien le daba el pésame y le ofrecía palabras de aliento, el otro era uno que no esperaba recibir, era de Robert.
Robert siempre fue un hombre de pocas palabras, así que solo escribió que lamentaba la situación, que Lady Catelyn había sido una buena mujer y que compartía su pena. Incluso lo invitaba a Desembarco del Rey para que pasara un buen tiempo en el sur. Decía que su Reina Cersei quería que sus hijas vinieran a la corte con ella por un tiempo, pero Ned sabía que no sería posible, él estaría condenado si alejara a sus hijos. Ellos eran Stark y como tal pertenecían al Norte.
Además El invierno está llegando- pensó.
Mientras tanto en Desembarco del Rey, un pequeño príncipe se escapa todas las tardes para jugar en la fragua de Tobho Mott, él decía que quería ser un herrero.
-Príncipe, usted no debería estar aquí. Si el Rey se entera tendría mi cabeza en un palo.
-No se preocupe Tobho, mi padre no haría eso. Además yo quiero aprender, me gusta mucho su trabajo. Quiero forjar espadas. Dios sabe que nunca he sido un buen espadachín- suspiró.
-Eso es porque su arma debería ser otra príncipe. Tal vez un martillo como el de su padre.
-Entonces, ¿me enseñará Tobho?
-Solo si el Rey está de acuerdo.
Gendry suspiró derrotado, estaba a punto de decirle algo al viejo Mott cuando alguien detrás de él hizo un ruido.
-Oh Siete infiernos, es la Mano del Rey.
-Lord Jon.
-¿Qué estás haciendo aquí príncipe?
Gendry suspiró, pero pasó a contarle todo a Jon Arryn. Él era un ser muy querido para él y su familia. Estaba agradecido de tenerlo en su vida, le había enseñado mucho, pero en éste momento deseaba que no lo hubiera encontrado.
-Señor Mott, hablaré con el Rey por supuesto pero creo que usted debe tomar al Príncipe Gendry como su aprendiz. Obviamente deberá ser en sus ratos libres porque tiene que continuar con su preparación, después de todo él será el Rey de los Siete Reinos algún día.
Gendry hizo una mueca ante el recuerdo de que sería Rey algún día, no quería el trabajo que tenía su padre, si pudiera deseaba ser solo un herrero. Pero se encontró sonriendo ampliamente ya que había ganado mucho el día de hoy.
-Pero usted príncipe, vendrá acompañado de una escolta y eso no está en discusión. Además vendrás hablar con tu padre de esto. Quiero que le digas lo mismo que a mí.
-Pero padre no me dejará Jon.
-Tu padre no es un ogro Gendry, creo que le gustará saber cómo piensas. Así que dime Tobho, ¿aceptas?
-Por supuesto mi Señor. Pero no seré nada indulgente con usted príncipe.
-No esperaba menos Tobho Mott- respondió Gendry.
-Y, ¿quién va a ser mi escolta?
-Sandor Clegane.
Oh Siete infiernos- pensó el príncipe.
Gracias a todos los que están leyendo ésta historia. Avanzamos lento pero seguro. Siento mucho la muerte de Cat, una disculpa a sus fans pero siempre tuve planeado hacer eso en mi historia. Nos leemos la próxima semana.
