Habiéndose apoderado mejor de los cojines, se había quedado esperando a que su madre saliera de nuevo con la ropa puesta mientras que Haru aprovecha para recoger las cosas que había dejado encima de la mesa para acercarlas en caso de tener que hacer algún arreglo.
- ¿Sigue sin dejarte entrar? – le preguntó de repente señalando hacia la que un día hubiera sido su habitación.
- Sí, si no se fía de mí y le tiene dicho a los digimon que me vigilen para que no se me ocurra asomarme… Creo que hoy de tarde tiene pensado… No quiero saber lo que tiene pensado, pero algo le escuché hablar con Taichi por teléfono.
- Ey, a lo mejor es que no quiere que veas el caos que hay dentro no vaya a ser que te pongas a hiperventilar…
- ¿Sabes qué es lo peor? Que es bastante probable… Más que probable, ya te lo digo yo – riéndose, se acomodó algo más, haciendo una ligera mueca.
- ¿Estás bien?
- Sí, sí… Pero es que está señorita empieza a pesar mucho más de lo que estoy acostumbrada y me duele la espalda…
- Bueno, entonces quéjate todo lo que quieras de eso…
- Ah, mírala a ella. Ya hablaremos tú y yo dentro de una temporada… Ya hablaremos, ya… - la señaló acusadoramente con el dedo. Se quedó pensativa unos segundos, antes de empezar a reírse-. El otro día se pasó media tarde protestando él solo y luego, cuando volvió tenía toda la cara pintada de colores… No veas la que liamos para conseguir que se le fueran a Gabumon de encima…
- ¿Qué los dejaste a remojo a los dos un buen rato?
- Más o menos… - volvió a reírse, escuchando finalmente el sonido de los pasos de Toshiko volviendo hacia ellas.
No podía evitar estar algo nerviosa. A pesar de todos los años que llevaba dedicándose al mundo de la moda, aquella vez de verdad era totalmente nuevo todo. No era una adaptación, era todo hecho como tenía que ser. Y lo más importante… Era un regalo para su madre. Probablemente fuera lo único que le importara de todo.
- ¿Cómo te las has arreglado para que me quede bien? – con gesto confuso, se acercó hasta ellas-. Vale que de ancho y demás es sencillo de regular, pero… ¿hasta el largo?
- Mamá… amenacé a papá hace una temporada, no doy adivina para medir esas cosas a ojo – acabó por confesar, observándola-. ¿Qué te parece?
Toshiko, no la dejes que te saque pegas que aquí doña perfeccionista es capaz de querer rehacerlo entero porque no le gusta un hilo mal puesto…
- Oye, ¿tú no se supone que deberías de estar de mi parte? – negó con la cabeza, volviendo a dirigir la vista hacia su madre-. ¿Qué te parece?
- ¿Qué me parece? Es perfecto… De verdad, cariño. Ya quisiera yo saber de dónde ha sacado tu padre algo de ropa de mi armario que me quede de forma tan exacta para que hayas acertado tanto…
- Sí claro, como si Sora no tuviera de quien heredar que le quede bien hasta un saco de basura… - Haru se puso en pie, evitando así que la pelirroja lo hiciera para observar más de cerca la prenda, estudiando bien la caída en los puntos más delicados.
- Pues… sin que sirva de precedente… Yo creo que está bien. No le tocaría absolutamente nada. A no ser que tú no te encuentres con algo de él, mamá, yo no lo tocaría.
- No, yo no le veo ninguna pega. Está perfecto. Todo… el color, la tela, la forma… Es absolutamente perfecto. Muchas gracias, Sora…
- No creo que haga falta que me las des – sonrió-. ¿Te gusta el dibujo? Los meses que estuve en Tanegashima me dediqué a hacer todos los bocetos que pude… Los había estado guardado y esta última temporada en la que por fin he tenido que dejar de viajar… Con algo tenía que estrenarlos.
- Así que… ¿al final tengo que darle las gracias a mi yerno por el secuestro de cuatro meses del año pasado?
- Si quieres llamarlo así – sonrió-. La verdad es que me gusta mucho como te queda, mamá.
- A mí también – contestó la mujer antes de girarse hacia ella, acabando por sentarse a su lado y así poder abrazarla sin tener que hacer que se levantara-. Así que… ¿tu padre ha estado conspirando contigo?
- Puede… - sonriendo, divertida, pudo la mejor de sus caras de no haber roto un plato en su vida-. Le dije que tenía cosas pendientes para estos días que no estoy saliendo demasiado de casa. Ahí salió el tema del kimono… Y ahora que ya ha quedado más que terminado, pues tendré que dedicarme a ver si esta señorita va presentable a su propia boda. Aunque claro, no sé yo, si hasta hace nada estaba tan convencida de que no quería igual es tontería que le haga algo…
Entrecerrando poco a poco los ojos hasta lanzarle una mala mirada a Sora, Haru se acabó por poner en pie, empezando a recoger todas las cosas que había traído para poder meterlas en la bolsa al dar por terminado el kimono oficialmente.
- Te libras porque Aiko me ha dejado sentirla hoy… Pero yo me las voy apuntando y cuando te pueda dar una colleja ya verás.
- Mira como tiemblo…. – riéndose de ella y viendo que solo le faltaba hinchar los mofletes mientras que recogía miró hacia su madre de nuevo-. ¿Te dije que ni siquiera dejó al pobre Andrew hacerle la pregunta?
- ¡Sora!
- Bueno… Es que ya iba siendo hora, no sé qué quieres que te diga…
Mirando hacia Toshiko, la pelirroja no pudo más que echarse a reír antes de ver como su amiga se ponía completamente roja.
El sonido de las llaves en la puerta, delató que Yamato estaba a punto de llegar a casa, reclamando la atención de ambos digimon que se habían quedado sentados con Sora mientras que ella terminaba de mirar cosas en la pantalla de su tableta.
- ¿Acabo de ver a lo lejos a Haru por la calle? – preguntó cuando se dio cuenta de que estaban allí.
- Sí, ha estado aquí ayudándome con lo del kimono de mi madre – sobresaltándose, no habiéndolo sentido ella, giró la cabeza hacia él-. ¿Qué tal el día?
- Como siempre… Con Mai jugando al tiro al rubio con sus puñales en mi contra – negó con la cabeza mientras que se quitaba la chaqueta-. ¿Qué tal tu madre? ¿Le ha gustado?
- Hmmm…. Yo diría que sí – sonrió de una forma demasiado delatadora.
- Obviamente que sí, no podía ser de otra forma – se acercó hasta ella, yendo a saludarla con un beso y quedándose a mitad de camino al ver lo que tenía delante-. ¿Qué haces?
- ¿Tú qué crees? Ya he estado amenazando a Haru con mi nuevo entretenimiento… - la sonrisa de ella cambió a una mucho más traviesa antes de que alargara la mano hacia él para tirar de la corbata y acercárselo para ser ella quien lo saludara con un beso.
No tardó en separarse de él, teniendo que hacerlo al empezar a reírse, notando de repente el movimiento de la pequeña, confirmando de nuevo sus teorías.
- Alguien te está saludando también… - le dijo soltándolo, entretenida al poder ver tan de cerca la cara que ponía él-. ¿Tienes hambre?
Cuando Sora volvió a levantar la vista de su cuaderno de dibujo, fue porque escuchó el sonido de la puerta de la habitación a la que le habían prohibido la entrada, viendo salir de ella a Yamato con cara de estresado.
- ¿Pasa algo…?
- No preguntes… - farfulló por lo bajo mientras que iba en busca de su teléfono buscando un número entre sus contactos sin necesidad de rebuscar demasiado-. ¿Estás ocupado? ¿No? Bien, pues ven, te necesito. No, está perfectamente. Sí, es una urgencia, así que mueve el trasero ahora mismo hasta aquí. Avisado estás.
Parpadeó, escuchando la conversación, siguiéndolo aún con la mirada mientras que dejaba de nuevo el teléfono e iba a llenarse un vaso con agua.
- No sé si quiero saber la respuesta… Pero… ¿por qué perece que te has escapado de un ataque de varios digimon de no muy buen humor precisamente?
No le contestó, simplemente se quedó mirando hacia ella mientras que se llevaba el vaso a los labios dando un trago, recuperando así el aliento, y, con ello, la paciencia.
- He llamado a Taichi…
- Ya… eso suponía… Dudaba si hablábamos con él o con tu hermano pero…
- ¡Ah! ¡Takeru! ¡Eso es! – dando un brinco volvió en busca de su teléfono, dejándola con la palabra en la boca.
- Aiko… no sé yo si se nos va a acabar quedando tonto – dejando la tableta de nuevo apartada, posando las manos sobre su vientre, se entretuvo siguiéndolo con la mirada hasta que pareció volver a hacerle caso-. ¿Se puede saber para qué quieres a tu hermano y a Taichi? ¿Qué estás haciendo?
- Nada… - negó con la cabeza.
- Ya… Nada – arrugó ligeramente la nariz.
- Nada de tu interés por el momento. ¿No tienes nada mejor qué hacer? – bromeó, usando un tono ligeramente repelente.
- No, prefiero vigilarte a ver qué es lo que haces, que tienes una cara de estrés muy divertida.
- Qué graciosa… Cómo te gusta reírte de mí…
- Bastante… - acabó por sonreír-. Anda… deja lo que sea que estés haciendo hasta que te lleguen los refuerzos y ven conmigo un rato…
Sin poner demasiadas pegas, fue hasta donde ella estaba sentada, aprovechando que no estaban los digimon con ella en aquel momento para echarse, dejando la cabeza apoyada sobre las piernas de Sora, notando como automáticamente llevaba las manos a su cabello, comenzando a jugar con él.
- Si haces eso es probable que cuando lleguen mis refuerzos me pillen durmiendo… - le dijo con una ligera sonrisa.
- Sí, tú entretente en hablar tan cerca de Aiko verás cómo vamos a acabar – sonrió, continuando con lo que estaba haciendo-. ¿Sabes que hoy ha dejado que Haru la sienta moverse por fin?
- ¿Ah sí? ¿Y qué te tengo dicho yo a ti? – giró ligeramente la cabeza, enfocando hacia ellas-. ¿No se supone que habíamos quedado que hay que estarse quietecita con Haru cerca por los puñales que me lanza cada vez que me ve?
No tuvo que pasar demasiado tiempo hasta que ambos pudieron notar perfectamente los movimientos de la niña, haciendo que la cara del rubio cambiara por completo, olvidándose de lo que fuera que lo había hecho salir estresado de la habitación.
- Últimamente se está moviendo mucho – dijo Sora-. Eso o me he pasado demasiado tiempo durmiendo esta temporada atrás y no me da cuenta…
- Sí, sueles decírmelo con más frecuencia ahora – alargó la mano, posándola sobre el pijama de ella-. Yo no sé si será que no te habías fijado o que es normal para esta temporada ya… Pero yo no me voy a quejar de que haya decidido hacerse notar.
- No… yo tampoco… - sonrió, estudiando los movimientos de Yamato-. Ya queda tan poco que empieza a eternizárseme.
- ¿Se te está haciendo largo?
- Se me empieza a hacer largo… - asintió-. ¿A ti no?
- Yo con por ahora, con sobrevivir a la que tengo organizada en la habitación me sirve…
- ¿No me vas a dejar verlo?
- No… Hasta que esté terminado no.
- Pues… en ese caso tendré que buscarme otro entretenimiento – fingió quedarse pensativa-. Menos mal que en una semana se termina el mes y tengo algún que otro evento importante que atender entre medias…
- No se me puede ocurrir qué será – intentó sonar serio, riéndose de nuevo sin conseguirlo, notando el movimiento bajo su mano-. Empiezo a pensar que va a ser totalmente cierto lo que me habías dicho de la niña.
- Lo he estado hablando con mi madre y dice que puede ser perfectamente…
- Pues… es la mejor explicación que he escuchado en mucho tiempo sobre nada – sonrió, usando la mano que tenía sobre ella para moverla y alcanzar así para darle una ligera caricia en la mejilla a su esposa.
AnnaBolena04: Yamato está de buen humor, a ver cuánto le dura, porque parece que tiene montada una batalla campal en la habitación de la nenita jajaja Que es todo un astronauta grande y debería de saber hacer esas cosas, pero cualquier diría al que tiene que ir a llevar al hospital es al rubio en vez de a Sora por cualquier tema de la nenita. Eso o es que a ella le ha acabado de dar algo de la risa a costa de él.
Ahora ha llamado a las refuerzos... Que se prepare la casa porque no tiene pinta de que vayan a a sobrevivir entre ellos. ¡Besitos de tortuguita! Que ya es viernes y mañana es fin de semana ❤
