Taichi se había quedado fuera, de brazos cruzados. Cuando todos los demás habían entrado menos él no le había parecido demasiado bien, pero había sido capaz de entender el motivo. A fin de cuentas, el que no era familia de manera oficial era él, de manera que no le había quedado más remedio que resignarse y mirarlos a todos mal cuando salieron y, para encima, le dijeron que no lo dejaban entrar todavía, que esperase a que lo avisaran.
Resopló, cruzándose de brazos mientras que esperaba.
- Quisiera saber yo qué narices estarán haciendo…
Yamato terminó por encontrar la cajita que estaba buscando, sacando de él el pequeño pasador, acercándose hacia Sora con él en la mano
- ¿Qué le quieres decir también que va a ser el padrino?
- Yo creo que sí, que se lo ha ganado – le dijo siguiéndolo con la mirada-. Pónselo tú, yo la sujeto…
- ¿Yo? Si no me sé peinar a mí mismo en condiciones no sé qué te hace pensar que esto es lo mío…
- Qué tonto eres… - intentando no moverse al reírse se quedó atenta a sus movimientos, viendo como casi que parecía tener miedo de tocar a la niña. Sonrió, comparando el tamaño de Aiko en comparación con las manos de su padre-. Pónselo como sea pero que no le tire, ¿vale?
- ¿Así está bien? – habiendo cogido un pequeño mechoncito de cabello rubio cercano al rostro, colocó el objeto en él, esperando que no molestara a la niña.
- Yo creo que sí… - la imagen de la chiquitina con aquel pasador igual que el que ella hubiera tenido atrás consiguió enternecerla aún más-. pero a por el otro pesado, anda…
- Voy – dándose cuenta del gesto de Sora, alargó la mano para acariciarle levemente la mejilla antes de cruzar la habitación.
Taichi había dejado la cabeza apoyada en la pared y los ojos entreabiertos. Sin duda estaba ocupado odiando a todo el mundo por haberlo dejado allí. Aceptaría que le pidieran que se fuera porque Sora necesitase descansar, pero el no saber nada de nada lo desquiciaba. El sonido de la puerta hizo que girase la cabeza con lentitud, encontrándose con la cara conocida de Yamato.
- ¿Qué? ¿No piensas entrar?
Entrecerrando algo más los ojos, se puso en pie, acercándose hasta la puerta. Al llegar al lado del rubio alzó el dedo, en gesto amenazante.
- No te digo nada…. Ya saber por lo que no te digo nada – gruñó antes de entrar.
Lo primero que hizo fue olvidarse de aquel que lo había ido a buscar, pasando a buscar a Sora con la mirada y comprobar que era verdad eso que le habían dicho de que parecía estar bien. Le sonreía desde la cama donde estaba echada.
- Tienes buena cara – le dijo, acercándose.
- ¿En serio?
- Pues sí… Tienes toda la buena cara que podría tener alguien en tu situación – yendo hacia ella, se quedó pegado a su lado-. ¿Te duele algo?
- Un poco, pero nada grave. Pero no creo que sea a mi a la que tienes gana de ver ahora mismo ¿no?
- Yo siempre tengo gana de verte – alargando la mano, le dio un toquecito en la punta de la nariz con él, fijándose en que, al otro lado de Sora, echada en la cama, estaba Aiko.
Giró la cabeza con rapidez, mirándola de forma más directa. La bebé, al igual que con el resto de visitas estaba adormilada, moviéndose únicamente para acomodarse, sin ser capaz de abrir los ojos de nuevo.
Aquella cosita pequeña que parecía querer estirarse al lado de su madre había intentado matarlo del infarto en varias ocasiones antes de haber nacido tan siquiera, ya iba siendo hora de que se vieran las caras.
- Pero bueno, ¿y tú quién eres? – dijo acercándose hacia ella, sin querer molestarla cogiéndola en brazos.
Al hacerlo, pudo ver lo que adornaba el pelo de la pequeña, reconociéndolo de forma inmediata. Miró de reojo a la pelirroja, ya que era la que más cerca le quedaba la haberse quedado Yamato al otro lado de la cama apoyado contra la pared. La cara de Sora era todo lo que necesitaba para saber que había sido totalmente intencionado.
- ¿Por eso tenía que esperar? ¿Para que pudierais ponérselo?
Se quedó mirando par la pequeña, analizando sus rasgos, notando el gran parecido que tenía con el que había sido alguien muy importante para él casi los mismos años que ella. Quizás fuera llegar a conclusiones egoístas, pero estaba casi seguro de que nadie más que él se alegraba más por ellos en aquel momento.
- Pues… Aiko ha querido arreglarse para la circunstancia, ya sabes, no todos los días una conoce a su padrino y tenía que vestirse de forma apropiada – dijo la pelirroja, habiéndose ladeado lo que había podido hasta quedarse mirándolo.
- Si ya le decía yo que no te ibas a poner repelente con el pelo, que tu tiempo te llevó aprender a tener el tuyo en condiciones – dándose cuenta del movimiento de Sora, se sentó en la cama, pudiendo quedarse al lado de ella, empezando a jugar con su pelo.
No había escuchado lo que le había sido el rubio, solo se había quedado procesando las palabras de Sora en las cuales había podido escuchar "padrino". Sus ojos estaban fijos en el mechoncito tan sumamente pequeño en el que se habían arreglado para colocar su regalo.
- ¿Es en serio?
- ¿Cómo no va a ser en serio? ¿Sabes de alguien mejor que tú para esto? Llevas toda tu vida cuidándome a mí, ahora vas a tener que echarle un ojo a alguien más, Taichi.
- Sois un par de…. De – no terminó la frase, emocionado por lo que le acababan de pedir-. ¿Puedo cogerla?
- Claro que sí, zoquete – riéndose de las caras de él, Yamato contestó finalmente. Le hacía especial ilusión la manera en la que había reaccionado su amigo, aunque debiera de haberla supuesto desde el principio-. No hizo falta tan siquiera hablarlo, los dos lo teníamos muy claro.
- Ya, pero… ¿y tu hermano?
- Te peleas tú con él si quieres. Aiko ha decidido que quiere que seas tú, así que más te vale estar a la altura – volvió a decir Sora-. ¿No ves que fuiste el primero al que quiso saludar hace mes ya? Yo creo que le caes bien…
- Sí, le gusta reírse de mí – cogiendo a la pequeña con sumo cuidado, la colocó en sus brazos, posando una mano detrás de su cabeza, acomodándola contra él-. Pues nada, Aiko, si he sido yo elegido por ti yo no voy a ser el que te diga que no.
El matrimonio se quedó mirando hacia su amigo con la pequeña de ambos en brazos, sonriendo emocionado por lo que le acababan de decir, bajando la vista hacia ella para poder observarla de forma más detenida.
- ¿Te has quedado bien a gusto, no? - le dijo a Yamato.
- ¿Es la frase del día? – le contestó-. La idea de que fueras tú el padrino es de los dos, nos parecía la opción más correcta. Además, lo que te ha dicho Sora es verdad, ya que te has pasado toda la vida pendiente no solo de ella, sino que de los dos. Yo creo que no le va a venir a Aiko tenerte a ti rondando.
- Claro, como si no lo fuera a hacer lo mismo… - levantó la vista de la pequeña solo para que lo vieran poner los ojos en blanco-. Eso sí, más vale que no se parezca tanto a ti en forma de ser porque igual me voy a pensar si aceptaros el ofrecimiento.
- Mira, algo así dijo Jou hace rato – dijo Sora de fondo mientras que se reía con sumo cuidado.
- ¿Ah sí? – Yamato la miró de reojo.
- Sí… creo que es un temor generalizado… Algo decía él de que pedía el traslado fuera de la ciudad… No os doy la razón automáticamente porque yo también tengo lo mío, peeeero…
- Pues yo sí que le doy la razón, que a los médicos no hay que llevarles la contraria – Taichi acercó la mano a la pequeña, acariciándole el rostro con cuidado-. Así que más vale que no se te ocurra sacar el carácter de tu padre hazme el favor…
Alejándose unos pasos de Yamato para esquivar posibles collejas que podrían llegarle, caminó de nuevo hasta poder quedarse al lado de Sora girando la cabeza hacia ella para poder observarla unos segundos y sonreírle.
- Estaba a punto de mandaros a los dos a paseo por haberme dejado tanto tiempo fuera, pero yo creo que ya no tengo nada que objetar – habló mientras que con sumo cuidado volvía a dejar a la niña dónde la había cogido antes-. ¿Tú cómo estás?
Posiblemente mañana te conteste mejor que hoy a esa pregunta, aún tengo haciendo efecto todo lo que me han metido… Y ni siquiera me han dejado comer nada todavía tampoco.
- Es verdad, que no llegaste a empezar a cenar – Yamato cayó en la cuenta-. ¿Tienes hambre?
- No… y déjate, mejor, que no sé cuándo me van a dar algo ni lo que me dejarán comer… Por el momento con dormir un rato yo creo que me arreglo.
- ¿Dormir un rato? Tú me haces el favor de quedarte durmiendo todo lo que te queda de noche hasta mañana cuando alguna enfermera te necesite despierta para algo… - Taichi negó con la cabeza.
- Creo que teniendo una niña con apenas unas horas de vida eso de dormir tanto de seguido no va a estar demasiado a mi alcance… - sonrió a pesar de todo. No era una idea que le molestara o pudiera causarle algún tipo de problema.
- También es verdad… - dándose cuenta de que ella tenía toda la razón, se inclinó de nuevo hacia la pequeña-. No vuelvas demasiado loca a tu madre… No nos salgas también en eso al rubio.
Aprovechando que se había inclinado, se giró hacia Sora, viéndola ahora más de cerca y dedicándole la mejor de las sonrisas.
- ¿Te acuerdas de cuando te echaba la bronca porque vosotros dos no ibais a llegar a ninguna parte? Pocas veces me he alegrado tanto de equivocarme contigo – había bajado el tono para decirle aquello, aprovechando y despidiéndose de ella con un beso en la mejilla-. Mañana cuando pueda me pasaré a veros, si ya os han cambiado de habitación avisadme.
- No te preocupes – le dijo, sonriéndole únicamente a modo de respuesta-. Y si mañanas tienes que entrar temprano haz el favor de irte a casa de una vez, Taichi.
- A la orden – se incorporó-. Descansa.
Viendo cómo le asentía se giró hacia Yamato, quien caminó con él hacia la puerta, acompañándolo.
- Gracias por haber venido tan rápido – le dijo.
- ¿Y qué otra cosa pensabas que iba a hacer? No me pensaba ir de aquí hasta poder verla… - no hizo falta que aclarase a quién de las dos se refería. A la niña tendría tiempo de sobra para poder conocerla. La que necesitaba saber cómo estaba era Sora-. Te veo mañana. ¿Necesitas que te traiga algo?
- Pues… Ahora que lo dices… Con las prisas se me olvidó coger mis propias cosas…
- ¿Dónde están?
- En el vestidor – metiéndose la mano en el bolsillo le tendió las llaves-. Y no tengas prisa por venir mañana. Te aviso con lo que sea cuando nos lleven a la habitación definitiva.
- Perfecto. Mañana si puede seguro que se pasa Koemi por aquí también. La dejé dándole la cena a Daigo… - se quedó pensativo-. Y yo todavía no he cenado todavía. Fíjate lo que conseguís hacer conmigo…
Bromeando, acabó por reírse antes de adelantarse un paso para despedirse del rubio con un corto abrazo, para luego guardarse las llaves en el bolsillo del pantalón.
- Os veo mañana.
Asintiendo, dejó que se fuera, siguiéndolo con la mirada unos segundos antes de volver a entrar, dándose cuenta de que Sora se había estirado ligeramente para dejar que su compañera se acercara hasta ella para poder ver a la pequeña de nueva.
- Yamato… no has cenado nada de nada, ¿por qué no vas a por algo para ti?
- En cuanto se lleven a la niña de nuevo te prometo que bajo, ¿de acuerdo? – se acercó hacia ella por el lado contrario en el que Biyomon estaba-. Y tú deberías de aprovechar ahora para dormir un poco.
Giró la cabeza hacia él, sonriéndole antes de asentir. No se iba a poner a discutir con él sobre aquello, sentía como el peso de sus párpados cada vez aumentaba más por lo que simplemente aprovechó para acomodarse algo mejor entre las sábanas.
El rubio no apartó la mirada de ella hasta que pudo comprobar cómo se quedaba dormida del todo, sonriendo al verla por fin descansando. Haciéndole un gesto a la digimon para que bajara se acercó a coger él a la niña y volver hacia el sofá con ambas, pudiendo quedarse sentado al lado de Gabumon esperando que ella también hiciera lo mismo.
- ¿Qué os parece?
- ¿No se va a despertar? – preguntó curiosa el ave.
- Pues los bebés duermen mucho – contestó él, acomodándola todavía mejor, agradeciendo haber pasado por varios bebés de su entorno antes para no entrar en pánico ahora al cogerla-. No sé si podremos verla despierta hasta que le entre hambre.
- ¿Y cuándo le va a entrar hambre?
- ¿Quieres hacer el favor de dejar de dar la lata? – el compañero del rubio protestó-. ¿Puedo tocarla?
- ¿Cómo no vas a poder tocarla? – inclinó a la pequeña ligeramente hacia él para que pudiera acercarse sin problema.
Sin embargo, no llegó a hacerlo del todo, ni siquiera el digimon llegó a poder tocar la piel del bebé, al abrir Aiko muy lentamente los ojos, como si hubiera sido capaz de reconocer la voz de aquel que hablaba, tal y como había pasado tantas veces meses atrás.
La cara de sorpresa fue de los tres, no habiéndose esperado aquello, ni mucho menos cuando, al abrir los ojos del todo enfoco hacia Gabumon, quien era el que más cerca le quedaba. El digimon parpadeó, quedándose completamente en silencio observándola al igual que habían los otros.
Dos ojos que todavía no se abrían del todo de un color azul más que conocido para todos les estaban devolviendo la mirada. Yamato no pudo más que intentar tragar saliva sin poder creerse lo que veía. Cuando les habían dicho que iba a ser una niña y le había dicho a Sora que quería que fuera como ella, hablaba en serio, pero… Pero. Nunca se había imaginado siendo capaz de llevar su vida hasta aquel punto. Y ahora resultaba que Aiko había sacado hasta su propio color de ojos. Sonrió. Sonrió por todo, incluso ante la idea de imaginarse la reacción que iba a tener su padre cuando viera aquello.
- Aiko – dijo en voz alta, a sabiendas de que no le iba a entender pero queriendo llamar su atención-. Hola Aiko…
Un pequeño bostezo fue la respuesta que dio la pena antes de volver a cerrar sus ojos. Calló en la cuenta de la mirada que le había lanzado Sora a su madre momentos atrás, quizás ella ya supiera que su pequeña había salido tan exacta a él.
- ¿Has visto? – le dijo al digimon-. Al final parece que se ha cumplido lo que pedías – le dijo a su compañero para luego girarse hacia la otra digimon-. ¿Qué te parece?
- A Sora le hacía mucho ilusión que se pareciera a ti – parloteó-. Aunque parece ser muy buena, yo pensaba que los bebé lloraban mucho…
- Dale tiempo, que acaba de nacer… - giró la cabeza, notando la pata de Gabumon sobre su pierna, mientras que miraba fijamente con sus ojos rojos a la niña-. ¿Qué te pasa?
- Nosotros la vamos a cuidar para que nunca llore… Te lo prometo.
AnnaBolena04: es que la nenita se ha puesto mimosa con la abuela y claro, la pobre mujer que se está estrenando en esa materia se nos ha puerto pero bien muerta. Y es que claro, bastante se esperaba ella que Aiko fuera a cogerla de la mano.
Ahora tenemos aquí a la tercera parte del matrimonio que está ahí esperando el pobrecito y sufriendo porque quiere ir a meter las narices y saber qué es lo que pasa con su pelirroja favorita y su nenita. Y ahora mira con lo que le salen, si es que seguro que se pierde de camino de vuelta a casa porque no tiene las neuronas donde las tiene que tener.
¡Y los peluches y papi ya han visto los ojotes de Aiko! Besitos de tortuguita.
Guest Vecina: vecina vecina... ¿qué andas liando? Porque la señora borrasca fea de narices que nos viene encima lleva tu nombre así que tú verás qué es de lo que se me acusa esta vez para que me mandes semejante clima de perros encima. Que de verdad que estoy ya de un humor de perros cada vez que se asomo y veo como diluvia por la ventana...
Toshiko la pobre mujer yo creo que no estaba preparada todavía para tener a su nieta de verdad delante de los ojos, ni mucho menos que fuera a cogerla del dedo y que le diera un algo a la pobre. Aiko se ha metido a su abuela en el bolsillo con un gesto del que ni siquiera era consciente. Los cuatro abuelos van a vivir con la baba cayendo, incluso los que ya van por el tercer nieto y deberían de estar más que acostumbrados.
A Takeru le deben de afectar los nervios a poderse pesadito. Esto es como los niños pequeños cuando no duermen y no hay quien los aguante, solo que con él cuando le dan los nervios jajaja Así que ahora que ya tiene delante a su sobrina - esa que tanto tiempo lleva esperando - pues se queda tranquilito. Y además ha pasado delante de Taichi, ¡JA! Jajajajja Otra cosa es que el drama que acabe montando por no ser el padrino se oiga hasta en la otra punta del país.
Hiroaki va a tener su momento con Aiko un poquito más adelante, tranquila. No va a ser una visita tan rápida después de todo lo que ha estado dando la lata con que quería una nieta que para encima le ha salido clónica a su nene rubio. Pero bueno, las cosas poquito a poquito que ahora le toca a Taichi morirse del JAALALAFHAFLAFLA con la nena porque le han puesto el pasador y resulta que ahora tiene una ahijada - aunque evidentemente él era la mejor y única opción contemplable.
¡Bicos grandes vecina! Que estaba aquí corrigiendo exámenes - sí, ya hasta corrijo estas cosas xDD - y mira qué horas me han dado.
Epic Crystal Night: jajajajajajaja te has esperado a saltarte todos los cortes publicitarios, ya veo, sí, sí jajajajajajaja Bueno, el capi de hoy viene sin cortes y es larguito bastante así que venga que hoy me he portado bien.
Y me alegro un montón de que te haya gustado jajaja He intentado que sea acorde a los personajes, pero claro, es que a mí me pones un bebé delante y casi que lo miro como si tuviera que cogerlo con guantes jajaja Así que espero que la cosa haya quedado coherente... Reacciones extendidas de Hiroaki todavía nos quedan por llegar cofcofcof (Y acabo de sonar como Yoda, OMG xDD)
¡Un beso!
