- ¡Hija! – Toshiko se quedó mirando para ella tras tener que frenar para no estrellarse con ella-. ¿Estás bien? Menuda cara que traes…
- Me… levanté temprano para terminar unas cosas del trabajo – dijo mientras que salía en dirección a la cocina-. ¿Te ha dicho que me voy a pasar el fin de semana fuera?
- No… No me habías dicho ninguna palabra. ¿Te vas con Ryo?
Sora emitió un sonido de afirmación mientras que abría la puerta de la nevera en búsqueda de algo de su interés para desayunar. No tenía hambre, de hecho, tenía el estómago algo revuelvo. Su humor no había mejorado de ninguna de las maneras desde que se había despertado y, para ser sinceros, solo había conseguido que empeorase.
No le apetecía ir a ninguna parte, ni mucho menos tenía ganas de poner buena cara cuando fuera a recogerla Ryo para irse y tener que mentirle a cara y decirle que no le había dicho a dónde iban porque era sorpresa. Resopló.
- Sora… ¿Seguro que estás bien?
Dio un respingo, no habiendo escuchado a Toshiko acercarse hasta ella. Cerró la nevera, finalmente sin coger nada, caminando hasta sentarse en la mesa de la cocina.
- No te preocupes, estoy cansada, ya dormiré por el camino.
- ¿Te hago algo para desayunar?
- No tengo hambre – negó con la cabeza.
- Si piensas que te voy a dejar irte de viaje sin haber comido nada vas lista. Quédate aquí sentada y te lo preparo…
Caminó hacia los armarios, buscando algunas cosas antes de empezar a prepararle algo a Sora. No había coincidido demasiado aquellos días con ella en casa, pero el tiempo que lo había hecho la había notado extrañada… Ausente y enfadada. Y creía saber el motivo, simplemente por el hecho de que todo aquello había empezado el mismo día que cierta noticia había aparecido en los medios.
- ¿Dónde os vais Ryo y tú? – empezó a darle conversación.
- Miura… - contestó de forma automática.
- ¿A la playa? Ten cuidado no te vayas a quemar… ¿Tienes protector solar? Hay en el armario del baño por si lo necesitas.
- Luego lo cojo – dejó la cabeza apoyada en sus manos y la mirada fija en la mesa.
Toshiko podía verla por el reflejo de los cristales de la cocina, confusa. Hacía tiempo que no veía a su hija actuar de aquella forma, pero no estaba segura de que decirle algo al respecto fuera la mejor de las ideas. Prefirió terminar de hacer el desayuno antes, acercándose hasta ella para dejárselo delante.
- ¿Qué pasa cariño?
- Nada… - bajando la mirada hacia la comida, estaba todavía lo suficientemente avergonzada consigo misma como para mirar a su madre tan siquiera.
- Nada… - se cruzó de brazos, observándola-. ¿Esto no tenga que ver con nada relacionado con el proyecto más… espacial de nuestro gobierno, no?
Sora, quien había empezado a mover de un lado para el otro del plato un trozo de comida, detuvo sus movimientos, acabando por intentar aparentar la máxima neutralidad posible, levantando la vista hacia su madre.
- No – contestó de forma seca.
- Entonces, ¿te has peleado con Ryo?
- ¿Por qué tendría que pelarme con él? ¿No te he dicho que nos vamos de viaje?
- No lo sé…
- Pues si no lo sabes no des cosas por supuesto – se puso en pie, dejando de lado la comida-. No tengo hambre, ya te lo dije antes. Voy a terminar de preparar la maleta.
Dejando a su madre con la palabra en la boca, Sora salió directa hacia su habitación, cerrando la puerta tras ella sin importarle hacerlo con más fuerza de la cuenta.
- Ya… No te pasa nada… - negando con la cabeza, se quedó mirando hacia el sofá, donde la cabeza de Biyomon asomaba-. ¿Te vas de viaje tú también?
- No – negó con la cabeza alzando el vuelo para ocupar el sitio de la pelirroja.
- Pues… quizás deberías. Algo me dice que a Sora no le vendría mal…
Andrew llamó a la puerta, sin esperar a que Sora diera señales, asomando la cabeza.
- ¿Estás ocupada? – saludó.
- No... Acabo de llegar – girándose hacia él, apenas había tenido tiempo de quitarse la chaqueta.
- ¿Qué tal el fin de semana en Miura? ¿Todo bien?
- ¿Te vuelves a Los Ángeles? – dijo dándose cuenta de que en su mano había una maleta-. ¿Ya? ¿Pero no habías dicho que te ibas la semana que viene?
- Cambio de planes… Venía a despedirme.
Sora no pudo evitar poner una ligera mueca. Le gustaba tenerlo a su lado laboralmente, aunque no tenían mucho que ver en estilos y campos a la hora de trabajar, siempre era de ayuda.
- ¿A qué hora tienes el vuelo?
- Al medio día…
- Pues no se hable más, te acompaño hasta el aeropuerto y te hago compañía.
- ¿Segura?
- No… no tengo la cabeza para dedicarme a trabajar hoy precisamente – volviendo a coger su bolso, se acercó hasta él, viendo como justamente entraba por la puerta su nueva ayudante-. Haru… ¿te importa quedarte sola hasta que vuelva?
- No… ¿necesitas que haga algo?
- No, nada, tú simplemente si llaman y es importante diles que me llamen a mí directamente, ¿de acuerdo?
- Sin problema – sonrió, posando ella también la vista en la maleta del chico. No dijo nada, devolviéndola rápidamente hacia la pelirroja-. Si necesitas cualquier cosa, estaré por aquí terminando mi proyecto.
- Perfecto… - miró hacia Andrew-. ¿Vamos? – no le contestó, simplemente se limitó a asentir con la cabeza. Dándose por contenta, estuvo a punto de iniciar la marcha-. ¡Ay! Ahora vengo… Me he dejado el teléfono encima de la mesa…
Saliendo con paso rápido hacia la sala, dejó solos a los dos.
- ¿Hasta cuándo te quedas haciendo las prácticas? – reclamó él entonces la atención de Haru.
- Oh… pues… Lo que ella me deje. El año que viene tengo que entregar mi proyecto… O eso espero.
- En ese caso… seguro que nos volveremos a ver por aquí – dijo viendo cómo se acercaba de nuevo Sora hacia ellos. Sonrió ligeramente hacia ella unos segundos-. Adiós…
Estaba sentada en la cafetería, jugando con el teléfono entre sus manos. Había querido acompañar a Andrew al aeropuerto porque o hablaba con alguien o iba a acabar volviéndose loca. Quizás tuviera amigos con los que tuviera más confianza que con él, pero, siendo sinceros, prefería seguir en la ignorancia y no saber lo que Mimi o Taichi, con quien había quedado de noche, tendrían que decir al respecto.
- A ver… ¿todo el mal humor de estos días viene de que el que ha salido en las noticias es un ex tuyo? ¿Es eso? – vio como asentía ligeramente-. ¿Y ya está?
- ¿Te parece poco?
- Pues… Sí… Creo que me hablaste alguna vez del tema cuando estábamos en París… ¿y qué otra cosa pensabas que iba a pasar?
- Ya, Andrew, pero… - no se atrevía a contarle que su propia cabeza le estaba jugando malas pasadas-. Llevo unos días comportándome como una idiota y solo porque ha salido unos segundos en pantalla. Si estoy segura de que hasta Ryo se ha dado cuenta de que me pasa algo…
- ¿Y te pasa algo grave de verdad? Sora… Por lo que sé fue alguien muy importante. Llevabas años sin saber de él y de repente sale en todos los medios de comunicación con la noticia del año… Es normal que te afecte. A mí también me afectaría si descubriera que mi ex trabaja para la NASA y tuviera ese aspecto… - puso los ojos en blanco.
- A tu última pareja la dejaste tú y porque dijiste que estabas harto de ella…
- Ya, pero me quedaría con cara de tonto si de repente me enterara de que se va a Marte…
- Andrew… ¿me quieres decir a qué viene eso?
- A que es normal que te haya afectado. Deja de darle vueltas. ¿Qué tal el fin de semana con Ryo?
- Bien…
- Pues ya está. ¿Tú estás bien con él?
- ¡Claro que sí! ¿Por qué no iba a estar bien con él?
- Pues fin del problema… - sonrió-. Y más le vale a la loca esa no acabar trabajando para la NASA porque se la llevan a Marte pero para dejarla a ella allí…
El comentario de él finalmente consiguió que Sora empezara a reírse, negando con la cabeza antes de sacar el teléfono para mirar la hora.
- ¿Vamos yendo hacia la puerta de embarque? – preguntó ella viéndolo asentir.
Dejó que se pusiera en pie mientras que volvía a coger su bolso, con la intención de meter su teléfono en él. No lo llegó a hacer notando cómo le vibraba en la mano y una luz blanca se encendía en la parte superior.
Desbloqueó la pantalla para ver lo que era, dándose cuenta de que era una notificación en su Instagram, al que había subido una foto suya con Biyomon en la playa. Dándose cuenta de que la notificación era justo por esa fotografía, leyó el nombre de usuario, no reconociéndolo.
- A saber… - se puso en pie mientras que tocaba con el dedo sobre el nick, viendo como la aplicación la redireccionaba hacia el perfil.
No reconoció nada inicialmente, encontrándose fotos de playas y paisajes que no se parecían en nada a lo que había por Tokio. Seguramente fuera alguien que había visto a Biyomon y le había gustado. Ella misma sonrió al recordarla… Hacía mucho tiempo que no subía nada de ella y si lo había hecho había sido porque le gustaba mucho aquello.
- ¿Qué haces? – la voz de Andrew sonó de fondo justo en el momento en el que mientras que investigada por aquel perfil llamaba su atención.
Gabumon estaba sentado en frente de su compañero, viendo como de repente se había puesto bastante más pálido de lo normal. Sin entender demasiado bien lo que le pasaba, simplemente estudiaba sus gestos.
- Mierda… mierda… - empezó a murmurar por lo bajo Yamato aún con el teléfono en las manos.
Hacía bastante tiempo que no hacía por saber de la vida de ninguno de sus conocidos de Tokio, pero, con la publicación de la noticia del viaje a Marte, no había podido evitar sentir una punzada de nostalgia al recordar que si aquello era posible era porque había dejado a todos aquellos atrás.
No había tenido valor para investigar a Sora por las redes sociales hasta aquel momento y, lo primero que le había salido, había sido una fotografía de ella con su compañera. Casi sin ser consciente de lo que pasaba, en su cara se había formado una sonrisa. Al notar la cercanía de Gabumon, para que no pudiera ver lo que hacía, había intentado bloquear la pantalla con tan mala suerte que en vez de eso había conseguido dar dos veces sobre la imagen, de forma que un corazón se había coloreado de rojo.
Parpadeó, congelada completamente, con el teléfono en las manos. Había llegado a un punto en el perfil en que había encontrado una silueta más que conocida. A pesar de que no había imágenes de ningún ser humano en aquella cuenta, un trozo de piel blanca con rayas de color azulado se había cruzado en su campo de visión.
Ella conocía demasiado bien aquel trozo de piel.
- Sora… ¿Estás bien? Te has puesto muy pálida… - la cogió por el brazo, sacudiéndola muy ligeramente al ver que no reaccionaba.
- Yamato… ¿Estás bien? Te has puesto muy pálido – Gabumon se acercó hasta él-. Y mira que eso es complicado para ti, que ya pensé que habías llegado a tu tope…
Todavía con el teléfono entre las manos no sabía qué hacer. Podía volver a darle y entonces la notificación desaparecería. Pero, ¿y si la había visto? Frunció el ceño. No era probable que pudiera saber que era él… ¿verdad? Aunque, claro, ¿qué tendría de raro que le hubiera dado a que le gustaba una fotografía de ella?
¿Y si ponía el perfil privado y así cuando viera la notificación no tenía forma de saber que había sido él? Podría llegar a darse cuenta de que era él por culpa de Takeru, pero… Su hermano estaba en otro continente, podría intentarlo…
- Soy idiota… - acabó por decir.
- Ya… Eso ya lo sabía.
Chasqueó la lengua, poniéndose en pie y guardando de nuevo el teléfono en su bolsillo. ¿Y qué si lo veía? Le daba exactamente igual. A esas alturas de su vida, lo único que le importaba era lo que tenía por delante, no lo había dejado tiempo atrás.
- ¡Eh! ¡Espérame! – notando como echaba a andar sin esperarlo, Gabumon, empezó a correr detrás de él-. ¡Yamato!
AnnaBolena04: dos adultos profesionales en el tema de comportarse como tales, sí, sí jajajaja está claro que a cada cual más. Pueden ponerse a competir para ver quien de los dos es más desastroso en esa funcionalidad porque entre Sora con humor de perros y el rubio casi que agradeciendo irse a Marte y pensándose el quedarse allí y no volver, pues oye, tal para cual jajaja
Y la parejita pues nada, ellos con pasito lento. Que Andrew es un cortado y Haru seguro que de aquella era fácilmente impresionable y claro, si ese trabaja en ocasiones con su jefa pues le daría vergüencita. Y a saber cuanto tiempo le llevó a Haru descubrir que Sora en realidad es un amor, que simplemente es el rubio ese que de aquella la estresaba mucho jajaja
¡Besitos de tortuguita!
Epic Crystal Night: jajajajaja pues mira, oye, lo mismo le acabó pasando a Sora jajajajaja Yo es que tengo sueños más tristes, con decirte que ayer soñé que les estaba gritando a mis alumnos por no haber hecho lo que les había mandado... pero bueno, por norma general nunca me acuerdo de lo que sueño. A la pobre Sora seguro que este sueño no se le olvidó, no. Si eso cuando lo vivió en directo, que decidió que se quedaba con la realidad y no con lo que pasaba en su cabeza cuando dormía.
Lo de enseñar cómo conocieron a Haru fue la excusa perfecta para meterme en esta línea temporal y trastear. Si es que me estuve riendo una mañana yo sola imaginándome el capítulo de ayer y este, así que nada, hay que aprovechar para ir dando más fondo a las cosas.
¡Un beso!
