La puerta se abrió lentamente de nuevo, dejando paso a Toshiko en primer lugar, quien buscó con la mirada a Sora en la habitación. Sí, acababa de ser abuela, pero después del susto que se había llevado estando con su hija, hasta que no se asegurara por sí misma de que ella estaba bien no se quedaría tranquila.
- ¿Cómo estás? – preguntó, dejando que tras ella apareciera su marido.
- Estoy bien mamá, tranquila. Nos han dicho que las dos estamos de maravilla, así que…
- No sabes lo que me alegro de escucharlo, pequeña – dijo el profesor, quien sí que había dirigido la vista en dirección a su yerno, quien se había quedado de pie con Aiko todavía en brazos.
Haruhiko se acercó hacia Yamato, quien sonrió a modo de saludo. Aquella vez no había paranoias en su cabeza. Aquella vez simplemente pensaba en que tenía en sus brazos a su hija y que su abuelo estaba a punto de conocerla, no le daba para otro pensamiento.
- Está durmiendo, lleva así desde que nos la trajeron de vuelta – informó, moviendo los brazos para que pudiera observarla.
Bajó la vista hacia la niña, quien, como había dicho su yerno dormía plácidamente en brazos de su padre envuelta en una manta. Recordaba cuando había estado él en el lugar de Yamato y sonrió. No perdió tiempo en fijarse a quién se parecía, simplemente alargando los brazos casi sin darse cuenta para poder cogerla.
Reaccionando, el rubio le dejó con cuidado a la niña en brazos para que pudiera cogerla, aprovechando aquel momento para retroceder y quedarse al lado de Sora justo en el momento en el que Toshiko se acercaba a su marido.
- Aiko… - logró articular la mujer, alargando la mano con sumo cuidado hacia ella para poder rozar su manita, la cual se había quedado agarrada a la tela que la envolvía-. Es preciosa, cariño…
- Hola pequeñaja – reaccionando por fin, el profesor consiguió darse cuenta del color del cabello de la niña y de su piel mucho más blanca que la de su hija-. Toma, cógela tú – se giró hacia su mujer para poder dejarle a la pequeña a sabiendas de que se moría de ganas por hacerlo-. Creo que me sé de alguien que está ahí fuera que va a llevarse una buena sorpresa – dijo acercándose hacia Sora para dejar un beso en su cabello-. Tenéis una preciosidad de pequeña. Voy a ser la envidia de todos los abuelos…
- Gracias papá – levantó la vista hacia él-. Dicen que aunque se haya adelantado dos semanas está todo bien.
- Claro que sí, es mi nieta, no podría ser de otra forma – llevó la mirada hacia el rubio-. ¿Ya has conseguido verla?
- Más o menos… - notó como se le subía el rubor a la cara por el comentario que acababa de recibir.
Sin prestar atención a la conversación, Toshiko había acomodado a la pequeña entre sus brazos, no pudiendo evitar evocar en su cabeza cuando la que había estado en el lugar de Aiko había sido Sora. Había pasado mucho tiempo ya, pero seguía teniendo aquella imagen en su cabeza… Y, sin duda, no se podía alegrar más porque su hija hubiera podido experimentar aquella experiencia sin problemas. Con el dedo índice continuó acariciando la manita de la pequeña, prácticamente hipnotizada, hasta que de repente notó cómo se movía, girando muy lentamente su manita para poder coger aquello que la acariciaba.
La sorpresa apareció en el rostro de ella, sin poder evitar notar cómo su mirada de humedecía. Su nieta… Su primera y única nieta acababa de cogerle el dedo mientras que dormía. Cualquiera que la conociera bien no debería de extrañarse, pero la estricta y regia Toshiko Takenouchi acababa de caer rendida ante aquella pequeña.
- Mamá… - la voz de Sora reclamó su atención, sin importarle que descubrieran que finalmente se había echado a llorar.
- Es la niña más bonita que he visto en mucho tiempo, cielo – se acercó unos pasos hacia ellos-. Y mira que ya podría haber sacado algo de ti, pero… Yo creo que al que hemos dejado fuera gruñendo le va a un mal cuando vea que su nieta es clavada a su hijo.
- Bueno… todavía no ha abierto los ojos… - empezó a decir Yamato.
- Aunque así fuera… - Toshiko se dio cuenta de la mirada que le estaba lanzando su hija, casi que entendiendo lo que sin palabras le estaba diciendo-. Seguro que saca mi carácter y pone ella firmes a esos dos primos revoltosos que tiene.
- Seguro que sí – sonrió, dándose cuenta de que ella se había dado cuenta de lo que quería decirle.
- Pues no te olvides del pequeño de los Yagami porque ese seguro que se os apunta – Haruhiko volvió a alargar la mano, notando la de la pequeña que estaba cerrada en torno al dedo de su mujer.
- Seguro, eso si no termina de darle algo al padre que está fuera esperando – sonrió ella antes de levantar la mirada hacia la pelirroja-. Tienes que tener una gana de echarte a dormir en paz que no puedes más, hija… Nosotros nos vamos y mañana venimos a verte a primera hora por la mañana, ¿de acuerdo?
- Mamá, no me estorbáis, de verdad – negó con la cabeza.
- Nada, toma Yamato, que tus padres tienen que entrar también o a Hiroaki se lo llevan esta vez de verdad a cardiología – reclamando la atención de su yerno, le devolvió al bebé no sin antes apartar con sumo cuidado su mano de ella, aprovechando para secarse los ojos-. Y vigílamelas bien… ¿Necesitáis que os traigamos algo?
- No, por ahora no, gracias – contestó él sonriendo a la mujer cuando le devolvió a la pequeña.
- En ese caso mañana os veremos – acercándose hacia su hija, Toshiko dejó un beso en su mejilla-. Descansa.
- Sí, descansad los dos, que falta os debe de hacer – posó su mano en el hombro del rubio-. Cualquier cosa, avísanos, ¿de acuerdo? Ya le decimos nosotros a tus padres que pasen.
- Gracias – asintió, apretando mejor a Aiko a su lado.
Sora no esperó a que sus padres se fueran antes de alagar la mano hacia el rubio para llamar su atención, sin necesidad de tener que decirle nada más, viendo como se acercaba hacia ella para dejarle a la pequeña cerca.
- ¿Quiénes más están?
- ¿Por qué? ¿Estás cansada? – sonrió al ver cómo la mano de Sora buscaba acariciar a la niña.
- Un poco pero… No quiero que hayan venido para nada.
- Están fuera mis padres, mi hermano, Hikari y Taichi. Pero puedo decirles que vengan mañana sino…
- No, ni hablar… Han venido hasta el hospital…
- Ya Sora, pero tú estás cansada.
- Da igual, de verdad. Pero… ¿A que no me haces un favor?
- ¿Qué?
- ¿Sabes dónde guardé la caja con el pasador que me regaló Taichi antes de que nos fuéramos a París?
- ¿Por qué?
- Pónselo a la niña antes de que entre – dibujó una ligera sonrisa nada más decir aquello.
Arqueó las cejas, observándola, primero sorprendido y luego no pudiendo más que asentir. Sabía perfectamente dónde estaba, la habían metido en la bolsa días antes, por lo que no podía estar muy lejos.
- Si luego se nos desmaya yo no pienso levantarlo que lo sepas. Cuando mi padre me quite a Aiko lo busco.
- ¿Como que cuando te quite a la niña? Y no sé si te la voy a devolver todavía… - la voz de aquel del que acaba de nombrar reclamó su atención, haciendo que Yamato se incorporase-. ¿Cómo estás, Sora?
- Estoy bien – sonrió dándose cuenta de que con ella había entrado también su madre y…-. ¿En serio habéis dejado a Taichi solo fuera?
- Eh, así te damos menos la lata y puedes echarte a dormir primero – contestó rápidamente Takeru.
- Está cansada, que no os engañe, así que intentad ser rápidos – dijo Yamato antes de acercarse hacia su padre-. ¿Dónde te has dejado el peluche que te regalé? ¿Eh?
- Mañana mismo pienso traerlo nada más… - no terminó la frase, clavando la vista en el bebé, guardando silencio.
Al contrario que Haruhiko o Toshiko, la expresión que había era de sorpresa. En vez de buscar coger a la niña como habían hecho ellos, giró la cabeza hacia Natsuko.
- Mira – fue lo único que fue capaz de decir.
La mujer no hubiera necesitado que él dijera nada para darse cuenta de lo que estaba pasando. Levantó la mirada hacia Yamato antes de volver a ir directa hacia la pequeña, colocándose al lado del mayor de ambos adultos.
- Sora… Es idéntica a como era Yamato cuando nació – mientras que Natsuko hablaba, el hijo de ambos posaba a su nieta en brazos de su padre.
- No creo, no tiene cara de enfadada, y estoy seguro de que Yamato nació con el ceño fruncido… - Takeru se acercó hasta sus padres, pudiendo entonces observar también a la pequeña-. ¿Os dais cuenta de la cantidad de años que llevo esperando esto?
- No seas pesado… - Hikari pasó hasta acercarse a Sora-. ¿Estás cansada? Por eso hemos entrado nosotros ahora. Mi hermano está algo enfadado fuera, pero creo que hasta a él le da la cabeza.
- Estoy cansada, pero no pienso dejarlo que se vaya sin ver a Aiko, tranquila – amplió su sonrisa, la cual había dibujado con las palabras de su suegra.
- ¿Segura? Porque me lo llevo para casa de la oreja, ya sabes que no tengo problema con eso.
- Completamente segura.
Hiroaki se había quedado con la pequeña en brazos, viendo por fin a la nieta que tanto había pedido, dándose cuenta ahora de que era exactamente igual que el mayor de sus hijos. Le costaba todavía asimilar las cosas, ser capaz de expresar lo que pasaba por su cabeza porque ni siquiera era capaz de comprenderlo él mismo. La pequeña parecía dormir ajena a la conversación que había en torno a ella, como mucho revolviéndose para ajustar su postura.
Solo terminó por levantar la vista, cruzándose con la mirada de su hijo y sonriendo. No era capaz de nada más. Al ver que él hacía lo mismo en respuesta, se centró en la pequeña, inclinándose hacia ella para dejar un beso en su frente antes de acercársela a Natsuko.
- No, ya tendré tiempo mañana de cogerla. Sora tiene que tener gana de perdernos de vista a todos – dijo, buscándola con la mirada-. Y no me digas que no…
No se molestó en intentar decir que no. Tendrían tiempo más que de sobra para poder ver a la pequeña de ahora en adelante ya que todos ellos sabían que eran bien recibidos.
- Es verdad – girando la cabeza hacia ella, el productor la observó-. No te molestamos más…
- Creo que no es la primera vez que te tengo que decir que tú nunca molestas – le dijo.
- Ya me entiendes – sonrió, volviendo a mirar hacia la niña-. ¿Te la dejo?
- Sí, déjasela a Sora, que tengo que buscar una cosa, papá. Ten cuidado y déjasela donde ella te diga, ¿de acuerdo?
Takeru aprovechó para acercarse a observar de nuevo a su sobrina, no queriendo tampoco estar más tiempo de la cuenta allí. Él había estado dos veces en el lugar de su hermano y aunque agradecía el apoyo de los demás en aquellos momentos también sabía ponerse en su lugar. Se acercó hasta donde estaba Hikari para poder observar a Sora desde allí.
- ¿Ves? Ya te lo dije yo hace mucho…
Entendiendo sus palabras no pudo más que sonreír, moviendo los brazos para coger a la niña tal y cómo le había indicado la enfermera antes cuando su suegro se la acercó posándola con sumo cuidado.
- ¿Así? – le dijo viendo como asentía-. Mañana mismo pienso traerle el peluche. No le he quitado ni el lazo.
- Venga, Hiroaki, deja a la pobre descansar en paz – Natsuko se acercó hasta ellos también-. Que los pobres Yagami también tiene que querer irse a dormir y estos dos tienen que ir a por los niños todavía… - sonrió a Sora, observándola unos segundos-. Enhorabuena… Y descansa, que si mañana no te apetece dejarnos entrar a ninguno, nadie se va a quejar. Y el que proteste… Seguro que me ayuda Hikari a llevármelo de la oreja.
- Me lo pensaré, sí – asintió, colocando bien sus brazos en torno a Aiko-. Cuando salgáis, decidle a Taichi que espere un momento.
- Eso, tú hazlo más de rabiar… - riéndose, no vio venir el codazo de Hikari-. Mañana te veo, cuñada.
- Hasta mañana, Sora – negando todavía con la cabeza por las palabras de él, la menor de los Yagami giró la cabeza hacia Yamato-. Y tú, descansa un poco esta noche.
- Lo intentaré – sonrió, asintiendo.
Acercándose hasta su hijo, ambos se quedaron mirando hacia él con una sonrisa.
- Si ya sabía yo que algo ibas a tener que acabar haciendo bien – dijo Hiroaki-. ¿No podías quedarte a gusto, no? Con que fuera niña me servía, pero tenía que ser clavadita a ti.
- Eso no suele ser bueno, lamento informarte.
- ¿Con la madre que tiene? Ya te digo yo que sí… - riéndose, dejó que Natsuko se despidiera de él también.
AnnaBolena04: bueno voy a contrarreloj porque el simpático del Wi-Fi está simpático y no me quiere dejar abrir las web ni nada, así que a ver si me deja actualizar de una vez por aquí o sigo dando vueltas esperando a que le venga en gana hacer algo útil.
Oficialmente han dejado fuera al pobrecito Taichi y se han ido todos a conocer a la tortuguita que no ha querido compartir con nadie más el color de sus ojotes pero que ya ha conseguido que se les caiga la baba a todos y cada uno de sus abuelos. A cada cual pero... Hasta el tito y Hikari han podido ver a la cosita. Si es que los morros del pasillo deben de ser grandotes grandotes porque vamos lo han dejado ahí aparcado. Menos mal que va a llevarse una sorpresa y es mejor que esté solo con los Ishida cuando le den la noticia.
Oficialmente Hiroaki ya conoce a su TAN esperada nieta ahora solo le falta irse corriendo en busca del peluche de la tortuguita, aunque ya sabemos que lo usará como excusa para colárseles por allí a primera hora al día siguiente. ¡Que el abu ya conoce a su nieta!
Besitos de tortuguita.
Guest Vecina: dejo anotadas las apuestas, sí, sí. Ya veremos al final quien se queda con el preciado puesto. Sea como sea seguro que hay morros por parte de alguien que no haya sido elegido, que llevan todos esperando demasiado a la rubiecilla para que de repente les salgan con eso.
Jaajajajajaja yo creo que las reacciones de los demás al ver a la niña son un poquito yo, en el sentido de que no son tan OMG UN BEBÉ PRECIOSO como deberían de ser porque yo, de verdad que cada día que pasa les tengo menos aprecio a esos seres del mal. Pero bueno, Aiko seguro que no va a resultar ser un monstruito odioso al que solo apetezca tirarlo por la ventana y esas cosas.
Ya han conocido oficialmente a la nena todos los presentes menos el pobre Taichi al cual lo han aparcado fuera y pobre de él como dé la lata. Menos mal que él va a salir ganando con todo esto jajajaja
Y sí, nacen con la tecnología bajo el brazo peeeeeeeeero para mirar redes sociales y youtube, no les pidas que ni siquiera te sepan usar el word que poco más y no saben ni qué programa es ese. Que están imbecilizados a nivel muy profesional, de verdad te lo digo... Que yo tengo mucha paciencia y hay días que de verdad solo me apetece darme cabezazos.
¡Bicos grandes vecina!
Natesgo: Jou reafirma su posición como persona normal y coherente del grupo jajajaja Los demás son todos unos agonías y unos histéricos, empezando por Takeru que disfruta dando la lata él solo y emparanoiándose a la primera de cambio.
La pobre Sora todavía tiene las hormonas revolucionadas y a la mínima de cambio al pobre se nos pone a llorar como una magdalena que además es mucho lo que está pasando en torno a ella y ya no sabe ni cómo tomarse las cosas. A ver qué tal lleva el rubio cuando se dé cuenta de que el miniclon ha salido pero clavadita en todos y cada uno de los aspectos. Aparte de que se le caiga la baba completamente, claro.
Te digo lo mismo que a la vecina... Ya veremos quién resulta siendo la madrina al final. Yo me apunto las apuestas y a ver si os cuadra al final o no la decisión final jajajaja
¡Un beso!
