Star POV

Había sido una mala noche. Estaba segura de que tenía unas enormes ojeras. Y es que estos encuentros con Glossarick hacía que la noche no cundiera.

- Hola, princesa. Siento el retraso. - dijo Gaspar entrando con tan mala cara como la mía y un libro y varios papeles bajo el brazo
- ¡Al contrario, Gaspar! No te esperábamos hasta dentro de unos días. ¿Qué tal con el rey pigmeon?

Estaba convencida de que la estancia no habría sido agradable. El castillo de las palomas es... digamos... poco higiénica.

- Bueno... No tenía sentido quedarme más allí. Hicimos todo lo que pudimos.
- Oh... Eso significa... que... - dije temiendo lo peor.
- No. Afortunadamente no han fallecido... todavía.
- ¿Entonces?
- El rey me ayudó mucho. Trajo varios expertos y trabajamos rápido. No habían usado un veneno sino varios a la vez. Pudimos curarlos todos...
- Genial - dije con entusiasmo precipitado
- Por favor... déjeme acabar... todos... menos uno.
- Oh.
- Es diferente a todos los demás. Los otros eran venenos corrientes. Potentes pero normales. Este último veneno es de naturaleza mística.
- ¿Mística?
- Sí... Muy raro. Sin duda los que atacaron sabían lo que se hacían. Ese veneno es considerado letal, pero hay un caso documentado de curación precísamente gracias a la intervención de una de sus antepasadas.
- Entonces... como curarla estaría en el libro de hechizos.

Una nueva oleada de arrepentimiento por los sucesos acontecidos, en buena parte por mi propia culpa, me inundó.

- Lo estuvo, pero es de un tiempo muy remoto, incluso anterior a la reina Skywynne. Como imagino que sabrá, aquella reina perdió la anterior versión del libro así que se reinició de nuevo.

Es verdad... ¡Es verdad! ¡Ya lo había olvidado por completo! Pero... ¿por qué a Glossarick no le pasó nada? ¿Tenía copias del libro aquella vez también? Y entonces, ¿por qué no las restituyó?

- Por suerte, se hicieron más copias sobre el suceso del veneno. Me ha costado encontrarlo pero he dado con una de las copias originales. Probablemente el borrador de la reina antes de copiarlo al libro de hechizos.
- ¡Qué oportuno!
- La parte mala es que si no he entendido mal, el veneno sólo puede ser eliminado mediante una transferencia mágica que requiere de la varita.
- Oppsss... Pero... yo soy capaz de hacer magia sin la varita... ¿No podría...?
- Si he entendido bien las notas, no. La varita era principalmente para el envenenado. Como un "pararrayos mágico", si Omnitraxus me lo ha explicado bien. Usted no puede reemplazar al instrumento. Pero quizás encontremos un objeto mágico que pudiera reemplazar a la varita para el ritual. La varita es única, pero quizás no sea necesario un objeto tan poderoso para lograr hacer el ritual con éxito.
- ¿Y aguantarán hasta entonces?
- Sí. Este veneno sólo las mantiene dormidas. Acabarían muriendo por deshidratación pero es un proceso largo. Rombulus las ha cristalizado así que no hay que temer por su vida, pero, o recuperamos la varita, o necesitaremos algo para reemplazarlo. Toma. Estas son las notas.

Con razón le había costado entenderlo. Estaba en bajo Mewmano, y además con una letra horrible. Esta no fue, sin duda, una de las reinas más agraciadas para la escritura.

- Creo... que debería informar personalmente a Slime de lo ocurrido. Está muy preocupado y despues de todo lo que ha hecho, es lo menos que puedo hacer.
- Le recuerdo princesa que tenemos mucho por hacer. No se puede permitir otro resbalón en el siguiente debate de regencia. La tercera votación...
- Sí... Lo sé. El mecanismo es diferente y es una derrota segura. Tenemos que ganar el próximo.

Tanto mi móvil como el de Marco, que había permanecido en silencion hasta ahora, comenzaron a vibrar al unísono.

- Vaya... Perdona.
- No pasa nada. Básicamente hemos terminado.
- Es de BuffFrog. - dijo Marco. Yo comprobé mi móvil viendo que también eran llamadas suyas. Cortadas probablemente por los monolitos.

- Comenzaré a investigar posibles sustitutos mágicos en la biblioteca. Avíseme cuando esté lista para pareparar la regencia de nuevo. - dijo Gaspar dejándonos
- Gracias...

Marco ya estaba listo con el portal y lo cruzamos de inmediato.

- Vaya... Estamos en el bosque.
- Sí... Debe ser que con el monolito que desactivó Janna ha debido quedar un agujero. O eso... o lo han apagado.

Sabía la respuesta. O más bien... la sentía.
- No... Creo que es lo del agujero... Puedo notar que la magia está... fluctuante... Bueno. Hemos tenido suerte, porque la aldea está ahí al lado... donde el ¿humo?

Nos acercamos corriendo. Cuando llegamos, la gente estaba sentada en el exterior, ayudándose unos a otros a ponerse ventajes. Otros estaban reparando sus casas o apagándolas, ya que algunas ardían.

- ¡BuffFrog!
- ¡Star! Menos mal que has llegado.
- ¿Qué ha pasado? ¿Quién ha hecho esto?
- Soldados de WetTrees. Vinieron primero de malos modos exigiendo entrar a nuestras casas,. Les dijimos que se fueran, pero luego volvieron más y comenzaron a echarnos y destruirlo todo. Cuando intentamos impedirlo los golpearon.
- Pero, ¿por qué? ¿Por qué iban a hacer eso? ¿Qué buscaban?
- Les han robado algo en el castillo y claro, como no, nos han acusado.
- Pero... ¡Eso es horrible!
- Bueno... No importa, Star. Ya ha pasado. Sólo nos gustaría... si pudieras hacer algo... para que no vuelvan. No creo que aguantemos una tercera vez.
- Ese Yugg las va a pagar.


- Vaya, vaya, vaya... La "reina en funciones" en persona. ¿El viejo River Johansen ya no puede cumplir sus amenazas personalmente?
- ¿De qué hablas?

Por un segundo me vino el flash del debate de Regencia, cuando mi padre y él se dirigieron amenazas mutuas.

- ¡Estoy aquí para pedirte explicaciones por lo que tu gente está haciendo en el bosque? ¿Por qué atacas las aldeas de los monstruos?
- Me alegra saber que mi voto fue acertado, por lo que veo. Amante de los monstruos confirmada.
- ¿Se puede saber por qué les teneis tanta inquina? ¿Qué os han hecho?
- Espera... ¿Lo dices en serio? Quiero decir... aparte de asaltar caravanas, robarnos comida, cortar nuestros árboles... ¡ah! pero por si te lo preguntas, esto no va de esas mundanas situaciones... Venid conmigo...

El conde caminaba con rapidez y malos humos visibles por la sonoridad de sus pisadas. Yo también pisaba fuerte, enfadada con él, pero su convencimiento comenzaba a hacerme sentir incómoda. Tenía esa impresión de que el destino me la iba a devolver.

- Adelante - dijo haciendo un gesto de permitir el paso hacia una puerta discreta
- Oh...

La habitación no era muy grande, hogareña, sobria pero con unos muebles de calidad propia de la realeza, que lamentablemente estaban destrozados. Armarios, vitrinas y estantes varios, echos añicos. Lo que fuera que contuvieran, ya no estaba allí.

- ¿Un robo? - dijo Marco
- Que observador el escudero. - dijo el conde con un tono irónico que destrozaba el cumplido
- ¿Dentro del castillo? ¿Cómo es posible? - insistió Marco
- Oh... Eso también nos gustaría saber a nosotros. Nadie los ha visto entrar ni salir.
- Entonces... ¿Por qué acusais a los monstruos si nadie los ha visto? - le dije indignada
- Yo no he dicho que no los hayan visto. He dicho que nadie ha visto por donde han entrado... ¡Olivia!

Una trabajadora se acercó.
- Cuéntale a su majestad lo que viste. - dijo señalando la habitación.
- Es... es un honor, majestad. Yo... estaba limpiando como ahora, en el pasillo de al lado y cuando seguí por este ví que no estaba la guardia lo que me extrañó. Me acerqué a ver y escuché mucho ruido tras la puerta. Llamé y como pareció que no me oyeron, entré. La guardia estaba dentro, en el suelo, inconsciente. Y unos tipos con pañuelos en la cara estaban abriendo todo y metiéndolo en sacos.
- ¿Estás segura que eran monstruos?
- ¡Oh, sí! Uno tenía muchos ojos, otro tenía un cuerpo delante, otro era tan alto que llegaba al techo, otro tenía las manos peludas... Apenas tuve tiempo para fijarme porque en cuanto me vieron me atacaron y cuando me recuperé, ya se habían ido y estaba todo destrozado.
- Es suficiente, Olivia. Gracias por tu ayuda - le cortó el conde.
- ¿Era muy valioso lo que había en el cuarto? - preguntó Marco
- Este cuarto era el antiguo despacho de mi difunto padre. Y era también como una especie de sala de sus trofeos personales. Para mí, su contenido tiene un valor incalculable, insustituible. Pero en valor de robo... supongo que era como unos 15 cofres de oro. Suficiente para justificar una guardia permanente, pero no tan importante como el tesoro del castillo, claro.

Comenzaba a entender la reacción desproporcionada del Conde. No sólo era un robo que sugería algún tipo de colaboración interna. Además lo robado tenía un gran valor para él. Pero eso no era excusa para el lamentable comportamiento.

- Ok. Hay ladrones y os han robado. Los ladrones eran monstruos o al menos algunos de ellos. Pero, ¿cómo justifica eso atacar a las aldeas sin más?
- ¿Me está acusando de hostigar poblados sin motivo?
- Hace una hora estaba en un poblado en el bosque, con sus casas destrozadas y su gente golpeada. ¿Cómo llamaría usted a eso?
- ¿Y que hace la candidata a regente de Mewni en un poblado de monstruos?
- ¡Ese no es el tema!
- ¡Claro que lo es! Anteponer a los monstruos que nos roban a su propio pueblo. ¡Debería darle vergüenza!
- ¡Por si tanto le interesa algunos de esos monstruos me han ayudado en tiempo de necesidad! Cuando Toffee dejó el reino sin magia, ¿quien nos ayudó? ¡Ellos!

Bueno... Sabía que estaba exagerando un poco. Básicamente había sido BuffFrog y sólo fue dejarnos estar en su casa. Claro que él me había ayudado contra Toffee antes. Pero sabía que, aunque no me hayan ayudado tanto personalmente, son buena gente. ¡No se merecen esto!

- Así que la chica adolescente tiene dos buenas experiencias con los monstruos y ya se piensa que todos son buenos, ¿no? ¡Seguro que no opinaría lo mismo si hubieran matado a su padre!

Upppsss... Ya me había olvidado. Cuando Marco me había descrito las fobias y filias conocidas de cada votante de la regencia, este tipo les tiene especial inquina por su pasado. Entiendo que eso es algo que puede marcarte. A mamá le pasó algo parecido con mi abuela. Aún recuerdo su mirada cuando me lo contó todo en el templo.

- Mi abuela también murió a mano de los monstruos. ¡Pero no los culpo a todos! Cada monstruo es responsable de sus actos, igual que nosotros. ¿Que hay monstruos ladrones? ¡Tambien los hay mewmanos y no por eso vamos destruyendo las aldeas de los campesinos!
- Pero eso es porque no se encubren. ¿Qué se cree que hemos hecho con los ladrones? Les hemos seguido el rastro. Y también han pasado por varios pueblos de campesinos. ¿Sabe por qué no nos hemos comprotado igual? ¡Porque ellos han cooperado! Cuando les preguntamos, nos responden. Si les pedimos hacer un registro de sus casas, se apartan y nos dejan hacer en paz. ¿Qué cree que ha pasado en ese poblado? ¡Nadie vió nada! ¡Nadie sabe nada! Aún sabiendo que había pasado por allí. ¿Tengo que creérmelo? ¡Y cuando quisimos seguir los trastros, ellos echaron a nuestros rastreadores a patadas!
- Así que les destrozan las casas... Por no cooperar.
- ¿Sabe cuantas veces ha aparecido lo robado cuando hemos hecho una redada sorpresa a los monstruos? ¡Tres de cada cuatro! ¡TRES... DE... CADA... CUATRO!

Iba a responderle... Mis emociones me lo pedían. Pero Marco juntó su mano con la mía... Sorprendida lo miré. Me negó con la cabeza.

Me estaba diciendo que me estaba equivocando. Intenté alejarme de mis emociones por un momento. Había prometido que "escucharía" a Marco. Y esta era una de esas veces.

Respiré profundamente... Intenté cambiar mi tono.

- Ya ha inspeccionado el poblado. ¿Ha encontrado algo?
- Lamentablemente no.
- ¿Y va a volver a inspeccionarlo?
- Seguiremos buscando un rastro por los alrededores... Hay otros poblados también. ¿Si no sacamos nada y no encontramos a los delincuentes? Sí... Lo haré.

Suspiré... Intenté pensar más fríamente. Este hombre sólo quería recuperar lo robado.

- ¿Y no podría intentar hacer sus averiguaciones de una forma más cordial?
- ¿Cómo sugiere que aborde la situación, su ... "majestad"? - dijo con una entonación en la última palabra que no me gustó nada.
- ¿Ha probado a pedir las cosas "por favor"?

El hombre se quedó helado ante mi proposición... Al menos por un par de segundos.
- Ja... ja ... JAJAJAJAJAA... Espera... ¿Lo has dicho en serio? BWAAAAHAHAHAHAHAHAAHAAAAAAAAAAAAHAHAHAHAHAHAHAHAHAAAAAA...

En este momento podía sentir mejor que nunca por qué a tanta gente le caía mal. Defendería con firmeza su pueblo, pero era una persona irritante. Incluso más que PonyHead en un día malo.

- Jajajajaja... No... En serio... ¿de verdad eso es lo que propone?

No pude responder. Estaba demasiado enfadada. Si hubiera hablado le hubiera mandado a la mierda. Así que símplemente me encogí de hombros.

- Está bien... Le propongo lo siguiente. Intente usted pedirles por favor que le faciliten toda la información. ¡Hágalo como le plazca! Por favor... Hechizos... Sobornos... En tanto logre recuperar lo robado o al menos saber donde han ido los ladrones, a mí me vale. Pero le sugiero que se dé prisa. Si yo fracaso en el rastreo de los alrededores, volveré a hacerles una visita... y haremos las cosas A MI MODO.
- BIEN - dije con mal tono
- GENIAL - replicó de igual manera


- Hola, Star... ¿Que tal con el conde y su gente?

¿Y cómo le explico yo ahora a BuffFrog mi acuerdo con Yugg?

- Bien... bien...

¿No se te ocurre nada mejor, cerebro?

- Veo que a vosotros os va bien. Ya habeis apagado todos los fuegos.
- Sí... algo es algo... Pero queda mucho por reparar... En realidad, creo que algunas quedarán así ya para siempre.
- ¿Por qué dices eso?
- La gente se está mudando, ¿recuerdas? Boo Fly no para de recordárnoslo. Si la gente se quedaba era porque tenía un hogar pero una vez que te lo han destrozado... ¿para qué quedarse ya?
- Ya... Bueno... Al menos esta vez no os vais lejos.
- Hasta encontraron un túnel en mi casa. ¿Sabías que mis pequeños tenían un túnel secreto para salir de juerga?
- ¡No me digas! - dije con un gallo que sonó totalmente falso. BuffFrog me devolvió la mirada arqueando una ceja.
- Lo han cegado... Los chicos están un poco agitados por la experiencia. Menos mal que te has encargado...

Y esto es lo que pasa cuando disfrazas la realidad. A ver como le cuento yo ahora...

- Bueeeeeno... En realidad...
- Habías dicho que te ha ido bien con el conde.
- Supongo que todo lo bien que podía ir. Mira... he logrado que me deje una oportunidad de solucionarlo. Si le devolviera lo robado... o si le doy algo... una pista, algo que le ayude... os dejará en paz.
- Oh... - dijo BuffFrog mientras su cara se ponía más y más seria
- ¿Qué?
- Star... ¿Tú crees que hemos robado al conde?
- Nononononono... Claro que no...

La cara de malestar de BuffFrog se hizo incluso más dura. Casi parecía hasta enojado.
En este momento, realmente no se que hacer. ¿Debo interrogarle? Suena ofensivo. Pero no hacerlo... ¿no es huir una vez más?

- Bueno... ¡Yo sé que tú no me mentirías! Y tú me has dicho que no lo has hecho, así qué... Porque... me lo has dicho, ¿no?
- Star. Nadie de este pueblo ha participado en ese robo.
- ¡Genial! ¡Estaba segura!...
- No podemos devolver al conde lo que no tenemos.
- Claro, claro... Una pista será suficiente. Porque el conde me ha dicho que tienen pruebas de que pasaron por aquí... ¿Es cierto? ¿O me está mintiendo?
- Es posible que pasaran.
- ¡Genial! ¿Y? ¿Qué sabes?
- Nada.
- ¡BuffFrog!
- ¡Qué! ¡No se nada! ¡De verdad! ¡No es una excusa!
- Vale... vale... Tú no has visto nada... ¿Podrías preguntar a los demás?
- Nadie ha visto nada.

Por un segundo entendí la frustración del conde.

- Pero... ¿Ya lo habeis hablado?
- No es eso, Star. Nadie quiere nunca ver lo que pasa.
- ¿Eh? ¿De qué estás hablando?
- Star... Tú sabes mi pasado... ¿Por qué crees que gente como yo trabajaba para Ludo?
- ¿Os pagaba bien?
BuffFrog negó con la cabeza
- Ni idea
- Teníamos comida garantizada.
- Pues qué roñoso.
- Bueno... Ludo vivía de malvender lo que quedaba en el castillo. Herencia familiar. Pero aún así, ha sido uno de los trabajos más estables que he tenido. ¿Entiendes lo que te quiero decir?
- ¿Qué el trabajo de monstruos es muy malo? - dijo con un gesto de guasa

Mala broma. Mal momento. BuffFrog no estaba de guasa.

- Eso es un eufemismo. No tenemos trabajo normal, Star. No nos lo suelen dar. Cuando puedes, haces algunos trapicheos por ahí y por allá. Algún que otro mewmano nos ofrece algún trabajo mal pagado. Pero la mayor parte de las veces, no tenemos nada. ¿Cómo crees que sobrevivimos?
- ¿Con lo que da el bosque?
- Eso apenas es nada, Star. Recuerda que no podemos ni talar los árboles. Y cuando llegas al límite, haces lo que sea necesario.
- Como trabajar para tipos como Ludo - dijo Marco
- Eso es cuando las cosas van bien. Cuando no, si no te queda más remedio, robas.

En el fondo... creo que lo sabía. Yugg tenía cierta parte de razón, aunque claro, apenas era una parte pequeña de la historia.

- ¡BuffFrog!
- ¿Qué Star? ¿Qué se supone que debemos hacer?
- No sé... ¡Cualquier cosa es mejor! ¡Hasta ser un mendigo!
- Creo que he visto esto muchas más veces que tú, Star... ¿Sabes donde están los monstruos mendigos? ¿No logras verlos? Eso es porque están muertos. Es lo que pasa cuando intentas vivir bajo las reglas y las reglas no te dejan más salida que morirte de hambre. Cada día estás más débil hasta que un día una enfermedad, un encontronazo con algún mal tipo estando al límite de tus fuerzas, cualquier cosa... y ya está. Es tu fin. No Star... Eso no es mejor. Hay que estar fuerte y preparado para sobrevivir, y para eso hay que comer bien. Y si no tienes ni comida ni dinero, pues te lo llevas por la fuerza. No está bien... pero tampoco está bien que estemos como estamos y hacemos lo necesario para sobrevivir.
- Pero... ¡Tú tienes un trabajo en el castillo!
- Y yo no robo, Star. Ya no. Además, soy padre soltero. Robar puede llenarte el estómago pero también te la juegas y pueden pillarte y encarcelarte. Yo ya no robaría ni aunque fuera una gran oportunidad.
- ¿Oportunidad? - dijo Marco indignado - ¡Ningún robo es una "oportunidad"! Es... es... maligno. Está mal quitar a los demás. ¿Te gustaría que te robasen?
- No. Claro que no. Y por eso yo jamás robaría a nadie indefenso. Por eso aquí tampoco nos robamos entre nosotros. Pero por la misma razón, intentamos no "ver" lo que pasa. No queremos saber qué ha hecho el vecino, porque cuando sabes lo que ocurre, pasas de ser vecino ignorante a vecino encubridor. Y encubrir es un delito también.
- Si nadie dice nada, BuffFrog... el conde regresará.
- Y si sigue presionándonos, al final todos nos acabaremos yendo del bosque. Pero no nos traicionaremos los unos a los otros. Nadie va a romper el pacto de silencio.
- Pero BuffFrog - le replicó Marco -. ¿No os dais cuenta que con esa actitud entrais en una espiral autodestructiva? Los mewmanos nunca os aceptarán y os tratarán como iguales si vosotros no actuais como tales. Os verán siempre como ladrones y delincuentes... ¡y tendrán razón!
- Marco tiene razón, BuffFrog. Yo siempre he querido que vivamos en paz. Que la ley sea igual para todos. Pero... la ley ¡tambien prohibe robar a los mewmanos! ¿Qué les digo a mis súbditos cuando les robeis? ¿Qué vosotros teneis derecho de robo?
- ¡No creo que los mewmanos puedan dar lecciones de moral! ¡Fuisteis vosotros los que nos robasteis las tierras en primer lugar!

No me había dado cuenta. Nos habíamos dejado llevar por nuestras emociones y ahora estábamos prácticamente gritándonos a pocos centímetros el uno del otro. Marco fue quien puso sus manos entre nuestras caras dándonos un par de segundos para reflexionar.

Bajó el tono de voz, hasta casi susurrar.

- Hey. Somos amigos... Creo que... esto se nos está yendo de las manos.
- Sí... Tienes razón, Marco.

BuffFrog retrocedió un par de pasos y miró a otra parte.

- Vosotros no lo entendeis... Sois buena gente, pero no podeis saber lo que es esto. Supongo que es así por lo que las cosas nunca cambian.
- No digas eso, BuffFrog... - dijo Marco conciliador - Si lo entiendo. Necesitais poder ganaros la vida honradamente para poder dejar atrás esto. Esa era la razón de abandonar el bosque en primer lugar, ¿no? Nosotros sólo intentamos... mejorar la situación. Mira... basta con una confesión o una devolución del robo anónima. Nosotros os cubriremos ante el Conde. Creo que si recupera las cosas, lo dejará correr.
- No creo que los ladrones estén aquí.
- O un información anónima. No perdemos nada por intentarlo, ¿no?. Tú coméntaselo a los demás.
- Vale... Lo haré... pero no creo que cambie nada.
- Es todo lo que podemos hacer aquí. Nosotros iremos a hablar con el conde, a ver si podemos resolverlo de otra manera.


BuffFrog POV

- Te... lo... agradezco.. - dije mientras mi respiración terminaba de ajustarse. Era increible que hubiera podido resumirle lo ocurrido respirando así
- Es siempre un placer tener a los pequeños por aquí. - dijo Feliandre conciliadora, como es habitual en ella.
- Síiii... - gritaron los pequeños saltando por todas partes
- Descansa un poco... Aún se te nota fatigado.
- Papá vino corriendo todo el rato.
- Sí. Hay mucha distancia... Y tengo que volver. El conde puede volver de un momento a otro.
- ¿Crees que algún vecino hablará?
- No... Pero les prometí estar ahí y estaré. Incluso aunque sea una pérdida de tiempo... Ojalá los mewmanos pudieran entender... Pero... No lo harán, ¿verdad Feliandre? Tú has vivido más que ningún otro... Las cosas siempre serán igual, ¿verdad?

Feliandre se sentó lentamente a mi lado.

- Bueno... Está claro que para que cambien necesitaremos ciertas concesiones por ambas partes.
- Espera... ¿Les das la razón? ¡Ellos nos robaron en primer lugar! Y no nos dejan prosperar.
- Las cosas son siempre más complicadas de lo que parece BuffFrog. Todos los reinos surgieron de alianzas o conquistas en primer lugar. Pero esta generación no es responsable de lo que haya ocurrido en las anteriores. No puedes culpar a los mewmanos de hoy por lo que hicieron sus antepasados.
- ¡Pero aún sufrimos las consecuencias!
- Sí... Hay injusticias. Y teneis el derecho a reclamar que desaparezcan, pero la percepción de la justicia es diferente para cada uno. Por eso hay que repartir el esfuerzo. Ir corrigiendo las cosas poco a poco, para evitar que nadie cargue con más de lo que puede soportar.
- ¡Pero somos siempre los monstruos los que pagamos el sufrimiento!
- ¿Crees que los mewmanos no pagan el suyo? Cuando les robas, ¿no crees que los campesinos se sienten dolidos por vuestros actos y os odian en consecuencia?
- Supongo... ¡pero no es comparable! ¡Ellos llenan su estómago cada día! ¿Y protestan porque nosotros les robamos para llenarlo una vez a la semana?
- Te voy a contar un secreto de una vieja nómada, BuffFrog. La percepción de la riqueza, la justicia y el sufrimiento de la gente es siempre relativa. Todos miran siempre con envídia o admiración al que tienen por encima, sean monstruos, mewmanos campesinos, caballeros o gente de la nobleza. Todos aspiran a más, no se fijan en qué nivel de la escala están.
Uno puede tener la barriga llena y tener el dolor más profundo en su corazón por un amor no correspondido. Es un error habitual de la gente sobreestimar su dolor e infravalorar el de los demás, porque valoran a los demás por lo que ven, porque no saben que hay en su interior. Por eso miran con envidia al rey que tiene inmensas riquezas y un gran poder, mientras el rey a veces se escabulle para disfrazarse de alguien del pueblo para poder salir de la monotonía de su aburrida vida llena de burocracia y conspiraciones políticas, para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida que los que le envidian dan por sentado porque siempre las tienen a su alcance.
- ¿Qué quieres decir con eso? ¿Que no debemos cambiar nada porque todos sufrimos igual?
- No... Claro que se debe luchar para cambiar las cosas... Pero... ¿qué habeis logrado por el camino que habeis seguido hasta ahora?...

No supe qué responder.

- Sé que no es justo, BuffFrog. Pero la vida no es justa. El único camino que funcionará para arreglar las cosas es hacerse entender entre todos. Sólo así todos cederán sin hacerse enemigos unos de otros y las cosas podrán mejorar un poco cada día.

Supongo que tenía razón, pero la realidad es mucho más complicada.

- No sé... Creo que se dice más fácil que se hace. De momento, tenemos un problema encima y no sé como vamos a resolverlo.
- ¿Quieres que te ayude?
- No, no te preocupes... Además necesito que alguien cuide a los pequeños.
- Oh. Mungus se puede encargar de ellos. Aquí estarán bien.
- Pero el poblado está lejos. No creo que pueda cargar contigo.
- Puedo ir por mi propio pie. Ya sé que tú vas muy rápido saltando pero créeme... aunque me veas con esta tripa, yo también puedo ser muy rápida cuando me lo propongo.


La había perdido de vista. Es verdad que es muy rápida. Tan rápida que me ha dejado atrás. Corría como corre uno para huir de una bestia salvaje... Todo el camino. A un ritmo de carrera que la mayoría de la gente sólo podría sostener por unos pocos segundos. La resistencia ilimitada de los septarianos tiene sus ventajas, supongo.

Estaba al límite de mis fuerzas, pero ya estaba llegando.

Demasiado tarde. El conde está aquí.

- ¿Qué son unos minutos más despues de todo lo que han gastado? ¡Ah! ¡Mire! ¡Nuestro amigo ya está aquí! - le decía Star intentando retrasar la lucha

- Siento... llegar... tarde... Per...donad... Necesito... tomar... aliento...
- Tranquilo BuffFrog...

Mientras respiraba agitado, la gente del pueblo se acercaba, con caras de pocos amigos.

- ¿Ha... habido... algún... cambio...? ¿Ha... aparecido...? ¿Alguien... sabe... algo...?
- No BuffFrog. No ha cambiado nada. - dijo DogBull mientras hacía chasquear sus nudillos como anuncio a una batalla que se veía venir. Mientras, los soldados del Conde esperaban a su espalda.
- ¿Lo ve, majestad? Siempre es lo mismo. - indicaba el conde a la princesa
- Señor Conde... si me permite... - dijo Feliandre, quien había permanecido al lado de Star desde que había llegado
- ¿Usted sabe algo?
- No. Yo ni siquiera vivo aquí.
- Sí... Era lo que parecía... ¿Qué pinta una septariana del norte tan lejos?
- No soy del norte.
- Ummmm - dijo extrañado el conde mientras miraba la tripa de nuestra amiga reptiliana. - ¿Entonces qué quieres? ¿Qué pintas tú en esto?
- Tengo amigos aquí... Puedo intentar hacerles cambiar de opinión.
- ¿Por qué? ¿Qué tiene usted para lograr eso? ¿Algo con lo que extorsionarles, quizás?
- No, no... Nada de eso. De hecho, lo verá si decide quedarse a observar. Lo único que le pido es que me dé unos minutos para hablar.
- ¿Por qué iba a hacerlo?
- Porque lo crea o no, yo soy su mejor esperanza para recuperar sus cosas.

El tono sereno y totalmente decidido de la septariana pareció tener efecto en el conde.

- Cinco minutos...
- Creo que será suficiente.

Y avanzó hacia mis vecinos, que comenzaban a apiñarse esperando que los soldados cargaran contra ellos.

- Hola... Por favor... Relajaos... Sólo quiero hablaros unos minutos.
- ¿Y tú quien eres? ¡No queremos septarianos aquí!
- Excepto un par de caras - dijo mientras miró atrás hacia nosotros -, vosotros no me conoceis. Por favor... sé que habeis tenido una horrible experiencia reciente a manos de alguno de los miembros de mi propia especie, pero por favor, creedme cuando os digo que no es así para todos. De hecho, os he estado ayudando a otros de vuestros vecinos a encontrar nuevos hogares...

El grupo de gente pareció sorprenderse y relajarse al instante. Nunca dí demasiados detalles de quien me ayudaba. Símplemente pasaba información. Los que ya habitaban los nuevos lugares sabían algo más. Hasta ahora sabían que tenían "amigos invisibles" que les estaban ayudando. Supongo que verle la cara ahora era diferente.

- ¿La señora de la montaña? ¿La que ayuda a BuffFrog? ¿Eres... una septariana?
- Sí... Yo misma pedí a BuffFrog que no os contara sobre mí. No me gusta llamar la atención. Sin embargo me ha contado lo que está ocurriendo y he creído oportuno contaros una historia.
- ¿Contarnos una historia? ¡¿AHORA?! - dijo DogBull que prácticamente deseaba la confrontación.
- Sí. Justamente ahora. Ya lo entendereis cuando acabe... Espero que disfruteis. He cuidado muchos niños a lo largo de mi vida y algunos decían que les gustaban mis cuentos. ¡Niños... niños... Acercaros! - dijo señalando al grupo que estaba apartado, rodeado de un grupo de adultos separados, esperando mantenerse lejos de la carga de los soldados.
- ¡No! - dijo atemorizada una de las madres.
- No pasará nada... El conde ha prometido darme tiempo para esto... ¿verdad? - dijo mirándolo con confianza.
Para mi sorpresa, el conde no parecía molesto ni inquieto. Más bien curioso, quizás preguntándose a donde llevaba esto.
- A ver... gente... ¿Quien conoce la historia de "Capucha Verde"?
- YO. YO. YO... - gritaron algunos de los niños que se habían acercado

Los chicos se abalanzaron emocionados ante una historia que conocían bien:

- ¡Robaba a los mewmanos para repartirlo entre los monstruos más necesitados!
- ¡Sólo robaba a los nobles!
- ¡Jamás le cogieron!
- ¡Una vez le clavaron doce flechas y sobrevivió!
Los niños repetían emocionados la historia que tantas veces habían escuchado.

- ¡Paparruchas! - dijo el conde
- Supongo que los mewmanos tienen su propia versión de la historia. ¿Star?
- Síi... Según mi madre, Capucha Verde era un ladrón que vivió hace mucho, y usaba parte de su botín para granjearse el favor de su gente y evitar que le delataran. De hecho, también compraba a algunos mewmanos... Aunque casi prefiero la versión de los monstruos.
- ¿Es el Robin Hood de los monstruos ese que me contaste? - le preguntó Marco a Star - Sí... Nosotros en la Tierra tenemos una historia parecida. Es una leyenda.

- No sé si será leyenda en la Tierra, pero puedo asegurarte que Capucha Verde, el verdadero Capucha Verde... existió en Mewni. aunque claro.. la historia real siempre difiere un poco de las leyendas. Lo sé porque yo misma me ví envuelta en la historia.

Un "Ooohhh" recorrió a los chicos que observaban, pero las caras de todos eran de atención. Incluso el conde, hasta sus soldados, parecían sólo atender a las palabras de la reptiliana.

- Ese cruce de caminos comenzó una vez, en una mazmorra. En aquellos tiempos había un decreto de la corona Butterfly de matar a todo septariano inmortal. Como no sabían distinguirlos bien, mandaban apresar a todo septariano, fuera cual fuera su condición, y si se demostraba que era uno de los inmortales, era sentenciado a muerte. Y yo fuí una de las capturadas.
Sé que para vosotros esto son tiempos duros, pero creedme. Ha habido tiempos peores. Y para mí, ese fue uno de ellos. Cuando capturaban a monstruos, a veces los emparejaban con otros mewmanos delincuentes... Supongo que bajo la esperanza de que se pelearan y se mataran los unos a los otros. Era una forma un tanto retorcida de librarse de tanto preso sin saltarse su ley.
A mí me tocó un mewmano de avanzada edad. Yo no quería hablar. Tampoco creía que importara ya que había aceptado que antes o despues me condenarían, ya que soy una de esas inmortales. Él tampoco habló, así que por un tiempo simplemente convivimos pacíficamente.

El conde miró un reloj de arena que tenía. Se había agotado el tiempo. Puso una mueca de disgusto y simplemente lo guardó. Supongo que le había picado la curiosidad demasiado.

- A los septarianos nos ponían una comida diferente. Horrible. Vomitiva. ¡Gusanos del pantano apestoso!
- PUAAAG - gritaron muchos de los chavales
- Obviamente no lo comí. Mi extraño compañero me ofreció parte de su comida, pero la rechacé. ¿Para qué? Soy inmortal. No necesito comer.
- Pasaron los días, y por la noche sorprendí a mi compañero comiendo aquellos gusanos. Le dije... "o tienes el hambre más atroz que haya conocido o tienes el paladar más insensible". ¿Sabeis que me respondió?

Los chicos y algunos adultos negaron con la cabeza

- "No los como por hambre. Y, sí, saben horrible. Pero si ven que no comes tu comida y ven que no enfermas ni adelgadas, sabrán que eres una inmortal y te condenarán a muerte"

- ¡Un mewmano bueno!
- Sí, pequeño. Una de las cosas que aprendes en la vida es que aunque sea más probable encontrar buena y mala gente en ciertos sitios, en realidad ni el lugar, ni la especie, ni la apariencia sirven de verdad para saber si una persona es buena o mala. Y este, era un mewmano bueno.
- ¿Y qué tenía que ver con Capucha Verde?
- A ello voy... Yo me sentía derrotada, porque había aceptado mi muerte. Así que mi compañero intentó animarme. Primero me preguntó por mi vida. Le conté todo. Y luego él me contó su historia. Una historia ligada a "Capucha Verde".

El sólo mencionar el personaje causó una oleada de emoción en los pequeños.

- Mi compañero era nada más y nada menos, que el antiguo conde del lugar. Sí. No sólo era un mewmano. También era un noble. O al menos lo fué. Tuggoz SharpSpear. Quizás al Conde le suene el nombre.

- Sí. Un familiar muy lejano, pero notable. Es famoso a su manera...
- Tuggoz fue de joven un gran aventurero. Siendo el segundo hermano no contaba con ser el conde de la familia. Le gustaba disfrazarse y mezclarse con el pueblo, sin que le reconocieran, para observar su día a día, y conocer su malestar y sus deseos. Su hermano mayor que fue conde primero, lo tenía en alta estima y aceptaba sus consejos.
Ya por aquel entonces comenzaba a conocerse el nombre de "Capucha Verde". Un ladrón monstruo que comenzó a robar los almacenes de maiz con éxito. Su hermano el conde mandó reforzar la seguridad, así que Capucha y su gente se fue adaptando, y comenzó a asaltar los carruajes que movían maiz hacia el castillo.
A Tuggoz le causó curiosidad este personaje, porque oía cosas muy diferentes, así que decidió un día disfrazarse de carretillero y comenzar a acompañar a algunos de los carruajes de maiz hasta encontrarlo... Y un día lo encontró.
Los secuaces de Capucha era gente muy bien entrenada. Les sorprendieron totalmente. Lograron capturar y atar a todos en un momento... menos a Tuggoz que era un aventurero experimentado y muy bien entrenado. Él intentó defenderse con su espada. Durante el ataque tuvo que quitarse el disfraz, así que le reconocieron. Finalmente, rodeado, le redujeron. Y decidieron que podían aprovechar la ocación para pedir un rescate por el noble.
- Además de ladrón... secuestrador... Qué gran héroe. - comentó el conde en bajito.
- Oh, no. Se confunde usted, señor conde. Capucha no estaba entre los secuestradores. Era normal para ellos dividirse en grupos ya que solían hacer varios envíos a la vez, para dificultar su intercepción. Cuando Capucha se reencontró con sus seguidores, se enfadó mucho con ellos. "¿Estais locos?", les dijo. "¿Os dais cuenta que moverán cielo y tierra por esto?". Sin embargo los secuaces que habían llevado a mi compañero a nada más y nada menos que el escondite de la banda, así que lo que habían hecho no podía deshacerse sin más. Así que el noble se vió obligado a convivir con los monstruos unos días, mientras Capucha tomaba una decisión.
Para su sorpresa, descubrió que Capucha era un tipo muy respetuoso. Aquellos ladrones no eran más que los cabeza de familia de un poblado de monstruos y lo que robaban era para comer. Llegó a conversar conCcapucha, y entendió que él sólo quería sobrevivir y, quizás, un poco de justicia.
Así que intentó convencerlo. "Capucha... te prometo que si me liberas, no diré nada de lo ocurrido y te traeré un cofre de oro. Te lo prometo"

Feliandre le daba dramatismo, cambiando su tono de voz, haciendo una pobre y casi cómica imitación de los personajes de su narración.

- "Dicen que eres un hombre de palabra. Pero... ¿mantendrás tu palabra si la das a un ladron?"
"Mantendré mi palabra porque se la doy a un hombre que la merece". y para su sorpresa, Capucha le liberó.
Varios días despues regresó al bosque. El campamento había desaparecido. Pero no estaba sólo. "No te veo cargar con un cofre de oro" le dijo Capucha desde la espesura. "Tampoco traigo guardia...Lo siento pero mi hermano me pilló sacando oro. Le dije que era para los pobres, pero no se lo tomó bien. Te he traido una bolsa de mi reserva personal... es todo lo que he podido traer hoy. Lo siento".
"Creí que eras un hombre de palabra." "Lo soy, pero hoy no he podido. Pero puedo ayudarte a conseguirlo.". Y aquel día, el hermano del conde comenzó a espiar para Capucha. Comenzó a pasarle información de por donde movían los impuestos. Lo hacían con mucho más cuidado, pero con la información del noble, capucha comenzó a robar oro en lugar de maiz. Gracias a su acuerdo, tampoco nadie sufrió en los robos. Y la vida de los monstruos mejoró bastante por un tiempo. Fue entonces cuando Capucha comenzó a convertirse en alguien realmente famoso, atrayendo apoyos y enemigos por igual.

Mi compañero de celda fue creando una profunda amistad con Capucha, hasta el punto de trabajar con él en algunas ocasiones. A pesar de ser mewmano, le aceptaron como uno más. Incluso como la propia mano derecha del propio Capucha. Todo iba bien para Capucha, pero no fue lo mismo para los mewmanos. Los costantes robos comenzaron a pasar factura a su hermano, que recibía todas las críticas por "ser incapaz de defender el condado". Al final, en una triste revuelta, el hermano del conde fue asesinado.

Los chicos e incluso algunos adultos se contagiaban de las emociones que contaba a cada palabra. A alguno se les escapó un "Oh" de tristeza.

- Arrepentido por lo ocurrido, Tuggoz se encontró con Capucha y le dijo que ya no podía continuar. Ahora era el conde, tenía que ocuparse de los suyos. Había descuidado durante demasiado tiempo a su gente hasta el punto de que se sublevaron. Capucha lo entendió, incluso reconoció que quizás lo habían llevado demasiado lejos. Algunos mewmanos ya miraban con recelo como los monstruos prosperaban incluso más que ellos, así que el propio Capucha decidió alejarse de los dominios de su antiguo amigo, ahora conde, y centrarse en algunas aldeas llevadas por su primo, el cual tenía fama de déspota y no era muy apreciado.

El tiempo pasó y para su desgracia, ese primo suyo fue adquiriendo más poder. Capucha ya no tenía ayuda y cometió errores. Pero lo peor pasó para el nuevo conde. Su primo adquirió suficiente poder y le organizó una encerrona. Culparon a Tuggoz por otros delitos inventados que nada tenían nada que ver con Capucha y le organizaron un motín. Tuggoz fue enviado a las mazmorras del castillo. Pero había aprendido muchos trucos con sus amigos ladrones, así que escapó, buscando la ayuda de sus antiguos compañeros de fechorias.

Pero a ellos tampoco les había ido bien. Su primo les había sorprendido en uno de los ataques y murieron varios de ellos. De hecho, el propio Capucha habría recibido un montón de flechas, y estaba justo a punto de morir. En su lecho de muerte, ambos amigos se reencontraron.

Uno de los chicos comenzó a hacer pucheros.

- Pensaba que esta historia iba a acabar bien.
- ¡Oh! No ha terminado. Con mi compañero repudiado, la banda de ladrones a punto de deshacerse y Capucha muerto, mi compañero tomó una decisión. Él tomó su ropa, y les dijo a los miembros de su banda. "Capucha ha sido un amigo y un héroe. Pero Capucha, ante todo, era un simbolo para todos. Hoy ha muerto el portador, pero mientras uno sólo de nosotros siga vivo y mantenga los mismos ideales, Capucha no morirá.". Y poniéndose su traje, él se convirtiió en Capucha...
- Espera, espera, espera... - dijo uno de los espectadores - ¿Capucha fue un mewmano?
- El segundo Capucha, sí. El Capucha más grande que ha existido jamás.
- ¡¿Un noble?! - dijo otro aún más incrédulo.


Conde Yugg POV
- ¿Mi antepasado? - dije con sorpresa

Aunque en el fondo, sabía que tenía sentido. Tuggoz era famoso para nosotros, tanto por las normas de conducta que escribió para sí mismo y quienes le sucerieran, tanto por su conflicto con su primo. El hecho de que esta septariana sepa tanto le da cierta credibilidad. Aunque si es una inmortal, es normal que lo sepa si lo vivió de primera mano. Pero... ¿es la parte de la historia de Capucha cierta?
Es verdad que era un misterio para nosotros que había pasado con su vida durante tantos años, desde que fue derrocado por primera vez hasta que inició el conflicto por recuperar su lugar. Debo reconocer que la historia de la septariana, aunque bastante excepcional, da mucho sentido a todas las lagunas que tenemos.
Y si alguien sabía la verdad, ciertamente no quisieron reconocerla. ¿El monstruo ladrón más famoso de la historia de Mewni? ¿Él? Sí... es normal que si es cierto, se haya querido tapar.

- ¿Antepasado? Creí que era sólo un familiar. - apuntó la princesa
- Umm... La historia de mi familia es complicada.
- Sí. Sé lo que es eso. - dijo la reina en funciones con un tono que dejaba entrever que había mucho tras esas pocas palabras.

No lo dudaba. Me pregunto si los rumores que dicen que la monstruo que ha causado el caos hace poco es, como dicen, la hija de Eclipsa. Si es así... ¿tuvo dos hijas? ¿O, como ha pasado en otras familias, la actual reina desciende de otro linaje? Pero tienen magia... Sospecho que los secretos de los Butterfly son incluso mayores que los nuestros.

- Bueno... El caso es que el conde conocía como nadie como funcionaban las cosas. Era un gran estratega, tenía la información y algunos contactos aún leales dentro. Con todo eso, regresaron los actos de Capucha aún más audaces que antes. Claro que por detrás había una historia mucho más complicada. Actuaba tanto por justicia hacia él y su hermano fallecido, como por los monstruos y el pueblo, ahora ahogado por los impuestos de su avaricioso primo. Fue entonces cuando ocurrieron algunas de las anécdotas más famosas de su leyenda. Tardaría demasiado en contarlas todas. El tiempo fue pasando y un día, en un curioso capricho del destino, sucesos muy similares que llevaron a mi compañero a conocer al primer Capucha, le llevaron a él a conocer a Lady SongBird... Una noble venida a menos por la partición familiar, secuestrada por algunos de sus seguidores.
El caso es que se conocieron, se enamoraron, la mujer abandonó su vida como noble para ser la seguidora del ladrón justiciero hasta que se quedó embarazada.

Con razón esa parte de la historia de Tuggoz nunca estuvo clara, pensé. Si Tuggoz había estado en el exilio, como conoció a su esposa y cómo desaparecieron por un tiempo, era otra laguna. Aunque claro... esta historia es una de las más viejas. Hablamos de los primeros de nuestro clan, que se inicia con la llegada de los nuestros a Mewni. Nuestra familia es una de las pocas que está aquí desde el principio, al lado de las Butterfly desde el primer día.
Pero cuanto más se retrocede, más dudosos son los registros que tenemos de aquella época. Muchos son escritos sobre historias a su vez más viejas. Pocos datos directos quedan ya de aquel entonces.

- Fue entonces cuando, dándose cuenta de lo que significaría su hijo, decidió alejarse de aquella vida. Pasó el puesto de Capucha a sus seguidores más cercanos, que comenzaron a turnarse, y él regresó a su vida como noble. Escalando desde abajo se unió a algunos mewmanos que se habían sublevado, contó parte de su historia, como antiguo conde destronado pues le creían muerto, y comenzó una larga rebelión que acabaría destronando a su primo, y pasando a otro familiar más digno, bajo la promesa de que su hijo obtendría el título de Conde cuando llegara a la edad adecuada.

Sí... Eso tiene sentido. Por eso volvió a la luz. Por eso intentó retomar su vida.

- Fue más adelante, cuando disfrazado de otra identidad, ayudando a sus antiguos compañeros, fue capturado como "simpatizante de los monstruos". Ni como conde, ni como Capucha, fue tratado como un simple delincuente común y acabó en la mazmorra a mi lado.

Aquí a septariana ha recortado todo. Claro... no es la historia de capucha, sino del Conde. Es la parte que tanta importancia damos nosotros. Pero su segunda desaparición fue otro misterio. ¿Simpatizante de los monstruos bajo una identidad secreta? Sí... Por fantasiosa que suene... es una posibilidad que perfectamente pudo ocurrir. Quien sabe... quizás despues de todo la historia fue real.

La reptil se paró unos segundos.

- Es triste que acabara así - dijo uno de los monstruos.
- Él no lo vió igual. Tal y como me dijo, había vivido una larga vida, llena de emociones. Confiaba en que había dejado a su esposa y su hijo en una buena posición, que por cierto fue cierto, y no se arrepintió de nada de lo que hizo. Para él, fue un acto heroico morir allí por sus amigos, por una causa justa. Sólo había una cosa una cosa que le carcomía.

- ¿Qué era?
- Mientras estábamos allí, me contó una estrategia para huir que llevaría algo de tiempo. Sin embargo, él enfermó y comenzó a temer acabar allí sus días. Me contó que, el tiempo que había estado lejos de sus compañeros de fechorías había escuchado actos que le habían preocupado. Que sus compañeros parecían haber olvidado para qué hacían las cosas. Así que quería recordarles cual era su propósito. Viendo que podía fallecer antes de poder hacerlo, me pidió que si sólo yo escapaba con vida, les hiciera llegar sus ideas a sus compañeros y yo acepté. Era una declaración sobre como se veía a sí mismos y también una advertencia a los suyos, para que no perdieran su camino. Decía algo así.

"Nosotros no somos simples ladrones comunes. Somos ladrones justicieros. No hacemos nuestros actos por codicia, sino por restitución de lo que es correcto. No robamos porque es fácil, sino porque ninguna otra vía para mejorar es posible. Si arando el campo pudieramos crear un mundo mejor, campesinos seríamos. Si pudieramos prosperar trabajando creando cosas, la labor manual sería nuestro oficio. Pero los que gobiernan no nos dejan opción al trabajo propio, así que restituimos el producto del trabajo ajeno porque se nos ha robado el derecho al trabajo común y su justo fruto.

Sabed ladrones, que no os podreis llamar justicieros si robais al que ya está siendo robado. Atacad sólo al que tiene beneficio injusto. No busqueis codicia, o sereis igual que aquellos a quienes condenais. Evitad dañar a nadie en vuestros actos. No quiteis a nadie lo que tiene para él un valor sentimental pues ese es un valor siempre personal que se destruye en el robo. Quedaros sólo lo que necesiteis para sobrevivir y continuar la labor y repartid todo lo demás entre los más necesitados pues son ellos los que más sufren y los que son merecedores de justicia. No mireis su especie, ni su origen, sólo si son necesitados, pues esta no es una guerra de especies ni es un conflicto particular.

Recordad que sois, ante todo, justicieros. Si algún día las circunstancias cambian y sólo podeis escoger entre ser justicieros o ser ladrones, escoged ser lo primero, pues ser lo que sois nunca ha sido una meta ni un modo de ganarse la vida, sino un camino para conseguir el fin de un mundo mejor. Y si veis que un compañero se desvía de este camino, no tengais miedo en recordárselo, pues la tentación es grande y la línea que separa la justicia de la justificación es fina.

Recordad que estos principios e ideales es lo que os hace únicos y dignos de admiración. No flaqueeis y caigais en los caminos fáciles pero erróneos. Podríais acabar siendo el mismo mal que deseais combatir.

Un fuerte abrazo de vuestro antiguo compañero Capucha Verde."

Un monstruo comenzó a aplaudir ante las inspiradoras palabras y otros pocos se unieron, pero la reptil les cortó con un gesto moviendo sus manos con los brazos horizontales al frente moviéndolos hacia arriba y hacia abajo.

- Era un buen resumen de sus ideas. Yo ya había logrado librarme de mis cadenas y me faltaba poco para llevar a cabo el plan, pero la salud de mi compañero se resintió y finalmente falleció.
- Nooo - se quejó uno de los pequeños.

- Recordad que Capucha fueron varias personas, pero era ante todo ideales. Unos ideales que había prometido llevarle a sus antiguos compañeros. Y cumplí mi promesa. Encontré aquella antigua hermandad de ladrones. Tal y como había temido mi compañero, se habían malogrado. La hermandad era ahora más un gremio que actuaba por su propio beneficio. Lo que daban a los pobres era más en concepto de espías, no de intentar acabar con la pobreza.
Cuando les llevé el mensaje de Capucha se rieron de mí y me echaron a patadas y me dijeron que no regresara nunca. Yo me fuí, y no volví a saber de ellos prácticamente hasta hoy...

Nuevamente volvió a reinar el silencio.

- ¿Ya está? ¿La historia acaba aquí?

El chico de antes protestó

- ¡La historia incluso acaba peor!

- Bueno... Eso depende... Decidme... ¿creeis que habría sido mejor si sus compañeros le hubieran escuchado? ¿Si hubieran regresado a sus actos de justicia en lugar de ser símplemente ladrones?
- Siiiii - gritaron varios niños.

- Pues sabed que esto pasó hace mucho, mucho, MUUUUUUCHO tiempo. Aquel gremio se fragmentó... pero aquellas formas y actos tuvieron eco en el tiempo. ¿Acaso no sigue habiendo pacto de silencio entre los ladrones? ¿Acaso no se entiende más justificado el robo de maiz que de joyas?
Vosotros sois los descendientes de aquellos ladrones, por lo que la historia aún no ha terminado. Así que la cuestión es... ¿elegireis seguir los principios justicieros de Capucha?
Es muy fácil juzgar a los personajes de actos en los que no estamos envueltos, vistos en las historias de buenos y malos. Pero hete aquí que estamos en este momento ante un acto de robo justo en este momento. Aunque el conde no os guste, le han robado cosas con gran valor sentimental. Un acto muy diferente a lo que Capucha consideraba justo. Y estoy convencida que si se está esforzando tanto por recuperarlo no es por el valor monetario que tiene.
Estoy casi segura de que incluso estaría dispuesto a pagar su valor equivalente a cambio de una devolución anónima.
- ¡Eh! ¡No hables en mi nombre, reptil!
- ¡Sisisisí...! - dijo la princesa - Si el Conde no puede poner el dinero, lo pondrá el propio tesoro Butterfly. - dijo cubriendo al conde.

- Así que... ¿cómo acabará la historia? Eso... es lo que teneis que decidir los próximos minutos.

Los monstruos comenzaron a hablar confusos. A algunos sus caras habían cambiado a disgusto en las últimas frases de la mujer reptil.

Tras un minuto mientras ellos discutían se acercó a mí.

- Gracias, conde, por darme esta oportunidad.
- Se ha excedido de sus cinco minutos por mucho.
- ¡Oh! Los cinco minutos no eran para contar la historia, sino para lograr su atención a la historia.

Por primera vez compruebo que la conocida forma de pensar de los septarianos no es una leyenda. Contra los retorcidos reptiles siempre hay que estar prevenido.

- No vuelva a hablar en mi nombre. Lo que dijo de pagar por el tesoro...
- Señor conde - cortó la reina en funciones a nuestra conversación con la reptíl. - He estado pensando en lo que ha dicho... del valor de las cosas.
- Hmmmppp... ¿Cree usted que es apropiado recompensar a los ladrones pagándoles por devolver las cosas? Así sólo lograremos que deseen volver a robar.
- Pero... ¿No es verdad que esto lo hace por el valor sentimental de las cosas? Estaba pensando... si ellos al final no saben nada...
- Si encubren a los ladrones, querrá decir.
- Sí, bueno... lo que sea... Estoy convencida de que las cosas apareceran en el mercado negro. Hablando con cierta gente... casi seguro que podemos recuperar la mayor parte de las cosas símplemente pagándolas. ¿No cree que eso es mejor que presionar a la gente?
- No es tan sencillo.
- ¡Oh! ¡Vamos! ¿Esto es símplemente un tema de orgullo para usted?
- ¡Es mucho más complicado de lo que se imagina!
- ¡Pues explíquemelo! ¿Se puede saber por qué no podemos símplemente recomprar las cosas? ¡Le ofrezco pagar la factura!

Aggg... Qué demonios. Supongo que iba a enterarse tarde o temprano.

Cogí a la reina-princesa de la mano y la llevé más lejos del sitio donde estábamos, para que no nos oyeran.
Le señalé con el dedo índice de mi mano derecha el anillo que portaba en la izquierda.

- ¿Eh? - dijo confusa
- ¿Sabe lo que es esto?
- ¿Un anillo?
- ¡Que perspicaz! ¿Algo más?
- Supongo que tiene algo más... que no veo. ¿Me lo va a explicar?
- Es un anillo familiar. Sólo hay dos de estos, el del conde y el del heredero que se le otorga al cumplir la edad. El símbolo que lleva es a la vez un sello. Es equivalente a nuestra firma...
- Ok... - dijo la princesa confusa.
- Mi hijo aún no tiene la edad. El anillo de mi padre estaba allí. Es una de las piezas robadas.
- Oh... Lo... siento...
- No quiero su compasión.
- Pero bueno... ¿Tanto cuesta forjar un nuevo anillo?
- Esa no es la cuestión. Quiero que entienda. ¡Con ese sello pueden falsificar documentos en nuestro nombre! ¿Entiende la gravedad del asunto? ordenar nuevas rutas al transporte de recursos del condado, firmar leyes falsas, ¡declarar la guerra! ¡Es un asunto muy serio!
- ¡Oh! Pero... ¿por qué no lo ha dicho antes?
- Porque lo más probable es que los ladrones ni sepan el verdadero valor de lo que tienen entre manos. Fue un error terrible por mi parte, ¿entiende? Un objeto tan valioso jamás debería haber estado en esa sala. Símplemente para mí era... el anillo de mi padre. Debía estar con sus recuerdos... ¡Pero fue una estupidez! ¡Tenía que estar en el tesoro, custodiado con toda la seguridad posible! Si ahora pongo una recompensa especial por el anillo, ellos sabrán que tiene un valor especial y entonces averiguarán cual es. ¡Estamos jugando con muchas vidas, majestad! ¡Por eso tengo que recuperar ese anillo YA!

La mirada de la reina pareció comprender por fin. Acabando la conversación advertí que la septariana nos observaba con detenimiento, esperando a que acabáramos.
El escudero de la princesa-reina se acercó entonces para hablar con ella.

- La historia esta de capucha... ¿qué parte es real y qué parte inventada?
- Toda es real.
- ¿Seguro?... Porque los paralelismos con nuestra historia de ficción son ... demasiados. Me resulta curioso... y poco creible.
- Bueno... Tú dices que en la Tierra es una historia de ficción, ¿no?
- Sí... Creo que se remonta a nuestra edad media.
- Pues si la historia es real para nosotros... ¿No se te ha ocurrido que quizás un terrestre vino a Mewni y luego la contó allí. O quizás un mewmano acabó en la Tierra.
- ¿Eso es posible?
- Sí, claro... Los portales a la Tierra ha estado abiertos desde que Hekapoo está por aqí. Además, hay otra forma de crear portales... Una vez conocí un brujo exiliado terrestre...
- ¿Un brujo terrestre? En la Tierra no hay magia...
- ¡Claro que la hay!
- Hey... Es el momento. - apuntó la princesa señalando a la gente mientras se organizaba para responder. Tuve una mala sensación al ver como apartaban a los chicos de nuevo y los hombres más fuertes se ponían delante.
- ¿Y bien?
- No tenemos nada de ese botín, y nadie sabe nada. - respondió un monstruo musculoso con cara de pocos amigos.
- Sabía que esto iba a acabar así.


Star POV

Nonononono... Con todo lo que hemos hecho. Con todo lo que les ha contado Feliandre... Todo... ¿Para nada? Tiene que haber algo... Tengo que impedirlo de alguna manera.

- No... Yugg... Tiene que haber otra forma.
- Apártese, Butterfly. Todo esto sólo ha servido para retrasarme. ¿No ve que está poniendo a todo su propio reino el peligro por defender a estos monstruos... sin honor?

Me empujó para quitarme de en medio. Me dieron ganas de devolvérsela. De transformarme y darle una lección... Pero... ¿no tenía razón en el fondo? ¿Por qué tengo que elegir entre unos y otros? ¿Es siempre así? ¿Es imposible la paz?

Demasiadas veces me lo habían dicho. BuffFrog. Mi madre. Incluso la loca de Jelly Goodwell. Juntar monstruos y mewmanos acaba siempre así. Ni siquiera una septariana casi tan vieja como todo el reino Butterfly pudo convencerlos de otra cosa.

Feliandre se puso delante del Conde.

- Espere... Esto no es necesario.
- Ha sido un digno intento, pero ha fracasado. Ahora apártese o será tratada como una más.
- No es necesario que haga esto, porque yo he robado su castillo.
- ¿Eeeeehhh? - se escapó por mi boca.

Lo que decía no tenía ningún sentido. ¿Por qué decía ahora Feliandre eso?

- ¿De qué está hablando? Usted dijo que no es de aquí. ¡Déje de molestar y apártese! - dijo el Conde quien evidentemente no se creyó una palabra
- Señor Conde... Le repito. Me considero culpable del delito. Única responsable en este lugar de lo cometido. Lléveme a mí y deje a esta gente en paz.
- Ambos sabemos que lo que dice es falso y absurdo.
- ¿Y no es cierto que usted presionará a esta gente inocente para obtener una información que no poseen?
- Eso está por ver.
- Sacará más de llevarme a mí que de destruir sus hogares, se lo garantizo. - dijo hablando con una voz autoritaria que impresionaba.

El Conde la miró atentamente a los ojos...

- Usted es una septaria inmortal... Sabe que si luego no habla, se le aplicarán medios más expeditivos. Y siendo usted lo que es... ¿sabe que medios serán esos?
- ¿Mutilación quizás?
- Con fuego... Trozo a trozo. Y veneno... Dicen que algunos venenos os hace sufrir mucho. Y unos pocos hasta os pueden crear daños que ni su capacidad puede corregir.

Los que estaban allí se estremecieron. La tortura no era tan rara, pero no es fácil ponerse en la piel de un ser inmortal que puede ser torturado incansablemente durante siglos.

- Feliandre... ¡¿Te has vuelto loca?! - gritó BuffFrog
- No, querido amigo... Esto... es necesario.

Y exploté.

- ¿Qué diablos está haciendo, Conde? ¡Esto es tan inútil como destruirles las casas! ¡E infinítamente más cruel! ¡No le creía capaz de eso!
- ¡Usted no sabe de lo que soy capaz! ¡Y tengo buenos motivos para esto!
- ¡No! ¡No si es inútil!
- ¡A mí no me lo diga! ¡Dígaselo a ellos, que se quedan inmóviles antes que proteger a quien les ha ayudado! ¡No protegen a los ladrones por ningún código de honor! ¡Lo hacen por miedo!
- ¡Vamos... amigos! ¡No podemos dejar que se la lleve siendo inocente! Si no podemos darle lo que quiere, ¡demostrémosle que no somos cobardes! - dijo BuffFrog animándolos a la lucha para evitar que se llevaran a nuestra amiga.

Pero un montón de monstruos dieron varios pasos atrás.

- No me lo puedo creer... - dijo decepcionado - Con todo lo que está haciendo por nosotros. ¿No os dais cuenta que aún la necesitamos para irnos de aquí?

Pero los monstruos siguieron sin moverse, salvo unos pocos que juraría que conocía, de los tiempos de Ludo.

El Conde tenía razón. No era ningún tema de honor. Sólo era miedo.

- ¡Esperad! - dijo un monstruo que estaba atrás del todo - ¡BuffFrog! Yo... ¡quiero hablar contigo!
- ¿Tienes algo que ver con el robo? ¿Vas a confesar? - dijo el Conde.
- ¡Hablaré con BuffFrog únicamente!

BuffFrog y el monstruo se separaron a cierta distancia y comenzaron a cuchichear.

- ¿Por qué has hecho eso, Feliandre?
- Porque intuyo que hay mucho en juego, ¿verdad Conde? - dijo para despues indicar con su dedo íncide un anillo que no portaba. El mismo gesto que el Conde había hecho hace un rato.
- Nos observó...
- Sí. Y me imagino que eso significa que hay un sello de su familia moviéndose por ahí... Hay mucho en juego, ¿verdad?

El conde estaba impresionado por la capacidad de observación de la reptil.

- Veo que la reputación de los septarianos es merecida.
- Vale... Es importante recuperar ese dichoso anillo. Pero... ¿qué tiene eso que ver con condenarse de esa forma tan tonta? ¿Y usted, Yugg? ¿Por qué estaba dispuesto a torturarla? Sabe de sobra que no sabe nada.
- Veo, princesa, que aún tiene mucho que aprender... Yo no la habría torturado. ¿Qué clase de sádico se cree que soy? Una cosa es que esté dispuesto a lo que sea necesario para recuperar el anillo y otra que haya sufrir a alguien sabiendo que no sirve para nada.
- ¿Eh?
- Se han marcado un farol, Star. Como en el poker. - me dijo Marco al oido.
- Oooohh.

Me sentí como una tonta... Ambos, Yugg y Feliandre habían jugado a un juego delante de mis narices y no me había enterado. Incluso Marco se enteró de la jugada. Es cierto que me queda mucho por aprender.

BuffFrog y el monstruo volvieron por fín...
- Díselo - le animó BuffFrog
- Yo... Le contaré lo que sé... Sólo se esto... se lo juro. - dijo en voz baja
- Adelante...
- Llevo pasando por una mala racha... y... bueno... ¿conoce las caravanas del paso del oeste?
- ¿Las nómadas?
- Sí... En la zona neutral. A veces acude más gente... Montan una tienda extra... es discreto... Y la gente habla... y negocia... ofrecen... "trabajos"... poco ortodoxos.
- Delictivos, querrá decir.
- A veces... Me ofrecieron un trabajo... en el castillo. Era un robo. No me gustó como sonaba así que les dije que no.
- ¿Así que los encontraré allí?
- No. Se mueven. Como no entré al trabajo no me dieron los detalles. Pero algunos de los que se reunieron les he visto en la dimensión de la Niebla. Es posible que alguno se haya ido de la lengua allí. Hay una taberna que suelen frecuentar gente allí. Le puedo dar la dirección.
- Mmmm... Supongo que es la mejor pista que podemos obtener. Bien... Quiero un registo de cada casa. Os prometo que si nos dejais hacer, haremos lo posible por no causar daños.
- Se puede hacer... ¿verdad BuffFrog? - le presionó Feliandre
- Está bien... Creo que despues de lo que ha pasado, la gente aceptará.
- Bien... Cuando mis guardias hayan terminado, nos retiraremos.

- ¡Bien! ¡Me alegra que todo haya acabado bien! - dejé salir mi entusiasmo.
- No mucho - cortó el conde -. El anillo sigue sin aparecer y sospecho que no lo hará o tardará demasiado. Me temo que tendré que informar de su desaparición a los condados y reinos vecinos para invalidar cualquier uso importante del anillo que se pueda hacer por ahora y firmar todo a mano. ¡Maldición! ¡Voy a ser el hazmerreir de la corte!
- Bueno... Eso es mejor que una guerra, ¿no?
- Mientras no se recupere el anillo, sigue habiendo peligro.
- La gente va a estar molesta por dejar a sus soldados hacer. Es un precedente que nadie quiere... - dijo BuffFrog
- ¿Recuerdas lo que te dije, amigo? - le replicó Feliandre - El mundo avanza en la dirección correcta cuando todos hacen concesiones. Hoy todos se han esforzado un poco, y las cosas se han resuelto pacíficamente.
- ¿Y este es el camino correcto...? Pues es frustrante.
- Igualmente - convino el conde
- Las cosas de verdad requieren esfuerzo y constancia. Hoy se ha caminado en la dirección correcta.

BuffFrog y el Conde acusaban el cansancio. Feliandre, claro, estaba igual que siempre. Es lo que tiene ser una septariana inmortal. Pero yo me sentía pletórica.
Hoy había logrado demostrarme a mí misma que a veces el esfuerzo da fruto. Sí... sólo había sido un día. Quizás la próxima vez no tengamos tanta suerte.

Pero hoy el conflicto se había evitado. Quizás, despues de todo, podría marcar una diferencia siendo la reina. Quizás era un buen momento para regresar al castillo y leer. Creo que tenemos por ahí un libro de Capucha Verde.