DISCLAIMER: Nada me pertenece. Solo el corazón shipper.
Ned se reunió con el Rey Robert, Cersei, Jaime y su ahora esposa Brienne. Jon Arryn estaba muerto. Alguien lo había asesinado, sospechaban que era un tipo de veneno proveniente de Dorne o Essos. Ellos no estaban seguros.
-Es la chica Targaryen Ned, debe ser ella. Está más cerca de nosotros de lo que pensamos- Robert gritó furioso.
-No estamos seguros de eso Robert- Ned habló con prudencia.+
-Debí de mandarla matar cuando tuve la oportunidad. Demonios no debí hacerte caso.
-Tú no eres capaz de matar a una pobre niña Robert y lo sabes.
-Habrá una guerra Ned, ella viene con un ejército dothraki y ¿crees que va a querer negociar?- bufó con enojo. Por supuesto que no. Ella va a querer terminar con mi familia. Y los dioses saben que no lo voy a permitir.
-Robert, soy el primero en decirte que tienes mi apoyo. Pero ahora hay cosas más importantes y preocupantes que atender.
-Sí, ya me dijiste que tenemos que ver la dichosa prueba de que el Rey de la noche existe. A todo esto, ¿Dónde está mi hijo?
Ned suspiró en derrota, sabía lo que diría su amigo en cuanto le dijera donde estaba el príncipe.
-¿Qué has dicho?- Robert estaba furioso.
-¿Cómo permitiste que mi hijo, tu príncipe participara en tan estúpida misión?- la reina estaba furiosa.
-El príncipe Gendry se ofreció, todos incluidos tu hermano Renly y su hermano Tyrion le imploraron que se quedara. Obviamente es tan terco como tú- miró a Robert- así que no nos hizo caso. Hace una luna que se fue.
-Por los siete infiernos Ned, deberías haberlos detenido. Eso es una estupidez.
-Voy a matar a Tyrion- la leona rugió.
-Querida hermana, Gendry siempre ha sido mas un toro que un ciervo. Él hará lo que quiera.
-Solo espero que todo salga bien. Gendry será el Rey una vez que todo esto de la guerra en el Norte termine.
Ned asintió. Estaba tan cansado que todos decidieron irse a sus tiendas y dormir.
El ejército Stark con sus banderitas estaban todos en Winterfell, Robb estaba enfrente comandando y dando órdenes. De pronto su hermana Arya llegó vestida de cuero, junto a ella trajo a Mera Reed. Ellas dos eran realmente buenas con una espada.
-Estamos listos Robb- exclamó la loba. Todos están a sus puestos.
-El ejército Tyrell está cerca. Estarán a tiempo por si algo sale mal.
-Nada va a salir mal- exclamó Arya. El norte recuerda.
El Norte recuerda- Bran dijo uniéndose a sus hermanos en el patio.
-Quiero que nos vayamos ahora- dijo el príncipe Aegon.
-Esas no fueron las órdenes de la Reina príncipe- Ser Jorah Mormont dijo. Debemos esperarla, pronto estará aquí con sus dragones y nos presentaremos en Winterfell para ayudar.
-¡Debemos atacarlos! Esta es nuestra oportunidad.
-Eso no fue lo que acordamos, te recuerdo que venimos a establecer la paz.
-Roberth Baratheon, el usurpador, no nos dejará vivir Jorah.
-El Norte pertenece a los Starks, si logramos una audiencia con Ned Stark todo estará bien.
-Estamos cometiendo un error.
-Probablemente, pero eso es lo que vamos hacer.
Esa noche Aegon convenció a un puñado de dothraki para seguirlo. Les había inventado que la Reina Daenerys había cambiado de planes y debían irse. Había logrado darle un tónico para dormir en su bebida a Ser Jorah, así que salieron hacia Winterfell.
-Esta será la noche en que empezaré a recuperar lo que es mío- dijo Aegon.
Mientras tanto del otro lado del Muro, Jon, Gendry y los demás estaban reunidos con la gente libre. Jon les explicó que estaban aquí para unirlos. Que la gran guerra se acercaba y necesitaban trabajar juntos.
-Estás loco Stark- dijo la pelirroja. Jamás te vamos ayudar. Sobreviviremos solos. No necesitamos de ustedes.
-Ygritte, cállate- Tormund dijo.
-Lady Ygritte, permítame decirle…
Ella se burló.
-No soy ninguna Lady como las que hay en tu amado Sur- dijo con odio. Jamás te voy ayudar cuervo.
-No soy un cuervo.
-¿Cómo planeas hacer que esto funcione?
-Tienen que venir a Winterfell con nosotros. Pero primero debemos encontrar un White Walker, lo necesitaremos como prueba.
Todos se quedaron en silencio pensando, hasta que unos gritos los sacaron de su ensueño.
-¡Llegaron!- Ygritte dijo. Son ellos.
-Tendrás tu oportunidad de atrapar a uno de ellos, si es que sales vivo hoy cuervo del sur- Tormund dijo.
-¡Vamos a pelear!
Gendry, Jon, Sandor, Beric, Thoros y todos los que estaban con ellos se prepararon para la batalla.
El príncipe Gendry comenzó a pelear con su martillo de guerra, él definitivamente era el hijo del rey Roberth Baratheon, a pesar de su altura y sus músculos, se podía mover con una gran facilidad, logrando que los espeluznantes monstruos cayeran derribados cuando su arma se encontraba con ellos. Sandor Clegane, era uno de los mejores peleadores en los Siete Reinos, por algo era uno de los pocos hombres de confianza del Rey, letal y aterrador se abría paso entre los walkers, Beric y Thoros con sus espadas de fuego lograron derribar a unos cuantos, Jory por su parte hizo uso de su espada y demostró por qué es el hombre de confianza de Ned Stark. Jon sin duda era una gran revelación, los salvajes realmente le prestaron atención, era un gran espadachín, el mejor de su generación.
De pronto estaban rodeados, miles de salvajes estaban siendo convertidos por el Rey de la Noche, Jon se encontró con él cara a cara. Así que ordenó a sus seguidores que huyeran antes de morir. Por supuesto no lo hicieron, pero estaban siendo superados en número, muchas vidas se estaban perdiendo hoy.
Fue entonces cuando se dio cuenta que su tío Benjen no se veía por ningún lado. Temió lo peor, hasta que Gendry le dijo hacia donde había corrido.
Jon se percató que Benjen estaba usándose a sí mismo para lograr que ellos se fueran, Gendry y Sandor lograron capturar a uno de los monstruos y lo amarraron como pudieron. Su tío ya no estaba a la vista, presumiblemente muerto.
Jon quería correr hacia él, a buscarlo y mostrarle ayuda pero Jory se lo impidió.
-Se ha ido.
Todos lograron salir vivos, bueno Thoros tenía una herida muy grave pero creían que se salvaría, al menos él aún tenía una oportunidad no como el hermano menor de Lord Eddard Stark.
-He visto tu valor en la batalla cuervo, tienes mi ayuda.
-Gracias Tormund. Es lo mejor.
-Eso espero Lord Stark- dijo Ygritte. Iremos contigo. Pero si es una trampa ten por seguro que yo misma te mataré.
-Estoy seguro de eso- dijo solemne. Tienen que decirle a su gente, cuando estén listos lleguen al Muro. Les diremos que los dejen pasar. Después los estaremos esperando en Winterfell.
Tormund asintió y ellos partieron. Tenían que llegar pronto, primero al Castillo Negro para decirles que habían pactado con la gente libre, pero sobre todo debían llevar al White Walker a Winterfell y mostrárselos a todos. Los números de monstruos que vieron hoy eran prueba suficiente de que esta guerra era la que en verdad importaba.
A lo lejos se empezaban a escuchar caballos, eran ellos, eran los Targaryen, por fin podrían vengar a su abuelo y tu tío que fueron asesinados por el Rey Loco- Arya pensó.
-Winterfell no caerá esta noche- la loba gritó. El Norte recuerda.
-El norte recuerda- corearon todos.
-Arqueros prepárense- dijo Robb. En cuanto vean movimiento enemigo disparen.
Los lobos llegaron a pararse junto a sus amos. A pesar de la idea principal Robb había decidido que el ejército Stark permaneciera afuera de Winterfell, también estaban sus hermanos Bran y Arya así como Mera Reed.
Lo primero que Aegon notó es que afuera del castillo de Winterfell se paraba estoicamente el ejército del Norte junto a los que él suponía eran los Starks, se encontraban sus lobos, eran realmente imponentes. Pero eso a él no le importaba él venía a conquistar el Norte y eso haría. Ellos habían ayudado al usurpador a matar a su familia y quitarles lo que pertenecían. Merecían morir. Hace unas semanas había escuchado al león más viejo decir que el Rey Robert quería matar a su tía y a su hijo. Él no dejaría que la historia se repitiera. Su tía no quería hacer nada en contra de ellos pero él necesitaba su venganza, le habían arrebatado todo.
-¿Crees que vengan hablar con nosotros?- Robb le preguntó a su hermana.
-No creo hermano. Ellos solo pelearán.
-Pero no vienen los dragones. ¿Estamos seguros que son los Targaryen?- preguntó Mera.
-Solo Daenerys Targaryen está viva Mera, ella se casó con un Khal dothraki, son ellos sin duda- la loba dijo.
Su conversación fue interrumpida cuando la batalla comenzó, los jinetes dothraki avanzaron, fue entonces como los arqueros Stark empezaron a disparar sus flechas, uno a uno iban cayendo de sus caballos, los Starks se prepararon, Arya estaba en frente, ella comandaba y todos estaban de acuerdo con eso.
-No dejaremos que Winterfell caiga ni hoy ni nunca- gritó la loba.
-El Norte recuerda- Bran dijo.
-Vamos- gritó el joven lobo.
Así fue como los hermanos, Mera Reed y los lobos huargo junto a su ejército partieron a la batalla. Los dothraki eran feroces, no tenían piedad alguna, muchos de los soldados del Norte estaban pereciendo, pero el número era poco en comparación de los norteños. Arya solo rogaba a los viejos dioses que esto no fuera una trampa y que no llegaran a quemarlos vivos los dragones.
Aegon peleaba con un soldado norteño, pero fácilmente lo derribó, después de todo, él había sido entrenado por los mejores espadachines de Essos. Ahora tenía en frente al hijo mayor de Lord Eddard Stark. Él iba a matarlo.
Robb alcanzó a ver a un hombre que era demasiado bueno, sin duda era el que comandaba a los dothraki, su identidad aún era desconocida pero venía hacia él, así que tenía que prepararse. Llegó y con su espada se fue encima sin piedad, Robb podía decir que había un odio con el que estaba luchando, pero él lo esquivó fácilmente, nunca había sido tan bueno como Jon o Arya pero él se defendía muy bien, así que logró después de varios intentos logró darle un buen golpe en la pierna derecha, Aegon cayó al suelo. Robb iba a terminar esto aquí y ahora cuando Tyrion gritó desde una de las murallas del castillo:
-Tráelo Robb, necesitamos respuestas. Él nos las dará.
-Él necesita morir- dijo el joven lobo.
-Tyrion tiene razón hermano, él va a morir pero no hoy. Dale gracias al Dios de la muerte que te permitió decir hoy no- la loba le dijo con furia.
-Jamás diré nada- Aegon dijo.
-Llévenlo a las mazmorras- Bran exclamó. Padre no debe tardar, él sabrá que hacer.
Los dothraki que había traído Aegon estaban muertos, realmente habían sido muy pocos y el ejército Stark era uno muy grande, no habían tenido oportunidad. El plan había fallado.
El joven lobo estaba en Winterfell, supervisando personalmente que todos sus honorables soldados recibieran la atención médica necesaria. Estaba saludando a unos cuantos cuando se percató de una mujer que los estaba curando y él no la conocía.
-Disculpa, ¿Quién eres tú?
-Estoy ayudando a estos pobres hombres, mi señor.
-Lo cual estoy viendo, solo que no respondiste a mi pregunta. ¿Cuál es tu nombre?
-Talissa mi señor.
-Robb Stark, es un gusto conocerla Mi señora.
Lyanna estaba demasiado conmocionada. Daenerys Targaryen había mandado un puñado de soldados dothraki para que tomaran Winterfell y habían fallado. Todos sabían que tarde o temprano ella vendría con sus dragones. La guerra empezaría pronto y ella deseaba con todo su corazón que se pudiera evitar. Así que hizo lo que creyó conveniente, fue a visitar al hombre misterioso a las mazmorras.
Cuando Lyanna lo vio sintió que tenía en frente al mismo Rhaegar. A pesar de tener el cabello oscuro el joven frente a ella tenía que tener la edad de Jon o acaso un par de años más, no muchos, pero sus ojos ella juraba que eran de color púrpura, como los de su amado.
-¿Quién eres tú? Aegon exclamó.
-Lyanna Stark.
Aegon sintió que su sangre comenzaba a hervir. En frente de él, tenía a la única mujer que fue culpable de su desgracia.
MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE AUN LEEN MI HISTORIA. GRACIAS POR SU PACIENCIA. UNA DISCULPA, HE INTENTADO QUE ESTOS DOS ENFRENTAMIENTOS QUEDARAN LO MEJOR POSIBLE. EL SIGUIENTE CAPÍTULO SERÁ DE GENDRY Y ARYA, PORQUE NECESITAMOS MUCHO AMOR.
