Nota del autor. Quiero pedir disculpas... Este capítulo es un simple interludio entre otros que quería aprovechar para para mostrar algo de las personalidades de los personajes, pero no me salió bien.

Y el resultado me resultó muy pesado.

Y lo volví a hacer... ¡Y me ha salido algo aún más largo!
No tengo paciencia para una tercera vez. Ya he gastado demasiado tiempo, así que así se queda.

Espero que no os resulte demasiado cargante. No es un capítulo esencial para la historia.


Trex POV

Hay que reconocer que se está desfogando a gusto. Cinco contra uno, y da más palos él que todos los demás.

Es la hora de la ronda. Por fin paran. Pero no Rasticore, que me ignora y se dirige a uno de los sacos a seguir golpeándolo con la vara de madera con la que ha estado entrenando todo este rato.

- Ejem...
- ¿Alguna nueva misión, Trex? - dice sin mirarme, mientras sigue golpeando con fuerza el saco

Supongo que le conozco desde hace suficiente tiempo para saber que cuando está de este humor, ya no lo puedo tratar como un subordinado cualquiera. Tampoco importa. Nos conocemos demasiado del pasado para tener ese tipo de trato todo el tiempo. Al menos, yo no soy el foco de su ira.

- No necesariamente. ¿Quieres hablar sobre lo que ha pasado con la princesa?
- No.

Bueno... Quizás le estoy permitiendo demasiado.

- En realidad, era una pregunta de cortesía.

Puse un video en la tablet que portaba. Esta era una escena vista desde uno de los acompañantes. Rasticore y Star Butterfly se enfrentaban espada contra espada. La espada de la adolescente era mucho más pesada que la suya. Aún así, Rasticore se movió con agilidad. Pero para su sorpresa, en uno de sus choques de espadas la pricesa apartó las espadas hasta casi chocar su cuerpo contra el de Rasticore para despues girar y golpearle en sentido inverso con gran fuerza.

- La verdad... No creí que fuera a golpearte así. Me ha sorprendido.
- ¡Maldita cría! ¿De donde sacó tanta fuerza? Hace unas semanas la sujeté con un brazo con facilidad cuando pasó lo de Heinous. Pesará unos ¿cincuenta kilos?. Y en ese golpe al menos lo haría con doscientos kilos de fuerza o más. ¡Y con ese ángulo! Jamás nadie ha hecho un movimiento así. Sería un golpe débil e inútil.
- Dicen que las Butterfly pueden controlar la densidad de su cuerpo con la magia.
- En ese momento teníais los monolitos activados. ¿No?
- Cierto, pero estabais al límite del campo. Su magia es fuerte.
- Si no me hubieras impuesto que respetara su vida, no habría dejado que se acercara tanto.
- No me eches la culpa de tus errores. Lo de jugar a las espadas con ella fue cosa tuya. Ya sabes que si la princesa muere ahora, podría provocar que todos los reinos se unieran contra nosotros y no es algo que nos convenga.

Rasticore por fín paró y comenzó a secarse con una toalla.

- ¿Y de donde diablos sacaría el veneno? ¿No se supone que hemos matado a todas las arañas?
- Bueno. Es de una familia real. Seguro que tienen una sala de alquimia con algunas reservas. O quizás en la armería. Pero sin arañas, dudo que hubiera suficiente para una verdadera batalla a gran escala.
- Entonces, ¿por qué te preocupa tanto que se unan?

A veces me da la impresión de que Rasticore se olvida de todo nuestro pasado.

- Ya lo hemos hablado, Rasticore. Superioridad numérica, ya sabes. Como en las antiguas cazas de los nuestros. Siempre pueden encadenarnos y tirarnos a la lava.
- Al menos se cumplió la misión.
- Respecto a eso... he estando observando las imágenes de esos capullos de seda o lo que fueran. Por lo que he averiguado, algunas especies pueden crearlos para hibernar a sus presas, para que se mantenga la carne por más tiempo. Me extrañó que dentro estuvieran tan descompuestos.
- ¿No es el efecto del veneno?
- En circunstancias normales, sí, algo parecido. Pero con esos capullos... He estado pensando que quizás nos han dado el cambiazo.
- ¿QUÉ?
- Bah... No te preocupes. Si hicieron esto de los capullos, incluso si nos han dado un cambiazo, eso significa que las verdaderas están envenenadas.
- Eso ya te lo dije yo.
- No está de más confirmarlo. Y si lo están... no podrán curarlas sin la varita, cosa que por cierto, ya no tiene.
- ¿Estás seguro de eso?
- Bastante, sí. De todas formas es un problema si Star Butterfly llega a reinar. Incluso sin pruebas de lo que hemos hecho, quizás pueda unirlos despues de todo por lo que volveríamos al mismo punto.
- ¿Superioridad numérica?
- Sí. En todo caso, supongo que lo más preocupante de lo ocurrido es esto. - dije mientras enseñé a Rasticore las imágenes del joven seccionando la pierna de uno de sus compañeros.
- ¡Hey! Eso no es culpa mía. Se supone que las corazas eran impenetrables.
- Lo sé. De hecho voy a hacer una visita al proveedor. Sabiendo tu estado de ánimo, me preguntaba si te apetecería acompañarme para presentarle tus respetos.

Algo cambió en la cara de Rasticore. Sabía lo que significaba. Le acababa de dar una cabeza de turco por lo que había ocurrido.

- ¿Sabes? Me parece una idea excelente.


Marco POV

- Star... ¿Aún sigues aquí? Llevas como veinte minutos tomando cereales ¿Cuantos tazones te has tomado?
- No sé. He perdido la cuenta.
- Eso no es sano. Además, me vas a obligar a volver a ir al supermercado.
- Oye... tampoco es que tardemos precísamente mucho con las tijeras. Además, ¿hace cuanto que no visitas a tus padres?
- Les llamo a menudo.
- ¿Y los demás?
- Sí... En eso tienes razón. Hace meses que Ferguson y Alfonso quieren que quedemos para charlar.
- Ya... Hace mucho que no quedas con esos dos, ¿verdad? Hace dos cursos prácticamente estaban en casa cada poco y desde que cambiaron de clase os visteis muy poco.
- Sí.

Star había acabado su tazón, pero hizo un giro de muñeca y el tazón volvió a aparecer repleto de nuevo.

- Espera... ¿Qué acabas de hacer?
- ¿El qué?
- Tu bol.
- Ah... ¿Crear cereales mágicos? Llevo cierto tiempo entrenando. Ahora los cereales me salen genial. Casi saben igual que los originales. Duuuulceeeeess...
- ¿Todo este tiempo llevas tomando cereales mágicos?
- No. Los dos primeros tazones fueron de cereales de verdad. Pero acabé la caja. Los siguientes... ¿diez? ¿veinte?... bueno... los demás han sido mágicos.
- ¿Veinte? Has perdido el control, Star. ¿Recuerdas lo que pasó la última vez que te atiborraste de azucar en la Tierra?
- Tranquilo, Marco. Ya sabes que la comida invocada no llena. Es como tomar aire con textura y sabor a comida de verdad.
- ¿Y cuando vas a parar?
- Cuando llegue Janna...

Justo apareció un portal donde estábamos. Y Janna lo cruzó... pero detrás apareció Tom.

- Hola, pareja. - dijo Janna. Pero sus palabras sonaron puntillosas, como siempre.

- Oh... Tom... Que... sorpresa. - dijo Star medio atragantada. He hizo desaparecer los cereales con un chasquido de dedos.
- Hola. - dijo con cierta incomodidad.
- Creí que... estabas... ¿Qué tal tu padre y eso?
- Ibas a decir castigado, ¿verdad?
- Pffffff... - Janna contuvo la risa.
- Siento lo que pasó, Tom. No entiendo por qué tu padre se puso así. - dije yo - Tú no tenías culpa de nada.
- Dímelo a mí... Es cosa de la apariencia, ¿sabes? Ante los que le conocen le da igual pero ante desconocidos... Delante de las demás familias reales es como si tuviera otra personalidad. Está siempre muy preocupado con la imagen. Se piensa que no da la talla o algo así. Dice que ahora seremos el hazmerreir de las demás familias. Que me llamarán cornudo o algo parecido.

Miré a Star y no pudimos evitar sonrojarnos, porque precísamente lo que habíamos visto ayer, la obra en el poblado, fue justo como le habían llamado. Pero ninguno de los dos dijo nada. Sin embargo, Janna...

- ¿Acaso no lo eras antes? - dijo mientras tocó la punta de uno de sus cuernos con la mano
- Ja, ja... Muy graciosa... ¡Y no toques!

- Pero nada ha sido culpa tuya. ¿Por qué la tomó conmigo? - insistí
- No sé. Al principio se montó no se que idea en la cabeza como si lo ocurrido fuera un juego de intercambio de parejas o algo parecido. Resulta que había conocido hace poco a un tipo que ha reencarnado en el inframundo que era adicto al sexo y por lo visto se montó la película de que nosotros estábamos haciendo algo parecido. Cuando yo lo desmentí entonces me acusó de no saber cortejarte - dijo señalando a Star - , y cuando le dije que eras libre de escoger luego me dijo que si entonces no tenía valor para cortar... En fin... Yo creo que tenía ganas de echarme una bronca y no sabía por qué. Por una vez mi madre puso algo de calma al asunto.
- ¿No era tu madre la que siempre se enojaba? - preguntó Star
- Sí. Es extraño verles por una vez con los papeles cambiados. Creo que mi madre se siente culpable porque fue ella la que más me presionó para que saliera contigo. "Sigue a tu corazón", me decía.
- Pues no me parece mal consejo - contestó Star.
- Bah. Los "crushes" están sobrevalorados. - dijo Janna
- Claro. Fácil para tí decirlo, la dama del corazón de hielo. - le repliqué

Un silencio incómodo se produjo tras mi frase. Creo que me he pasado.

- ¿Ves? - dando un par de pequeños codazos a Tom - Mantengo el listón de mi reputación bien alto.

Janna... No tiene remedio. No pude más que voltear mis ojos.

- Y... ¿Cómo es que venís juntos? - preguntó Star extrañada...arqueando una ceja... Incluso... ¿hay un ligero tono inquisitorio? ¿Celosa?
- Ah... Sí... Estamos... ayudándonos mutuamente. - respondió Tom dubitativo
- ¿Con qué?
- Estamos aprendiendo rúnico demoníaco. - respondió Janna mucho más resolutiva
- ¿Eh? ¿Por qué os ha dado por ahí?
- ¿En serio, Star? - dijo Janna sorprendida -. ¡Los Lucitor tienen toda una biblioteca sobre maldiciones escritas en eso!
- La pregunta no iba por tí, Janna. Creo que lo tuyo está claro. ¿Pero tú, Tom? ¿Por qué ahora?
- Porque... ¿ahora sé que puedo estar bajo la influencia de una y me gustaría saber más sobre ello?

Star tardó un segundo pero luego abrió los ojos mucho más al entenderlo.

- Ooooohhhhh... Ok, ok, ok, ok... Ahora entiendo.

- Bueno, qué. ¿Vamos a eso de los "monolitos" de los que me habeis hablado?
- Sí... Pero antes... aprovechando Tom que estás aquí. ¿Te suena este tipo de coraza? - dijo Star mientras puso el trozo de coraza que el septarian dejó atrás.
- ¿Un trozo de protección una pierna?
- Sí... Bueno... pensé que sería desagradable mostraros la pierna que había dentro.
- ¿Qué? - dijo Janna sorprendida - Claro que sería desagradable. ¡Y genial!
- Mejor no... Además la quemamos. Es de un septarian... ¿Y si vuelve a crecer? - dijo Star
- ¿Matasteis al reptil? - preguntó Tom
- No. Sólo lo dejamos cojo.
- Entonces no crecería. Por lo que he leído, hay algo de maldición en su regeneración, porque no crecen todas sus partes por igual. El alma se vincula a una única parte, la más grande o la que tenga la cabeza o algo así, y esa parte es la que crece. Y si los matan por completo... no sé si perderán el alma o algo así, porque no he visto ningún septarian en el inframundo.
- ¡Ah! Eso me recuerda... - dijo Star - no he tenido tiempo de contarte, ya lo haré de camino... sobre una septarian pacífica que nos hemos encontrado... Pero antes de eso... ¿te suena algo de un demonio muy poderoso que hubiera en Mewni cuando llegaron los mewmanos?
- No. No me suena de nada.
- Tu madre ha gobernado el inframundo de Mewni mucho tiempo, ¿verdad?
- Que yo sepa... desde siempre.
- ¿Estaría cuando ocurrió eso?
- Supongo.
- ¿Podrías preguntarla?
- Claro... pero mejor no ahora. Prefiero dejar a mis padres tranquilos por el momento.
- No hay prisa.

Mientras nosotros habíamos conversado Janna llevaba un tiempo examinando la prenda.

- ¿Alguna idea del material, Tom? ¿Algo que conozcas? No parece un tejido animal, pero un caballero que lo ha visto dice que es tan duro como el cuero de dragón... Que jamás había dicho nada igual.
- ¿De verdad? - dijo Tom sorprendido - El cuero de dragón es de lo mejor.
- Es una tela sintética multicapa. - dijo Janna - Parece de clasificación militar. Pero es terrestre, sin duda.

Los tres nos quedamos en silencio por la sorpresa.

- ¿Cómo... estás tan segura? - pregunté
- Mirad aquí... ¿No lo veis?

Janna señalaba un punto de la prenda... por el reverso de esta.

- ¿Qué hay que ver?
- Teneis que mirar de lado... ¿Seguís sin verlo?
- Es como... ¿unas manchas? - dijo Star
- A ver... Os lo voy a poner fácil... creo que tengo por aquí...Sí... aquí

Janna sacó una linterna con la que iluminó la prenda. Lo que ella se indicaba se hizo claramente visible.

- ¡Oh! ¡Un escrito secreto con magia! - dijo Star
- No, Star. Es sólo una lámpara ultravioleta. Y eso es tinta. Es un código de barras. Lo que pasa es que como es del mismo color que la prenda, no destaca bajo la luz normal. Sólo si lo veis de lado o si lo iluminais adecuadamente lo podeis ver bien.
- ¿Como es que tienes una linterna ultravioleta? - pregunté
- Forma parte del kit básico para extraer huellas.
- ¿Por qué ...? ... Olvídalo. Para eso me mangoneas la cartera, ¿verdad? Estás abonada a la tienda del espia
- ¡Oye! ¡Yo nunca te he robado dinero!. Sólo te he hurtado la cartera, que no es lo mismo. Ni siquiera eso en realidad, porque siempre te la devuelvo. Al que le gusta estos chismes es a Alfonso... pero es terrible jugando al poker y las apuestas.

Cómo no. Janna sableando también a mis amigos.

- Chicos... chicos... - dijo Tom conciliador - No nos perdamos... Vale... Un código de barras. Pero... ¿cómo explica eso que esté fabricado en la Tierra?
- Me da en la nariz que aquí apunta a una página web. Algún país asiático.
- Pfff... Ahí puede decir cualquier cosa. ¿Acaso crees que no usan códigos de barras en QuestBuy? Espera que ahora con el móvil y lo vemos en un segundo.

Pero Janna tapó mi movil con su mano.

- ¿Va una apuesta? Yo digo que apunta a un país asiático.
- No... No apostaré contra tí.
- Entonces dame la razón sin mirar el móvil.
- ¡No tengo por qué hacer eso!
- Gallina... gallina... ¡Coooooc coooooc!
- ¿Esto es siempre así? - preguntó extrañado Tom a Star
- Más o menos. En la Tierra no era tan diferente.
- ¡VALE! ¡BIEN! Veo tu apuesta.
- 650$
- ¡Oh! ¡Vamos! ¿Bromeas? ¡Tú no tienes ese dinero!
- Pero tú sí. Tú preocúpate por pagarme.
- ¿Sabes qué? Está bien. Veo tu apuesta, pero si yo gano, no volverás a hacer eso del truco hipnótico ese.
- Acepto.

Un pequeño atisbo de esperanza llenó mi corazón... que sea otra cosa, que sea otra cosa..

- ¿Y bien, Marco?

Mi gozo en un pozo.

- Es una web...
- ¿De donde, Marco? - dijo con una sonrisa malévola
- De China.

Y Janna puso su mano delante para cobrar.

- ¿Por qué apostaste contra ella, Marco? - dijo Star - Sabes que siempre pierdes.
- Se lo iba a quedar de una manera u otra.


Trex POV

La Tierra es un lugar extraño. Con mucho más terreno que Mewni. Sólo habitado por humanos, pero en cantidades absurdamente grandes. A pesar de la uniformidad de la especie, la diversidad de culturas es incluso mayor que en Mewni.

Creo que escogí el lugar correcto. No sólo tienen buena tecnología. También nos dan un gran margen de actuación pagando el precio adecuado.

Obviamente eso no es exclusivo de este lugar, ni de esta dimensión. Diría que de todos los motivadores del universo, el dinero siempre fue el que más poder tenía.
Pero aún así, todos te ponen ciertos límites que ni la mayor montaña de riquezas puede comprar. Afortunadamente, aquí esos límites era comprometer a personas de ciertas familias que, por otro lado, vivían lejos del lugar donde hoy íbamos de visita.

Además nuestro aspecto cuenta con otra ventaja. Por razones de su cultura, nos consideran "dragones" o algo así. Criaturas míticas muy poderosas. Aunque, obviamente, aprovechamos nuestras capacidades para hacer una demostración con las que asombrar a algunos de los cargos más importantes de por aquí.

Pero hoy, nuestra forma de impresionar no sería tan fastuosa... ni inofensiva.

- Oh. ¡Que sorpresa! No creí que viniera personalmente... Una... ¿visita de cortesía, quizás?
- Supervisión del producto, más bien...
- ¿Alguna.. queja en particular?
- Rasticore... ¿Te importaría leer la lista de cualidades de resistencia del producto que solicitamos?

Rasticore sacó la lista. Esto no era más que el primer acto de un teatro que ya estaba preparado de antemano.

- Flexible y ligera. Resistente a corrosión a ácidos fuertes. Ignífuga. Resistente a proyectiles de armas de fuego. Impenetrable a puntas de flecha, espadas, cuchillos y armas similares...
- Suficiente - dije cortándole

- Parece correcto - dijo el humano
- ¿Tienen un lugar de pruebas de campo?
- Sí, claro. Seguro que el equipo de I+D sigue haciendo pruebas con ellos... Síganme

Pasamos por varias salas. Naves inmensas más bien, donde un montón de trabajadores realizaban sus tareas coordinadamente, como un ejército. Decían que aquí no había esclavitud, pero a mis ojos, esta gente no tenía una gran diferencia con la que estaba trabajando en mi mina, salvo la causa motivadora. Miedo en los míos, codicia en esta gente. Por eso tenemos la fuerza negociadora de nuestra parte.

- Le presento al ingeniero jefe del proyecto.
- Oh... - dijo aquel hombre -. Son ustedes... los... clientes.

Estaba claro que este era uno de esos hombres que temblaban ante nuestra presencia. Y hacía bien. Especialmente hoy.

- Estamos aquí para supervisar el producto.
- Ah... Bien... Como pueden ver... estamos trabajando intensivamente en ello.

Había varios grupos de personas probando diferentes cosas. También trabajando en aspectos secundarios, como el aspecto exterior pues queríamos que pareciera más una coraza común, o elementos agregados para poder llevar utensilios en la prenda.

Uno de esos grupos tenía a un hombre con una de las corazas puestas, mientras otro le estaba golpeando con un puñal que, obviamente, no traspasaba la coraza.

- Ahí están probando la resistencia a espadas, cuchillos y otras armas blancas, ¿verdad?
- Correcto.

Rasticore me miró con su sonrisa maquiavélica. Y asentí.

- Pero qué...

Rasticore desenvainó la espada que colgaba a su espalda. Se había pasado media hora buscando el arma correcta en la armería real de los SpiderBite y otra media hora afilándola al máximo.

Se lanzó a toda velocidad sobre el despistado ingeniero que ni siquiera nos miraba. Rasticore imitó el movimiento del joven escudero de la princesa, aunque patinó sobre el suelo con más elegancia y agilidad que este, sin necesidad usar una de sus manos para ganar equilibrio. Pero su espada se movió exactamente a la misma altura y velocidad. Y produjo los mismos resultados.

Aquel débil terrestre no gritó hasta estar derrumbado en el suelo. Creo que el corte de Rasticore fue tan limpio que por un segundo no debió entender ni lo que pasaba.

Pero luego su grito fue ensordecedor.

- AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHH

- ¿ESTAIS LOCOS? ¡HABEIS MATADO A UNO DE MIS INGENIEROS!
- No... Aún no está muerto... Aunque al ritmo que se desangra lo estará pronto.

Algunos terrestres se arremolinaron alrededor del mutilado, intentando inútilmente taponar la herida hasta que uno, más hábil, usó un cinturón y lo apretó algunos centímetros por encima del corte con todas sus fuerzas y el desangramiento comenzó a frenar.

¿Podían salvarle la vida despues de todo? No lo sé, y no me importaba. Esto era una demostración de fuerza y amenaza. Sus vidas no me interesan. Necesito esas corazas para ayer, y estas no me valen.

- Como puede ver... el producto ha fallado estrepitósamente cumpliendo sus especificaciones.
- Pero... pero... ¡tenemos maniquís para esas cosas! ¿Cree que obtendrá mejores productos matando a sus diseñadores?

Ese hombre había ganado confianza al aparecer varios de sus guardias y colocarse a su lado, aunque los había frenado con un gesto. Si supiera realmente a lo que se enfrentaba... dudo que me hablara así. Pero realmente no necesitaba amenazarlo a él. Sé perfectamente que él cederá mejor con la codicia.

- Sí

El hombre se quedó con la boca abierta.

- Déjeme dejarle las cosas claras. Ambos sabemos que en este lugar mucha gente pierde la vida por accidentes. De hecho, sé que no le resultará difícil hacer pasar este incidente como un nuevo "accidente laboral". Y ambos sabemos que es así porque las vidas tienen un precio. Ustedes quieren beneficios y sus trabajadores están dispuestos a ponerse en riesgo a cambio de un justo intercambio monetario.
Y nuestra relación no es diferente. Soy consciente de que le exijo mucho, pero pagaré un precio acorde. El caso es que necesito esas corazas YA, y estas no me valen. Así que vamos a quedarnos aquí, y dentro de una hora me presentará un nuevo prototipo. Volveremos a hacer una prueba de campo - dije mientras señalaba al charco de sangre dejado por el mutilado - y el responsable será el encargado de probarlo. Así hasta que el resultado sea de nuestro agrado.
Si alguien no quiere probarlo, que deje el puesto al siguiente, o al siguiente, o al siguiente... Y si no hay más candidatos, nos iremos por donde hemos venido. Pero usted no verá ni un solo cofre.

- ¡Teníamos un acuerdo!

- Sí. Y el acuerdo tiene unas condiciones. Su producto no cumple las especificaciones, así que podemos rescindir el contrario. Quiero un prototipo que funcione YA, o buscaré a otro que me provea las corazas.

El hombre dudó. Ahora sabía que no negociaba contra un loco que mataba por placer. Era un negocio. Un negocio duro y sangriento. Pero su forma de trabajar no era tan diferente despues de todo. Aquí había muchos trabajadores que realizaban sus tareas prescindiendo de medidas de seguridad que salvarían muchas vidas. Pero esas medidas costaban dinero. Las vidas tenían un precio, y ese era el tipo de negocio del que ahora mismo estábamos hablando.

- Déjeme un momento. - dijo por fin.


Star POV

- Es toda una historia - dijo Tom al acabar de escuchar lo que nos contó Feliandre, la anciana septarian.
- Entonces ese "demonio" o lo que sea que había en el bosque ¿está relacionado con el monstruo "marido" de Eclipsa? - dijo Janna
- Es bastante probable.
- He leído bastante de historia sobre Mewni, pero no llegaba cronológicamente tan lejos - dijo Tom -. Pero nunca he leído de historia de ese tipo en el inframundo. Hasta donde yo sé, el inframundo siempre ha sido como es.
- Pero... ¿no me comentaste que tu madre decidió llevar el inframundo de Mewni de otra forma? - le preguntó Janna
- Sí pero.. supongo que sería en los inicios de Mewni. Al menos siempre lo entendí así. Supongo que puedo preguntarle a mi madre - dijo con intención de llamar
- Um... Vaya. Qué mala suerte. Parece que mi móvil no funciona.
- Son los monolitos. Anulan la magia y nuestros móviles la usan.
- La tecnología terrestre funciona - confirmó Janna comprobando su móvil.
- Correcto... Tom... ¿Cómo lo llevas? - le pregunté
- ¿A qué te refieres?
- El campo antimágico... ¿No te molesta?
- No... No siento nada. - dijo mientras invocaba una bola de fuego sobre su dedo índice

Yo intenté algo parecido... un simple "levitato" sobre piedras cercanas. Pero me resultaba imposible.

- Qué raro... Marco... ¿puedes comprobar si te funcionan las tijeras?

Marco las usó sobre el aire. Nada. Como si fueran tijeras normales.

- No. No funcionan.
- ¿Tom?
- Yo sigo igual. Supongo que los monolitos no afectan la energía demoniaca.
- Entonces... ¿La magia del inframundo y la de las Butterfly es diferente? - preguntó Marco
- Sí. La magia convencional fluye de los nexos de magia mientras que la del inframundo de la tortura de las almas... por lo que tengo entendido - dijo Janna como quitando importancia a lo que acababa de decir.
- Espera... ¿Tú sabes lo de los nexos de magia, inundaciones y eso?
- ¿Lo del renacimiento de la magia?
- ¡Sí! ¡Cómo!
- Glossarick me lo contó, claro.
- Sí... pero... ¿Y cuando te lo contó a tí?
- No sé... Un día...
- ¿En la escuela? ¿Cuando estaba en la Tierra?
- Sí, claro... Ya sabes que desde que volviste a Mewni estaba zumbado.

En ese momento, me dí cuenta de que es posible que Glossarick ya me lo hubiera contado antes y no le prestara atención. O quizás Janna tuvo la iniciativa de preguntar y yo no. Había desperdiciado mi oportunidad.
Pero también significaba que si quedaba alguna duda si lo que ví de Glossarick había sido sólo un sueño, esta acababa de desaparecer.

- Oye, Marco... Acabo de hacerme con la película "El superviviente del batallón"
- ¿Silver Haltone?... En los 90 era una estrella... pero a estas alturas está cascadísimo el hombre... Seguro que son todo efectos especiales...

Janna fue rebajando el paso
- Las películas te aburren, ¿verdad? - le pregunté
- ¿De acción? Normalmente, sí. Casi todas son muy parecidas.
- Ahora que están distraidos me gustaría a provechar para preguntarte... Esto... A tí te caen mal los matones, ¿verdad?
- Si por matones te refieres a abusones, sí.. definitivamente sí. Hace unos años yo era diferente... y me lo hacían pasar mal, así que ahora, cuando tengo la oportunidad, me gusta devolvérsela si puedo.
- ¿Era Marco diferente? Quiero decir... como un matón o algo parecido.
- ¿Marco? Pfffff... ¡Claro que no! Al contrario. Siempre ha sido tan buenazo que hasta se han aprovechado de él muchas veces. Cuando era joven mucho más. También se metían por él. Por eso creo que dejó el ballet por el karate.
- ¿Marco iba a ballet?
- ¿Nunca le has visto por su casa con sus zapatillas de ballet?

Ahora que lo decía Janna... Sí. Me había llamado la atención y se lo había preguntado. Pero él me dijo que las usaba porque eran muy cómodas.

- Ok. Lo que sea. Pero lo que no comprendo entonces es... ¿por qué te comportas así con Marco? Ya sé que te gusta tomar el pelo a la gente y eso, pero me he fijado que con Marco te ensañas especialmente...
- Precísamente porque es un buenazo.
- No lo entiendo. ¿Disfrutas enfadándole?
- A veces es divertido, no lo voy a negar. Pero no me refería a eso. Lo que quiero decir es que lo hago porque lo necesita.
- ¿Eh?
- Mira... Cuando teníamos nueve años, él era un pedazo de pan. Si le pedías que te prestara algo, siempre lo hacía. Y, ya sabes... hay gente que es muy olvidadiza...

Obviamente Janna me tiraba una indirecta. Y es cierto... casi siempre olvidaba mi material para llevar a clase. Pero como nunca (o casi) olvidaba la varita, nunca fue un problema grave.

- Así que recurrían a él. Y al ver que siempre cedía, a veces le pedían las cosas y no se las devolvían.
- ¿Aja? - no entendía muy bien de qué me hablaba Janna
- Así que comencé a pedirle su material todo el rato... y convenientemente lo "perdía". Y lo hice tan a menudo que un día Marco explotó. A partir de ese día, comenzó a buscar excusas para no prestar su material a quien sabía que no se preocupaba porque sabían que él estaba ahí.
- O sea... ¿Lo hiciste para que dejara de ser bueno?
- Para que dejara de ser DEMASIADO bueno. Además, luego, milagrósamente "reapareció" todo el material que perdí... y también el de algún que otro compañero que lo había perdido en su mochila.
- OOoooohhhh... O sea, que le protegiste.
- En cierta forma. Pero sobre todo lo hice para que espabilara. Por ejemplo lo de hoy... ¿qué te crees que hago con sus 650 $?
- Ni la más remota idea.
- ¿Nunca te ha comentado que a veces le llegan "cheques extra" porque ha habido excedentes de ventas de muñecas?
- Oh.. sí... Aunque cada vez menos.
- Veo que aprende... En realidad... nunca ha recibido un cheque extra. He sido yo, que le he devuelto el dinero sin que él lo sepa.
- ¿Oh? No... lo entiendo.
- ¿Nunca te has fijado que un montón de gente le pide a Marco 650$ a la hora de cobrarle algo? ¡Todo el mundo sabe que siempre va con esa cantidad en el bolsillo! ¡Todo el mundo se lo quita!

No pude evitar sonrojarme. Recordé el día de la boda de Ruberiot y Foolduke. Había repasado demasiadas veces ese día en mi cabeza.

Fue el último que puedo recordar en el que metí mi mano en su ropa para quitarle a Marco su dinero sin ningún rubor y malgastarlos sacando fotos sin sentido para hallar una respuesta que podría haber logrado de otro modo.
Supongo que en este momento ese movimiento me parecería demasiado íntimo e incómodo ahora que nuestra relación está en un punto diferente.

- Así que se lo quito tan a menudo como puedo - ciontinuó Janna - para que se harte de que le mangoneen y luego se lo devuelvo sin que lo sepa...
- ¡Oh! Eso es... ¡Muy retorcido!
- Ese es mi rollo. - dijo guiñándome el ojo.

- Chicas... Ya hemos llegado. - dijo Tom

Pero no necesitaba sus indicaciones. Podía sentido muy bien.

- Apartaros todos y dejad a la experta... Vamos a ver qué tenemos aquí. - dijo Janna


Trex POV

El tiempo se hacía aburrido. Comprobaba las últimas notificaciones en mi móvil. Me indican que la princesa Butterfly y sus amigos están husmeando en mis monolitos. Si llego a saberlo jamás la habría dejado abandonar mi dimensión. ¿Acaso no tiene suficiente con convertirse en reina?

Dudo que logre algo, pero por si acaso, debería poner en marcha algunas de las distracciones que había ideado. Especialmente aquellas que le perjudicarán obtener la corona. Cada día que pasa queda más claro que es un estorbo en mis planes.

Rasticore se entretiene haciendo ejercicio con su nueva espada. Parece que le gusta. Pero está distrayendo a algunos de los trabajadores que le miran absortos y temerosos. Por suerte los que están trabajando en nuestro producto no están aquí.

- Es la hora... ¿Teneis una coraza para nosotros?
- Estoy seguro de que mis técnicos estarán a punto de entrar por la puerta - dijo incómodo nuestro contacto

Los minutos siguieron pasando y comencé a zapatear sonoramente. No era un acto reflejo como dejaba dar a entender. Realmente quería poner nervioso a ese hombre. Con un poco de suerte metería prísa a sus empleados.

Pero no fue necesario. Un grupo de personas con batas aparecieron por la puerta. Sólo uno vestía diferente.

- ¡Ya estamos aquí!
- ¿Es usted el responsable del grupo?
- Sí... Estoy convencido de que no volverá a ocurrir lo de antes.
- Espero que le hayan dejado claro las condiciones... porque usted será quien la pruebe.
- Sí... sí... Soy consciente de TODAS las condiciones - dijo mirando a nuestro contacto.

Parecía que además de nuestras condiciones, él había impuesto las suyas.

Mientras se ponía la coraza, podía observar las diferencias. Por la parte exterior, en las piernas y brazos había un refuerzo muy superior. La zona parecía ahora escamosa. Quizás una serie de capas rígidas sobre una base flexible bastante más gruesa que la original.

Rasticore se puso en posición y preguntó.

- ¿Listo?
- ¡Listo!

Rasticore se volvió a lanzar como antes. El golpe fue incluso algo más duro. El golpe sonó seco. La espada resbaló sobre la coraza.

El golpe fue suficiente para hacer retroceder a aquel hombre, pero no hubo corte.

- El refuerzo parece bueno... dije al examinar la zona del golpe que apenas había hecho una pequeña mella en el lugar.

El técnico comenzó a reir, satisfecho de su logro.

Rasticore me hizo una mirada que reconocí, y retrodecí dándole algo de espacio entre él y el técnico.

Y la risa del técnico se calló de repente, cambiando por una expresión ida. Luego, vomitó sangre...

La espada de Rasticore apareció por delante. Había perforado su cuerpo desde atrás.

- Sin embargo - digo Rasticore - la protección en pecho y espalda es tan mala como antes.

Un grupo de pequeños gritos de sorpresa recorrió a todo el grupo de diseño.

El técnico parecía a punto de desplomarse. De hecho, era el propio Rasticore quien en parte lo sostenía gracias a la espada. Aún así, había perforado algo por debajo del corazón. Supongo que intencionalmente, para evitar que se desplomara en el acto.

- Y el cuello.

Rasticore sacó la espada y casi al instante hizo un giro completo y golpeó justo al cuello.

La cabeza del técnico salió despedida, rodando a varios metros del resto del cuerpo. Y el resto se desplomó, chorreando sangre por el suelo.

Se produjo un segundo grito del grupo, mucho más alto que el anterior. Sus caras se llenaron de terror al contemplar la escena. Alguno salió corriendo y se puso a vomitar algunos metros más lejos.

- La protección de las extremidades desde atrás tampoco es adecuada - dijo Rasticore, desmembrando el ya desplomado cuerpo.

- Rasticore... Es suficiente. - le indiqué

- Sólo quería mostrar los defectos de la coraza.

Y me volví a dirigir al contacto

- Como puede ver... Seguimos sin estar impresionados con el resultado... ¿Merecerá la pena esperar otra hora o deberiamos que irnos ya?

- Denme un momento, por favor...

Pero al mirar al grupo de técnicos, estos comenzaron a retroceder y comenzaron a discutir entre ellos, a cierta distancia.

- Eso no era necesario, Rasticore.
- ¿Qué? ¿No se supone que es lo que debía hacer?
- Podrías haberlo mutilado únicamente...
- Pero ha sido divertido.
- Ahora será más difícil tener un candidato a la siguiente prueba.


Janna POV

Tom, Marco y Star estaban pasando el rato con una baraja mientras yo seguía haciendo mis pruebas al monolito.

- Estampida de cerdos. Gano la mano - oí decir a Star
- ¡Esa combinación no existe! Además, sólo has tirado tres cerdos. ¡Una estampida de guerricornios son las cinco cartas! - protestó Tom
- ¡Claro que existe!... Además, tiro un bardo, lo que lo convierte en juego, lo que me da doble puntuación, así que gano la ronda.
- ¿El bardo es como el comodín en la baraja terrestre? - preguntó Marco despistado
- ¡Que va! El bardo gana a los reyes por difamación. - dijo Tom - ¡Pero no tiene sentido combinarlo con animales!
- ¡Claro que sí! - respondió Star - El bardo puede potenciar a los animales con su canción, como el Flautista de Hamelín, así que vale por otros tres cerdos.
- Ese es un cuento terrestre, Star - dijo Marco
- ¡Con más razón! Si en la Tierra un flautista puede hacer eso, ¿qué no va a poder hacer en Mewni con magia?
- Se lo está inventando todo, ¿verdad? - preguntó Marco a Tom
- Totalmente
- Bah. Qué más da... Si total no estamos apostando dinero.
- Juego para Staaaaar.

- Oye... Si quereis apostar yo os puedo prestar dinero. Tengo ahora mismo 200$ disponibles. - dije para picar a Marco
- Tienes 650$, no 200$. Lo se muy bien. - respondió Marco. Tal y como me esperaba.
- Pero ya me he gastado 450$
- Pero.. ¡Cómo! ¡Pero si hemos estado toda la mañana juntos!
- Oye... Tengo deudas que pagar. Tener, tengo 650, pero sólo 200 disponibles.

Sabía que saber que su dinero se había perdido al instante lo reconcomería. Justo como quería.
A ver si espabilas, Diaz.

- No. Déjalo. No pienso apostar más hoy, ni contra tí ni contra Star.

¡Ja!

- Gallina
- No funcionará, Janna. Y más te valdría centrarte en lo tuyo, que parece que no avanzas.
- Eh, Oye... Abrir cerraduras sin la llave es todo un arte. Y más en este caso que no se ve ni la cerradura.
- ¿Y cómo vas?
- Me falta poco para cambiar de fase.
- ¿Y eso qué significa?

- ¡Eso! - protestó Star - Estoy aburrida y ese trasto me está dando un gran dolor de cabeza.
- Oye... Más paciencia. No soy yo quien está gastando el tiempo en juegos de cartas.
- ¿Y qué esperas que haga? No puedo entrenar porque estoy sin magia.
- ¿No se supone que deberíais estar preparando para el siguiente debate por la corona?
- Bueno... Esperábamos contar con Gaspar para eso.
- Pues entonces podríais hablar de ese triángulo amoroso vuestro.
- ¡Hey! - protestaron los tres
- ¿Qué? ¿Acaso no tengo razón? Además de estar muy ocupados os estais evitando los unos a los otros.
- No te metas en nuestros asuntos, Janna - protestó Marco
- Y no lo hago. Sólo os digo lo obvio... Estais atascados y ninguno os atreveis a dar un paso. Ni siquiera a reconocerlo.

Sabía que los estaba presionando. No era diferente a lo que hago con Marco y su dinero. Pero... es necesario. Porque tengo razón... y lo saben.

- Vale... ¡Bien! - explotó Star - ¡Me gustan los dos! ¿Es eslo lo que querías que dijera? ¡Míralos!

Y giré un momento dejando mi trabajo para mirarlos a los tres. Marco y Tom miraban al suelo, los dos con cara compungida.

- ¡Ya todos lo sabemos! ¡Soy incapaz de tomar una decisión! ¿Era eso lo que querías que reconociera? ¿Acaso no lo sabemos todos?
- Bien... ¿Y qué te detiene?
- ¿Cómo que qué me detiene? ¡Los quiero a los dos! ¡Y eso está mal!
- Pues deja a uno.
- ¿Y a quién? ¡Ninguno de los dos merecemos esto! ¡Ninguno de los tres!
- Y nadie merece tropezar, pero tropezamos. Son cosas de la vida. Los tres sabeis que no hay una respuesta perfecta donde todo salga bien.
- ¿Y bien? ¿Cómo esperas que tome una decisión entonces? ¿Cómo se puede elegir a qué amigo le destrozarás el corazón?
- Muy sencillo. Si no tienes nada objetivo, usa otro sistema. Haz un hechizo para elegir. O lanza una moneda. O decide que olor de su ropa te gusta más... ¡hay miles de posibilidades!
- ¡Eso no es serio, Janna! ¿Cómo puedo escoger eso con esa ligereza?
- Sé que no es una decisión fácil, pero tu actual decisión es peor.
- ¿Decisión? ¿Qué decisión, Janna? ¡Ese es mi problema! ¡Qué no se decidir!
- No has escogido entre los dos, pero has escogido aplazar y esquivar el tema.

Me volví a dar la vuelta para señalarlos.

- ¿Acaso esa decisión no os está haciendo más daño que cualquiera de las demás?

Los tres me miraron extrañados... como si no se les hubiera ocurrido la idea.

- Y vosotros dos no os quedeis como pasmarotes. Ambos podríais tomar acción también. Seducir a Star para que le fuera fácil tomar la decisión. O alejaros de ella. O batiros en duelo... qué se yo. Cualquier cosa valdría para salir del triángulo.
- Pensé que te encantaba el rollo de la "Luna Roja triple" -protestó Marco
- Me gustan los culebrones. Pero los de la ficción se mueven. Caray... el vuestro lleva atascado demasiado tiempo.

Tom tomó la palabra

- Janna... Tú mejor que nadie sabe que lo nuestro es más complicado. ¿De qué nos servirá forzar una ruptura si luego la maldición de la Luna de Sangre nos lleva al mismo punto?
- ¿Acaso lo habeis intentado? Es que qué menos que poner a prueba la maldición comportándose como lo harían tres adultos e intentando la ruptura por las buenas.
- Espera, espera, espera... Chicos... - dijo Marco dirigiéndose a Star y Tom - Janna... JANNA ¿nos está diciendo que NOSOTROS deberíamos comportarnos como adultos?
- Nos está troleando. - Sí, sí - Se está divirtiendo a nuestra costa - dijeron entre los tres
- Vosotros mismos. Bueno... Ya he terminado.
- ¡Pero si no has hecho nada!
- Oh, Marco... ignorante Marco... He hecho un mapa del campo magnético, una termografía, un rastreo acústico...
- Sí, sí... Ya... Muchas cosas, ¿Y qué? ¡No has tocado el monolito!
- Pero he acabado la fase 1. Estudiarlo... Al menos todo lo que puedo estudiar el exterior. Y sí... puedo confirmar que es una cerradura, y que el cerrojo está aquí, a este lado.
- ¿Y cómo lo abrimos? - preguntó Star
- Esa es la cuestión. Debe activarse con radio, o una llave magnética o algo parecido.
- ¿No lo sabes?
- Imposible sin ver la cerradura directamente.
- Cosa que no puedes hacer sin no la abres... ¿punto muerto? - dijo Marco
- No necesariamente. Vamos a la fase 2. Abrirlo por fuerza bruta.
- Lo que yo dije... ¿Ves Marco? ¡Explosivos! - dijo Star
- No, no... Eso lo destruiría. Necesitamos algo más preciso.
- ¿Tienes las herramientas?
- Sí y no. Lo que tenía previsto usar era demasiado pesado, así que lo dejé en la Tierra como último recurso. Pero gracias a que Tom no ha perdido sus poderes, él puede ser mi soplete. ¡Vamos, Tom! Echame una mano. Yo te marco por donde cortar, ¿vale?
- ¿Ok?

Tom comenzó a echar fuego por su dedo. El material comenzó a emitir luz de tanto calor, pero no rompió.

- Parece que es un material resistente al calor... ¡Dale caña, Tom!
- ¡Ya estoy al máximo!
- Vamos, Tom. Tú puedes - dijo Star animándolo
- No Star... De verdad... Esto es todo lo que puedo.
- Tonterías. ¡Te he visto hacer esto muchas veces!
- Pero... ¡estaba enfadado!
- ¡VAMOS, DEMONIO INÚTIL! ¡QUEMA ESA CERRADURA YA!

Tom no sólo se enfadó, sino que paró.

- Vamos, Star... Nos conocemos suficiente para saber que esas palabras son falsas. Lo has dicho para que me cabree.
- NO. NO ES CIERTO. Y PARA UNA VEZ QUE TE NECESITO, ¿NO ERES CAPAZ DE HACER ALGO TAN SENCILLO? ¡HEMOS ROTO!
- Star...

Y Star calló y comenzó a ponerse colorada.

- Vale... No ha colado. Perdona... sólo intentaba motivarte.
- Ya, ya lo sé.
- Has avanzado mucho. Estoy orgullosa. Antes estallabas a la mínima.
- Siii... Bueno... La verdad... hay algo que no te he dicho...
- ¿Qué pasa, Tom?
- ¿Recuerdas lo de los demonios que tenía dentro, el exorcismo y demás?
- ¿Cómo no lo voy a olvidar si fue nuestra primera cita?... denuestrasegundavez...-agregó más bajito
- Pues cuando Marco y yo luchamos contra Meteora... ella se llevó una buena parte de ellos. Y... ¡no han vuelto!
- Espera... Yo creí... ¡Todos se recuperaron!
- Lo sé... pero... supongo que fue diferente conmigo. Esos demonios no son yo, despues de todo, ¿no crees?
- Pero... entonces es bueno, ¿no? ¿Por qué no me lo habías dicho?
- Como me contaste lo del ex de Pony... No sé... pensé que quizás si me había vuelto flojo... tú... no sé... supongo que era una tontería.
- Aaaaawwww... ¿Cómo piensas eso de mí? Claro que te quiero. Con o sin demonios. De hecho... es casi mejor así, ¿no crees?
- No - les dije - Porque ahora no tenemos soplete andante.
- Ja. - dijo sólo dos veces, con risa falsa
- Pero... ¿tienes demonios dentro aún o no? - le pregunté
- Sï... No me los quitó todos... pero muchos menos
- Entonces tenemos que cabrearte mucho más y saldrá a la luz.
- No lo lograrás. Sé que lo intentareis, pero no funcionará.
- No con mentiras... pero ¿y si contara secretos que tú desconoces y que te harían enfadar, mucho, mucho?

Ví como las caras de Star y Marco se pusieron muy tensas.

- ¿Cómo qué?
- Mira lo que tengo - dije mientras saqué un cuaderno de mi mochila
- ¿El diario de Brian?
- ¿Su psicólogo? - dijo Marco
- Mi EX-entrenador vital, para ser más exactos. No eramos amigos, Janna. Dudo que haya nada que me duela.
- Yo no estaría tan segura. Se lo pensaba mostrar a Star... pero dadas las circunstancias, nos puede ser útil... Vamos a ver...

Comienza el espectáculo.

- Vayamos casi al principio. Querido diario. Inicio este nuevo capítulo con este cambio de rumbo. Voy a trabajar para un demonio que... blkablabla... Aquí, sí... Tomas es un niño mimado, y como le suele pasar a los niños mimados, tienen problemas de ira porque se frustran en seguida cuando no consiguen lo que quiere. Y es este caso, no es más que otra cría malcriada de otra dimensión.
- ¡Hey! - protestó Star.
- Al menos ha tenido el mínimo de luces de darle la patada por comportanse como un energúmeno. ...
- O sea, que Brian era un gilipollas. Pues vale. - dijo Tom, aunque podía ver en su cara que no le había sentado nada bien.
- Oh, Tom... Esto no ha hecho más que empezar... A ver por aquí... Sí... Diario... Estaba totalmente equivocado. Hablo, por supuesto, de Star Butterfly, no de Tom. Es inteligente, es impulsiba... y cada día es más bella. Se nota como va dejando atrás su niñez y se va transformando día a día en una bella mujer.

Star se puso roja.
- ¿Qué? - dijo Tom incrédulo

Avancé algunas páginas más.
- Querido diario. Me estoy odiando a mí mismo. Y es que estoy cayendo más bajo que el mimado de Tom. Resulta que hizo grabar a ese tipo que ha pasado por consejero escolar a Star, y cuando se enteró que ese tipo había obtenido grabaciones de la escuela con imágenes poco apropiadas, hizo borrarlas de inmediato, sin ni siquiera mirarlas. No pude evitar recuperarlas para usarlas para mis propias fantasías.

- ¡ ¿ QUÉ ? ! - dijo mucho más alto y con voz demoníaca

- Lo que más me gusta es ver ese culito desnudo. Me gustaría meterl...

- ¡ ¡ ¡ TE LO ESTÁS INVENTANDO ! ! ! ¡ ¡ ¡ DAME ESO ! ! ! - dijo arrebatándome el diario.

Sabía que no tardaría en reaccionar.

- ¡ ¡ ¡ ROAAAAAAAAR ! ! !

Tom estalló en llamas.

- ¡Apunta ahora, Tom! - le grité señalando el punto correcto del monolito

- AAAAAARRRRRRR

Un flujo de calor enorme chocó contra la cerradura, que empezó a brilla como una bombilla.

- Relájate, cuernecillos. El diario es falso.
- Espera... ¿qué? - dijo parando en seco
- Mira unas páginas antes...

Tom miró unas páginas atrás

- "Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur..." Pero... ¿qué idioma es este?
- Son palabras de relleno. No significan nada.
- Pero... ¿Cómo... ? Si ni siquiera sabías que el monolito no bloquearía mis poderes.
- No llevaba el cuaderno para usarlo aquí. Te había visto muy calmado últimamente y me preguntaba si habías anulado tu ira de alguna manera. Ya veo que no.

Tom me miró con cierta ira, entrecerrando los ojos. Pero supongo que ya se había desahogado lo suficiente.

- Bueno... Pues no ha servido de mucho. - dijo Marco señalando al monolito que ya comenzaba a enfriarse.
- Cierto... Y es cláramente metálico, no cerámico. No hay muchos metales que aguanten tanto.
- ¿Entonces?
- Plan C


Trex POV

Rasticore cometía el mismo error una y otra vez.

Hace ya más de media hora, cuando comenzó el nuevo periodo que les otorgamos para la siguiente prueba, decidí entrenar contra Rasticore un rato.

Como cazarrecompensas ha tenido mucha experiencia, así que es un gran oponente. Pero no soy el lider por casualidad.

Al comienzo, nuestro combate era igualado. Podría decirse que incluso me supera, gracias a su experiencia.

Pero sabía que era cuestión de insistir hasta entender sus puntos débiles. Y su mayor punto débil es su falta de autocontrol. Merecía la pena ponerse al descubierto, recibiendo algún golpe a cambio de ejecutar otros contra él.

Tras golpear a Rasticore, tiende a cambiar su forma de luchar. Se enfurece. Ataca con más fuerza, pero también con menos control, y eso me da ventaja. Una ventaja que crece a cada golpe que recibe.

Ahora que ya ha pasado un buen rato, prácticamente sólo recibe él.

- Pip, pip... - mi reloj suena
Detengo el último golpe de Rast, y sujeto su vara con mi mano.

- Basta. Es la hora. ¿Donde está nuestro prototipo?

- Aquí... señor...

Un nuevo tipo, demasiado joven sospecho, llevaba la nueva versión de la coraza. Una enorme diferencia. Las protecciones que habíamos visto antes en las extremidades estaban ahora presentes por todas partes. La parte del pecho era incluso más voluminosa. Había dejado de parecer una coraza y ahora era una armadura, y bastante aparatosa.

Rasticore esta vez ni siquiera disimuló ni cargó. Símplemente se acercó y con golpes fuertes dió en varios sitios.

- Protegido en extremidades, pecho, cuello, cabeza... Sí... La protección es adecuada.
- ¡Excelente! - dijo nuestro contacto
- Sin embargo... - continuó Rasticore, que se acercó a su bolsa a sacar una maza... - está por ver si sigue cumplendo con lo prometido.
- ¿Eh?
- Corre... - le dijo desde lo lejos a aquel tipo.
- ¿Cómo?
- ¡QUE CORRAS! - y comenzó a caminar a paso rápido hacia él blandiendo la maza de un lado a otro.

El técnico entró en pánico y comenzó a correr en dirección opuesta. ¿Correr? Bueno... Algo parecido. Con aquella voluminosa protección, el pobre técnico se balanceaba de forma cómica. Rasticore lo alcanzó sin siquiera tener que correr. Le golpeó con fuerza en una de sus piernas derribándolo.

Y comenzó a golpearlo sin misericordia en el suelo. El chico dentro gemía a cada contusión, mientras su equipo chillaba incluso más fuerte que él.

- ¿No crees que es suficiente?
- Puede... Pero me apetece seguir. - y continuó golpeándolo.

Sujeté el brazo de Rasticore.

- Basta... Para ya... - y me dirigí de nuevo a nuestro contacto -. Como vé... seguimos sin obtener lo que queremos... Y comienzo a dudar de que pueda ofrecerlo.

Amagué irme sabiendo que lo presionaba al máximo.

- ¡No! ¡No!... Denos otra oportunidad. Le pondré al mejor de mis ingenieros. ¡Zhao...! ¡Ahora te encargarás tú!
- No, no, no... - dijo el nuevo técnico, mirando como otros ayudaban al que ahora estaba en el suelo mientras le retiraban la protección y le ayudaban con las múltiples contusiones
- ¡Es una órden! ¡O estás despedido!
- ¡Pues prefiero abandonar! ¡Lo que piden es imposible! O es ligera pero no protege lo suficiente. O protege, pero es demasiado pesada. Lo único parecido sería un exoesqueleto. Una armadura activa como la X1, pero usted nos dijo explícitamente que no podíamos hacer eso.

El contacto miró a su técnico con unos gestos como indicándole que callara.

- ¿X1? ¿Qué es eso?
- Es un proyecto para otro cliente. Pero no cumple tampoco sus especificaciones... - dijo apresuradamente, como si quisiera que no superamos nada de ello.
- Me gustaría verlo.
- Lo siento pero no es posible...
- Entonces supongo que nuestro negocio ha terminado. Rasticore... Vámonos.
- ¡Espere!... ¡Está bien, puedo mostrárselo! Ya entenderá por qué no sirve. Pero tenemos que ir a otro sitio.
- Mi tiempo es limitado.
- Tardaremos menos de media hora... Y tú... Zhao... te vienes con nosotros...


Star POV

- Si tenías una furgoneta... ¿por qué no la hemos traido antes? - le pregunté
- En realidad, no es mía. Me la han prestado. Y no sabía si el camino era apto para llevarla. Tampoco estaba segura de si la gente se extrañaría demasiado y le daría por tirarle piedras o algo así.
- Vamos Janna. Tampoco somos cavernículas en Mewni. Una furgoneta es muy parecida a un simple carruaje movido por cabras invisibles. Tampoco es tan raro.
- Eeeeh... ¿Vale?... Bueno... Ya hemos llegado.
- ¡La vuelta con la furgoneta ha sido rapidísima!
- ¿Podemos saber ya lo que tienes debajo de esa manta ahí atrás? - preguntó Marco
- Sip... - dijo Janna levantándola de un tirón - Os presento a la MegaCut 500 y el UltraPlus Power 40k

Como era habitual, no entendía ni jota de qué eran estos cacharros terrestres. Pero miré a Tom y Marco y ví que por una vez no era la única.

La cara de Janna se puso seria.

- No sabeis lo que son, ¿verdad?

Silencio por respuesta

- Un grupo electrógeno y una cortadora de plasma.
- ¿Y eso que es? - pregunté
- Herramientas terrestres - respondió Tom, que aún no parecía totalmente convencido de sus palabras
- Esto, Star - explicó Janna - es algo que corta el metal como un cuchillo corta la mantequilla... Bueno... Dejarme encenderlo todo y trabajar...

Janna se puso unas protecciones. Alguna vez había visto a Marco trabajar con herramientas parecidas, aunque juraría que según él era algo llamado soplete.

- Qué... ¿se corta fácil? - preguntó Marco
- No tanto como debería... Tiene capas... Pero cede...

Y apagó los aparatos. Luego se puso con otras herramientas. Incluso una sierra.

- ¡Por fín!

Y debió funcionar, porque de repente noté como si algo tirara de todas las partes de mi cuerpo rompiéndolo en mil pedazos.

Despues de eso, sólo sentía dolor.

- ¡Tápalo! ¡Janna! ¡Tápalo! - oía en la lejanía a Marco

- ¡Eso intento..! ¡YA!

Y el dolor cesó. Poco a poco regresó también mi vista y la consciencia de mi cuerpo. Estaba tirada en el suelo. ¿Cuando me había caído?
Mis dos chicos favoritos estaban a mi lado.

- ¡Hola, Marco! ¡Hola, Tom!
- ¿Estás bien?
- Ha dolido más que cuando Meteora me pegó una paliza... - dije mientras los chicos me miraron con preocupación- Pero sí... Estoy bien.

- Pues aquí dentro está el responsable - dijo enseñándome un cilindro blanco.
- Era el famoso mineral de Trex, ¿verdad? Como el que nos dio Feliandre.
- No era como el que me enseñaste. Era sólido. Deben haber aprendido a moldearlo, y quizás concentrarlo. Por eso es tan potente.
- Bueno... Al menos hemos podido desactivar uno.
- Es mejor que eso, Star. Tenemos ESTO - dijo enseñándome un aparato que no supe reconocer.
- ¿Qué es eso?
- La cerradura. Las otras capas lo protegieron del calor. Ahora puedo estudiarla. Si encontramos como funciona, podremos desactivar estos chismes fácilmente.


Rasticore POV

Si llego a saber que Trex no me dejaría desquitarme a gusto con estos tipos no habría venido.

- Por aquí... - nos indicó aquel tipejo
Llegamos a un ascensor. Usó varias llaves para que se activara. Por lo que se podía ver era un lugar de alta seguridad.

Desdendimos varios pisos hundiéndonos en el subsuelo.

Y llegamos a una nave, no tan diferente a la anterior. Sólo que esta vez estábamos bastantes metros bajo tierra.

En aquel lugar estaban probando algún tipo de corazas. Aunque no se si ese sería el nombre más adecuado, Las corazas tenian motores que me hacían recordar a los robots de Heinous. Y aquellos artilugios ni siquiera cubrían adecuadamente el cuerpo de la persona.

- ¿Y estas son las famosas armaduras? Esperaba algo más impresionante - dijo Trex
- No exáctamente. Este es el área de desarrollo de exoesqueletos. Pero hay de muchos tipos. Los que aquí ven son básicamente para aumentar la capacidad de llevar peso o disminuir la fatiga de la persona que lo lleva. Pero la X1... es por aquí.

Pasamos a una nueva habitación. Lo que nos encontramos fue algo muy diferente.

Aquellos tipos vestían unos trajes que parecían tan gruesos como la última coraza que nos habían dejado probar, pero era siendo gruesa, no dejaba de ser estilizada, mucho mejor montada, Las articulaciones estaban perfectamente integradas. Y aquellos que las probaban se movían con gran agilidad.

¿Cómo lo lograban?

- Vaya... Esto es otra cosa. ¿Por qué no ha empezado por esto?
- Por varios motivos. Primero, porque este es un proyecto privado para otro cliente. Ni siquiera toda esta tecnología es nuestra, sino que es un trabajo para nuestro gobierno y estamos integrando tecnologías de muchos contratistas. Yo no puedo ofrecerle esto...
- Esto seguro de que tiene un precio..
- No. No lo entiende. Si mis jefes se enteraran que le he entregado esta tecnología... El dinero sería lo último que me preocuparía.
- Pero nosotros no somos de esta dimensión... ¿Cómo se iban a enterar?
- Bueno... Incluso así...hay más razones. La segunda razón es que incumple uno de sus requisitos.
- No parece que le falte protección. Y a pesar de su aspecto pesado, los que la prueban parecen moverse con sorprenderse agilidad.
- No, no... Ese no es el problema. Se mueven con agilidad porque esas armaduras llevan un sistema de propulsión autónomo. Es decir... generan su propia fuerza. Y eso implica consumir energía. Usted me indicó que las corazas no debían llevar tecnología que no pudieran arreglar ni que fuera de manufactura evidentemente terrestre. Y eso es justo lo que pasaría con estas armaduras.
- Entiendo... ¿Cuan a menido se averían?
- Las averías no suelen ser un problema. Están echas para aguantar. Pero hay que suministrarles combustible. ¿Tienen gasolina en su dimensión?
- Ya entiendo.
- Señor... - dijo el técnico obligado que había permanecido callado hasta entonces - El último modelo tiene una turbina flexifuel... ¿No tendran alcohol? Queri decir... los humanos llevamos destilando alcohol milenios. ¿Ustedes tienen alcohol?
- ¿Destilar alcohol? Sí... No tenemos problema con eso.
- Oh... Bueno... Entonces... Supongo que, si usted acordaba usar estas armaduras sólo en su dimensión... Bueno... si solventáramos el último detalle.
- ¿Y cual es?
- Que son caras. Tremendamente caras. Nada que ver con sus corazas. Valen cien veces más.
- Oh. Yo no me preocuparía por eso. Estoy seguro de que podríamos alcanzar uno acuerdo. Rasticore... Tienes una prueba que realizar.

El técnico se vistió con una, y comencé a golpearle. Era como golpear una estatua. Era incluso más fuerte que la última coraza.

- Bien.. Está claro que la resistencia no es problema. Ahora intenta esquivar.

Redoblé mis golpes. El hombre se movió. Seguí golpeándole, pero se notaba que era más fálta de habilidad del técnico que la armadura en sí.

- Parad los dos.. - dijo Trex- Me gustaría probarla. Creo que Rasticore necesita a alguien más ágil para hacer la prueba.

Trex vistió una nueva armadura de las que tenían paradas. Una más apropiada a su tamaño. Quitaron algunas piezas ya que su colar era incompatible con la forma, así como su cabeza, muy diferente a la de los humanos.

Trex hizo unas pruebas cargando peso.

- Pensé que me daría más fuerza.
- ¡Oh! Eso es cosa de la configuración. Ahora está al 20% de potencia. Podríamos ponerlo al 50%.
- Póngalo al máximo
- ¡Oh, no! - dijo el técnico - Al 100% hay que aprender a controlarla bien, ya que si no puede dañar a su propio piloto.
- Créame... Eso no me preocupa.
- Como desee.
El técnico activó ciertos controles y Trex probó nuevamente a cargar peso. Su sonrisa y el enorme aparato de metal que había levantado eran testimonio de que funcionaba.

- Adelante, Rasticore... Dame con todo.
Comencé a golpearle como al técnico antes. Y al principio Trex no se cubrió.
- Es impresionante. Casi ni noto tus golpes. ¡Más fuerte!

Aceleré y golpeé con todas mis fuerzas, pero no cambió nada.

Entonces Trex comenzó a cubrirse y yo comencé a golpear de diferentes maneras. Sus movimientos eran incluso más ágiles de lo habitual. Esa armadura no sólo le entorpecía. Era una ayuda.

Y me pilló por sorpresa. En el último golpe, Trex agarró la espada como quien agarra una vara de madera. El filo no importaba ante los guantes que de la armadura. Tiró de ella para agarrarme y con el otro brazo me golpeó saliendo despedido a tanta distancia que tuve la posibilidad de dar una voltereta en el aire.

Sólo al caer de nuevo al suelo, fuí consciente de la gran distancia a la que me había impujlsado.

- Yo que tú, correría - dijo Trex
- ¿Estás de broma?

No... No lo estaba... Vino hacia mí como una estampida. Le esquivé un par de veces, pero pronto me agarró. Parecía que su fuerza se hubiera multiplicado por veinte.

Y con una mano me estrujó el brazo. Pude oir a mi hueso crujir mientras se rompía. Un hueso roto duele más a que te seccionen la extremidad, al menos para un septarian. Porque el brazo se cura, pero tener el hueso descolocado implica que el cuerpo tiene que recolocarse, retorciendo tu sistema nervioso.

No pude evitar lanzar un gemido de dolor.

- Eso no era necesario, Trex. - me quejé
- Lo sé... Pero me apetecía.

Había repetido mis palabras y entonces entendí. Trex me estaba castigando por haberme excedido antes.

- Bien... Puede que esto no sea lo que teníamos imaginado ni cumpla exáctamente todos los puntos, pero es lo que necesitamos. Nos las quedamos.
- No puedo... Recuerde que este era un trabajo para mi gobierno...
- Sí, sí, sí... Lo sé. Estoy seguro de que podemos negociar las condiciones. - dijo Trex tranquilo
- Señor... - interrumpió el técnico - Quizás ellos estén interesados en nuestra línea muerta de desarrollo.
- ¿Eh?
- La... grande, señor.