BuffFrog POV

Es un milagro. Mis pequeños... todos los que creía haber perdido, están aquí. Estoy agradecido a quien quiera que sea esta reptil, pero me gustaría poder irme a casa, para reunirlos a todos.

Sé que sus hermanos han llorado mucho por ellos. Yo también, especialmente cuando estábamos allí, en las minas, separados. No puedo llorar delante de ellos. Soy su padre. Tengo que ser fuerte. Pero... ¿cómo se puede aguantar un dolor tan insoportable?

Pero eso ya quedó atrás. Aquí están. Otra vez...

Tengo que saber... ¿Cómo es que están aquí? ¿Y qué sabe esta mujer de esos otros septarian? ¿Qué es lo que quieren? ¿Por qué sitian el bosque? ¿Nos persiguen? ¿Podríamos estar seguros aquí?

- Sentaros, sentaros. - dijo la mujer señalando las sillas de madera que había colocado alrededor de una hogera sobre la cual hervían varios pucheros. - Me gusta cocinar. Me relaja. He hecho comida para todos... si quereis.

Marco y Star miraron recelosos los cuencos que les ofrecía.

- No te preocupes, joven terrestre. Sé que cada uno teneis paladares diferentes. A la princesa y a tí, os encantará el guiso de cabra.
Y para el padre... ¿Qué tal una sopa de babosas?
- Pruébala papá. - dijo mi pequeña Katrina - Fily cocina casi tan bien como tú.

En otras circunstancias, desconfiaría de ella. Pero con mis pequeños aquí, y con ese humor, ¿cómo no pensar en sus buenas intenciones? Probé un sorbo.

- ¡Hey! ¡Es igualita a la mía!
Katrina puso su cara de pilla.

- Bueeeeno. Echábamos de menos tu comida y le dije tu receta.
- Está bien... pequeña. - la disculpé - Tampoco es que sea un gran secreto.

Katrina sonrió. Y su sonrisa me llenó el corazón.

- Pero... ¿Cómo es posible? ¿Cómo es que estais aquí? Y si habeis estado aquí, ¿por qué no me habíais avisado antes?

La mujer tomó de nuevo la palabra

- Sí... Tengo bastantes cosas que contaros... Supongo que puedo empezar por eso. Como has estado en las minas, supongo que habrás visto que había también septarians como yo esclavizados.
- Sí... Es cierto.
- Trex ha sido implacable con aquellos que no han querido ponerse a sus órdenes. Yo, por suerte, he estado alejada de esto eso y he vivido por esta zona por mucho tiempo. Lamentablemente no ha sido lo mismo para los involucrados en la última guerra entre septarians y mewmanos. Cuando me enteré de que había algunos desertores que habían llegado a Mewni intenté contactar con ellos y les ayudé a llegar hasta aquí donde les hemos dado refugio. Hemos montado otros campamentos refugio también. Lugares fuera de su alcance.
Con el tiempo, se han juntado suficientes desertores y han estado planeando liberar a sus amigos, y si es posible, a todos los demás y destruir su mina principal. La fuente de financiación de lo que sea que está planeando Trex.
- Entonces... ¿no sabes que es lo que planea Trex? - preguntó Marco.
- No exactamente... pero me hago una idea. Para mi desgracia, conocí a su hermano bastante bien, así que supongo que invadirá Mewni para intentar terminar lo que empezó su hermano.
Sabemos que está acumulando gran cantidad de gemas y oro para comprar sus tropas y recursos. Pero también algunos minerales con capacidades antimágicas, imagino que para preparar su protección contra la magia de las familias reales de Mewni cuando decida atacar.
- Pero... ¿Qué pasó con los pequeños? - pregunté viendo que se estaba desviando de la cuestión que tanto me interesaba.
- La resistencia, para prepararse para ese momento, ha estado trabajando en unos túneles que unen a algunas cavernas que a su vez conectan con las minas. Una salida alternativa a estas, a través de alguno de los lugares más profundos y peligrosos de las minas que la gente de Trex desconoce.
- ¿Recuerdas donde nos hacían trabajar, papá? - dijo mi pequeña - En las grietas más estrechas, por nuestro tamaño. Llegamos a su túnel.
- Por lo que me comentaron - continuó la mujer - los encontraron y decidieron sacarlos de allí antes que los demás. Además, el túnel no está listo para toda la gente.
- Pero el derrumbe .. - objeté
- Fue un encubrimiento para que no los buscaran.
- Pero... ¡me dijeron que encontraron los restos!
- Eso fue idea mía, papá. - dijo el pequeño Igor-. Decidimos juntar nuestras últimas mudas, y algunos de nuestros excrementos...
- ¡Y algunas vomitonas! - gritó Leo
Y todos mis pequeños rieron. Incluso yo me contagié.

- Pero... ¿Por qué habeis esperado hasta ahora?
- Los rebeldes tienen un campamento oculto al otro lado del túnel, en otra cueva natural. - explicó la mujer - Pero para escapar de esa dimensión hay que trasladarse a un lugar específico donde funciona el viaje dimensional. Y suelen estar vigilándolo todo el tiempo. Sin embargo hace unos días se movilizaron un montón de ellos y desprotegieron temporalmente el lugar de viaje. Lo aprovecharon para pasar.

- ¿Una gran movilización? ¿Sería por los monolitos? - dijo Marco. Star asintió

- ¿Sabes algo de unos monolitos que bloquean la magia? - preguntó
- ¿Monolitos? No. Pero sí se que Trex tiene un mineral que sirve para bloquear la magia. Es uno de los que más interés tiene por extraer.
- ¿Tienes ese mineral tú aquí? - preguntó Star
- Ah. Por supuesto. Me habían dicho que incluso para tu joven edad, ya habías logrado transformarte. Sientes la magia con fuerza, ¿verdad?
- Sí... pero no has respondido a mi pregunta.
- Pero sabes la respuesta. O mejor dicho... puedes sentirla, ¿verdad? Aquí no hay magia.
- Más bien algo absorbe la magia - dijo Star frotando los brazos como si se quedara fría a pesar del calor del lugar.
- Sí. Es cierto. He usado diversos medios para anular la magia aquí. Y recientemente he traído algo de ese mineral, para ampliar el santuario. Siento que eso te haga sentir mal, princesa, pero Trex, con sus recursos, puede contratar magos para localizarnos. Este escudo nos mantiene fuera de su alcance.
- Pero... ¿no es la existencia de un campo que anula la magia a su vez algo que puede detectarse? - dijo el perspicaz Marco
- Chico listo. Por eso no nos basta con el escudo. El lugar debe estar especialmente escondido. Por eso elegimos este lugar. Cuando me contaron lo que comentaste a los guardianes, de que buscabas un refugio para los monstruos, entendí que habías tenido la misma idea.
- Gracias... pero... ¿acaso no podría Trex también tener la misma?
- Lamentablemente sí. Por eso estamos siempre vigilantes. Pero en cuatro décadas, aún no lo ha hecho. Supongo que unos cuantos desertores no merecen la pena tanto esfuerzo. Supongo que si supiera que están montando una resistencia para contraatacar, se lo habría tomado más en serio.
- ¿Y sabes algún motivo estén sitiando el bosque? - preguntó Star
- ¿El bosque? Mmmm... Curioso.
- ¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué sabes? - preguntó Marco intrigado.
- Supongo que sabeis que el bosque está protegido por antiguas fuerzas ancestrales. ¿verdad?

- Créeme. - dije yo - Me enfrento a ese hecho cada vez que tengo que buscar leña para mis pequeños. Una de las razones por las que queremos abandonar el bosque es para prosperar. No podemos cosechar donde los árboles lo cubren todo. Y tenemos prohibido talar.

- Y hay un buen motivo para ello. - dijo la mujer -. El caso es que su hermano Toffee estuvo obsesionado con el bosque antes. Buscaba el origen o una fuente de esas fuerzas ancestrales o algo así.

Marco y Star se miraron, compartiendo una mirada de haber conectado piezas, aunque no dijeron nada. Recordé la visita de Star y la reina cuando lucharon contra Toffee. Cuando hablaron en privado oí algo de un santuario, pero su madre le pidió discrección. ¿Era quizás eso a lo que se estaban refiriendo?

Se hizo un momento de silencio que finalmente Star rompió.
- Este guiso está buenísimo. ¡A papá le encantaría!
- La verdad es que me estais dando hambre. - dijo la mujer - Mi anatomía me permite vivir sin comer, pero también me permite comer todo lo que quiera sin morir en el intento... Si no os importa os acompañaré. - dijo casi disculpándose, lo que era una tontería ya que era ella quien nos estaba invitando a los demás.

La mujer fue a otra holla que había tenido cerrada. Dentro había un montón de carne a medio hacer. Sacó lo que parecía una pata de cordero y le dió un bocado terrible. Star y Marco se quedaron con los ojos abiertos en desmedida. Sospecho que yo tenía la misma cara.

- ¡Qué! Sabeis que los septarian somos carnívoros, ¿no?
- Comes como mi padre - dijo Star rompiendo el hielo.
Y todos reimos.
- Aaaah. Que buena está. Hacía tiempo que no sacrificábamos un cordero. - dijo con cara de éxtasis
- Y disfrutas igual que Eclipsa comiendo chocolatinas.
- Oh... sí... La reina de la oscuridad. Me han contado lo que ha pasado. La historia de vuestra família está llena de giros inesperados... A todos nos pareció sospechoso en su día lo de que Eclipsa había sido asesinada por un monstruo. Pero... ¡quien iba a imaginar que de todos los rumores que circulaban era justo es de su infidelidad y cristalización el verdadero!
- Hablas como si hubieras estado allí.

La mujer lagarto suspiró.

- Esa es una historia más larga.


Tom POV

- Creo que tendremos que dejarlo para otro día.
- ¿Por? - preguntó Janna
- Porque se supone que no debería entrar a la biblioteca de mi madre. Y al entrar a la de mi madre todo el mundo se entera. Si estoy sólo, los sirvientes no dirían nada, pero con mi padre...
- ¿Por qué se iban a enterar? ¿Algún tipo de alarmas? Porque se me da genial desactivarlas.
- Mnnn. No exactamente, aunque es algo parecido. Mira... Son esas puertas de ahí.

Janna observó unas puertas tan grandes como las de la entrada.

- Hacen un ruido infernal cada vez que se abren. Y cuesta muchísimo hacerlo...
- Wow... Menudo tamaño. Si las puertas son así... no serán los pasos de tuberías y de aire proporcionales, ¿no? Porque quizás haya otra forma de entrar. No tendrás acceso a un mapa que lo indique por casualidad...
- Un mapa... déjame pensar... Sí... Ven... Mira a ver este.

Fuimos juntos hasta el recibidor.

- ¿Este te vale? - le dije mientras le enseñé un mapa que había en la pared.
Janna empezó a examinarlo. Por su cara parecía estar sorprendida.
- ¡Oh! Es un mapa de instalación.

La expresión de Janna era confusa.

- ¿No es lo que decías que buscabas?
- ¡Colgado en la pared! ¡Para indicar las salidas de emergencia en caso de incendio!
- Sí... Es por lo que está aquí.

No terminaba de entender la reacción de Janna

- ¡Un plano de instalación para reflejar salidas de incendio!
- Eeh. ¿Cual es el problema?
- Es un plano de instalación. ¿No lo pillas, Tom? Lo tiene todo. Cuadros eléctricos, tuberías de agua, sistemas de ventilación, paredes falsas... ¡No me extrañaría que hasta indicara pasillos secretos! ¿A qué clase de idiota se le ocurre poner un mapa de estas características para indicar las salidas de emergencia?
- Aaaahhh

Tuve un flashback de mi infancia.

- ¿Que tal la escuela, cariño? ¿Qué tal te tratan en la superficie?
- Bien... supongo.
- ¿Te han enseñado algo?
- Hicimos un simulacro de incendio . Debemos seguir los mapas de salidas de emergencia hasta la salida más próxima... Por cierto, mamá... ¿por qué nosotros no tenemos mapas de emergencia?
- Nosotros no podemos quemarnos, cariño. Somos demonios.
- ¿Y papá?
- Papá conoce bien la casa. No necesita un mapa.
- ¿Y si traemos invitados?
- ¿Invitados al inframundo? Es poco probable.
- ¡No te preocupes, mamá? ¡Yo haré unos mapas para casa!... ¡Papaaaaá! ¿Donde están los planos del castillo?

- ¿Es que no sirve?
- Sirve demasiado. Para eso están los planos de plantas. ¿Y si fuera un delincuente que quiere robaros? Teneis toda la información al alcance de la vista.
- ¿Robar en el inframundo? Pffff... Hay que estar loco para hacer eso. Mi madre mandaría a una legión de demonios detrás del ladrón.

Janna calló un segundo.
- Tom.
- ¿Sí?
- ¿No es lo que vamos a hacer ahora con los libros de tu madre?


BuffFrog POV

La mujer había permanecido en silencio unos minutos. Se levantó, se quitó aquella túnica encapuchada por completo y la colgó en una percha de la pared. Al darse la vuelta, pudimos ver con claridad que la curvatura en su traje no era por este. Su cuerpo estaba hinchado. Star y yo evitamos verlo directamente, pero Marco fue más indiscreto.

- No, joven terrestre. Si es lo que te preguntas, no estoy gorda. Ya te dije que mi anatomía me permite comer lo que quiera, si es lo que deseo.
- No es lo que estaba pensando. Me he acordado de mi madre. Voy a tener un hermano.

Y Star hizo la pregunta que estábamos pensando todos.

- ¿Estás embarazada? - preguntó con ilusión
- Lo que tengo en mi cuerpo son huevos, sí...
- ¡Felicidades!

La mujer miró hacia abajo. Suspiró. Su cara no era de alegría precísamente. Era de tristeza. Una tristeza tal como la que yo había sentido hasta llegar a este lugar, cuando descubrí que mis pequeños están bien.

- Princesa - preguntó - ¿Cuantos años crees que tengo?
- No sé. La verdad es que no se cómo envejecen los septarian. Imagino que vivís mucho, porque Toffee estaba igual que en el cuadro, cuando luchó con mi madre, y habían pasado décadas de eso. ¿Sesenta?
- Tengo 5645 años.
- ¿Queeeeeé? - dijimos todos a la vez

- Bueno. Además de que en algunos momentos he perdido la referencia, también está el hecho de que han cambiado varias veces la longitud del año. Si usáramos el sistema actual, serían 700, 800... no estoy segura.

- Espera - dijo Marco confuso -. ¿El calendario Mewmano no usa años del mismo tamaño?
- Últimamente sí, pero han cambiado el sistema varias veces.
- ¡Pero eso es un lío! ¿Y no hay dejado un registro adecuado de eso?

Star pareció darse cuenta de algo.
- Ooooh. Ahora tiene sentido. Las historias sobre que las antiguas reinas Butterfly eran mucho más longevas... Entonces ... ¡Habrás conocido a todas las reinas Butterfly! ¡Estarías aquí antes de que llegáramos! ¡Debes ser más vieja que Glossarick!
- No, Star. El reino Butterfly es incluso más antiguo que yo. Pero sí era joven por aquel entonces. Y no era ni de lejos tan poderoso. Las tribus nativas tenían mucho más peso, y el número de mewmanos era mucho menor. Y que yo recuerde, el pequeño genio que ha acompañado a las Butterfly, porque, ese es Glossarick, ¿verdad? Ha estado siempre ahí, desde el principio. Pero sí, yo estaba allí antes de que se formara la Alta Comisión de Magia.
- Entonces. ¡Verías muchas de las batallas de las que hablan la historia!
- Oh, no. He intentado mantenerme alejada de la guerra tanto como he podido.
- Pero escucharías las historias - dijo Star que seguía fascinada ante la posibilidad de tener una voz de tanta experiencia, que sin embargo parecía mucho más dispuesta a hablar del pasado que el viejo genio.
- Sí. Lo suficiente para saber que la historia tiende a degenerar con el tiempo. Los héroes se convierten en villanos cuando gana su enemigo. A hombres crueles los declaran héroes por estar en el lado vencedor. Y a otros les cargan inmerecidamente crímenes que no cometieron o que no fueron como los contaron. Los rencores se reavivan por intereses de poderosos que buscan algo con lo que ganar el favor de la gente. He visto tantas veces repetirse las mismas historias... Por eso al final, agradeces vivir lejos de la civilización. La civilización construye cosas maravillosas, pero tiene un precio muy alto.
- ¿A qué te refieres? - preguntó confuso Marco
- La civilización... las ciudades, los Estados... sólo pueden construirse mediante organizaciones muy complejas de gente. Y mantenerlas en orden exige poder. Un poder que casi siempre tiene que construirse sobre un mensaje de lealtad o temor. Y para lograrlo, casi siempre mienten. Desde tergiversar la historia a directamente contarte lo contrario de lo que ocurrió. Repiten las mismas falsas historias hasta que todo el mundo se las cree y se convierten en la nueva verdad. Una que justifica un jefe, una línea sucesoria de una corona o la existencia de un reino o la reclamación de un territorio. Excusas para buscar un conflicto para poder robar algo que desean, o para evitar que un rival adquiera un poder que temen. Lo ves una y otra ves repetido, y si vives en ese mundo, a base de repetirte esas mentiras, acabas por creértelas. Por eso agradezco vivir fuera de eso. Este tipo de vida te da perspectiva.

De nuevo se hizo unos segundos de silencio. La mujer había dejado de comer y perdía ahora su mirada en el fuego, como rememorando tiempos olvidados.

- Entonces - dijo Star rompiendo el silencio -, Trexx o Toffee, ¿era igual de viejos?
- No... Supongo que es hora de que os cuente la historia desde el principio.

- Cuando yo nací, los septarians éramos tribus. Habíamos vivido aquí desde siempre. Si vinimos de otro lugar es algo que se había olvidado hace milenios. En los tiempos de mi infancia, reinaba la paz. Nuestra especie era conocida por ser fiera en el combate, pero éramos principalmente cazadores. Siempre hemos tenido cierta capacidad de regeneración... pero no lo que somos ahora. Nos podíamos cortar un dedo, incluso un antebrazo, y en un tiempo, un mes, dos, volvía a crecer lentamente. Pero envejecíamos. Algo más lento que otras especies, pero era raro que superáramos más allá del siglo.

- ¿Cómo los septarian del norte? - preguntó Marco
- Exáctamente. De hecho, ellos son descendientes de las mismas tribus que formábamos. Pero hacía apenas un par de siglos, el continente había sido muy diferente. Recordad lo que os he dicho antes, y tened en cuenta que lo que ahora os voy a contar era historias que ya en su día me contaban, así que no se si serán ciertas o exactas.

- ¿Qué historias?
- Sobre la gran guerra de los poderes ancestrales. Hace tiempo, llegó a Mewni un demonio muy poderoso. El demonio codiciaba la magia que se decía que habitaba en el corazón del bosque. Allí, una antigua guardiana protectora que llamaban "la dama del lago", protegía aquella fuente. Esas dos fuerzas estuvieron bastante tiempo en batalla, pero con el tiempo el demonio parecía que ganaba fuerza y que acabaría derrotando a la dama.
Justo en aquel tiempo, llegaron navegando unos nuevos seres procedentes de otro continente.

- ¿Nosotros? - dijo Star algo insegura - Que yo sepa, somos los únicos que llegamos navegando... y los que somos de fuera.
- Has acertado, princesa. Llegaron los mewmanos. Justo en medio de aquella guerra que estaba a punto de concluir con la derrota de la dama del lago, llegaron inesperadamente los nuevos habitantes. Las tropas del demonio creaban caos a su paso, y tendían a esclavizar a quien pudieran, para reforzar las tropas de su señor. Los mewmanos lucharon contra unos pocos de los esbirros del demonio y lograron derrotarlos en una simple escaramuza. Temiendo por su vida, preguntaron al resto de nativos cual era su mejor opción. Y le dijeron lo que siempre habían hecho los demás. Ir retirándose cada vez más profundo en el bosque, hacia los dominios de la señora del lago, donde aún su poder podía contener a aquel demonio.

- ¡Es increible que esta historia se haya olvidado! - dijo Star dejando salir su emoción -... perdona... continua...
- Una joven de entre los mewmanos decidió ir a hablar con aquel ser ancestral que protegía el lugar, para pedirle y a la vez ofrecerle ayuda. Y la dama, viendo su gran corazón y coraje, decidió hacer algo que jamás había hecho. Le dió un arma forjada en el mismo corazón de la magia.
- Espera... No te referirás a la varita real, ¿verdad?
- Eso es lo que decía la leyenda. Y con ese arma, la joven mewmana derrotó al grueso de las fuerzas del demonio. Mientras tanto, la dama del lago creó un campo de fuerza que dañaba las fuerzas demoniacas, obligando a retroceder al demonio, quien humillado y casi sin secuaces, decidió retirarse a un refugio en la montañas.

Nuevamente ví a Star y Marco mirándose, como reconociendo en las palabras de la mujer los detalles del relato.

- Pero aquel acto se cobró un alto precio. La dama del lago debió sacrificarse para crear aquel campo. O al menos eso dice la leyenda. Y es el poder de la dama que aún late en el corazón del bosque, que le da vida y crea formas de vida peligrosas como una forma de autodefensa, que se vuelve más fiero cuando alguien lo daña.
- ¿Ese es el origen de la norma de no talar el bosque? - dije enlazando lo que decía con nuestra situación

La mujer asintió.

- Una historia increible... pero... ¿qué tiene que ver contigo? - dijo Marco
- Era para poneros en situación. Volviendo a mi vida, me casé con el jefe de una tribu. Vivimos felices, y tuvimos varios hijos... Hasta que la guerra regresó. No fue contra el demonio esta vez. Tras la guerra contra aquel demonio, habiendo recuperado la mayor parte del terrotorio, allí donde la protección de la dama se había extendido, los líderes de los grupos combatientes se repartieron el territorio. La parte norte del actual reino de Butterfly y los valles bajo el actual reino de los PonyHead era Septarsis, nuestro territorio, que a su vez distribuíamos como pastos, donde dejábamos que los animales crecieran en libertad para despues cazarlos.

- Suena parecido a las historias de los nativos americanos de la Tierra. - dijo Marco en voz baja a Star
- El bosque y algunos territorios más lejanos, incluyendo algunas montañas, fueron el territorio que gobernaban los Avarius.

- Avarius... avarius... ¿de qué me suena? - mascullaba Star -... espera... ¿recuerdas Marco aquellos avisos de la Alta Comisión de Magia que nos tomamos a broma donde decía que Ludo era un príncipe? ¡Ludo Avarius!
- Entonces... ¿es verdad que es un príncipe? Que yo sepa jamás el reino ha invitado a la corona de esos Avarius... - dijo Marco

- Estais saltando en el tiempo - replicó la mujer -. Eso pertenece a la historia reciente. Ya llegaremos a eso. Como os decía, el reino Avarius y Septarsis eran vecinos. Y el rey Avarius de ese tiempo codició nuestras terras y comenzó a invadir y desplazar, tribu por tribu, a los nuestros.
Los septarian se reagruparon y comenzaron a defenderse. Pero nosotros eramos tribus y los Avarius un Estado fuerte y organizado. Mucha de su gente vivía en el bosque, pero en la zona norte. Fuera de la zona protegida del bosque y de la protección de la dama del lago, los Avarius construyeron un gran castillo e importantes industrias, incluyendo forjas de armas y armaduras. Nosotros eramos gente de las praderas. Incluso siendo fieros guerreros de corazón, no podíamos hacer nada contra fuerzas entrenadas, organizadas y bien armadas. Eran luchas desiguales.
- Tenías razón, Marco. Suena igual que las películas que me enseñaste de los nativos americanos - susurró Star a Marco

- En un fatídico día, atacaron nuestra aldea por sorpresa, en medio de la noche. Masacraron a nuestros hijos.
- Oh... Lo siento... Eso suena muy duro. - dije acompañándola en el sentimiento. No me extraña que rescatara a mis pequeños tras esos duros sucesos en su vida.

La mujer se tomó un segundo para beber y continuó.
- Yo salvé la vida de milagro. Tuvimos que huir aún más lejos. - la voz de aquella mujer pareció quebrarse. Ni la enorme cantidad de tiempo transcurrido parecía disminuir el sufrimiento de su corazón.

Precísamente yo puedo entenderla bien. No hay mayor dolor que perder a un hijo. Perderlos a todos... uno debe sentir que la vida ha dejado de tener sentido.

- Cuantos más huíamos, más nos concentrábamos en lo que quedaba de nuestro territorio. Y más dispuestos a luchar. Y comenzaron a contener a los Avarius. Eso nos dió cierto tiempo de estabilidad sobre una frontera en constante disputa, pero que aún así prácticamente no se movía con derrotas para ambos lados. Pero era cuestión de tiempo que nos aplastaran. Cada batalla descendía el número de nuestros guerreros. Mi marido, temiendo que acabaran con todos nosotros, cometió el error más caro de nuestra historia. Comenzó a pedir ayuda a los demás reinos, y ante su negativa de involucrarse en ningún conflicto, acudió a la última voz poderosa que quedaba en pie.

- ¿El demonio? - adelantó Star. Y la mujer asintió en confirmación.
- El demonio aceptó ayudarle a cambio de un precio. Ellos harían un intercambio de sangre, y además, los septarian se comprometerían a ayudarlo cuando llegara el momento. Por su parte, su sangre de demonio haría que nuestros poderes regenerativos crecieran hasta límites imposibles, ataría nuestras almas a nuestros cuerpos haciendo que pudieran sobrevivir mientras quedara un pedazo vivo. Le dijo que le ofreciera su sangre a todo aquel que, como mi marido, estuviera dispuesto a ofrecer su vida a cambio de ese precio. La sangre de quien se había convertido podría convertir a otros también.
Le advirtió que ese poder le daría la inmortalidad, y que la inmortalidad sería una maldición. Que no lo usara con nadie que no estuviera dispuesto a morir en batalla.
- ¿El demonio le advirtió? No parece propio de alguien tan malvado como decías antes. - dijo Marco escéptico.
- Pero como dije, aquello ya era una leyenda que pudo deformarse. Esto, sin embargo, lo viví de cerca. Al principio mi marido respetó el pacto. Una decena de guerreros se ofrecieron como si fuera un sacrificio, y tras beber su sangre, se volvieron a la vez inmortales. Y juntos, comenzaron a ganar fácilmente batallas contra batallones de enemigos poco numerosos.
Pero aquellos que se habían sacrificado comenzaron a olvidar que había un precio. Se vieron así mismo como semidioses, presumían de ello y se lo ofrecían a amigos, y más y más septarian se apuntaron al poder del demonio.

- Bueno... Inmortalidad... Así tal y como suena, no parece algo tan malo. - dije yo
- No sabían el precio. No por aquel entonces. Y cuando nuestros guerreros reconquistaron todo nuestro territorio, cada vez con más facilidad porque nuestras tropas de inmortales no debajan de crecer, decidieron que no iban a parar allí. Que conquistarían todo el terreno de los Avarius y los harían desaparecer por sus crímenes. Y como parte de la guerra contra los Avarius, comenzamos a luchar dentro del bosque.

- Oh, oh... No os tomasteis en serio el pacto ancestral de respeto al bosque. - dijo Star
- No. ¡Se veían tan poderosos!. Creían que sus poderes los harían inmunes a cualquier peligro del bosque. ¡Qué equivocados estaban! De la nada aparecieron una especie de arañas que jamás antes habían sido vistas. Una especie nacida justo de la respuesta del bosque a nuestros crímenes. Y el veneno de esa araña era tan poderoso que destrozaba nuestros cuerpos. De hecho, era un veneno a medida de nuestra capacidad. Un veneno que mataría a cualquier otro ser de Mewni en minutos, a nosotros lo hacía en segundos. Nuestra propia regeneración se volvía contra nosotros bajo los efectos de ese veneno.

- Creí que las peores arañas de Mewni estaban en el bosque de las picaduras.
- De hecho, el bosque de la muerte segura y el de las picaduras estaba unido en aquellos tiempos. Había un estrecho pasillo de árboles que fueron talados más tarde. Pero sólo la parte que conoces estaba bajo la protección de la dama. Las arañas más peligrosas, por algún motivo, decidieron trasladarse al oeste, a lo que ahora es el otro bosque. Precísamente gracias a ellas no lo hemos talado tampoco. De alguna forma se han convertido en sus guardianas. Como imagino que sabreis, a las arañas no les gusta que talen sus árboles y nadie quiere arriesgarse a su ataque.

. Entonces... ¿las arañas proceden de esta historia?
- No todas... sólo las más venenosas. Las demás ya estaban aquí. Y como decía antes, cuando los Avarius lo descubrieron, recolectaron el veneno y lo usaron contra Septarsis haciendo retroceder una vez más nuestra frontera. Por aquel entonces, mi marido, como aquel que hizo el pacto demoniaco, se convirtió en el líder de todo Septarsis. Y viendo como las derrotas regresaban y justo yo estando embarazada, temiendo lo peor, insistió en que debía beber su sangre, en hacerme inmortal también para que no muriese fácilmente cuando los Avarius nos atacaran. Tonta de mí, acepté.
La guerra sin embargo, fue equilibrándose. No podíamos entrar al bosque sin que las arañas nos destrozaran, pero fuera de allí lográbamos contenerlos aún con las bajas causadas por el veneno. Finalmente ambos bandos acabaron exhaustos, con las tropas al mínimo y decidieron firmar la paz. ¿Y sabeis que es lo más irónico? Las fronteras que se aceptaron fueron básicamente las mismas que había antes del conflicto.

No pude dejar escapar unas palabras de mi boca.
- Que malgasto de vidas.

- Sí...Pero el caso es que habíamos dejado la guerra atrás y teníamos por delante un futuro en paz. A pesar de nuestros hijos muertos en la guerra, tendríamos nueva descendencia, un nuevo comienzo, y toda la eternidad por delante para pasarla juntos... pero el tiempo pasó y nos dimos cuenta que algo iba mal.
- Tu embarazo... la sangre del demonio lo paró, ¿verdad? - dijo Marco
- Lo que para los adultos es envejecimiento, para los chicos es crecimiento y para los huevos es nacimiento. Si tu cuerpo no envejece, tus huevos no pueden nacer. Maldigo cada día mi poca cabeza... ¿cómo no me dí cuenta de algo tan evidente antes de tomar aquella sangre?.

- Lo siento - dijo Star, que ahora se daba cuenta de por qué no había reaccionado bien a su felicitación.

Ahora todos podíamos entender la profunda tristeza de aquella mujer, que portaría para siempre unos huevos no natos en su vientre, unos hijos que jamás podrían terminar de nacer. Un recuerdo eterno de tu error. No puedo imaginar la tortura de semejante castivo.

- Gracias. Pero lo que me pasó, también pasó de otra forma a todos los demás. La sangre del demonio dejaba a sus portadores infértiles. No sólo la guerra había diezmado nuestros jóvenes. Muchos de los que regresaron ahora se enfrentaban a la incapacidad de procrear. Muy pocos septarian macho había decidido no adquirir a la inmortalidad. Incluso algunos padres habían dado de consumir la sangre del demonio a sus hijos, pensando que esta les protejería. Niños que ahora habían condenado a su edad para toda la eternidad.

Por suerte, en los niños fueron los menos. Y la generación de niños que ya habían nacido antes de la guerra y que no tomaron nada era fértil. Y los descendientes pudieron evitar nuestra extinción... aquella vez.
Los inmortales descubrieron también una terrible verdad. La inmortalidad te consume. Los mortales no estamos hechos para vivir tanto tiempo, y cuando comienzas a ver que otras generaciones pasan, te adelantan en vejez, y mueren mientras tú te quedas, cuando el número de muertes de amigos se va acumulando, te va destrozando el corazón, te va cambiando.

- Nunca se me había ocurrido verlo así. - dijo Star - Los miembros de la Alta Comisión son inmortales también...
- Ellos nacieron para serlo. Pero aún así... ¿ellos son cálidos en el trato? ¿Intentaron profundizar en tus emociones, en tí como persona?
- No... Quizás sólo Glossarick. Supuse que eran cosas de adultos.
- Puede ser. Quizás ellos sean diferentes. Pero, Star, para nosotros... ¿sabes el peso enorme que es saber que aquellos que llegas a amar con todo tu corazón te dejen? Y que al conocer nuevos jóvenes, sabes que si entras a formar parte de su vida, ¿al final acabará igual? En el primer siglo de vida los inmortales pueden vivir parecido a cualquier mortal, pero cuando viven el segundo, y el tercero... comienzas a ser consciente de que cada nuevo amigo que haces es un amigo que verás morir. Uno, tras otro, tras otro... En cuanto eres consciente de eso, créeme que se hace difícil de ver. Especialmente si no ves un propósito en tu vida y todo comienza a parecer una maldición repetitiva de la que no puedes escapar.

La mirada de la mujer lagarto se había vuelto sombría. Se levantó con mirada fría y colocó la pata de cordero a medio comer en la misma holla que lo había sacado.

- De todas formas, yo me hundí en cuanto lo entendí. Cuando supe que jamás volvería a ser madre, culpé a mi marido de todo. ¡Ojalá hubiera entendido que para él también era un peso enorme! ¡Mucho mayor que el mío! A fin de cuentas, él era quien había acudido al demonio, quien me insistió en beber la sangre, quien lideró a todo nuestro pueblo en esa batalla... Yo cargaba con mis hijos. Él con los de todo Septarsis. Pero le acusé y me separé de él. Huí. Y para cuando me di cuenta de mi error, él había desaparecido.
- ¿Desaparecido?
- Nunca volví a verle. Temí que se hubiera suicidado.
- ¿Suicidarse? ¡Pero si sois inmortales! ¿Usabais el veneno?- dijo Marco
- Ese era uno de los métodos. Pero otros se arrojaban a la lava. Pero la mayoría lo disfrazaban de otra cosa. Comenzaban a ir al bosque, bajo la excusa de luchar contra los Avarius, aún sabiendo la locura que entrañaba. Por lo oí, es lo que hizo mi marido.
Hubo también quien, para su desgracia, intentaron acabar con su vida con métodos que demostraron ser insuficientes para matarse con esta maldición, como prenderse fuego con aceite. Una vez ví a alguien intentarlo. Muy mala idea, créeme.
- Yo misma pasé por algo parecido. Tras aceptar la condición intenté buscar una solución a la maldición. Incluso intenté acudir al demonio que había iniciado todo esto sólo para descubrir que su guarida era entonces controlada por una nueva criatura. Probablemente uno de sus esbirros más poderosos, que se hizo llamar "el señor de los monstruos".

Star y Marco volveron a intercambiar miradas.

- ¡Oh! Sí... Por si os lo estais preguntando por qué aquel tipo reclamaba ese título es porque el concepto de "monstruo" ha ido cambiando con el tiempo. Antiguamente, los llamados "monstruos" eran básicamente los esbirros del demonio. Se les consideraba de alguna manera la encarnación del mal.
Los demás símplemente éramos conocidos por nuestras especies o con nombres genéricos, no "monstruos".
Varios siglos despues cuando el reino Butterfly entró en guerra con diversos grupos y el papel de "malos" fue cambiando a todos aquellos antiguos habitantes que no se convirtieron en sus aliados, y el concepto de "monstruo" fue cambiando hasta que llegó a incluir a mi propio pueblo.

- Uau - dijo Star - Pero... ¡eso lo cambia todo! Es que todo eso de que siempre hemos estado en guerra con los monstruos. ¡Entonces es mentira!
- En efecto. Porque los monstruos no son los que eran en su momento. Aquellos ya desaparecieron hace tiempo.
- ¡Qué desastre! ¿Cómo hemos estado creyendo esa patraña durante tanto tiempo?
- Bueno. No todo es achacable a los mewmanos. Nunca lo es. Todo es siempre más complejo. Es cierto que algunos renios Butterfly los presionaron, pero los autóctonos, ahora "monstruos" se ganaron ese calificativo no pocas veces. No tenía por qué ser así, pero es lo que ocurre con las envidias y rencores.
- ¡Ojalá hubiera una forma de mostrar a la gente como era todo antes!
- Star - protestó Marco -. Estás interrumpiendo la historia.
- Perdón.
- No te preocupes, princesa. - dijo la reptil - Soy la primera en despistarme... ¿Por donde iba? ¡Ah, sí!
Tras lo de mi marido... cuando consciente de todo lo que había perdido y que no había vuelta atrás posible, estuve una espiral de autodestrucción. Y fuí a los lagos de lava del monte de los conflictos.
- Banderas - susurró Star a Marco, que asintió.
- Sólo el azar quiso que un chiquillo mewmano estuviera jugando allí cerca con otro y que en un descuido estuvo a punto de caer al lago de lava. Por puro instinto lo salvé, y entonces en aquel momento tuve un instante de iluminación. No podía alumbrar nueva vida, pero aún servía para protegerla.
Así que acudí a la principal ciudad Mewmana, la capital Butterfly, donde siempre hay niños desatendidos. Y me volqué en ellos. Fue la forma que encontré en aquel momento de darle sentido a mi vida.

- Es una historia muy triste - dijo Star
- Oh... No ha terminado. Apenas había iniciado mi inmortalidad. Estuve ayudando por un tiempo. Sin embargo, los inmortales que iban quedando vivos eran cada vez más rudos y crueles. La mayoría decidieron dedicarse a ser guerreros apátridas ya que eso les libraba de las relaciones emocionales y sus capacidades les hacía especialmente buenos para ello. Hasta que algunos formaron una especie de gremio de asesinos y la reina Butterfly de aquel entonces decretó que les dieran caza.
Lamentablemente la mayoría no se pararon a pensar si todos los Septarian éramos así. Y comenzó la primera masacre de los nuestros. Me ví obligada a huir.
Los cazadores comenzaron a matar septarian indiscriminadamente, inmortales o no. De hecho, una forma habitual de comprobar si éramos inmortales era mutilando al septarian y comprobando si se regeneraba. Obviamente los mortales fallecían en el proceso.
- ¡Que horror! - gritó Star
- Así que la reina viendo que su órden estaba siendo acatada con demasiada dureza decretó que los septarianos seríamos únicamente capturados y encarcelados en las cárceles de máxima seguridad. Si nuestra salud se resentía, eso significaba que no éramos inmortales y nos perdonaban. A los demás, nos dejaron encarcelados por años.
Yo fuí una de los encarcelados. Tuve muchísima suerte de toparme con un mewmano, también encarcelado, que había logrado escapar en varias ocasiones. Me enseñó el poder de la paciencia, que además resultó doblemente útil con mis habilidades.
- ¿A qué te refieres? - preguntó intrigado Marco
- Una cadena de la cárcel es especialmente resistente. Si le pegas un tirón, no verás que pase nada. Pero aunque parezca increible, no aguanta eternamente. Si le das millones de tirones, al final hasta la cadena más resistente acaba por ceder.
- ¡Vaya! ¿Y así escapó un mewmano?
- Ah... no. Ese hombre tenía muchos trucos. Le funcionó una vez, con cadenas mucho más débiles. Pero claro, yo tenía un cuerpo que no iba a dañarse y todo el tiempo del mundo. Siento decir que aquel hombre murió antes de que yo lograra salir de allí, pero le debo la vida, porque unos años despues de mi fuga, el reino Butterfly estuvo en guerra, una disputa por la legítima corona que tardó unos años en resolverse y los que gobernaron temporalmente decidieron dar muerte a todos los Septarian, empezando por los encarcelados.

Star puso las palmas de sus manos sobre su cara. Eran demasiadas revelaciones sobre las barbaridades cometidas por sus ancestros o, como mucho, otros mewmanos.

- ¿Cuantos se salvaron? - preguntó Marco
- Despues de aquello, los inmortales desaparecieron, así que imagino que todos, menos yo.
- ¿Por qué? ¿Por qué tanto odio hacia los vuestros? - decía Star de una forma que era casi retórica
- No era odio, Star. Era miedo. - dijo la mujer.
- ¿Miedo? ¿A qué?

La mujer calló un segundo y Marco respondió por ella.

- ¿No es obvio, Star? Tenían miedo a los inmortales. Si se enteraron que la inmortalidad se traspasaba usando la sangre de otro inmortal, si no había inmortales vivos no podrían propagarla de nuevo.
- ¡Oh!
- Lo que significa que... Toffee y Trex... - dijo Marco mientras su mirada dejaba claro lo que estaba pensando.
- Sí, Marco. Estás en lo cierto. Fue mi sangre lo que puso todo en marcha otra vez.


Nota del autor: Pido disculpas por los parones y el episodio corto. Tengo una temporada muy ajetreada así que he decidido dividir este capítulo en dos partes. Espero que no os aburra demasiado la historia que he imaginado.

Un saludo.