Marco POV
- ¿ ¡ QUÉ ES ESO DE QUE NO HAY COMIDA ! ? - gritó el Rey
Gaspar cerró la puerta de nuevo dejándonos a solas.
- Lo siento, papá... ha sido un accidente.
- ¡ ¡ ¡ ¡ AAAAAGGGGHHHH ! ! ! ! - gritaba en una mezcla de ira y pavor al mirar el almacén vacío. - ¿ ¡ QUÉ ESTABAS HACIENDO ! ? ¿ CÓMO... ?
Sus palabras se volvieron más incoherentes.
- Estaba llevando comida a los monstruos... para convencerles... Lo que me ordenastes. Pero tuve un accidente con un hechizo y se lo envié todo.
- ¡ ¡ QUE LO DEVUELVAN ! !
- No es posible, papá. Ya casi se han comido mucho y mucha comida se echó a perder por el hechizo...
- ¡ ¡ ESTO ES UNA CATÁSTROFE ! !
- Majestad, por favor. Mantengamos la cabeza fría. - dijo Gaspar con voz calmada - Ahora es más necesario que nunca.
- ¡ NO PUEDO ! ¡ NO CON EL ESTÓMAGO VACÍO ! ¡ NECESITO DESAYUNAR !
Star creó una mazorca con magia, y el rey comió la mazorca con avidez.
- ¿Qué acabas de hacer, Star? - le pregunté. - Creí que tu maiz sabía horrible.
- Eso es mi maiz creado con magia... Esta mazorca la he convocado.
- ¿Acabas de robar a alguien?
- ¿Robar? - dijo el rey confundido con la boca llena
- Star... ¿No crees que ya la hemos liado bastante como para ahora cometer un delito?
- ¡No sé ni lo que hago! ¡No puedo ver a mi padre así...! ¡Necesito que me ayude!
Era cierto... Conocía esa mirada. Era cuando Star estaba al borde de hacer una tontería por estrés. Bueno... en este caso ya acababa de realizar algo indebido. ¿Quien habría sufrido por su culpa?
- Princesa - dijo serio Gaspar -. Si de verdad aspira a actuar como una reina lo primero que tiene que aprender es a no tomar las salidas fáciles y precipitadas. Y eso implica a veces aguantar a gente con malos humos y negarle a la gente lo que desea.
Ahora que el rey estaba calmado, se podía oir las voces en el exterior. No llegaba a entenderse que decían, pero iban en aumento.
- Sí... Sé que tienes razón... Si lo hubiera hecho antes con los monstruos no estaría ahora así... Pero... no puedo... realmente no puedo... ¡yo no valgo para esto!
- No exageres, hija. Y perdona por mi comportamiento de antes.
- Gracias papá.
- Y no vuelvas a robar por mí.
- Creo... creo... que Gaspar tiene razón. Debería renunciar a la regencia. Seguro que tía Etheria estaría encantada de asumir la regencia...
- Espera... ¿qué? - preguntó el rey sorprendido.
- No había indicado ninguna persona en concreto. - dijo Gaspar frenando un poco a Star
- ¿Os habeis vuelto locos los dos? Escúchame bien, Gaspar. No se que mosca te ha picado, pero no metas esas ideas en la cabeza a mi hija. Si va a haber una regente, esa va a ser Star y nadie más.
- Por favor, majestad. Debemos pensar fríamente la cuestión. Sólo tenemos que observar la situación...
- Sé perfectamente que esta es una carga enorme para mi hija, pero no va a renunciar así como así.
- No me refería a eso. Símplemente no tenemos comida suficiente. Tendremos que pedir ayuda, ya sea a la familia de su esposa o a la suya. Cualquiera de los dos desearán una contrapartida a cambio.
Así que era eso. En realidad, Gaspar no es que desconfiara tanto de Star... aunque probablemente también lo hiciera. Pero lo principal era que tendríamos que ceder para salvar la situación.
- Mira, Gaspar - dijo el rey muy serio - No sólo debe ser Star por ser la legítima heredera y ser mi hija. ¡Símplemente es la única candidata válida! Si los Butterfly o Johansen aceptan a un mismo candidato a la vez, será a ella que es la única que pertenece a ambas familias. ¡Cualquier otra opción nos pondría al borde de la guerra!
- Perdona... chambelán - intervine -, pero... ¿todo el maiz del reino estaba aquí? ¿No hay más almacenes?
- Sí... Sí los hay. En los poblados. Pero no tendrán suficiente hasta la siguiente cosecha. Nos faltará comida de una forma u otra.
- Bueno... yo más bien estaba pensando en salvar la situación las próximas horas... parece que la cosa se está caldeando mucho ahí afuera
Los murmullos se converían ahora en un ruido de fondo bastante grande y molesto.
- Mmmm... Tendremos que inventar una excusa. - dijo el rey
- Si busca una mentira plausible... pueden decir que nos han robado. -dijo Gaspar
- ¡Digamos que nos han robado los monstruos! - dijo el rey - A fin de cuentas, ellos se han quedado con la comida.
- ¡Papá! ¡No puedo creer lo que estás proponiendo! ¡Ha sido mi culpa, no la suya!
- Lo sé, hija... pero están acostumbrados a estas cosas...
- ¡ PAPÁ ! ¡ Eso es indigno !
- Por una vez estoy de acuerdo con su hija. - dijo el cambelán
- ¿Lo ves? - dijo con retintín - ¡Indigno!
- Bueno... Eso también. Pero además estaba pensando en las consecuencias. Teniendo en cuenta que la princesa ha logrado su retorno y ha limado algunas asperezas, sería estúpido ahora tirar esa oportunidad en una acusación falsa. Si decidimos mentir, ni siquiera necesitamos realizar una acusación formal. A fin de cuentas es lo normal que en un robo se desconozca la autoría en los primeros momentos.
- Mmmm... Puede que tengais razón. - dijo el rey rascándose la cabeza
- No - dijo finalmente Star -. Yo he montado este lío. Debo confesar.
- Pero hija... Eso te dejará en muy mala posición. Y justo ahora...
Pero estaba más preocupado por el futuro inmediato. Las voces no dejaban de crecer. Temía que tumbaran la puerta de un momento a otro.
- Perdonad... pero... ¿no estamos perdiendo la perspectiva? Quiero decir... ¡Lo realmente importante ahora sería traer comida! Si hay comida en los pueblos... ¡traigámosla! ¡ya!
- Espera... ¿hablas de AHORA, Marco? - preguntó Gaspar confundido
- ¡Sí!. ¡Antes de que los guardias nos muelan a palos! ¿No es obvio?
- Pero se tardan días en traer la comida.
- ¡He visto a Star mover toda la comida del almacén en pocos segundos! Star puede traerla, con sus portales.
- Espera... Marco... ¡Así fue como nos metimos en este lío! - protestó Star.
- Lo sé... Pero puedes hacerlo... Si no improvisas. No hagas ese torbellino. Símplemente haz un portal y mueve el maiz con magia.
- ¿Hacerlo levitar? Síiiii... se supone que es magia básica... pero... ya sabes que cuando me pongo nerviosa... ¿Recuerdas lo de mi examen de magia?
- Vamos Star... Ya ha pasado tiempo de eso. Y si levitar no te sale bien... ¡pues mueve el portal sobre la montaña de maiz!. ¡Entrará al portal igual!
Tampoco necesitamos todo... solo el suficiente para salir del paso.
El rey y Gaspar me miraban sorprendidos.
- Pues no se me había ocurrido. - dijo el rey rascándose la cabeza.
- ¿Te ves capaz, princesa? - preguntó seriamente Gaspar.
- ¡Sí! ¡Puedo hacerlo!
- Bien... Le apuntaré una lista de sitios. No se traiga todo. Sólo una cuarta parte de cada almacén, aproximadamente.
Las voces seguían histéricas fuera.
- Me daré prisa. - dijo mientras se transformaba y cruzaba su primer portal.
- Bueno... Supongo que es hora de salir. - djo Gaspar
- Espera... ¿No vas a esperar por mi hija?
- Supongo que es lección suficiente por un día. Es hora de hacer mi trabajo.
El rey aflojó el paso y dejó salir a Gaspar. Al abrir las puertas las voces se hicieron claras. Eran gritos furiosos, al borde del linchamiento.
- ¡QUE HA PASADO! ¡NECESITAMOS RESPUESTAS! ¿QUIEN HA ROBADO LA COMIDA?
Un montón de preguntas en tono indebido llenaba el lugar.
- ¡SILENCIO! ¡SILENCIO POR FAVOR!, gritó Gaspar
La gente seguía gritando histérica. Nunca pensé que la gente de ahí fuera tan... irascible. La verdad es que me pareció muy poco profesional por su parte. ¡Sólo era una comida! Todavía ni siquiera sabían hasta que punto estaba comprometida la comida futura.
- ¡Silencio! - repitió.
La verdad es que este Gaspar sabía mantener el tipo incluso en las complicadas circunstancias. Y esa fría presencia imponía e iba calando entre la gente que increpaba.
- ¡Les informaré en cuando haya un silencio absoluto!
Las voces se apagaron rápidamente. Incluso apareció algún que otro siseo para hacer callar las pocas voces que quedaban.
- Bien. Les informo que ha habido un incindente. En efecto, ha desaparecido comida.
Las voces de indignación volvieron ha saltar. Pero Gaspar esperó a que se apagasen de nuevo.
- Como decía... ha desaparecido comida. Sin embargo, otros rumores son falsos. No ha habido un robo. Lo ocurrido ha sido un accidente.
- ¿COMO? ¿QUIEN HA SIDO? - saltaron varias voces preguntando
- No es importante quien. Ha sido un accidente. Y ha ocurrido a causa de órdenes mías, así que asumo la responsabilidad.
Las voces volvieron a saltar, más agresivas que antes, ahora que tenían un objetivo al que apuntar. Temí que se lanzaran sobre él.
Mientras esto ocurría, detrás de mí, oí un ruido. Entonces asomé dentro del almacén y ví que un nuevo portal se había abierto en el techo- El maiz comenzaba a caer por él.
- Star lo está logrando - dije a Gaspar al oido.
- SIN EMBARGO... - gritó para dejarse oir e indicar que no había acabado - ... ESTAMOS TOMANDO MEDIDAS PARA REVERTIR LA SITUACIÓN.
Las voces se silenciaron y comenzaron a mostrar sorpresa.
- La reina está ayudando personalmente para reabastecernos rápidamente. Dentro de unos minutos, los cocineros podrán comenzar a preparar los desayunos. Disculpen las molestias.
La gente se fue confusa.
Y en cierto modo, yo también lo estaba, pero por motivos diferentes. Star siempre me había contado que Gaspar era un tipo duro que siempre la acababa amonestando. Y sin embargo, ¡había asumido toda la culpa!
- Gaspar... Has mentido por Star... ¡Gracias!
- No he mentido. Os denegué la comida. Esa fue mi orden y eso precipitó los acontecimientos.
- Bueno... Esa es una forma bastante retorcida de narrar lo que ocurrió.
- Sí... Pero una verdad retorcida, sigue siendo verdad.
Extraño personaje, este Gaspar.
Rasticore POV
- Perdona Rast... pero, ¿por qué insistes en que nos pongamos estas armaduras?
- Porque vamos a ir a cazar arañas. No son especialmente fuertes pero su veneno es letal... ¡Créeme... lo sé por experiencia!
Dije mientras agité mi brazo metálico.
- Wow... ¡Creí que los septarians podían regenerarse de cualquier daño!
- Y entonces... ¿por qué creías que tenía un brazo de metal?
- No sé... ¿Porque queda chulo y te hace parecer más duro?
- Mmmm... Gracias, supongo. Pero no... Digamos que tras una dosis de veneno de ciertas arañas, nuestros cuerpos no vuelven a ser los mismos.
- Ahhh. Ni idea.
En otras circunstancias, jamás le había comentado esto. No era exáctamente un secreto, pero nunca fue demasiado divulgado y nuestra guerra hacía ya unas cuatro décadas que había ocurrido, así que se había medio olvidado. Lo cual era una clara ventaja de cara a luchar contra enemigos. Ser casi invulnerable.
Pero ahora ya daba igual, tras lo que iba a pasar.
- ¿Y seguro que estas armaduras valen para eso? Si fueran de metal no dudaría... pero son raras... es como ¿cuero brillante?
- Sí. Cuero de dragones del mar. Cómodas, ligeras y suficientemente resistentes. - expliqué
- Se parece mucho a las corazas que usan la guardia real de los Waterfolk. Son una pasada. Si es como esas... sí... servirán. - dijo otro de los mercenarios.
- ¿Y qué guardan de especial estas arañas?
- Ya lo verás... Sólo diré que hay un gran botín en juego.
- ¿Buena paga? A mí me vale.
- Bien... Espero que esteis listos. Nos vamos.
Esta vez usé unas tijeras, tal y como me había indicado Trex. Mi motosierra era demasiado llamativa y única. Algo que queríamos evitar a toda costa.
Al otro lado, una cueva siniestra. Nos infiltramos y las arañas comenzaron a aparecer.
En otras circunstancias, habríamos durado poco, pero nuestras armaduras eran casi impenetrables y estos eran mercenarios experimentados.
El cubíl fue cayendo poco a poco, hasta que logramos entrar en la zona más profunda. Las arañas más grandes estaban aquí, pero había traído armas especiales. Bombas incendiarias... En un cubíl arácnido son brutales. El fuego se propaga por las telarañas a gran velocidad.
Iba a ser una larga y dura batalla
Marco POV
El tema del maiz parecía que estaba en vías de solucionarse, pero Star estaría ocupada unas horas moviendo la comida, así que decidí ir a ver que había pasado con los monstruos.
En especial, hablar con BuffFrog. Creo que esto se nos fue un poco de las manos. Actuamos precipitadamente. Ni siquiera nos habíamos planteado seriamente que es lo que buscaban los monstruos. Star estaba actuando símplemente porque así se lo habían pedido.
Cuando llegué, me sorprendió un poco ver lo rápido que habían desmantelado todo. Apenas unos pocos monstruos quedaban por aquí, y ni rastro de la comida. Ni siquiera la que había salido despedido y tirado por el barro.
- Perdona... ¿Sabes donde está BuffFrog? - pregunté a uno de los que quedaban.
- El de los renacuajos... ¿verdad?
Asentí.
- Creo que se fue a casa... Por allí... - dijo señalando en una dirección.
Había un montón de huellas siguiendo una senda más clara... Poco a poco, las marcas se iban separando e internando en diversas sendas del bosque. Por fin, de todas las huellas entremezcladas, comencé a reconocer claramente las suñas.
Había sido un montón de años persiguiendo Hekapoos. Y este era el mejor territorio para seguir un rastro. Un terreno ligeramente embarrado.
En cierta manera, el bosque de la muerte segura me hacía retrotraerme a aquellos tiempos en la dimensión de Hekapoo. Allí el terreno era peligroso, pero sólo si eras ciego a donde estaban los peligros, y si no conoces sus patrones.
Un bosque como este está repleto de criaturas feroces... pero la mayor parte de las veces actuan sólo en la oscuridad de la noche o del bosque muy cerrado. Las presas buscan esa oscuridad para intentar zafarse de sus cazadores, y estos no se molestan en buscarles cuando durante el día están escondidos en sus refugios.
Lo más peligroso que puedes encontrar por el día son plantas carnívoras y animales venenosos. Estos cuentan con la ventaja de que no tiene que huir de sus depredadores y a diferencia de los depredadores normales, gastan mucha menos energía por lo que pueden permitirse estar despiertos casi siempre. Lo bueno es que no suelen atacar a criaturas más grandes como nosotros si no se sienten en peligro.
Las huellas me llevaron hasta una casa en un claro. La puerta estaba entreabierta y pasé
- ¿BuffFrog?
- ¡Marco! ¡Pasa, pasa!... ¿Vienes sólo? ¿Donde está Star?
- Eeehh... Está arreglando el tema del maiz.
- Oh... Espero que no vengas a pedirnos que lo devolvamos... eso sería difícil...
- No, no... Está moviendo el maiz de almacenes en los pueblos al castillo.
- ¡Genial! ¡Todo arreglado!
- Bueeeno... Eso nos dará unos días.
- ¿Unos días? ¡Genial! No es como si la gente almacenara meses de comida, ¿verdad?
- Eeehhh
No sabía si BuffFrog me estaba tomando el pelo o es que de verdad los mostruos pensaban así.
- Oye... ¿No vivías en una aldea?
- Ah... Sí... La aldea está destruida.
- Oh... Entonces Meteora también pasó por ahí.
Había leído el manifiesto de los lugares destruidos que pedían ayuda a la reina... Pero obviamente alguien olvidó incluirlos a ellos en la lista.
- Da igual... Antes vivía aquí. No es mal sitio. Servirá por un tiempo. Bueno... ¿En qué puedo ayudarte?
- Ah... Nada en realidad. Sólo quería saber como se llevaban por aquí las cosas despues de lo ocurrido.
- Despues de estar esclavizados... cualquier cosa es mejor... pero mucha gente sigue queriendo irse. Temen que todo pueda repetirse.
- Siento oir eso.
- Además, Boo Fly ha encontrado las tijeras. Por lo visto estaban mezcladas con un equipaje. Algunos están de exploración otra vez.
- Pero... ¿Qué es lo que realmente deseais encontrar allí que no podais tener aquí?
- No sé... Lo mismo que todos, supongo. Un lugar donde no nos miren mal... Seamos respetados...
- Pero... ¿Eso no lo teneis aquí?
- No, Marco... Es todo lo contrario... Siempre nos miran mal.
- Me refiero... entre vosotros. ¿No sois como una familia entre vosotros mismos?
- Sí... bueno... en parte. Pero aquí no podemos prosperar. No tenemos campos de cultivo, ni minas, ni nos dan trabajo. ¿Qué vamos a lograr así?
- ¿Quien os impide usar el bosque?
- ¿Nó lo sabes? Está prohibido talar árboles en gran número en el bosque. Por lo visto es una especie de santuario de la naturaleza. Nos dejan vivir, pero no podemos talarlo simplemente. ¿Cómo vamos a cultivar entonces?
- ¿Y eso es lo que quereis? ¿Ser agricultores?
- En parte... Quiero decir... da igual en lo que trabajemos. Lo que queremos es no tener que mendigar ni robar, ni mirar el futuro con tristeza sabiendo que la prosperidad está fuera de nuestro alcance.
- ¿Y creeis que fuera será mejor?
- No lo sé... Pero debemos intentarlo al menos. No quiero que mis niños vivan las penurias que he pasado. Quiero que puedan tener una vida mejor.
Entendía la forma de pensar de BuffFrog. En la Tierra no es tan diferente despues de todo. Hay grandes oleadas migratorias de gente que busca un futuro mejor. Yo mismo soy el hijo de un mexicano y una americana. Mi padre emigró precísamente buscando ese futuro que ahora buscaba BuffFrog.
Pero tamibén sabía que estos temas son complicados. Si la gente llega en gran número al nuevo lugar, en seguida aparecen los recelos y las acusaciones entre los grupos.
- Bueno... No sé... Quizás no lo estais enfocando bien. Quiero decir... Vayais donde vayais... vais a ser los invasores que vinieron a ocupar sus tierras. Salvo que encontreis una dimensión donde podais cultivar pero esté vacía... siempre os topareis con gente que os verán como una molestia.
- Tenemos que intentarlo, Marco. Al menos eso.
- Sí, sí... te entiendo. Lo que quería decir, es que estais renunciando a haceros un hueco aquí, cuando este es vuestro hogar... Quizas sea hora de que lucheis por lo que es vuestro.
- No, Marco... Estamos cansados de violencia. Sólo nos hace parecer peores.
- No me has entendido. Cuando decía luchar no me refería a con violencia... Me refiero a que trabajeis de verdad para construir ese lugar... aquí.
- Ya lo hemos hecho... muchas veces. No ha servido de nada.
- Bueno... Hay muchas cosas posibles. Me cuesta creer que hayais agotado todas las posibilidades. ¡Cuentamé que es lo que habeis intentado!
Rasticore POV
- ¡Santa madre de Mewni! - gritó un mercenario
- ¡La leche! ¡Las paredes están llenas de gemas!
- Vamos... Sacad las gemas más grandes... No tenemos mucho tiempo. Todas al saco.
Desplegué un saco dimensional. Un objeto así es extremadamente útil... y caro... pero lo que ibamos a rapiñar multiplicaba varias veces su coste.
Estuvimos varios minutos, y calculé que ya llevabamos tiempo suficiente.
- Venga... Nos tenemos que ir antes de que vengan las tropas.
- ¿Tropas?
- A ver si lo adivino - dijo el mercenario que había notado el tipo de armaduras que teníamos -.. ¿Estamos saqueando una de las minas reservas del reino de las arañas?
- Sí... Y si no nos damos prisa nos van a pillar.
- ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! - gritaron algunos al darse cuenta del aprieto
Justo cuando salimos, pudimos ver algunas patrullas a lo lejos. Pero demasiado lejos para reconocernos. Y dejamos atrás el lugar a través de un portal.
- ¡Joder! ¡No me lo puedo creer! ¡Hemos logrado una fortuna!
- ¡El mejor golpe de mi vida!
Casi todos los mercenarios estaban eufóricos... Pero no el mercenario que había entendido de qué iba esto.
- Rasticore... Nos deberías haber explicado donde nos estábamos metiendo. Robar a a unos tipos normales es una cosa. Robar el tesoro de un rey otra muy diferente...
- Está controlado.
- Por eso ESTAS corazas, ¿verdad?. Vas a incriminar a los Waterfolk.
- Digamos que he dejado pistas suficientes que apuntan hacia ellos. Siempre han tenido una relación tensa.
- Más te vale que tengas razón. No me apetece nada tener una recompensa a mi cabeza.
Le ignoré... ¿Qué sentido tenía ya?
- Voy a guardar el botín a la sala segura. Dejad mis armaduras aquí. En la sala podreis coger vuestro equipo y repartimos.
- Vale
Sólo llevó unos minutos. La verdad es que me daba algo de pena. Conocía a unos cuantos de estos mercenarios. No eran gente de fiar, pero eran buenos en su trabajo.
Pero este era mi encargo. Así es la vida de un mercenario. Un día matas a alguien por el que han puesto precio por su vida, y otro día eres tú el señalado y perseguido.
Ni siquiera participaré de la encerrona que les teníamos preparados. No sé... No soy necesario y supongo que aún queda una pizca de arrepentimiento dentro de mí. Pero daba igual. Habrían suficientes de los nuestros allí para garantizar que no quedaría nadie con vida para contar lo que habíamos hecho.
