Marco POV
- ¿No hubiera sido mejor alguien de la corte? ¿Uno de los médicos más experimentados? - preguntaba Star a Gaspar
- Princesa... quizás no sea un experto en medicina, pero mis conocimientos sobre venenos son bastante exhaustivos. Forma parte de mi preparación. Ningún chambelán que se precie puede ignorar ese tema. ¿Es consciente de cuantos intentos de envenenamiento a la corona ha habido en la historia de Mewni?
- ¿Tanto nos odian?
- A veces... Pero normalmente es símplemente por ambición de otros para ponerse en su luga. O por guerras y otros conflictos... Hay muchos motivos diferentes.
- Vaya... Siempre he pensado que el castillo era un entorno seguro..
- Y lo es, princesa. Gracias a mucha gente leal que trabajamos para que así sea. Pero en el resto del multiverso es igual, así que tampoco importa mucho. La seguridad perfecta no existe.
- Ajá... Así que... ¿Tienes experiencia de campo? Es extraño. En todos estos años jamás te había visto portar una espada.
Y es que Gaspar había cambiado por completo su aspecto habitual. Ahora parecía un mercenario experimentado. Su ropa era la propia de uno, con una coraza de cuero de primera calidad, ropa flexible y cómoda, y con una espada colgada a la espalda.
- ¿Alguna vez me recuerda fuera del castillo?
- No.
- Entonces ese es el motivo. Cuando salgo fuera de él, suelo aplicar un cambio de aspecto - dijo mientras elevó sus brazos y dió una vuelta sobre sí mismo para que le pudiera ver mejor.
También había realizado otros cambios. Había cambiado su peinado y retirado sus anillos habituales, que por lo que me habían contado, tenían una función de sello para cartas además de tener un significado de representación de la corona. Ahora portaba otros más convencionales.
- Tengo la ventaja de ser una persona menos conocida en la corte. Mi título como "sombra de la reina" es más reconocido que mi cara. Usted, sin embargo...
- Ya, ya, ya...
- Dentro del bosque no creo que su título tenga importancia. Símplemente sería conveniente evitar los poblados si no queremos llamar la atención.
- Eso es fácil, teniendo en cuenta que el portal nos ha dejado al borde...
Justo cuando Star decía esto estábamos cruzando un montículo, dejando a la vista un poblado delante que antes no podíamos ver.
- Marco... ¿No se supone que deberíamos estar frente al bosque?
- Bueno... Yo abrí un portal DENTRO del bosque... Es el campo antimágico el que no nos está dejando entrar.
- Pues si vamos en la dirección correcta...
- Sí - replicó Gaspar -. Además de la posición del sol, se puede ver los árboles más altos... Allí al fondo.
- Entonces el campo está creciendo. O los monolitos se están volviendo más poderosos o están poniendo más. En cuanto terminemos esto, tenemos que hablar con Janna a ver si averiguamos como desactivarlos.
- Como decía... deberíamos evitar ir por allí. Llamaremos la atención, y ahora mismo es lo último que queremos.
- ¿Y qué hacemos? ¿Cruzamos los campos de maiz?
Y es que el camino por el que transitábamos estaba rodeado por campos de maiz a los dos lados. Iba directo al poblado. Era pasar por él, rodear los campos con el consiguiente gasto de tiempo o cruzarlos a través.
- ¿Qué tal un disfraz? - preguntó Star
Star hizo ciertos gestos de intentar hacer magia, pero no funcionó.
- El campo antimágico, Star.
- Cierto... cierto... cierto...
- ¿Por qué no pruebas con una peluca? - le dije mientras saqué una de la mochila
- ¿Eh? ¿Por qué llevas una peluca encima?
- Es de mi vestido de Turdina.
- ¿Llevas tu vestido de Turdina a una misión contigo?
- Sí.
Se hizo silencio incómodo.
- ¿Qué?
- Marco, Marco, Marco... - dijo negando con la cabeza.
- ¡Me fue muy útil contra Meteora!
- Y ahora es un bebé...
- ¡Turdina es mucho más famosa que yo! Si tuviera que realizar una misión de infiltración, me resultaría mucho más sencillo hacerlo como Turdina que como el escudero de una princesa que no puede declararse como tal.
- Vamos al bosque, Marco.
- Es por precaución. El traje pesa poco. Y lo dice la señora de la mochila a rebosar. - dije mientras señalaba a la enorme mochila que llevaba, como siempre.
- ¿Qué? ¡Hoy voy ligera! - dijo mientras la apoyaba, retiraba su tiara de cuernos y se colocaba la peluca encima.
- ¿Qué tal? - preguntó
- Bien. - respondió Gaspar - Cambiar el peinado y color de pelo es una de las cosas que más confunde a la gente. Aunque el color de las cejas resalta mucho. Pero las manchas de las mejillas...
- Y hoy por suerte no te has traido las botas con cuernos que son tan... tuyas, pero la camiseta con el fantasma...
- Eso tiene solución... Daros la vuelta... Un momento... Ya
Star se había dado la vuelta a la camiseta mostrando un color uniforme.
- Y para las mejillas... ¿por qué no las ocultas con maquillaje?
- No he traído.
- Parece difícil de creer. - dije mientras miraba a su apretadísima mochila - Bueno... Usa mi set entonces...
- ¿Set de maquillaje, Marco?
- Claro. Turdina no iba a ir sin maquillar, ¿no?
Star volvió a negar con la cabeza pero comenzó a maquillarse haciendo desaparecer los corazones de su cara. Yo también me cambié de ropa.
- ¿Por qué llevas también tu disfraz de psicólogo?
- Esto no es un disfraz. Es un "uniforme" de trabajo... Lo llevo en la mochila desde mi última visita a Tad.
- Ok, ok... ¡Estamos listos!
- Eeeeh... ¿Vamos a entrar al poblado? - preguntó Yak, que había estado muy callado desde que salimos del castillo.
- Sí... No creo que llames la atención.
- Bueeeeno. No les suele gustar mucho que vayamos al poblado.
- Puedes llevar mi mochila. Si alguien pregunta, diremos que eres nuestro sirviente. Nadie se meterá contigo.
- Mmmm... Bueno... Intentemos cruzar rápido. Pero... pero... ¿qué diablos hay en esta mochila? - dijo mientras cayó de espaldas por el peso.
- Ok... Déjame que lleve personalmente la maza... Y la espada... Y me puedo colgar la ballesta... ¿Mejor?
- Algo - dijo medio gruñendo del esfuerzo.
- Vamos allá.
Y nos dirigimos a paso rápido por el poblado.
Por suerte, nadie parecía preocupado en nosotros. De vez en cuando, alguien le daba alguna mala mirada a Yak, pero al fijarse que ibamos juntos no decían nada. La mayor parte de ellos parecían dirigirse a una parte del poblado.
- ¡Claro! - dijo de repente a Star - Estamos en la fiesta de la empanada. Con la regencia y todo eso se me había olvidado.
- ¿La de en honor a tu abuela? - pregunté
- No. Esa es la del pastel...
- Pues deben haber organizado algo para allá, porque todos van hacia allí. Mejor. Así nadie se fijará en nosotros...
Al pasar cerca vimos que tenían organizada una pequeña carpa donde parecían estar haciendo teatro.
- Mmmm... Una pena que vayamos con tanta prisa. - dijo Star -. Mi madre siempre me insistió en que no viniera a estas obras. Decía que nuestra presencia resultaba incómoda a la gente y no les dejaba disfrutar...
- Una decisión sensata. - dijo Gaspar casi para sí.
- Siempre he tenido curiosidad...
Estábamos a punto de dejar el escenario atrás cuando algo llamó su atención.
- Un momento... Se... ¿están burlando de papá?
- ¿Donde está todo el mundo? ¿Qué haré yo sólo? - decía el intérprete de la parodia.
El público reía con grandes carcajadas... y le gritaban...
- ¡Es tan idiota como el verdadero rey! - dijo riendo un tipo que estaba cerca de nosotros
- ¡Hola, papá! - dijo un nuevo personaje que comenzaba a descolgarse por una cuerda como si volara.
- Mmmmmmm... -. Pocas veces había visto una mirada tan enfadada a Star
- Hola, hija... Pensaba que estabas con tu novio.
- ¿Cual de ellos? - dijo la falsa Star.
El público estalló en una carcajada más grande que la anterior.
- El cornudo. - respondió el falso rey
- Papá... Ya sabes que no le gusta que le recuerden que es un demonio.
- No me refería a esos cuernos.
Las risas volvieron a repetirse y Star pasó de enfadada a ponerse roja como un tomate.
- Oh... Dios... Ya lo sabe todo el mundo.
- Vámonos - dijo Gaspar a Star poniendo su mano delante, tapándole la vista del teatro.
- Vale... vale... Tenemos prisa... Sí...
Y dejamos el pueblo rumbo al bosque.
Yak se acercó a mí y básicamente me pidió con gestos que nos alejáramos un poco de Star y Gaspar.
- Oye... ¿De qué iba eso que vimos? - me preguntó casi susurrando.
- Supongo que ya es de dominio público entre los mewmanos...
- ¿El qué?
- En el debate de regencia... su tía, que también se presentó... mostró una foto de Star y mía besándonos para lograr que Star perdiera la votación.
- Wow... Eso suena... ¡muy embarazoso!. Lo siento.
- Gracias.
Esperó unos segundos y luego me dió un ligero golpe en el hombro con su puño.
- ¡Ya era hora! Todos sabíamos que acabaríais juntos.
- ¿Eh? ¿De qué estás hablando? ¿Quienes son todos?
- Vuestros amigos, claro. ¡Nos invitasteis a la fiesta! ¿Te crees que no nos dimos cuenta? Ahora sabiendo que os habíais besado, todo tiene más sentido.
- ¿A qué te refieres?
- ¿De como Star daba esquinazo a su novio demonio que sólo quiería estar con ella? Su novio fue a besarla y ella le sopló como haciendo una broma... Yo creo que estaba incómoda por tí.
- ¡Hey! ¿Es que aquí todo el mundo hace chismes de las relaciones?
- ¡Claro! Es el pasatiempo habitual. ¿No te diste cuenta de cómo le gustó la princesa Penélope a Slime? Y parece que ella respondió bien...
- Chismosos... - protesté.
- Jejeje...
- Pues que sepas que besé a Star despues de la fiesta - dije arrepintiéndome al momento de darle más información
- ¿Qué?... ¡Vaya!... Bueno... supongo que era inevitable. Está claro que le gustas mucho a Star.
- ¿Tú crees?
- ¿De qué hablais vosotros dos? - preguntó Star. Dudé si nuestros susurros habrían sido suficientemente bajos.
- Nada, nada... - dije mientras ponía mi dedo índice en vertical sobre mis labios para decirle a Yak que acabáramos esa conversación.
El trayecto fue más largo de lo esperado. Un incómodo silencio se produjo entre los cuatro.
La mirada cada vez más triste de Star me llamó la atención.
- ¿Va todo bien, Star?
- Claro... claro... - respondió distraida y con poco convencimiento.
- No, en serio. ¿En qué piensas?
Y suspiró.
- En lo del pueblo. Deben odiarnos mucho.
- Oh... ¿Lo dice por la comedia teatral? - intervino Gaspar - No se preocupe... es habitual.
- ¿Qué? Yo jamás había visto...
- No creerá que lo harían delante de ustedes si supiera que están ahí, ¿verdad? Si eso ocurriera es que realmente les habrían perdido todo el respeto.
- Bueno... Parece que eso ya ocurrió. - dijo Star agregando una sonrisa triste
- No se crea. El pueblo ha hecho esto prácticamente desde siempre. Piense que ellos suelen llevarse la peor parte. Es como un termómetro del descontento del reino. Y siempre hay descontentos. La frecuencia y el tono... eso sí puede darnos idea de cuan disgustados están con la corona.
- Pues me ha parecído que lo están, mucho.
- Le seré sincero. Los últimos datos de los que tengo, en efecto, es que la gente está bastante descontenta y preocupada. Aún están reparando los destrozos de Meteora. Y desconfían de que esté al cargo y su madre permanentemente ausente sin dar muchas explicaciones. Pero podría ser mucho peor, créame.
- ¿Peor? No se me ocurren burlas más fuertes que esas.
- Siempre se burlan de la gente famosa.
- Gaspar tiene razón. - intervine - ¿Recuerdas los programas rosa de la TV? ¿Todos de famoseo? En la Tierra no es diferente. Supongo que pasa en muchas dimensiones.
- Mmmm... Nunca me imaginé ser la protagonista.
Star pareció meditar lo que habíamos hablado hasta que su cara cambió a preocupación.
- El campo antimágico se está haciendo más fuerte. Puedo sentirlo.
Trex POV
Rasticore empezaba a incomodarme con su impaciencia. Afortunadamente, sabía que esto llegaría pronto a su fín.
- Si tenemos las corazas y no hay arañas, ¿por qué se lo vuelves a encargar a los mercenarios? ¿Otra vez por reclutamiento? La mayor parte de esos mercenarios son un poco patanes y esa princesa... bueno... ya la viste por aquí. Es hábil en batalla. Y su compañero también sabe defenderse.
- ¿Tantas ganas tienes de entrar en batalla, Rasticore?
- Sí... bueno... Digamos que tengo una pequeña espina clavada con esos dos. Han sido mi primer encargo fallido en mucho tiempo.
- ¿Un contrato fallido?
- Algo así... Ya sabes... La mujer para la que trabajé... Miss Heinous. Estaban en su lista negra por montar una rebelión en su escuela.
- Oh, sí... Esa historia... Ya me la contaste.
Me había contado más de lo que quería saber. Aunque siempre es interesante tener información, mi tiempo es limitado y sus historias me aburrían. Más allá de las conspiraciones de la familia Butterfly, no había mucho que sacar de los relatos de Rasticore.
- No te preocupes, tendrás tu oportunidad. En principio sólo quiero que la sigan a ver si hay suerte y nos pueden revelar el escondite de las SpiderBite... o sus cadáveres. De paso, si pelean, quiero ver si el bosque le da por responder. Prefiero que sean mercenarios y no de los nuestros no vaya a aparecer más arañas o algo peor.
- Pensé que las piedras neutralizarían eso.
Ojalá acabar con el poder de la Dama fuera tan fácil. Pero me temo que no. Aunque este es un asunto que no hablaré con él.
- Quizás... O quizás no. Hay una fuente de magia en el bosque. Cerca de ella la reina podría tener poderes. Y además el bosque en sí mismo podría reaccionar. Prefiero no arriesgarme. En todo caso, tenemos controladas las salidas del bosque. Si les vemos salir, allí podrás atacarlos personalmente.
- Lo estoy deseando. Iré a prepararme.
BuffFrog POV
- Siempre es un placer tenerte con nosotros, Star.
"Aunque por la cara que pone su acompañante... me temo que no es lo mismo para él. Debe ser alguien del castillo." pensé.
- Y a mí... ¡Mis renacuajos! ¡Hola, pequeñajos!... Bueno... no tan pequeños. ¡Hay que ver lo rápido que creceis!
Los pequeños gritaban y saltaban alrededor de Star.
- Hola. Soy Yvgeny Bulgolyubov. Es un placer. - dije saludando al nuevo
- El placer es mío.
Bueno... Al menos es respetuoso. No es fácil encontrar mewmanos así últimamente.
- Hola Marco... Yak.
- Hola BuffFrog. Tenemos prisa pero como pasábamos al lado... queríamos saber como llevais la evacuación.
- Lenta. Feliandre nos ha pasado varios sitios, pero apenas están acondicionados para vivir unas pocas personas. Estamos trabajando para construir varias aldeas pero lleva tiempo. Además, hemos tenido varios encontronazos con mewmanos por la madera. Están cortando todos los árboles del lindero. Así que la cosa va lenta. Por cierto... ¿ya eres regente, Star? Porque nos vendría muy bien tu ayuda para poner orden en las talas...
- No. Me temo que no. - dijo Star cabizbaja
- Habrá una segunda votación. - dijo Marco -. Saldrá mejor, ¿verdad?
- ¿Sólo estais aquí por eso?
- No... Es un asunto... complicado. - dijo Yak
- Vamos a ver a Slime. - dijo Star
- ¿Slime? ¿Sabeis donde está? Fly lleva buscándolo bastante tiempo. También preguntando por una princesa que no eras tú y que Slime sabía de ella.
- Espera... ¿qué? ¿No se suponía que nadie más lo sabía, Yak?
Yak se encogió de hombros. La verdad es que no sabía muy bien de qué estaban hablando.
- ¿Qué es lo que te dijo exáctamente Fly?
- La verdad es que no me enteré muy bien. Pero... ¿por qué no le preguntas a él mismo? Está allí... ¿veis?
Star POV
Tengo un pálpito. Nunca me gustó esa mosca. Quizás fue por aquella vez que vino a anunciarme que Toffee había secuestrado a Marco para que entregara mi varita.
Hay algo en ella, como un aura de malvada... Como si aún estuviera ligada a Toffee.
- Eh... Fly...
- Hola, BuffFrog... ¡Oh! Hola... princesa... Sin rencores por el pasado... ¿eh?
- Ya, ya... Hemos oido que estabas preguntando por Slime.
- ¡Oh! ¡Sí! ¿Sabeis donde está?
- Y también algo sobre una princesa... ¿De qué iba eso?
Fly pareció ponerse muy nervioso.
- Oh... nada... nada... Eso era por ... Creo que iba con Slime... Sí... Eso... Así que si sabía donde estaba ella sabría donde está Slime.
- ¿De qué princesa hablas? - preguntó Marco
- Oh... um... con la que estaba saliendo... ¿sabes?...
- ¿Por qué iba a entrar una princesa al bosque? - preguntó esta vez Star
- No sé...
- ¿Y por qué sabías que estaba aquí entonces?
- Ah... ¿sabeis donde está la princesa? - preguntó sospechosamente el insecto
- Creí que sólo querías saber donde estaba la princesa para saber donde está Slime.
- Sí... sí... Esto... Yo...
- ¿Quien te dijo que había una princesa por aquí?
Era cada vez más evidente que nos estaba ocultando algo.
- La verdad es que no me acuerdo...
Marco agarró a Fly y lo empujó contra un árbol
- Tengo la impresión de que nos estás ocultando algo. - dijo Marco susurrando pero a la vez con una mirada inquietante.
- ¿Yo? ¿No? ¿Por qué? ¡DEJADME EN PAZ! ¡NO OS HE HECHO NADA! ¡SUÉLTAME!
- Star... ¿Recuerdas ese hechizo para obligar a alguien a contar todo lo que sabe?
¿Eh? Yo no tengo ningún hechizo así... pensé. ¿No se confundirá con Tom? Y si estaba en el libro, al menos yo no lo recuerd y jamás lo he hecho delante de Marco. Además... ahora mismo no puedo con ese campo antimágico que... ¡Oh! ¡Es un farol!
- ¡Ah! Pero... Marco... Ya sabes... que despues se quedan... ¡Blaaaaaaa! - dije poniendo cara de tonta.
- No creo que cambie mucho para él.
- Bueno... Puede que tengas razón... Última oportunidad para contarlo por las buenas, Fly.
Su cara de nerviosismo pasó a cara de terror.
- ¡Vale! ¡Está bien! ¡Espío para Trex! ¡Es Trex el que me lo contó y el que está buscando a la princesa!
- ¡¿QUÉ?! - gritamos todos a la vez.
- ¡Fly! ¡No puedo creer que nos vendieras! - dijo BuffFrog
- ¡Tú sabes como eran las minas!
- Espera... ¿Llevas trabajando para él desde entonces? ¡Claro! ¡Tú eras el chivato!
- ¿Y puedes culparme por ello? Soy débil, BuffFrog. El trabajo pesado, los latigazos... ¿Tengo que recordártelo?
BuffFrog miró al suelo. Debieron pasar por algo terrible.
- Además me sobornó con sirope...¡El sirope de maiz más dulce que jamás he probado!
- ¿En serio, Fly? ¿Vendernos por sirope?
- Vale... Lo de librarme de la tortura importaba más...
- Pero ¡nos dejaron libres! ¿Por qué seguir trabajando para él? ¿Dinero?
- Bueno... sí... Me paga... Pero... ¡nos sigue espiando! ¡Dice que va a entrar al bosque y que debemos irnos! Suerte que tú ya estás con eso, ¿no?
- Espera... ¿Qué?
- Sí. Trexx me dijo que cuando terminara otros asuntos que invadiría el bosque y que no tendría piedad con quien se cruzara en su camino. Así que deberíamos evacuar cuanto antes.
- ¡ ¡ ¡ ¿ Y POR QUÉ NO LO HAS DICHO HASTA AHORA ? ! ! ! - gritó BuffFrog
- Bueno. Ya estais evacuando... Además... ¿cómo iba a explicar lo que sabía?
- ¡ La gente no se da prisa ! Sólo lo hacemos porque había una amenaza incierta y por mejorar, no porque fueran a invadirnos... Tú... Vas a venir conmigo y vás a contarles a todo el mundo todo lo que sabes.
- ¡Eh! ¡Eh! ¡Si hago eso Trex pondrá una diana sobre mi cabeza! ¡Y si les cuento que les he traicionado ellos me darán una paliza!
- Pues invéntante algo rápido porque vas a convencerles de irse o seré yo quien les cuente todo.
- Perdonad - interrumpió Gaspar -. Nosotros deberíamos irnos.
- Es verdad - agregó Marco -. Nos estamos entreteniendo mucho aquí. BuffFrog... ¿puedes ocuparte de todo?
- No lo dudes - dijo teniendo a Fly sujetado por las alas -. Aquí el "amigo" va a cantar delante de todos.
- Nos vemos luego entonces.
Nos fuimos alejando.
- Chicos - dijo Gaspar -. Creo que nos están siguiendo.
Marco POV
- ¿Crees que les hemos dado esquinazo? - pregunté a Yak y a Gaspar
- Eso parece. Pero no te preocupes. Cuando lleguemos a donde os llevo, perderán el rastro seguro.
Faltaba poco, por lo que nos había adelantado Yak
Ví que Star llevaba tiempo bastante seria. Incluso sombría.
- Gente. Hemos llegado. - dijo Yak -. Si no les hemos dado esquinazo, aquí será donde lo hagamos. Poneros aquí, entre estas piedras.
Nos pusimos como nos indicó Yak. Dió unos golpes en un tronco muerto y hueco que había cerca con un ritmo especial, como una clave secreta.
Esperaba que se abriera una puerta escondida o algo parecido, pero en su lugar ocurrió algo mucho más raro.
Al principio, fue como estar en una columna de luz. Luego la luz se volvió densa, como si se transformara en líquido, para despues que esa sensación inundara mi cuerpo haciendo perder la sensación de integridad de este, como si me hubiera convertido en parte de ese mismo líquido que me rodeaba y lo pudiera sentir como mío propio. Luego fue como si ese líquido que yo era ahora fuera licuado y movido a un tunel por el que viajé a toda velocidad para luego estancarme y repetirse el proceso a la inversa.
- Wow... ¡Que sensación más rara!
- Un portal de la naturaleza, ¿verdad? - preguntó Gaspar
- Sí. - dijo una nueva criatura que estaba enfrente de nosotros. Parecía un árbol bastante grande con cara. Me recordaba a muchas criaturas de las novelas fantásticas.
- ¡Hay magia otra vez! ¡Puedo sentirla! - dijo Star ilusionada
- ¿Eh? Pues parece que estamos cerca del corazón del bosque. Es muy espeso.
- Sí - dijo otro de los monstruos
- Creo que estamos cerca del templo de la magia. - dijo Star - Quizás contrarreste los monolitos.
Slime apareció.
- ¡Star! ¡Menos mal! ¡No sabía a quien acudir! ¡Ven! ¡Venid rápido!
Los cuatro seguimos a Slime por un complicado sendero hasta otro lugar.
El bosque se volvió tan denso que se convirtión en un túnel vegetal, rodeados de plantas por todas partes hasta hacerse totalmente oscuro. Otro monstruo portaba una antorcha.
Llegamos a una casucha de madera y paja en una zona del bosque tan densa que no pude darme cuenta de que existía hasta estar dentro de ella.
Dentro había más monstruos. Nos saludaron al entrar.
- Mira... Este es Buga... y este es Mantis.
Nos saludamos mutuamente.
- Y aquí están. - dijo Slime mientras señaló a lo que parecían capullos de seda gigantes con hojas entrelazadas con la seda por su superficie..
- ¿Quien?
- Dentro de estas cápsulas están Penélone y su madre. - dijo señalando a cada una - Es una larga historia que luego os cuento. Pero teneis que intentar curarlas primero. Nos atacaron y las hirieron a las dos. La herida de su madre es mucho peor. Casi se ha desangrado...
- ¿Cuanto tiempo llevan así? - preguntó Gaspar
- Uff... Ya he perdido la noción del tiempo de estar aquí...¿Una semana?
- ¿Cómo? ¿Y siguen vivas?
- Eso es cosa mía - dijo el monstruo insectoide -. Mi seda me permite crear estas cápsulas. Dentro están en un estado de suspensión. Su metabolismo está casi parado. Pero no lo están del todo. Si sólo fueran heridas, se estarían curando. Pero el veneno sigue haciendo efecto y se están muriendo.
El otro monstruo, con aspecto de cabra, que me recordaba un poco a Lekmet.
- Yo he intentado ayudarlas con todos mis conocimientos, pero mis antídotos han sido insuficientes. El envenenamiento se ha ralentizado, pero no se detiene.
- ¿Qué has probado?
- Esto... Mira... Aquí tengo muestras...
Gaspar y Buga se fueron alejando hablando del tema del veneno mientras Star y yo estábamos al lado de Slime, que miraba preocupadamente aquel capullo de seda.
- Te pondrás bien, ya verás. - susurró a través de la tela
- Slime... Tienes que contarnos todo lo que sabes.
Trex POV
- El espía Boo Fly le llama, señor. - indicó uno de mis soldados.
- Veamos si son vuentas noticias.
Encendí la pantalla
- Justo a tiempo, mosca. Tu tiempo básicamente se ha agotado.
- Esto... ¿Va a entrar al bosque?
- Muy pronto. Y dime... ¿qué noticias tienes para mí?
- La princesa... de la que quería saber.
- ¿Y bien?
- Star y unos amigos suyos han estado por aquí. La tienen en otro sitio y no quieren decir donde. Usan unos portales que no son de tijeras para ir y venir.
Resoplé..
- Eso no es de mucha ayuda. Espero que no me hayas molestado para esto.
- ¡No!, no. Oí a Star que dejaría a BuffFrog una carta a su regreso, en la taberna de Medianoche, en el camino de los susurros amenazantes. Que pasarían por allí con la princesa.
- Mmm... ¿Estás seguro de que tu información es fiable?
- ¡Absolutamente! Estoy totalmente seguro de que Star y sus amigos pasarán por allí.
- Bien. Al menos has servido para algo. Ahora saca a tu gente de allí bien rápido o ya sabes lo que hay.
Y corté sin darle tiempo a decir nada.
Me enerva tratar con patanes como este. Si perdemos nuestra oportunidad de capturar a los Spiderbite por su culpa, iré personalmente a buscarlo.
Star POV
- No tenías por qué venir, Yak.
- ¿Y dejaros mover este peso por ahí?
Y es que Yak cargaba con una carretilla en la que reposaban dos capullos de seda. Uno por Penélope y otro por su madre.
- Mi mochila pesa más. - dije señalando la montaña que portaba
- Ya... Por eso. No te iba a dejar llevando las dos cosas a la vez.
- Yo hubiera podido - agregó Marco - Yak... Es casi seguro que nos ataquen. Ya sabes lo que hay que hacer.
- Lo sé, lo sé... Al más mínimo riesgo, salgo corriendo a la espesura.
- Eso es. Mínimo riesgo.
Justo cuando estábamos hablando, un montón de tipos aparecieron por todos lados. Mercenarios.
- ¡Rodeados!
- ¿Os creeis que nos dais miedo? ¡Hemos peleado miles de veces con gente más fuerte que vosotros!
- ROARRR...
Al grito del que parecía el lider de la cuadrilla, todos se avalanzaron contra nosotros.
Pero nada que no sepamos como va. Cogí la maza de mi mochila y comencé a dar golpes por todos lados. Marco también. Hacía tiempo que no peleábamos así. Y debo decir que Marco ha mejorado muchísimo. ¿Ha entrenado sin que me enterara?
- ¡No tengo por donde huir! - dijo el pobre Yak al verse rodeado. Cogió una sartén de la mochila que había dejado en el suelo y se defendió como pudo.
- ¿No sería mejor una espada, Yak?
- Pero podría matar a alguien...
Pobre Yak. Tan bonachón hasta con quien tiene intención de capturarnos, matarnos o vete tú a saber qué.
Los mercenarios eran insistentes, pero no estaban a nuestro nivel. Tras varios cachiporrazos y golpes "letales" de Marco iban quedando noqueados permanentemente.
Por fín se abrió un hueco en las filas de los mercenarios.
- ¡Yak! ¡Ahora puedes irte! ¡Por ahí!
Y Yak corrió. Sólo había un problema. ¡Se llevó el carro con él!
- ¡Pero deja la carretilla, Yak!
Se había alejado cierta distancia cuando desde la copa de un árbol cayó sobre él un nuevo tipo, noqueándolo.
Lo reconocí al instante. Y pude ver en la cara de Marco lo mismo. Han sido unos cuantos encuentros ya.
- Rasticore...
- Hola, pareja. Tenemos cuentas pendientes, ¿verdad? Pero si me disculpais... lo primero es lo primero.
Rasticore hizo un gesto con la cabeza y el resto de mercenarios se lanzaron al unísono. Obviamente el resultado no fue diferente.
Pero nos pudieron entretener lo suficiente. Rasticore alzó la espada y la dirigió contra los capullos de seda. Inmediatamente se abrieron dejando expuestos al exterior una sustancia biscosa.
- NOOOOOOOOOOO - grité
Rasticore metió sin miramientos su brazo en uno de ellos y vió que dentro había un esqueleto.
- Vaya... Parece que el veneno ya ha hecho su efecto. Os habeis esforzado en vano.
- ¡Me las pagarás! - dije mientras golpeé con la maza a todos los mercenarios que aún quedaban en pié.
- Vamos... Lo estoy deseando - dijo blandiendo la espada amenazadoramente.
- ¿Espadas? ¡Que así sea! - dije mientras solté la maza y agarré una espada enorme de mi mochila.
- Aaaaaaa...
Nos lanzamos con fuerza en uno contra el otro. Mi espada era mucho más pesada y grande y aún así, podía blandirla casi tan rápido como él. Sin embargo, de alguna manera, sabía como reaprovechar la fuerza de los golpes para dar velocidad a su espada y volverla de nuevo contra mí.
Conocía esa técnica. Me la habían explicado. Me han entrenado algunos de los mejores caballeros de todo Mewni. No porque no pudiera usar mi magia por este maldito campo me iba a quedar indefensa.
Ante su sorpresa, giré sobre mi misma cuando teníamos nuestras espadas una contra otra para acercarme mucho más a él y le golpeé con el otro brazo. Cuando perdió el equilibrio, le dí un mandoble en medio de su cuerpo.
Salió despedido hacía atrás. Sin embargo, su cuerpo estaba intacto y de una pieza. No era cosa de Septarian. Era la extraña coraza negra que llevaba. Como si fuera impenetrable, había convertido un golpe que en circunstancias normales hubiera cortado en dos en un golpe, como si hubiera sido ejecutado con un palo.
Un golpe duro que a otro podría haber noqueado. Pero no desde luego a un septarian, con un aguante sin límite.
El reptíl carcajeó.
- Sin duda sabes pelear, princesa. Pero como ves, no puedes derrotarme. Lucharemos hasta que se os acaben las fuerzas.
- Tú sólo eres uno. Te encadenaremos si hace falta.
- ¿Estás segura de ello?
Rasticore silvó y otros dos reptiles, con la misma indumentaria, salvo que iban encapuchados, aparecieron de entre las sombras.
- Bien... - dijo Marco- Es hora de enseñar los dientes. ¿Tienes la ballesta lista, Star?
- La tengo.
Y disparé justo a la cabeza de Rasticore. A diferencia de sus compañeros, no llevaba casco. Quería que supiéramos quien era. Grave error dejar una parte de su cuerpo sin protección. También llevaba al descubierto ese brazo de metal suyo, el que por cierto, interpuso entre mi flecha y su cabeza, hundiéndo la punta en este.
- Vaya... Tienes buena puntería - y olió la flecha -. Veneno... Alguien ha estado haciendo los deberes.
Los otros dos reptiles se miraron el uno a otro con preocupación.
- No os preocupeis. Sus flechas no pueden con la coraza.
Y los tres se lanzaron contra nosotros.
Yo fuí directa a por Rasticore, a quien volví a esquivar y situar entre el otro lagarto, haciendo imposible que me atacaran a la vez.
Mientras Marco se lanzó por el tercero. Hábilmente al último segundo se dejó caer arrastrándose por el suelo esquivando tanto su golpe como colocando su espada por debajo, seccionando la rodilla del lagarto.
- AAAaaaa... - gritó el lagarto de dolor.
- ¿No se suponía... ? - preguntó el otro encapuchado confuso contra Rasticore
Pero fue Marco quien contestó.
- Esta espada es el Choppo. Tiene un filo tan perfecto que rayar un diamante. No hay coraza que pueda con ella.
Pero el lagarto mutilado se regeneraba y volvía a levantarse una vez más.
- Parece que aún no has aprendido, chic... AAAAAAAAAAAAAAAAAaaaaahhhhh - volvió a gritar mucho más fuerte.
Y es que yo no iba a esperar. La pierna seccionada crecía esta vez al aire libre, y era un blanco fácil para mi ballesta.
Pude ver el efecto de este veneno con mis propios ojos. La zona donde había impactado se tiñó de negro y de esa macha negra comenzaron a salir como si fueran serpientes bajo su piel, en todas direcciones, tan negras como la misma mancha, hacia la parte superior de su cuerpo.
Rasticore fué hacia él y cortó su pierna una vez más por el mismo lugar que Marco.
Pero esta vez la pierna no creció.
El mutilado comenzó a rogar asustando.
- Vámonos, jéfe. Vámonos... La misión está cumplida..
Rasticore gruño
- Nos volveremos a ver... - dijo en voz alta.
Para despues susurrar algo. De repente detrás de ellos apareció un portal y Rasticore con el encapuchado sano arrastraron al tercero por el portal desapareciendo al instante.
Rasticore desenvainó su espada.
Marco POV
- Relájate, Marco. ¿Cómo iban a poner micrófonos en esta habitación? ¡Nadie sabe que estamos aquí!
Tras el conocimiento de que Trex había estado espiándonos a todos todo el rato... o al menos eso había dejado caer Fly, Gaspar me había sugerido que contactáramos desde el castillo en un lugar diferente a donde acostumbrábamos. Un logar discreto que fuera casi imposible que lo estuviéran espiando.
Y sabía el lugar perfecto. Este. Era un cuarto en el subsótano. En su momento había hablado con Sir Lavabo por mera curiosidad, como habría sido mi labor como escudero de haber entrado a su servicio.
No sé si lo hubiera aguantado. Era un lugar humilde. Limpio, eso sí, como no podía ser de otra forma bajo el cuidado del caballero. Pero era bastante frío y húmedo.
Aún así tenía una cómoda cama sobre la cual ahora estaba sentada Star, un escritorio y un espejo para llamar, aunque este último acabábamos de traerlo de QuestBuy, al igual que unos cuantos cachivaches para buscar micrófonos con los que ahora estaba asegurando cada centímetro del lugar.
- Está limpio. - dije terminando
- ¿Ves? Supongo que no puedes dejar de ser el "chico seguridad"
- Hey. ¿Acaso no hemos pasado suficientes peligros por hoy?
Llamada del príncipe Pigmeon
- Hola.
- Hola, Star... Es un placer hablar contigo. - dijo el pájaro
- Gracias por todo... Despues de lo que pasó en la regencia...
- Nada... nada... Tonterías. Estoy seguro de que al final saldrás elegida. Si supieran todo lo que estás haciendo de verdad, por todos...
- ¿Está el canal asegurado? - interrumpí
- Mi asistente dice que sí.
Un pixie se pasó por delante.
- He terminado mi escaneo número 345 y no he encontrado nada.
- Es más concienzuda que tú. - bromeó Star
- Hola chicos - dijo una nueva figura que entró en el espejo
- ¡Hola, Gaspar! ¡Espero que os fuera todo bien!
- Sin problemas, según lo previsto. ¿Y vosotros? ¿Os llegaron a atacar?
- Sí... La trampa de Fly funcionó según lo esperado. Teníamos razón. El septarian que atacó a Slime es el mismo que conocemos. Se llama Rasticore.
- Sí. Sé quien es. Está en la lista negra de la alta comisión
- Se tragó el anzuelo por completo. La idea de Star de colocar unos esqueletos con carne podrida en los capullos funcionó de verdad.
- ¿Acaso lo dudabas?
- Realmente parecían haberse descompuesto naturalmente.
- No preguntaré de donde los has sacado - dijo Gaspar medio preocupado medio en broma
- Ya os dije que el templo de la magia está cerca. Conocía el lugar.
- Tenías que haberla visto. - dije a Gaspar - Cuando Rasticore destruyó las cápsulas... El grito de Star fue realmente convincente.
- Nooooooo - repitió Star, pero en bajito y mucho peor fingido.
- Genial. Pero, ¿estais bien? ¿Y Yak?
- Básicamente estuvo apartado de la pelea. Y nada especial con esta. Hemos peleado contra tipos parecidos muchas veces.
- ¿No eran septarian?
- No. Sólo tres... Y uno se llevó un regalito. - dije mientras enseñé una de las flechas que me había dado.
- Funcionan tan bien como se suponía. Tenemos un nuevo septarian cojo en Mewni. - dijo Star simulando cojera
- Genial. Bueno, chicos. Espero que os las arregleis bien sin mí. Yo me voy a quedar unos días más por aquí estudiando el veneno. Nos vemos.
Y la llamada terminó.
- Ha sido un día increible. Me siento como en una película de espías. - dije a Star
- Tienes razón. Conspiraciones, espías, emboscadas, trampas, engaños... Ha habido de todo.
- Hoy es jueves en la Tierra... ¿Te apetece ver una película de espias?
- ¡Vale! ¡Vamos a mi habitación!
Y por primera vez desde que vine a Mewni, Star y yo volvimos a pasar un jueves comiendo nachos y viendo películas.
Quizás fue gracias a las ideas de estas películas que habíamos logrado a engañar al reptil por esta vez.
