Star POV
No podía más... Con este almacén serían ya prácticamente la mitad de los poblados del reino.
Pero cada vez temía que me fallaran las fuerzas y no pudiera regresar por mí misma. Ya había tenido que parar antes un rato a recuperar fuerzas, pero cada vez estaba más cerca de mi límite, así que decidí llamár al castillo.
Hice una llamada.
- ¿Princesa? ¿Va todo bien?
- Sí, Gaspar... Bueno... La verdad es que estoy muy cansada y me estaba preguntando... ¿Hay suficiente maiz por el momento? ¿Podría dejar lo que me queda para mañana?
- Oh, sí. No hay problema. Ya hay comida en el almacén para varios días. Mañana puede continuar sin problema.
- ¿Varios días?... ¿Y no se te podría haber ocurrido avisarme?
- Oh... Bueno... Cuanto antes esté lleno, mejor.
Gaspar me odia, seguro.
Fuí a mi habitación y me desplomé... Sólo quería descansar. En ese momento, no quería saber nada. Ni de Gaspar, ni de mi padre, ni siquiera que estaba haciendo Marco... o Tom... ¿hace cuanto que no sabía nada de Tom?
El teléfono comenzó a sonar. Un suspiro de disgusto salió por mi boca.
- ¿Si?
- ¡Hola, hermana! ¿Qué pasa? ¡Llevo días sin saber nada de tí!
- Ah... PonyHead... Tengo ¡tanto trabajo!... Esto es una tarea interminable.
- ¡Necesitas desconectar! ¿Y qué mejor forma de desconectar que saliendo con tu mejor amiga?
- No PonyHead. Necesito descansar.
- Vaaaamos... Si dices eso es porque no has leído tu invitación, ¿verdad?
- ¿Invitación? ¿Para qué?
- ¡Alguien ha comprado el Bounce Lounge! ¡Van a reabrirlo!
- Genial - dije desganada
- Sí que debes estar mal, chica. Le echas un poco más de ánimo y podrías estar en un funeral.
- De verdad, Pony... No tengo ningunas ganas de ir. He estado las últimas cinco horas moviendo comida para alimentar el castillo durante varios días.
- Mira que eres exagerada.
- No, de verdad... Literal.
- ¿Desde cuando una reina tiene que ocuparse de esas cosas?
- Desde que hice un hechizo en el almacén que salió mal y volatilicé toda la comida del castillo.
Ponyhead no respondió por unos segundos.
- ¡ ¡ JAJAJAJAJAJAJA ! ! ¡Un clásico Star!
- No es gracioso, Pony.
- Claro que lo es. ¿Desde cuando has perdido el sentido del humor? Ni que fuera la primera vez que la lías.
PonyHead tenía algo de razón. ¿En qué se diferenciaba mi último fallo respecto de otros del pasado? Quizás es porque ahora soy reina. Porque realmente me juego mucho. Porque demasiada gente paga mis errores. Porque se supone que debo dar ejemplo.
- Bueno... qué... ¿te apuntas?
- Dudo que tenga tiempo en mi agenda... Probablemente debería estar ocupándome de algo ahora mismo.
- Bah... Hasta las reinas tienen tiempo libre.
- ¿No me crees? Pues mira... Espera un momento, ¿vale?
Salí de la habitación y pregunté a un guardia.
- Perdona... ¿Has visto al chambelán?
- Si, majestad. Está en la biblioteca.
- ¿Qué haces? - preguntó PonyHead por el teléfono
- Demostrarte que no tengo tiempo.
- ¡Gaspar! - grité
- Majestad... Estoy aquí - dijo tras una estantería - Debería abandonar esa costumbre de abrir las puertas a patadas y gritar sin necesidad. Especialmente aquí donde debería reinar el silencio.
- Quería preguntarte sobre mi agenda. Mi amiga PonyHead quiere que asista a la apertura del Bounce Lounge.
- Oh... Un evento social con otra familia real.
- No... Más bien entretenimiento personal...
Ponyhead gritó desde el teléfono para asegurarse de que Gaspar lo oyera.
- Evento social de máxima magnitud. Estoy segura de que la gente más importante estará allí.
- Déjeme ver... Sí... La verdad es que las próximas 3 horas las tiene dedicadas a comida y reposo. Supongo que puede llevarse el almuerzo y asistir. Diviértase.
- ¿Eh?
¿Por qué? ¿Por qué, Gaspar? Siempre me pones pegas... y para una vez que quiero que las pongas vas y me dejas... Seguro que has intuido que NO quería ir y por eso me dejas. Ugggg...
- ¡Genial! ¡Te espero allí en 30 minutos!
- ¿Quieres que te acompañe? - dijo una voz familiar a mi espalda
- ¡Marco! ¿Qué haces en la biblioteca?
- Informándome... Para una cosa de los monstruos... Pero puede esperar si quieres.
- No, no... No te molestes. Hoy no soy una compañía muy divertida. Será breve... Te velo luego.
- Vale... Ya me contarás como le va al nuevo sitio.
Y tras salir de la biblioteca, me transformé y fuí por mi cuenta hacia el que fue uno de mis lugares preferidos.
Peter Spiderbite POV
En la taberna el ambiente estaba caldeado. El robo de la mina suroestte había minado la moral. Nos habíamos fiado demasiado de la capacidad de las arañas de defenderse por sí mismas.
Aún así, quien quiera que lo hiciera, no eran tipos convencionales. No habrían aguantado contra ellas. Además, sabían perfectamente como atacarlas. Fuego.
Pero además se introdujeron en medio de ese fuego para robar rápidamente. ¿Qué clase de loco se mete en medio de un infierno de llamas y arañas a la vez y sale con vida? No se había encontrado ni un sólo cadaver que no fuera de arañas.
El lugar era un torbellino de rumores. De repente los rastreadores irrumpieron con fuerza por la puerta y se hizo en silencio.
- ¡LongBottom!... ¡Han sido la guardia de los LongBottom! - dijo el cabecilla de los rastradores.
La muchedumbre se encendió clamando venganza. Es en momentos como este cuando hay que mantener la calma.
- ¡Esperad! ¿El reino de los Waterfolk? ¿Por qué iban a atacarnos? - pregunté - ¡Llegamos toda una generación sin guerras!
- ¿Y yo qué se? Quizás estén arruinados, o quizás busquen arruinarnos a nosotros para conquistarnos. Todo lo que sé es esto.
Y me lanzó un trozo de tela.
- ¿Qué es esto?
- Un trozo de cuero de dragón de mar... ¿Te crees que eso lo venden en QuestBuy? Los únicos que lo usan son los soldados de la guardia real de los LongBottom.
- ¡No puedes lanzar una acusación tan seria como esa sólo con esto!
Abucheos... insultos... Pude sentir la indignación a mi alrededor.
- ¿Quieres más pruebas? - dijo mientras lanzó un puñal a mis pies. - Estaba clavado en una de las arañas. Su filo no es de metal, sino de marfíl... para que no se oxide en el agua... ¿Quien conoces que use estas armas?
- ¡Waterfolk! ¡Waterfolk! ¡Waterfolk! ¡Waterfolk! ¡Waterfolk! - comenzaron a gritar la gente a mi alrededor al unísono.
- Vale... Informemos a mi padre.
- ¿Qué pasa, príncipe? ¿Vas a comportarte como un crío pidiendo ayuda a papá, o vas a actuar como un rey y darles un escarmiento?
No... No debía hacerlo. No debía dejarme presionar por la muchedumbre... Por más que las pruebas apuntaran hacia ellos, ¿y sí había sido un pequeño grupo por iniciativa propia sin la participación de la corona? ¿Y si intentaban incriminarles?
- Hablamos de algo que puede desencadenar una guerra.
- ¡Cobarde! - gritaron al fondo... y pronto muchas otras voces comenzaron a copiarle.
- Tengo una idea para enviarles un mensaje rápido- dijo el cabecilla -. Toma.
Aquel tipo me había dado una bolsa llena de algo viscoso.
- ¿Qué es?
- La bolsa de veneno de la araña madre. Ya sabes lo potente que es. Tirémoslo en la frontera al río... Saborearán el amargor de su propio crímen. ¡Enviémosles un mensaje para que sepan que no pueden jugar con nosotros!
- ¡ESO! ¡ESO! ¡ESO!
La cantidad de veneno sería insuficiente para causar un daño real. El tipo tenía razón. Las aguas se volverían un poco amargas, pero poco más. Aquella gente estaba al borde de lanzarse a la batalla por sí misma. Quizás aquel gesto era lo mejor que podía hacer para calmar los ánimos.
Así que lo hice... asentí y nos dirigimos al río.
Hoy será un día triste para todos.
Marco POV
Es la primera vez que buscaba algo tan específico en la biblioteca. Pensé que sería fácil, pero estaba totalmente equivocado.
Intentaba buscar un buen mapa de Mewni. Pero todo lo que había logrado encontrar eran representaciones artísticas. Además, apenas cubría un pequeño territorio. Era el que conocía más o menos bien... pero Mewni iene que ser mucho más grande. Además, nada estaba a escala. No me servía.
Gaspar también estaba aquí. A diferencia de mí, estaba trabajando sobre papel, haciendo lo que parecían grandes cuentas. Parecía muy concentrado y no quería molestarle, pero llevaba demasiado tiempo fracasando.
- Gaspar... Perdona.
- No... no te preocupes. Sé que estoy tratando de resolver un imposible.
- ¿Qué ocurre?
- Estoy intentando cuadrar las cuentas por lo del maiz. Estaba intentando ver que precio podríamos conseguir comprándolo a los reinos vecinos. Calculando sus cosechas, estimando precios bien negociados... Pero el tesoro está en mínimos. Ni siquiera vendiendo muchas de las cosas del castillo...
- ¿Tan mal está la cosa?
- Eso me temo.
Pude echar un vistazo rápido.
- Mmmm... ¿Cofres del tesoro? Qué son, ¿de oro?
- Oro... joyas... Hay una medida estandar, pero más o menos.
- Vale... yo no tengo ni idea de precios de agricultura pero... ¿cofres de oro por carros de maiz? Recuerdo haber leído algo de noticias en Echo Creek cuando se quejaban los precios los agricultores... que les pagaban las toneladas de cereal a 40 dólares o algo así. Muy equivocado tengo que estar pero juraría que un cofre de oro en la Tierra valen muchísimos más dólares.
- ¿Dólares? Tenemos un gran exceso de dólares en el tesoro real.
- ¿Eh?
- Sí... Ya sabes que en Mewni movemos casi todo en oro o plata, pero en muchas otras dimensiones lo que se llevan son los dólares.
Recordé mis 650 dólares mensuales en Royalties por muñecas de la princesa Turdina.
- Ya... Es increible que usen una moneda terrestre.
- No. Tiene mucho sentido. La Tierra hace los billetes más difíciles de falsificar. Junto con la protección pixie para evitar falsificación mágica, es la moneda más práctica.
- ¿Y hay muchas reservas?
Gaspar miró atentamente sus cálculos.
- ¿Estás seguro de que el maiz en la Tierra cuesta tan poco? No tiene sentido.
- No sé... Pero dudo mucho que pase de 200 dólares.
- Ni costando el doble... ¡Santa Mewni! Tenemos dólares para alimentarnos durante décadas. ¿Cómo puede ser la comida tan barata en la Tierra?
- No sé... Supongo porque somos muchos. Sólo en nuestro país, somos más de trescientos millones. Usamos máquinas... tractores...
- ¿Crees que vuestro maiz es tan bueno como el nuestro?
- Mmmm... De calidad no. Pero si lo usas para cocinar otras cosas... como hacer palomitas de maiz... casi no notas la diferencia.
- Bueno... Sólo nos falta una cuarta parte de las reservas. Supongo que podemos lograr que se use cocinado. Marco... creo que acabas de salvar al reino.
- Eeeeh... No he hecho nada. Sólo he dicho la primera cosa que se me ha ocurrido.
- No te quites mérito. Tienes muy buenas ideas. Y la reina aprecia mucho tus consejos. Sé que gracias a tí ha desistido más de una vez de cometer errores mayores. Eres una buena influencia para ella.
No sé por qué a Star le cae tan mal este tipo. ¿Quizás él es más duro con ella qué con los demás?
- Gracias.
- Podrías ser el próximo chambelán. Yo no estaré aquí toda la vida, ¿sabes? Además creo que tu podrías influir más en Star de lo que yo puedo.
- Chambelán, ¿eh?
- Sí... Ya sabes que eso de "escudero de la princesa" se lo inventó ella. Lo más parecido es la guardia real. Pero tú haces mucho más que defenderla en batalla. La guías y ayudas. Sois amigos. Confiais el uno en el otro y esa confianza es la base de ser el buen chambelán.
- Entonces... ¿usted tiene una relación parecida con la reina Moon?
- Mmmm... No... No exactamente. En nuestro caso, no existe relación sentimental.
No supe que decir. ¿Tan obvio era ya para todo el mundo?
- Quiero decir... Nuestra relación no es de amistad, sino de lealtad absoluta. Pero el caso es que existe ese tipo de confianza, aunque de una manera diferente. El poder suele atraer todo tipo de manipuladores, falsas amistades y traidores. Es por eso que es tan vital para ellos poder contar con gente que sepan que jamás les van a traicionar, y que tampoco les dicen lo que quieren escuchar simplemente para contentarlos.
- Creo... que entiendo lo que quiere decir.
Por una vez imaginé mi futuro diferente. Quiero decir... estaba allí, en Mewni, por Star. Siempre fue así. Y aún tenía esperanzas de que pudieramos ser algo más. Pero... ¿y si sólo podíamos ser amigos?
Hasta ahora sólo había imaginado marcharme. Creía que si veía a Star con otro.. Si lo de Tom, u otro, fuera para siempre, ¿qué pintaba yo allí?
Jamás se me había ocurrido que ser "su mejor amigo" sin nada romántico, pudiera ser tan necesario para ella, no sólo en un plano meramente emocional sino de importancia vital para el reino.
¿Acaso habían personas casi tan importantes como los propios reyes que podían cambiar el destino de tanta gente?
Si Star y yo no podíamos ser pareja... ¿podríamos rehacer nuestra relación simplemente como mejores amigos, como tantas veces nos decíamos sin estar totalmente convencidos, y lograr que esa relación tuviera sentido más allá que como un eco de una relación que jamás fructificó?
¿Podría, como mejor amigo, tener un papel con sentido en la corte?
Pero si era sincero conmigo mismo... prefería un futuro más íntimo con Star.
- Bueno... Marco... es tu turno.
- ¿Eh?
- Llevas un buen rato dando vueltas, buscando algo. ¿No es lo que ibas a preguntarme?
- Sí... sí... Esto... Estoy tratando de saber con precisión como es Mewni. Los mapas que he logrado encontrar son como "esto".
Dije enseñando un mapa que había encontrado. No era muy grande, y era más simbólico que otra cosa, mostrando los diferentes reinos cercanos.
- Ninguno es un verdadero mapa cartográfico. Además, todo lo que muestra es este pequeño trozo. Mewni no puede ser tan pequeño. Quiero decir... esto que es... ¿una isla? ¿Un pequeño continente? ¿Y el resto del planeta? ¿Es océano?
- Marco... ¿crees que Mewni es un planeta?
- ¿No lo es?
- Es una dimensión.
- ¿No... es lo mismo?
- No.
- Eeeeehhh... ¿En qué se diferencian? He estado en muchas dimensiones con Star. Son muy diferentes. Donde rescatamos a los monstruos tenía una estrella roja gigante y no se cuanto duraría un día, porque era como un atardecer eterno.
- Ah... Una enana roja probablemente.
- ¿Enana? No. Era gigante.
- Son cosas de astronomía. Si la estrella es más pequeña, brilla menos, los planetas habitados están más cerca y la estrella se ve más grande.
- ¿Ah?
- Además normalmente esas estrellas tienen los planetas tan cerca que suelen tener efectos de marea y por eso la estrella se suele ver siempre en el mismo sitio.
- Vaaaale. Ahora sé que te gusta la astronomía... Pero entonces me das la razón. ¡Era otro planeta!
- Sí, en ese caso sí... Pero no tiene por qué siempre ser de esa forma. Nosotros llamamos dimensión a un lugar que puedes alcanzar con magia. Lugar es algo subjetivo. Puede ser un planeta, un continente. una ciudad, una estación espacial, un lugar puramente mágico donde las leyes de la física se ponen patas arriba...
- ¿Estación espacial?
- Sí... Que yo recuerde... hay una bastante famosa... Un lugar lleno de videojuegos...
- ¿La dimensión arcade? ¿Está en el espacio?
- En un asteroide o algo así. Si no recuerdo mal era otro de esos experimentos pixies de hace medio siglo que no les salió como tenían planeado. A los pixies les encanta mezclar tecnología terrestre con magia. De vez en cuando la lían, pero otras veces tienen aciertos como las comunicaciones dimensionales.
Oh... Sí... Recordaba muy bien lo que pasó por jugar a hacer llamadas entre dimensiones a lo tonto con el espejo de Star... ¡Ahora parecía tan lejano todo eso! Por un momento recordé a los amigos que había dejado atrás... Hacía meses que no hablaba con Ferguson y Alfonso.
- A veces llamamos dimensión a pequeños lugares. ¿Sabes que hay una dimensión que la llaman "del sandwich" sólo porque hay criaturas que pueden invocar sandwiches para atraer a víctimas incautas? Ese lugar está en este mismo planeta.
¡Oh! Sí ... Me acordaba perfectamente de ese sitio. Aunque ojalá pudiera olvidarlo. Por suerte, Star había madurado lo suficiente como para no volver a ir a ese lugar... al menos no con la misma imprudencia que aquella vez.
- Entonces, ¿qué es Mewni?
Gaspar se levantó
- Ven
Fue hacia una puerta. Arriba ponía "Mantenimiento". Había estado pocas veces en la biblioteca y aún menos me había fijado en este sitio.
Estaba bajo llave que Gaspar tenía.
La habitación era una especie de taller. Ciertamente parecía el lugar adecuado si era para restaurar un libro o un cuadro. También había muchas estanterías donde los libros estaban más apelotonados que en la parte de la biblioteca. Probablemente volúmenes menos consultados o quizás dañados en espera de restaurar.
Gaspar se subió a una estantería con una escalera y bajó varios papeles bastante grandes. Los desplegó.
- ¡Esto era justo lo que estaba buscando!
Era un mapa cartográfico mucho más grande y detallado de lo que había visto.
- Bueno... Esto es lo que podríamos llamar Mewni... Pero espera...
Gaspar desplegó otro. Parecía un mapa similar a un típico del planeta, donde se reflejaban latitudes y longitudes como en los mapas terrestre. Entonces me fijé que el primer mapa podía asemejarse a otra parte, mucho más pequeña, del mapa más grande.
- ¿Esto es un mapa del planeta? - le pregunté.
- Un intento. Verás... cuando era joven tuve la misma curiosidad que tú, así que intenté obtener la máxima información posible. Hice incluso algunos viajes para hacer mediciones por mi cuenta.
- ¡Eres cartógrafo!
- Era una pasión de juventud. Un hobby que tuve que abandonar por falta de tiempo. El caso es que aquí en Mewni no son precísamente cultos en muchas materias. Tienen grandes carencias. Por eso me mandaron a formarme a la Tierra para mi formación de chambelán.
- Espera... ¿Tú estuviste en la Tierra?
- Por tres años... Y seguí haciendo estudios a distancia por bastantes más. Quitando la magia, estais más avanzados en casi todo y sois la referencia de muchas dimensiones. Al menos de los mundos que están dispuestos a enseñar libremente su conocimiento. Por eso recomendé a la reina que enviara a Star a estudiar allí.
- ¿Fue idea tuya?
Quien iba a imaginarlo. Aunque de forma involuntaria, estaría en deuda con este hombre de por vida.
- Sí... Bueno... generalmente a las autoridades terrestres no les gusta que haya gente con poderes mágicos por vuestro mundo... Pero moví algunos hilos y, bueno... tu ciudad tenía un perfil discreto. Suficiente para que los posibles desastres mágicos que la princesa pudiera crear no trascendieran a los medios.
- ¿Qué?
No podía creer lo que me estaba contando Gaspar... ¡Nuestras autoridades lo saben todo y quieren encubrirlo! Son como las conspiraciones de los extraterrestres, pero en versión interdimensional y mágica.
Quien iba a decirlo. ¡Al final las conspiraciones eran ciertas!
- El caso es que he tenido poca información, así que mucho del mapa es extrapolado. Vamos... inventado. He intentado ser tan fiel como he podido a mis datos, pero son tan reducidos... Hice esto hace años, pero perdí el interés cuando ví que muy pocos estaban interesados en mis mapas
- ¡No puedo creerlo! Algún día lo apreciarán, ya verás... ¿Y cómo se llama el planeta?
- Buena pregunta... Creo que la mayoría no son conscientes ni de qué es un planeta ni siquiera que están viviendo en uno. Para ellos "Mewni" es su mundo, porque no conocen otro, y no llegan a plantearse nada más.
- Entonces... ¿No hay un nombre para el planeta?
- No que yo sepa. Pero este planeta es grande. Quizás en otro reino le hayan puesto un nombre. Mira, Marco. De este continente proceden nuestros ancestros.
- ¡Es verdad! Habíais llegado en barco, ¿verdad?.
- Sí... Desde aquí. Es un continente mucho más pequeño y pobre. Seguimos teniendo algo de comercio, pero los barcos son lentos. Esto se considera "fuera" de Mewni, aunque es el mismo planeta.
Miré el mapa de "Mewni", el continente. Era mucho más detallado, con rios, lagos y reinos. Había muchos más de los que conocía.
- No sabía que había tantos reinos. ¿Votarán todos ellos por Star?
- No. Sólo los reinos cercanos importan porque son con los que hay alianzas o riesgos de guerra si las cosas fueran mal. Más o menos los del mapa que me enseñaste.
- Ajá.
- ¿Era eso lo que te preocupaba, Marco? ¿La votación de regencia?
- No... En realidad quería saber si es cierto que no hay territorio libre para los monstruos... Hablé con ellos y desean asentarse... cultivar como nosotros. Pero dicen que les habeis prohibido talar en el bosque.
- Es correcto. Un tema de magia. Un pacto que se remonta en el tiempo con fuerzas ancestrales, o eso dicen los papeles. Nadie quiere jugársela a violar ese pacto y enfrentarse a las consecuencias.
Así que era un tema de magia. O al menos esa era la versión Mewmana.
- Entonces... ¿no hay territorios libres?
- No... Bueno... Están las zonas limítrofes... Como te dije, los mapas no son muy precisos, así que las fronteras no están tan definidas como en la Tierra.
- ¿Y eso no genera tensión en los reinos?
- A veces, pero cuando están delimitados por accidentes geográficos de poco potencial, se suelen declarar zonas fuera de ambos reinos... Una especie de zona de paso para evitar discutir por un territorio que en el fondo tiene poco valor.
- Una zona gris que no pertenece a nadie. - dije en voz alta aunque para mí... asimilando lo que Gaspar me contaba.
- Lo que pasa es que esos lugares suelen ser poco aprovechables. Mira... creo que tengo aquí otro mapa con las zonas...
- Muchas gracias... Creo que ya tengo por donde empezar a explorar.
- No hay de qué. Es lo menos que puedo hacer por ayudarme con lo mío.
Trex POV
Por fin nos dan paso al salón del trono. La reina no está atenta. Si se mantiene así, eso es bueno. Probablemente le aburren estas cuestiones. Una menos que tener en cuenta. Eso simplificará las cosas. Siempre es mejor tener que tener en cuenta pocas personas con poder para lograr que hagan lo que tú quieras.
El rey parece afable, pero si algo he aprendido es que la primera impresión no es demasiado importante. Veremos como actua a medida que vayan transcurriendo las cosas.
El joven príncipe está aquí. ¡Maldita sea! Parece que se toma su cargo en serio. Aunque su trono está en una posición pasiva, supongo que su papel será actualmente figurativo, parece totalmente enfocado en aprender los entresijos del cargo de la realeza. Eso siempre es un problema, porque los jóvenes siempre son los más inestables e impredecibles.
- ¡Saludos, majestad! - Su reacción a la adulación parece modesta... La vanidad no parece su debilidad.
- ¡Saludos! Debo decir que es una sorpresa recibir una comitiva embajadora de su pueblo tan lejos del norte.
Bueno... Parece que nos reconoce como septarian... Veamos como está el rey de historia.
- No. No somos del norte. De hecho, vivimos en otra dimensión. Aunque precísamente de eso se trata este asunto. Mewni fue nuestro antiguo hogar y deseamos volver.
- No... estoy seguro de entender.
Está inquieto... Es miedoso... Eso es bueno... Los miedosos no suelen responder bien a la presión.
- La playa de la basura.
- ¿Eh? ¿Qué ocurre con ella?
- Estamos interesados en ocupar ese terreno. Sabemos que varios de los reinos vecinos le pagan pequeñas cantidades por permitirles usar algunas partes de su reino para acumular allí su basura.
- ¿Y quieren ocupar un terreno contaminado?
- Estaríamos dispuestos a pagar varias veces esa cantidad a cambio del terreno. Creemos que tras una buena limpieza, ese territorio será un buen lugar para asentarnos.
- Lo siento, pero jamás venderé mi territorio.
Bueno... aunque miedoso, parece que tiene ciertos principios y orgullo.
- Supongo que podemos negociarlo de otra manera. Nuestro principal interés es regresar, no construir un reino. Si no podemos comprar el territorio, quizás podríamos alquilarlo. Fundar un condado sería suficiente para nosotros. Usted seguiría siendo el soberano, nosotros pagaríamos regularmente y tendríamos un lugar en el que vivir en Mewni con relativa independencia.
- Actualmente no tenemos necesidad de ingresos extra.
- Bueno... Tener un tesoro repleto nunca viene mal. Les daremos 10 veces nuestro presente de hoy... cada mes.
- Vaya... Eso es... mucho oro.
Duda... Parece que tiene un precio despues de todo.
- Pssst... Papá... - susurró el joven príncipe.
- Hijo... No es un buen momento. - respondió el padre con voz más baja pero no demasiado, quedando en evidencia.
- Esto... En mis estudios sólo he leído sobre que los septarian se dividieron en dos. Los de la última guerra Butterfly y las tribus del norte... Si estos proceden de otra dimensión... ¿no podrían ser...?
Quizás el chico se pensara que no podía oirle a esta distancia... Estaba equivocado... El chico es avispado. Ha intuido a primera vista quienes somos, pero tampoco podríamos pasar desapercibidos mucho tiempo.
- ¿Ocurre algo? - presioné al rey
- No... no... Es sólo que mi hijo sólo sabe de los septarian del norte y los que lucharon en la guerra de Mewni... Usted dijo que habían vivido en Mewni antes...
- En efecto. Somos el pueblo que luchó en la guerra.
El rey se quedó petrificado. La reina pareció despertar de su letargo. Pude observar como los guardias a nuestro alrededor se ponían tensos.
- ¿Ustedes son los... "inmortales"?
- Supongo que se ha dicho muchas cosas sobre aquello... y se habrán deformado y llenado de mitos. Pero sí... somos ese pueblo. Pero para nosotros, ese conflicto ya es cosa del pasado.
- Y si... ¿dijera que no? - dijo con voz temblorosa.
- Por favor... Reitero que nuestra proposición es pacífica. Si lo rechaza, no pasará nada. Símplemente buscaremos otras oportunidades y nos asentaremos en otro territorio. Tan sólo supondrá la pérdida de una magnífica oportunidad para usted.
- Me temo que su proposición causaría un conflicto diplomático con el gobierno de Butterfly.
- Es una pena. Pero tómese tiempo para reconsiderarlo. Por lo que hemos oído, la corona puede que pase pronto a su hija, la cual tiene simpatía por los monstruos, que fue el origen del conflicto en primer lugar. Además, usted es un rey soberano. No estaremos junto a la frontera de los Butterfly, por lo que no habría problema.
Pero entiendo la importancia de la diplomacia... Mientras no cerremos una oferta con nadie, nuestra oferta seguirá en pie.
- ¡MAJESTAD! - entró un soldado alarmado gritando - ¡Tenemos un problema muy grave!
Si este es NUESTRO asunto... ha sido justo a tiempo.
- Discúlpenme. Parece que hay asuntos de urgencia que requieren mi atención.
- No se preocupe. Básicamente habíamos terminado. Espero que no sea grave. Ha sido un honor hablar con usted. Buenos días. - dije mientras hice una reverencia.
Cuando nos fuimos, dimos un par de saltos hasta llevar a nuestra dimensión. Una pequeña ventaja de esta...
- ¿Mordieron el anzuelo? - pregunté.
- El mejor escenario posible... Pudimos involucrar al príncipe. - dijo uno de los provocadores contratados.
- ¡Excelente! Ha salido mejor de lo previsto... ¿Y el veneno?
- ¡Ja! El principito se llevó una verdadera sorpresa cuando vió que tiramos varios carros de glándulas de araña.
- Bien... Veamos como responde cada reino a este pequeño conflicto.
- ¿Y sí negocian? - preguntó Rasticore, que era el encargado de coordinarlo todo.
- No te preocupes. Hay un plan para cada posible camino. Seguiremos provocándo donde más duele. Por el momento, con un poco de suerte, cuando les apriete el hambre el rey aceptará nuestra presencia.
- ¿Y no atarán cabos? Quiero decir... que justo nos presentemos cuando ocurren estas cosas... ¿no les resultará sospechoso y nos señalarán?
- Puede... Por eso seguiremos caldeando el ambiente.
