DISCLAIMER: NADA ME PERTENECE, SOLO MI CORAZÓN SHIPPER.

Lord Eddard Stark estaba en sus cámaras revisando los libros cuando su hermana entró a verlo:

-Ned.

-Lyanna, ¡te perdiste la boda de Arya!- reclamó- ella te echó de menos. Rickon solo me dijo que te habías ido por tu cuenta. ¿Qué pasa?

-Tengo que parar esta estúpida guerra Ned- ella le dijo con fiereza- mi hijo quiere matar a su hermano y a su tía, eso no lo puedo permitir.

-Lyanna, ¿qué has hecho?

-Fui hablar con Daenerys Targaryen.

-¿Le hablaste de Jon?- Ned la agarró por los hombros- ¿dime?

-No le dije su verdadero origen. Pero nosotras hablamos. Ella sabe que Rhaegar no me secuestró. Le dije que me enamoré de él.

-¡Estás loca! Eres imprudente. No permitiré que tus acciones destruyan a mi familia.

-Soy tu familia hermano. Por supuesto que me interesa su bienestar. Quiero a mis sobrinos como si fueran mis propios hijos- ella se defendió.

Ned se puso las manos sobre su cabeza estaba tan cansado de todo.

-Es hora hermano. Debemos decirle a Jon la verdad.

-¿Para qué? No tiene ningún caso. Robert…

-Robert ya no es Rey. Él no puede dañarlo.

-Daenerys querría matarlo.

-No lo hará. Ella valora la sangre Targaryen. Quizá eso nos ayude a terminar con esta guerra. No puede haber más derramamiento de sangre Ned, estoy tratando de ayudar aquí- Lyanna estaba enojada.

-La madre de los dragones amenazó a Robert y a Gendry, Lya. Eso no es algo que simplemente podamos olvidar.

-Ella dice que ellos asesinaron a su esposo.

-Eso no es verdad. Los conoces.

-Ella quiere lo que es suyo. El reino. Por supuesto que no estoy de acuerdo con su idea de terminar con la Casa Baratheon, pero si tan solo los pudieras convencer de…

-¿De rendirse? Conoces tan bien como yo a Robert.

-El Trono no es de ellos, nunca lo fue. En todo caso sería de Jon.

-Ni siquiera lo digas- Ned la interrumpió. Jon no quiere eso. Aegon sin embargo está enfermo de poder. Él no jugaría limpio y no estoy dispuesto a perder a mi hijo por este estúpido juego de tronos.

-Hermano- ella se arrodilló frente a él y acunó su cabeza mientras hizo que la viera a los ojos- Jon es mi hijo. Agradezco que lo ames tanto como yo. Pero creo que es hora de que la verdad salga a la luz.

-No.

-Pero Ned…

-Dame más tiempo hermana.

Ella solo asintió. Le debía tanto a su hermano. Pero no quería que más gente muriera por una mentira. Fue por eso que ella había dicho a Daenerys que Rhaegar no la había deshonrado, poco a poco la verdad saldría a la luz. Ella visitaría al mismísimo Robert para convencerlo de entregar el maldito trono si era necesario.

Mientras tanto en Desembarco del Rey…

El Rey Gendry estaba en sus cámaras junto a su padre, su tío Stannis, quien fungía como la mano del Rey de manera temporal hasta que retomaran Dragonstone y Jon Stark decidiera que siempre si quería serlo. Sentado en la mesa se encontraban los Lannister restantes, Jaime y Tyrion, estaban ideando un plan de batalla. Sentían que la madre de los dragones atacaría pronto.

-Estoy seguro que el primer sitio que querrán controlar es el Fin de las tormentas- Robert Baratheon dijo- ahí es donde será su primer golpe con ayuda del ejército Lannister- escupió enojado.

-Me disculpo por las acciones de mi padre- Jaime comenzó pero su hermano lo detuvo.

-Eso querido hermano es innecesario en este momento. ¿Cómo defenderemos el Fin de las Tormentas?

-Con el ejército Tyrell junto al Baratheon Tío Tyrion- exclamó Gendry- Lo mejor será que vaya para comandarlos.

-De ninguna manera- Roberth casi gritó- Tu deber es quedarte aquí. Iré yo.

-Padre, ¿Qué clase de rey sería si no peleo mis batallas? ¿Si me escondo detrás de estas paredes?

-Uno inteligente- Tyrion dijo.

-Tu padre tiene un punto- Stannis dijo- No debes ir, pero creo que el movimiento más inteligente sería si atacáramos nosotros Dragonstone primero.

-Una misión suicida por los dragones- Jaime recordó.

-Lo mejor es esperar que nos ataquen. El fin de las Tormentas puede con un asedio. Jamás hemos perdido.

-Podemos luchar contra ellos a campo abierto- Jaime sugirió.

-Solo un idiota se enfrentaría a los dothraki a campo abierto- Robert dijo.

-¿No han pensado que ellos atacarán primero el Norte?- Gendry mencionó- Después de todo, ellos todavía no se recuperan. Winterfell está a años todavía de reconstruir lo que se llevó la guerra contra del Rey de la noche.

-El Norte sabe defenderse. Ned lo tiene controlado- Robert dijo tranquilo.

De repente entró Hot pie, uno de los fieles amigos del Rey. Todos los presentes lo miraron con sorpresa por la interrupción.

-Gendry, digo su majestad- estaba completamente nervioso.

-¿Qué pasa Hot pie?

-Es Arya.

Gendry se volcó con él cuando mencionó a su esposa.

-¿Ella está bien?

-Ella se ha ido.

-¿Qué quieres decir?- el toro agarró a su amigo por el cuello.

-Se la han llevado junto a su madre Cersei y a su prima Shireen.

Todos en la sala estaban sin habla. Gendry, su padre y Stannis salieron tan pronto cuando escucharon esas palabras.

El Rey encontró a Sandor Clegane y a Ser Davos en el castillo.

-¿Quién se las llevó?- estaba completamente trastornado.

-No sabemos su majestad- Ser Davos dijo.

-¿Cómo en los Siete infiernos se las llevaron? ¿No tenían guardias? ¡Voy a matarlos!

-Gendry, tranquilo muchacho- Jaime intentó calmar a su sobrino.

-Sabes que tu esposa puede esquivar a los guardias- Tyrion le recordó.

Y eso era cierto, Gendry lo sabía, Arya Stark era demasiado imprudente cuando no debería. Se reprendió por ser tan permisivo con ella. Había permitido que hiciera lo que quisiera pero ahora estaba arrepentido. Ella, su madre y su prima estaban siendo retenidas en quién sabe dónde y él se sentía impotente.

-Necesito ir a buscarlas.

-Gendry- Robert habló por primera vez- No puedes hacerlo, te quedarás aquí- él habló como un padre.

-No me quedaré esperando que me devuelvan solo la cabeza de mi esposa- gritó- tengo que buscarla. Arya lo haría por mi padre. La amo.

-¡Salgan!- Robert les gritó y todos obedecieron.

-Se llevaron a mi esposa también hijo. Y puedo jurarte que ellos pagarán. Conocerán que la nuestra es la furia. Pero debemos ser inteligentes. Este es el movimiento que ellos hicieron, debemos contratacar.

-Daenerys Targaryen lo hizo.

-Ella espera que nos rendiremos si las queremos ver con vida.

-Los voy a destruir padre. Lo juro.

Cersei había sido arrojada al piso junto a Shireen, ellas tenían vendados los ojos. Hasta ahorita nadie había ido a torturarlas.

-Tengo miedo.

-Shh, no llores pequeña Shireen, es lo que ellos quieren, vernos sufrir. No les daremos el gusto- la leona rugió.

-¿Dónde está Arya? La separaron de nosotros desde el inicio ¿Y si le hicieron daño? Mi primo los matará.

-Arya deberá estar bien. Nuestra loba sabe defenderse. Vas a ver que todo saldrá bien cariño- Robert y Gendry pagarán por nuestro rescate y seguiremos con nuestras vidas- la leona oraba porque fuera cierto eso.

-¿Dónde está ella?

-En esa celda, está atada de manos y pies. También le pusimos una venda en los ojos.

Él asintió con la cabeza.

-¿Y la madre leona? ¿Y la niña?

-En otro lado por supuesto. No queremos que tengan intención de huir.

-Correcto. Esperaré que llegue el Señor y empezaremos.

-Está bien.

-¿Se envió el cuervo a Eddard Stark?

-Por supuesto.

Lyanna encontró a su hermano con lágrimas en los ojos.

-¿Qué pasa querido?

-Secuestraron a Arya. Mi pequeño lobo.

-¿Gendry te escribió?- Ned asintió cabizbajo- ¿Cómo pudo pasar esto?- Lyanna estaba furiosa.

-Padre- Robb y Jon dijeron mientras entraban a la habitación.

-Un cuervo te ha llegado padre- Robb le entregó.

Eddard Stark leyó con impaciencia, su tristeza se volvió en furia de repente.

-¿Qué pasa padre?

-Ellos quieren el Norte.

-¿Quiénes?

-Los Targaryen por supuesto.

-¿Por qué van a creer que se los vas a dar?

-Porque tienen a tu hermana.

-¿Arya?- Jon preguntó con miedo.

-Si cariño, ella, la madre del Rey y Lady Shireen fueron tomadas.

-¡Esos malditos!- Jon gritó. Si los tuviera en frente yo mismo terminaría con sus vidas.

-Jon, detente.

-No tía. Lo único que han hecho esos Targaryen es destruirnos.

-No puedes entregar el Norte padre.

-Es Arya Robb. Haría cualquier cosa por uno de mis hijos.

-Tienes que hablarlo con Gendry.

-Tenemos que ir a Desembarco del Rey.

Arya estaba preocupada, no tenía ninguna idea de donde estaba su buena madre y su prima Shireen. Oraba porque aún estuvieran con vida. Quería escapar y ayudarlas pero estaba atada de pies y manos, claramente en una desventaja. Necesitaba pensar, dejar de lado sus emociones y comenzar a planear algo. Se encontró pensando en su estúpido toro, en lo terriblemente feliz que era con él. Solo quería regresar y hacer el amor con él. Incluso tener a sus bebés.

De pronto la puerta se abrió. Ella no quería sentir miedo- "el miedo corta más profundo que las espadas"- recordó a su primer maestro Syrio. Le quitaron la venda de los ojos y por fin se encontró cara a cara con su captor.

-¿Tú?

-Su majestad. Es bueno verla de nuevo.

Gracias a los que me comentan y leen esta historia. Abrazos a todos.