Bueno, veréis, os cuento. Aquí iba una introducción en la que tanto Andrew como Haru estaban de paseo en casa de los Ishida y la conversación que tenían derivaba en estos FB. ¿Qué pasa? Que me olvidé de ello por completo y ahora, pues mira, para escribiros un párrafo rápido y sin sentido, os cuento que a veces también me fallan las neuronas y me olvido de las cosas y listo. Y lo peor es que tengo testigos que saben que lo iba a escribir y aquí me veis... Jajajaja El vicio que me puede y que yo ya estoy escribiendo otras cosas más llamativas cofcofcof


2015


Sora terminó de recoger sus cosas, cerrando la carpeta antes de levantar la vista hacia el otro extremo de la mesa de trabajo. En vez de seguir con lo que estaba haciendo, se dedicó a observar los movimientos de Andrew, entretenida. Lo conocía ya lo suficiente como para saber que estaba a punto de tirarle el lapicero que tenía en sus manos al primero que pasara a la cabeza.

Abrió la boca para meterse con él, no llegando a hacerlo al notar unos golpecitos en la puerta, los cuales reclamaron la atención de ambos.

- Deja… voy yo, tu sigue intentando apuñalar la lámina… - riéndose por lo bajo, se acercó para abrir ya que habían dejado la puerta cerrada por dentro para que nadie los molestara.

Quitando el pestillo se encontró con una cara que no conocía al otro lado, haciéndola arquear una ceja.

- ¿Si? – confusa, no recordaba esperar a nadie y la cara que aquella chica que se encontraba al otro lado no le sonaba nada de nada. De cabello castaño y ojos del mismo color, parecía varios años más joven que ella y venía con una carpeta entre las manos.

- ¿Sora Takenouchi? – acabó diciendo con voz temblorosa.

- Sí… - no entendía nada.

- Mi… Mi nombre es Haru, le envié un correo electrónico por la mañana para venir a traer los papeles de las prácticas – acabó por atreverse a decir, viendo como la expresión de la pelirroja cambiaba.

Los ojos de Sora se quedaron fijos en ella, tomándose unos segundos en hacer memoria, bajando la vista hacia el reloj de su muñeca finalmente, dándose cuenta de que, efectivamente aquella debía de ser la chica y que no sabía cómo, pero habían dado las seis de la tarde.

- Ehm… - carraspeó-. Me había olvidado completo, lo siento – sonrió finalmente, apartándose de la puerta-. Adelante…

- Yo… si está ocupada puedo volver en otro momento.

- No, no. Claro que no, estábamos trabajando y no me di cuenta de la hora – con un gesto consiguió que entrara finalmente-. Perdona el desastre, pero… Bueno, en realidad estaba peor hace unos minutos, así que deja la cosas dónde puedas. Y, por favor… Trátame de tú, que no tengo gana de que me caiga una década encima…

Haru entró en la sala finalmente, observando a su alrededor, dándose cuenta de que no estaban solas, sino que en el final de la mesa estaba alguien más. Estaba lo suficiente nerviosa como para ser incapaz de mantener la mirada a Sora, pero tras mirar a su alrededor y descubrir unos verdes fijos en ella que al cruzarse con los suyos volvieron rápidamente al papel.

- Tranquila… Solo está intentando atravesar la hoja… Pero no muerde ¿a que no, Andrew? – riéndose por lo bajo al no obtener respuesta volvió a mirar hacia Haru, tendiéndole la mano para que le diera los papeles-. Creo recordar que me dijiste que necesitabas que los firmara, ¿verdad?

- Sí – miró hacia ellos, sin atreverse a mirar hacia Sora aún -. Tengo que llevarlos de vuelta a la Facultad antes de poder empezar las prácticas.

- Vale, pues te los firmo ahora y todo listo – sonrió-. ¿Quieres sentarte?

- Oh no… no… - dejando los brazos cruzados, sin saber muy bien donde poner las manos, continuó con la vista fija en los papeles.

- Yo tampoco muerdo, tranquila – sonriéndole acabó por buscar un bolígrafo, recordando que había guardado ya sus cosa-s. Tú, asocial… pásame algo con lo que firmar esto, anda.

Levantando de nuevo la cabeza, dándose por aludido, Andrew murmuró algo por lo bajo que apenas pudieron llegar a escuchar, para acto seguido levantarse, cogiendo el bolígrafo para acercárselo, pasó tras ellas.

- Toma – se lo tendió, quedándose de pie, tampoco sin mirar hacia la recién llegada de forma diercta.

- Gracias – cogiéndolo buscó los puntos en los que tenía que dejar su forma-. Eres la primera chica en prácticas que viene conmigo… Pero bueno, es normal, estoy empezando, así que espero no estresarte demasiado – se distrajo unos segundos, firmando donde tocaba-. Pero bueno, seguro que nos viene bien empezar poco a poco a las dos.

- ¿Empezar? – confusa, se quedó mirando hacia.

- Sí, claro… Ni que yo llevaba una larga carrera que digamos… - levantando la cabeza hacia ella, la observó unos segundos-. Listo, todo firmado. ¿Tengo que quedarme con algo o te lo llevas todo?

- Oh… Pues… Creo que me lo tengo que llevar todo, pero sino el día que empiece traigo lo que haga falta. Gracias… - cogió los papeles cuando pudo, empezando a guardarlos en la carpeta-. Yo… Ya no os molesto más – llevó la vista también hacia el otro presente, tan solo unos segundos.

- No molestas, tranquila – sonrió-. Empiezas este viernes, ¿verdad? – la vio asentir-. Perfecto… Y por favor, cualquier cosa que necesites avísame por correo o… Espera – acercándose hasta el montón de papeles que tenía sobre la mesa apuntó rápidamente en uno de ellos su teléfono con el bolígrafo de Andrew-. Mejor así, cualquier cosa que necesites me la dices por aquí.

Dándose cuenta de lo sumamente nerviosa que estaba, Sora no quiso insistir más, dando así por terminada la charla y dejándola irse, lo cual no tardó en suceder. La acompañó hacia la salida igualmente y esperó a que se perdiera de su vista antes de volver a girarse hacia Andrew, dándose cuenta de que se había quedado mirando hacia dónde segundos antes había estado aquella que acababan de conocer. Arqueó una ceja, volviendo a acercarse hacia él.

- ¿Hola? ¿Estamos en el mismo planeta? – le pasó el bolígrafo por delante de los ojos, aprovechando para observarlo más de cerca-. ¿Te has puesto rojo?

Volviendo a la realidad, alargó la mano para quitarle en un rápido movimiento el objeto.

- ¿Tú no habías quedado con tu querido médico?

- Mi querido médico… ¡Oh no! ¡Me había olvidado! ¡Voy a llegar tarde! – olvidándose de lo que acababa de ver, echó a correr, directa a por su chaqueta y su bolso.

Apenas unos minutos más tarde, Sora salía corriendo del portal de edificio en dirección hacia la calle en la que vivía Ryo. Por suerte, no quedaba demasiado lejos de donde ella estaba y si aceleraba el paso podría llegar a tiempo.

- ¿Hasta cuándo te has librado de las guardias? – le preguntó mientras que distraída se dejaba caer en el sofá.

- Pues todo lo que queda de semana – se giró hacia ella, señalándole desde donde estaba dónde había dejado el mando de la televisión por si quería ver algo-. Así que si quieres podemos hacer algún plan para el fin de semana.

- ¿En serio? – arqueó ambas cejas en gesto de sorpresa, no tardando en sonreír.

- No me mires así… - protestó, estando a punto de hacerle burla-. En serio. Vete pensando algo para este fin de semana que te prometo que no les cojo ni siquiera el teléfono. ¿Te parece bien?

- Me parece más que bien – amplió del todo su sonrisa.

Dejó que se fuera a la habitación a dejar las cosas, aprovechando para coger el mando y encender la pantalla. Aquella semana estaba siendo buena, y la nueva ayudante en prácticas que le había llegado parecía ser simpática. Quizás algo tímida, pero ella tampoco era la reina de la sociabilización. Le había agradado… Podrían llegar a llevarse bien…

Y ahora la noticia de que por fin iban a poder pasar un fin de semana tranquilamente ella y Ryo acababa de terminar de alegrarle el día. Desde que había empezado con la residencia era prácticamente imposible hacer algo juntos, sobretodo con su caótica vida laboral. Sonrió de nuevo sin poder evitarlo cuando lo vio volver hacia donde ella estaba, yendo directo a asentarse a su lado.

- ¿Listo? – le preguntó.

- Listo… Que además me muero de hambre…

- Claro, como si lo viera venir. ¿Has comido algo desde el mediodía? – lo observó-. No, no me contestes… Pues venga, a cenar. Que manda narices que se lo tenga que decir yo al médico…

- Sí mamá… - riéndose, se acercó hacia ella para darle un beso, sujetándola al posar la mano en su nuca.

Volvió a sonreírle cuando se separó de él, dejándolo escaparse para poder empezar a cenar tranquilamente, yendo a por su vaso para poder echarse agua en él ya que tenía algo de sed. Mientras que hacía aquello dejó la vista fija en la pantalla, prestando atención a las noticias que estaban dando.

- Mira, siguen dando la lata con el proyecto este… No me acuerdo de si eran los estadounidenses o nosotros los que estaba formando equipo para intentar llegar a Marte – escuchó la voz de Ryo de fondo.

- Pues… ni idea, la verdad – distraída, volvió a echarse hacia atrás, ya con el vaso lleno.

- Qué poco científica me has salido… - riéndose por lo bajo, guardó silencio de nuevo, esperando a que continuaran dando las noticias.

Poniendo los ojos en blanco, se llevó el vaso a los labios, bebiendo de forma distraída sin hacerle demasiado caso a lo que decían o dejaban de decir. No era un tema de su interés, por lo que prefería pensar en otras cosas. O al menos eso pensaba ella hasta que, de repente, en la pantalla apareció una cara más que conocida.

- ¡Sora!

Ryo dio un brinco cuando sintió cómo se mojaba su pierna, girándose hacia ella y viendo como empezaba a toser, quitándole el vaso de entre manos para posarlo en la mesa para que pudiera toser en paz.

- ¿Estás bien? – girándose hacia ella, la observó, no quitándole la vista de encima hasta verla asentir.

- Sí… ha pasado por… Ha pasado por mal sitio – contestó como pudo todavía tosiendo.

- Te has tirado todo el agua por encima… - le dijo tendiéndole una servilleta.

- … Baño – fue capaz de decir mientras que negaba con la cabeza y se ponía en pie.

Sin hacerle más caso, fue directa hacia el baño, cerrando la puerta tras ella casi como si alguien estuviera persiguiéndola. Se quedó apoyada contra ella, todavía tosiendo ligeramente. Había sido automático. No tenía ni la más remota idea de lo que estaban diciendo en la televisión. No había escuchado nada. Solo había visto de repente la cara de alguien que llevaba demasiados años sin ver.

Cerró los ojos, cogiendo aire lentamente cuando finalmente fue capaz de dejar de toser. No le había hecho falta demasiado tiempo ni siquiera para reconocerlo. Soltó el aire, poco a poco. Claro que lo había reconocido. Daba igual el tiempo que para, era demasiado sencillo.

- ¿Y qué? - se dijo a sí misma murmurando por lo bajo mientras que se acercaba al espejo-. Haz el favor de comportarte…

Molesta por la reacción que había tenido, alargó las manos para coger la toalla y secarse, viendo en ese momento que le temblaba el pulso de manera muy exagerada. Chasqueó la lengua, enfadándose a cada segundo que pasaba más consigo misma, dando un tirón a la prenda y secándose de mala manera.

Levantó la vista hacia el espejo, mirándose de nuevo. Ponerse así era una completa tontería, ya no tenía sentido. Hacía demasiado tiempo y absolutamente todo había quedado en el pasado y estaba completamente olvidado. Más que olvidado…

Cerró los ojos unos segundos, dando un respingo al sentir unos golpes en la puerta.

- ¿Estás bien? – la voz de Ryo sonó al otro lado.

- Sí… Ahora voy…

- Vale, pero no tardes, que se te enfría la cena…

- Tranquilo… voy ahora…

Se acercó hacia la puerta de la casa para coger su chaqueta y ponérsela. Detrás de ella, la mirada del médico la seguía.

- ¿Segura que tienes que irte? Mañana te puedo acercar yo al trabajo antes de irme al hospital… - se quedó apoyado en la pared.

Tengo cosas que hacer todavía cuando llegue a casa – mintió, terminando de abrocharse la chaqueta-. Lo siento…

- ¿No tengo ninguna forma de convencerte? – acercándose hacia ella, posó las manos en su cintura, acercándosela-. ¿Seguro que no puedes dejar eso tan importante para otro momento si te propongo alguna idea mejor?

Se dejó acercar, observándolo mientras que hablaba y dejando sus ojos finalmente en los de él con sus últimas palabras. No tenía absolutamente nada de culpa en lo que su enfado respectaba… Y para un día que no se tenía que quedar trabajando en el hospital le sabía mal irse así por una estupidez… Una estupidez muy grande. Ella sola se había enfadado y no había sido capaz de volver a la normalidad después de haber visto lo que no tenía que ver en la televisión.

Debería de hacer el esfuerzo y quedarse, pero, era consciente de que se quedaba iba a ser peor el remedio que la enfermedad. Se conocía y no iba a estar de acuerdo con su propia forma de actuar.

- De verdad… Tengo trabajo pendiente – habló finalmente, posando sus manos sobre sus brazos-. Pero te prometo que pensaré algo para este fin de semana, ¿de acuerdo?

- Un día ese trabajo tuyo va a acabar metiéndose en medio nuestro, ya verás… - bromeó, dándose por vencido-. Avísame cuando llegues a casa, ¿de acuerdo?

- No te preocupes…


AnnaBolena04: pues eso, que no pasa nada nuevo e_e Sea lo que sea lo que pasa, no es, sin duda alguna, nada nuevo. Que sea lo que sea que está pasando a saber desde cuando viene cofcofcof Que no estaban tan pendientes de ellos porque uno estaba en la otra punta del país y a Takeru nadie le hace caso porque es un pesado.

Y sí, la habitación de la chiquitina está ya lista para ser usada por su inquilina cuando llegue la fecha. Y al final ha tenido que ver un montón de gente en dejarlo todo listo para que ella esté más a gusto que nadie cuando llegue. Eso sin contar todos los juguetes peluches que le van a llover por parte de todos los abuelos y demás.

Shhh a Yamato no le vamos a contar que Mimi espera una nena que sino sale corriendo y no para. Coge a la pelirroja con él y se busca un nuevo sitio en el que vivir lejos de Tokio y de todo lo relacionado con ella. ¡Besitos de tortuguita!