Mai bostezó mientras que accedía a las instalaciones de la JAXA a primera hora. Llegaba antes de tiempo y se estaba tomando con calma el caminar hacia el ascensor. Nyoko la había despertado antes de tiempo y aquel día no iba a las carreras.
- Menuda cara… - la voz de Hideki reclamó su atención, apareciendo detrás de ella-. ¿Mala noche?
- Mala mañana… La niña tiene algo de catarro y me ha despertado llorando porque su padre no conseguía calmarla… - se encogió de hombros.
- Seguro que no es nada – le dijo negando con la cabeza mientras que tocaba la tecla del piso al que tenían que ir-. Con los cambios de temperatura que tenemos en estas fechas es normal.
- Eso díselo al pobre Arata… - se giró mirando hacia él-. Hoy llegamos nosotros dos antes que el rubio, ¿lo habrán distraído por la mañana?
- Probablemente… Aunque no creo que nos venga despeinado, me temo…
- Pues si le han estado gritando vas a aguantarlo tú, ya te lo digo…
Saliendo del ascensor el teléfono de ambos sonó a la vez, haciendo que cruzaran una mirada confusa, sacándolo para poder ver qué era. Quizás fuera un aviso para una reunión a primera hora. El primero en desbloquear el terminal fue el general, viendo el nombre que había en la pantalla, arqueando una ceja.
- ¿¡QUÉ!? – la voz de Mai resonó por todo el pasillo al ver la fotografía qe había en la conversación y que venía acompañada por el texto "me parece que hoy os las vais a tener que arreglar sin mí"-. ¡YA HA NACIDO LA NIÑA!
A su lado, Hideki todavía mantenía la mirada fija en la pantalla observando lo que le acaba de llegar, habiendo dado un brinco al no esperar el grito que ella acababa de pegar.
- ¿No había dicho que aún le quedaban dos semanas? – preguntó por fin.
- ¡Me da igual! ¡Pero mírala! Si es que es igualita que él solo que en adorable…
- Mai… Me asustas… - mirándola todavía con cara de no entender nada, se acercó el terminal a la oreja.
- Tú es que no lo conoces desde hace tanto tiempo como yo. ¡Que ese idiota ha tenido un miniclon! ¡Que es una cosita adorable y…! – guardó silencio al ver que él le hacía un gesto con la mano.
- ¿Yamato? ¿Se puede saber por qué no nos avisaste antes?
Apenas segundos después de haber guardado el teléfono en su bolsillo para poder centrarse en ayudar a Sora a desayunar, dio un respingo sintiéndolo vibrar de nuevo.
- Contesta, me las arreglo para comerme el yogur yo sola… - le dijo divertida cuando le enseñó el nombre que aparecía en pantalla.
- Fue anoche, nos pilló de sorpresa en casa – contestó, entretenido al escuchar la voz de Mai también de fondo diciendo cosas sin sentido-. Están las dos perfectamente, tranquilo, podéis venir cuando queráis. ¿Hace falta que me pase yo por la sede para avisar de mi ausencia?
Divertida viendo las caras que iba poniendo él, se distrajo en desayunar por fin. Le habían dicho que solo podía comer cosas suaves por el momento y en pequeña cantidad, especialmente con sus antecedentes, pero algo era algo. Cogió la cuchara intentando no tirarse nada por encima.
- ¿Mai? ¿Qué le has hecho a Hideki ya? – giró la cabeza para poder mirar hacia Sora, riéndose a la vez que ella.
Mai había alargado el brazo mientras que él le decía que no se preocupara que se encaba de todos los papeleos y si tenía que firmar algo ya se lo llevaba más tarde al hospital. Pillándolo desprevenido se había apoderado de su teléfono.
- Estoy muy enfadada contigo, ¿esas son formas de avisar? ¿A qué hora nació?¿¡Anoche!? ¿Y nos avisas ahora? Ya verás cuando te coja, vergüenza debería darte… Bueno, pero da igual, ¿cómo de ojos tienes los ojos? ¿Eh? Si ya se te caía la baba con Nyoko yo quiero verte con la tuya propia… Cascarrabias. No, no te dejo en paz.
- Dame el teléfono que quiero hablar con él, pesada – consiguiendo recuperarlo se estiró intentando alejarse algo de ella-. ¿Yo? Yo no le he dado nada, se ha puesto histérica con la fotografía. Prepárate por que se la va a enseñar a todo el personal… Cuando podamos iremos por allí a verte. Saluda a Sora de nuestra parte… Y enhorabuena.
- ¡Enhorabuena, cactus! – subió el tono de voz para que pudiera escucharla a ella también antes de quedarse mirando hacia él cuando colgó finalmente la llamada tras hablar unos segundos con Yamato-. ¿Qué? ¿Qué te ha dicho?
- Que tienen que moverlos a la habitación definitiva y que ya nos mandará la habitación en la que están para que podamos ir.
La piloto volvió a desbloquear la pantalla, observando la imagen más de cerca, ampliándola incluso para poder ver mejor los detalles.
- Pero es que mírala, si es que es clavada a él…
- Yo no sé de dónde os sacáis los parecidos de los recién nacidos. Yo lo único que le veo parecido a él es el pelo… - negó con la cabeza, echando a anda por el pasillo-. Venga anda que todavía vamos a…
- ¡Eh! – viendo aparecer a dos del grupo de aprendices que habían empezado bajo su supervisión, aceleró el paso para alcanzarlo-. ¡A ver quién de vosotros es capaz de adivinar de dónde ha salido esta niña!
Arqueó una ceja siguiéndola con la mirada antes de negar con la cabeza y preferir seguir su camino e ignorar a Mai. Sin duda iba a ser mucho mejor para su propia salud.
Takao estaba apoyado en la pared, con el teléfono sujeto entre sus manos y cara de confusión. Hacía un rato que le había llegado una imagen y no estaba demasiado seguro de lo que estaba viendo. El sonido de unos pasos no consiguió que levantara la cabeza, suponiendo quien podía ser ya que llevaba un rato esperando por él.
- ¿Tú has visto esto? – Katsu le enseñó también su pantalla.
- Pero… ¿Qué iba en serio lo de que iba a tener una niña?
- Eso parece – acercó mejor el teléfono y se quedó mirando con más detención a Aiko-. Pues… Se le parece, ¿no?
- Mucho… Pero… ¿seguro que el mensaje lo ha mandado Yamato?
- ¿Y quién crees que lo va a mandar, zoquete?
- Y yo que sé… ¿tú lo ves con esa niña en brazos? ¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Tú también?
- ¡Eh! ¿Y yo que he dicho ahora? – resopló-. Pues me parece que ya tenemos algo que hacer cuando tengamos unos días libres, ¿no?
- Me está llamando Mai… - frunció el ceño-. ¿Qué te pasa? – dijo al contestar-. ¡Eh! No me grites. Sí, sí, ya hemos visto la f… ¿qué? No, no nos vamos a ir a Tokio ahora mismo. La gente trabaja no sé vosotros tres… Que no tengo vuelos directos a Tokio para irme ahora… Que no. Mai, que no seas pesada. No, no te veo a pasar al otro…
Katsu se quedó mirado hacia su compañero, poniendo caras raras mientras que escuchaba la conversación que estaba teniendo. Cualquiera que no los conociera no entendería demasiado el sentido de lo que estaban hablando, pero a base del paso de los había terminado por ser capaz de traducir aquellas cosas.
- Pero… ¿Y a la loca esta que le ha dado? – preguntó cuando vio que colgaba.
- Que dice que nos quiere en Tokio este fin de semana o viene a buscarnos ella.
- Pues que venga a buscarnos ella porque… No sé si tendremos vuelos tan siquiera.
- Bueno… Estamos en temporada alta, igual sí que tenemos vuelos… - giró la cabeza, aún confuso volviendo a mirar hacia la pantalla-. ¿Pero seguro que es de Yamato? Que sí, que se le parece, pero al cascarrabias ese no le pega…
Yamato se acercó de nuevo hacia Sora cuando consiguió dejar el teléfono de nuevo de lado, terminando a ayudarla a alcanzar las cosas del desayuna.
- Te lo has terminado muy rápido…
- Me estaba muriendo de hambre – dijo mientras que le tendía la taza que tenía.
- Luego le preguntamos a la doctora cuándo te van a dejar comer algo más…
- Cuando me den luz verde ya puedes ir mentalizándote de ir haciéndome algo muy rico y en grandes cantidades.
Como respuesta a las palabras de ella se rio sin poder evitarlo acercándose a la mesa para dejar allí las cosas, estando a punto de decirle algo más a la pelirroja sin llegar a hacerlo al escuchar cómo se abría de nuevo la puerta. Sonrió automáticamente al reconocer a la enfermera y ver que traía con ella a la pequeña.
- Buenos días – saludó mirando hacia la pareja-. ¿Qué tal la noche?
- Muy bien – contestó Sora, siguiendo sus movimientos.
- Me alegro. Esta señorita se ha portado muy bien, pero ya estaba empezando a reclamar su desayuno – se colocó delante de la pelirroja, sujetando a la niña en brazos-. ¿Qué tal te encuentras?
- Bien, me molesta la herida un poco pero bueno, nada grave – asintió.
- Vale, vamos a intentar que te incorpores un poco, ¿de acuerdo? Si te duele dímelo y volvemos a hacerlo contigo echada – viéndola como asentía giró la cabeza hacia el rubio-. Y como supongo que la principal ayuda que vas a tener en casa va a ser él no nos vendrá mal que sea él quien te ayude.
- ¿Yo? – conectó de nuevo con la realidad ya que había estado mirando hacia la pequeña desde que había entrado. Carraspeó antes de asentir-. ¿Qué hago?
- Lo primero, colocar mejor la almohada para que pueda usarla de apoyo – dijo, viendo como rápidamente hacía caso a sus palabras, acercándose con cuidado a Sora para hacer lo que le estaba diciendo-. Vale, y ahora, con mucho cuidado hay que conseguir que se siente. Poco a poco según vayan pasando los días, hoy con que quede un poco incorporada nos sobra. Sora, si te molesta, avísanos, ¿de acuerdo?
Viendo como ella asentía, Yamato volvió a hacer lo que le habían dicho, pasando sus manos bajo los brazos de Sora, tirando de ella hacia arriba con sumo cuidado, sonriéndole cuando la vio girar la cabeza hacia él.
- ¿Ahí? – preguntó.
- ¿Estás cómoda así, Sora?
- Perfectamente – asintió, devolviendo la atención a la enfermera y alargando los brazos al ver como le acercaba a Aiko.
- En ese caso os dejo. Cualquier cosa, me avisáis – giró la cabeza, mirando hacia el rubio-. Si le duele que se vuelva a echar, ¿de acuerdo?
Respondió a sus palabras con la cabeza observando los movimientos de ella ya que acababa de pasarle a Aiko a Sora. Sonrió automáticamente sin darse cuenta tan siquiera de cuando se había ido la enfermera.
- ¿Seguro que estás cómoda así? – insistió.
- Sí, tranquilo – sonrió-. Hazme un favor, sujétale la cabeza un momento – murmuró antes de deshacerse el lazo del camisón para poder colocarse correctamente la ropa, recuperando ella de nuevo la sujeción sobre la pequeña al momento.
- ¿Te ayudo con algo?
- No, no te preocupes – aunque notó como se acomodaba ligeramente a su lado para poder ver a la pequeña desde allí, no prestó atención a lo que hacía Yamato, simplemente dejando la vista fija en Aiko.
La niña estaba despierta y no había tardado demasiado en colocarse bien y empezar a desayunar, volviendo a posar una de sus manitas a modo de apoyo sobre la pelirroja.
- ¿Qué? ¿Ya le has visto los ojos a la pequeña? – rompiendo el silencio, volvió a hablar.
- Anoche cuando te dormiste – le llevó unos segundos contestar, estando totalmente distraído viendo como Aiko comía-. ¿No le has explicado ya que no es la mejor de las ideas de este mundo parecerse tanto a mí?
- ¿Por qué? ¿A quien mejor iba a poder parecerse? – ladeó mínimamente la cabeza, sin hacer movimientos bruscos-. Era lo que yo quería… Nuestra niña no puede ser más perfecta…
- Iba a serlo de cualquiera de las maneras – con cuidado de no molestarla, acercó su dedo a la mejilla del bebé, rozándola con suavidad.
Sora sonrió simplemente a modo de respuesta. Que Aiko hubiera sido completamente idéntica a su padre había sigo la gota que había colmado el vaso. Su niña, a la cual habían esperado con tanta ilusión, resultaba que había heredado los rasgos de aquel de quien llevaba enamorada desde hacía tantos años. Dejó su cabeza apoyarse algo más contra él no tardando en sentir como se inclinaba para dejar un beso en su frente.
Los ojos de la niña terminaron por fijarse en su padre, observándolo unos segundos curiosa, como si fuera capaz de reconocer el sonido de su voz sin terminar de saber de qué le sonaba. Dándose cuenta de que lo estaba observando, Yamato no pudo más que quedarse mirándola.
- Sí, tú, tú no has podido salir más perfecta – le dijo a la niña quien segundos después volvió a centrarse en seguir con su desayuno.
AnnaBolena04: y aquí llega la gran víctima de todo esto, que el pobre Hideki va a tener pesaidllas con Mai cuando llegue a su casa, que menudo día que le está dando con su ataque de fangirl histérica porque el rubio ha sido padre de una cosita rubia clavada a él. Se alegra demasiado de que por fin se haya dejado de hacer el tonto durante todos esos años y le grita lo que le tenga que gritar sin importarle quién esté delante.
Mañana sí que llega el abuelo, que me confundí yo de orden. Así que a prepararse todo el mundo porque la reacción del abuelo también trae cola. Yo intentaré no salir volando porque se ha puesto encima el clima digno... Entre lluvia y viento está la cosa para no levantar ni las persianas.
¡Un besito de tortuguita grande grande!
Epic Crystal Night: jajajajajaja yo creo que es simplemente el meterme en la cabeza de los personajes, porque yo cada día que vuelvo del trabajo cada día miro con más cara de pensar si están locos aquellos que me dicen que tienen ganas de tener nenes jajaja. Pero bueno, venga, que sé meterme en el papel de estos personajes y sé más o menos cómo de mucho van a babarse con semejante cosita adorable en brazos.
Y siempre te lo digo, pero ¡muchas gracias!❤❤❤ Me alegro un montón de que te guste y que después de tanto royo que os meto sigas leyendo aquí al pie del cañón ❤❤ ¡Un beso enoorme!
Guest Vecina: pues no me quiero imaginar cómo debes de haber tenido el viaje de vuelta porque yo acabo de venir por la autopista también y la cosa estaba fea, pero fea de narices. Y ahora aquí en mi ciudad se están cayendo árboles y de todo, así que la cosa está complicándose. Vosotros los de Galicia que siempre os lleváis lo peor del viento no me quiero imaginar la fiesta que tendréis montada... ¿El viaje de vuelta a casa bien? Sujeta bien a las tartarugas no vayan a salir volando por culpa de tu tocaya con H.
Evidentemente, padrino o no y aunque nadie se lo pidiera, Taichi seguro que iba a estar pendiente de esa nena. Que es la niña de sus dos mejores amigos - o mejor amiga y marido, como se quiera llamar - así que seguro que de cualquier forma él siempre iba a estar pendiente de ella si es que deja de caerle la baba en algún momento. Y evidentemente que Daigo se va a ir por orden de papi a cuidar a la nena, que además es mayor que ella y seguro que se lo toma al pie de la letra.
Gabumon es que es una cosita adorable que cada vez que abre la boca tiene razón jajaja Así que si ahora dice que él va a cuidar de la nena sea como sea todos saben que lo dice totalmente en serio ❤ Si es que es un cuqui.
Je, mira hoy he pasados de ellos olímpicamente... Lo que viene siendo la hora de los pequeños me he entretenido ordenando las carpetas mientras que se quejaban de lo terriblemente difícil que era sumar dos fracciones que les había puesto en la pizarra. Peeeeeeero... a ver si se los lleva el viento con un poco de suerte cofcofcof
¡Bicos grandes! Y cuidado con la que tenemos encima...
Natesgo: lo primero de todo... que no os dé envidia que se pasa el día protestando porque ella odia el calor y ahora nos intenta vender que se alegra... Nada, nada, que no cuela jajajaja
Aunque la niña quisiera salir con el carácter del padre dudo que con Sora por casa fuera a tener tanta libertad para "torcerse" como él, así que no creo que nadie tenga que preocuparse. Evidentemente el señor peluche va a tenerla completamente entre algodones y yo me preocuparía más porque la señora pajarito no fuera precisamente el foco del mal a la hora de hacer trastadas.
Ah.. y parece que Mai al final no parece ser la madrina... ´¿O será que no es el momento de decírselo a ella? Habrá que seguir haciendo las quinielas de la madrina a ver quién resulta saliendo ganando con todo aquello. ¡Un beso!
