Yamato estaba sentado en el sofá, aprovechando que era fin de semana. En sus rodillas estaba apoyado el álbum de fotos que Sora le había regalado y, mientras que ella se estaba dando una ducha, pasaba las hojas lentamente. No había tenido tiempo en toda la semana de poder hacerlo con tranquilidad, de ver cada una de las fotografías.
Sorprendentemente, no eran las de la boda de ambos las que más le habían gustado. Esas, por suerte, había podido verlas muchas veces. Ahora prestaba más atención a las demás, especialmente las de tiempos pasados hacía ya muchos años. Sonreía sin poder evitarlo al encontrarse con imágenes de ellos dos con apenas catorce años, cuando apenas eran capaces de cogerse de la mano. Incluso en alguna de ellas se podía ver el evidente color rojo de su propio rostro, al ser el más pálido de ambos, destacaba mucho más que en ella.
Lo que más le gustaba de aquello era que era capaz de recordar los momentos que veía. Siempre había tenido buena memoria y, en ocasiones, solo necesitaba algo que hiciera que los recuerdos volvieran a su mente. Algunos no eran importantes, eran simplemente momentos del día a día, pero se habían ido quedando guardados en su memoria.
Dejando de lado las fotos más antiguas, fue directo hacia la primera de las páginas que estaban sin estrenar, dejando el álbum sobre el sofá, a su lado, estirándose para poder coger al fotografía que se habían sacado el día del aniversario, empezando a echarle el pegamento para colocarla en el lugar que Sora había dejado marcado ya.
- ¿Qué? ¿Te gusta? – le dijo a Gabumon al verlo asomar desde el otro lado.
- ¿Puedo verlo entero?
- Claro. Espera un poco a que se seque lo que acabo de pegar y puedes verlo entero, sales varias veces tú también…
- ¿Te lo ha regalado Sora?
- Sí, el otro día. Lo ha hecho yo con la ayuda de Hikari y Mimi.
- ¿Y te gustó el reloj?
Giró la cabeza, mirándolo sorprendido, no tardando en caer en la cuenta de que aquel digimon se pasaba todo el día haciendo de sombra de su esposa, por lo que no debería de extrañarle que supiera cosas como aquellas.
- ¿Has tenido tú algo que ver?
- Sora dudaba entre dos… Yo solo le dije cuál me gustaba más – asintió, alargando las manos para coger el álbum y ponerse a pasar las páginas.
- Entretente… - le dijo antes de ponerse en pie viendo como Sora aparecía finalmente, llevando en sus manos una pequeña bolsa. No necesitó mucho más para saber qué era lo que iba a hacer. Sonrió-. ¿Ahora?
- Sí, ¿te apetece? – llegando a su lado, dándose cuenta de que su compañero estaba entretenido en el sofá.
- Claro… Acabo de terminar de pegar la fotografía del otro día – le dijo antes de caminar hasta su lado-. No te importa que se lo deje, ¿no?
- Por supuesto que no – negó con la cabeza-. Sí tiene que haberme visto trasteando con ello estos días por casa, ya sabes que no me quita el ojo de encima.
Girando, dirigió sus pasos hacia la habitación, dándose cuenta de que no solo Yamato la seguía, sino que Biyomon acababa de aparecer para colocarse a su lado, colándose nada más que ella abrió la puerta.
- Yo creo que vamos a tener a que llevar al menos cosas para una semana… O dos… - dijo dejando la bolsa encima del cambiador-. ¿Qué te parece?
- Como tú veas… ¿qué te dijo la médico exactamente?
- Pues… Que existe la posibilidad de que sea por cesárea por seguridad para mí después del susto que nos llevamos – se encogió de hombros-. Así que dudo que me dejen venirme para casa tan pronto como a Hikari la última vez.
Asintió, había estado con ella cuando le había dicho aquella la doctora que siempre había atendido a Sora. No le gustaba la idea de que ella tuviera que pasar por una operación habiendo más opciones, pero, claramente lo que priorizaba era la seguridad de ella. Además, esperaba no tener que tomar en ningún momento ninguna decisión de ningún tipo respecto a aquello, porque si llegara a tener que hacerlo eso sería porque Sora no estuviera en condiciones y no quería tan siquiera pensar en ello. Así que si ella quería dejar las cosas preparadas para dos semanas por si la dejaba más tiempo del esperado lo único que iba a hacer era asentir y ayudarla.
- Pues entonces podemos sacar lo que te quieres llevar y luego lo vamos colocando dentro… ¿no?
- Perfecto – sonrió ligeramente, acercándose hacia el armario donde estaban guardadas las cosas de la niña, repartidas en diferentes cajones. Abrió el primero de ellos, buscando algunos pijamas que poder llevarse con ellos.
- Espera, déjame que meta uno que quiero que ese lo llevemos con nosotros sin falta… - adelantándose, Yamato la apartó ligeramente, empezando a buscar.
- ¿Cuál? – dejándolo hacer, se quedó apoyada en la pared, acabando por fruncir el ceño-. ¿Y esos dos que acabas de sacar de dónde han salido?
- No tengo ni idea… - comentó de forma distraída, como si realmente no tuviera nada que ver.
- ¡Yamato!
- Eh, a mí no me mires, fue cosa de Takeru el otro día…. Ah, aquí está… - sacando una diminuta prenda de ropa-. Quiero que llevemos esta con nosotros para que el día que venga a casa se la pongamos…
Olvidándose de que hubiera encontrado algunas prendas de ropa que no conocía y que eran un regalo de su cuñado, no pudo evitar que su atención se viera centrada por completo en el pijama que Yamato tenía en las manos.
- ¿Ese es el que compré para decirte que estaba embarazada?
- Sí… Y llevo queriendo usarlo exactamente para eso desde que me volvió a dar la cabeza después de que me dieras la noticia.
Observando los gestos de su marido mientras que hablaba, simplemente y sin ser capaz de decirle nada más, asintió. Solo por detalles así… ¿cómo todavía podía acordarse él solo de todos los problemas que habían tenido en el pasado y pensar que podría seguir enfadada con él por algo de todo aquello?
- Pues… cuando traigamos a Aiko a casa con nosotros no te preocupes, que ya sabremos qué ponerle… - acabó por ser capaz de decir-. Tenemos que llevarnos también calcetines y algunos gorritos para que no tenga frío.
- Sí, lo sé, algunos recién nacidos no regulan todavía bien el calor corporal sin necesidad de que sean prematuros y hay que… ¿por qué me estás mirando así? – dijo al darse cuenta de la sorpresa en la cara de Sora.
- ¿Has estado estudiando?
- Tengo un hermano pequeño que ha tenido dos niños ya… Si a eso le sumas que tiene problemas para quedarse calladito pues… Tengo una buena fuente de informaciones.
Riéndose, tuvo que reconocer que tenía toda la razón. Se despegó de la pared y fue hacia donde guardaban los calcetines.
- Vete escogiendo tú los pijamas que nos llevamos y lo que veas del cajón de la ropa que te apetezca y yo voy cogiendo el resto de cosas que le puedan hacer falta a la pequeña.
- ¡Sora! ¿Puedo escoger yo también? – Biyomon alzó el vuelo, quedándose a su altura.
- ¿Quieres escoger tú los gorritos?
Sin tener que decírselo dos veces, la digimon salió disparada hacia dónde sabían que estaban guardados, empezando a buscar los que más le gustaban.
- Exactamente… - se acercó hacia Yamato-. ¿Qué más hay en los cajones que yo no conozco?
- Pues… Alguna que otra cosa… También hay algunas cosas de parte de Mai y de Hideki pero es que no quería que las vieras hasta que estuviera la niña aquí. Supongo que ya es tontería seguir escondiéndolas, ¿no?
- Un poquito… Además, tampoco tenemos mejores planes para hoy, ¿no? Podemos quedarnos revolviendo hasta que me enseñes todo lo que no haya visto yo ya… Y…
- ¿Y?
- Pues tengo apetencia de ponerme a revolver por la cocina. Podemos dedicarnos a hacer algo para cenar entre los dos y luego ver alguna película si te apetece.
- Suena de maravilla… - sonrió, asintiéndole.
- Además… ¿Cuándo vuelve tu padre del viaje de trabajo que tenía?
- Pues… Dentro de un par de semanas, ¿por qué?
- Porque había pensado que hace mucho que no le decimos que se venga a cenar. Podemos invitar a tu madre también y a Takeru y Hikari…
- ¿Estás segura que dentro de dos semanas vas a estar tú con ganas de tener tanta gente en casa?
- Sí, cuando se trata de ese tipo de compañía en casa no creo que vaya a tener muchos problemas. Además, ¿no me has dicho que tus padres también tienen algo que ver con la habitación? Pues ya está…
- Mis padres… - asintió, quedándose con una de las prendas de ropa de la niña en las manos-. ¡Mis padres! ¡No te lo he dicho!
Parpadeó, confusa, mirando hacia Yamato no esperándose esa reacción de repente a sus palabras, quedándose observándolo esperando a que dijera algo más.
- Mi padre… He conseguido sonsacarle algo.
- ¿Algo? ¿De qué? – arqueó una ceja.
- ¿Tú de qué crees? Resulta que no es simplemente paranoia de Takeru…
- ¿El qué? - se acercó hacia él, llevando en sus manos varios pares de calcetines-. ¿Que tus padres están mucho más cercanos de lo normal?
- No, que esos dos tienen algo. Se lo pregunté el día que quedé con ellos dos para ir a mirar algunas cosas para la habitación y me dijo que no me equivocaba demasiado con lo que pudiera estar pensando…
- Yamato… Que tus padres tienen algo es tan evidente que yo creo que hasta mi padre se ha dado cuenta… Y hablamos de mi padre, alguien que suele ser bastante despistado para el día a día en general y que los ha visto mucho menos que los demás.
- Ya, pero… Vamos a ver son los dos adultos, pueden hacer lo que les venga en gana, ¿por qué no reconocen las cosas más abiertamente?
- No lo sé – usó un tono irónico para aquellas palabras-. ¿Por qué será?
- Eh, yo no he estado dando la lata tanto como Takeru…
- Sinceramente… me alegro por ellos si es que han sido capaces de retomar las cosas… Y… creo que han hecho bien no queriendo pregonarlo por ahí. Sí, son mayorcitos, pero también tienen dos hijos un poquito paranoicos con los que es mejor tener cuidado antes de hacer algún tipo de movimiento.
- ¿Estás insinuando que si han escondido más las cosas es por lo que pudiéramos decir tanto mi hermano como yo?
- Sí – admitió encogiéndose de hombros-. Justa y exactamente es lo que estoy diciendo. Más por tu hermano que por ti… Porque vamos, quiero crees que mientras que ellos dos estén bien tú no tienes nada que decir al respecto, ¿no?
Tardó unos segundos en contestar, negando con la cabeza en primer lugar.
- No… De hecho, lo que me dijo mi padre… Cuando le pregunté me dijo que yo precisamente sabía lo que era ser capaz de arreglar las cosas cuando se dejaba la obsesión por el trabajo de lado. Sabiendo que eso fue lo que acabó metiéndose por medio… Si han sido capaces de volver a estar juntos… Mira, bien por ellos. Mejor para todos… Ya era hora de saber que mi padre tiene alguien con quien estar. Y como el pesado de Takeru diga algo en contra lo mando con el abuelo a París una temporada de vuelta que seguro que Hikari se lo toma como unas vacaciones…
- Pues ya está. Y si no quieren hacer las cosas públicas, que no lo hagan… Mientras ellos estén a gusto… Tú y yo tardamos también una temporada en contárselo a nadie.
- Habla por ti, yo llegué corriendo de la boda de Taichi y le dije a mi padre lo que estaba pasando…
No pudiendo más que reírse de la confesión de él, notando como sin que se hubiera dado cuenta había aparecido un ligero rubor en sus mejillas, alzó sus manos, dejando que viera así dos pares de calcetines.
- ¿Cuál te gusta más?
AnnaBolena04: aquí el rubio se ha quedado fangirleando con el álbum y ahora se dedica a pasearlo por casa mientras que fangirlea por los rincones con Gabumon porque seguro que las fotos que hay ahí son todas y cada una de ellas maravillosas. Y claro, si para encima le dicen que si va a preparar las cosas para tenerlas listas para cuando la nenita decida venir a saludar al mundo pues el pobre no puede más que ir corriendo y tener que admitir que puede que sí que haya más ropita para Aiko de la que la mami conoce.
Debe de haber competencia para ver quién consiente más a la cosita preciosa incluso antes de que hubiera nacido la chiquitina. Hasta Mai y Hideki se han apuntado. Algún día tengo que hacer aunque sea a modo de FB la escena en la que le aparecieron con el regalito en el trabajo al rubio porque seguro que se les babó entero jajaja
¡Bestiso de tortuguita!
Epic Crystal Night: yo vivo en una zona en la que siempre hay nubes y soy una persona a la que todas esas cosas siempre le han llamado mucho la atención. La noche del eclipse estaba el cielo despejado y se veía la luna alucinantemente bien. ¿Quién se enteró de que había eclipse al día siguiente y por twitter? jajajaja Así que mato el mono gracias a la parejita que está de aniversario soltando azúcar por todos los poros de su piel.
¡Un beso!
Guest Vecina: si seguro que el rubio le tiene mucho aprecio a Mimi siempre y cuando no la tenga delante más de media hora seguida a la semana jajajaja Deben de tener ese tipo de relación. Que sí, que es alguien importante - sobretodo para Sora - y que por nada del mundo le desearía nada malo, pero que no lo dejen solo con ella que igual el que se tira por la ventana es él. Conspire con lo que conspire con la pelirroja jajaja El reloj... pues no jajaja Ha sido simple y pura coincidencia. Pero mira, ni hecho intencionadamente. Muy bien neuronas, cuando queréis hacemos las cosas que hasta parece que es queriendo.
Y sí claro, hasta yo misma me digo eso cuando me gasto algo más de la cuenta jajaja Que para algo sufro todas esas horas a los monstruitos, para poder darme mis caprichos, así que la señora Ishida diseñadora reconocida pues... Puede dejar al astronauta con cara de tonto un rato.
Jajajaja me hizo mucha gracia cuando te leí lo de que estando solitos en su zona del planetario podrían haber acabado las cosas de otra forma jajajajaajajaj Mira, no me había parado a pensar en ello, pero a la vista de los antecedentes, sino fuera por las circunstancias seguramente que podrían haber tenido otras formas de acabar la noche sin necesidad de pisar por la playa.
¡Un bico grande vecina! A ver si esta semana acaba pronto que se me está haciendo eterna.
