Rey KelpBottom

Es una decisión dura, pero necesaria. Malditos Spiderbite. Pagarán por lo de mi hijo. Pero ojalá no hubieramos llegado a esto. Sé que muchos inocentes pagarán por sus actos. Pero si no reacciono a tiempo temo que lo vuelvan a intentar conmigo.

El guardia por fin viene. Veremos.

- Señor... La reunión de Regencia ha comenzado pero los SpiderBite no se han presentado.

Hubiera preferido hacerme con su castillo sin ellos presentes, impidiéndoles entrar una vez más,. Sería un acto que les humillaría y les obligaría a decir la verdad sobre su atentado a mi hijo y las mentiras que han creado.
Habría sido una buena oportunidad para acabar con esto de forma rápida y con un mínimo de víctimas inocentes.

Pero aunque este no sea el escenario deseado, esperar sólo empeorará la situación. Tendré que sitiarlos estando ellos dentro. ¿Cuanto aguantarán en su castillo? Semanas, poco más de un mes a lo sumo, pero es demasiado tiempo. Habrá que intentar tomarlo por la fuerza.

- Gracias. Llama a los lagartos.


Trex POV

- Gracias. Llama a los lagartos. - decía el rey KelpBottom por la pantalla, espiado por una de las múltiples cámaras desplegadas por toda Mewni.

En la otra discurre la votación de Star Butterfly. Otro miembro de la familia se ha presentado. Parecía que se le estaba torciendo la reunión. Si la suerte me sonríe, perderá la votación y será un problema menos del que preocuparse. Cuanto más se de la joven Butterfly, más convencido estoy de que será un importante obstáculo en mis planes. De haber sabido la situación, probablemente nunca la habría dejado marchar con los monstruos aquella vez.

Caminé hacia otra sala más discreta para hablar, esperando la llamada que el rey anfíbio iba a realizar.

Y la llamada se produjo.

- Saludos. - saludé respetuosamente.
- Saludos en esta triste hora. - dijo solemne el rey - ¿Están listas tus tropas como te pedí?
- Sí, majestad.
- ¿De cuantos de tus soldados puedo disponer?
- 50, majestad.
- ¿Sólo? Esperaba muchos más.

Él no lo sabría. Por supuesto tenía muchos más soldados a mi disposición, pero esos no estarían en su batalla sino en la mía. Las piezas estaban a punto de encajar y la primera fase iba a completarse en cuestión de horas.

- Oh... Sé que acostumbrado a las cifras de tropas de los demás reinos puede parecer una cifra ridícula pero créame, cada soldado de los nuestros vale por cien de los suyos. Si van en formación cubriéndose los unos a los otros, demostrarán ser prácticamente invencibles.

- Bueno... Casi mejor así. De hecho, tengo una misión especial para ustedes. El castillo es complejo de atacar de frente y puede costar muchas vidas. Sin embargo, hemos averiguado que hay una ruta secreta de huída en el subsuelo para la familia real. Estará cerrada, por supuesto, pero es algo que pueden forzar con unos explosivos. Quiero que entreis en el castillo y abrais el puente levadizo y saboteeis sus reservas de aceite para atacarnos. Eso dejará al castillo vulnerable a nuestro ataque. Si no logramos llevar a cabo esta misión podría obligarnos a hacer un largo asedio y mientras tanto podrían lograr apoyos externos. Es un lujo que me gustaría evitar.
Para facilitaros vuestra misión, nosotros realizaremos un ataque simultáneo desde lejos, con catapultas incendiarias en la noche. Eso los mantendrá ocupados mientras vosotros actuais desde dentro para abrirnos el camino.

- Parece un buen plan, majestad.

- Bien. Entonces os pondré en contacto con mi general para que os de todos los detalles y os coordineis. Daros prisa. El ataque será inminente.

- Estamos básicamente listos y a vuestras órdenes.

La llamada finalizó.

- Rasticore... Es tu turno. ¿Has preparado a los demás grupos?
- Sí, señor.
- Ya sabes como va. Deja que los mercenarios se ocupen de las arañas.
- Señor... Si me permite la pregunta... ¿por qué delegar esa tarea si ya tenemos las corazas? - dijo mientras agitaba la prenda negra que cubría todo su cuerpo.

No había sido fácil, pero el dinero en grandes cantidades puede hacer maravillas en algunas dimensiones. Estas corazas, preliminares de lo que estaban por llegar, eran prácticamente impenetrables. Una joya del ingenio.

- Aún no son las definitivas, ya sabes. Aunque hayamos hecho todas las pruebas, no podemos estar seguros de que sean tan seguras como se suponen. Contra otros enemigos, sin venenos de por medio, no estaría preocupado. Pero justo con las arañas, ¿para qué arriesgar a nadie pudiendo delegar eso?
- Pero señor... son mercenarios. Lo más probable es que también saqueen los cubiles y las minas de tesoros.
- Cuento con ello.
- Señor... ¿Piensa... hacer una limpieza posterior?

Sabía que Rasticore me estaba preguntando si debía matarlos despues.

- No. No esta vez. Quiero que corra el rumor que somos buenos pagadores. La próxima vez que reclutemos tendremos al doble de mercenarios dispuestos a luchar en nuestras batallas. Y de momento tenemos recursos de sobra para pagarles. Esta va a ser una guerra rápida. El dinero no va a ser problema.
- Entonces... ¿Esto es como una misión de reclutamiento?
- Digamos que es un objetivo secundario. Los nuestros que se ocupen del exterior, de que nadie les moleste durante la operación de limpieza.
- Sí, señor.
- Cuando hayas acabado de posicionarlos, te quiero a la cabeza del grupo del castillo. Yo me uniré al final si todo va según lo planificado.

Rasticore asintió y desapareció tras un portal.


Marco POV

- La princesa quiere que me dispulpe personalmente. Han surgido asuntos de última hora. - dijo Gaspar en voz alta y pasó a hablar en voz normal con los diferentes asistentes que se despedían de forma similar a como llegaron, aunque con caras más largas.

La votación en tablas implicaba volver a repetir el proceso una vez más, más adelante, en una futura votación.

- Gaspar... ¿Qué ha pasado? - le pregunté trayéndole hacia mí para que la conversación fuera más privada.
- Deberías ir a verla. Estará en su habitación.

Sospeché que no quería hablar más. Demasiados oídos intentando captar cada palabra.

Fuí a la habitación de Star. Cuando llamé, nadie contestó.

- ¿Star? - dije pasando cautelosamente.

No dijo nada, igual que no respondió a mi llamada. Pero ahí estaba. Tumbada en su cama, con la misma ropa que había llevado en la reunión, demasiado formal para ese momento. Con los ojos perdidos en el techo, ligéramente húmedos.

- ¿Estás bien, Star? Gaspar dijo que tenías que atender unos asuntos...
- Mi derrota.
- ¿Eh?
- Nada...

Me acerqué a ella que seguía en la misma posición, como abstraída en sus pensamientos. Cuanto más me acercaba, más húmedos estaban sus ojos.

- Star... No has perdido... Volverán a votar y ganarás... ya verás.
- ¿Cómo crees que lo hice?
- ¡Genial! Creo que lo hiciste muy bien.
- Yo también lo creo.

Y sin embargo, la cara de Star parecía que estaba apunto de llorar.

- ¿Cual es el problema, Star?
- ¿No lo ves, Marco? Lo hice tan bien como soy capaz. Y no fue suficiente. Ni de lejos.

Así que era eso. Pensaba que no era suficiente.

- Eso no es cierto, Star. No tenías experiencia. Ninguno de los dos la tiene. Ahora ya sabemos un poco mejor a lo que nos enfrentamos.
- Sí. A mi tía Erethia. ¡Aún no puedo creer lo que ha hecho! ¡Nos ha humillado delante de todos! ¿Viste la cara de Tom cuando vió nuestro beso? ¡Y la de todos! ¡Oh Dios! ¡Ha sido tan humillante como el día de la canción!
- Bueno... Nos humillaron a los dos a la vez. Gemelos en el desastre, ¿eh?
Star sacó una pequeña mueca de sonrisa torcida.

- Más bien a los tres. Pobre Tom... No creo que gane muchos votos despues de eso.
- Vamos, Star... Erethia ha tenido suerte. No volverá a liar a los Lucitor así.
- A decir verdad... No se si Dave votará a mi favor en la próxima.
- Bah. Ya se encargará Tom de eso. Déjale que se explique... Y lo de los Johansenn.. Es tu abuelo. Creo que puedes convencerlo. De haber sabido que atacaría por ahí...

- El aniversario de la Mewnipendencia.. Ya me había olvidado. ¡Me tocará prepararla! Si me muestro a favor de los monstruos me enemistaré con ellos. Y si no, mi abuelo no me votará...
- Ya encontraremos una solución.

Star permaneció callada, respirando fuerte, conteniendo las lágrimas.

- No pasa nada si... necesitas desahogarte. - dije mientras me sentaba a su lado en la cama
- No, Marco. Ya no me puedo permitir el lujo de ser débil. Debo ser fuerte como mi madre.
- Ya te lo he dicho más veces, Star. Está bien que intentes ser la mejor versión de tí misma, pero no tienes por qué ser igual a nadie. Ni siquiera como tu madre.
- Ella sabría poner a Erethia en su sitio.
- Bueno... Supongo que ha salido mal parada en el pasado. Pero tú le demostrarás que tampoco es bueno meterse contigo.

A pesar de mis esfuerzos para animarla, parecía no salir de su estado de desánimo.

- Vamos - dije abriendo y cerrando mis manos, como suele hacer mi madre cuando quiere que la abrace.
- ¿Qué? - dijo confundida
- Dame un abrazo.
- ¿Eh?
- Lo estás deseando y lo sabes. No tienes que hacerte la dura conmigo.
- Yo... Quiero cambiar, Marco. Quiero ser más dura.
- Dar abrazos no es algo de lo que tengas que avergonzarte... Vamos...

La cara de Star mostraba que se estaba conteniendo.

- Bueno.. vale... pero que conste que me lo has pedido tú.

Y nos fundimos en un abrazo como tantas otras veces.

- Star... Estoy seguro de que si tu madre despertara ahora te diría que envidia tu capacidad de expresar tus sentimientos.
- Mmmm... Puede... Gracias Marco... Siempre sabes que decirme para levantarme el ánimo.

Alguien llamó a la puerta y rápidamente nos levantamos de la cama y Star se secó rápidamente las lágrimas.

- Adelante...
- Majestad. - dijo uno de los guardias - Hay un... ser... que dice que es amigo suyo y quiere hablar con usted. Ha insistido mucho y...Lady Whosits dice que le suena haberlo visto con usted en cierto acto social conjunto...
- Oh... Gracias... Lo atenderé enseguida.


Trex POV

Cada grupo mercenario está en posición. Armados y preparados.

Rasticore aún tardará. El castillo SpiderBite está protegido contra portales no autorizados así que sólo puede viajar a cierta distancia. El resto lo hará a pié junto con el resto de los guardias asignados.

Prefiero mirar a los mercenarios. Unos pocos portan cámaras en sus trajes prestados. También les hemos facilitado armas. Unas armas que casi nunca se han usado en Mewni. Los mercenarios van equipados con unos híbridos de lanzallamas y ametralladoras. Los lanzallamas convierten las telarañas en un infierno de fuego. Las ametralladoras les permite contraatacar con las arañas que, siguiendo su intento de supervivencia, se lanzan hacia al exterior en una carrera alocada...

Son muy rápidas. Algunas logran romper la primera fila. Cuando muerden o intentan perforar a alguno de los percenarios las corazas demuestran valer lo que pagué por ellas. No logran penetrarlas. Para lástima de los mercenarios, son suficientemente flexibles como para que las arañas rompan sus huesos. Eso para nosotros no sería un problema, pero para ellos supone su caída en combate.

Es un escenario épico. Es un auténtico extasis ver como esas dichosas criaturas que nos han puesto en jaque tanto tiempo son quemadas, disparadas y aplastadas en cuestión de minutos. En ningún cubíl logra escapar ninguna araña. No pasan más allá de las dos primeras filas de ataque.

La erradicación de las arañas que pueden matarnos está siendo un éxito rotundo.

Mientras, Rasticore avanza y va completando la misión acordada con los Waterfolk. Ellos quieren que abra el puente levadizo... . Pero en lugar de eso destruirá los cristales de Tramorfidian que bloquean los portales. Será entonces el momento de trasladarme.

El rey escapa. Muy hábil, se coordinó con la llegada de sus tropas aéreas. Huye volando en un halcón gigante.

Bueno... A estas alturas el rey es poco importante. Más importantes son la reina y la hija, que podrían dar testimonio de que todo esto lo orquesté. Si se sabe antes de tiempo puede hacer que se unan para atacarme y tendríamos que luchar antes de lo previsto.

Pero incluso eso ya se vuelve secundario. Nuestra prioridad era atacar las arañas y lo hemos hecho. Otro grupo que ha entrado con Rasticore está ahora destruyendo sus reservas de veneno.

Pronto nuestra invencibilidad sólo podrá ser puesta en jaque o con la magia más poderosa de las Butterfly o mediante fuerza bruta como tirarnos a un volcán. Algo prácticamente imposible en batalla. Este movimiento nos devolverá la inmortalidad en la práctica de antaño

Aún así, no podemos fiarnos. Si nos superan mucho en número, y si están unidos lo harán, podrían encadenarnos para preparar nuestra futura ejecución, por compleja que esta sea.

Las tropas de los SpiderBite comienzan a rendirse. Dan la batalla por perdida. Por el momento, nos interesa perdonarles la vida. Necesitamos que la población siga siendo la Spiderbite original y siga trabajando sus recursos con normalidad. Ya llegará el teimpo en que estas conceciones no serán necesarias, y entonces los trataremos como los esclavos que merecen ser. Pero no será hoy.

Va llegando el momento de trasladarme.


Star POV

Puedo verlo. Con cada persona del castillo con la que me cruzo. Puedo ver como desvían la mirada o cuchichean entre ellos. Siento que estoy en el día de la Canción otra vez.

Menos mal que el presente es lo suficientemente agitado para distraerme.

No puedo evitar pensar en PonyHead. ¿Cómo podría haberse hecho Erethia con la foto de la cabina si no? La voy a matar. ¡Me lo prometió! Está en juego mi regencia. Esto no es una broma. Dejar el cargo a Erethia afectará a todo mi reino. A toda Mewni. Incluso a ella misma.

Más cuchicheos y risitas de las chicas de la limpieza. Que Marco me siga un par de pasos detrás no ayuda. ¿Debería pedirle que nos alejáramos un tiempo para reducir los rumones? ¡Esto es tan injusto!
Con un poco de suerte, lo que sea que esté ocurriendo allí afuera nos de una excusa para alejarnos del castillo. A los monstruos no les importará nada mis problemas sentimentales. Al final me voy a sentir más a gusto entre monstruos que entre mewmanos. ¿Le pasaría a Eclipsa algo parecido en su juventud?

- ¡Yak! ¡Hola! ¿Qué te trae por aquí?

Este chico es uno de los monstruos que conocí por primera vez cuando busqué a Glossarick. Y en efecto, fue uno de los que acudió a mi intento de fiesta. Parecía muy nervioso. Miraba para todos lados. El hecho de ser un monstruo no ayudaba y muchos guardias lo miraban con desconfianza y fijación, supongo que aumentando su nerviosismo.

- Hola, Star. Hola, Marco. - dijo con voz baja - Podemos... ¿hablar en un sitio más privado?
- Claro... claro... claro... Ven por aquí.

Le llevé a las cocinas. Hay una habitación dedicada especialmente para mi padre. Es donde va a comer o cocinar cuando se pone nervioso. Un pequeño capricho personal. Por suerte, él no estaba en este momento.

- Perdona a los soldados... Son muy recelosos... No creas que es nada personal...
- ¿Eh? No te preocupes, Star... Estoy acostumbrado a las malas miradas. Pero eso no es lo que me preocupa.
- ¿Qué ocurre?
- Es complicado... A ver como te lo cuento... Slime fue a ver a Penélope... Penélope Spiderbite... sabes de quien te hablo, ¿no?
- ¡Claro...! Los dos son buenos amigos.

Estaba agitado y habló cada vez más deprisa, parecido a lo que me pasa a mí cuando me pongo nerviosa.

- Fue a encontrarse con ella, que estaba con su madre, y unos tipos los atacaron. ¡Creemos que son los mismos que nos esclavizaron! ¡Querían matarlas! Y las hirieron... con veneno. Algunos amigos han estado intentando cuidarlas, pero no hemos logrado contrarrestar el veneno. Y Slime piensa que alguien dentro de su propio reino las traicionó, por eso sabían donde iban a estar. Y sabemos que esos mismos tipos son los que han puesto unos artefactos para evitar que se puedan hacer portales en el bosque... Creemos que las están buscando para matarlas. Por eso no han querido sacarlas a pié, estando enfermas. Y no nos fiamos de nadie. ¡Esto es un tema de realeza mewmana! ¡No sabíamos a quien acudir!

Era demasiada información. Traiciones. Los septarian en medio del conflicto de SpiderBite contra Waterfolks. Penélope y su madre envenenadas...

- ¿Star?
- Has hecho bien. Quédate aquí... Marco... ¿te importa quedarte con él? Voy a buscar ayuda.
- ¿A quien? - preguntó Marco
- Si estamos ante posibles traiciones y temas de realeza... necesitamos a alguien discreto y que conozca todo esto.
- Gaspar - dijo Marco leyéndome la mente. Y asentí.


Trex POV

El primer material está en su sitio. Ver este castillo desde dentro mejora. Parecía más lúgubre a traves de las imágenes. Los trabajadores están acabando de poner en marcha mi nueva consola. Creo que llegará justo a tiempo. No creo que tarde en llamarme...

Llamada del rey KelpBottom

Mira por donde.

- Majestad. - dije cortés, como otras veces.
- Vaya... Menos mal. Pensé que os habían vencido o algo parecido. Me han llegado información preocupante de que no bajabais el puente levadizo. ¿Cómo va el asalto al castillo?
- Hemos terminado. Está todo bajo control.
- Oh... Entonces mi información debe estar retrasada. Bueno... ¡Estupendo! ¿Habeis atrapado al rey SpiderBite?
- Me temo que ha huído en un halcón, majestad. Tengo a algunos rastreadores tras la pista, pero no podemos asegurar nada. El aire no es nuestro mejor terreno.
- ¿Y la reina y la princesa?
- No estaban en el castillo, majestad.
- ¡Maldición! Bueno... Controlaremos el castillo y eso le forzará a rendirse antes o despues. Por suerte, con el castillo bajo control, podremos controlar su reino y declarar la guerra terminada. Así ningún otro reino más entrará a este conflicto.
- Esa era la idea... pero antes de continuar... hay otro asunto que tenemos que discutir.

Ahora venía lo bueno. Quería ver la cara que se le quedaba.

- ¿Qué ocurre?
- Con efecto inmediato, le comunico que rescindo nuestro contrato del condado.

Sí... Justo esa cara. Creo que comienza a darse cuenta qué es lo que ha pasado.

- Pero... pero... ¡Tenemos un trato!
- Y lo cumpliremos. Somos gente fiel a nuestros tratos.
- ¡Pero el trato era que formaríais parte de mi reino como condado! ¡En periodos de décadas! ¡No podeis cargaros el acuerdo por las buenas!
- Pequeño apunte. Nuestro pago por las tierras es en periodos de décadas. Y cumpliremos nuestro trato. Le pagaremos por las tierras durante los próximos diez años. Pero no tenemos ninguna obligación de ocuparlas y, como individuos, si no ocupamos sus tierras no somos gente del condado y por tanto, tampoco de su reino. El acuerdo no está ligado a personas en concreto, y el condado es suyo, aunque ahora quede vacío una vez más.
- Pero... pero... ¿por qué?

Pues no... Este hombre tarda un poco más de lo esperado en entender lo que ocurre. O quizás no quiere aceptarlo.

- ¿No es obvio? Esta guerra nos ha dado la oportunidad de conquistar este territorio. ¿Para qué queremos ocupar un pequeño condado lleno de basura pudiendo controlar todo el reino SpiderBite?
- ¡Pero esas no eran vuestras órdenes! ¡Ni ese vuestro territorio!
- No. Las órdenes eran conquistar y controlar el castillo... y las hemos cumplido. ¿Cual es el problema? ¿Acaso no podemos actuar con iniciativa? ¿Qué tiene de diferente una guerra de ocupación temporal a una permanente?
- ¡Yo no dije nada de conquistar las tierras! No tengo nada en contra del pueblo Spiderbite. ¡Yo sólo quiero que sus actuales monarcas admitan y paguen por lo que han hecho a mis hijos y a mi pueblo!
- Oh... No se preocupe por eso. Tampoco tenemos intención de matar al pueblo Spiderbite o algo parecido. Tan sólo ocupar y controlar las tierras. Obviamente esto no será bien tomado al principio así que será necesaria cierta mano dura pero... Nada que no suela ocurrir en guerras de este estilo. Si encontramos a sus antiguos regidores será un placer entregárselos.
- ¡Se supone que MIS TROPAS debían ocupar el castillo!
- Y así fue. Fuimos sus tropas hasta hace un instante, porque seguíamos formando parte de su condado. Ahora somos gente independiente, que acaba de tomar como botín de guerra este castillo y nos autootorgamos el control del reino Spiderbite por derecho de conquista.
- Si lo tomasteis en mi nombre ¡ahora me lo estais robando!

Supongo que no dará su brazo a torcer por esa vía. Se siente humillado. Normal. Es hora de mostrar los dientes.

- No lo consideramos así. Lo hemos conquistado nosotros, no usted, a pesar de que entráramos en su nombre. A fin de cuentas, su intención era únicamente ocuparlo para atrapar a la familia real. Cumpliremos con esa parte y por tanto nuestras acciones son fieles a las órdenes originales y al espíritu de nuestro acuerdo.
Sin embargo, este lugar es de nuestro interés y estamos dispuesto a defenderlo si es necesario. Si usted desea disputarlo y en honor a nuestras órdenes bajo su mando, bajaremos el puente levadizo si lo desea. Ahora bien, no tenemos ninguna intención de ceder su control. Si sus tropas entran con la intención de echarnos por la fuerza o arrebatarnos nuevamente el control, no nos lo tomaremos bien.

Traga saliva. Su mirada a cambiado. Tiene miedo. La valentía, está claro, no forma parte del caracter del rey KelpBottom.

- Puede verlo de esta forma. Puede tener unos nuevos vecinos amistosos que además le pagarán una década por un territorio del que podrá seguir disponiendo con normalidad... o puede atacarnos y convertirnos innecesariamente en enemigos. Unos enemigos que son básicamente inmortales. Dígame... ¿es eso lo que desea?

- No.

- ¿Quiere que baje el puente levadizo?

- No.

Está totalmente doblegado. Bien.

- Entonces supongo entonces que eso es todo. Seguro que volvemos a hablar pronto. Adios. - dije cortando la comunicación.

Dudo que KelpBottom sea un problema. En cuanto nos asentemos, hay que seguir mirando al siguiente objetivo. El bosque de la muerte segura.

- Señor - avisó uno de mis soldados.
- ¿Qué ocurre?
- La princesa Star. Va acompañada de su escudero, un nativo del bosque y un asistente de la corte y se dirigen hacia el bosque.

Muy oportuno.

- Ponedles una tropa de seguimiento. No os fieis de las cámaras. Quiero que los sigais, vayan donde vayan.

Con un poco de suerte, esto va de los SpiderBite y cerraré la primera fase por completo.