DISCLAIMER: Nada me pertenece, solo mi corazón shipper.
Lyanna y Robert se quedaron en las cámaras de Ned. El silencio era abrumador. El Rey se sirvió una copa de vino.
-Todos creen que fui el hombre más estúpido de los Siete Reinos al ir a una guerra por ti, que te fuiste por tu propio pie con el Targaryen.
-Robert…
-No Lyanna, déjame sacar lo que he estado guardando todo este tiempo.
Lyanna asintió, no dejó de mirarlo nunca a los ojos.
-Te amé Lyanna, diablos incluso ahora que te veo no puedo de dejar de sentir cosas. No me malinterpretes he sido feliz, amo a mi esposa y a mis hijos. Pero tú, siempre vas a ser importante para mí- él sorbió otro trago de su copa. Cuando Ned escribió para decir que vivías yo estaba furioso, nadie podía quitarme de la cabeza la idea de declararle la guerra a tu hermano. Dioses soy un idiota, mi orgullo herido es el que hablaba por mí. Mi primer hijo estaba por nacer, Gendry, él llegó a nuestras vidas en un momento muy adecuado. Fue por Jon Arryn que yo desistí de la idea de venir con mis ejércitos y terminar con todo esto. ¡Fui la burla de los Siete Reinos! ¡Tú te tenías que casar conmigo!
-Yo jamás te amé Robert. Y creo que al final tú tampoco lo hiciste.
-Fui a la guerra por ti Lyanna, no te atrevas a decir eso.
-Fuiste a la guerra cuando tu orgullo fue herido. Cuando sentiste que te habían arrebatado a tu futura esposa. No fue amor, tú me idealizaste. Lo nuestro jamás hubiera funcionado. No había amor.
-Eso nunca lo sabremos.
-Durante tanto tiempo te odié Robert, porque lo mataste. Mataste a la persona que amé con todas mis fuerzas y me arrebataste mi felicidad. Luego caí en cuenta que todo había sido mi culpa y decidí dejar de odiarte. Todos cometimos errores.
-Los errores que cometí me tienen enfrascado en una guerra con la chica Targaryen y su khal drogo. No habrá piedad para ellos Lyanna.
-Déjalos en paz, Robert.
-Ellos vendrán tarde o temprano, no permitiré que se metan con mi familia. Gendry será coronado pronto. Y yo regresaré al lugar que siempre he amado, a comandar mis ejércitos.
-Sabes que puedes arreglar esta pelea. Dales lo que quieren. El maldito trono de hierro.
-¿Acaso crees que con eso se van a conformar?- Robert bufó. Qué tonta si de verdad lo piensas.
-Daenerys Targaryen es una mujer respetable en Essos. Ella se sentará a dialogar.
-Te recuerdo que ella atacó tu Winterfell amado.
-Ni siquiera sabemos si sobreviviremos al invierno- ella dijo tranquila.
-Lo haremos.
-Sí, tenemos que hacerlo.
-¿Qué pasó en la Torre de la alegría realmente? Ned jamás lo dijo.
-Pasó lo mejor y lo peor de mi vida.
-No me arrepiento de haberlo matado.
-Lo sé. Él siempre fue mejor que tú.
-¿Olvidaste que fue por todo esto que mataron a tu padre y hermano?
-Jamás lo olvidaré. Es una culpa que llevaré siempre conmigo.
El día de la boda de Sansa Stark con Wilas Tyrell había llegado. A pesar de la inminente guerra que tenían que librar, se sentía la felicidad en el Norte. Hace mucho tiempo que no tenían una boda y el lobo rojo, como de cariño le decían, era la primera de la camada de Ned que se estaba desposando. Todos estaban muy contentos. Era un día de fiesta y vino.
-¡Sans! No puedo creer que en realidad lo estás haciendo.
-Oh Arya estoy demasiado feliz.
-Casarte es algo que siempre has querido hacer- ella dijo tranquila. Pronto te vas a llenar de bebés.
-Voy a extrañarte pequeño lobo.
-Y yo a ti, lobo rojo.
-Al menos no nos iremos rápido. Wilas me prometió esperar a que la guerra contra el Rey de la Noche se libre. No quiero dejar Winterfell demasiado pronto. Ni a todos ustedes.
-Eventualmente te irás.
-Es mi deber.
-Suenas como madre- la loba arrugó su nariz.
-La extraño sabes. Hubiera querido que ella estuviera aquí.
-Estoy segura que ella lo habría querido también. Ella te amaba Sans.
-Y a ti también Arya.
De pronto se quedaron en silencio.
-¿Estás lista para la ropa de cama?- Arya preguntó.
-No habrá ropa de cama, nos retiraremos a nuestros aposentos así sin más. Es lo mejor. Padre estuvo de acuerdo con nosotros.
-Espero seas muy feliz hermana.
-Ya lo soy Arya. De verdad.
-¿Por qué decidiste casarte en estos momentos?
-Más vale tarde que nunca hermanita. En estos tiempos nadie sabe si va a vivir. Wilas me ama y yo a él. ¿Para qué perder el tiempo?
-No quiero usar el vestido.
-Oh sí lo harás. Ahora tienes que ayudarme a prepararme.
-No, le diré a Tía Lyanna que venga.
-No Arya, quiero que seas tú. Por favor.
Arya frunció el ceño, pero se quedó con su hermana.
La boda había sido maravillosa, Sansa se veía realmente bella en su traje de novia. Su largo vestido color cobre con bordados del lobo y el pez como símbolos de las casas de sus padres la hacían lucir como una verdadera Reina de hielo. A pesar de que Ned hubiera preferido que se casaran por la religión de los antiguos dioses, Sansa y Wilas habían querido hacerlo por la religión de los Siete. La ceremonia fue hermosa. Wilas la envolvió en su capa con los colores de su casa. Larga vida y felicidad para Lord Wilas y Lady Sansa Tyrell. Todos estaban felices.
EL Rey Robert y la familia real estaban contentos con la ceremonia. Dos de las casas más importantes se habían unido. La Reina Cersei había divisado a Lyanna Stark platicando con su sobrina Arya Stark. No podía dejar de pensar que eran tan parecidas.
-Madre- Myrcella la sacó de sus pensamientos. ¿Crees que Gendry será el próximo en casarse?
-Es probable mi pequeña leona.
-¿Lady Arya será mi buena hermana verdad?
-No lo sé Myrcella.
-Mi hermano la quiere madre.
-Lord Stark, estará reacio a casar a su hija menor en tan poco tiempo Cella. Esperaremos que tu padre tome su decisión.
Arya decidió que estaba cansada. Así que mientras la fiesta todavía estaba en su apogeo, ella bajó a las criptas. No sabía porque pero eso en realidad la ayudaba. No podía entender cómo era posible que todos estuvieran tan tranquilos y celebrando cuando deberían estar planeando una estrategia para las guerras por venir.
-Arya Stark siempre huye de las fiestas.
-Gendry Baratheon también lo hace.
El príncipe se paró a unos metros de ella. La observó mientras ella veía las formas de los antepasados Stark.
-Ha sido una fiesta maravillosa. Tu hermana y Wilas se ven felices.
-Lo son. ¿Se han retirado ya?
-En eso estaban cuando logré escapar de mis padres.
-Bien.
-¿Qué está pasando por esa cabeza tuya Stark?
-No preguntes lo que no estás dispuesto a escuchar Gendry.
-Habla conmigo.
Ella suspiró.
-Están celebrando cuando el tío Benjen está muerto. Winterfell fue atacado hace unas semanas y el Rey de la noche está ganando más espectros para su ejército mientras nosotros celebramos una estúpida boda- ella dijo con enojo.
-Ellos no están celebrando que tu tío murió Arya. La gente necesita diversión. Uno nunca sabe si mañana morimos todos.
Arya volteó a las últimas palabras de Gendry.
-No vamos a morir toro estúpido. No dejaré que mueras- ella se acercó a él tranquilamente. Por eso mismo quiero que todos estén alertas y pensando en la mejor manera de salir vivos de esto.
-Para eso son los consejos de guerra a los que no has querido asistir My Lady.
-Todos son estúpidos.
-¿Incluso mi padre?- Gendry la miró con los ojos entrecerrados.
-Robert Baratheon fue el mejor comandante de guerra en sus buenos tiempos.
-Que no te escuche decir eso- se rió. Padre cree que sigue siendo un buen estratega.
-Yo solo quiero que nos preparemos mejor.
-Arya, jamás dejaré que nada te pase- él la abrazó por la cintura. Te amo. Y sé que no quieres saber nada de eso ahora. Pero un día serás mi esposa. Los dioses lo saben.
-¿Tan seguro Baratheon?- ella dijo con picardía.
-Estoy contando con ello.
De pronto ellos se dijeron con besos lo que las palabras no podían. Arya no le había dicho a Gendry que lo amaba, pero él lo podía sentir. Su loba era la mujer con la que quería compartir su vida. Él deseaba que llegara pronto el día que pudieran casarse.
-Padre quiere que me coronen pronto.
-¿Por qué?
-Por la guerra contra Daenerys Targaryen. Él quiere estar liderando los ejércitos.
-Ella quiere el estúpido trono Gendry.
-Lo sé.
-Pero ella no lo tendrá. No lo merece. Serás un buen rey algún día Gendry.
-Lo único que quiero es ser tu esposo algún día.
Ella sonrió y lo besó con pasión. Gendry correspondió su beso con fervor, sus manos empezaban a vagar por sus cuerpos.
-Creo, que es necesario detenernos ahora- el príncipe dijo con la respiración entre cortada.
-¿Por qué?
-Arya, porque si seguimos puedo hacerte mía en este momento. Tu padre y tus hermanos, me echarían a los lobos.
-Nadie te hará nada- lo volvió besar.
-No. Arya no podemos, ni siquiera estamos comprometidos. No dejaré que se comprometa tu honor.
-Eres estúpido.
-Lo sé. Pero es lo mejor. Ahora regresemos a la fiesta antes que Jon venga a buscarnos y quiera que Ghost me coma.
Ellos se rieron pero salieron rumbo a la fiesta.
Dos días después y a las puertas de Winterfell estaban la gente libre que Jon había ayudado.
-¡Tu hijo está loco Ned!- el Rey estaba furioso. ¿Cómo pudo prometer tal cosa?
-Jon, ¿en que estabas pensando?
-Es la guerra entre vivos y muertos padre. Tenemos que tener los más aliados que podamos.
-Padre, yo estuve de acuerdo con Lord Jon- el príncipe habló por primera vez. Di mi palabra como el futuro rey de Poniente, que se les iba aceptar y proteger.
-Gendry- Robert se acercó a él peligrosamente. ¡Me has desobedecido!
-Siempre me has dicho que hay que seguir los instintos y las buenas corazonadas. Si bien a Jon se le ocurrió yo estuve de acuerdo. Son personas como tú y como yo padre, hay mujeres y niños. Los vi morir, cuando fuimos más allá del muro. No podía simplemente sentarme tranquilo y dejarlos allá. ¡Qué clase de Rey sería si lo hiciera!- El toro se había enojado.
-Querido- La Reina habló. Has hecho de Gendry un buen hombre. Él tiene razón. Es cosa de política pero estará bien, estaremos bien. Confía en él.
-Hemos luchado contra ellos toda nuestra vida Gendry, Jon, no es fácil solo olvidar que han matado a mucho de los nuestros durante todos estos años. Pero el príncipe tiene razón. Les daremos una oportunidad.
Jon asintió a su padre.
-Pequeño lobo, puedes por favor encargarte de una reunión con ellos- Arya asintió. Jon ve con tu hermana.
La reunión entre Tormund, Ygritte y otros representantes de la gente libre y Ned, Robert, Arya, Gendry y Jon había sido acalorada. Había mucho odio entre todos, pecados que jamás se perdonarían pero habían decidido que lucharían juntos.
Stannis Baratheon había llegado con el dragonglass proveniente de Dragonstone. Ahora el príncipe estaba coordinando a todos los herreros para que empezaran a forjar las armas lo más pronto posible.
Lyanna estaba en sus cámaras, estaba pensando en Aegon, él había estado siendo retenido por sus sobrinos, jamás imaginó que él estaría vivo. Pero tenía que ayudarlo. Se lo debía a Rhaegar, así que contra todo pronóstico lo había sacado de la mazmorra y le dio un caballo. Solo esperaba que nadie nunca supiera que ella había sido. Su hermano y sus sobrinos estarían tan decepcionados de ella. Pero tenía que ayudar al hermano de Jon.
Todos estaban preparándose para la guerra por venir, Arya estaba entrenando con sus hermanos y su maestro Jaqen, que le había estado enseñando técnicas de Bravos, él era un hombre sin rostro. Aunque por supuesto su padre y su familia no lo sabían. El príncipe forjaba tantas espadas como pudo mientras su padre y Lord Stark ideaban las mejores estrategias para lo que venía.
Una luna después y el muro había caído.
Gracias a todos los que están leyendo. Una disculpa por la tardanza.
