Pequeño salto de tiempo.

DISCLAIMER: Nada me pertenece, solo mi corazón shipper.

Lord Eddard Stark, Guardián del Norte, jamás pensó que llegaría el día en que tendría que empezar hacer arreglos para la vida matrimonial de sus hijos. Él creía que todavía era muy temprano por eso había postergado esos asuntos. La verdad desde la muerte de su esposa, había intentado ser más cercano a ellos. Le había prometido a su hermana Lyanna que no obligaría a ninguno a un matrimonio sin amor. Ellos merecían ser felices. Así que los señores del Norte lo habían convencido de empezar a buscar una buena esposa para su hijo mayor Robb, como heredero Stark era su deber, pero el muchacho tenía un espíritu de niño y realmente todavía no estaba preparado. Jon por su parte era todo un hombre a sus casi 18 años, pero él no sería el heredero- se recordó. Él debería estar en el trono de hierro- pensó también.

-¡Padre!

-Sansa cariño, adelante. ¿Pasó algo mi lobo rojo?

-No padre, tengo curiosidad, en la fiesta del nombre de Robb y Jon, ¿les buscarás esposa cierto?

-Probablemente querida, bueno si ellos están de acuerdo. Ya tienen 18 años, Sansa.

-Tía Lyanna dijo que madre había hecho arreglos para mi matrimonio, ¿eso es cierto padre?

Ned sintió que le dolía la cabeza de repente. No sabía por qué su hermana le había dicho eso a su hija. Era muy pronto para preocuparla. Todavía estaba pensando cómo salir de ésa situación en la que su querida esposa los había metido.

-Escúchame bien mi lobo rojo- dijo Ned con dulzura mientras la tomaba de las manos. Nadie te va alejar de mi. No te voy a obligar a nada que no quieras, ¿me entiendes?

Sansa asintió con la cabeza.

-Padre, no te sientas mal por mí. Si madre tomó la decisión es porque es lo mejor para mí. Cuando llegue el momento estaré lista- dijo solemnemente.

Ahí estaba su querida hija, tan decidida y aceptando su destino.

-Hablaremos de eso cuando sea el momento hija. Aún es demasiado pronto. ¿Confías en mí?

-Siempre padre.

Ned le sonrió a su hija.

-¿Dónde está tu hermana?

-Arya está corriendo con Nymeria en los establos padre. No quiero ni pensar en lo sucio de su vestido- dijo tristemente.

Ned sonrió. Recordó el momento en que hace dos años habían encontrado los lobos huargo.

FLASHBACK

Ned había salido de Winterfell con Robb, Jon, Bran, Jory y unos pocos soldados. Tenían que sentenciar a muerte a un desertor de la Guardia de la Noche. Quien según su dicho estaba aquí para advertirles de los White walkers.

-Padre, tal vez deberíamos creerle- mencionó Bran.

-Bran, esas son historias que te cuenta Old nan, nada de eso es real- aseguró Robb.

-Pero, ¿y si fuera cierto?-preguntó nerviosamente Jon. ¿Y si lo matamos y resulta que no mentía? Podemos investigar padre, pedirle información al Tío Benjen, él está en la Guardia de la Noche, no nos mentirá- dijo muy preocupado.

-Jon, Robb tiene razón. Ellos no existen. ¿Tienes alguna última palabra?- le dijo al desertor.

-Díganle a mi familia que me mató uno de ellos. Por favor no les digan que morí por desertor.

-En nombre de Robert de la casa Baratheon, el primero de su nombre, rey de los ándalos y de los rhoynar y los primeros hombres, señor de los Siete Reinos y Protector del Reino. Yo, Eddard de la casa Stark, señor de Winterfell y Guardián del Norte, te sentencio a muerte.

-No voltees-dijo Jon a Bran. Padre se dará cuenta si lo haces.

Y así lo hizo. Ned cortó la cabeza del desertor con Ice.

-El invierno está llegando- les dijo a sus hijos.

Estaban por regresar a Winterfell cuando se percataron de que una loba huargo estaba muerta en su camino. Ella tenía graves heridas que lo preocuparon.

-¿Qué clase de monstruo le haría algo así?

-No sé Robb, pero esto no está bien- dijo Jory.

-¡Padre mira!- gritó Bran enseñándole unos lobos pequeños. Eran las crías de la loba muerta.

-Debemos sacrificarlos, ellos no pertenecen aquí- dijo uno de los soldados.

-¡Deberíamos quedárnoslos! Por favor padre- exclamó Bran.

-No Bran y es mi última palabra- dijo Ned.

-Sin embargo, el lobo es el sigilo de su casa Lord Stark- dijo Jory. Y aquí hay 6 de ellos, uno para cada uno de sus hijos.

Ned asintió.

-Ustedes los entrenarán, alimentarán y si mueren les darán sepultura.

FIN DEL FLASHBACK

Y así fue como esa noche había llegado con un lobo para cada uno de sus pequeños. Todos incluso Lyanna estaban encantados con las criaturas. Habían crecido tanto en éste par de años, pero no le hacían daño a nadie, eran buenos y para su gusto se parecían mucho a sus dueños. Recordó y sonrió al pensar en Nymeria, la loba de Arya que le encantaba jugar en el lodo y luego su dueña tenía que corretearla por todo Winterfell para bañarla y peinarla, casi como Sansa con ella- pensó.

Esa noche era la celebración por el día del nombre de Robb y Jon Stark. Ellos cumplían años demasiado cerca así que a pesar de las súplicas de Jon de no querer ninguna fiesta para pasar desapercibido, la haría. Todo estaba listo. Era la primera fiesta del Norte en muchos años, todos estaban más que felices.

-¡Arya deja de moverte!- exclamó Sansa.

-Si dejaras de jalarme el cabello lo haría- gritó el pequeño lobo.

-Estoy tratando de hacerte presentable. Es la fiesta de nuestros hermanos.

-Por eso mismo Sansa, no es mi fiesta. No deberías esforzarte tanto.

-Arya, probablemente hoy escojan a sus prometidas, debemos vernos bien.

Arya frunció el ceño. No quería que sus hermanos se casaran, ella quería que todo se quedara igual como siempre.

-No quiero que se casen Sansa.

-Lo sé, yo tampoco. Pero piensa en esto. Ellos se quedarán aquí, en casa, nosotras… tendremos que irnos- dijo resignada.

-Es por eso que no quiero casarme nunca.

-Arya, ¿recuerdas las palabras de madre?

-Familia, deber, honor- suspiró.

-Llegará el día en que tendremos que honrar esas palabras.

-¿Es cierto que madre te arregló un compromiso?

-Tía Lyanna dijo algo al respecto, pero padre me aseguró que no tendría que preocuparme.

-No la entiendo Sansa, tú siempre fuiste su preferida. ¿Y ni así te dejó elegir a tu futuro marido?- dijo molesta.

-Ella quería lo mejor para las dos Arya, no pienses otra cosa.

-No te mientas hermana mía.

-Listo- dijo Sansa. Tu cabello está perfecto en esta trenza.

Arya tenía que agradecerle a su hermana el extraordinario trabajo que había hecho con ella.

-Gracias lobo rojo.

-De nada, pequeño lobo.

Ambas hermanas sonrieron.

Las puertas del salón se abrieron y entró Lord Eddard Stark del brazo de su hermana Lady Lyanna, detrás de ellos los festejados Robb quien iba del brazo de Lady Sansa, mientras que Jon tomó el brazo de su hermana Arya. Bran entró estoicamente detrás de ellos junto a Rickon. Los asistentes guardaron silencio mientras la familia tomaba asiento en su mesa alta, el líder de la Casa Stark permaneció de pie para decir unas palabras.

Quiero agradecer a todos su presencia, estamos aquí para celebrar el décimo octavo día del nombre de mis hijos Robb- miró a su hijo idéntico a Lady Catelyn mientras se ponía de pie con una sonrisa en su rostro y por supuesto Jon- su mirada se posó en su sobrino que amaba como un hijo mientras tímidamente se paraba también. Brindemos por mis queridos hijos, que vengan muchos años más de prosperidad y dicha en sus vidas, salud- gritó.

-¡SALUD!- dijeron todos entre gritos.

-¡Que viva el Young Wolf y el White Wolf!- gritó un soldado.

-¡Que vivan!

Los gritos de "Young Wolf y White Wolf retumbaron en el salón, mientras todos sonreían.

La fiesta estaba en su mejor momento. Ned miraba a sus hijos que bailaban con sus hermanas. Se veía que se divertían mucho. El pequeño Rickon ya había sido acostado porque estaba prácticamente dormido y Bran hablaba con el Maestre Luwin muy tranquilamente. Él quería ser maestre después de todo.

-Ellos son felices hermano.

-Así es Lya, gracias.

¿Por qué?

-Por estar con ellos siempre. No solo con Jon por ser bueno, tú sabes, pero Rickon te adora.

-Los amo a todos por igual, hermano. Son mi paquete-dijo con una sonrisa.

-Disculpe Lord Stark. Dijo el maestre. Acaba de llegar un cuervo y es de la Casa Baratheon, de la corona.

Ned suspiró, Robert.

Leyó el cuervo dos veces para estar seguro de lo que decía.

-¡Siete infiernos Ned! ¿Qué dice?

-Robert nos está invitando a Desembarco del Rey. A toda la familia, para celebrar el torneo y la fiesta del décimo octavo día del nombre del príncipe Gendry. Es en dos lunas, tenemos que irnos pronto- dijo sintiéndose de pronto cansado.

-Sabes perfectamente porqué está pidiendo que lleven a toda la familia.

-Él está buscando una esposa para su hijo.

-¿Qué haremos?- preguntó Lynna. Es obvio que yo me quedo, pero estoy preocupada por las niñas. Ned Sansa es hermosa pero es tan noble para ese nido de víboras y Arya Ned, mi pequeño lobo, tú sabes lo que piensa del matrimonio.

-Es una orden del Rey Lyanna, tenemos que ir. Tú vas a quedarte con Rickon, recuerda que siempre debe haber un Stark en Winterfell. Y después de todo Sansa ya está comprometida. Esperemos que todo salga bien hermana mía. Por los viejos dioses que oraré por eso.

-Yo también.

Los dos observaron mientras Arya le pisaba el pie a Jon después de que él la molestara por algo. Sus hijos, ahí estaban tan felices sin saber que tenían que dejar pronto Winterfell. Y los dioses sabían que nada bueno resultaba cuando un Stark dejaba el Norte. Solo esperaba que ésta vez fuera diferente.

Gracias a todos los que están leyendo mi historia! Nos leemos en una semana :)