Sin poder evitar la ligera sonrisa en la cara, hizo que lo que ella le había pedido, yendo a sentarse mientras que volvía y no. Que hubiera aprovechado ese día para enseñarle la habitación de la pequeña había sido simple coincidencia, ya que necesitarían usarla dentro de poco para poder dejar preparadas todas las cosas. De manera que únicamente había sabido elegir el momento. Por eso, por mucho que "protestara" Sora, le había apetecido también tener un detalle con ella. Sabía que tampoco lo estaba pasando demasiado bien en los últimos tiempos aunque no lo dijera.
Alguien tan activo como ella, a pesar de que gracias al cansancio y al aumento de las horas de sueño lo notara menos, era imposible que llevara bien el cambio de estilo de vida que había tenido. Nunca había dejado de ir al estudio, ni siquiera en los primeros meses en los que tan mal se había encontrado. Y ahora lo hacía por prevenir el poder volver a ponerse mal. Y esa era solo una de las medidas que había tomado ella, voluntariamente, a raíz de la conversación que había tenido con la doctora. Sabía perfectamente lo mucho que le costaba.
Giró la cabeza cuando sintió de nuevo pasos acercarse, viéndola ir hacia él con algo entre las manos, tomando asiento a su lado.
- Para que veas lo que hace el aburrimiento – dijo mientras que se quedaba observándolo, dejándolo coger lo que traía con ella.
- ¿El aburrimiento?
- Con algo tengo que matar el tiempo. Estamos justo en esa fase del estudio en la que solo queda esperar a que lleguen las cosas hechas… Y el vestido de Haru no me da para tanto… - sonrió, acomodándose mejor-. Así que venga, ábrelo…
Bajando la vista hacia el paquete que le había dado, rasgó el envoltorio, dejándolo a un lado cuando finalmente terminó de hacerlo. Se encontró con una especie de cuaderno, provocando que frunciera el ceño en gesto confuso antes de levantar la tapa. Automáticamente adivinó lo que era, al ver, en la primera plana la que seguramente fuera la fotografía más antigua en la que salieran ambos.
- He estado conspirando con Hikari y Mimi los días que ella ha tenido tiempo… - explicó Sora, observando a Yamato mientras que comenzaba a pasar las páginas.
En el álbum había fotografías de ellos dos desde que prácticamente se habían conocido. O al menos desde que se habían conocido de forma mucho más cercana gracias a aquel campamento tantos años atrás.
La afición de la pequeña de los Yagami por la fotografía había sido una buena aliada, ya que, más allá de las fotografías personales de ellos dos que la propia Sora pudiera tener, Hikari tenía algunas que ni siquiera era consciente de haber visto. Fotos de cuando habían apenas se atrevían a mirarse a la cara porque les daba demasiada vergüenza tan siquiera mirarse a la cara, de aquellos primeros tiempos en los que estaban empezando a salir juntos… Los años intermedios hasta que él se fue, cuando volvió…
Yamato continuó pasando las fotografías, una tras otra mientras que ella se entretenía en observar las caras que iba poniendo. Algunas divertidas, otras que seguramente incluyeran alguna que otra maldición por lo bajo en su cabeza hacia el gracioso que le había pedido la inmortalización de alguna escena… Sonriendo al llegar a las de la boda de su hermano pequeño, con sus sobrinos e incluso cuando llegó a la suya propia, pudiendo continuar algunas páginas más hasta…
- ¿Y esto? – se dio cuenta de que, de repente, las fotografías terminaban, quedando únicamente los huecos, los cuales habían sido dibujados por la propia Sora.
- Pues… Seleccionar las imágenes fue lo de menos, mientras que te paseabas con tus padres buscando cómo decorar la habitación de Aiko lo dejamos listo. Todo lo demás… Ha sido mi entretenimiento esta temporada. Y… las hojas con huecos – se las señaló, dejando claro que eran varias-, son para que las vayamos rellenando nosotros de ahora en adelante.
Sonrió, quedándose mirando hacia él, viendo como terminaba por levantar la vista hacia ella, atendiendo a su explicación. La expresión de él hizo que se mordiera el labio ligeramente antes de acercarse, colocándose más a su lado, dejando claro que tenía en la mano su propio teléfono.
- Y creo que no nos vendría nada más completar el primer hueco en blanco que has visto…
No le dijo nada, carraspeando antes de asentirle, acercándose a ella para que pudiera hacer lo que pretendía. Había hecho un vistazo por encima a las imágenes que allí había, pero algo le decía que cuando tuviera tiempo y pudiera verlas con más detalle, el picazón de ojos que estaba notando desde que había visto la primera de todas ellas, iba a ser mucho más que todo aquello.
Aprovechó la cercanía de Sora antes de que se alejara para poder girar el rostro, alcanzando así a besar su mejilla.
- Me encanta. Aunque lo que más me gusta de todo es todo el espacio en blanco que has dejado.
- Bueno… Tengo intención de que se nos quede pequeño y haya que ampliar más, que lo sepas – sonrió, inclinándose para dejar su teléfono lejos de nuevo-. Mañana imprimo la fotografía y la pongo en su sitio… - dijo antes de volver a mirar hacia él-. Hay… algo más.
Se las había ingeniado para que no viera que, tras ella, ocultaba otro paquete. Uno más pequeño, que con facilidad había pasado totalmente desapercibido por él cuando le había dado el álbum.
Te prometo que estas cosas se pueden comprar por internet y no he me he estado a rondar tiendas a ver qué te podía regalar – bromeó, a sabiendas de que si lo hubiera hecho seguramente no diría ni media palabra siempre que hubiera ido acompañada.
- No lo sé, voy a tener que interrogar a los dos vigilantes a ver si eso es cierto – sonrió, recuperando poco a poco la capacidad de hablar.
- Puedo tenerlos comprados con comida, ya sabes que eso me funciona bastante… Y con el otro niñero que suelo tener de raza humana también – se rio dejándole coger finalmente el otro paquete después de que dejara el anterior a su otro lado en el sofá-. Si no te gusta podemos cambiarlo…
- ¿Y por qué no me iba a gustar? – rápidamente, acabó por sacarlo de nuevo del envoltorio, reconociendo el logotipo que aparecía en la tapa del estuche y, por lo tanto, adivinando lo que podía haber en su interior.
Mirando hacia Sora ligeramente de reojo, dudó unos segundos y luego, levantó la tapa. Efectivamente, tenía razón cuando había sospechado de lo que habría en su interior al reconocer el nombre de la marca. Cuando retiró la cubierta, se encontró con un reloj de color azul, con la esfera y manecillas y resto de elementos en color dorado ligeramente rojizo.
- Sora… - girando la cabeza hacia ella, no pudo evitar la sorpresa en su rostro.
- ¿Qué? A ver si te crees el único con derecho a que se me quede a mí la cara de tonta de turno… - divertida por la expresión de él, tuvo que reírse-. ¿Te gusta?
- Me encanta pero…
- ¿Pero?
- Pues… Que te has pasado – le dijo, volviendo a llevar la vista hacia el reloj.
- ¿Por qué? Tenía más o menos claro lo que quería regalarte… No es que se me haya ocurrido de pura casualidad…
- Ya, pero…
- De pero nada, si te lo he regalado es porque te lo mereces… Y ni siquiera. Te lo he regalado porque me ha apetecido hacerlo… Así que quita esa cara de susto…
Divertido por las palabras de ella, se quedó mirándola antes de volver a llevar la vista hacia el reloj. No hubiera esperado por algo así, por eso había actuado sorprendiéndose tanto. Posiblemente con lo que le había dado primero le hubiera servido para darse por más que contento para una buena temporada.
- Me encanta – repitió-. Muchísimas gracias…
- Mucho mejor… - sonrió, asintiendo.
Sabía a lo que se refería con que se había pasado, pero, ¿y qué? Si se lo podía permitir y le apetecía hacer un gasto de ese tipo, ¿por qué no iba a hacerlo? Se había matado a trabajar durante muchos años para poder llegar a ese punto y ahora si le apetecía regalarle a su marido aquello en su primer aniversario, ¿por qué no?
Yamato guardó el reloj, dejando la caja de nuevo cerrada, quedándose mirando hacia Sora, sonriéndole a su vez.
- ¿Quieres irte a dormir?
- Qué remedio… - asintió.
A ambos se les ocurrían formas mucho mejores de poder acabar aquella noche, pero, sin duda no iba a poder ser, de manera que no quedaba más remedio que resignarse.
Yamato fue el primero en terminar de ponerse el pijama, quedándose todavía rondando por la habitación entre que Sora estaba lista y no, a sabiendas de que tenía que esperarla para ayudarla a acomodarse. Aprovechó para abrir una hoja aleatoriamente del regalo de ella, encontrándose con una fotografía de él con ella de fondo. Arqueó las cejas, sorprendido. No recordaba que aquello existiera tan siquiera, pero se podía ver la cara con la que la estaba observando. Sonrió, reconociendo la ropa de ambos y pudiendo ubicar aquello en el espacio. Era la boda de Taichi y por la forma en la que la observaba, posiblemente aún no hubieran desaparecido de la propia ceremonia.
Tenía gracia ver aquello a esas alturas en la que las cosas habían cambiado tanto.
Escuchó el ruido de la puerta del baño, girándose para verla salir, cambiada ya a uno de sus camisones frescos de verano, acercándose hasta él para poder dejar encima de la mesa los pendientes.
- ¿Qué haces? – le preguntó.
- Nada, ver la cara de tonto que se me suele quedar cuando andas cerca – cerró el álbum, riéndose mientras que se giraba hacia ella-. Seguro que te lo tienes que pasar muy bien cuando me pasa.
Uniéndose a la risa de él, se encogió de hombros, aprovechando para posar sus manos en sus costados, acercándose ligeramente.
- Yo creo que no se nos ha dado demasiado mal sobrevivir al primer año de casados, ¿no? – le dijo levantando la vista hacia él.
- No, nada mal… - asintió-. De hecho, se me ha pasado demasiado rápido si te soy sincero.
- Lo sé, a mí también – llevó sus manos a su espalda poco a poco.
Inclinó la cabeza hacia la pelirroja, posando su frente en la suya, dejando los ojos cerrados unos segundos. Sora no tardó en notar como una de sus manos libres acababa posada encima de su vientre como solía hacer tantas otras veces.
- Creo que nunca te he dado las gracias – abrió los ojos, buscando los canela de ella sin apartarse.
- ¿Las gracias?
- Sí, las gracias.
- ¿Y se puede saber por qué?
- Por… todo en general. Posiblemente de no ser por ti seguiría amargado en mi propia burbuja.
- Ah bueno… Si es por eso entonces te acepto los agradecimientos sin problema. Para una vez que no puedo llevar la contraria… Pero no me lo debes solo a mí.
- Lo sé, pero has sido una de las piezas más importantes en todo ello.
Sonrió, moviéndose lo justo para poder ponerse de puntillas y darle así un beso en los labios. Ella había pasado también por épocas complicadas aquellos años atrás, pero… tampoco había tenido nada que ver con Yamato. No al menos de forma continuada. Tampoco se había alejado de todos sus amigos… Entendía el significado de las palabras de él. Y, como alguien que lo había vivido en primera fila, sabía exactamente por lo que lo decía.
- Yamato… - murmuró al cabo de unos segundos.
- ¿Hm?
- Tengo que ir al baño…
Sorprendido la miró, dándose cuenta de la expresión de ella y teniendo que empezar a reírse, soltándola para que pudiera ir a pesar de que hubiera salido apenas minutos atrás de allí. Aquello también era parte del día a día con ella, pero no podía más que pensar en que por mucho que pudiera fastidiarle a él que lo despertara a mitad de la madrugada, más tenía que molestarle a ella.
- Corre, venga… - aprovechó para dejar un beso en su frente antes de soltarla y la siguió con la mirada hasta que la vio desaparecer tras la puerta.
AnnaBolena04: si es que no debe de ser recomendable que nadie se acerque a la parejita cuando están en fechas especiales jajaja Si es que son tal para cual, que entre los dos seguro que pueden acabar matando a alguien del subidón de azúcar. Culpa mía en parte por hacerlos incapaces de enfadarse, pero bueno, nada, que solo llevan un añito de casados y todavía les tiene que durar el modo azucaroso.
La tortuga era necesaria jajaja Y contando que las he metido oficialmente en la historia con el primer tortugueo en la playa que estaban hablando precisamente de ellas pues así tiene un significado para ellos. Así no son cosas por poner jajajaja Y ahora... llega la otra parte de la pareja que también juega en otra liga y es capaz de hacer que la miren muy mal.
¡Besitos de tortuguita!
Natesgo: sí, seguro que desde que terminaron la habitación hasta que el rubio la dio por apta hizo varios experimentos a ver si todo aguantaba, que es de ciencias, que seguro que se sabe un par de protocolos científicos con los que poder hacer las cosas bien jajajaja
Yo tengo una de esas pulseritas, por eso se me ocurrió la idea, estaba guardándola. Así que ya, ¿por qué no? Jajajaja es un buen detalle que además tiene su significado. Cualquier día le pondré un colgantito de una tortuga también a la mía para reírme sola, que lo peor es que las hay. No tenía gana de hacer nada con mi vida y me puse a mirar en la página web a ver que monerías había jajaja
¡Un beso!
Guest vecina: jajajaja no sé yo cómo de sano será eso para el día ¿eh? Jajajajaja Si en el fondo seguro que sigue dando por el saco lo que quiere y más, pero como no soy capaz de buscarles motivos cohentes para tirarse cosas a la cabeza solo vemos las partes "buenas" y ya jajaja Aunque bueno, me repito, no anda tan desencaminado de la realidad el Sr Tortuga, no tengo más que añadir jajajaja
El planetario era algo que desde que me atacó en la revista quedaba claro que tenían qué hacer y al final se me ocurrió aprovechar para sacarlos un poquito de casa, que en principio los iba a dejar en casa tan tranquilamente. Pero bueno, la señora Ishida tampoco se queda atrás. Que tiene mucho tiempo libre y a saber cómo será ese álbum - tengo yo en pendiente hacer uno precisamente para regalar pero como no tengo tiempo casi si me apuras ni para soltar a las tortugas, como para ponerme a hacer esas cosas - que yo creo que le ha gustado más que el otro regalo.
Te dejo muriéndote del azúcar vecina que yo todavía tengo cosas qué hacer por aquí. ¡Bicos grandes!
