Marco POV

- Pero... ¿sitiado? ¿sitiado? ¿Hay un ejército o algo así? - preguntó Star preocupada.
- No, no. Simplemente les han bloqueado las tijeras de alguna manera. Es lo que me gustaría investigar. Quien sea que lo haya hecho, no creo que tenga buenas intenciones. Aunque no se... quizás tú deberías quedarte y preparar lo de la regencia. Si Gaspar acelera las cosas será pasado mañana.

Star se recompuso como si lo de Pony no hubiera pasado. Y es que Star siempre se une a una aventura como un imán al metal.

- Si de verdad hay algo raro por ahí, puede que sea peligroso. No voy a quedarme aquí justo ahora. Sólo intentemos darnos prisa.
- Vale entonces - dije mientras saqué mis tijeras

Cruzamos el portal y nos encontramos en el lindero del bosque.

- Hola, Marco.
- Hola, BuffFrog - dijimos los dos.
- Me quedé aquí como me dijiste.
- Sí... Asumí que si había problemas para llamar y también para transportarse, podían estar relacionados.
- Puede ser. Cerca de los monolitos no podía llamar tampoco.
- ¿Monolitos? - dijo Star confundida.
- Sí. Vamos a ver uno. Tardaremos un poco. - dijo BuffFrog mientras comanzamos una lenta caminata.
- ¿Cuantos hay?
- Hemos encontrado ya cinco, pero puede que haya muchos más. Parece que su poder está enfocado hacia el bosque. O quizás sea donde están colocados, ya que parece que están alrededor de este.
- ¿Y no teneis ni idea de quien los ha puesto? - pregunté aún imaginado la respuesta
- No. Pero lo sospechamos. Es cosa de ese maldito reptil.
- ¿Por qué lo crees? - preguntó Star
- El material del que están hechos recuerda mucho a uno de los minerales que nos obligaban a sacar en su mina. Y en su dimensión tampoco funcionaba la magia ni las tijeras. Puede que sea todo a causa de este mineral.
- ¿Marco? - dijo Star, con la apariencia de estar más y más indispuesta.
- ¿Estás bien? Tienes mala cara.
- Creo que BuffFrog tiene razón. Tengo la misma sensación que en aquella dimensión. Pero es incluso más fuerte que allí.

Me detuve un momento. Las tijeras no funcionaron. Los móviles tampoco.

- Sí... Todo es sospechosamente parecido. - confirmé

Seguimos caminando por bastantes minutos. Star insistía en que la sensación era cada vez más intensa.

- Quizás, Star, deberías volver.
- No, no. Ya falta poco y puedo aguantar. Veamos que podemos hacer con esa... cosa.

- Ahí está.. - dijo BuffFrog al fin.

Monolito era un nombre bastante adecuado. Su aspecto exterior era de una extraña piedra, casi negra, pero de superficie pulida, reflectante, como hecha de obsidiana. Tenía varios grabados y algo en medio de color plateado que podría ser como si fuera una pequeña puerta, como si fuera un armario que contuviera algo dentro. Pero esa puerta sólo era distinguible por las ranuras y las bisagras. No había pomo ni cerradura visible. Sólo una superficie con la misma curvatura del monolito, pero de color plateado metálico.

- Es bastante grande. Tiene pinta de pesar un montón.
- Es incluso más pesada de lo que parece. - dijo buffFrog - Intentamos mover una entre veinte, con cuerdas, y no se movió ni un dedo. No tengo ni idea de como las han traído hasta aquí. Quizás Star... con magia.
- No - respondió Star con total convicción- No creo que pudiera hacer magia alguna con eso ahí al lado.

Star se acercó y tocó el metal

- ¡Ah! - dijo retirando la mano como si le hubiera quemado.
- ¿Qué ha pasado?
- Sentí... Casi como un calambre. Como si un rayo me absorviera la vida.

Entonces probé yo.

Y sí... Sentí algo. No lo que había dicho Star. Si esa cosa absorvía magia, entonces yo, de alguna manera, también debía tener algo. Notaba como una energía saliendo de mí. Como si mi brazo se adormeciera a toda velocidad por falta de sangre, dejándolo insensible al tacto y dolorido.

- Yo también lo percibo. Debe ser lo que sea que absorve la energía, y es más fuerte para tí por la gran cantidad de magia que posees.

Seguí palpando la placa de metal. Intenté moverla, empujarla, deslizarla en diferentes sentidos... Nada.

- Tengo la impresión de que esto se puede abrir, pero no tengo ni idea de como.
- ¿Por qué lo dices?
- ¿No te has fijado en las bisagras? Son discretas, pero se ven. Voy a intentar...

Usé un cuchillo en la rendija opuesta. No se movió. Intenté golpearla a ver si se doblaba. Nada. Ni se melló.

- Diablos... Esta cosa es fuerte.

- ¿Y qué hacemos entonces? - preguntó BuffFrog.
- Quizás deberíamos acelerar el plan de migración. Recuerda que teníamos que hablar con esos monstruos de la montaña.
- Podemos intentarlo. No quiero alejarme de mis pequeños sabiendo que alguien está acechando nuestro bosque. Incluso si están acompañados.
- Pues vamos... - dije a los dos.
- ¿Crees de verdad que eso es una puerta? - dijo Star señalando la placa mientras nos íbamos.
- Eso creo.
- Pues deberíamos pedir ayuda a Janna. A nadie se le da mejor abrir cosas que a ella.

Recordé con la facilidad que abrió mi nueva cartera de QuestBuy supuestamente inviolable. Apenas tardó unos segundos.

- Pues creo que tienes razón. Voy a hacer un par de fotos antes de irnos - dije mientras las saqué con el móvil.
- ¡Espera!... ¿Tú móvil funciona? - preguntó Star sorprendida
- Esto... Sí. La cámara sí. Simplemente no llama...
- El mío no funciona en absoluto.
- El mío tampoco - confirmó BuffFrog.
- Recuerda que mi móvil es terrestre, Star. No usa magia, salvo por ese apaño pixie para tener cobertura interdimensional. Debe ser la pieza pixie la que no va.
- Entonces... Quizás podríamos usar explosivos terrestres para volarlo en pedazos...

Umm... La vena Johansen de Star salía a la luz.

- Mejor probemos con Janna primero. Quien sabe que pasará si esparcimos el mineral que contiene sin control. Quizás lo empeoremos...
- Es una pena que no funcione mi móvil. ¿Donde estará Janna?

Tom POV

- Y con esta visita a la mazmorra, hemos acabado nuestro tour.

Janna llevaba todo el tiempo con cara pensativa. Su entusiasmo se había diluido al poco tiempo de llegar.

- Esto... ¿quieres torturar a alguien? - dije confiando en recuperar su extraño humor
- Eso... ¿está bien?
- Claaro. En el inframundo vivimos básicamente dos tipos de seres. Demonios, y almas torturadas. El fin de las almas torturadas es purgarse de sus remordimientos. El de los demonios, ser sus torturadores. Tú no eres ni lo uno, ni lo otro. Sólo una invitada. Y como invitada, puedes cumplir el papel de un demonio... si quieres.
- Bueno - dijo confusa

Llegaron varios tipos. Los descarnados habituales. Como son veteranos, se pusieron ellos mismos los grilletes.

- Adelante. No te cortes, Janna. Coge el látigo y sacude. - la animé

Ella dudó, pero finalmente lo cogió y lo usó con suavidad con el primero.
- Ah - gimió.

Janna reaccionó medio asustada.

- Perdona... ¿He sido brusca?
- ¿Brusca? - dijo el torturado sorprendido - ¡Hacía tiempo que no me trataban con tanta suavidad?
- ¡Hoy nos toca sesión de caricias, chicos! - dijo otro de los encadenados en tono burlón. Y todos los escadenados estallaron en risas.

A Janna no pareció sentarle bien las burlas, así que dirigió el látigo, esta vez con más fuerza, contra el que antes se había burlado.
- ¡Ah! - gritó
- ¿Aún es suave? - dijo Janna esperando que el torturado se retractara
- ¡Sí! - gritó el tipo otra vez - ¡Más fuerte!

Esta vez noté que Janna dejó de reprimirse. Sin llegar a usar toda su fuerza, tampoco se contuvo por él
- ¡ ¡ SÍ ! ! ¡ ¡ SÍ ! ! ¡ ¡ ASÍ ! ! ¡ ¡ CASTIGAME ! ! ¡ ¡ SOY MALO ! ! ¡ ¡ LO MEREZCO ! !
- Espera... ¿Le está gustando?
- Pues claro, Janna. - expliqué - El dolor físico les ayuda a olvidar su dolor emocional.
- ¡Pero esto no es tortura! ¡Esto es sadomaso!
- Bueeeno... Hay una fina línea entre los dos.
- Creo que paso de participar en estas guarradas. - dijo dejando el látigo. Hice una seña para que uno de mis lacayos continuara con el trabajo
- Tengo la sospecha de que el inframundo te ha defraudado.
- No exáctamente... Es... diferente a como siempre me imaginé.
- ¿Y qué te habías imaginado?
- Almas torturadas, de verdad... Gritos... Horror... Dolor inaguantable... no... "eso" - dijo señalando a la mazmorra que dejábamos atrás.

¿Realmente a esta chica le hubiera gustado ver ese nivel de violencia? Lo dudo

- Hay un foso, un sitio más profundo, que quizás se parece más a eso que dices... Es para los caídos... los que jamás se arrepienten. Pero en general el inframundo de Mewni es así.
- Es que todo lo que había leido sobre el inframundo era tan... oscuro. Aquí sin embargo casi parece que las almas estén de vacaciones. Una forma un poco masoquista y demoníaca, pero relajadas al fin y al cabo.
- ¿No serían libros sobre el inframundo terrestre?
- Sí, claro.
- Aaaaaahhh. Ya. Entonces ya veo donde está el problema. Verás... El inframundo es donde van a parar las almas que tras morir... digamos que no están listas para ir a otros mundos más elevados.
- ¿Pecadores como dicen los cristianos?
- No exactamente... pero algo parecido. El caso es que mi madre, cuando fue llamada a gobernar este inframundo vió como se hacía en otros sitios, conoció a los espítirus condenados y... creyó que ya sufrían suficiente remordimiento emocional, así que decidió hacer las cosas más suaves en lo físico... Digamos que el inframundo de Mewni es el inframundo más suave de los alrededores.

- Entonces... ¿Me estás diciendo que el inframundo terrestre es como me lo había imaginado?
- Puede ser. Mi madre me ha prohibido visitar otros inframundos. Dice que no somos bienvenidos allí. Al tema de cómo gestiona nuestro reino hay que sumar que mi madre se casó con un mewmano... lo que no gustó precísamente.
- Espera... Creí que los híbridos demonio-mortal eran habituales. He leído bastante sobre eso. Os llaman demonios menores, ¿no?
- Sí, sí... Hay muchos otros. Pero la mayoría son por cosas demoníacas y tal. Ya sabes... violación como tortura... ese tipo de cosas. Mi madre es un demonio muy pacífico, ¿sabes? No quería que yo fuera así, por eso hemos tenido constante relación con la superficie. Y por lo mismo no tiene buena fama entre los suyos.
- Entonces... es una rebelde. - dijo Janna con fascinación
- Sí... Supongo.
- Y tú eres un príncipe rebelde. ¡Genial! Imagino que entonces tu ascenso al trono como híbrido será doblemente polémico.

Janna había tocado un tema sensible.

- No voy a ascender al trono. - admití
- ¿Eh?
- Mi madre es inmortal, así que ella jamás dejará de gobernar. Además... - dije mientras mi voz se pagaba. Ya había hablado demasiado
- ¿Además qué?
- Es un tema familiar taboo...
- Has despertado mi curiosidad...

Recordé lo que dijo de sus gustos, su amor por descubrir secretos. No iba a parar. Y total Star lo sabía. Al final se enteraría...

- Como te he dicho mi padre es mewmano.
- ¿Ajá?
- Completamente Mewmano... Y envejece.
- Oh. Ya veo...
- No sé si al final aceptará la oferta de mi madre. Puede darle la inmortalidad... pero tiene un precio. Es un tema del que no les gusta hablar.
- ¿Y tú? ¿Tambien eres mortal?
- Esa es la cuestión. No lo sabemos. Por el momento crezco y maduro. Cuando comience a ser viejo, es posible que mi naturaleza demoníaca comience a superponerse a mi parte mewmana que comenzará a apagarse por su envejecimiento, e irme convirtiendo en un demonio completo como mi madre. O quizás mi parte mewmana permaneza y me lleve a un envejecimiento normal como un todo.
- O sea, podrías morir de viejo, como un mortal más.
- Es posible, sí.
- Y si te volvieras inmortal... ¿Has pensado que tendrías el mismo problema con Star que tus padres entre ellos?
- Sí. Muchas veces.
- Es raro que Star no me lo haya mencionado.
- Bueno... Star tampoco piensa demasiado en el futuro. Creo que piensa que va a morir joven o algo así, y que por eso no merece la pena preocuparse por un futuro lejano.
- ¿Y podrías ofrecer a Star el mismo pacto que puede ofrecer tu madre a tu padre?
- ¿Sinceramente? Ni siquiera se en qué consiste. Mi madre me ha sobreprotegido. Dice que no quiere que me preocupe de temas demoníacos por ahora. Es por eso mismo que no me ha enseñado rúnico demoníaco... Lo cual... por cierto... nos lleva aquí.
- ¡Uau!

Por fín Janna se mostraba impresionada. Y es que, claro, las puertas del palacio, como todo lo demás, estaba hecho a la medida de mi madre.

- Te sentirás más cómoda si usamos la puerta de servicio. Mi padre y yo la usamos más a menudo.

Por supuesto... estaba su tamaño, propio de mewmanos, demonios menores y torturados varios. Pero también estaba el hecho de que, como puerta de servicio, nos llevaba a los almacenes y las cocinas y de ahí pasillos más discretos del palacio, para evitar cualquier posible encontronazo inesperado.

- Si tu madre no quiere que estudies los temas demoníacos, ¿no se enfadará si nos pilla?
- No nos pillará, porque está de revisión a las tríbus demoníacas del suroeste. Temas de realeza.
- ¿Y tu padre?
- La suele acompañar, así que estaremos sólos en la biblioteca - dije mientras cruzábamos justo la puerta a la biblioteca de mi padre
- Hola - dijo Janna

Mi padre estaba sentado en su sillón favorito, con su ropa de casa, en posición relajada, con su pipa favorita en la boca y leyendo un libro con sus gafas de leer de cerca.

- ¿Hola? ... ¡Tom! ¡Ya sabes que debes avisar de las visitas al palacio!
- ¡Ah! Papá... yo... esto...

Estaba en fuera de juego. Estaba convencido de que mi padre no estaría... ¿Cómo iba a explicarlo ahora...?

- Es un placer, majestad. - dijo Janna en un tono de un respeto que creía imposible en ella. -. Me llamo Janna Ordonia.
- El placer es mío. Llámame Dave. Disculpa que tenga este aspecto... pero este desastre de hijo no me ha avisado - dijo tirándome una puya. Pero sebía intentando pensar una excusa.

- Tom no creía que fuera a estar aquí, ¿verdad? Estamos aquí de paso. Star nos pidió un favor y me ofrecí a Tom a ayudar. Ha surgido todo en el momento.
- ¡Ah! Entonces eres una amiga de Star Butterfly.
- Sí. Soy de la Tierra. Allí conocí a Star cuando estuvo de estudiante de intercambio.
- Ah... Ya veo. A Tom le encanta esa dimensión. Se pasa el día escuchando música romántica terrestre.
- ¡Papá! Me avergüenzas...
- Qúe... ¿Acaso no es cierto?... Y ¿qué vinisteis a buscar?
- Tom lo sabe - dijo Janna -. ¿Cuales son esos libros de REFERENCIAS que me dijiste que podían ayudar?

Obviamente Janna me decía que aprovechara para coger los libros que creía que mi madre podría tener duplicados, en rúnico.

- ¡Ah! Sí... sí... Este... este... este... este... y creo que este.
- ¿Se puede saber que estais buscando? Porque no veo la relación entre los libros de pactos demoníacos con poemas de amor.

¡Rayos! Los había asociado por las portadas, porque estoy convencido de que mi madre tiene libros con las mismas tapas. Pero ni me había fijado en el título.
"Mil poemas para encender el corazón de un demonio"

- Esto... - dije sonrojado -. Creo que me he equivocado con este. - mientras me dirigí a colocarlo de nuevo en su lugar.
- Tssss... tstststss. Quieto ahí, Tom. Estoy convencida de que Star sí que estará interesada. - dijo Janna con sonrisa pícada.
- Adios, Dave. - dijo mientras salió por la puerta con toda la tranquilidad del mundo
- Adios, Janna...

Iba a salir cuando mi padre me retuvo un segundo.

- Tom... ¿Va todo bien con Star?
- Sí... claro... ¿por qué?
- Me he dijado que últimamente no salís juntos. Y ahora te veo metiendo a escondidas otra chica en el palacio.
- Espera... ¿Yo y Janna? Pfffff... Sólo somos amigos. Qué digo... ni siquiera somos amigos, sino conocidos amistosos con amigos comunes...
- No te estoy juzgando, hijo. Ya sabes que tu madre y yo nos casamos por amor. Es sólo que Star es una princesa, su familia amiga, y si las cosas os van mal quizás deberíais romper en lugar de... tener citas con otras personas.
- ¡Entre Janna y yo no hay nada, papá!
- Vale... vale... Sólo digo que si al final las cosas van mal con Star... deberíais intentar romper de mejor forma que la última vez.
- ¡Star y yo no hemos roto!
- No digo más. - dijo mientras se retiró dejándome ir y crucé la puerta.

Janna estaba esperando justo al otro lado, a un par de pasos. Y por su cara, parecía haberlo escuchado todo.

- Así que soy la próxima candidata a princesa no heredera del inframundo de Mewni
- ¡Oh! ¡Cállate!

Star POV

He hecho bien al venir con Marco. Estoy aprendiendo más con él de la regencia de lo que lo haría con los libros. Reconozcámoslo. Si me pongo delante de un libro que no me interesa, no tardaré en perder la atención y no enterarme ni de la mitad de lo que pone

- Pero si a la tercera votación, sólo es necesario la mayoría simple, ¡los votos de los demás reinos se vuelven inútiles! - protesté

El sistema de Mewni es tan injusto... Claro que a decir verdad esto de la regencia era lo más parecido a democracia que teníamos aquí. Una regla de voto para unos casos muy excepcionales en nuestra historia.

- Casi, en efecto. Siguen importando en caso de un empate, lo que podría ocurrir. Pero sería importante intentar no llegar a la tercera votación. Si ganases con una mayoría simple y no llegara ni a absoluta, se te consideraría una reina con pocos apoyos.
- Es que yo contaba con que los votos de los reinos amigos y la alta comisión fueran mi apoyo principal.
- Pueden serlo si no llegamos a esa votación. Como ya te he dicho, en las dos primeras votaciones, se tiene que lograr una mayoría cualificada de dos tercios de las votaciones. Pero primero los condados, luego los reinos vecinos mewmanos y la alta comisión, y por último los reinos no mewmanos aliados.
Es raro que en la primera votación los condados se pongan de acuerdo, y aún menos en una candidatura contraria a la sugerida por la corona. Así que si los condados no llegan a dos tercios, la decisión estará en los reinos mewmanos y la alta comisión. Y esa es probable que la ganes.
- Pero, ¡es absoluta!. Los spiderbite no estarán.
- Pero casi seguro que tendras el apoyo de los Johansen. Cualquier otro candidato tiene que ser Butterfly, y la única Butterfly-johansen eres tú. Y la alta comisión te apoyará. Para que pierdas eso, la alta comisión tiene que faltar, o los Johansen no votarte. Ambas cosas son improbables.
- ¿Y si ocurre?
- Pues cuenta los que quedan. Los waterfolk faltarán también esta vez. Quedan el rey Pigmeon, los Lucitor y los PonyHead. Para tener su favor, necesitarás 3 de esos cuatro. Es también probable, porque su voto está prácticamente asegurado.
- Ojalá tengas razón. Si perdiese la regencia... mis padres jamás me lo perdonarán.
- Lo único que tienes que hacer es no fastidiarla delante de ellos.. Quizás hasta ni tu tía se presente... Si no hay candidatos alternativos adquirirás la regencia automáti...

- ¡Alto, Mewmano! ¿ ¡ Por qué has vuelto ! ? ¡ Te habíamos avisado!

Estos debían ser los tipos de los que me habló Marco. Nos habían estado rodeando todo este tiempo y ni me había fijado. Sin duda conocían bien el terreno y era hábiles en el campo.

- Ya te dije que ayudábamos a los monstruos. Por eso me he traido un amigo que...
- ¡Calla! ¡Tú! ¡Cómo te llamas! - dijo dirigiéndose a BuffFrog
- Puedes llamarme BuffFrog.
- ¿Estás prisionero?
- No, no. El chico dice la verdad. Ellos son mis amigos. Marco Diaz y Star Butterfly

Un rumor recorrió el grupo.

- ¿La reina Star Butterfly? ¿Tú? ¿Y has venido desarmada?
- Bueno... Tengo mi magia, y sé defenderme bastante bien incluso sin armas... Pero Marco creía que realmente no teníais intención de agredirnos. Sólo queremos hablar en paz.
- ¡No queremos hablar nada...!
- Psstttt - se oyó un ruido detrás de las rocas
- ¡No queremos hablar nada...
- PPPPPSsssstttt
- ¿Se puede saber que demonios quieres, Mungus?
- La anciana... dice que quiere hablar con ellos. Que son invitados.
- Aaaaah.. Cómo no. Siempre llevándome la contraria... ¡Está bien! ¡Llévalos tú! - y se marchó enfadado

Un monstruo que me recordaba a una versión gigante y mewmanizada de Marisol, el hamster de la profesora Skullnick.

- Por favor - dijo con voz baja y suave -. Seguidme. Os está esperando... Creo que os llevareis una grata sorpresa.

Me daba buen rollo este tipo.

Sin embargo, no era lo mismo para el lugar. A medida que avanzábamos, comenzaba a tener la sensación de acercarme al monolito anterior.

- Marco
- ¿Sí?
- Creo que hay otro de esos chismes, un monolito por aquí. Cada vez tengo menos magia.
- Vaya... ¿Quieres dejarlo?
- Si nos han invitado, sería feo irse ahora. No te preocupes. Incluso sin magia, podría patear unos cuantos culos, ya me conoces. Con un poco de suerte, esta gente no es mala.

Y justo cuando decíamos esto, el sinuoso camino por el que transitábamos alcanzó un lugar horadado en la montaña, fuera de la vista, pero llano. Y más allá, una abertura a una cueva o tunel, ya oscuro donde no alcanzábamos a ver.

- Os he estado esperando - dijo una voz. Era la voz de una mujer, un monstruo. Pero más jóven de lo que hubiera pensado si realmente esta era la "anciana".

Pero aquella persona llevaba un traje de monje, incluyendo una amplia capucha que debaja caer sobre su rostro, impidiendo verlo bien.

- ¿Sabes quienes sómos? - dijo Marco
- Lo sé bien. Marco Diaz, de la Tierra. Princesa Star Butterfly, casi reina ya. Pero sobre todo, sabemos muy bien quien eres tú, Yvgeny Bulgolyubov.
- ¿Yo? ¿Cómo? ¿Me habeis estado espiando?
- Por favor... dejadme que os lo explique. Hay mucho de lo que hablar. Por favor, venid por aquí. - dijo mientras señaló una pequeña tienda.
- Podría ser una trampa - susurró marco a mi oido

Lo pensé un segundo. Por fuera no parecía haber ningún peligro. Pero antes de que me decidiera a entrar, BuffFrog ya estaba entrando, extrañado por que hubieran dicho su nombre completo.

- ¡Mis pequeños!
- ¡Papá! - gritaron un grupo de renacuajos
- ¡ ¡ Mi Katrina ! ! ¡ ¡ Mi dulce Katrina ! !

- ¿Qué? - dijimos Marco y yo a la vez

Los renacuajos comenzaron a dar vueltas a nuestro alrededor, gritando sin cesar.
- ¡Papá! ¡Star! ¡Marco!

- Por eso sabías tanto de nosotros... - dijo BuffFrog aún confundido, pero con una cara de felicidad absuluta - Pero... ¿Cómo? Yo estaba allí... El derrumbe...

La anciana se quitó la capucha y se remangó los brazos, mostrando por fin su piel a la luz.

- Eres... ¡Eres una de ellos! - dijo Marco
- Si por "ellos", te refieres a una Septarian... sí, lo soy. Pero espero que no me juzgues sólo por mi especie. Como os he dicho, tenemos mucho de qué hablar.