La enfermera se acercó hasta Sora, dándose cuenta de que la pequeña había dejado ya el pecho de la madre. Con la intención de ayudarla a colocarse bien la ropa, se inclinó hacia ella, dándose cuenta de que tenía los ojos húmeros.

- ¿Estás bien? ¿Te duele algo? – cerró el lazo de la bata, con gesto preocupado-. ¿Te ha dolido amamantarla?

Sora negó con la cabeza, siendo consciente de que no iba a poder explicarle a la enfermera lo que le pasaba sin poder hablar. Podía ver el gesto de preocupación de ella, quien incluso se había centrado en la pequeña intentado ver qué era lo que podía estar mal.

Justo en ese momento, la voz familiar de Jou saludaba al personal al haberse colado en la sala, acercándose hasta donde ellas estaban, yendo directo hacia Sora.

- ¿Qué tal todo? – sonrió.

- ¿La conoces?

- Sí, son amigos de toda la vida y…

- No la dejamos hablar por la intervención y se me ha echado a llorar y no sé lo que le pasa…

- ¿A llorar? – miró hacia Sora bien, dándose cuenta de que era así-. Pero bueno, ¿y eso? – entendiendo el gesto de ella como que mirase hacia la niña, el médico acercó sus manos hacia Aiko-. ¿Puedo? – preguntó a la madre antes de ver como asentía.

Cogiendo al bebé en brazos, no pudo evitar sonreír. Siempre había tenido una relación cercana tanto con Sora como con Yamato, quizás quedando más en la discreción de lo que podía ser la que tenían con otros miembros del grupo, ero los apreciaba a ambos mucho y sabía que la niña se iba a hacer querer. Se alegraba muchísimo por ellos.

- Hola señorita – le dijo al bebé, tomándose unos segundos para observarla-. Lo que le faltaba a este mundo, otra rubia en esa familia y… ¡Oh! – cortó sus palabras, entendiendo instantáneamente lo que le pasaba a Sora. La pequeña había entreabierto los ojos de nuevo unos segundos-. Tranquila, Saki – le dijo a la enferma-. Ya sé lo que le pasa… Alguien se ha puesto sentimental porque su niña es idéntica a su padre.

No necesitó buscar el rostro de Sora para confirmar aquello. Lo sabía a ciencia cierta. Acercó la mano que tenía libre a la cara de la pequeña, dándole una ligera caricia.

- Ahora nos toca a todos cruzar los dedos para que no saque el carácter porque cuando llegue a la adolescencia yo me pido el traslado fuera del país, avisada estás, Sora – miró hacia ella, volviendo a acercarse para dejarle a la pequeña-. Enhorabuena, es preciosa.

- Vamos a llevarte ya a la habitación entonces – aliviada, la enfermera recuperó el habla-. Cuando estés arriba ya podrás hablar algo, pero intenta no excederte, ¿de acuerdo? – se giró haca Jou-. ¿A que no me vas a avisar a los familiares y les dices a dónde os la llevamos?

- ¿Qué habitación es?

- La 340. Me han dicho que ya está todo preparado… Y dile a los familiares lo de siempre…

- Sí, tranquila, también los conozco – se giró hacia Sora, inclinándose hacia ella para hablar de forma más confidencial unos segundos – tengo amenazado a uno de ellos con que como dé mucho la lata mando que le pongan un tranquilizante donde más le duela…

Esas palabras hicieron que la pelirroja se riera, notando como se despedía con un beso en la mejilla y una última mirada hacia la pequeña.


Yamato se había acercado hasta donde los digimon de ambos habían permanecido sin moverse y sin hablar desde que habían llegado al hospital, aprovechando que por fin se habían quedado solos en la sala de espera sin los familiares de otros pacientes allí.

- No levantéis mucho la voz, ¿de acuerdo? – se agachó para poder quedar a la altura de ambos-. Sora está bien, dentro de poco vais a poder verla. Y Aiko ya ha nacido… Cuando entremos en la habitación seguro que está dormida, pero podréis verla, ¿de acuerdo?

Asintieron sin abrir la boca. Hacía días que habían hablado con ellos y les habían explicado que, al igual que la otra vez, seguramente hubiera pegas para que los dejaran quedarse, de manera que lo más seguro era que parecieran juguetes. Quizás el susto que se habían llevado al salir de casa a las carreras y la tensión de la espera los había dejado aún más paralizados.

- Todo ha ido perfectamente, así que venga, quitad esa cara de susto que parecéis yo…En nada podréis conocerla, os voy a llevar conmigo nada más que me dejen pasar pero no podéis hablar hasta que nos dejen solos con Sora, ¿de acuerdo? Ah, y si no os habla no os preocupéis, igual aún no la dejan hablar.

- No, ya la dejamos hablar algo, tranquilo – la voz de Jou reclamó la atención del rubio, quien se incorporó automáticamente-. Habitación 340 – no necesitó decir nada más -. ¿Te llevo a uno de los dos?

- Por favor – asintió yendo directo a coger a su compañero, dejando que fuera Jou quien cogiera a Biyomon.

- ¿Ya podemos ir a ver a mi hija? – quiso saber Toshiko.

- Está en la habitación, vamos a dejar entrar primero aquí al rubio y luego si Sora se encuentra bien a los demás, pero de pocos en pocos, por favor… Y lo ideal es que entren primero los abuelos y el resto, si tienen que esperar que esperen.

- Pero…

- Nada de peros, Takeru – cortó Natsuko-. Que acaba de pasar por quirófano y posiblemente no tenga gana de aguantarte montando el drama.

Cruzándose de brazos, resopló mientras que el grupo iba directo hacia donde les habían dicho. Haciendo las funciones de guía y llevando a la digimon consigo, Jou no tardó en encontrar la habitación.

- Mañana por la mañana os trasladarán a la habitación definitiva, esto noche la pasaréis aquí en planta. No la tenían preparada y…

- No hay problema, Jou, es Aiko quien ha querido adelantarse dos semanas – dijo asintiendo al llegar a la puerta-. Si Sora está bien y tiene ganas de visitas saldré a buscaros, ¿de acuerdo? – aquellas palabras las dirigió especialmente a los cuatro abuelos antes de atravesar la puerta.

Nada más entrar se dio cuenta de que estaba todavía una enfermera allí, colocando las últimas cosas y asegurándose de que Sora estuviera cómoda.

- Pronto empiezan a llegar los primeros regalos – sonrió, sin prestarles mucha atención-. Va a venir ahora la doctora, luego ya podrán pasar el resto de los familiares.

Dejando a los digimon encima de los asientos de la habitación, ambos se quedaron a la espera de que terminara de colocarlo todo bien, sin moverse o hablar tan siquiera, no queriendo levantar sospechas.

- ¿Y la niña? – preguntó automáticamente Yamato nada más girarse.

- Ahora mismo la traen, están terminando de prepararlo todo – explicó la enfermera-. Voy a ir a avisar a la doctora. Si hay más familiares fuera será mejor que esperen a que ella salga para poder entrar, ¿de acuerdo?

Asintiendo a las indicaciones de la mujer, esperaron a que ella se fuera antes de que el rubio fuera directo hacia donde estaba su esposa.

- ¿Te dejan hablar ya?

- Poco – contestó, sonriendo.

- ¿Os dejo solos? – pudieron escuchar de fondo a Jou preguntar.

- Claro que no, no te preocupes – negando con la cabeza, no se llegó a girar hacia él manteniendo la vista fija en la pelirroja.

- No, Jou, tú nunca molestas – dijo ella también. Sonrió, quedándose mirando hacia Yamato-. Aiko ya ha comido.

Abrió la boca para contestar, sin poder llegar a hacerlo, girándose al sentir el sonido de la puerta abrirse. No la del pasillo, sino la de otra parte de la habitación, provocando que diera un respingo.

- Lo siento, estas habitaciones están conectadas con las zonas de maternidad de usó más privado para no tener que aguantar familiares histéricos en los pasillos – la doctora hizo acto de presencia por fin, llegando también detrás de ella otra de las enfermeras llevando a la niña con ella-. Estáis las dos perfectamente, Sora. Ha salido todo de maravilla aunque se te haya adelantado el parto dos semanas. Posiblemente te tengamos aquí unos días para ver cómo evolucionas, pero en principio todo tiene muy buena pinta – clavó la mirada en los dos-. Enhorabuena.

- Gracias – contestó ella.

- Y ya veo que tengo alguien a quien poder usar de vigilancia si decido mandarte a casa antes de tiempo. Lo normal para este tipo de intervenciones en nuestro país es de algo más de una semana, pero si todo va bien, podría acortarse.

- Si por mantenerla vigila es no creo que vamos a tener ningún problema – dijo el médico de fondo, riéndose.

- Ya me lo parecía a mí. Y… esos dos – señaló hacia los digimon – pueden relajarse un poco en su presencia que ya he tenido oportunidad de verlos la anterior vez aquí. No creo que le vayan a hacer ningún mal a nadie… Más bien todo lo contrario.

Girándose, se acercó a coger a la niña de la cuna en la que la traían, cogiéndola con sumo cuidado, volviendo a ir hacia la pelirroja, quien hizo un gesto con la cabeza.

- Dásela a él – señaló hacia Yamato-. Yo ya la he acaparado un buen rato antes.

Riéndose, sin poner objeción alguna, fue hacia el rubio, dejándolo coger a la niña, atenta a sus movimientos viendo cómo no era necesario hacer ninguna corrección de la forma en la que la estaba sujetando.

- Poco más tengo que hacer yo ya aquí entonces – sonrió-. Mañana me pasaré a ver que todo siga bien cuando os vayan a cambiar a la habitación definitiva. Cualquier cosa, avisad a las enfermeras y vendrá el médico de guardia.

- Muchas gracias – contestó Sora, atenta a Yamato.

- Espera, me voy contigo que tengo que hacer mi ronda también – miró hacia sus dos amigos-. Recordadle a Yagami lo del calmante de mi parte, ¿de acuerdo? – se adelantó un paso, volviendo a echarle un vistazo a la pequeña quien ni se había dado cuenta de que había cambiado de lugar-. Os veo luego…

Cuando salieron ambos médicos de la sala, Yamato se acercó finalmente hacia dónde estaban los dos digimon, inclinándose para poder ponerles a la pequeña a su altura y que pudieran verla. Se le olvidaba con bastante facilidad que podía hablar cuando la mirada. Ni siquiera era capaz de pensar con claridad, pero, aquella vez, sí que se dio cuenta de un detalle.

- ¿Rubia? – preguntó en voz alta.

- Rubia – escuchó la voz de Sora de fondo-. Me lo pareció en la sala de cirugía pero no estaba segura…

- ¡Es rubia como tú! – Biyomon se quedó mirando por fin hacia la niña-. Es muy pequeña, ¿no puede abrir los ojos todavía? ¿Por qué no se mueve?

- Shhh, no seas pesada que la vas a molestar – cortando su torrente de preguntas, Gabumon se había estirado también, observándola-. Los bebés duermen mucho.

- Mira, otro que ya estado haciéndole caso a los monólogos que nos daba Takeru – consiguió decir por fin una frase más elaborada-. ¿Podéis ir a avisar a nuestros padres? Cuando nos quedemos solos estaréis más tiempo con ella, ¿de acuerdo?

Asintiendo, su compañero se dejó caer al suelo, resbalando por el sillón, dirigiéndose hacia la puerta sin querer hacer ruido. Biyomon, al contrario, alzó el vuelo, yendo directa hacia Sora, aterrizando con cuidado cerca de la almohada, inclinando su cabeza hacia la de ella, buscando su contacto. La mujer sonrió, cerrando los ojos y dejando su frente apoyada en la de su amiga.

- Seguro que va a ser muy buena como tu – le murmuró por lo bajo, sacándole una ligera risa.

- Ten cuidado, Sora – escuchó la voz de Yamato nada más verla poner una ligera mueca.

- Lo sé… - aquellas palabras de él habían reclamado su atención, quedándose mirando hacia la escena que tenía delante.

Otra vez estaba la pequeña de ambos en brazos de su padre, quien había vuelto a bajar la vista hacia ella y sonreír de forma totalmente sincera. El pensamiento de que él no había descubierto todavía el color de ojos de Aiko apareció en su mente, decidiendo guardárselo y que fuera él quien lo viera por sí mismo. Sería curioso saber su reacción ante aquella escena, eso sin duda.

Se moría de ganas de ver la reacción de Yamato cuando terminara de darse cuenta de que la niña era idéntica a él. Y ella no podía estar más contenta por aquello.


AnnaBolena04: Sora asustando la personal del hospital... Jajajaja menos mal que siempre anda Jou cerca para evitar mayores desgracias. Se ha ganado a pulso ser el primero - más allá de los padres - del grupo que tuviera a la chiquitina en brazos por haber estado ayudando a que Sora se calmara antes y luego estando pendiente de ella y la nenita. Así que nada, Jou también ha descubierto que la cosita es igualita que papi.

Y Yamato vuelve a tener a su niña en brazos y se le cae toda la baba encima porque es que no puede hacer más que eso. Al igual que los digimon que ya han visto a Aiko por fin y tienen permiso de la doctora para quedarse y hacerle de niñeros a Sora. Ahora queda ver las reacciones de los abuelos y la cosa esa que tienen de mejor amigo.

¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: bueno, yo tomo nota de las apuestas y ya que se peleen entre ellas para ver quien es la madrina de la tortuguita. No vamos a tardar tampoco demasiado en saberlo, que van a salir del hospital sabiéndose quienes son los dos padrinos. Así a Taichi lo pueden llevar a cardiología si se ve que le va a dar un patatús.

Hideki el pobre debe de estar dándose cabezazos porque su equipo se le va quedando tonto poco a poco y a los dos que se ha llevado con él a Tokio se supone que los recomendó él y mira, ahora el rubio se les ha quedado tonto y Mai... cuando se entere Mai de que hay una mini maravilla rubia en este mundo va a estar fangirleando unas semana o dos seguidas.

Depende del nene sí, a algunos ya se les ve el color cuando han nacido aunque lo normal es que nazcan con un color indefinido y con el paso de los días se convierta al definitivo. Pero bueno, venga... Es como el pelito que se supone que les cae y luego sale de nuevo peeero venga, vamos a matar del infarto a todos de una vez y que vean que la cosita es igual que papi.

Nooo jajajajajaa Guarda a las tartarugas que te vas a salir volando que esta vez es algo medianamente común. Me declaro inocente de toda maldad, que esta vez sí que no he hecho nada de nada salvo para conspirar para cargarme a Taichi cuando se entere de que tiene una ahijada.

Y es muy común que me pase, sí, pero bueno, que me ves actualizando y debería de estar imprimiendo unas cosas para mañana para las clases que son tan lerdetes que ni siquiera saben cómo descargar material. Aaains T_T

¡Bicos grandes vecina! Y abrígate bien que no salimos de una y se nos viene otra ciclogénesis de encima.

Natesgo: nada que sufra ahora jaajaja Tan bien que se lo pasó cuando intentaban encargar a la tortuguita con un aumento de la frecuencia de los intentos ahora que aguante con lo que le viene.

Es bastante probable que cuando el rubio se encuentre con esa escena se nos desmaye, pero bueno, venga, vamos a tenerle un poquito de esperanzas que ha estado en marte dos veces, vamos a pensar que sea capaz de mantenerse en pie. Aunque yo tampoco lo digo demasiado en voz alta, que todos sabemos de quién estamos hablando a estas alturas ya y no engaña a nadie.

Y no, lo que pasa es que me voy a hacer la loca hasta que os saque el capítulo donde sale jajajajaja Aaah se siente jajaja

¡Un beso!