Cuando Yamato bajó las escaleras, se quedó unos segundos mirando hacia Sora, fijándose en ella y no pudiendo evitar pensar que se había puesto muy guapa para una simple cena en casa. O quizás fuera él, que simplemente por el hecho de ver cómo se marcaba la barriguita a aquellas alturas del embarazo cada día la veía más bonita.

Había subido a cambiarse de ropa después de haber estado cocinando con ella como ayudante, no queriendo dejarla hacer demasiado ya que le costaba revolverse hasta para simplemente llegar bien a los armarios. Y, sin duda, no le importaba. Con lo terca que era la pelirroja a la hora de reconocer que necesitaba ayuda, el simple hecho de que ahora no tuviera más remedio que dejarse atender, le gustaba demasiado.

- Huele bien – reclamó así su atencion.

- Pues mejor sabrá… Aunque lo has hecho tú, así que no vengas ahora a hacerme la pelota a mí – se giró, dejándole ver que tenía la cuchara en la mano y que la estaba soplando con intención de probarlo-. Ven, así te aseguras…

Dirigió sus pasos hacia ella, deteniéndose a mitad de camino cuando el sonido de la puerta reclamó su atención. Con un gesto de cabeza de ella, fue a abrir, riéndose al ver cómo no perdía la oportunidad para ser ella quien probara la cena finalmente.

- Eh… ¿y los enanos? – fue el saludo de Yamato al ver que tanto su hermano como su cuñada llegaban solos.

- Los hemos dejado con Susumu y Yuko – dijo Hikari acercándose a saludarlo.

- ¿Y se puede saber por qué? – la voz de la pelirroja se pudo escuchar desde dónde se había quedado.

- Porque lo último que necesitas en estas fechas son dos terremotos como esos dos que se van a ir directos a volver loco al pobre Gabumon… Con que haya traído a Takeru conmigo basta.

- Ahí tengo que darte la razón – saludando también a su hermano, dejó que fueran ambos a saludar a Sora-. ¿Papá?

- Creo que se ha ido a buscar a mamá…

- Entonces llegará tarde – cerró la puerta tras él, riéndose antes de recoger las chaquetas de ambos para ponerlas donde no estorbaran.

- No hacía falta que dejarais a los pequeños con los abuelos – dijo la pelirroja acercándose a saludarlos-. Y tú, rubio en miniatura… ¿qué es eso de andar colándome ropita para Aiko en casa sin que yo me entere?

- No sé de lo que me estás hablando… - contestó Takeru, divertido ante la acusación que acababa de recibir.

- … Si es que hasta las mismas respuestas dais… - puso los ojos en blanco sin poder evitarlo antes de sonreír a Hikari la cual se había acercado a ella.

- ¿Qué tal estás?

- Enorme y pesada… Pero bien. No me puedo quejar demasiado… - bajó la mirada hacia la mano de ella, la cual se había posado en su vientre.

- Bueno… Ahí no hay nada que te pueda decir. Ya verás como dentro de unas semanas cuando ya hayas tenido a la niña te vas a sentir rara sin ella…

Sonrió. Aquel último mes se le estaba haciendo eterno. No solo porque se muriera de ganas por tener a la pequeña y los nervios, sino porque no encontraba postura en ninguna parte y siempre estaba cansada. No dormía bien por las noches por culpa del calor y los continuos paseos al baño… No había manera de que pudiera estar tranquila más de media hora seguida. Pero sabía que no podía hacer nada por evitarlo, de manera que intentaba llevarlo lo mejor posible.

- ¿Quieres decir cuando pueda girarme sin necesidad de la ayuda de Yamato? – bromeó a sabiendas de que estaba diciendo una verdad enorme.

- Exacto – riéndose, dejó que fuera Takeru también a saludar a Sora, viendo cómo se iba directo a abrazarla.

El sonido del timbre reclamó la atención de todos, haciendo que Yamato volviera a recorrer el camino que había hecho minutos antes para abrir sin tan siquiera preguntar, suponiendo que eran sus padres, encontrándoselos al otro lado de la puerta.

- Se os han adelantado – dijo a modo de saludo antes de dejarlos pasar también a ellos-. Ya hay cola para ir a perseguir un rato a Sora…

- ¡Takeru! Deja de agobiar a mi pobre nuera – la voz de Hiroaki fue lo primero que pudieron escuchar antes de verlos entrar.


Sora se había quedado observando de forma más disimulada el comportamiento de sus suegros entre ellos ahora que finalmente sabía que no eran solo paranoias de los que los rodeaban. Se alegraba por ellos, ambos le caían muy bien y si habían decidido volver a estar juntos, pues bien por ellos. Se les veía contentos y eso era lo que importaba.

- ¿Quién ha hecho la cena? – la voz de Natsuko la devolvió a la realidad.

- ¿Quién va a ser? Si no me deja hacer nada de nada…

- ¡Eh! No estás para andar haciendo nada de nada y además, me has estado ayudando a prepararlo todo.

- La que te espera… - riéndose la mujer no pudo más que quedarse mirando hacia su hijos unos segundos-. Tiene todo muy buena pinta. Parece mentira que hayas aprendido a hacer todo esto tú a sabiendas de con quién te criaste…

- Gracias por lo que me toca – girando la cabeza hacia ella, Hiroaki se quedó observándola.

- No, si tiene razón papá, lo raro es que no acabáramos los dos envenenados cuando todavía no era muy seguro dejarme a mí en la cocina… - encogiéndose de hombros, Yamato se inclinó para coger una de las botellas de agua.

- Ya… Exagerado. Bien que te terminabas todo sin queja alguna la última vez que te fui a hacer de niñera cuando volviste de Marte, que has estuviste revuelto del estómago por haber comido más de lo que deberías.

- Compararte con la comida que nos dan en el espacio no es precisamente la mejor de las ideas si lo que intentas defender son tus habilidades culinarias…

Uniéndose a las risas de los demás, Yamato y Sora comenzaron a repartir tranquilamente la cena entre todos los presentes.

- Oye mamá, ¿cuándo decías que llegaba el abuelo? – Takeru reclamó la atención de su madre.

- Pues… la semana que viene, ¿por qué?

- ¿La semana que viene? – metiéndose en la conversación Hiroaki no pudo más que poner mala cara.

- No es para tanto…

- Sí que lo es… No tengo ni la más remota intención de tener que aguantarlo a todas horas metiendo las narices dónde nadie lo ha llamado…

- Bueno papá, pero tampoco es tan grave. Si se queda en casa de mamá no hace falta que te lo cruces tanto… ¿no?

- Ya… Seguro que no…

Sora no pudo más que reírse por lo bajo, aprovechando para echarse a ella también comida. Tenía hambre llevaba parte de la tarde oliendo lo que estaban cocinando y se le había abierto más de la cuenta el apetito. Incluso, casi sin darse cuenta, empezó a cenar antes de que lo hiciera alguien más.

- Oye, ¿y se puede saber por qué ha tenido que ir papá a buscarte a casa? Menudo rodeo más tonto que ha tenido que dar, ¿no? Podíamos haberte acercado nosotros…

- Takeru… - la voz de Yamato intentó cortar las palabras de su hermano.

- ¿Qué? Solo digo que me parece una estupidez que haya hecho que vaya a buscarla.

- He ido porque me ha venido en gana, no me lo ha tenido que pedir, Takeru – cortó finalmente Hiroaki.

- Pues… peor me lo pones, ¿Para qué?

- ¿Cómo que para qué? ¿Ahora tengo que darte explicaciones sobre por qué pasó a recoger a tu padre o no?

- Pues mira, ahora que lo dices no estaría de más porque yo ya no entiendo nada de lo que pasa con vosotros dos…

Ajena a la conversación en la que los demás miembros de la familia estaban metidos, Hikari decidió ignorar por completo el tema, centrando su atención en su amiga, observándola mientras tanto.

- Me ha dicho mi hermano que tiene que pasarse por aquí a ver cómo habéis dejado la habitación de Aiko al final.

- ¿Ya ha vuelto del viaje?

- Ayer, sí. Así que seguro que lo tenéis rondando mañana por aquí, no creo que se aguante llevar tanto tiempo sin venir a controlar que sigas de una pieza…

- Suena típico de él – hizo una ligera mueca, posando la mano sobre su cintura.

- ¿Estás bien?

- Sí… Alguien se está moviendo con más ganas… - volvió a repetir la mueca de antes.

- ¿Seguro?

- Supongo… - se quedó a la espera unos segundos, intentando volver a sentir algo, sin que se repitiera de nuevo nada-. Sí, alguien se debía de estar acomodando. Va a venir con la afición por el fútbol como yo ya verás, porque con las pataditas que da…

- Eso no lo digas delante de mi hermano que lo tenemos hiperventilando… Creo que está esperando que tengáis un miniclon tuyo para poder babear en condiciones con ella. Eso y que como no acabe siendo el padrino de la niña posiblemente acabe yo siendo viuda…

Sora se echó a reír. Evidentemente que el ese tema estaba más que resuelto hacía tiempo. Taichi era la primera de sus opciones, por mucho que pudiera dar la lata Takeru, lo sentía mucho, pero se lo había ganado a pulso. Simplemente estaba esperando al momento apropiado, cuando tuvieran a la bebé con ellos ya, para soltarle la noticia para poder ver así la cara que se le quebada.

- Voy a ir al baño… Ni cenar en paz puedo… - murmuró poniéndose en pie.

No pensaba subir a la habitación para ello, utilizaría el del piso inferior, pudiendo así ir más cómodamente y no tardar tanto. Notaba una sensación extraña, pero no sabría identificarla. Desapareciendo tras la puerta del baño, dejó al resto del grupo solos.

- Yamato – Hikari reclamó la atención de su cuñado-. ¿Cuánto le queda a Sora exactamente?

- Pues… Creo que dos semanas o así, ¿por qué?

- No, por nada… Debéis de estar los dos a la que saltáis ya, ¿no?

- ¿Los dos? Ella está tan tranquila, como si fuera la cosa más normal del mundo, soy yo el que va a tener que acabar metiéndose tilas por vía intravenosa.

- Oye, pues podrías ponerle también a tu hermano a ver si así deja de dar la lata…

- No me cambies de tema, papá – Takeru ignoró la conversación de los otros dos.

- No te cambio de tema, es que me parece una estupidez que tenga que darte explicaciones yo a ti de lo que hago o dejo de hacer. ¿Y qué si he ido a buscar a tu madre porque me ha apetecido?

- Pues es que no me parece ni medio normal. Os comportáis como si estuvierais juntos… No como una pareja que se ha separado… ¿qué? ¿Veinticinco? ¿Veintiséis años atrás?

- ¿Y qué? ¿Y si nos comportamos así qué problema habría? A lo mejor nos comportamos exactamente como lo que somos…

Takeru se quedó callado, mientras que de fondo, tanto su hermano como su madre parecían haberse atragantado con la cena, empezando a toser.

Con cara completamente confusa, Sora se acercaba hacia ellos, habiendo tardado menos tiempo de lo esperado en el baño, ligeramente más pálida y con la mano posada sobre su cintura. La única que se dio cuenta al estar ignorando la conversación de la mesa fue Hikari, quien rápidamente la miró con el ceño fruncido.

- ¿Sora?

- Creo que… - murmuró apenas sin voz, sin llegar a terminar la frase.

- ¿Crees qué?

- Creo que he roto aguas...

- ¿Cómo que crees que has roto aguas…?

- Sí cuando estaba en el baño y… ¡Ay! – protestó, llamando entonces así la atención de los demás presentes, apoyándose en el respaldo de la silla.

- ¡Sora! – Yamato se puso rápidamente en pie, yendo hacia donde ella estaba-. ¿Qué pasa? ¿Qué?

No le respondió, quejándose de nuevo, cerrando con fuerza los puños sobre la silla a dónde se había quedado agarrada.

- Dice que cree que ha roto aguas – repitió Hikari.

Los ojos azules de Yamato pocas veces habían destacado más en su complexión al perder absolutamente todo el color del rostro, mirando entonces de nuevo hacia Sora, esperando que ella se lo confirmara.

- ¿Sora?

- Creo que viene… - le dijo finalmente, asintiendo antes de que, segundos más tarde, una nueva contracción la hiciera volver a quejarse-. Viene…


Venga, aceptadlo, sabéis todos que iba a hacerlo. Que iba a pegar el corte justa y exactamente en este momento, así que no me tiréis cosas a la cabeza que me duele mucho y estoy cansadita y vengo muy pasada por agua T_T

AnnaBolena04: ya sabemos en qué pasa Yamato sus horas y por qué le ha llevado una buena temporada terminar la habitación de la nenita. El pobre hombre se pasaba el día muriéndose del asldhalfakjflafl porque cada vez que sacaba los calcetines de la nenita se moría él solo varias veces porque la cosita preciosa va a ser tan chiquitina que cada vez que coge algo de su ropa se muere él solo del amor.

Y... ¡Viene! ¡Que la nenita viene! Que parece que la cosa va en serio, que Aiko se ha adelantado pero igualmente ha esperado a que su abuelo estuviera presente y no fuera de la ciudad. ¡Que la nenita viene! ¡Que no es un simulacro! Avisa a las tortuguitas para que se vayan preparando a tejer cositas.

¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: ya te lo dije antes en el coment, vecina, pero me alegro un montón de que te haya llegado el 5.0 jajajajaa Esos saben incluso mejor que una MH porque llegan de algo que ha costado mucho más esfuerzo. A mí no se me olvidará el día que me llegó mi última nota que tenía en duda (el TFG y las prácticas iban al momento y no me preocupaban), y el grito que pegué cuando vi la nota.

¿Cómo estáis con las lluvias vosotros? Porque aquí tenemos la cosa fastidiada, hoy de la que volvía del trabajo pasaba el agua que cubría medio tobillo.

Jajajajaja Sora estará un par de días revolviendo y encontrando cosas que no ha visto en su vida. Que ella no las ha comprado y claro, son los abuelos, titos y amigos que andan por ahí fangirleando cada vez que ven algo para la nenita. Y claro que va a ser la cosita más bonita del mundo jajaja Entre los genes y que van a jugar con ella a las muñecas... Eso sin contar que la madre puede hacerle lo que le venga en gana (ya verás el día que aparezca con un minipijama de rayitas blancas y azuladas y minicuernito jajajajajaa).

Jajaja información confidencial de la JAXA, sí jajajaajajajja Si es que además sus padres sea lo que sea lo que tengan no es que anden escondiendo nada, así que el rubio se lo puede tomar como quiera. Que aquí llega minirubio en este capi para montar la pataleta por fin jajaja Menos mal que la nenita ha decidido por fin hacer acto de presencia y se han olvidado todos de la conversación que tenían antes.

¡Bicos grandes!