DISCLAIMER: Nada me pertenece, solo el corazón shipper.
-Perfecta- dijo Sansa. He terminado contigo. Estás hermosa hermana- dijo con cariño y un poco de nostalgia.
-Gracias Sansa- dijo titubeando. Pero no debes mentirme, sigo siendo Arya cara de caballo, ¿recuerdas?
-Oh Arya, eso no es cierto, tienes 15 años ahora y eres bellísima. Te pareces tanto a Tía Lyanna- Sansa sonrió ampliamente.
-Tía Lyanna es bella, yo no- Arya bajó la cabeza.
-Escúchame bien Arya, eres una verdadera belleza del Norte y créeme que lo digo de verdad. Más de uno ha puesto sus ojos en ti cuando llegaste.
-Si me dices eso por el Rey créeme que lo noté Sansa, pero, ¿no crees que siga obsesionado con la Tía o sí?
-Oh, por supuesto que no hablaba del Rey- dijo seria. Él solo tiene ojos para su reina. Como debe ser, yo lo decía por el príncipe.
-¿Tommen? Dioses Sansa es un niño todavía.
Sansa suspiró ante la inocencia de su hermana.
-No Arya yo lo decía por- la puerta se interrumpió de golpe y sus hermanos entraron por la puerta.
-Qué Bueno que están listas padre nos envió por ustedes. La cena está a punto de empezar. Creo que no solo estaremos nosotros. El resto de los Tyrell han llegado- dijo Robb.
-Ojalá termine pronto- dijo Jon.
-Lo mismo digo, lo mismo digo hermano- dijo Arya con una sonrisa.
Los cuatro dejaron la habitación y se encontraron con su padre y Bran que los esperaban.
Efectivamente el resto de la casa Tyrell había llegado, Lady Olenna y su hijo Mace estaban platicando con la Reina cuando los Stark ingresaron al salón.
-Vaya, pensé que moriría aquí de hambre por esperarlos- dijo la Reina de espinas.
-Mil disculpas Lady Olenna- dijo en un tono serio Ned.
-No sé si lo notaste Lady Olenna pero tu Rey todavía no llega, entonces, ¿él será la causa de tu muerte también?- dijo con sarcasmo. Por favor Ned, tomen asiento, la cena comenzará en breve- la reina rugió.
Arya no pudo evitar la pequeña sonrisa que se formó en sus labios. La Reina Cersei era todo un personaje. Le encantaba que fuera una mujer fuerte- de pronto volteó y se dio cuenta que los ojos del príncipe estaban en ella, rápidamente se volteó cuando ella lo descubrió.
-Qué idiota- pensó.
Unos minutos después y el Rey entró junto a su mano Jon Arryn y Lord Stannis, Ned pudo notar que estaban tensos y serios. Sin duda algo estaba pasando. Esperaba que Robert pudiera hablarlo con él más tarde.
-Bueno, vamos a comer- dijo el Rey y todos comenzaron a reír.
-Y dígame Lord Stark, ¿Cómo está su hermana?
Todos en la mesa dejaron de comer y el silencio fue perturbador.
-Lady Olenna, mi hermana se encuentra bien y en Winterfell, gracias por preguntar- dijo Ned muy serio.
-Oh, eso es bueno. Que disfrute su tiempo descansando. Después de todo no es como si tuviera culpas que no la dejen dormir, supongo.
-Madre- dijo Mace Tyrell.
-Oh por favor, aquí estoy preguntando lo que ninguno de estos se atrevió. No digan que yo soy la mala aquí.
-Abuela querida por favor- dijo Margaery. Vamos a platicar de otra cosa, Lady Sansa, ¿le gustan las rosas?
-Oh por supuesto, son hermosas- dijo sonriendo.
-Qué bueno, me alegra oír eso. En Highgarden hay muchas como sabrás. Sé que te sentirás como en casa cuando sea el momento.
Sansa, Arya, Robb y Jon dejaron de comer. Entendieron perfectamente lo que quiso decir Margaery. Sansa miró a Ned con los ojos muy abiertos y Ned la miró con disculpa.
-¿Acaso ella no sabe?- preguntó Margaery.
Todos se quedaron callados.
-Lo siento, solo hablé y no pensé.
-Querida esposa por favor termina de parlotear- advirtió Renly.
-Entonces Jaime, ¿Cuándo será la boda?
-Con el permiso de mi buen hermano, queremos hacerlo aquí mismo. No necesitamos una gran fiesta.
-Eres el heredero de Casterly Rock, ¿no piensas que lo prudente es casarte ahí? Deja de tomar decisiones estúpidas Jaime- su padre advirtió.
-Yo pienso que es una buena idea- dijo la Reina. Eres mi hermano y si mi Rey acepta, planearé su boda- dijo mirando a Brienne.
-No hay nada que le negara a mi leona- dijo Robert.
-Perfecto- sonrió Jaime mientras su padre dejaba la habitación furioso.
-Lady Sansa, Lady Arya, ¿quieren unirse mañana para romper el ayuno conmigo?
-Sería un honor su majestad- dijo Sansa.
-Por supuesto- Arya dijo.
La cena había sido una cosa de locos pensó Arya. Y todavía para empeorar las cosas la Reina la había invitado junto a Sansa a visitarla mañana. Ella se sentía sofocada, extrañaba tanto Winterfell y a Nymeria, ella esperaba que pudieran regresar pronto. Decidió que daría un paseo, ya era tarde así que tomó una túnica y se la puso arriba de su turno de noche y salió de su alcoba. Le habían comentado que había un Woodsgod aquí también y ella deseaba verlo. Pero como no conocía el lugar se perdió. Ella deseaba no haber salido sola, ahora no sabía cómo regresar a sus cámaras y probablemente su padre se enojaría mucho. De pronto escuchó unos pasos acercarse a ella. Arya no tenía miedo, sabía defenderse perfectamente pero no tenía su espada Aguja con ella, así que se maldijo por tal descuido.
-Lady Arya, ¿Qué está haciendo aquí?- dijo una voz serena.
-Príncipe Gendry, yo me perdí- dijo sinceramente.
-No debería caminar a esta hora sola Lady Arya, es muy peligroso- advirtió.
-Nadie me dice lo que puedo o no puedo hacer. Ni siquiera un príncipe- dijo furiosa.
-Me malinterpretó mi Lady, no quise decir eso. Me preocupo por su bienestar. ¿Qué pasaría si en lugar de ser yo, la hubiera encontrado alguien que pudiera atreverse a dañarla?
-Sé defenderme perfectamente- refunfuñó.
-No tengo duda de eso My Lady, pero no la veo armada en éste momento.
Y ahí estaba el estúpido príncipe no era tan estúpido y había notado su descuido.
-Permítame escoltarla a su habitación.
-Quería ver el Woodsgod- Arya suspiró. Es por eso que salí de mi alcoba. Pero este estúpido lugar es tan grande y extraño que me perdí.
-Oh- dijo el príncipe. Eso se puede arreglar, te llevaré.
-¡De verdad!- dijo la loba con una gran sonrisa.
-Claro, ven sígueme.
Ellos llegaron y Arya se quedó sin palabras. Observó el lugar y se apresuró a tocar la cara del árbol con tanto amor y devoción. El príncipe se encontró deseando que ella lo tocara así.
-Es hermoso. No es tan grande como el de Winterfell pero me gusta.
-No conozco Winterfell. ¿Cómo es?
-Frío pero hermoso. Su belleza es muy peculiar no cualquiera nota las hermosas cosas que hay debajo de las capas de nieve.
Gendry sonrió ante lo que Arya decía.
-Suena un tipo de belleza realmente interesante.
-Deberías conocer el Norte alguna vez, te aseguro que no te arrepentirás.
-Estoy seguro de eso Lady Arya.
-Solo Arya.
-Con la condición de que me llames Gendry.
-Creí que te gustaría que todos te llamáramos por tu título. Después de todo serás Rey algún día.
-No es algo que quisiera la verdad. Pero todos tenemos responsabilidades después de todo.
-Eso sí.
Ellos se miraron por unos minutos hasta que Arya dijo que era hora de regresar a sus habitaciones. El príncipe acompañó a su nueva amiga y se despidió de ella besando su mano.
Arya no pudo evitar el ligero cosquilleo que sintió en su estómago.
Era de madrugada cuando Jon entró a su habitación.
-Pequeño lobo levántate, Robb y yo entrenaremos un poco, ¿quieres venir?
Arya saltó y se vistió con unos pantalones y camisa de Bran tan rápido como pudo. Ella pensaba que tenía que aprovechar sus pocos momentos que tendría para entrenar.
Un par de horas más tarde y Arya estaba exhausta, Robb y Jon eran realmente buenos con la espada. Ella no se quedaba atrás pero necesitaba seguir entrenando. De pronto su entrenamiento se vio interrumpido cuando el príncipe Gendry y Tommen llegaron al patio.
-Príncipe- Robb y Jon dijeron al unísono.
-Lord Robb, Lord Jon, es bueno verlos aquí- miró a la loba con curiosidad- Arya, veo que ha estado muy bien el entrenamiento, ¿verdad?- la miró divertido.
Fue cuando Arya se dio cuenta de su aspecto, ella lucía terriblemente. Su cabello era un desastre y estaba segura que tenía tierra por todos lados. Sansa estaría completamente horrorizada de verla así. Ella se enfureció con Gendry por burlarse de ella.
-Nunca he sido una dama, no me importa en lo más mínimo lo que pienses de mí- le dijo. Pero deja de burlarte Príncipe- dijo esto último con tanto veneno que Gendry estaba seguro que ella quería matarlo.
-Discúlpame Arya, no quise ofenderte, es bueno ver que pases tiempo con tus hermanos. Anoche me dijiste que eras excelente con la espada, quisiera ver eso.
Robb, Jon y Arya estaban aturdidos. ¿El príncipe había retado a la loba?
-Siete infiernos Arya no puedes hacer eso, él es el príncipe.
-Por supuesto que lo haré, es un desafío.
-Seré cordial no se preocupe Lady Arya.
-Intentaré no lastimarlo demasiado, mi Príncipe.
Gendry sonrió ampliamente. A decir verdad había quedado fascinado con su plática de anoche y verla aquí, entrenando, con tierra en su cabello y desaliñada le había parecido la mujer más bella de los siete reinos. Así que no pudo contenerse por eso fue que le pidió que practicara con él, a pesar de que su arma era el martillo.
En las cámaras reales se encontraba Ned con Robert, discutiendo.
-Te digo Ned, no puedo dejar que las cosas avancen más. Debemos asesinar a la chica Targaryen.
-No puedes hacer eso Robert. Ella no hizo nada, deja eso por la paz.
-Ella se casó con un Dothraki y por supuesto que quiere el Trono.
-No sabes eso Robert.
-Tengo que casar a Gendry y coronarlo Rey. Aquí habrá una guerra Ned, no sé cuándo, ni cómo pero la habrá y mi hijo me necesitará liderando los ejércitos. Sabes tan bien como yo que puedo hacerlo.
-¿Gendry lo sabe?
Robert negó con la cabeza.
-¿Alguna idea para la futura esposa de tu hijo?
-Todavía estoy considerando las opciones, en el baile de mañana lo decidiré. Vamos, caminemos por el patio, tengo ganas de entrenar contigo.
Ned le sonrió a su amigo.
Los dos se quedaron quietos mientras veían a sus hijos entrenar con espadas de madera. El príncipe Gendry no era tan bueno como debería, pero Lady Arya se deslizaba con la delicadeza de una guerrera experimentada. Ned se dio cuenta como sus hijos miraban el encuentro con orgullo. Su hermana había aprendido bien de ellos. Lo único por lo que estaba preocupado era porque Gendry era el príncipe y Robert estaba observando la situación con curiosidad. Ned esperó a que terminaran el entrenamiento para aclararse la garganta y hacerse notar. Su hija lo miró sonriendo y Gendry hizo un saludo cordial. Estaba a punto de reunirse con ellos cuando Robert lo detuvo y le dijo:
-Tienes una hija, tengo un hijo. Deberíamos unir nuestras casas.
Gracias por sus buenos comentarios, me ayudan mucho. ¡Que pasen una muy feliz navidad!
