Yamato todavía no era demasiado consciente de cómo se las había arreglado para llamar a los padres de Sora por teléfono para avisarlos de lo que pasaba. Tampoco lo era de cómo había podido llamar también a Jou. Eran dos cosas que había hecho de forma totalmente automática desde el momento en el que ella había dicho que venía la niña.

Tampoco estaba demasiado seguro de cómo había sido capaz de comportarse como una persona normal y hacer lo que tenía que hacer. Pasado el susto inicial, había salido corriendo a por la bolsa que habían dejado preparada una tarde que habían tenido libre, dándosela a su madre para que la cogiera. Y lo siguiente que había hecho había sido quedarse al lado de su esposa, quien era la que de verdad necesitaba atención en aquel momento.

Daba gracias de no haber estado solos en casa cuando había empezado a encontrarse mal, porque aunque había actuado con bastante normalidad y, aparente tranquilidad, no se veía en condiciones de ser capaz de llevarla hasta el hospital. Por suerte, estar con su familia había ayudado con aquello.

- ¿Cómo estás? – abrió la boca, finalmente, mirando hacia ella.

- Voy a ratos… - giró la cabeza, observándolo.

En la parte trasera del coche de su padre, quien se había ofrecido automáticamente a llevarlos sin necesidad de darle oportunidad a Yamato a decir nada.

- ¿Has avisado a mis padres?

- Sí, tranquila. Es lo primero que he hecho – asintió-. Supongo que no tardarán en llegar, no te preocupes.

- Vale… - hizo una pausa, acabando por buscar la mano de él, apretándola con fuerza, notando como otra contracción llegaba.

- Ya casi llegamos – le dijo, dándose cuenta, dejándola usarlo para lo que quisiera en aquel momento, tampoco estaba demasiado seguro de estar siendo consciente de lo que ocurría a su alrededor.

Sora cerró los ojos unos segundos, concentrándose en coger aire de forma lenta, esperando a que el dolor se fuera.

- Cada vez duran más… - dijo al final.

- Así es como se supone que tiene que ser, ¿no? – movió sus dedos encima de los de ella, en gesto tranquilizador-. ¿Te duele?

- ¿Tú qué crees, Yamato? – el tono que usó, dejó más que claro que no estaba para esa clase de preguntas idiotas en aquellos momentos.

- Tranquila, ya queda poco – miró hacia delante, pudiendo así ver a través del cristal delantero la zona en la que estaban.

Fue a asentir, siendo consciente de que tenía toda la razón, pero no llegó a hacerlo notando de nuevo un fuerte dolor que la hizo volver a apretar la mano de él con fuerza, llegando incluso a clavarle las uñas sin darse cuenta de lo que hacía. No se atrevió tan siquiera a pensar en protestar.

- Tranquilos, ya casi estamos llegando – girándose hacia ellos, Natsuko los observó, dándose cuenta de las caras que iba poniendo su hijo-. Ya no queda nada.

La mujer tenía razón y no tardaron demasiado en poder llegar a la puerta del hospital. A aquella hora de la noche no había demasiado tráfico y habían podido llegar sin atascos o problemas. Yamato reaccionó, haciendo por moverse y bajar para poder ir a dar aviso.

- No, no – sin soltarlo, Sora negó con la cabeza-. Ayúdame tú a bajar… - pidió.

- No te preocupes, ya voy yo – saliendo del coche, Natsuko no tardó en perderse de la vista de ellos atravesando las puertas.

- ¿Necesitáis ayuda? – girándose hacia ellos, Hiroaki se quedó observándolos.

- No, ya puedo yo, papá.

Hizo exactamente lo que la pelirroja le había pedido, bajándose primero y ayudándola tanto a moverse como a poder bajarse, teniendo cuidado con ella en todo momento y sirviéndole de apoyo más tarde.

- ¿Puedes ir andando? – le preguntó dejando su brazo en torno a su cintura-. Papá, vete a aparcar, ¿nos traes la bolsa luego?

- Vuelvo en nada – dijo lanzándoles un último vistazo.

Al igual que su hijo, estaba hecho un manojo de nervios, pero había pasado por aquello varias veces. Había estado exactamente en dónde estaba su hijo dos veces y sabía lo que estaba pasando por esa cabeza. Por el momento, Yamato parecía estar comportándose como tenía que hacerlo.

- ¿Segura que puedes? – el sonido de la voz de ella quejándose hizo que Yamato detuviera sus pasos, quedándose con la mano en torno a su cintura, haciéndole de apoyo, esperando que la contracción pasara.

Por suerte, no tardaron en salir del interior del hospital con una silla en la que poder llevarla al interior. La ayudó a que tomara asiento, quedándose mirando hacia ella unos segundos antes de volver a recuperar el paso hacia el interior.

- Nosotros nos encargamos de ahora en adelante, cuando sea el momento y se le permita pasar le avisaremos – cortó uno de los auxiliares que había salido a recibirlos.

No tuvo tiempo de reaccionar, quedándose mirando hacia ella, siendo solo capaz de cruzar una mirada con Sora antes de perderla de nuevo de vista. Tardó unos segundos en darse cuenta de que su madre se había colocado a su lado, posando una mano sobre su brazo, apretándolo ligeramente.

- Todo va a ir bien, no te preocupes – le dijo-. Venga, vamos dentro que luego nos buscará tu padre… ¿Yamato?

- Sí, sí… - se había quedado mirando hacia la nada.

- Tranquilo. Sora y mi nieta van a estar perfectamente – repitió.

Sabía que sí, pero no podía evitar que su cabeza funcionara de forma más lenta en aquella ocasión. Estaba haciendo todo lo que podía para que no volvieran a su mente los recuerdos de principios del mes pasado cuando habían estado entre aquellas paredes. Ahora la situación no era la misma, pero no podía evitar pensar en ello.

Avanzó con su madre, acercándose por fin hacia la puerta, pudiendo ver el interior del hospital y, segundos después pasar un borrón peliazul con una bata blanca puesta a las carreras siguiendo la dirección en la que se habían llevado a Sora. Eso lo hizo sonreír casi sin darse cuenta antes de acercarse de nuevo a recepción.

Esperen en la sala de espera de la planta de maternidad, se les llamará cuando llegue el momento – contestó el recepcionista-. Pero antes de nada necesito que el padre me rellene unos formularios – le tendió unos papeles y un bolígrafo para que rellenara las hojas.


Toshiko se bajó rápidamente del coche, sin esperar tan siquiera a su marido yendo con paso rápido hacia la entrada del hospital.

- Pero no corras tanto… - le dijo desde detrás de ella, cerrando antes de tener que echar a correr para poder alcanzarla y llegar a la vez que ella-. No te van a dejar verla todavía si es que han llegado, Toshiko.

Sin contestarle continuó con el paso rápido atravesando también las puertas del hospital, tardando en darse cuenta de que a la vez que ellos dos caras conocidas llegaban también.

Han mandado a mi madre y a mi hermano a la sala de espera de la planta de maternidad – dijo Takeru nada más reconocerlo, esperando a que Hikari llegara también hasta donde ellos para darle a la tecla del ascensor.

- ¿Venís de con ellos? – preguntó Haruhiko, a sabiendas de que su esposa iba a ser incapaz de decir más.

- Sí, tranquilos. Simplemente le empezaron las contracciones en la cena y cuando rompió aguas nos vinimos para aquí automáticamente. Todo parecía estar perfectamente – Hikari se quedó mirando hacia la otra mujer-. Tranquila, Toshiko, todo parecía estar a la perfección. Creo que tenemos más probabilidades de que el que acabe en la unidad de cuidados intensivos sea Yamato…

- Tranquila… - acabó por abrir la boca la mujer-. Ya lo sé… Pero son mi niña y mi futura nieta…

- Pues por eso mismo, creo que hablando de quien estamos hablando no podremos más que estar tranquilos – le sonrió antes de ver como el profesor asentía, pasando su brazo en torno a su esposa.

- ¿Tu hermano? – preguntó Haruhiko.

- Pues… a lo mejor es que no lo dejan entrar después de la que montó la otra vez – contestó Takeru por ella mientras que salían del ascensor, llevándose un ligero codazo.

- Llamé a Taichi cuando estábamos de camino, no me cogió el teléfono él, estaba con la cena del niño… Supongo que estará de camino.

Abriendo la boca para decir algo no lo llegó a hacer, siguiendo con la mirada a su mujer la cual había vuelto a salir a las carreras en busca de la sala de espera donde estaban ya Yamato y su madre.

- Mira, el que tanto se reía de mí cuando era yo el que me ponía histérico… - le dijo Takeru a su hermano yendo hacia dónde estaba.

- Haz el favor de dejar a Yamato en paz – le cortó su madre rápidamente.

- ¡Bah! – cruzó los brazos, mirando hacia él-. ¿Estás bien?

- Takeru, has pasado dos veces por eso, creo que sabes perfectamente cómo está tu hermano ahora mismo…

- Lo estaba preguntando en serio ahora mismo…

La diferente era que aquella vez era Yamato de quien estaban hablando y por eso no tardó demasiado en alejarse del resto del grupo para poder sentarse, acabando por esconder la cabeza en sus manos sin poder evitar mover las rodillas en un ligero movimiento nervioso.

- Cuando llegue papá seguro que se calma – dijo, hablando ahora más bajo para que no lo escuchara.

- ¿Dónde está vuestro padre? – preguntó Haruhiko.

- Debe de estar a punto de llegar, había ido a aparcar.


- ¿Pero quienes hacer el favor de mirar por dónde vas? – protestó Hiroaki.

Había visto perfectamente al mayor de los Yagami ir hacia él sin fijarse tan siquiera, y aunque había intentado esquivarlo, había acabado tropezando con él. Hasta que habló no giró la cabeza hacia él, observándolo casi como si acabara de descubrir que estaba allí.

- ¿Sora?

- Dentro, ya están con ella.

- ¿Yamato?

- Creo que esperando con los demás a tener alguna noticia. ¿Te ha avisado tu hermana?

- Por la cuenta que le traía… - asintió, acelerando también el paso de camino hacia la planta en la que estaban los demás-. ¿Cómo estaba Sora?

- Parecía estar bien, cuando lo dejé estaba con las contracciones normales, no parecía que hubiera nada fuera de lo normal.

- Bien… - no estaba demasiado informado sobre las consecuencias que tendría sobre Sora lo que le había pasado un par de meses atrás, pero mientras que todo pareciera normal, se quedaba con aquello-. ¿Y él?

Misteriosamente calmado. Al menos en apariencia, claro, lo conoces casi tan bien como yo, por dentro debe de estar que se sube por las paredes, pero se ha comportado con ella delante.

- No necesitamos más de él - asintió.

Cuando llegaron a la sala de espera los pasos de Taichi fueron directos hacia su hermana, quedándose a su lado, aprovechando para preguntarle a los padres de Sora cómo estaban antes de lanzarle una mirada de reojo hacia el rubio.

- ¿Qué le pasa? – se escuchó a Hiroaki preguntarle a Natsuko inclinándose hacia ella para no alzar demasiado el tono.

- Supongo que estará poniéndose histérico por momentos, déjalo… Ya sabes cómo es.

Por una vez, no pudo más que asentir y darle la razón a ella, quedándose mirando hacia su hijo hasta que lo vio levantar la cabeza y dejar la vista posada en él unos segundos. Se limitó a asentirle antes de ver como la mirada de Yamato volvía a irse hacia la nada.

- ¿Familiares de Sora Ishida? – una voz sonó antes de que vieran asomarse a una enfermera por la puerta de la sala de espera. Casi sin darle tiempo a nadie más a reaccionar Yamato se puso en pie, colocándose frente a ella-. ¿Es el padre? – esperó a que asintiera, dando por supuesto que no estaría demasiado capacitado para hablar en esos momentos. Era su rutina diaria-. Por prevenir riesgos vamos a realizarle a su esposa una cesárea, creo que ya lo había hablado la doctora Hayashi.

- Sí, estábamos avisados – habló por fin.

- ¿Algún inconveniente?

- No, mientras que sea lo más seguro para ellas, para nada – negó con la cabeza.

- ¿Quiere estar presente? En los partos normales siempre le pedimos al padre que venga pero e…

- Yo quiero estar – posiblemente hubiera dicho pocas frases tan sumamente seguro como aquella.

- Bien, entonces acompáñeme. El resto pueden esperar aquí, mandaremos a alguien a informar cuando la intervención haya llegado a su fin.


AnnaBolena04: Mimi es que la pobrecita sabe que no está para pasarme la noche de guardia en el hospital, que tiene una barriga que empieza a notarse y claro, que tiene que darle la razón a Koushiro porque cuando la tiene la tiene jajaja

Taichi el pobrecito lo mismo se equivoca de hospital un par de veces hasta que al final acierta en dónde están su marido y su pelirroja jajaja Que se nos pone todo nervioso el pobre, aunque, por el momento, parece que no va con los pantalones de pijama, lo cual ya es todo un avance. Que además, debería de tener más práctica en esto ya, que su hermana ha pasado dos veces por ella y él mismo ha sido padre. Pero bueno, es así de paranoico él solito, hay que quererlo igual.

Andrew... pobrecito mío jajaja Es lo único que tengo que decir jajaja Creo que no sabía ni quién le estaba hablando jajajajaja Ahora sí que sí volvemos a conectar en directo con el hospital. A ver a quién le da un algo primero... Se abren las apuestas.

¡Un besito de tortuguita grande grande!

Natesgo: pues mira, por la mañana me llegó el mail de que tenía una review y nunca jamás vi tal review y ahora que he abierto el pc, ¡puf! Aparece la tuya jajaja Así que anda esto un poco trasto me parece a mí. Debe de ser que hoy no llueve y el mundo está demasiado confuso.

Pobrecita, si esa niña va a hacer lo que le venga en gana con todos los que la rodeen, no creo que tenga queja de lo que se vaya a encontrar. Más le vale de verdad tener el carácter tranquilo de la madre porque con lo entre algodones que la van a tener entre todos menuda elementa van a crear ahí jajaja Que nadie necesita un carácter adolescente como el de su padre sin que nadie además pueda toserla.

Yamato se las arregló a llamar al suegro y a Jou - apostaría a que primero llamó a Jou que para algo es el médico que más a mano tiene jajajaja - y luego que se encargasen el resto de hacer el trabajo que para eso se les habían acoplado en casa. Si llegan a estar solos se enteran al día siguiente porque nadie se habría acordado tan siquiera de avisar.

¡Un beso!

Guest Vecina: ¡hace sol! ¡Apúntalo! Estamos entre los dos frentes y lleva todo el día haciendo sol. Por eso hoy actualizo más tarde porque acabo de pisar por casa casi que desde por la mañana jajajajaja Y saldré en nada otra vez que para un día que no llueve es que hay que tirar hasta fuegos artificiales.

Pues no lo tenía en mente. Yo iba a ponerme a escribir este capítulo y luego empecé a hilar una reacción tras otra y me acabé viciando jajaja Es que iban de forma exponencial hasta que al final me cargué al pobre Andrew del susto. La teoría más avanzada es que está por ahí en el LAX abrazado a su almohada y en pijama sin enterarse de a dónde lo llevan todavía e intentando que sus pulsaciones bajen a la normalidad.

Taichi el pobre... es que claro, le da la paranoia. Y como le decía a Nat, debería de tener algo más de práctica ya peeeeeeeeeeeeeeero el susto que les dieron Sora y la nenita un mes atrás no ayuda y por eso se ha olvidado hasta de cenar. Daigo pidiendo la cena me encanta jajajaja Es un minipapi perfecto jajajaja Mimi la pobre es que no está en las mejores condiciones de ir a ponerse ella y a los demás de los nervios. Yamato bastante tiene con lo suyo, sí, no necesita una Mimi en su vida.

Eeeeh, el pelirrojito sería clavadito a esa pelirroja que tanto quiere, le pegaria también. Peeeeeeeeeero sí, sale de la historia él y me da una colleja o un balonazo. Que no, que él tiene que ser el padrino y punto. Solo queda ver quién será la madrina... ¿Alguna apuesta?

¡un bico grande vecina! Voy a ver si me infiltro cafeína en vena y me espabilo para lo que queda de día porque sino... jajaja