Sora estaba tumbada en la camilla observando como las últimas gotas del gotero que tenía conectado a su muñeca caían a la vía. No iba a negar que no estuviera nerviosa, pero, era exactamente como tenía que estar. Era la primera vez en su vida que había estado en esa situación y no podía evitarlo.

- Tranquila, ya verás como todo pasa rápido – la voz de Jou, a su lado, reclamó su atención-. En cuanto te pongan la anestesia se acabó el dolor. Lo siguiente que vas a sentir el llanto de tu pequeña o bien el golpe que se va a pegar Yamato contra el suelo cuando se nos desmaye…

Las palabras de su amigo consiguieron hacer que se riera a sabiendas de que era bastante probable que el rubio estuviera aún mucho más nervioso que ella.

- ¿Dónde está?

- Han ido a por él, tranquila. Estarán poniéndole la bata y todo lo demás para dejarlo pasar.

- Bien – murmuró mordiéndose el labio.

- Sora, todo va a ir bien, ¿de acuerdo? La cesárea es solo para evitar que puedas tener una hemorragia, pero ya está. La niña no va a correr peligro en ningún momento – sabía lo que ella quería escuchar-. Ninguna de las dos va a correr ningún riesgo, pero ella menos, ¿queda claro?

- No se le puede llevar la contraria al médico, ¿verdad? – dijo con una leve sonrisa la cual le duró solo segundos notando otra fuerte contracción comenzar a formarse.

- Tranquila… Respira, venga – dijo acercándose hacia ella posando así las manos en sus hombros para evitar que se revolviera demasiado. Echó la vista al reloj, comprobando el tiempo antes de girarse hacia las enfermeras-. Dile a la doctora que sería bueno ponerle la anestesia ya…

- Ya venía yo a por ella – terminando de abrocharse bien, la mujer entró en la sala, buscando a la pelirroja con la mirada-. ¿Qué tal estás? – perdió el trato respetuoso que siempre había tenido con ella.

- ¿Mi marido?

- Ahora mismo viene, vamos a ponerte primero la epidural y luego lo dejaremos entrar, ¿de acuerdo? Vamos a pasar al quirófano… Jou, ¿quieres quedarte?

- No, no quiero estorbar, pero voy a ir a avisar a los familiares y a ver si todos siguen de una pieza – miró hacia Sora-. Creo que antes escuché a alguien quejarse de que "el pesado de los pantalones de pijama de aquella vez había vuelto" – sonrió al ver cómo se reía al entender su referencia antes de acercarse hacia ella y apretar con suavidad su mano-. Suerte, ya verás como todo sale perfectamente.

Despidiéndose de la doctora con un gesto, las dejó solas para que pudieran entrar con la pelirroja finalmente.


Yamato siguió a la enfermera por los pasillos. No se había ni despedido de los que estaban en la sala de espera, únicamente había salido disparado detrás de aquella que había ido a buscarlo. Obedeció a todo lo que ella le dijo, poniéndose lo que le dio rápidamente, esperando tardar el menos tiempo posible.

- Es recomendable que se quede cerca de ella, para que vea lo menos posible. Cuando haya nacido el bebé podrá cogerlo.

- Cogerla, es niña… - fue automático, hablando casi sin darse cuenta-. Lo siento, continúe, por favor…

- Cuando la niña nazca se la dejaremos coger para que se la acerque a la madre, sin importar que sea una intervención. Cuando estén cerrando la herida será mejor que abandone la sala, podrá quedase con la niña si los auxiliares han terminado ya de limpiarla y vestirla. ¿Alguna duda?

- ¿Cuánto suele tardar?

- Si todo va bien en menos de una hora estará todo listo. Ya verá como todo va perfectamente – se asomó tras una puerta, esperanzo una confirmación antes de hacerle un gesto a Yamato para que pasara.

Fue directo hacia Sora cuando por fin lo dejaron entrar, caminando hasta colocarse a su lado, encontrándosela con el gesto tranquilo. Ya debía de haber hecho efecto la anestesia.

- ¿Cómo estás?

- Estoy bien… - contestó.

- La operación será rápida – la voz de la doctora reclamó la atención de ambos-. Sora, ¿puedes sentir esto?

- ¿El qué? – comentó la pelirroja sin ser capaz de notar nada, no pudiendo tampoco ver lo que hacía.

- Perfecto, entonces la anestesia ya ha hecho efecto. Y tranquilo que en nada voy a dejarte a una niña llorona en brazos – se dirigió al rubio-. Vamos a proceder, ¿de acuerdo?

Asintió, volviendo a mirar hacia Yamato quien justo en ese momento había vuelto a coger su mano.

- ¿Molesto si me quedo aquí? – preguntó, colocándose donde le había indicado la enfermera.

- No, ahí no molestas. Si por algo tuvieras que moverte o cualquier cosa ya te aviso…

Devolvió la mirada hacia Sora, inclinándose hacia ella para acariciar con la otra mano su cabello retirándoselo así del rostro. Entre los nervios de la situación y que no quería molestar a los que trabajaban fue completamente incapaz de volver a abrir la boca, simplemente esperando unos minutos que se les hicieron eternos a ambos.

Minutos en los que solo se podía escuchar la conversación entre el personal sanitario trabajando hasta que, de repente, el sonido de un llano empezó a invadir la sala con fuerza. Una de las enfermeras se giró con un pequeño bulto entre las manos, lo justo para poder cortar el cordón umbilical y envolverla en una pequeña manta antes de girarse hacia Yamato con Aiko con brazos para que pudiera cogerla.

A pesar de que al primer sonido de llanto la cabeza de ambos se había girado hacia el punto de donde venía cuando Yamato tuvo a la enfermera delante de él con su pequeña en brazos no podía terminar de creerse que aquello. Reaccionó de forma automática, de nuevo sin ser consciente de lo que hacía, alargando los brazos para cogerla, paralizado mentalmente.

Bajó la mirada hacia Aiko, siendo solo capaz de girarse para poder dejar que Sora la viera también, únicamente pudiendo ver como aquella diminuta pequeña con la piel enrojecida, que agitaba sus bracitos en el aire mientras que lloraba. Aquella era su pequeña. La pequeña de ambos. Y cuando se quiso dar cuenta apenas era capaz de verla porque su vista se había nublado por completo al humedecérsele los ojos.

- Es perfecta – consiguió articular antes de acercársela algo más a Sora, quien, al igual que él estaba completamente fascinada mirando hacia ella, incluso alargó la mano con cuidado para tocar con suma delicadeza una de sus redonditas mejillas.

Parpadeó para poder ser capaz de enfocarla, dibujando una sonrisa que posiblemente pocas veces hubiera sido tan sumamente sincera como aquella vez. Dándose cuenta de que Sora parecía querer evitar moverse pero que también quería ver a la pequeña se giró algo más, acercándosela, teniendo mucho cuidado.

Sora se había quedado mirando hacia la pequeña incluso cuando lo único que podía ver de ella era su silueta envuelta en la manta. Le servía en aquel momento. Lo único que había podido escuchar era el llanto de su pequeña, y había sido su sonido favorito en el mundo. Si la niña lloraba estaba bien que no había tenido problemas el parto. Que Jou había tenido toda la razón con las palabras que le había dicho.

Cuando Yamato se giró con Aiko finalmente, su atención se vio dividida porque lo que estaba viendo era algo demasiado importante para ella. A apenas unos pasos de ella estaba la persona a la que había querido prácticamente desde siempre con la pequeña de ambos en sus brazos. La simple idea de ese pensamiento era demasiado para poder asimilarla con facilidad. Al notar que se acercaba hacia ella para que pudiera ver a Aiko, la atención de la pelirroja fue directa hacia la niña.

Una niña… Su niña. Se veía demasiado pequeña en los brazos de su padre, posiblemente más de lo que fuera, y, a pesar de que todavía no se podría decir con seguridad, se podía adivinar un pequeño mechón de cabello de color claro asomar. Podría ser rubio… Sonrió al escuchar la voz de Yamato de fondo diciendo que la niña era perfecta. Ahí se equivoca… La niña era más que perfecta.

A sabiendas de que no se podía mover, hizo por quedarse quieta, a pesar de las ganas que pudiera tener de tocarla, limitándose simplemente a levantar la vista hacia Yamato justo cuando él sonreía, haciéndolo a su vez. No pudo más que ampliar su gesto cuando se dio cuenta de cómo se la acercaba más para que quedara a su altura por fin.

- Hola pequeña… - dijo al final, siendo capaz de hablar aunque no sabía cómo lo conseguía tan siquiera, inclinando ligeramente la cabeza para poder darle un beso a la niña.


Jou hacía rato que había salido de la sala, dirigiendo sus pasos hacia donde sabía que estaban esperando los demás, guiándose simplemente por el oído ya que reconocía la voz de Taichi dando la lata de fondo

- ¿Quieres dejar de montar escándalo que estás en un hospital? – dijo apareciendo a su lado sin que se diera cuenta al estar distraído propinándole una colleja.

Posiblemente aquella fuera una de las veces en la que más miradas había tenido posadas sobre él, quedando incluso de lado el hecho de la forma de saludar al embajador segundos antes. También era algo con lo que contaba y, precisamente por lo que estaba allí.

- No se ha desmayado Yamato por el momento, así que ya podéis ir ajustando las apuestas…. – giró la cabeza para buscar a los Takenouchi con la mirada-. Salí cuando iban a empezar con la cesárea.

A pesar de estar mirando de forma más directa al matrimonio, no pudo evitar ver cómo al escuchar sus palabras la otra abuela había acabado por dar un paso hacia aquel que en su día había sido su marido, quedándose cogida así a su brazo. Le llamó la atención aquel gesto, pero sin duda, no era de su incumbencia.

- Suele llevar más o menos una hora… Y luego el tiempo que le lleve a Sora poder reaccionar a al efecto de la anestesia, entonces os avisará alguien y podéis pasar a verla. No os puedo decir exactamente cuánto tiempo será eso, ya que depende de la persona… Y el tiempo que la tengan en control... Tendréis para un par de horas como poco.

- ¿Y la niña? – se escuchó a Hiroaki preguntar.

- Pues… Si todo ha ido bien como parecía seguramente que esté ahora mismo en brazos de su padre mientras que discute con una enfermera porque no la quiere soltar y se la tienen que llevar para limpiarla bien.

- Y… - empezó a decir Taichi.

- No. A ti no te vamos a dejar entrar a verla por pesado… - sonrió ligeramente-. Eso se lo preguntáis a Sora. Si ella tiene ganas de aguantaros de paseo por la habitación cuando la lleven entonces podréis pasar a verlas… Pero solo si ella está de acuerdo, ¿queda claro?

Pudo ver también sentados en la sala, casi sin parpadear apenas a los compañeros de sus amigos. Le había parecido extraño no escucharlos cuando se había acercado, pero a sabiendas de los problemas que solían tener para poder quedarse en lugares como aquel, lo más seguro sería que les hubieran pedido parecer peluches para evitar que alguien pudiera quejarse.

- Dentro de un rato me paso por la sala de reanimación a ver cómo está Sora, ¿de acuerdo? Tengo que seguir con mi turno.

- Muchas gracias, Jou – Toshiko abrió la boca finalmente.

- No tienes que darlas… Para nada… - despidiéndose con un gesto de cabeza, únicamente se detuvo para girarse y mirar a Taichi, señalándolo con el dedo-. Como te oiga otra vez montar jaleo les digo a las enfermeras que te la tienen jurada de la última vez que te pongan una inyección de tranquilizante y mejor no te digo dónde les pediré que te pinchen.

- Qué agresivo te pones cuando quieres – cruzó los brazos.

- Os veré luego – volvió a despedirse del resto-. Y tú, quita esa cara que ya eres tío casi que seguro después de tanto dar lata – le dijo a Takeru al pasar por su lado justo antes de desaparecer.

No haciendo caso de las palabras de Jou, la cara del rubio presente no tenía nada que ver con lo que acababa de escuchar. Sus ojos estaban fijos en sus padres, especialmente desde el momento en el que su madre se había agarrado a Hiroaki. Ahora había sido él quien se había girado hacia ella y con el brazo que tenía libre, rodeaba los hombros de ella mientras que le decía algo que no alcanzaba a escuchar por ahí.

- Tengamos la fiesta en paz hoy, ¿eh? – la voz de Hikari a su lado lo hizo saltar.

- Pero, ¿tú los estás viendo?

- Perfectamente, igual que tú. Así que venga, ya podrás montar el drama cuanto quieras dentro de unos días, ahora piensa en que dentro de nada vas a poder reírte de la cara de tonto que va a tener tu hermano…


AnnaBolena04: teeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeenemos nenita. Oficialmente ahora sí que sí tenemos una nenita preciosa en brazos de su padre que parece ser que se nos ha quedado tontorrón perdido solo con posar la vista en ella por primera vez. Oficialmente ha nacido la chiquitina. Tenemos a Aiko Ishida en el mundo y parece que por ahora no se ha muerto nadie de su alrededor. Veremos cuánto les dura... Porque en la sala de espera parece que Takeru está activando el modo paranoia con sus padres delante en actitud más cercana.

A ver si llegan todos de una pieza a ver a la nenita que llevan todos demasiado tiempo esperando para conocerla. Por el momento el padre no se ha desmayado lo cual ya dice mucho. A ver lo que le dura jajajaja ¡Besitos de tortuguita!

Guest vecina: no pasa nada, ya viene Jou a imponer orden amenazando a Taichi con inyecciones puestas con malas intenciones para que no dé la lata más de la cuenta. Que sí, que estará muy alterado, pero está en un hospital y como monte escándalo le manda a las enfermeras a dejarlo tranquilito para un par de días jajaja.

Sí, Yamato el pobre creo que prefería estar de camino a Marte, incluso la segunda vez, que estaba mucho más tranquilito que ahora. Y, como había prometido, me he portado bien y no he liado nada durante el parto. Podría haber asustado más a la gente y ponerlos un poco más nerviosos, pero mira, para dejar a Aiko huérfana pues... Jajajajaja Además, no está el clima para tener que andar dándome a la fuga, que lo mismo salgo a remojo y esas cosas... Por el momento parece que al rubio se le da bien funcionar con el modo automático.

A ver venga, ya puedes empezar a contarme tus teorías sobre la madrina jajajaja Abrimos apuestas a ver quién acierta. Bicos grandes vecina y aprovecha el día para hacer el vago que me da a mí que por cornisa norte vamos a tener un domingo de perros.

Natesgo: pobrecito, déjalo jajajaja Ya bastante que ya conseguido avisar a su suegro y a Jou jajajajaja Lo de preguntarle si le duele pues oye, pobrecito, es rubio... Tenemos que quererlo igualmente. Otra cosa es la mirada asesina que le han echado por lanzar semejante pregunta, pero bueno, pobrecito, venga, que está muy estresado. Y menos mal que la pelirroja se ha librado de tener que pasar por el parto completo porque a Yamato le acaba dando algo.

Pues mira... ¡Taichi va a ser también la madrina! Jajajajajaja A ese nivel de acaparador lo van a dejar y luego ya pues cuando alguien se lo cargue por monopolizar a la nenita ya que se repartan los puestos de nuevo a ver quién es el nuevo padrino y la nueva madrina. Lo peor es que seguro que él estaría completamente encantado con semejante situación jajajajaja

¡Un beso!