Sora estaba sentada en la habitación, distraída. Hacía rato que se había ido a la ducha y se había empezado a cambiar de ropa. Sabía que era una tontería estar nerviosa pero había salido tan pocas veces de casa de noche en los últimos tiempos que ni siquiera sabía lo que ponerse.
Tenía puesto su kimono por encima, divertida por el hecho de que apenas cerrara en torno a su cintura en aquellas fechas ya, mientras que miraba desde allí la ropa que tenía tirada encima de la cama.
- Pero… a ver… ¿qué me pongo?
No estaba hablando sola, sentados entre los cojines estaban los dos digimon, observándola con cara de estar a punto de perder la paciencia. Realmente llevaba un buen rato dándole vueltas a lo que se ponía y a lo que no y empezaba a estresarlos.
- Ponte lo que quieras, si Yamato va a mirarte con cara de tonto igual – poniendo los ojos en blanco, Gabumon acabó por dejarse caer entre todos los cojines, quedando así tumbado y ajeno a la conversación.
- Tiene razón – secundó Biyomon antes de alzar el vuelo e ir hasta ella, mirando desde su lado la ropa, imaginando el gesto que tenía puesto la pelirroja antes de señalarle hacia uno de ellos.
- ¿Tú crees?
- Es con el que más cómoda has dicho que estás. ¡Venga! ¡Ponte a vestirte o todavía va a llegar del trabajo y te va a pillar en pijama!
- Y le dirá que por él puede ir así porque le gusta de cualquier forma – dejando caer el cojín que tenía en las manos encima de su cabeza, Gabumon no pudo evitar el comentario.
Teniendo que reírse de las palabras del digimon a sabiendas que eran totalmente ciertas, Sora asintió cogiendo el vestido blanco que tenía encima de la cama y yéndose hacia el baño para terminar de cambiarse de ropa. En aquella última temporada, se estaba aprovechando del cálido clima que tenían, usando vestidos cada vez que salía de casa para que nada la molestara. Aquel era uno de sus favoritos y ni siquiera lo había podido estrenar todavía. Seguramente lo arreglara cuando tuviera a Aiko con ella para que le siguiera sirviendo después.
Sonrió ante ese pensamiento, dándose cuenta de que estaba todo demasiado cerca ya. Quizás aquel día estuviera de mejor humor que otros por la fecha que era, pero estaba especialmente contenta. Dejando el kimono colgado en la percha del baño, empezó a cambiarse, acabando por ponerse el vestido y echarse un vistazo en el espejo.
Había tenido miedo de pasar por la fase en la que había visto a algunas de sus amigas, en las que se encontraban tan incómodas con la situación que lo único que habían conseguido era verse a sí mismas como si se hubieran tragado un balón. A ella le gustaba, sabía lo que significaba y si ya le había hecho ilusión cuando se notó por primera vez la curvita, ahora después del susto que se había llevado, no podía verla con mejores ojos.
Posó las manos sobe la tela del vestido, ayudándose a que se marcara más antes de ampliar algo más su sonrisa y dejar de perder el tiempo, empezando a arreglarse para que cuando Yamato llegara solo tuvieran que irse a no ser que él quisiera cambiarse de ropa por comodidad.
Fue directa hacia su mesa, de nuevo, sacando sus cosas y empezando a arreglarse, asegurándose de que el colgante que él le había regalado en París quedara bien a la vista en su cuello antes de empezar a peinarse.
Abriendo la puerta de casa, Yamato se tomó unos segundos para coger aire. Estaba cansado. Aquel día había tenido demasiado trabajo por delante, pero, no tenía opciones de quedarse en casa. Ni siquiera lo consideraba como una opción, cansado o no, le hacía demasiada ilusión haber llegado a aquella fecha. Así que pensaba aguantarse todo lo que hiciera falta.
Colgó la chaqueta, dejando el calzado en la puerta antes de girarse y frenar de golpe.
- Buh.
Se encontró de frente con Sora, la cual le estaba sonriendo a escasa distancia de él y a la que no había sentido acercarse.
- ¿De dónde sales tú ahora?
- Ah… he aprendido a teletransportarme – sonriendo aún más, no tardó en dar un par de pasos rápidos hacia él para sin darle tiempo a esperar, echarle los brazos al cuello para saludarlo con un beso.
- Vale.. Vale… - dijo cuando se separó, haciendo tenido cuidado de no perder el equilibrio ante su gesto dejando las manos apoyadas en su cintura-. Ya veo que estás de buen humor hoy…
- ¿Sabes cuánto llevamos sin salir a cenar fuera?
Se rio con la pregunta de ella. Debería de haberlo supuesto, pero no había tenido tiempo en todo el día para ponerse a pensar en ello. Posiblemente solo por verla así de contenta ante la idea de no quedarse en casa le sirviera como motivación para olvidarse de lo cansado que pudiera estar. Si para encima tenía en cuenta que estaban celebrando que un día como aquel un año atrás se habían dado el tan esperado "sí, quiero"…
- ¿Ya estás lista? – preguntó, sin soltarla todavía.
- Desde hace un rato – asintió.
- ¿Te importa si me cambio? Es solo un momento.
Entretenido, vio cómo asentía antes de soltarla e irse directo a coger algo de ropa al vestidor, subiendo a las carreras a la habitación. Sora se quedó siguiendo sus movimientos, no tardando en tener que reírse al sentirlo al protestar por el susto que le había dado su compañero. Hasta donde ella sabía se había quedado perdido entre todos los cojines y no parecía tener demasiada intención de moverse de allí.
No tardó en volver a bajar, terminando de abrocharse los botones de la camisa que se había puesto antes de llegar hasta donde ella, observándola.
- ¿Qué chaqueta cojo?
- ¿Me lo estás preguntando a mí?
- Hmmm no sé, hasta dónde yo estaba enterado tengo en casa a una famosa diseñado de moda. Yo creo que puedo usarla para estas cosas…
- Ya, ya… Lo que te pasa es que no quieres pensar qué te pones – mordiéndose el labio antes de sonreír, salió con paso rápido hacia el vestidor para traerla una chaqueta.
La siguió con la mirada, dándose cuenta de cómo iba vestida. No había prestado atención a ese detalle hasta aquel momento, no le solía merecer la pena porque seguía manteniendo que incluso cuando se levantaba por la mañana con un mechón del pelo apuntando para un lado y otro para otro le parecía que estaba preciosa, así que, realmente, podría estar en pijama que no tendría ni la más mínima queja.
- Yo creo que esta te puede ir ben – salió hablando casi que consigo misma al cabo de un par de minutos.
- ¿Ese vestido de dónde lo has sacado? No te lo conocía… - realmente, le daba igual la chaqueta que le hubiera traído, simplemente alargó la mano para cogerla él.
- Claro que no… Lo tenía guardado para cuando lo pudiera usar y no creo que te tenga que explicar a lo que me he dedicado esta última temporada – se encogió de hombros.
- Me gusta – comentó, poniéndose la ropa de abrigo por encima.
- ¿La chaqueta? Sí, claro, eso espero porque esa te la has comprado tú así que… Ah – frenó sus palabras al darse cuenta de la mirada que le estaba lanzando. Sonrió, alejándose ligeramente de él para que la pudiera observar mejor-. ¿Sí?
- Mucho – le gustaba verla de tan buen humor, hacía una temporada que no la veía así-. ¿Vamos entonces?
- Vamos…
- ¿Tú no vas a coger chaqueta?
- Tengo un pañuelo en el bolso…
- Sora… estamos a finales de abril no en pleno agosto…
- Ya, pero… Yo tengo calor, y…
- Y si te entra el frío tienes un rubio tonto al que robarle la chaqueta – rodeó con su brazo su cintura-. Anda, vamos o todavía se nos va a hacer tarde para la hora de la cena.
Sonrió a modo de respuesta, asintiendo antes de asegurarse de que había metido sus cosas en el bolso antes de salir al lado de Yamato. No tenía demasiado claro a dónde iban, había dejado que él eligiera. Era uno de sus entretenimientos cuando estaban simplemente haciendo el vago por casa, quedarse mirando las caras que iba poniendo el chico cuando estaba buscando algo por internet e iba encontrando las diferentes opciones.
Aquella había sido una de esas veces en las que no había conseguido sonsacarle a dónde iban, de manera que simplemente se iba dejando guiar. No pudo evitar observarlo de reojo mientras tanto, dándose cuenta de que tenía cara de estar cansado.
- ¿Qué tal te ha ido hoy? – preguntó.
- Bien, aunque no hemos parado desde primera hora – se giró, observándola mientras que continuaban su camino -. Y aparte de haberme pasado toda la mañana con los cuatro elementos del grupo ahora y luego el resto de la tarde he tenido que estar aguantando reuniones. Una maravilla…
- Se te nota – asintió, dedicándose unos segundos a buscar la mano de él para enlazar sus dedos con los suyos mientras que caminaban.
Dándose cuenta, bajó la vista hacia ella, sonriéndole antes de apretar ligeramente su mano unos segundos.
- ¿Y tú?
- Pues… me he pasado toda la tarde revoloteando por casa pensando a ver qué me ponía... No lo tenía demasiado claro. Creo que he llegado a desesperar a los pobrecitos de lo digimon…
Mirándola por el comentario no pudo evitar más que reírse al notar su gesto, casi como si estuviera confesando algún tipo de travesura. Levantó la vista hacia él, dándose cuenta de que se reía de ella, arrugando ligeramente la nariz.
- ¿Qué? Llevamos sin salir de noche a ningún sitio mucho… Me hacía ilusión.
- Ah, qué bonito… osea que todo esto es por salir de casa de noche – fingió ofenderse, mirándola de reojo con una ceja arqueada.
- No tengo ni idea de lo que me estás hablando… - comentó, mirando hacia otro lado unos segundos antes de volver a enfocarlo-. Por la mañana estuve contestando unos correos que tenía y terminando del todo el diseño del vestido de Haru.
- ¿Ya está?
- Ya está… Bueno, espero. Porque como esos dos todavía no han sido capaces de decirme una fecha lo mismo me encuentro con que alguien va a pasar mucho frío…
- Ni que tú hubieras tenido mucho más abrigo por llevar manga larga…
- Ya, ahora intenta colarme que es que la espalda al descubierto era un problema, venga…
- ¿Yo? Jamás. Pero me refería a que esas mangas que tenías duro que te quitaran mucho frío precisamente – y era totalmente cierto, que no intentara convencerlo de lo contrario-. No se te ocurra decirle a tu versión en miniatura que me he metido con el vestido, que aparte de que no lo he hecho, te quedas viuda antes de que te des cuenta… Y mira tú qué panorama.
- Uf… Ya te digo. Que eso de viuda me haría pareces muy mayor, quita quita… - sonrió ampliamente. Se notaba que estaba de excelente humor-. ¿A dónde me llevas? – volvió a insistir.
- No te lo voy a decir – sonrió, girándose hacia ella cuando por fin llegaron hasta el ascensor.
- Anda… ¿qué más te da?
- Nada de nada – marcó la tecla del garaje-. Además, si tenías gana solo de salir de noche de casa seguro que te da igual a dónde vayamos, ¿no? – una vez que se cerraron las puertas se quedó mirando para ella habiéndola soltado antes de cruzarse de brazos.
- Bah – chasqueó la lengua ligeramente-. ¿No me vas a dar ni siquiera una pista?
- Vamos cerca de Skytree.
- ¿Skytree? ¿La otra torre?
- Sí, así que intenta no tener tentaciones de tirar nada abajo… Que nos conocemos…
La respuesta que obtuvo de ella fue ver como poco a poco se le entrecerraban los ojos lanzándole una mirada desdeñosa.
- El año que viene… te vas de aniversario con Taichi, que con él haces más años que conmigo…
AnnaBolena04: yo creo que ellos evalúan más otras capacidades, sí, lo de la inteligencia emocional y de su diario vamos a dejarla aparte porque está visto que el rubio entonces no habría ido ni a la esquina de la calle - y capaz de perderse llegando a ella -. Que ya hemos visto que lo suyo con las indirectas e incluso con las directas no es una relación estable jajajaaja
Pobrecita Sora, ahora que ha encontrado uno de los motivos que hace que Aiko se le mueva más de la cuenta en la barriguita sabe como arreglarlo si de verdad está intentando dormir. Que el rubio calladito a veces está más guapo y esa, sin duda, era una de esas veces. Independientemente de las veces que le haya dicho que cierre el pico la noche anterior cofcofcof.
Se nos van de primer aniversario por fin estos dos, a ver qué tal les va. ¡Besitos de tortuguita!
Epic Crystal Night: jajaja me pensé haber escrito algo del fin de semana de Sora y Ryo, pero venga pobrecito él, que aunque me iba a haber reído muchísimo de las paranoias de Sora en su punto máximo de esplendor, el pobre no se merecía que dejara pruebas escritas de cómo su pareja echaba a correr si se le acercaba con la mayor paranoia de su vida jajajaja Haru tiene que saberlo evidentemente, no es la primera vez que la ve hacerlo, otra cosa es lo que dices tú, que sus neuronas parpadeen a ratitos como las de cierto rubio que no es capaz de verle las intenciones a la pelirroja.
Un fin de semana de clima de nieve y lluvia asqueroso, pero bueno, puede ser usado como excusa para hacer el vago en casa de seguido una vez que haga los recados pendientes de la semana xD ¡Un beso!
Guest Vecina: bueno, ha sido una conspiración del mal. Ya sabes que los comentarios tengo que darle yo que se publiquen cuando me los hace un guest, y normalmente me avisa cuando me llegan. Ayer lo que pasó fue que el mail no me llegó así que te ignoré deliberadamente porque no sabía que había comentario jajaajaja Y cuando hoy por la mañana vi el aviso de la review de anoche, ¡puf, sorpresa! Jajajaja
Jajajajaja mira, yo de las redes, por suerte, me he librado por el momento. Me tiene pasado al revés y que para encima me haya pillado con el móvil en la mano y haber podido ver la jugada de ver aparecer el like y luego verlo desaparecer. Y me reí mucho, mucho jajajaja Lo que hice fue darle a seguir luego al listo de turno jajajajajajaja Yo riéndome maléficamente con la supermaldad de la semana sentada sola en la playa.
Ryo el pobre estoy segura que de haberme situado en otra línea temporal en la que apareciera de forma más activa hubiera sido un personaje que al final iba a acabar pensando que no se merecía que lo dejaran por culpa de cierto rubio. Cada vez que lo saco a paseo me quedo pensándolo y en las posibles situaciones en las que podría haberla liado de haber escogido otro contexto. Y a la vista de estos fb... jajajaja No quiero tentar a las neuronas a hacer el mal. Aproveché para explicar un poquito de Haru y Andrew con la excusa de los fb. Y sí, yo también creo que fue un poquito "flechazo" al menos en el sentido de "oh, pero mira qué mono/a", y luego lo que les costó jajaja Aunque yo creo que la diferencia de edad que se sacan especialmente en el momento en el que se conocen sí que hizo algo de peso.
Llegas a tiempo para el aniversario de la parejita, a ver por dónde nos salen estos dos que ya sabemos que juegan en otra liga en las ocasiones especiales para ellos. Y la cunita... bueno, Anna y yo tenemos la teoría de que los niñeros metieron a Agumon dentro - por el bien de la ciencia y de la nenita - antes de aceptar si era válida o no para su uso jajajaja
¡Bicos grandes vecina y abrígate que estamos de temporal asqueroso!
PD: ¿qué tal por Londres?
