Marco POV

Echaba de menos esto de lanzarnos a una aventura multidimensional. Las cosas están un poco tensas desde lo del beso.
Nos merecíamos esto. Una aventura a la antigua usanza, como amigos y nada más...

- Vale, Star... ¿Qué sabes sobre donde han podido ir?
- Sólo sé donde abrieron el portal. Nada más. Creo que era púrpura o azul oscuro. No estoy segura.
- Mmmm... Quizás lo más sencillo sea preguntar a Hekapoo.
- Perdile audiencia tomará tiempo. La Alta Comisión aún no me toma en serio como reina. Si mi madre los convocase vendrían al momento. - dijo melancólica
- Tranquila, Star. Ya lo harán... Pero, quizás sea mejor ir a buscarla.
- ¿A Hekapoo? Puede estar en cualquier dimensión...
- He trabajado con ella, ¿recuerdas? Hay un bar al que le gusta ir. Allí se relaja más y habla más de la cuenta. Es posible que sepan donde está.

Hekapoo... Todo un personaje. Demasiados años persiguiéndola.

Ese es el problema. Mientras pasé años tras ella. Era sólo un juego de persecución. Un juego que me impidió acercarme bastante en lo personal.

Unas pocas veces, ella sacrificó alguno de sus clones para tener un acercamiento mayor, pero no pasamos de la conversación y pequeños juegos de conquista. Con toda una vida de aventuras, que se había estado difuminando de mi mente desde que había vuelto a mi edad mezclándose con mis recuerdos anteriores.
Pero me quedaban suficientes experiencias para saber que yo le gustaba de alguna manera.

Sé que me lo podría haber puesto más difícil. Si ella hubiera querido, jamás habría logrado las tijeras. Pero creo que, despues de tanto insistir, básicamente ella quería que la cazara. O que yo ganara. A fin de cuentas, se trataba de demostrar que yo era digno.
Y debo decir que si Star no hubiera vuelto a por mí... ¿Quien sabe lo que habría pasado? Quizás nos hubieramos acercado más. De hecho, los últimos clones fueron los más fáciles. Y aunque me hubiera vuelto más hábil con el tiempo, creo que símplemente ella quería cambiar nuestra relación.

Pero ahora ella aún está mosqueada conmigo por lo de Star, cuando tenía esos viajes nocturnos inconscientes en su forma de mariposa. Hekapoo creía que había vuelto con ella para pasar tiempo juntos, para vivir aventuras. Como en los viejos tiempos, sólo que ya me había dejado claro que podía visitarla cuando quisiera. ¿Cómo debía tomarme esa invitación?

Además, podía ver como cambiaba de expresión según el cuerpo que tenía. Estaba claro que le gustaba mi yo adulto. Si me daba algo de cuartel siendo un adolescente es porque sabía que a fin de cuentas, soy la misma persona.

Aún así, me había insistido en nuestro último tiempo de aventuras que no quería nada más de mí que un compañero para pasar tiempo juntos, para poder mostrarse tal y como es de verdad. No algo romántico. O al menos eso aseguraba. Despues de todo, ella tiene que mantener su reputación de mujer implacable y no hay muchas personas que la conozcan lo suficiente para saber que no es tan dura como aparenta, al menos en lo emocional. Supongo que se pueden contar con los dedos de la mano la gente que la hemos visto llorar.

Aún así, cuando supo que realmente estaba con ella para cubrir las espaldas de Star incluso sin su conocimiento, sé que la herí.
Además... sabe de sobra que estoy enamorado de Star. Diablos... creo que lo supo antes que yo mismo.

Entramos al bar. Un lugar bastante conocido para mí. A Star no pareció molestarle el ambiente en absoluto. De hecho, diría que le gustaba más esto que el entorno pomposo de su castillo.

- Vaya, vaya, vaya... La princesita se ha convertido en un príncipe de nuevo - dijo un pájaro enorme.
- ¿Príncipe? ¡Él no es mi pareja! ¡Sólo nos besamos una vez! - dijo Star sonrojada

Todo el bar quedó en silencio, seguido a los dos segundos de un montón de cuchicheos.

- ¿Eh? ¿De qué hablas, rubia? Estaba hablando con Marco. - dijo el pájaro gigante despistado
- Star... No se refería a eso. Este es Talon, por cierto.
- Ah... ¿hola? - dijo Star aún roja de vergüenza.
- ¿A tí también te gustan las aventuras? - preguntó Talon a Star con su estilo directo.
- Eeeeehhhh... ¿Qué clase de aventuras?
- ¡Ciclodragones, música fuerte y peleas! ¡Barman... Otra ronda de gusanos extra grande!
- Umm... Claro, claro... Estamos de aventura ahora.

Talon cogió su jarra de gusanos y la engulló de un trago abriendo el pico hasta extremos imposibles mientras sus ojos se ponían fuera de órbita.

- Ugggg - dijo Star con cara de asco.
- Odio cuando haces eso, Talon.
- ¿Qué? - me respondió mientras un montón de gusanos le salía por las comisuras del pico.
- Estoy buscando a Hekapoo. ¿La has visto?
- Está allí, al fondo.

Es verdad. No la había visto porque estaba apoyada tras una columna, ocultando su llama vista desde la entrada, pero su ropa y sus piernas la delataban.

- ¿Necesitas otro compañero, Marco? Tú sí que sabes meterte en problemas. La última batalla ha sido la más grandiosa de mi vida.
- Meteora nos pegó una paliza, Talon. Fue humillante.
- Pero estamos vivos, ¿no? ¡Listos para otra ronda de acción!
- Me temo que esta vez estamos en una aventura de búsqueda.
- ¿Sin peleas?
- No creo que sea necesario por ahora.
- Entonces paso. Avísame cuando tengas una misión de verdad. ¡Hasta otra! - dijo mientras se puso sus gafas oscuras y salió por la puerta de un portazo.

- Todo un personaje, ¿no crees, Star?
- ¿A qué vino lo del príncipe? - preguntó Star en voz baja, para no llamar la atención esta vez.
- ¿No recuerdas que me enfrenté a Meteora vestida de princesa Turdina? Estaba haciendo una broma con eso.
- Aaaaaaahhhh. Vale.

Pero Star había dicho lo que había dicho.

- ¿Aún sigues dando vueltas a lo del beso? ¡Hace semanas de eso!
- ¿Qué quieres que te diga? Me siento culpable... por Tom. Pero mejor dejemos ese tema.

No lo reconocería, pero a mí me pasaba lo contrario. Cuanto más tiempo pasaba, más me alegraba de haberlo hecho. Antes de eso, sentía que el peso del secreto me hundía cada día más. De no haberlo dejado salir, quizás hubiera decidido abandonar y regresar a la Tierra. Pero ahora era diferente. Sabía que Star conocía mis sentimientos y eso me valía por el momento. Además, con todo lo que está pasando, todos necesitábamos centrarnos en lo importante. En cierta manera, era lo más parecido a regresar a nuestros tiempos de verdaderos mejores amigos.

- Hola, HekaPoo.
- ¿Marco? ¿Star? ¿Qué haceis aquí? - dijo un tanto sorprendida, especialmente con Star.
- Necesitamos tu ayuda.
- ¿No puede esperar? Es mi tiempo libre. - protestó desganada.
- Bueno... Nadie dice que no puedas relajarte y echarnos una mano a la vez. - dije mientras hice una seña al barman, que se acercó.
- Sírvele otra y para mí un coctel verde con nata y cereza y... - dije mientras miré a Star, que símplemente asintió
- Dos cócteles entonces.
- Marchando.
- Pensé que no trabajabas con la Alta Comisión... "alteza" - dijo poniendo un acento de desdén en la última palabra.
- Mira... lo que le hicistes a Eclipsa fue horrible... pero...
- No sabes nada de lo que fue aquello. Ya te darás cuenta si fracasamos y Eclipsa libera a Globgor... Entonces entenderás por qué hicimos todo eso - dijo amenazadoramente.
- Mira... Vale... Perdona... Probablemente sobrerreaccioné un poco.
- Mmmm... ¿Pidiendo disculpas? ¿Qué es lo que tanto necesitas Star para que hagas esto?

No había que ser muy perceptivo para ver que la forma de expresarse de Star era muy forzada y falsa.

- Las cosas están muy mal. Mi padre quiere que asuma la regencia.
- Ahhh... Así que va de eso. Quieres nuestro voto. No te preocupes. Se diferenciar mi vida y opiniones privadas de mis responsabilidades... A pesar de mis recientes errores - dijo mientras me miró directamente.

Me sentí incómodo por la indirecta, así que hablé para cambiar el significado de su mirada.

- Vale... Mira... De todas formas no estamos aquí por eso. Estamos intentando buscar a los monstruos. Se fueron por un portal pero no sabemos a donde o si han vuelto a saltar.
- Ah... Ya... El rey ya me lo pidió antes. Os diré lo mismo que a él. Estuvieron saltando de dimensión en dimensión demasiado rápido. Tengo un listado como de diez dimensiones posibles. Podría localizarles en otro salto, pero han dejado de hacerlo.
- ¿No hay otra forma de rastrearles?
- Bueno... Star es la que domina la magia. ¿Por qué no haceis un conjuro localizador?
- Ni idea de como se hace eso. Y no tengo ni libro, ni a Glossarick, ni a mi madre y para colmo tampoco tengo la varita.
- Mala suerte.
- Vamos, Hekapoo - la presioné -. Seguro que sabes otra forma de buscarlos.

Hekapoo movió negando su cabeza, pero la conocía lo suficiente para saber que me estaba mintiendo.

- Así que SÍ hay otro modo - insistí
- No lo hagas.
- ¿Hacer qué? - preguntó Star confundida.
- Si no quieres que lo haga, dímelo.
- No.

Y puse mi voz adulta.

- Por favor.
- Noooooo

Pero su "no", no sonó irritado. Su tono era de debilidad. Acabaría cediendo, y los dos lo sabíamos.
- H-poo
- ¡No me llames así!
- Dí lo que quiero oir.
- ¡No!

La cara de Star era de una mezcla de sorpresa y vergüenza... Pero la de Hekapoo estaba aún mucho más roja y su llama había crecido.

- Estás que ardes, H-poo - dije señalando a su cabeza
- ¡No hagas esto delante de Star!

Recobré mi voz normal.

- Pues suéltalo.
- ¡Maldito humano sexy!
- Desembucha.
- ¡Está bien!... Hay un mineral mágico, muy difícil de conseguir, que se excita con las perturbaciones dimensionales. A veces lo uso para rastrear los portales. Con él a lo mejor...
- ¿Y donde puedo conseguirlo?
- Olvídalo. Si crees que lo de las tijeras fue un reto, esto es cien veces peor. Está fuera de tu alcance.
- ¿Entonces?

Hekapoo sacó un trocito de piedra blanco-rosado que parecía cuarzo.

- Es el único que tengo.
- Si lo tenías, ¿por qué no lo usaste antes?
- Mira... Es muy útil y no me gusta arriesgarlo. No lo llevé cuando investigué los portales de los monstruos. Pero hoy lo he necesitado de verdad y...

Star se lanzó a cogerlo, pero Hekapoo fue más rápida en retirar la mano.

- Ni lo sueñes. Esto es demasiado valioso, incluso para tí, princesa.
- ¿Cómo funciona? - preguntó Star
- Cambia de color. De blanco a rojo, a verde, a azúl, cuando estás directamente en un portal. Incluso se supone que negro, si estás en una perturvación masiva, pero nunca lo he visto así.
- Ajá.. o sea que cuanto más frío el color, más reciente es el portal.
- Eso es. La piedra es tan sensible que incluso puede detectar el rastro de los que lo han cruzado.
- Mmmm... Entonces es como uno de esos detectores de QuestBuy, pero a la antigua usanza. - dijo Star
- No compares un trasto barato con una piedra de Lácar. La sensibilidad de la piedra es muy superior a cualquiera de esos trastos.
- Pues lo necesitamos. Si no quieres prestárnoslo, vente con nosotros. Ayúdanos. Seguro que tardas poco en localizar donde fueron. Es lo único que necesitamos.
- Estoy ocupada.

Le hice un gesto de mostrar el lugar donde estábamos.

- ¡Qué! ¿Es que no puedo ni disfrutar veinte minutos de descanso en un bar de ambiente?
- Por supuesto que sí. Pero si puedes encontrar unos minutos de tu apretada agenda para relajarte, tambien puedes buscar otros para ayudarnos. Seguro que no nos lleva más.
- ¿Tan importante es lo de los monstruos para vosotros?
- Nó sólo para nosotros Hekapoo - dijo Star en tono serio, recordando a su nuevo rol de reina -. Son importantes para el reino. Y no sólo por una cuestión moral. Nuestra economía los necesita.
- Mmmm... - Hekapoo pareció pensárselo.
- Habla con mi padre. Te dirá lo mismo.
- Mira... Vale... Lo haremos a mi manera. Paga las copas, Marco.

Saqué mi reserva, como siempre.

- Vaya... Parece que el trabajo de escudero está mejor pagado de lo que recuerdo. - bromeó Hekapoo
- En realidad, es fruto de su belleza y rebeldía - dijo Star bromeando
- ¿Eh? - Hekapoo quedó intrigada, y entre Star y Hekapoo tuvieron un intercambio de miradas inquientante... para mí, especialmente, despues de que las dos me miraran con una sonrisa tenebrosa.
- Suena a secreto que debería conocer.
- Oohhhh... Pensé que sabías lo de la "princesa Turdina".
- Ah... Marco me contó que se había disfrazado para ayudarte en St Olga y que desde entonces Meteora odiaba su personaje a muerte.
- Entonces, ¿no te contó que la "princesa Turdina" es la princesa rebelde que provocó el cambio de la escuela?
- ¡Ah! Eso no lo sabía. Con razón te odiaba tanto, Marco.
- ¿Y que las princesas la adoran y hasta venden muñecas y productos de "la princesa rebelde"? ¡Cobra todos los meses por ello!
- AAaaaaahhhh... ¿Hay muñecas de Marco? Gracias Star... Esa me la guardo.
- Princesa Marco Turdina. - añadió Star con retintín
- Vaya, vaya, vaya... Ahora que lo pienso, Star... debes conocer un montón de secretos suyos.
- Oh... sí...

- Vamos, chicas. Dejar de conspirar contra mí. ¿No teníamos prisa? El barman ya me ha dado la vuelta.
- Está bien - dijo mientras abrió un portal. Su color ya me decía claramente a donde iva. - ¿Venís?
- Claro. - dijo Star lanzándose sin duda.

Y yo fuí detrás.
El cambio que noté fue inmediato.

- Me siento como en otra vida. - mi voz volvía a ser adulta sin proponérmelo.
- Oooohhhhh... Marco... Estás genial. Tus abdominales han vuelto. - dijo Star mirándome lujuriosamente
- Poneros cómodos. Pienso tomarme este cóctel a mi ritmo.
- Espera... ¡Pensaba que ibas a ayudarnos! - protestó Star.
- Y lo haré... pero como me voy a quitar los minutos restantes de relax en el bar, los voy a recuperar con creces aquí. El tiempo es mucho más lento en cuanto cerramos el portal, así que mi relax aquí es como si hubieran pasado sólo unos segundos fuera. Tenemos TOOODO el tiempo del mundo.

Y se dejó escurrir sentada por el sofá hasta una posición medio echada.

- ¿Y qué hacemos nosotros?
- Lo que querais... Menos robarme unas tijeras... Allí tengo un almacén de material. ¿Por qué no le echais una ojeada?
- ¿Material? ¿Podemos coger algo?
- Para mí, todo eso es chatarra. Acumulo mucho más rápido de lo que me deshago de ello. Cada poco tengo que hacer limpieza. Se podría decir que me haceis un favor.

Oteé el material desde la entrada. La habitación era grande. Apenas estaba ordenado, aunque tampoco amontonado como "ordena" Star. Tenía de todo.

- Wow... Esto debe haberte llevado una eternidad traerlo aquí.
- Es una costumbre... Cada vez que voy por ahí y veo algo abandonado que crea que le puedo sacar utilidad, o un chollo de compra, lo cojo. Es increible lo mucho que se puede llegar a acumular con el paso de los años.
- Pues jamás te he visto llevando una mochila.
- Pensé que eras más observador. - dijo con entonación haciéndose la interesante.
- ¿Qué?

Sacó una pequeña bolsa debajo de su falda. La había visto bastantes veces. Era donde llevaba el dinero.

- Tu bolsa de dinero... ¿Y?
- Muy mal, Marco.

Metió la mano y sacó una cantimplora.

- No te sigo... ¿Cómo iba a saber lo que tenías dentro de la bolsa y qué tiene que ver con lo que hablamos?
- Veo que no lo has pillado.

Y sacó una enorme espada de la bolsa.

- ¡Tienes un bolsillo dimensional! - dijo Star contentísima
- Mi trabajo es dominar el viaje dimensional. ¿Qué esperabas?
- ¡Pero si una vez eché mano a la bolsa y sólo tenías monedas!
- Echa un vistazo, grandullón, y lo entenderás.

Abrí el bolso. Entonces me dí cuenta que tenía otra cremallera disimulada, como si tuviera un doble forro. Pero al abrir el doble forro, en lugar de un pequeño espacio entre la tela había un espacio enorme casi negro, pero con un áura de luz moviéndose.
- ¡Es como el pelo de Kelly pero en portátil! -dijo Star interesadísima
- No exactamente... - respondí a Star - No veo que hay dentro. ¿Qué es esa luz, Hekapoo?
- Una dimensión de bolsillo al uso es poco práctica para el día a día. Imagina meter la mano a un montón de basura. Esto es más como un portal y la magia del portal me permite solicitar algo a voluntad.
- ¿No tendrás otro de sobra por ahí, verdad? - dijo Star -. Siempre quise tener uno.
- No. Este es un trabajo artesanal. Parte lo he hecho yo, parte un conocido. Pero si estás muy interesada, estos sí los venden en QuestBuy. Aunque de los tradicionales. Un espacio enorme en un pequeño bulto.
- Lo sé... Mi madre siempre me dijo que eran demasiado caros.
- Lo son. Marco no podría pagarse uno. Pero sospecho que para tí, Star, es una excusa. Se pueden hacer muchas travesuras y delitos con uno de estos. ¿Os dais cuenta que si una tienda no tiene los sistemas de rastreo adecuado podríais robar todo el género dentro de uno y esconderlo fácilmente?
Es más... no sería la primera vez que alguien en búsqueda y captura se esconde en uno de estos.
- Ummm... No se me había ocurrido.

Me puse a imaginar... ¿Cuanta gente cabría dentro del pelo de Kelly? Quizás un pequeño ejército.

- ¿Sabes que es lo mejor? El peso. Todo lo que va en el bolsillo dimensional, no pesa. Las pocas monedas que llevo en la parte normal son para darle forma y disimular.

Ahora me explicaba como podía haber recolectado tantas cosas.

- Aún así, tiene que ser todo un reto meter una coraza de esas grandes aquí.
- Tengo mis trucos.

Hekapoo cogió la bolsa, lanzó las monedas del saco normal hacia el bolsillo dimensional, y giró el bolso como se da la vuelta a una prenda de ropa. De repente, la entrada de la bolsa se mostró enorme.

- Ya veo... Podrías tirar un piano entero ahí dentro.
- Tengo uno de hecho... Creo que aún no lo he sacado de ahí.

- Entonces... ¿Podemos coger lo que queramos? - preguntó Star toqueteando cosas de la habitación
- Sin problema. Es más... yo que vosotros me prepararía bien. Algunas dimensiones que rastreé son bastante problemáticas. Y otras están bastante despobladas así que si se alejaron demasiado del portal a lo mejor os toca caminar bastante. Hay material de camping por allí también.
- ¿No nos acompañarás? - pregunté
- Ya te dije que estoy ocupada. Localizaré su última dimensión y os encontraré un rastro. Todo lo demás es cosa vuestra. - y añadió levantándose - Yo me voy a dar un baño. Cuando termine, nos vamos.

Star se puso alerta mientras Hekapoo se alejaba hasta cerrar otra puerta tras de sí. Entonces me habló en un tono mucho más bajo del que acostumbra a usar, casi susurrando.

- Oye... ¿Qué hay entre vosotros dos, Marco del futuro?
- No he viajado en el tiempo, Star. Soy el mismo Marco de siempre.
- Ya lo sé, tonto. Pero me cuesta imaginarte así... Quien lo iba a decir, que saldrías a tu padre.
- Bueno... Todos estos músculos no salieron sólos. Para perseguir a una de las Hekapoo necesité algo de una tribu que valoraba mucho el aspecto físico. Tuve que tener una dieta estricta y hacer ejercicios concretos... casi como un atleta.
- ¿Antes de eso eras como antes?
- Hombre... no tanto. Los años pasaron igualmente, pero hacía demasiado ejercicio para adquirir... "volumen".
- Te ves muy bien.
- Además tiene un beneficio extra. Antes de eso, Hekapoo a veces jugaba conmigo para sacarme los colores. Se la pude devolver despues de cambiar.

Dije esto mientras hice unos cuantos movimientos con mi cuerpo. Justo como un culturista profesional. Star se puso roja como un tomate.

- Veo que también funciona contigo. - bromeé
- ¡Eeeehh! ¡Tápate!

Star cogió una coraza al azar de la habitación

- Mira... seguro que esto te sienta bien.
- Tengo que coger mi talla, Star. Mi OTRA talla. Esto va a durar poco.
- ¿Estás seguro? La ropa que llevas te ha cambiado de tamaño al entrar.

Era cierto... ¡Qué normas más curiosas tiene el viaje interdimensional. ¿Afectaría sólo a la ropa vestida?

- ¿Nos llevamos armas? También nos vendría bien una bolsa, y ... ¡esto también estaría genial!

Star comenzaba a saturarse de trastos innecesarios. A veces prefería no decirle nada de prepararse, porque si no al final pasaba esto. Acababa llevándose un equipaje gigantesco molesto e inservible.

Tras discutir un par de veces con ella sobre que era conveniente y qué no, al final se enrocó con un equipaje desmesurado. Yo, por mi cuenta, hice uno compacto, con lo esencial. Lo último que quería era llevar un peso muerto.
Encontré, por suerte, una katana que me recordaba bastante a mi antigua arma, aunque era menos elegante y estaba bastante peor cuidada. La até al cinturón.

- Ha pasado bastante rato. Hekapoo se lo toma con calma. - dijo Star impacientándose

Y comenzó a caminar hacia la puerta por donde había desaparecido.

- ¡Oye! Creo que ha recibido una visita o algo... Se oyen muchas voces. Creo que voy a echar un vistazo.
- No seas cotilla, Star. Eres su invitada.

Obviamente me ignoró, como siempre. Fuí a pararla, pero ella ya había abierto la puerta lo suficiente.

Un montón de Hekapoos llenaban una gigantesca piscina de burbujas. Unas jugando con otras como si fueran niñas. Muchas riendo. La mayoría complétamente desnudas.

Star, de la impresión, soltó la puerta que se abrió por completo. Teniendo en cuenta que le saco la cabeza a Star, pude verlo todo... Y demasiadas Hekapoos para no darse cuenta de lo sucedido.

Un mar de indignación llenó la piscina.

- ¿¡PERO QUÉ...!? ¡PERVERTIDO! ¡LARGO DE AQUÍ! ¡LÁRGATE MARCO!

Un montón de toallas volaron hacia mi cara. Me agaché esquivándolas, pero Star también se apartó y recibí unas cuantas dirigidas a ella.
Mientras las quité de mi cara, alguna de las Hekapoo cerró la puerta.

- Vaya... parece que no tenía visita, despues de todo, ¿eh?
- Te dije que no lo hicieras.

Star y yo nos quedamos mirándonos el uno al otro sin saber muy bien que decir. Pero el embarazoso suceso debió meter prisa a Hekapoo, porque salió prácticamente al minuto.

- No te creía capaz de esto, Marco. - me reprochó Hekapoo al salir.
- ¡Eeehh! Fue cosa de Star.
- Pero tú no desaprovecharte la oportunidad de mirar, ¿eh?

Sí... Estaba indignada y avergonzada. Pero había algo en el tono de su voz de su última frase que me hizo dudar de si estaba más molesta por haberla visto o por hacerlo sin su permiso.

- Perdona, Hekapoo... - dijo Star - Oí voces y pensé que podías estar acompañada... Pero... ¿por qué...?
- Necesito lavar todos mis cuerpos, ¿vale?. Si no, no me siento limpia de verdad. Por eso me tomo mi tiempo.

Dudaba mucho de sus palabras. Sabía como funcionaban sus poderes. Era más bien como hacer un duplicado en el tiempo. Si su cuerpo estaba limpio, los clones que crease también lo estarían.
Yo creo que en realidad le gusta divertirse con algo tan trivial como jugar en el agua, aunque no le guste que los demás lo vean.

- ¿Estais listos?
- ¡Lista! - dijo Star mientras cargó con gran esfuerzo su equipaje
- Yo también.

- Pues vamos y démonos prisa. Sólo os puedo dedicar 10 minutos allí afuera.

Abrió el portal y cruzamos. Reconocía el sitio. Era Mewni, en el bosque.

- Sí - dijo Star - Justo por aquí se fueron.

- Lo sé. Ya lo rastreé. Pero esta vez vamos a calibrar. Siguiente parada... Creo que os va a gustar. - dijo con tono irónico

Al otro lado olía fatál

- Oh, no... La dimensión de los gatos con caras humanas... Odio este sitio.
- No os preocupeis... Hay otro portal. No se quedaron aquí.

Avanzamos cierta distancia, por suerte, sin toparnos con ningún felino en nuestra dirección. Los que estaban lejos, nos ignoraron.

Hekapoo volvió a abrir el portal y volvimos a saltar.

El proceso se repitió varias veces, hasta que por fín.

- Espero que no sea aquí.
- ¿Que no? ¿Hay algo malo aquí? - pregunté.
- Creo que la entiendo. - dijo Star
- Es la magia... - explicó Hekapoo - Todos los mundos que podemos visitar con las tijeras están unidos por la magia por el nexo más cercano.
- ¿El nexo?
- Lo que conoceis como "dimensión de la magia". El multiverso completo es mucho mayor. Probablemente infinito. A la mayor parte de mundos les llega la magia e inunda todo el lugar, o una gran zona. El reino de Butterfly está justo en el punto donde brota la magia en la dimensión de Mewni. En la Tierra, por ejemplo, la magia se atenúa y difumina a gran escala. Llega poca magia, pero a casi todos los lugares por igual.
Pero este sitio es diferente. Es como un gran sumidero. Lo notas, ¿verdad Star?
- Sí... Es como si me arrebatara parte de... mi ánimo.
- Yo no noto nada.
- Tienes muy poca conexión con la magia, Marco. Por eso no lo percibes.

Hekapoo seguía moviendo la piedra y observándola de cerca.

- Maldición... Pues sí. Este es su último rastro y se pierde en ese cañón.
- ¿Te vás entonces?
- Sí... Y ya no sólo porque haya cumplido. Símplemente no puedo. Yo soy un ser mágico, Marco. Si sigo adentrándome este lugar podría matarme.
- ¿Y yo? - preguntó Star preocupada.
- No. Algunos mewmanos, como vuestra familia, pueden controlar la magia fácilmente. Pero no sois seres mágicos. No dependeis de ella para sobrevivir.

Star resopló aliviada.

- Pero sin magia, vuestras tijeras no funcionarán. Tampoco tus poderes, Star.
- Bueno... Tampoco tengo la varita. No contaba con ellos.
- Tampoco entiendo por qué habrían de venir aquí. No puedo saber que hay más allá, pero la vida no crece bien allí donde no hay absolutamente nada de magia. Y ya sólo aquí no hay nada, y eso que aquí aún hay magia.

Hekapoo tenía razón. El lugar era pura roca. Parecía un paisaje marciano o algo así.

- No te preocupes. Nosotros nos ocuparemos de todo.
- Vale... Estoy deseando salir de aquí. Pero extremad las precauciones. Le diré al rey cuando le vea donde estais, para que si tardais mucho envíe a alguien.
- No creo que sea necesario. - dijo Star haciéndose la valiente.

Hekapoo ni esperó una respuesta.

- Buena suerte. - alcanzó a decir mientras se iba a toda prisa.

- Bueno... Tu y yo sólos, como en los buenos tiempos. Deberíamos darnos prisa. Parece que va a anochecer.

Era cierto. Un sol rojizo y enorme se mostraba en el horizonte.

Comenzamos a caminar por el cañón que nos indicó Hekapoo. Entre dos pendientes llenas de pedruscos no dejaba duda sobre otros caminos. La vía era única.

Seguimos caminando por un buen rato. Al final Star se cansó. Normal con su enorme bolsa.

Al final la convencí para que dejara un montón de cosas allí tiradas en el suelo. Si por alguna razón volviéramos con todo eso, ambos sabíamos que acabaría en su "armario secreto" que en realidad era también su enorme cubo de basura personal. Esa no era una dimensión de bolsillo, pero actuaba casi como si lo fuera.

A pesar de todo el tiempo que pasamos caminando, el sol de este lugar parecía permanecer en el mismo sitio.

Una eterna puesta de sol.

Comencé a preocuparme, porque el cañón se doblaba, dejando a este sol justo en la línea de dirección, molestando a la vista. Mientras, por los empinados laterales, cualquiera podía estar viéndonos y se podría esconder fácilmente allí arriba. Nosotros, sin embargo, no teníamos donde escondernos mientras siguieramos en el fondo del cañón.

- ¡Mira! ¡Aquí hay huellas! - me alertó Star.

Y tenía razón. Me había vuelto buen rastreador desde lo de las tijeras, pero Star seguía teniendo el instinto innato de su padre para estas cosas.

- No me gusta... El paisaje es cada vez más desolador como decía Hekapoo, y aquí hay gente. Quizás deberíamos ir por arriba. Allí podríamos escondernos bien.

Star se lo pensó un poco.

- Creo que tienes razón. Además ahora llevo poco peso. Subamos.

Ciertamente tras la última discusión su mochila había perdido dos tercios de su peso, pero seguía siendo el doble que la mía.

Seguímos caminando entre las rocas más altas, ahora mucho más resguardados. No tardamos mucho y por fin llegamos a un sitio donde había ruido. Era un asentamiento.
El cañón terminaba en una especie de caldera, como si fuera un volcán, con una zona circular enorme. Tenían un par de torres de vigilancia a los lados. Suerte que decidimos ir por allí o nos habrían visto venir.

Con cuidado, nos asomamos entre las sombras de las rocas a ver el panorama.

Parecía una mina gigante. Un montón de gente trabajaba allí duramente. Vimos algunos monstruos conocidos por allí. Cuando nos fijamos un poco más, había unos guardianes encapuchados controlándonos con látigos.

- ¡Son esclavos! ¡Es una mina de esclavos! ¡Los han secuestrado, Marco!
- Pssssstt... Habla bajo. No podemos dejar que nos vean...
- ¿Quien estará detrás de todo esto?... ¡Allí!
- Espera... ¿ese es? - dije incrédulo ante lo que veía.
- ¡Es Toffee!