DISCLAIMER: NADA ME PERTENECE, SOLO MI CORAZÓN SHIPPER.
La palabra de que el muro había caído los tenía vueltos locos. El Rey Robert había exigido que todos los ejércitos llegaran para defender el Norte. Sí este caía no habría esperanza para ninguno de los demás reinos. Poco a poco fueron llegando, el ejército Lannister no estaba por ningún lado. La reina estaba furiosa con su padre quien estaba claramente decidiendo que no los ayudaría. Los dioses lo ayudaran porque una vez que su esposo lo viera no lo perdonaría por nada del mundo. Jaime y Tyrion no se sorprendieron para nada por la postura que estaba eligiendo Tywin pero estaban demasiado cansados para opinar.
El príncipe Gendry había forjado dos martillos de guerra con dragonglass, uno para su padre y otro para él. Eran verdaderas piezas de arte por supuesto que a su amada Arya le había forjado una espada para defenderse. Ella había estado muy feliz por eso.
Sansa estaba felizmente embarazada. Los Dioses habían bendecido su aún reciente matrimonio con un bebé. El nuevo heredero de Alto jardín. Lady Olenna estaba demasiado satisfecha con eso.
Jon por su parte se pasaba su tiempo tratando de conciliar al Norte y a la gente libre, si bien el Rey y su padre habían permitido que lucharan juntos lo cierto era que todavía había mucho rencor y odio entre ellos. Inclusive la pelirroja Ygritte siempre le decía que era un idiota por pensar que después de que esta guerra terminara los dejarían quedarse ahí. Él le dijo que confiaba en Gendry, él sería el nuevo Rey pronto y todo estaría bien con eso.
La comidilla había sido Robb Stark, su joven señor hace dos semanas le había llegado a su padre Ned y a su tía Lyanna con la sorpresa de que era un hombre casado. Se había enamorado de Talissa una joven de una casa pequeña, de ninguna manera era el partido que los norteños esperaban para su futuro Guardián en el Norte. Ned había estado furioso con su primogénito.
FLASHBACK
-te creí más inteligente y sensato que esto Robb- gritó, pocas veces se le sacaba de quisio a Lord Eddard Stark, pero esta vez su hijo lo había logrado.
-Robb- Lyanna trató de suavizar el asunto- Debiste decirnos hijo.
-Lo hice así porque sabía que no me dejarían casarme con ella. Padre yo la amo.
-Eres un niño Robb, no sabes que es el amor.
-nunca quise un matrimonio sin amor como el tuyo y el de mi madre.
-Yo amaba a tu madre- Ned gritó con furia.
-¿Y por eso la hiciste tan triste? Ella lloraba todo el tiempo padre, ustedes se veían tan infelices. No puedo vivir algo así. Amo a Talissa y ustedes deben aceptarlo.
Con eso él había dejado la habitación furioso. Ned no podía entender a sus hijos. Siempre creyó que si alguno de ellos huiría así sería Arya pero jamás Robb. Pensó en reprenderlo. No merecía ser el Guardían del Norte después de todo. Los norteños querían que se casara con una buena hija del invierno no con una sureña. Todo estaba de cabeza.
-Hermano, Robb ya lo hizo. De nada sirve estarnos lamentando. Los norteños la aceptarán si ven que tú lo haces. Además no estamos seguros que sobreviviremos al invierno- ella susurró.
-Estoy tan cansado Lya. De todas las mentiras, de todo esto.
-Lo sé, yo también. Cuando esta guerra termine diremos la verdad.
-Eso no Lya, Robert estará furioso.
-Todo estará bien hermano.
FIN DEL FLASHBACK
Los ejércitos estaban alineados en las afueras de Winterfell, distintas casas del Reino habían acudido a ésta gran batalla entre los vivos y muertos, después de todo debían ganar. Arya había pasado gran parte de su tiempo entrenando algunas mujeres, hasta Shireen Baratheon estaba armada en este momento. El Rey de la noche llegaría a las puertas de su hogar ancestral en menos de una semana. Los ánimos estaban calientes.
Gendry había pasado todos estos días en la forja, amaba éste lugar, Winterfell era muy tranquilo y con una belleza exquisita. Desearía poder estar aquí en otras circunstancias, de pronto se encontró imaginando una boda del Norte, con la nieve cayendo y frente al árbol de corazón. Él amaba a su loba con todo su corazón, solo quería poder sobrevivir para poder estar con ella. Él lucharía con toda su alma por hacerla feliz.
-La gran noche casi llega estúpido toro y has decidido que ¿te quedarás aquí en tu forja toda la noche?
El príncipe le sonrió a su loba y la miró. Ella se veía realmente bella, solo llevaba una capa amarrada a lo que él pensó era su turno de noche. Se preguntó por qué estaba caminando casi desnuda por todo Invernalia .
-Creo que sabía que no podría dormir, ¿qué haces aquí Arya Stark?
-Vine a buscarte estúpido.
Ellos compartieron un beso de amor. Su compromiso no era algo que se hubiera anunciado ya pero todos en los Siete Reinos sabían que la loba y el toro se amaban.
-Quiero que duermas conmigo esta noche Gendry.
Los ojos del príncipe se abrieron como platos de la sorpresa.
-Arya, creo que eso no es correcto. Tu padre, tus hermanos están aquí. Sin mencionar que mi madre tendría mi cabeza en una estaca si te deshonrara. No puedo hacer eso My Lady.
-Ya sabía que eso me dirías, eres tan terco- ella se enojó. Pero quiero que solo me acompañes a dormir Gendry, mañana a esta hora estaremos peleando. Necesito sentirte cerca de mí.
-Siempre estoy cerca de ti My Lady. Eres lo más importante en mi vida Arya Stark. Demonios no sabes lo mucho que quiero que todo esto termine y pueda hacerte mi esposa, mi mujer- él la miró con deseo.
-Lo sé, ahora vamos a dormir- ella le tendió su mano pero él dudó- Estúpido toro, tu integridad está a salvo conmigo, es más Nymeria incluso puede dormir entre nosotros para que no te sientas incómodo- dijo con sarcasmo mientras se reía.
Gendry se reía fuertemente mientras la seguía al castillo.
Ellos entraron en las cámaras de la loba, se acostaron abrazados en su cama de plumas mientras Nymeria estaba acostada frente a la chimenea. El príncipe se relajó en los brazos de su amada. Después de unos minutos él estaba profundamente dormido.
-Te amo estúpido Toro- susurró Arya mientras lo veía dormir. Nunca se lo había dicho, no estaba preparada, diablos estaba un poco agradecida con la guerra porque todavía no se sentía lista para ser la esposa de nadie. Menos una futura reina. Pero lo único que estaba claro para ella era el gran amor que sentía por su toro.
Todavía no amanecía cuando Shireen entró a las cámaras de Arya y se puso roja al verla dormir tan plácidamente junto a su primo.
-Oh lo siento- dijo apenada.
Gendry y Arya no se movieron solo abrieron los ojos.
-¿Qué pasa Shireen?
-Arya, Gendry el Rey de la noche está llegando, debemos estar listos todos, Tío Robert está como loco buscándote primo, deberías irte.
El príncipe se paró de inmediato no sin antes recordarle a su loba que la amaba.
Arya por su parte se vistió de inmediato. Ella estaba lista para pelear. Se reunió con su hermana y su tía Lyanna en el vestíbulo, ellas empezarían a orar, mientras Arya, Shireen, Mera y otras mujeres del norte peleaban.
-¿Mi padre?
-Él está con Robert- Lyanna respondió.
-Tía por favor cuida a Sansa.
-Por supuesto querida y Arya, regresa sana y salva por favor.
Ella asintió y salió corriendo al patio donde se encontró con sus hermanos, Jon, Robb, Bran y Rickon estaban junto a sus caballos y sus lobos huargos.
-¿Dónde estaré yo?
-Adentro de las paredes por supuesto- Robb señaló.
-Por supuesto que no Robb.
-Arya, entiende, conoces Winterfell mejor que ninguno, puedes ayudar a la gente con los pasadizos secretos, en caso de que sea necesaria una retirada.
-No será necesario- ella gritó. Winterfell no caerá hoy. Somos hijos del Invierno, ganaremos esta guerra y las que vengan, somos Starks, descendientes de los primeros hombres. Sobreviviremos, el norte recuerda- dijo con valor.
Arya no se dio cuenta que gran parte de los ejércitos la estaban escuchando, incluso su príncipe, que se encontraba con el Rey y Ned.
-Ella será una buena reina Ned. La has educado bien.
Ned asintió, amaba a todos sus hijos por igual, pero su corazón siempre había favorecido a su pequeña loba. Gendry solo la observó con orgullo.
Arya subió a su caballo y junto a sus hermanos salieron a las puertas del castillo. Los Starks siempre se veían imponentes, pero hoy, con los colores de su casa y sus lobos, eran una fuerza temible.
Gendry era la viva imagen de su padre, su casco de un ciervo y su martillo de guerra brillaban fuertemente.
-Esta guerra es entre vivos y muertos. Todos los que luchamos aquí es para seguir viviendo. La nuestra es la furia- rugió.
-El invierno está aquí- gritó Arya cuando vislumbró a lo lejos al Rey de la noche.
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