Taichi caminaba en dirección hacia el bloque de edificios donde vivían sus amigos. Había decidido hacerle caso a Yamato después de su llamada. Más o menos podía adivinar qué era lo que le pasaba, no el primer drama de ese estilo que tenían últimamente. Giró la esquina, y ver otra figura extremadamente parecida a aquel en el que iba pensando mientras que caminaba, terminó por convencerle de que sus sospechas eran ciertas.
- ¿Tú qué crees que ha hecho ahora? – alcanzado a Takeru, se colocó a su lado.
- ¿Quién? ¿Don ingeniero aeroespacial? – lo había sentido acercarse, habiendo aminorado el paso para dejar que llegara hasta él.
- Ese mismo… - sonrió bajando la vista hacia una bolsa que llevaba con él-. ¿Y eso?
- Ofrendas de paz para mi querida cuñada…
- Bien pensado – girando la esquina, finalmente llegaron al portal de edificio.
Sora se había vuelto a quedar sola en el sofá, estudiando divertida los movimientos de Yamato. Obviamente sabía a qué dedicaba los días que estaba en casa, era más que evidente y tampoco se molestaba en ocultarlo, pero, llegados a aquel punto, empezaba a preocuparse acabar quedándose viuda como las cosas siguieran así.
Riéndose ante sus propios pensamientos, bajó la cabeza de la forma más inocente que pudo volviendo a lo que estaba haciendo.
- Te estoy viendo – lo escuchó desde la otra punta del salón, haciendo que se riera de forma más evidente-. Ya, ya… Ya hablaremos tú y yo más tarde…
- Uy sí, aquí me quedo esperándote – llevándose la mano a los labios, acabó por girar la cabeza hacia la puerta cuando sintió cómo sonaba el timbre-. Ahí te llegan los refuerzos… ¿Puedo grabaros?
- Qué graciosa estás últimamente… - gruñó por lo bajo caminando hacia la puerta para poder abrir, encontrándose con los otros dos-. ¿Qué? ¿De paseo por el barrio?
- Oye… que tengo más cosas que hacer en esta vida que acudir raudo a tu llamada de socorro… - Taichi saludó con la mano hacia donde estaba la pelirroja.
- Yo paré por el camino a traer ofrendas de paz – ignorando completamente a su hermano, Takeru dirigió sus pasos hacia Sora, dejándole la bolsa para que la viera-. ¿Te lo guardo?
- Uy… - asomándose para ver qué era lo que había en su interior, le cambio la cara cuando lo descubrió-. No… Pero… ¿a que no me acercáis una cuchara?
- Eso… tú dale coba… Que se ha estado riendo de mí hasta que habéis llegado – yendo hacia el cajón donde guardaban las cucharas en la cocina cogió una, volviendo a caminar hacia donde ella estaba sentada.
- Gracias… - levantando la mirada hacia él de la forma más encantadora que pudo solo consiguió que se volviera a alejar negando con la cabeza y riéndose solo.
Llegando hasta donde estaba Taichi y su hermano, se quedó mirando hacia ellos antes de hacerles un gesto para que fueran con él.
- Y a ella ni caso, que seguro que se queda entretenida un rato con el helado…
- ¿Se puede saber qué desastre has armado para que esté muerta de risa? – acabó preguntándole Taichi mientras que seguía los pasos del rubio.
- Yo creo que me quedé con el día que se tiró por encima el bote de pintura y acabaron él y Gabumon de colores…
- Cállate Takeru…
- ¡Eh! De eso no estaba enterado yo. Pero tenga, si seguro que no puedes ser tan inútil, que tú has viajado al espacio…
- Entra… - negando con la cabeza sujetando la puerta de la habitación para que pasaran ellos dos primero, esperó antes de cerrar lanzándole una última mirada a la pelirroja, la cual parecía que había encontrado realmente entretenimiento en el helado que le había traído Takeru.
Sonrió al verla totalmente distraía llevándose una cucharada a la boca antes de entrar finalmente con los otros dos.
- A ver… ¿qué problema tenías que nos necesitabas a los dos? – observando a su alrededor, Taichi se quedó mirando hacia la habitación-. No tiene tan mala pinta…
- Pues… Que llevo toda la tarde intentando armar la maldita cuna y yo no sé si es que he perdido piezas o no sé leer las indicaciones pero yo no sé ni por dónde empezar.
La cara que puso el castaño empezó a ser suficientemente delatadora cuando se quedó mirando hacia Yamato.
- Pretendes… ¿pretendes que yo te ayude a montar ese artefacto del mal?
- ¿Cómo que artefacto del mal? – frunció el ceño, confuso.
- Yo… digo lo mismo que ha dicho mi querido cuñado ¿eh? ¿Nos has llamado para esto de verdad?
- ¿Qué? ¿Por qué?
- No lo sé, el ingeniero eres tú, ¿no se os da bien montar cosas?
- Sí, claro, es que nos pasamos el día montando cunas en la JAXA, no te digo…. Y yo no me dedico a esas cosas.
- Ya… Yo al final creo que a lo que te dedicas es a pasearte – acabó por asentir Taichi.
- Vamos a ver… vosotros dos ya habéis pasado por esto, digo yo que algo más de idea tendréis… - giró la cabeza hacia su hermano-. ¿Te acabó montando la cuna papá?
- ¿Papá? – negó con la cabeza riéndose-. No, yo pagué porque me la trajeran y me la montaran, don mente privilegiada… - se quedó pensativo unos segundos-. ¡Espera! ¿Llamamos a papá?
- ¡No! – negó con la cabeza-. Ni hablar…
- ¿Por qué? Igual él nos puede ayudar mejor… - Taichi miró primero a uno y luego al otro.
- Sí… y luego se pasaría dos o tres meses riéndose de… - giró el cuello volviendo a mirar hacia su hermano-. Como me entere de que le has dicho media palabra de esto le pago unas vacaciones para que se vaya solo con mamá dos semanas…
Arrugó el ceño mirando a su hermano antes de cruzarse en brazos haciendo como que no había escuchado nada de lo que acababa de decir. Mientras tanto, el castaño se acercó hasta la caja, acabando por sacar de ella el papel, con forma de bola ya a aquellas alturas, empezando a desplegarlo para leerlo.
- A mí no me miréis… A nosotros la cuna nos la regaló mi querido y adorado suegro… Así que le dejé los honores de que fuera él quien se peleara con ella… Y aún no se ha roto con los dos que suelen ocuparla…
Mirando para uno y para otro, Yamato acabó por llevarse la mano al rostro, arrastrando sus dedos sobre él, con gesto de desesperación. Eran tres, posiblemente algo más que él solo podrían hacer, pero no estaba seguro de que aquella hubiera sido la más brillante de las ideas.
Sora se había quedado comiéndose el helado que su cuñado le había traído, entretenida escuchando el drama que tenían montado los otros tres en la habitación, no pudiendo más que reírse.
- Mira Aiko… Si papi y tus titos no nos destrozan la casa con… lo que sea que están haciendo, vamos a tener que darles un premio… - entre risas todavía por lo que le llegaba, se puso en pie con cuidado, bajando la mirada hacia los digimon-. ¿Me ayudáis a preparar la cena para todos?
- No sé, a lo mejor tenemos que acabar cenando los tres solos – Biyomon alzó el vuelo, dirigiéndose hacia la encimera de la cocina mientras que Sora dejaba la cuchara en el fregadero.
- Yo si alguno acaba en el hospital no pienso ir a verlo, que se arreglen ellos con Jou si quieren… - como si sus palabras hubieran sido escuchadas en la otra habitación pudo escuchar claramente la queja de uno de ellos, seguido de "Si te estuvieras quieto podría colocarlo bien" "No es mi culpa si eres un inútil"…
Echándose a reír de nuevo se acercó a la nevera, abriendo el congelador para meter el resto del helado que no se había terminado antes de quedarse mirando hacia la puerta superior, buscando algo que pudiera hacer de cena para todos.
- Yo quiero ver qué es lo que están haciendo – murmuró Gabumon caminando hacia la habitación y abriendo la puerta para entrar con ellos.
Dando un respingo automáticamente al sentir el ruido del pomo se giraron hacia ella, solo para ver que el digimon acababa de entrar.
- ¿Qué hacéis? – viendo como delante de él parecía que la estructura de madera empezaba a tomar forma, se adelantó unos pasos para observarla más detenidamente-. ¿Aquí es dónde va a dormir Aiko? No tiene pinta de ser muy seguro…
- Muchas gracias… Está sin terminar – cruzándose de brazos, Yamato se quedó mirando hacia su compañero-. ¡No! ¡No toques ahí!
Alargando el brazo para intentar evitar que posara la pata sobre uno de los barrotes no llegó a tiempo, escuchándose justo despues cómo empezaban a caer las demás piezas de madera contiguas que habían conseguido dejar en su sitio.
No pasaron apenas unos segundos antes de que Sora pudiera ver cómo salía rápidamente de la habitación el digimon, cerrándose la puerta detrás de él desde el interior, huyendo él hacia donde estaba la humana.
Sin necesidad de preguntar nada, volvió a echarse a reír. Era una pena que no la estuvieran dejando ver la desgracia que estaban organizando aquellos tres.
- Sora – notó como le daba unos tirones en el pantalón reclamando su atención-. No dejes que Aiko duerma ahí, por favor… - negó con la cabeza varias veces-. Me han echado por decirles que no tenía pinta de ser muy seguro…
- No te preocupes, seguro que podemos pedirle a alguien un poco menos inútil que le eche un vistazo antes de dejar que la pequeña duerma ahí… - intentaba que no le entrara otra vez un ataque de risa, ya que le dolía la espalda de estar todo el día intentando coger posturas sin éxito.
- ¡Como se haga daño Aiko por culpa de ellos les voy a dar picotazos en la cabeza hasta que aprendan a no hacer el inútil!
- Vamos a hacer la cena, anda… Que tengo hambre… Y eso que me acabo de comer yo sola casi todo el helado que me ha traído Takeru… - empezó a murmurar por lo bajo antes de ponerse con lo que había dicho.
Sentado en el suelo, con cara de suma concentración, Taichi estaba leyendo de nuevo las instrucciones. Por más que mirada y volvía a mirar, no parecía que las cosas tuvieran sentido.
- Os digo que falta algo… Nos hace falta la pieza que lo va a sujetar todo y sin ella es normal que se nos desarme…
- La pieza que lo va a sujetar todo – murmuró Yamato-. ¿Y qué pieza se supone que es esa? ¿Eh?
- Pues… tiene más o menos el mismo tamaño que la cuña, pero tiene todos los puntos de apoyo para ir encajando las cosas en ella…
Takeru giró el cuello, quedándose mirando hacia él serio. No tardó en hacer lo mismo su hermano, quedándose ambos rubios observando al embajador como si acabara de decir algo realmente importante.
- ¿Eh? ¿Qué pasa? A mí no me miréis así… ¿qué se supone que he dicho? Os estoy leyendo lo que pone este maldito papel…
- Estás sentado encima… - murmuró casi con tono siseante el mayor de ambos rubios, provocando que la mirada de Taichi bajara, dándose cuenta de que así era, subiendo de nuevo la cabeza para mirar hacia él.
- Je… Bueno, miradlo por el lado positivo, ya hemos encontrado la pieza que nos faltaba…
- ¡Quítate de ahí encima ahora mismo!
Observando a su cuñado y a su hermano, Takeru acabó por empezar a reírse ya sin poder evitarlo. De todas las situaciones absurdas en las que se habían visto incluidos los tres, aquella vez estaba seguro que pasaría a la historia. Eso si no tenían que lamentar la pérdida de alguno de los presentes.
- ¿¡Quieres dejar de reírte tú solo ahí y ponerte a ayudar!?
AnnaBolena04: bueno, he salido de casa hace 14 horas y acabo de pillar el pc, yo creo que ya iba siendo hora. Menos mal que los fines de semana son para descansar jajajajaja Aaaains, qué mal... Que conste que mis planes para hoy eran viciarme a avanzar capis pero claro, no estaba el universo de acuerdo con que pudiera hacer yo el vago un poquito.
Mientras tanto, en Tokio para ser que tres inteligentes y destacados adultos funcionales están teniendo sus problemas contra una inocente cunita de bebé JAJAJAJA Ellos no sé, pero la que se lo tiene que estar pasando muy bien es Sora a costa de lo que escucha de fondo. Es como dejarse la radio con un programa de anécdotas de fondo. A ver si no se cargan a la pobrecita pelirroja del ataque de risa o alguno de ellos acaba con algo estrellado en la cabeza.
¡Besitos de tortuguita!
Ace Cornell: no sé, pero tú se lo cuentas a alguien y suena a chiste "pues estaban Taichi, Yamato y Takeru en la misma habitación y..." Da para mucho, seguro que sí. Y seguro que no sale de ahí nada serio o coherente, que ya sabemos que esos tres cuando se juntan retroceden atrás en el tiempo. Veremos a ver si sobrevive el edificio.
¡Un beso!
Natesgo: Sora se aprovecha de que tiene una tortuguita en camino para lanzar puñales a diestro y siniestro y quedarse tan contenta.
Obviamente que siendo su madre como es, el primer trabajo de ese estilo totalmente llevado a cabo en el estudio tenía que ser para Toshiko. con la relación que tenían ellas dos al principio del todo de la serie y lo mucho que fue cambiando, ahora ya a estas alturas, pues seguro que pensó antes en dárselo a su madre que en hacer el kimono. Conspiraciones con Haruhiko a parte, que también sale él beneficiado.
Y Sora quizás debería de buscar un lugar seguro donde pasar el rato porque no debe de ser un lugar muy seguro la casa con esos tres liándola. No... No suena a que la cosa vaya a acabar muy bien. Al menos Takeru discurre y le aparece con helado para allanar el terreno jajajaa ¡Un beso!
