- Yamato… te lo digo de verdad, no tengo ni la más remota idea de dónde estamos…

Se rio por lo bajo escuchando las protestas de ella. Realmente, no iban a ningún lugar complicado de reconocer, pero hasta dónde él sabía no tenía mucha pinta de que ella hubiera podido estar allí antes. Lo habría sabido ya que se había abierto hacía no demasiado tiempo todo aquello.

- Pues… - sonrió de medio lado unos segundos, mirándola-. Te aguatas… ¿Quién fue la que me hizo estar igual un vuelo de veinte horas? Pues ahora no te quejes por veinte minutos de espera.

Abrió la boca para contestarle, acabando por cerrarla con una ligera mueca antes de cruzarse de brazos y continuar caminando detrás de él. Ese comportamiento no pudo más que divertir a Yamato, quien acabó por pasar un brazo en torno a sus hombros, acercándosela avanzando todavía.

Hacía ya algunos minutos que habían llegado a su destino y ahora simplemente estaban saliendo de las plantas inferiores que hacían las funciones de aparcamiento, pudiendo así poder a ver como aparecían algunas de las primeras indicaciones con el nombre del lugar al que iban.

- Te estás aprovechando de que casi no estoy saliendo del barrio esta temporada…

- Totalmente cierto – amplió más la sonrisa-. Y no pienso decirte a dónde vamos hasta que lleguemos.

- Traidor… - murmuró, no tardando en aprovecharse de que no había retirado el brazo de dónde lo tenía para dejar el suyo apoyado tras la espalda de él, sin importarle demasiado que hubiera más gente allá por dónde iban.

Dándose cuenta del gesto de la pelirroja inclinó ligeramente la cabeza para terminar por dejar un beso en su cabello continuando con el camino hasta que finalmente el cartel que apareció delante de ellos dos fue demasiado evidente.

- Oh – pudo escuchar no demasiado después entendiendo que por fin lo había visto-. ¿En serio?

- ¿Qué? – bajó la vista hacia ella.

- Pues… no se me había ocurrido – la sorpresa estaba dibujada en su cara-. Leí algo en una revista hace unos meses pero no había prestado demasiada atención a esto…

- Lo suponía… Muy bonito, debería de darte vergüenza estar conmigo y no hacerle nada de caso a todo esto…

- Cuidado… "estar contigo"... Pues ya ves lo poco que me gusta hacerte la pelota…

- Sí, eso también lo suponía, tranquila… - negó con la cabeza-. Ya veremos si te hago cambiar de idea hoy o no…

- Eso ha sonado a que tú sabes algo que yo no – acabó por decir, dándose cuenta de las caras que estaba poniendo el rubio.

- ¿Yo? ¿Por qué iba a saber algo que tú no?

- Por eso mismo… - entrecerrando los ojos ligeramente acabó por dejarse guiar simplemente, curiosa.

- Ya veremos si consigo hacerte cambiar de opinión hoy – acabó por decir.

Estaba casi segura de que no había desbloqueado todo lo que había hecho en su momento en todas sus redes y buscadores para no tener que cruzarse nunca más con noticias relacionadas con el mundo de Yamato después de que apareciera en pantalla en el peor de los momentos años atrás.

No es que no le interesara nada de todo aquello, es que se había pasado demasiados años de su vida fingiendo que nada de todo aquello existía que era normal que aunque hubiera leído meses atrás la noticia de que uno de los mejores planetarios del mundo habría sus puertas en Tokio no lo había llegado a asociar con algo de su interés.

Se iba a fiar de lo que fuera que tramaba Yamato, había demostrado más que de sobra que se le daba bastante bien conspirar a sus espaldas y que ella tuviera que terminar por darle la razón, de manera que no dijo nada más.

- Pero… si la entrada pone que es por allí, ¿no? – le señaló hacia un cartel que indicaba el lugar de acceso, viendo como negaba con la cabeza-. ¿No? ¿Por qué no?

- Pues… porque esa no es nuestra entrada.

- ¿Y por dónde se supone que…? – dejando que la cogiera de la mano para guiarla mejor lo miró sorprendida.

No contestó, continuando hasta que finalmente llegó a otra puerta, la cual parecía no poner nada, ni mucho menos estar ahí para estar usada por visitantes. A sabiendas de que se podía fiar de él no pudo evitar que el gesto de su cara fuera interrogante hasta que finalmente abrió dejándola pasar a ella primera.

- ¿Te crees que dedicándome a lo que me dedico no puedo aprovechar para tener un poco de trato más preferente en lugares como estos? – confesó finalmente cuando cerró, colocándose tras ella.

El punto de entrada que habían utilizado no era el común para todos y aquello se explicaba simplemente por el hecho de que daba a otro punto situado por encima de los asientos normales, quedándose aislados del resto de gente.

- Tenía otra idea mejor para esta noche, pero creo que la podremos dejar para más adelante cuando estemos en mejores fechas. Y antes de que me eches la bronca porque tienes hambre, luego tenemos reservada mesa para cenar aquí cerca.

Se rio cuando dijo lo de la comida, teniendo que decir que razón no le faltaba. Se adelantó unos pasos antes de observar desde allí el lugar, todavía sin nada que pudiera llamar su atención.

- Yo creo que con la comida lo podemos arreglar… - bromeó justo cuando notó como la rodeaba con los brazos desde atrás.

Hacía ya tiempo que había estado dándole vueltas a qué hacer en aquella fecha y, cuando a primeros de mes se habían llevado el susto había dejado todas esas ideas de lado. No necesitaba buscarse una excusa para desaparecer unos días de la capital con Sora como el aniversario, pero evidentemente aquello tendría que esperar a que todo estuviera en orden de nuevo. Sonrió ligeramente cuando notó como se apoyaba hacia él, podando así su barbilla sobre su cabeza, aprovechándose de la -diferencia de alturas al haber dejado ella de lado los tacones.

- A ver si con esto consigo hacerte cambiar de opinión – murmuró por lo bajo a sabiendas de que no necesitaba alzar demasiado la voz.

Había algo de trampa en todo aquello y era que, aunque él tampoco había estado allí, sí que se hacía una idea de lo que se iba a poder proyectar. Y no era el simple pase que hasta entonces se había podido ver allí, sino que parte de lo que se podía ver había sido recogido directamente en el último viaje que habían llevado a cabo hasta la superficie de Marte. Era parte de uno de los encargos de la sede central de Tokio que únicamente requería de la instalación de mejores sistemas de captura de imagen y, cuando finalmente se había enterado de que ya estaba listo para usar, simplemente había querido aprovechar la circunstancia, especialmente porque no había comentado ni media palabra de todo aquello con Sora.

Sonrió cuando se apagaron las luces, tirando ligeramente de ella para poder sentarse antes de que empezara, ayudándola a sabiendas de que le costaría más que en otras circunstancias, colocándose a su lado automáticamente, simplemente, esperando. Sin prestar atención a lo que pudieran o no proyectar, simplemente se dedicó a observar el gesto de ella, curioso, hasta ver cómo terminaba por girar la cabeza hacia él.

- ¿Desde cuándo sabes esto?

- ¿Yo? No sé de lo que me estás hablando – sonriendo de medio lado, no dijo más, notando cómo de nuevo, la atención de ella era desviada hacia la cúpula.

Aquel gesto de ella, hizo que ampliara la sonrisa dándose cuenta de que había captado finalmente la atención de ella con todo aquello, únicamente volviendo a hacerle caso cuando se inclinó hacia él para dejar su cabeza en su hombro, acomodándose así. Guardó silencio durante el resto de la proyección hasta que las luces se encendieron de nuevo, entreteniéndose en acariciar con suavidad los dedos de ella tras haber entrelazado su mano con la de Sora.


Observó unos segundos a la pelirroja cuando tomó asiento en la mesa del restaurante, acabando por ir a tomar él asiento frente a ella. Estudiando sus gestos, como si no se los conociera ya de memoria, se acomodó.

- ¿Y bien?

- ¿No pensabas decirme nada?

- Pues… No… Tampoco lo consideré importante hasta que tuve que cambiar de planes para hoy – se encogió de hombros.

- ¿No lo consideraste importante? Perdona, don astronauta superimportante.

- ¡Eh! – se rio por lo bajo-. No me pareció que fuera a ser información de tu interés, así que tampoco lo vi demasiado importante frente al hecho de tener que irnos otra vez meses fuera.

- No… No es que no sea de mi interés. Ya te lo dije una vez… Simplemente estoy demasiado acostumbrada a no… estar pendiente de este tipo de cosas que se me olvida que existen.

- Lo que yo te diga… Qué bonito… - intentó fingir la ofensa en su cara.

- No protestes, que eso también es culpa tuya, así que menos quejas…

- ¿Culpa mía?

- Sí, ya te lo dije hace tiempo. Cuando te dije que había bloqueado toda la información era literal – sonrió, de una forma ligeramente traviesa-. No estaba demasiado por la labor de tener que verte la cara a cualquier hora del día cuando intentaba trabajar justo antes de que te fueras por primera vez. No bromeaba cuando te lo dije…

Las palabras de ella hicieron que empezara a reírse. No se acordaba de que se lo hubiera contado y ahora, escucharlo de nuevo solo pudo crear esa reacción en él, entretenido mientras que alargaba la mano para coger la carta.

- Sí, sí, tú ríete… Pero… debo de reconocer que me ha gustado mucho – dijo la pelirroja finalmente-. Sobre todo sabiendo de donde ha salido.

- Es la única forma que tengo de poder acercarte un poco más a lo que me dedico. Me… - con la mano libre, se la llevó al pelo, revolviéndoselo ligeramente – me hacía ilusión poder hacerlo, eso es todo…

Dándose cuenta del gesto de él, adivinó con facilidad que para decir aquellas palabras se había puesto ligeramente nervioso. Aquello la enterneció ya que aquellas alturas no debería de ser así. No debería de ponerse nervioso por algo así.

- Gracias por compartirlo conmigo – alargando su mano, la posó sobre la de él cuando volvió a dejarla sobre la mesa.

Manteniendo la mirada de ella, giró la muñeca para así poder coger sus dedos unos segundos antes de dejarla escapar para que pudiera ver qué quería para cenar.

- Aunque me sé de alguien a quien también vas a poder llevar dentro de no demasiado tiempo para poder enseñárselo – se quedó mirándolo, viendo como le cambiaba el gesto poco a poco ante aquellas palabras-. Y deja de poner esa cara, que va a venir el camarero y no vamos a saber todavía qué pedir…

Negando con la cabeza no dijo nada, intentando centrarse en lo que se tenía que centrar y no en que ella tenía todavía la razón. Cuando había estado planeando aquello no había podido evitar pensar en que en algún momento podría llevar a Aiko con él y enseñarle aquello a ella también. Era curioso como aquel simple pensamiento dejaba en evidencia todo lo que había cambiado su vida desde hacía unos años hasta aquel momento.

- ¿Qué vas a pedir? – disimuló lo que pasaba por su cabeza, centrando de nuevo su atención en Sora.


AnnaBolena04: es que la pobre mujer no es que no haya vuelto a salir de casa desde que salió del hospital pero que seguramente sí que no había vuelto a salir de noche. Si le sumas que para encima es una fecha importante y que no tenía ni idea de a dónde se la llevaban pues estaba dando más saltitos que el perrete cuando el digo la palabra premio.

Sí, el pobrecito rubio está bastante domesticado a estas alturas de su vida, pero él mientras que no le peguen sustos otra vez pues seguro que está totalmente de acuerdo con todo lo que le rodea. Que él llegaba cansado de pasarse el día haciendo aviones de papel, pero oye, si tiene a cierta pelirroja casi que dando saltitos porque salen pues se le cambia el chip rápidamente. Y parece ser que sí que tenía algo pensado un poquito más allá de irse simplemente a cenar fuera de casa. Y ya los conocemos, seguro que tampoco se quedan tranquilitos así, no...

¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: naah, es la página que está un poco especialita estos días con esos temas. Tampoco me avisa de cuando me llega algún PM a no ser que entre yo a mirarlo o me avisa como cuatro horas más tarde de que me haya llegado. Pero bueno, tiene sus épocas, no vamos a meternos con ella que luego se vuelve loca del todo y no me deja publicaros cositas.

Jajajajajajajaa ¿te imaginas? Ahí en medio de la cena un "cari, oye, que mira, no te asustes, pero viene la nena" jajajajaja ya que están pues que se los lleven a los dos al hospital una para la planta de maternidad y otro para cardiología. Pobrecito, le tengo algo más de aprecio al rubio que lo sepas jajajaja Y la idea del lugar al que han ido al final salió de que estaba el otro día tirada por ahí cotilleando las historias de instagram y me salió un artículo de Vogue justo diciéndome que habían inagurado el mejor planetario del mundo en Tokio, así que me reí sola y luego lo usé para mis intereses.

Sí, la lluvia no nos espanta ya. Estar de vacaciones y que te llueva es un must, yo al menos no me siento realizada. Tengo la teoría de que hasta me sigue la nube allá a dónde vaya... Pues me alegro de que te haya servido para desconectar que falta te hacía jajajaja Y las notas... Mientras que no te tarden como a mí que si un mes es lo legal antes de tener que ponerte el aprobado sí o sí me daban la nota a las tres semanas y pico. Una vez empecé a estudiar la recuperación por si acaso porque era una asignatura de mayo y la convocatoria extraordinaria era a primeros de junio... Jajajaja

¡Bicos grandes vecina!

PD: nieve todavía no, pero porque yo estoy el primera línea de costa. Pero creo que ya estamos incomunicados por algunos puertos para no variar. Ey, si me quedo otra vez incomunicada ahora que el aeropuerto casi ni funciona si os la lío gorda no tenéis cómo venir a por mí hmmm...