Apoyado en la pared, Taichi estaba nervioso. Apenas estaba empezando a verse de forma más seria con su compañera de trabajo y sin duda, aquel era un momento importante. Le tenía el suficiente aprecio a Sora como para que le importara mucho lo que ella pudiera pensar sobre Koemi… Y la pelirroja no terminaba de llegar.

- Debe de haber tenido problemas en el trabajo – acabó por decir, mirando hacia la castaña que lo acompañaba.

- Taichi… Apenas pasa de la hora a la que hemos quedado con ella, no te preocupes.

Sonrió ligeramente, no queriendo decir nada más. Sabía que Sora siempre llegaba primero que el resto de la gente, de manera que le extrañaba no tenerla ya con ellos. Girando la cabeza hacia la calle principal, pudo verla aparecer al girar la esquina.

- Disculpad… El tráfico… - fue su saludo.

- ¿Tráfico? Pero si trabajas aquí al lado… - arqueó una ceja, observándola.

- Ya, pero vengo del aeropuerto… ¿Y qué más te da a ti? - negó con la cabeza antes de mirar hacia Koemi-. Hola… Lamento el retrasado. Encantada de conocerte por fin, soy Sora.

La otra mujer se había quedado observándola detenidamente desde el momento en el que había aparecido. De todo el grupo de amigos que sabía que tenía Taichi, aquella era de la que más le había hablado con el paso del tiempo… Había visto fotografías de ella, era imposible no hacerlo. Aparecía en casi todas las que había visto de Taichi desde que lo había conocido.

- Encantada – sonrió-. Creo que ya iba siendo hora que nos presentara…

- Bueno, porque lo he amenazado yo, no te vayas a pensar – hizo que sonara a broma aunque era totalmente real-. Me alegro de haber tenido por fin oportunidad de hacerlo.

En el momento en el que habían echado a andar, Taichi finalmente se había quedado mirando hacia su amiga, sin poder evitar notar que la cara que traía no era precisamente la mejor que le había visto en sus últimos tiempos.

- ¿Todo bien? – preguntó al final.

- Sí… - sonrió de manera forzada-. No te preocupes. Vengo de dejar a un amigo en el aeropuerto…

- ¿Amigo? ¿Ya le estás poniendo los cuernos al pobrecito médico otra vez? – se rió-. ¿Dónde te lo has dejado?

- De guardia… - mintió de nuevo, había prefería no decirle que si quería venir con ellos.

- De guardia… Entre tú trabajando a todas horas y él de guardia todo el día vais a durar menos que…

- Que tu integridad como termines esa frase, ¿queda claro?

Sin poder evitarlo, Koemi se había quedado observando la escena. No tenía demasiado claro de lo que estaban hablando, pero la dinámica que tenían hizo que con el último comentario se echara a reír.


En la actualidad...


Sora estaba riéndose, mirando hacia Andrew, el cual había dejado los brazos cruzados y la vista hacia la otra punta del salón de la casa.

- Bueno, ¿y qué? Estás tú precisamente guapa para reírte de mí por esa temporada…

- Tal para cual… Lo mejor es que yo solo pensaba que al final mi supervisora de las prácticas era bipolar y que el que se dedicaba a rodarla se pasaba más tiempo lejos de la ciudad que en ella… - riéndose también de él, Haru se giró para poder mirarlo de frene.

- Eh, al menos lo mío tenía un poco más de fundamento. Lo de Andrew es la tontería de todos los dias que si nos sale más cortado no nace – mirando a su amigo desde allí, usando a Yamato como apoyo, no pudo evitar volver a reírse con las caras que estaba poniendo.

- Mira, vosotros dos mejor os dedicabais a jugar de nuevo con las redes sociales a ver quién hacía más el quinceañero con ellas y dejáis de meteros conmigo… - entretenido, a pesar de todo, intentó poner gesto ofendido.

- A mí no me metas, que contra mí no tenéis pruebas. No había testigos conmigo en aquella época y podría decir que lo hacía intencionadamente.

- Hmm… - Sora lo observó unos segundos-. Creo que me creería antes que Taichi no tiene hambre y rechazara algo de cena…

- ¿Puedo defenderme de esa acusación o me vas a mandar a dormir al sofá?

- Podría mandarte a dormir al sofá, tranquilo…

Haru observó al matrimonio, daba igual el tiempo que pasara, le gustaba hacerlo. Ella no los había conocido en sus malos tiempos, pero le gustaban mucho como pareja, no lo podía evitar. Dándose cuenta de la hora que era, se quedó mirando de forma más directa hacia Sora.

- ¿Y tú no tienes sueño?

- Haru… ¿cuándo no tengo sueño yo? – divertida, acabó por encogerse de hombros.

- Pues… ya va siendo hora de que nos vayamos y os dejemos en paz – miró hacia Andrew-. ¿No?

- Sí, podemos dejar a la futura madre que se vaya a descansar, que no son horas para que ella esté levantada… - sonriendo, acabó por mirar hacia Yamato-. ¿Disfrutando de lo que te queda de que tenga que hacer algo de caso cuando se la manda a descansar o a la cama temprano?

- Si te contesto a eso también es posible que acabe durmiendo en el sofá, así que te dejo interpretarlo a tu gusto…

- Me sirve – poniéndose en pie finalmente, fue a recoger las cosas que tenían en la puerta, acercándoselas así a Haru.

Yamato hizo lo mismo que él, yendo a dejar algunas cosas a la mesa, esperando ya para acompañarlos hacia la puerta. Se dio cuenta de que Sora se quería poner en pie, acercándose hasta ella para tenderle la mano para ayudarla.

- Espero que la próxima vez que vengáis de visita sea para hablarme de fechas… - aceptando la ayuda de su marido, se quedó a su lado cuando lo consiguió. Cada vez se movía con más dificultad a medida que pasaban los días-. ¿Queda claro? Y… a ti, Haru…. quizás quiera verte un día de la semana que viene a solas.

- ¿A mí? ¿Para qué?

- La semana que viene hablamos… - sonriendo de forma ligeramente ladeada, se apoyó del todo contra Yamato, acabando por reprimir un ligero bostezo.

- Lo que tú digas… - dándose cuenta del bostezo de ella, terminó por abrocharse la chaqueta-. Pues… nosotros nos vamos ya, ¿necesitáis cualquier cosa?

- No, tranquila – el rubio negó con la cabeza-. Pero gracias igualmente.

- Uy sí, ahora me da las gracias… - caminó hacia la puerta, esperando que Andrew la siguiera-. Ya nos sabemos el camino, tú entretente en ayudarla a subir hasta la habitación… que eso seguro que se te da muy bien.

Sonrió hacia sus amigos de a modo de despedida, dejando que se fueran, sin necesidad de tener que acompañarlos. Sin duda Haru conocía bien el camino. Despidiéndose de ellos dos todavía con un gesto de la mano, acabó por girarse hacia Yamato, observándolo unos segundos.

- ¿Dónde se han metido estos dos elementos ya?

- Durmiendo creo, ¿por qué?

- Porque creo que los voy a imitar… - sonrió, señalando hacia las escaleras con la cabeza-. Y no quiero oír ni media palabra de que te quedas a recoger y ya subes luego.

- ¿Me lo tengo que tomar como una orden? – girándose hacia ella, sonrió.

- Sí… ¿Has hecho ya el grupo ese que Hideki te dijo que hicieras? Porque me parece a mí que son los únicos que van a hacerte caso…

- ¿Desde cuándo exactamente eres tan mala? – no poniendo pegas en lo que ella le había dicho, fue con ella, subiendo a su vez los escalones a sabiendas de lo que le costaba hacerlo a aquellas alturas-. Vamos a tener que acabar bajando el colchón para que no tengas que dar tanta vuelta ¿eh?

Le contestó riéndose mientras que continuaba subiendo los escalones. En el fondo no era tan mala idea lo que él decía, pero por el momento prefería concentrarse en terminar de subir las escaleras. Teniendo confianza más que de sobra con los que habían estado con ellos hasta entonces ella ya estaba con el pijama puesto, de manera que cuando llegó a la cama se sentó.

- ¿Estás bien?

- Pues… sí – dijo-. Lo que pasa es que ahora a la que le pesa todo es a mí. Voy a quitarle el puesto a Gabumon…

- Bueno, que no se entere, pero a ti sí que no tengo problema de subirte las veces que te haga falta – sonrió, observándola tranquilo al ver que la cara que ella había puesto simplemente se debía a aquello.

- No se lo diré, puedes estar tranquilo – riéndose, simplemente se dedicó a observarlo mientras que empezaba a revolver por la habitación para cambiarse.

No pudo evitar dejar la vista sobre Yamato mientras que se iba cambiando de ropa, posiblemente completamente ajeno a que estuviera siendo observado. La idea que se formó en su cabeza no la sorprendió ni lo más mínimo, simplemente arrugando la nariz en una pequeña mueca que no tardó en ser descubierta por él cuando sacó la cabeza de dentro de la camiseta del pijama.

- ¿Qué?

- ¿Estás bien con que no hayamos podido volver a estar juntos desde lo que me pasó?

Las cejas de él se arquearon en un gesto de sorpresa, quedándose mirando hacia Sora sin haber podido ver venir aquella pregunta de ninguna de las maneras.

- ¿Se puede saber a qué viene eso ahora?

- Pues… No lo sé. No he podido evitar pensarlo mientras que te estabas cambiando… Hace ya… bastantes días que por mi culpa no podemos hacer nada.

- ¿Y tú? ¿Estás bien con ello? – aquella vez fue capaz de adivinar el verdadero motivo de la preguntan, quedándose mirando hacia ella.

- No, ni lo más remoto… Y no es solo ahora, sino que todavía me queda otro mes hasta que la niña venga y luego… Prefiero no saberlo. Así que no, no estoy bien con ello – cruzó los brazos sobre el cojín que había dejado sobre sus piernas.

- Pues contando que la mayoría de las veces el que ni siquiera hace por llegar hasta la habitación soy yo, no creo que hace falta que te responda a esa pregunta. Pero… ¿y qué? Sabemos los dos por lo que es, Sora… Y ya está, no hay nada que se pueda hacer más que aguantarse.

Aprovechó unos segundos para terminar de colocarse bien la ropa de pijama antes de ir a sentarse hasta donde ella estaba.

- Además, con lo que te cansas tú últimamente y lo que te cuenta moverte con normalidad no creo yo que se nos fuera a dar demasiado bien – alargó la mano para dar un ligero golpecito con su dedo en la punta de la nariz.

- Ya… pero… Eso es estos días… - se encogió de hombros.

La última vez que me fui, fueron unos cuantos meses de seguido sin tan siquiera poder vernos, yo creo que no va a ser tan terrible esto, ¿no?

- No es tan terrible… Seguro que ya lo sabías, pero no solo te quiero para esos temas… - acabó por sonreír bromeando ligeramente -, pero eso era diferente. Serán mis hormonas que cada día están más locas, no lo sé ya, pero se me hace más complicado tenerte cerca a sabiendas de que no podemos hacer nada que a miles de kilómetros de aquí.

- ¿Qué? ¿Le digo a Hideki que si no tiene donde colarme un par de meses? – al igual que ella, acabó por bromear también-. Entiendo perfectamente lo que me estás diciendo – asintió- y… casi que hasta lo comparto. Pero mantengo lo que te he dicho antes, ¿y qué otra cosa podemos hacer? – se quedó mirándola unos segundos-. Vale, mentira, se me ocurren algunas cosas que seguramente ayudarían, pero… - ya que estaban hablando de ello, mejor hacerlo con todas las cartas encima de la mesa – por dado que ni de casualidad es lo mismo, no creo que sean la mejor de las alternativas.

Sora levantó la vista hacia él, entendiendo perfectamente lo que estaba diciendo, pero teniendo que mirarlo con expresión de duda. Ladeó poco a poco la cabeza hasta quedarse mirándolo desde ese ángulo.

- ¿Qué? – dándose cuenta de lo que hacía, la miró interrogante.

- ¿De verdad piensas eso?

- Sí… ¿Qué? No me mires, así. Te estoy diciendo la verdad, no es lo mismo y creo que lo sabes más que de sobra. Sin ti, no es lo mismo. Y haz el favor de decir que es por tu culpa que sabes tan bien como yo que nadie tiene la culpa de esto.

- Yo no estoy hablando de "sin mí" – sonrió, delatando la idea que hacía unos segundos había aparecido en su cabeza, ampliando más el gesto al ver la cara de no entender nada de él-. No me mires así que sabes perfectamente de lo que te estoy hablando – le sonrió de forma mucho más directa antes de ponerse en pie con cuidado.

- Yo creo que no… - se dedicó a vigilar sus movimientos confuso, sin entender muy bien lo que ella parecía querer decirle, notando como claramente cerraba la puerta por dentro-. ¿Sora? Ya sabes que nos han dicho que es peligroso y…

- Yamato… en ocasiones me pregunto cómo te las has arreglado para llegar a semejante puesto de trabajo, porque, cuando quieres… No puede funcionarte más despacio la cabeza…

Volvió a reírse antes de acercarse hasta donde se había quedado sentado, observándolo más de cerca antes de dejar las manos en sus hombros unos segundos solo para acabar obligándolo a irse más hacia atrás.

- Creo que todavía no te has enterado de lo que te estoy diciendo, ¿a que no?

- Empiezo a pensar que no… - la sonrisa que ella le dedicó a modo de respuesta confirmó que su hilo de pensamientos iba por un camino muy diferente al suyo.

- Exacto… Yo simplemente me estoy ofreciendo a ser parte de la solución.

Dándose cuenta por fin de lo que estaba pasando, no pudo evitar arquear ambas cejas en gesto de sorpresa. No se le había pasado por la cabeza que aquellas fueran las intenciones de ella, incluso sin llegar a darse cuenta de que se le había acercado más, quedándose a su lado completamente.

- Sora…

- ¿Sora qué? Venga… Ahora intenta convencerme de que no quieres – podía imaginarse lo que iba a escuchar a continuación, a aquellas alturas, lo conocía como la palma de su mano.

- Pero es que no me parece justo que luego tú no… Tú no…

- ¿Yo no qué? Te lo estoy diciendo yo, no me has pedido nada…

- Ya, pero no es justo – podía notar cómo se le aceleraba el pulso sin poder hacer nada por evitarlo-. ¿Y tú qué?

- Yamato… Cállate de una vez – le soltó justo antes de acabar por inclinarse hacia él y asegurarse de que no habría la boca justo regalándole un beso.


- Yamato… Cállate de una vez.

Sora estaba sentada en la terraza, aprovechando el día de sol que se había quedado y que la temperatura era agradable. Tenía el espacio más que suficiente como para poder apoderarse de unos cuantos cojines y acomodarse para dormitar allí sin que el calor sofocante que hacía en el interior de la casa la molestara.

- ¿He dicho algo? – protestó él de la que había subido a recoger algunas cosas.

- Cállate… Dime lo que quieras, pero mándamelo por mensaje si quieres… Cada vez que hablas se mueve… Por favor… Que yo solo quiero dormir en paz en un rato.

La cara de él no tuvo precio. Primero confuso, y después, con una mezcla entre divertido y apenado por ella asintió. Le hacía gracia el hecho de que Aiko se moviera cuando llevaba un rato alejado de ellas o cuando llegaba del trabajo, pero entendía perfectamente que Sora le pidiera que no dijera nada.

Riéndose, asintió antes de girarse y seguir con lo que estaba, teniendo que acudir a una reunión por la tarde aquel día. Se acercó hacia la mesa que había en la habitación, cogiendo papel y bolígrafo antes de escribir algo en él y entretenerse unos segundos en hacer un pequeño avión de papel que lanzarle a ella desde la puerta de la terraza.

Llamando su atención de nuevo de esa forma para que abriera los ojos, se despidió de ella con un gesto y le indicó que se iba ya.

- Te veo por la noche – dijo Sora antes de estirar el papel, empezando a reírse por lo que estaba escrito en él-. Qué tonto sabes ser cuando quieres…

"Prefiero que me mandes callar de otras formas"


AnnaBolena04: bueno, llego, tarde, pero llego jajajaja Que es que claro, una se lía y luego pasa lo que pasa y mira qué horas son hoy y yo recién llegada a casa con alerta por nieves rondándonos.

Pobrecito rubio, es que el pobre tropezó. Que ojo, lo tenía muy bien disimulado todo si no fuera porque una silueta conocida se le coló en la foto y a ella le fue estúpidamente sencillo darse cuenta de quien era, lo tenía demasiado visto. Y claro, es que tampoco era el mejor de los momentos... Menos mal que le presentaron a Koemi poco después y así tuvo sus neuronas entretenidas y no empeoró la cosa jajaja.

Y ahora... el rubio que se calle un rato y deje de "protestar" que no engaña a nadie cofcofcof.

¡Besitos de tortuguita!

Epic Crystal Night: jajajaja es una aplicación diseñada especialmente para patosos stalkeadores jajajaja Lo más divertido es cuando luego borran el like como si no hubiera pasado nada y todos tan tranquilos... Como si no quedara la notificación ni nada jajajajaja Ese fin de semana la pobre Sora seguro que lo llevó muy mal. Se debió de meter cafeína en vena para no dormir en todas las noches por si acaso la traicionaban no durmiendo sola.

Pobrecita tortuguita, no me la compares con mis monstruitos, que ya te digo yo que son una pesadilla de las malas. Tan pesadilla son que hoy uno de los profesores no quiso saber más de ellos y me los endosó a mí y huyó toda la hora jajajaja

¡Un beso!